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lunes, 20 de enero de 2020

AUDI, FILIA, ET VIDE, ETC. SAN JUAN DE LA CRUZ


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CAPITULO 30
De muchas causas que hay para confiar que el Señor nos librará en toda tribulación, por grave que sea; y de dos significaciones que tiene esta palabra CREER.

Según San Gregorio dice, «el cumplimiento de las cosas pasadas da certidumbre de las cosas por venir». Y pues los hombres fian sobre prendas, no parece que se hace mucho con Dios en esperar que nos librará en la tribulación que nos viene, pues nos ha librado muchas veces en las pasadas. Claro es que si un hombre nos hubiese enseñado su amor y favor, socorriéndonos en nuestros trabajos diez o doce veces, creeríamos que nos amaba, y que nos favorecería si en otros trabajos tuviésemos necesidad de él. Pues ¿por qué no tendremos esta credulidad de que Dios nos amparará en nuestros peligros, pues que no doce, sino muchas veces hemos experimentado su socorro en las tribulaciones? Acordaos bien de cuántas veces os ha sacado a vos con victoria de estas peleas tan reñidas con nuestro adversario, y le fuisteis agradecida por ello, y concebisteis crédito y confianza de Él que os amaba, pues tras la tempestad os había enviado bonanza, y tras las lágrimas, gozo; y os había sido verdadero Padre y amparo. Pues ¿por qué ahora, que os quiere probar—con la tribulación presente—la confianza, y amor y paciencia, y hace como que se esconde, y que no responde a vuestros clamores, os enflaquecéis tanto, que una prueba que de presente os viene, os hace perder la confianza que en muchas habías ganado?
Ya sabéis que lo que de presente tenemos lo sentimos más. Y si miráis al aprieto que de presente tenéis, y cómo el Señor no os saca de él, juzgaréis que el cuidado que el Señor tenía de vos lo ha ya perdido; y diréis lo que dijeron los Apóstoles en una grave tempestad de la mar, al Señor que estaba durmiendo (Mc., 4, 38): ¿Maestro, no se te da nada de que perecemos? Y de esta manera comprenderos a la reprensión de la Escritura, que dice (Eccli., 27, 12): El necio se muda como la luna; conviene a saber, porque ya está de una manera, ya está de otra. Y seréis como la veleta del tejado, que aun en un día tiene muchas mudanzas, porque con cada viento se muda. Tuvisteis al Señor en posesión de cuidadoso de vos, y de amparo en vuestros trabajos, porque entonces os sopló el viento de su misericordia y consolación, con que os libró, y le disteis gracias. Y porque ahora os sopla otro viento, con que el Señor os quiere probar y atribular, no tenéis el crédito ni la confianza que antes tenías. De manera que no creéis sino lo que veis; y no tenéis al Señor en otra posesión, sino según de presente lo hace con vos, sin aprovecharos de lo que muchas Veces pasadas experimentasteis, para estar confortada en el Señor en la prueba presente. Extraña incredulidad fue la de aquellos que, habiendo visto en Egipto las maravillas de Dios, y las victorias y favores que en el desierto obró Dios con ellos, no creyeron a su palabra, con que les había prometido la entrada en la tierra de promisión; por lo cual, como dice San Pablo (Hebr., 3, 19; 4, 7), no entraron allá. Y así—aunque no según igualdad, mas según semejanza—, es grande la desconfianza y pusilanimidad de aquel hombre que, habiéndolo Dios librado muchas veces de peligros pasados, no cobra fiucia (esperanza esforzada) de que no será desamparado ni confundido en el peligro presente, ni aun en los por venir; pues según hemos dicho, la esperanza que en el Señor se pone, si el hombre no le falta, no echará a nadie en falta, ni le será causa que diga: Engañado fui.
Y conviene saber, que unas veces se toma CREER, por aquella obra que el entendimiento hace, afirmándose en las verdades de la fe católica con suprema certidumbre, según arriba se dijo. Y el que cree contra esta fe, se llama y es hereje e incrédulo a boca llena; y el tal error creído, tiene nombre de herejía e incredulidad. Y de esta manera este desconfiado, de quien estamos hablando, ni es incrédulo ni tiene incredulidad, pues que no tiene obligación de creer, como cosa de fe católica, que Dios le librará de este trabajo (Muy importante es para la vida espiritual distinguir cuidadosamente lo que pertenece a la fe y lo que toca a la confianza, para no confundir los términos, ni perder la fe, cuando Dios pone a prueba nuestra confianza.), como eran los del desierto obligados a creer que les diera Dios vencimiento de los enemigos que estaban en la tierra de promisión, si fueran a pelear contra ellos. Mas otras veces suelen los Santos, y el uso común del hablar, llamar CREER al tener una opinión, causada de razón o conjeturas, la cual llaman credulidad; y si es vehemente, llamase fe. Y esta manera de credulidad tiene uno, que por conjeturas probables cree que está perdonado de Dios y en su gracia, y que Dios le ayudará en lo que adelante hubiere menester. Y esto que en el entendimiento; está, ayuda a la confianza o esperanza que están en la voluntad. Y por esto algunas veces se toma incredulidad por desconfianza, y credulidad o fe por confianza. Y de esta manera se puede decir que éste, que por haberle Dios librado de otros peligros, y por otros motivos, tenía razón para creer—no con certidumbre—que Dios también le librará en este peligro, tiene incredulidad, no contra la fe católica, mas contra la que resulta de las conjeturas. Mas, porque los luteranos usan tomar unas palabras de éstas por otras [Los luteranos llaman fe a la confianza, y dijeron que sola la fe (esta es la confianza) justifica, debemos los católicos hablar distintamente, llamando la fe y confianza con sus propios nombres; declarando el creer o la incredulidad de qué manera se entiende; pues lo que en un tiempo se puede seguramente decir por unas palabras, en otro se debe evitar.
Tornando, pues, al propósito, huid de la desconfianza, y de las mudanzas que la Escritura reprende, que el necio tiene como la luna. Y procurad de tener parte en la estabilidad de que alaba al justo, diciendo (Eccli., 27, 12): Como sol permanece; quiere decir, que siempre está de una manera. Aprended de unas veces cómo habéis de haberos en otras; y como la Escritura dice (Eccli., 11, 27): En el día de los bienes, no te olvides de los males; y en el día de los males, no te olvides de los bienes; para que templando lo próspero de lo uno con lo adverso de lo otro, viváis en una igualdad, que ni estéis derribada en el tiempo de la tribulación con el peso de la desconfianza y tristeza, ni tampoco desvanecida la cabeza con la demasiada alegría, en el tiempo de las consolaciones espirituales. Así se lee de aquella santa Ana, madre del profeta Samuel, que después de haber orado en el templo de Dios, no fue su rostro mudado en cosas diversas (1 Reg., 1, 18); quiere decir, que guardó esta igualdad de corazón. Isaías (4, 6) dice: Que había de haber una morada que diese sombra contra el calor del sol, y que diese seguridad y fuese defensa contra el torbellino y la lluvia. Y sería bien que procuraras vivir en esta morada, para que teniendo una fortaleza de corazón, confiado en la misericordia de Dios, os causase esta seguridad aun en los negocios y lugares en que suele haber peligro; según está profetizado del tiempo de la nueva Ley, que en los bosques habían de dormir los hombres seguros (Ezeq., 34, 25). Y aunque parece cosa extraña tener sosiego y seguridad en este destierro; más así como en comparación de la que hay en el cielo, es muy pequeña, más en comparación de los temores que tienen los malos, es muy grande y de mucha estima. La cual dice Job (11, 14), que tendrá quien echare de si la maldad.
Y particularmente dice San Pablo (Hebr., 6, 19), que la virtud de la esperanza es como ancora firme y segura del ánima. Porque aunque tenemos por enemigo al demonio, que con estas peleas nos quiere amedrentar y desconfiar, también tenemos un Amigo más fuerte que él y más sabio. Y si él nos aborrece, mucho más nos ama Cristo, sin comparación. Y si él no duerme, buscando cómo nos dañe, los ojos benditos, de Dios velan sobre nosotros, para ayudarnos a salvar, como sobre ovejas, por quien dio su sangre preciosa. Pues si tenemos con nos el brazo del Omnipotente, ¿qué temeremos al demonio, cuyo poder es flaqueza en comparación del divino? ¿Cómo temerá al demonio quien cree muy de verdad—si se quiere aprovechar de la fe, según arriba se dijo que en ninguna cosa puede el demonio dañarnos sin tener licencia de Dios? ¿Pudieron, quizá, los demonios, sin tener primero esta licencia, tocar en Job (1, 12; 2, 6) o en cosa suya o ahogar los puercos de los gerasenos? (Mt, 8, 31). Pues quien no puede tocar a los puercos, ¿podrá tocar a los hijos? Confortaos, pues, en el Señor, dice San Pablo (Ephes., 6, 10), y en la potencia de su virtud, y tomad las armas de Dios, para poder estar en pie contra las asechanzas del demonio. Y habiendo contado algunas particulares armas, añade diciendo: En todas las cosas tomando el escudo de la fe, en el cual podáis apagar todas las lanzadas encendidas con fuego. Porque como este enemigo pueda más que nosotros, debemos aprovecharnos del escudo de la fe, que es cosa sobrenatural, escudándonos con alguna cosa de nuestra fe, así como con una palabra de Dios, o con recibir los Sacramentos, o con una doctrina de la Iglesia. Y creyendo firme con el entendimiento que todo el poder es de Dios, y confortados con el capacete de la esperanza, y ofrecidos a Dios con el amor, tomando de buena gana lo que Él nos enviare, venga por donde viniere, haremos burla de nuestro enemigo, y adoraremos al Señor, que nos dio contra Él victoria, no sólo por Si, más aun mediante el socorro de sus santos ángeles; los cuales pelean por nos, como fue enseñado al criado del gran Eliseo; el cual tenía mucho temor de un gran ejército de gente que venía a prender a su señor; al cual dijo Eliseo (4 Reg., 6, 101: No quieras temer, porque más son por nosotros que contra nosotros. Y como orase Eliseo diciendo: Abre, Señor, los ojos de este mozo porque vea, abrió Dios los ojos del mozo, y vio que estaba un monte lleno de caballería y carros en derredor de Eliseo, los cuales eran ángeles del Señor, venidos a defender al Profeta de Dios. De manera que si queremos ser del bando de Dios, tendremos de nuestra parte muchedumbres de ángeles; uno de los cuales puede más que todos los infernales poderes. Y lo que más es, tendremos al Señor de los ángeles, el cual solo, puede más que los infernales y celestiales poderes. Y por tanto, bastarnos debe tanto favor para despreciar al demonio, dejando todo vano temor, y hacernos fuertes leones contra él, en virtud de Cristo, que fue manso Cordero en entregarse por nosotros a muerte, y fue León en despojar los infiernos, y venciendo y atando los demonios, y defendiendo con su brazo a sus amadas ovejas.


sábado, 18 de enero de 2020

SOBERBIA Y HUMILDAD

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EL FARISEO Y EL PUBLICANO

I. 1. Antes de empezar a hablar de los grados de humildad que propone San Benito, no para enumerarlos, sino para subirlos, quiero mostrarte, si puedo, a donde nos llevan. Así, conocido de antemano el fruto que nos espera a la llegada, no nos abrumará el trabajo de la subida.
Cuando el Señor dice: Yo soy el camino, la verdad y la vida, nos declara el esfuerzo del camino y el premio al esfuerzo. A camino que lleva a la verdad. La humildad es el esfuerzo; la verdad, es el premio al esfuerzo. “¿Por qué sabes”, dirás tú, “que este pasaje se refiere a la humildad, siendo así que dijo de un modo indefinido: Yo soy el camino?” Escúchalo más concretamente: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.
Se propone como ejemplo de humildad y como modelo de mansedumbre. Si lo imitas, no andas en tinieblas, sino que tendrás la luz de la vida. Y ¿Qué es la luz de la vida sino la verdad? La verdad ilumina a todo hombre que viene a este mundo; indica donde está la vida verdadera. Por eso, al decir: Yo soy el camino y la verdad, añadió: y la vida. Como si dijera: Yo soy el camino, que llevo a la verdad; yo soy la verdad; que prometo la vida; yo soy la vida, y la doy; pues dice él mismo: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo.
Mas si tú dices: “Veo perfectamente el camino, la humildad; deseo el fruto, la verdad; mas, ¿qué haré si el esfuerzo del camino es tan pesado que no puedo llegar al premio deseado?” Él te responde: Yo soy la vida, el viático de donde sacarás energía para el camino.
El Señor grita a los extraviados  a quienes ignoran el camino: Yo soy el camino; a los que dudan y a quienes no creen: Yo soy la verdad; y a los que ya suben arrastrando su cansancio: Yo soy la vida. Me parece que en el pasaje propuesto queda suficientemente claro que el conocimiento de la verdad es el fruto de la humildad.
Fíjate además en estos textos: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas, sin duda haciendo referencia a los secretos de la verdad, a los sabios y prudentes, esto es, a los soberbios, y se las has revelado a los pequeños, es decir, a los humildes. También aquí se inculca que la verdad se esconde a los soberbios y se revela a los humildes.
 2. La humildad podría definirse así: es una virtud que incita al hombre a menospreciarse ante la clara luz de su propio conocimiento. Esta definición es adecuada para quienes se han decidido a progresar en el fondo del corazón. Avanzan de virtud en virtud, de grado en grado, hasta llegar a la cima de la humildad. Allí, en actitud contemplativa, como en Sión, se embelesan en la verdad; porque se dice que el legislador dará su bendición. El que promulgó la ley, dará también la bendición; el que ha exigido la humildad, llevará a la verdad.
¿Quién es este legislador? Es el Señor amable y recto que ha promulgado su ley para los que pierden el camino. Se descaminan todos lo que abandonan la verdad. Y ¿van a quedar desamparados por un Señor tan amable? No. Precisamente es a estos a los que el Señor amable y recto, ofrece como ley el camino de la humildad. De esta forma podrán volver al conocimiento de la verdad. Les brinda la ocasión de reconquistar la salvación, porque es amable. Pero, ¡atención!, sin menoscabar la disciplina de la ley, porque es recto. Es amable, porque no se resigna a que se pierdan; es recto, porque no se le pasa el castigo merecido.
II. 3. Esta ley, que nos orienta hacia la verdad, la promulgó San Benito en doce grados. Y como los diez mandamientos de la ley y de la doble circuncisión, que en total suman doce, se llega a Cristo, subidos estos doce grados se alcanza la verdad.
El mismo hecho de la aparición del Señor en lo más alto de aquella rampa que, como tipo de la humildad, se le presentó a Jacob, ¿no indica acaso que el conocimiento de la humildad se sitúa en lo alto de la humanidad? El Señor es la verdad, que no puede engañarse ni engañar. Desde lo más alto de la rampa estaba mirando a los hijos de los hombres para ver si había algún sensato que buscase a Dios. Y ¿no te parece a ti que el Señor, conocedor de todos los suyos, desde lo alto está clamoreando a los que le buscan: Venid a mí todos los que me deseáis y saciaos de mis frutos; y también: Venid a mí todos los que estáis rendidos y abrumados, que yo os daré respiro?
Venid, dice. ¿A dónde? A mí, la verdad. ¿Por dónde? Por la humildad. ¿Provecho? Yo os daré respiro. ¿Qué respiro promete la verdad al que sube, y lo otorga al que llega? ¿La caridad, quizá? Sí, pues según San Benito, una vez subidos todos los grados de la humildad, se llega en seguida a la caridad. La caridad es un alimento dulce y agradable que reanima a los cansados, robustece a los débiles, alegra a los tristes y hace soportable el yugo y ligera la carga de la verdad.
 4. La caridad es un manjar excelente. Es el plato principal en la mesa del rey Salomón. Exhala el aroma de las distintas virtudes, semejante a la fragancia de las especias más sorprendentes. Sacia a los hambrientos, alegra a los comensales. Con ella se sirven también la paz, la paciencia, la bondad, la entereza de ánimo, el gozo en el Espíritu Santo y todos los demás frutos y virtudes que tienen por raíz la verdad o la sabiduría.
   La humildad tiene también sus complementos en esta misma mesa. El pan del dolor y el vino de la compunción es lo primero que la verdad ofrece a los incipientes, y les dice: Los que coméis el pan del dolor, levantaos después de haberos sentado.
Tampoco a la contemplación le falta el sólido alimento de la sabiduría, amasado con flor de harina, y el vino que alimenta el corazón del hombre; con él, la verdad obsequia a los perfectos, y les dice: Comed, amigos míos, bebed y embriagaos, carísimos. La caridad, nos dice, es el plato principal de las hijas de Jerusalén; Las almas imperfectas, por ser todavía incapaces de digerir aquel sólido manjar, tienen que alimentarse de leche en vez de pan, y de aceite en lugar de vino. Y con toda razón se sirve hacia la mitad del banquete, pues su suavidad no aprovecha a los incipientes, que viven en el temor; ni es suficiente a los perfectos, que gustan la intensa dulzura de la contemplación.
Los incipientes, mientras no se curen de las malas pasiones de los deleites carnales con la purga amarga del temor, no pueden experimentar la dulzura de la leche. Los perfectos ya han sido destetados; ahora, eufóricos se alegran de comer ese otro manjar, anticipo de la gloria. Solo aprovecha a los que están en el centro, a los proficientes, quienes ya han experimentado su agradable paladar en algunos sorbos. Y se quedan contentos sin más, por causa de su tierna edad.




jueves, 16 de enero de 2020

"DESTRUID LA MISA Y DESTRUIRÉIS LA IGLESIA" MARTÍN LUTERO. EL MODERNISMO INSTRUMENTO DE SATAN

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San Pío X es uno de los grandes santos que Dios Nuestro señor nos ha dejado para estos tiempos confusos como calamitosos. Su encíclica es un faro de luz en medio de este mar bravío modernista que quiere hundir en sus profundidades oscuras y satánicas a la Iglesia que Jesucristo fundo con su sangre.
En el presente trabajo trata el Santo del pensamiento modernista del “filosofo” y es quizá la parte más difícil de entender, para lo cual recomiendo la oración al Espíritu Santo o acudir a quien esto escribe para aclarar lo que no entiendan es importante entender esto para la defensa de nuestra sacrosanta religión.
Lo encerrado en el color azul es mía no de San Pío X con el fin de aclarar la terminología usada por el enemigo

EL "FILOSOFO" MODERNISTA

4. Comencemos ya por el filósofo. Los modernistas establecen, como base de su filosofía religiosa, la doctrina comúnmente llamada agnosticismo. (Los agnosticistas, negando la Objetividad del principio de causalidad, es decir Dios, rechazan lógicamente todo nexo y dependencia entre Dios y el mundo, y, en consecuencia, colocan a la razón humana en una, condición de absoluta impotencia para demostrar la existencia de Dios por las cosas creadas. Muy al contrario de lo dicho por Santo Tomas de Aquino y lo que dice el Concilio del Concilio Vaticano) Ellos dicen razón humana, encerrada rigurosamente en el círculo de los fenómenos, es decir, de las cosas que aparecen, y tales ni más ni menos como aparecen, no posee facultad ni derecho de franquear los límites de aquéllas. Por lo tanto, es incapaz de elevarse hasta Dios, ni aun para conocer su existencia, de algún modo, por medio de las criaturas: tal es su doctrina. De donde infieren dos cosas: que Dios no puede ser objeto directo de la ciencia; y, por lo que a la historia pertenece, que Dios de ningún modo puede ser sujeto de la historia. (Rechazan en absoluto las cinco vías de Santo Tomas de Aquino como principio de la existencia de Dios al alcance de la razón humana, por ejemplo: el movimiento, la subordinación de las causas eficientes, por la contingencia de los seres etc.) Después de esto, ¿qué será de la teología natural, de los motivos de credibilidad, de la revelación externa? No es difícil comprenderlo. Suprimen pura y simplemente todo esto para reservarlo al intelectualismo, sistema que, según ellos, excita compasiva sonrisa y está sepultado hace largo tiempo.
Nada les detiene, ni aun las condenaciones de la Iglesia contra errores tan monstruosos. Porque el concilio Vaticano decretó lo que sigue: «Si alguno dijere que la luz natural de la razón humana es incapaz de conocer con certeza, por medio de las cosas creadas, el único y verdadera Dios, nuestro Creador y Señor, sea excomulgado»(4). Igualmente: «Si alguno dijere no ser posible o conveniente que el hombre sea instruido, mediante la revelación divina, sobre Dios y sobre el culto a él debido, sea excomulgado»(5). Y por último: «Si alguno dijere que la revelación divina no puede hacerse creíble por signos exteriores, y que, en consecuencia, sólo por la experiencia individual o por una inspiración privada deben ser movidos los hombres a la fe, sea excomulgado»(6).
Ahora, de qué manera los modernistas pasan del agnosticismo, que no es sino ignorancia, al ateísmo científico e histórico (Los ateístas van aún más lejos, al negar no sólo la cognoscíbilidad, sino la misma existencia de Dios.)  , cuyo carácter total es, por lo contrario, la negación; y, en consecuencia, por qué derecho de raciocinio, desde ignorar si Dios ha intervenido en la historia del género humano hacen el tránsito a explicar esa misma historia con independencia de Dios, de quien se juzga que no ha tenido, en efecto, parte en el proceso histórico de la humanidad, conózcalo quien pueda. Y es indudable que los modernistas tienen como ya establecida y fija una cosa, a saber: que la ciencia debe ser atea, y lo mismo la historia; en la esfera de una y otra no admiten sino fenómenos: Dios y lo divino quedan desterrados.
Pronto veremos las consecuencias de doctrina tan absurda fluyen con respecto a la sagrada persona del Salvador, a los misterios de su vida y muerte, de su resurrección y ascensión gloriosa.
5. Agnosticismo este que no es sino el aspecto negativo de la doctrina de los modernistas; el positivo está constituido por la llamada inmanencia vital (pasan del objetivismo al subjetivismo)El tránsito del uno al otro es como sigue: natural o sobrenatural, la religión, como todo hecho, exige una explicación. Pues bien: una vez repudiada la teología natural y cerrado, en consecuencia, todo acceso a la revelación al desechar los motivos de credibilidad; más aún, abolida por completo toda revelación externa, resulta claro que no puede buscarse fuera del hombre la explicación apetecida, y debe hallarse en lo interior del hombre; pero como la religión es una forma de la vida, la explicación ha de hallarse exclusivamente en la vida misma del hombre. Por tal procedimiento se llega a establecer el principio de la inmanencia religiosa. En efecto, todo fenómeno vital —y ya queda dicho que tal es la religión— reconoce por primer estimulante cierto impulso o indigencia, y por primera manifestación, ese movimiento del corazón que llamamos sentimiento. Por esta razón, siendo Dios el objeto de la religión, síguese de lo expuesto que la fe, principio y fundamento de toda religión, reside en un sentimiento íntimo engendrado por la indigencia de lo divino. Por otra parte, como esa indigencia de lo divino no se siente sino en conjuntos determinados y favorables, no puede pertenecer de suyo a la esfera de la conciencia; al principio yace sepultada bajo la conciencia, o, para emplear un vocablo tomado de la filosofía moderna, en la subconsciencia, donde también su raíz permanece escondida e inaccesible.
¿Quiere ahora saberse en qué forma esa indigencia de lo divino, cuando el hombre llegue a sentirla, logra por fin convertirse en religión? Responden los modernistas: la ciencia y la historia están encerradas entre dos límites: uno exterior, el mundo visible; otro interior, la conciencia. Llegadas a uno de éstos, imposible es que pasen adelante la ciencia y la historia; más allá está lo incognoscible. Frente ya a este incognoscible, tanto al que está fuera del hombre (el objeto por ejemplo un árbol o el viento), más allá de la naturaleza visible, como al que está en el hombre mismo, en las profundidades de la subconsciencia (Alude a un antiguo término utilizado en psicología y en psicoanálisis para referirse a lo inconsciente o a lo débilmente consciente a lo que, por encontrarse “por debajo del umbral de la conciencia”, resulta difícilmente alcanzable por esta o definitivamente inaccesible, Sigmund Freud lo utilizo un tiempo luego lo dejo de lado. Por donde se ve que esta palabra subconsciente no es una palabra católica sino modernista), la indigencia de lo divino, sin juicio alguno previo (lo cual es puro fideísmo) (doctrina filosófica según la cual solamente a través de la fe y la revelación divina es posible conocer los principios metafísico, éticos y religiosos que son inaccesibles a la razón) suscita en el alma, naturalmente inclinada a la religión, cierto sentimiento especial (paso muy peligroso de lo objetivo a lo subjetivo, pero a nivel del alma en donde la fe no es la enseñada por Nuestro señor Jesucristo sino un fruto del sentimiento puramente humano sujeto a los vaivenes del ánimo de la persona alejado totalmente de la realidad que es Dios mismo, que tiene por distintivo el envolver en sí mismo la propia realidad de Dios, error grosero e inaceptable reducir la fe a un puro sentimiento. De aquí que la gente diga; no siento a Dios en mi o yo voy a misa cuando me nace ir), bajo el doble concepto de objeto y de causa íntima del sentimiento, y el unir en cierta manera al hombre con Dios. A este sentimiento llaman fe los modernistas: tal es para ellos el principio de la religión.



martes, 14 de enero de 2020

CARTA A LOS CATOLICOS PERPLEJOS.


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Hace unas semanas contacté con ustedes al ver que en vuestra web utfidelesinveniatur.blogspot.com tratáis temas sobre Internet, su uso, la libertad en el mismo y demás, como en el siguiente artículo: https://utfidelesinveniatur.blogspot.com/2018/09/rusia-denuncia-la-diarquia-en-la-onu-y.html

Creo que es interesante que conozcan la censura que existe con y en Internet a lo largo del planeta
, para que sus lectores y los usuarios de Internet en general sepamos la ventajas que tenemos en ciertos países, así como para tomar consciencia de luchar por nuestros derechos.


Debido a esta situación le invito a agregar la siguiente información en el artículo anteriormente mencionado, o por el contrario publicar el artículo que hemos escrito (https://www.companias-de-luz.com/que-paises-censuran-internet/) al completo en su página web:

"La censura en Internet es el procedimiento por el cual los Estados u otras organizaciones controlan, restringen o suprimen determinados contenidos en Internet o el acceso total a la red. Dependiendo de cada nivel de censura, puede verse afectada desde la publicación y difusión de noticias y opiniones, hasta las páginas webs de contenidos ideológicos, religiosos o eróticos, además de la restricción al acceso a las redes sociales. 

En ciertos países, esta restricción va más allá de la censura, y el incumplimiento de la normativa puede acarrear penas de cárcel. Pese a que la censura en Internet suele asociarse a regímenes autoritarios, lo cierto es que numerosos Estados considerados democráticos aplican igualmente estas prácticas." Vuestra opinión es importante.


XI

En el concilio el tema sobre la libertad religiosa fue el objeto de las discusiones más reñidas. Esto se explica fácilmente por la influencia que ejercían los liberales y por el interés que tenían en esta cuestión los enemigos hereditarios de la iglesia. Han transcurrido cincuenta y siete años años y ahora es posible comprobar que nuestros temores no eran exagerados cuando se promulgó aquel texto en la forma de una declaración que reunía ideas opuestas a la tradición y a la enseñanza de los últimos papas. Tanto es así que principios falsos o expresados de una manera ambigua infaltablemente tienen aplicaciones prácticas que revelan el error cometido al adoptarlos. Voy a mostrar, por ejemplo, cómo los ataques lanzados contra la enseñanza católica en Francia por el gobierno socialista son la consecuencia lógica de la nueva definición sobre la libertad religiosa dada por el concilio Vaticano II. Hagamos algunas consideraciones de teología para comprender bien con qué espíritu se ha redactado esa declaración. La argumentación inicial — y nueva— hacía descansar la libertad que cada hombre tendría de practicar interiormente y exteriormente la religión de su elección en la "dignidad de la persona humana". Era pues esa dignidad la que daba fundamento a la libertad, la que le daba su razón de ser. El hombre podía adherirse a cualquier error en nombre de su dignidad; lo cual era colocar el arado delante de los bueyes, presentar las cosas al revés. En efecto, quien se adhiere al error pierde su dignidad y entonces ya no puede fundar nada sobre ella. Por otra parte, aquello en que se funda la libertad es, no la dignidad, sino la verdad: "La verdad os hará libres", dijo Nuestro Señor. ¿Qué se entiende por dignidad? Según la doctrina católica, el hombre la obtiene de su perfección, es decir, del conocimiento de la verdad y de la adquisición del bien. El hombre es digno de respeto según su intención de obedecer a Dios y no según sus propios errores. Estos errores engendran indefectiblemente el pecado. Cuando sucumbió Eva, la primera pecadora dijo: "La serpiente me engañó". Su pecado y el pecado de Adán determinaron la degradación de la dignidad humana, condición que padecemos desde entonces. De estas consideraciones resulta que no se puede hacer derivar la libertad de la degradación como su causa. Por el contrario, la adhesión a la verdad y el amor de Dios son los principios de la auténtica libertad religiosa. Ésta se puede definir como la libertad de rendir a Dios el culto que le es debido y de vivir según sus mandamientos. Si el lector ha seguido bien este razonamiento, comprenderá que la libertad religiosa no se puede aplicar a las religiones falsas, esa libertad no puede compartirse. En la sociedad civil, la Iglesia proclama que el error no tiene derechos y que el Estado debe reconocer sólo el derecho de los ciudadanos a practicar la religión de Cristo. Claro está, esto parece una pretensión exorbitante a quien no tiene fe. Pero el católico que no está contaminado por el espíritu de estos tiempos considera que eso es normal y legítimo. Desgraciadamente muchos cristianos han perdido de vista estas realidades. Se ha repetido tanto que había que respetar las ideas de los demás, colocarse en el lugar de éstos, aceptar sus puntos de vista, se ha divulgado tanto esta insensatez: "Cada uno tiene su verdad", se ha considerado tanto el diálogo como la virtud cardinal por excelencia, diálogo que obligatoriamente conduce a hacer concesiones, que el cristiano, por caridad malentendida, creyó que debía hacer más que sus interlocutores y a menudo es el único que hace concesiones. El cristianismo ya no se inmola por la verdad como los mártires, sino que inmola la verdad. Por otra parte, la multiplicación de los Estados laicos en la Europa cristiana acostumbró a los espíritus al laicismo y los lleva a adaptaciones contrarias a la doctrina de la iglesia. La doctrina no puede adaptarse, la doctrina es algo fijo, definido de una vez por todas. En la Comisión central preparatoria del concilio, se presentaron dos esquemas, uno redactado por el cardenal Béa con el título "De la libertad religiosa", el otro del cardenal Ottaviani con el título "De la tolerancia religiosa". El primero abarcaba catorce páginas sin referencias al magisterio que lo precedió. El segundo constaba de siete páginas de texto y dieciséis páginas de referencias, que iban desde Pío VI (1790) a Juan XXIII (1959). El esquema del cardenal Béa contenía, a, mi juicio y a juicio de un número no desdeñable de padres, afirmaciones que no estaban de acuerdo con la verdad de la iglesia eterna. Por ejemplo, se leía: "Por eso hay que alabar el hecho de que en nuestros días la libertad y la igualdad religiosas estén proclamadas por numerosas naciones y por la Organización Internacional de los Derechos del Hombre". (derechos humanos) En cuanto al cardenal Ottaviani exponía muy correctamente la cuestión: "Así como el poder civil considera que tiene el derecho de proteger a los ciudadanos contra las seducciones del error... puede asimismo regular y modelar las manifestaciones públicas de otros cultos y defender a sus ciudadanos contra la difusión de las falsas doctrinas que, a juicio de la Iglesia, pongan en peligro la salvación eterna de los ciudadanos"; León XIII decía (Rerum novarum) que el bien común temporal, fin de la sociedad civil, no es puramente de orden material sino que es "principalmente un bien moral". Los hombres se organizaron en sociedad con miras al bien de todos; ¿cómo podría quedar excluido el bien supremo, que es la obtención de la beatitud celeste? Hay otro aspecto de las cosas que guía a la Iglesia cuando ésta niega el derecho de ciudadanía a las religiones equivocadas: los propagadores de ideas falsas ejercen naturalmente una presión sobre los más débiles, los menos instruidos. ¿Quién discutirá que el deber del Estado es proteger a los débiles? Ese es su primer deber, la razón de ser de la organización en sociedad. El Estado defiende a sus súbditos de los enemigos exteriores, les garantiza la vida cotidiana asegurándolos contra las agresiones de toda índole, contra los ladrones, los asesinos, los estafadores, y hasta los Estados laicos aseguran una protección en materia de buenas costumbres al prohibir, por ejemplo, publicaciones pornográficas, por más que la situación se haya degradado mucho estos últimos años en Francia y que sea muy mala en países como Dinamarca.  Pero, en última instancia y durante mucho tiempo, los países de civilización cristiana conservaron ese sentido de sus obligaciones respecto de los más vulnerables y particularmente de los niños. El pueblo continúa siendo sensible a esta cuestión y pide al Estado, por medio de sus asociaciones familiares, que tome las necesarias medidas.  Habrá de prohibirse las transmisiones radiales en las que el vicio se muestra demasiado ostensiblemente, aunque nadie está obligado a escucharlas, pero como los niños disponen a menudo de radios de transistores ya no están protegidos (y que decir de la televisión y del internet hoy en día). La doctrina de la Iglesia que puede parecer excesivamente severa es pues accesible al razonamiento corriente y al sentido común. Hoy día, la regla es rechazar toda forma de coacción y deplorar que en ciertos momentos de la historia se la haya ejercido. Su Santidad Juan Pabló II, cediendo a esta corriente, condenó la inquisición cuando hizo su viaje a España. Pero sólo se quieren recordar
las exageraciones de la Inquisición olvidando que la Iglesia, al crear el Santo Oficio, cuya designación exacta es Sanctum Officium Inquisitionis, cumplía su función de defensa de las almas y perseguía a aquellos que trataban de falsear la fe, con lo que ponían en peligro a toda una población en lo referente a su salvación eterna.  La Inquisición acudía a socorrer a los propios heréticos, así como se presta socorro a las personas que se lanzan al agua para terminar con su vida; ¿podría acusarse a los que intentan salvarlas de ejercer una acción intolerable sobre esos desdichados? Para hacer otra comparación, no creo que a un católico, por perplejo que esté, se le ocurra la idea de censurar a un gobierno por prohibir las drogas alegando que ese gobierno ejerce así una coacción sobre los drogadictos. Bien puede comprenderse que un padre de familia imponga su fe a sus hijos. En los Hechos de los Apóstoles, el centurión Cornelio, tocado por la gracia, recibe el bautismo "y con él toda su casa". Clodoveo se hizo bautizar con sus soldados. Los beneficios que aporta la religión católica muestran el carácter ilusorio de la posición asumida por el clero posconciliar, en virtud de la cual es menester abstenerse de ejercer toda presión y hasta toda influencia en los "no creyentes".  En África, donde pasé la mayor parte de mi vida, las misiones combatieron los flagelos de la poligamia, la homosexualidad, el desprecio con que se trata a la mujer.  Ésta, y bien se conoce cuál es la situación degradante que tiene en la sociedad islámica, se convierte en una esclava o en un objeto desde el momento en que desaparece la civilización cristiana. No se puede dudar del derecho que tiene la verdad a imponerse y a reemplazar las religiones falsas. Y sin embargo, en la práctica la iglesia no preconiza una ciega intransigencia en lo tocante al culto público de esas religiones.  La Iglesia siempre profesó que ese culto podía ser tolerado por los poderes públicos a fin de evitar mayores males. Por eso el cardenal Ottaviani prefería la expresión "tolerancia religiosa". Si consideramos el caso de un Estado católico en el que la religión de Cristo está oficialmente reconocida, esa tolerancia evita perturbaciones que serían perjudiciales al conjunto social. En una sociedad laica que profesa la neutralidad religiosa, ciertamente la ley de la Iglesia no será observada. Entonces, se preguntará el lector, ¿para qué conservarla? Pero ante todo no se trata de una ley humana que se pueda abrogar o modificar. En segundo lugar, el abandono del principio mismo tiene graves consecuencias, varias de las cuales ya hemos señalado. Los acuerdos entre el Vaticano y ciertas naciones, que otorgaban muy justamente una condición preferencial a la religión católica, han sido revisados. Así ocurrió en España y poco después en Italia, donde el catecismo ya no es obligatorio en las escuelas. ¿Hasta dónde llegaremos? Los nuevos legisladores de la naturaleza humana ¿pensaron acaso que el Papa es también jefe de Estado? ¿Debería el Papa laicizar el Vaticano y autorizar en él la construcción de un templo protestante y de una mezquita? Otro fenómeno es el de la desaparición de los Estados católicos. En el mundo actual, hay Estados protestantes, un Estado anglicano, Estados musulmanes, Estados marxistas, ¡y ya no se quiere que haya Estados católicos!  Los católicos ya no tendrían el derecho de establecer Estados católicos, sino que tendrían el deber de mantener el indiferentismo religioso del Estado.





viernes, 10 de enero de 2020

¿Por qué Rusia? POR EL PADRE GRUNER.

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Nota._ Hoy mas que nunca nos es necesario conocer mas a fondo la exigencia de Nuestra Señora de Fátima sobre Rusia, en estos días se han aliado a Irán dos potencias mas como lo son China y Rusia con el fin de realizar esta tercera guerra nuclear. Si lo que pasa en Australia es apocalíptico cuanto mas no lo sera esta catástrofe mundial llamada tercera guerra mundial?

Por décadas se ha discutido el pedido de Nuestra Señora de Fátima para la Consagración de Rusia. Preguntan: ¿“Por qué Rusia”? Durante la 2ª Guerra Mundial, algunas personas llegaron a decir: “Alemania es peor que Rusia. ¿Por qué continuar a pedir la Consagración de Rusia”?
  Y ahora algunas democracias occidentales piensan que tienen más que temer de China que de Rusia, y con eso, la cuestión persiste: “China es más peligrosa que Rusia. ¿Por qué Nuestra Señora sigue pidiendo la Consagración de Rusia en nuestro tiempo?"

 Rusia sería peor que las otras naciones del mundo, y por eso ¿necesitaría más una Consagración y conversión?
 Podemos concluir a partir del Mensaje de Fátima, que Rusia no es, a los ojos de Dios, más perversa o necesitando más una conversión que otras naciones del mundo. 

 En agosto de 1931, Sor Lucía estaba rezando en la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en Rianjo, España, pidiendo a Nuestro Señor la conversión de todo el mundo, mencionando en particular Europa, Rusia, y las naciones de Portugal y España. Nuestro Señor expresó el placer que sentía con esa oración: 

“Me consuelas mucho al pedir la conversión de estas pobres naciones. Pídelo también a Mi Madre”. 

 Entonces le enseñó esta oración:    “Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y de todo el mundo”. 

 Y Jesús continuó: 

 “Rézala muchas veces. Otras veces di: 

‘Por Vuestra Pura e Inmaculada Concepción, o María, alcanzadme la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y de todo el mundo’”

En esta parte del Mensaje de Fátima, Nuestro Señor no hace distinción entre cualesquier naciones del mundo como necesitando más o menos que otras, una conversión. 
  Todas las naciones necesitan conversión. Cada persona en el mundo necesita conversión. Todo y cada país del mundo necesita la misericordia de Dios.
El Papa Pio XI dijo que Rusia fue más víctima del pecado de que pecadora en la Revolución de 1917. Esto quiere decir que los errores del Marxismo vinieron del Occidente: de Inglaterra, donde Marx escribió: y de Alemania, donde fue planeada la conspiración para llevar el Sr. Lenin de Suecia a Rusia al inicio de 1917, con el fin de desestabilizar la Rusia zarista; y de los Estados Unidos, cuyos banqueros del East-Side de Nueva York proporcionaron el dinero que financió la Revolución comunista. 

 En octubre de 1917, estos banqueros enviaron por vía marítima los fondos en oro – 1,25 millones de onzas, un poco menos que 50.000 kilos de oro, en el valor aproximado de dos mil millones de dólares ($2.000.000.000) en valores actuales. Este dinero fue parcialmente usado para financiar la revolución de los soldados rusos contra el Gobierno, y a favor de los revolucionarios comunistas.

 Y el mismo grupo de 300 revolucionarios elegidos por estos banqueros en 1917 para viajar de barco de los EUA con el oro, quedaron a la frente de la Revolución durante décadas. El Padre Denis Fahey documentó los detalles de esto en su libro The Rulers of Russia, Today! (1938)

 Y así, podríamos preguntar: ¿“Quien es más culpado en este gran crimen de la Revolución Marxista de 1917 contra Dios y contra la humanidad – los que planearon y manipularon estos terribles acontecimientos, o los que fueron coaccionados tan impiedosamente a colaborar en sus designios”? 

 El Papa Benedicto XVI, antes de junio de 2008 (dentro de los tres primeros años de su pontificado), envió un Legado especial al Patriarca Ortodoxo Ruso de Moscú, para pedirle permiso para consagrar a Rusia. Más precisamente, le preguntó si los ortodoxos estarían ofendidos por esa Consagración. La respuesta que vino era esencialmente ésta: ¡“Sí, estaríamos ofendidos”! Lo considerarían como un insulto hipócrita si los eclesiásticos del Occidente, cuya cultura ellos consideran mucho más decadente que la suya, hiciesen un acto solemne y público de Consagración de Rusia. 

 Puedo decirles que ni el Patriarca ni el Legado Papal comprendieron debidamente el pedido de Nuestra Señora. La Consagración que Ella pide es un honor, no una maldición. De entre todas las naciones del mundo, Rusia ha sido elegida para ser bendecida en especial y colocada al servicio de Nuestra Señora. Rusia es un vaso de elección para nuestros tiempos, escogido por el Cielo que sea o para conceder misericordia, o para ejercer justicia. Como Sor Lucía dijo hace años al Padre Fuentes: 
  
“…la Santísima Virgen, repetidas veces, tanto a mis primos Francisco y Jacinta, como a mí, nos dijo; Que muchas naciones de la tierra desaparecerán sobre la faz de la misma, que Rusia sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo [por sus pecados], si antes no alcanzábamos la conversión de esa pobrecita Nación”. 
 Los pecados del mundo implican una gran deuda de castigo, que la justicia de Dios no descuidará. Esta deuda será cobrada a las manos de Rusia, la nación elegida por Dios para flagelar el mundo por sus pecados, o será satisfecha por los méritos superabundantes  del Inmaculado Corazón de María, una vez más a través del intermedio de Rusia. Pero en este último caso, Nuestro Señor se asegurará que el Inmaculado Corazón de Su Madre recibirá el crédito por haberlo hecho. La conversión de Rusia sólo será conseguida a través de su Consagración al Inmaculado Corazón de María en un día especial de oración y reparación a escala mundial. 
  Rusia está destinada (después de ser consagrada) a enfrentar los enemigos de Dios en todo el mundo, en un tiempo en que el Misterio de la Iniquidad (2 Tes. 2:7) está plenamente establecido en el mundo y todas las naciones de la tierra están siendo esclavizadas por un régimen satánico y amazónico(hoy día vemos reducidos al misterio de iniquidad otrora católicas) en las naciones. Por el poder de Dios y del Inmaculado Corazón de María, Rusia será victoriosa en esta batalla aparentemente imposible. Pero por su propia fuerza sola, antes de ser consagrada al Inmaculado Corazón de María, no puede desempeñar este papel sublime que Dios le reserva, como campeón de Cristo Rey (Él es el Rey de los reyes y Señor de los señores; Apoc. 19:16) y María Santísima, Que es Reina de todas las naciones y de todos los pueblos. 
  Nuestra Señora pidió la Consagración de Rusia, no porque Rusia fuese peor que todos los otros países. ¡No! Es antes una cuestión de la libre elección de Dios sobre quien Él usará para glorificar su propio poder. ¿Por qué fue elegido David de entre todos sus hermanos? Sólo Dios sabe, pero el Espíritu Santo debe habernos dejado una indicación en el Salmo 131, cuando hace notar la mansedumbre proverbial de Su siervo David. La elección de Dios no es un capricho es maravillosamente apropiada. Y por lo tanto, si procuramos una respuesta a la pregunta ¿“Por qué Rusia”?, podemos finalmente concluir y reconocer que esta elección es particularmente apropiada, y es debida al hecho de que fue allá cometido una gran crimen. 

 ¿Qué fue ese crimen? Fue homicida, en una escala nunca antes conocida, pero fue mucho peor que homicidio. Para comprender esto, podemos imaginar un hijo que inició una conspiración entre sus hermanos para derribar la gobernación de su padre, pero en este caso el Padre era nuestro Creador, Dios Mismo. Fue en Rusia que satanás y sus secuaces humanos organizaron públicamente un régimen eminentemente ateo para combatir contra Dios en todo el mundo. No todos los rusos hicieron eso, pero esta conspiración demoníaca se realizó en su suelo. 

 Sucedió, no hace mucho (en los últimos veinte años), que fue cometido un asesinato en la Catedral de San Patricio en Nueva York. Esto representó una profanación de aquel lugar sagrado, y por eso la catedral necesitaba ser re-consagrada públicamente. Del mismo modo, Rusia, que fue una vez consagrada al servicio de Dios, ha sido la escena de un gran crimen, y necesita ser dedicada, re-consagrada públicamente al servicio de Dios a través del Inmaculado Corazón de María. 

 Con la conversión de Rusia en 988, Rusia se hizo una nación católica, dedicada al Evangelio de Jesucristo. Trágicamente, eso duró sólo menos de un siglo, sólo hasta 1054, fecha en que se separó de la Iglesia católica en la Gran Cisma. Aislados del Santo Padre
durante siglos, los rusos se separaron cada vez más, bajo la influencia de fuerzas malignas, adoptando una serie de errores contra la Fe y contra la Ley Natural.

 En 1917 (la revolución del Octubre rojo)  sufrieron las primeras víctimas del mayor crimen en la historia del mundo. Esta nación fue ocupada por los enemigos de Dios, que hicieron de ella una especie de cuartel-general a partir del cual intentan separar todo el mundo del servicio de Dios. 

 Pues bien, una persona es juzgada por sus hábitos y no por sus actos aislados. Un hombre puntual puede retrasarse algunas veces, pero si es su hábito llegar a tiempo a sus compromisos, le reconocemos esa característica, a pesar de incidentes excepcionales.  

 ¿Cómo juzgamos las naciones? De manera semejante – por sus hábitos colectivos, por las instituciones prácticas que se formaron en torno de su modo de vida habitual. Esto no quiere decir que todas las personas aprueban o participan en esas instituciones, pero si estas instituciones existen en una sociedad y son toleradas por sus leyes, son indicaciones ciertas de lo que el gran público las acepta. Por lo tanto, si una sociedad acepta cosas como errores religiosos o indiferentismo; blasfemias y persecuciones contra la verdadera Fe; divorcio, anticoncepción, pornografía, promiscuidad, homosexualidad, aborto y eutanasia, etc., todo esto constituye manchas negras en la historia de esa nación, porque las personas en general han aceptado hasta cierto punto (unas más, otras menos) eses crímenes – no todas las personas, pero las bastantes para institucionalizar estas prácticas dentro de su nación.

 Actualmente, no hay una nación en el mundo que pueda presentarse ante Dios sin ser manchada por estas instituciones de la era moderna, tal como el aborto, el divorcio, la pornografía, la anticoncepción, etc. Todas ellas son ejemplos de los muchos “errores de Rusia” que hace mucho se ha esparcido por todo el mundo. 

 Pero señalamos que estos errores no son “rusos” por sí solos. Han emanado de Rusia, pero sólo después de que fueron importados a aquella nación que se hizo víctima. ¿Necesitará ser consagrada Rusia por ser más culpada en lo que acostumbra llamarse a Revolución de 1917, de que los maestros de la masonería occidental y de la banca internacional que la planearon y la orquestaron? No, de modo ningún. Pero Rusia es el vaso de elección de Dios, y es la única esperanza que tenemos – después de ser re-consagrada a Dios por las manos y el Corazón Inmaculado de Nuestra Señora – para libertar este mundo de las fuerzas del Misterio de iniquidad que actualmente usan sus poderes satánicos e influencia para oprimir de varias maneras todas las naciones de la tierra.



jueves, 9 de enero de 2020

¿PRUDENCIA O IMPRUDENCIA DEL HOMBRE AL NO CONSAGRAR RUSIA AL INMACULADO CORAZON DE MARIA,SEGUN FATIMA?


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ALGUNOS EJEMPLARES CASTIGOS DE NUESTRO SEÑOR EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Es sabido de todos aquellos lectores de la Biblia como Nuestro Señor castigo con severidad las desobediencias de los hombres.
-¿Quién no recuerda el pecado original cometido por Adán y Eva? Desde ahí hasta el último hombre padecerá las consecuencias de él, quien quiera leerlo esta en Génesis cap. 3 vers. 14-19. Ahí está el sumum de nuestras desgracias, en este insondable misterio del pecado original que muchas desgracias han traído, trae y traerá a la humanidad entera.
-Agreguemos a este el pecado cometido por Saúl primer rey de Israel quien se desesperó por la inminente guerra contra los filisteos y Samuel no llegaba al campo de batalla para ofrecer el sacrificio a Dios. El, abrogándose el derecho de sacerdote que no le correspondía, ofreció el sacrificio a Dios y fue duramente castigado pues Dios lo desecho y en su lugar eligió a David como futuro rey de Israel (1. Sam. Cap. 13. Vers 8-14)
-Finalmente, Moisés fue el que recibió también un fuerte castigo por parte de Dios tan solo porque desconfió de el al golpear dos veces la piedra de la cual salió agua para dar de beber al pueblo. Su castigo consistió en no entrar a la tierra prometida sino solo verla desde lejos. Son muchos los casos donde Dios castigo al pueblo de Israel de forma ejemplar, pero solo he puesto estos como prueba fehaciente de la cólera divina cuando es desobedecido, lo cual nos sirve de introducción para el siguiente caso que abordaremos.
Refiriéndonos al tema que estamos desarrollando, toda la culpa no la tienen estas naciones de la decadencia moral actual del mundo sino la Iglesia “católica” por haber abandonado su fe, su doctrina y costumbres, por haber permitido el ecumenismo plurireligioso y por haber introducido la más peligrosa de las herejías condenada por S. S. San Pío X el MODERNISMO. Esta nueva Iglesia, no lo digo yo lo dicen ellos, ha desestabilizado a las naciones católicas y descristianizado a la Iglesia hasta llevarlas a una gran confusión sin otro motivo que contribuir, con esto, al globalismo mundial tan pregonado por Pablo VI en su discurso ante las Naciones Unidas, por sus sucesores y por el actual Papa. Globalismo de quién? ¿Del occidental integrado por la  decadente Europa y Estados Unidos? O ¿Del globalismo oriental floreciente y amenazador proveniente de la Europa Oriental, Medio Oriente y Asia? Al fundarla Nuestro Señor le dejo bien claro cuál era su misión, salvar las almas y a ello se dedicaron hasta dar sus vidas los apóstoles y así se comportó hasta 1960 en donde se cambiaron las reglas. El fin ya no es el mismo, su misión se terminó ahora todo eso ha cambiado como de hecho lo demuestra la nueva misa, los nuevos sacramentos, su nueva doctrina cuyo centro ya nos Nuestro Señor sino el hombre, cuyo propósito ya no es la salvación del alma sino el bienestar material y natural del hombre allanando de esta manera el camino al Anti Cristo. En fin es una religión hueca, o vacía incapaz, por si misma, de llevar al cielo a las almas porque el orden sobrenatural ya no es su fin. Con Dios no se juega.
Por tal razón uno de sus pecados más grandes, además de los ya mencionados, es NO HABER CONSAGRADOA RUSIA AL INMACULADO CORAZON DE MARIA cómo y cuándo Ella lo dijo.
Y ¿Por qué no se consagro ese año o durante el Concilio Vaticano II? En ese momento Juan XXIII era el sumo Pontífice, a él le correspondía no solo abrir el sobre donde se encontraba el tercer secreto sino también darlo a conocer al mundo y proceder a la consagración de Rusia, pero ni se dio a conocer al mundo y ni se consagro a Rusia. ¿Cuál fue la explicación que dio? ¿Fue presionado por la delegación de ortodoxos rusos que estaban ahí como observadores? O ¿El secreto iba en contra de las reformas modernistas que querían introducir en el Concilio Vaticano II? El caso es que no se revelo.
El Papa creyó “prudentemente” no revelarlo y dio la siguiente declaración: “Dada la gravedad del contenido, para no provocar a la potencia mundial comunista a tomar ciertas determinaciones,(En este mismo año tanto Jhon F. Kennedy como Nikita Crushov firmaban el tratado de no proliferación de armas nucleares) mis predecesores en el oficio de Pedro, HAN PREFERIDO DIPLOMATICAMENTE APLAZAR SU PUBLICACION.(Diplomáticamente? Eso no es verdad a sus predecesores no les estaba permitido revelarlo por orden divina) Por otra parte, a todos los cristianos puede serles suficiente saber esto: si existe un mensaje en que está escrito que los océanos inundaran partes enteras de la tierra, que de un momento a otro millones de hombres perecerán, no es el caso de andar gritando que se divulgue tal mensaje. Muchos quieren saber solo por curiosidad y por gusto sensacionalista, pero olvidan que el saber comporta una responsabilidad…”
Cabe destacar lo siguiente frases: dada la gravedad, para no provocar a Rusia y por curiosidad y sensacionalismo.
La “prudencia humana” estropea los planes de la prudencia divina sin ninguna consideración muy al contrario de lo que el Apóstol San Pedro dijo a los sumos sacerdotes cuando le prohibieron predicar en el nombre de Jesús: “Juzgad por vosotros mismos si es justo ante Dios que obedezcamos a vosotros más que a Él. (Hechos 4. Versículo 19) Y aquí está la gravedad mencionada por Juan XXIII, que consiste en obedecer a los hombres antes que a Dios. ¿Qué diferencia entre San Pedro y Juan XXIII: mis predecesores en el oficio de Pedro, dijeron siempre la VERDAD aun en contra de sus vidas, por donde vemos que ya no hay esa comunión con dichos predecesores, esto es muy grave pues implica un rompimiento con el pasado.
En cuanto a su contenido es evidente su gravedad dada que la humanidad no dejo de ofender a Dios todo lo contrario aumentaron más los agravios y pecada de forma inimaginable por tal razón se cumple al pie de la letra lo que en la Salette se dijo: La humanidad no ha cambiado como Dios lo esperaba. La humanidad ha profanado y hollado con los pies el don que le ha sido dado. En ningún sitio reina el orden… y lo que es peor aún la Iglesia actual contribuye a este conglomerado de pecados ya que: LOS CARDENALES SE OPONDRAN A LOS CARDENALES LOS OBISPOS CONTRA LOS OBISPOS. Satanás se introducirá en medio de sus filas. En Roma misma habrá grandes cambios lo que este podrido se cae y lo que se cae no debe mantenerse más. La Iglesia será oscurecida y el mundo precipitado en una gran confusión. Quizá la situación mundial y eclesiástica no estaría tan mal si se hubiese revelado el tercer secreto.
A este pedido de Nuestra Señora de Fátima se une el formulado por algunos rusos en el exilio, he aquí este pedido acuciante:

Autor: Católicos rusos

Para:
Papa Francis / Papa Francis Arquitecto. Paolo Pezzi, archidiócesis de la Madre de Dios el centro de Moscú, Arquidiócesis Católica de Lviv Nunciatura Ucrania

Solicitud de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María / Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María
Sinceramente

Su Santidad!

Hoy el mundo está de nuevo al borde de un conflicto mundial y la guerra  y en el centro de este conflicto es Rusia. Nuestra Señora de Fátima muy en serio hablaba de Rusia, mostrando su gran amor y se preocupan por este país. Sólo al Inmaculado Corazón de María por fin puede sacar Rusia y traer la paz al mundo.
Sin embargo, como se ha dicho, la Virgen, la victoria depende del Santo Padre, el Papa y todos los obispos de la Iglesia Católica. Así que ahora especialmente importante reiterar la llamada Señora de Fátima dedicar Rusia a Su Inmaculado Corazón exactamente como ella se lo buscó durante los eventos de la Hermana Lucía en 1929.
Los intentos de iniciación Rusia ha adoptado en varias ocasiones por sus predecesores, pero, por desgracia, tenemos razones para creer que ninguno de estos intentos no cumplía plenamente las condiciones claramente expresadas hermana por la hermana Lucia.
Nosotros, los católicos firmantes en Rusia, Ucrania y otros países pedimos a Su Santidad para pedir junto con los obispos católicos de todo el mundo que actúan sobre la consagración de de Rusia al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María, directa y abiertamente mencionar a Rusia, según lo solicitado, y de la Virgen. Sólo a través de este e acto se convertirá Rusia y habrá paz. Es necesario actuar ahora, querido Santo Padre! No se demore. Los hijos y las hijas de Rusia y Ucrania piden que escuchen a la Madre de Dios, Reina del Cielo, Madre de Dios de Fátima! Siempre oramos por ustedes.
Que el Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María lo proteja y lo guía a usted!






lunes, 6 de enero de 2020

DOS REFLECCIONES SOBRE LA FIESTA DE LOS SANTOS REYES, S. BUENAVENTURA

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SEGUNDA REFLEXIÓN
Otros, en cambio, son como Faraón, que mandó arrojar al río a todos los niños varones. Hay quienes extinguen todo buen propósito del prójimo, allí donde lo encuentran. Por ejemplo: cuando a uno que quiere entrar en una Religión, se le dice: puedes hacer mayor bien en el siglo, llegando a apagar en él su buen propósito. Estos son, sin duda, como Faraón, que mandó matar a todos los hijos varones; y cosa cierta es que el pecado de Faraón fue grande. Le habría de bastar al hombre su propio pecado. Ir tras las obras de la carne es grandísimo pecado. Los concebido en su vientre por obra del Espíritu Santo. Esto mismo fue igualmente significado en los Números, c.17: Entró Moisés en el Tabernáculo del testimonio y halló que había florecido la vara de Aarón en la casa de Levi, porque la Virgen María, por más que habrá salido de la raíz de Jesé, fue, sin embargo, unida a la clase sacerdotal.
La casa en que nació y fue hallado por los pastores y vecinos, fue la casa del pesebre de pastores, que fue pobrecita y estrecha, sobre lo cual dice el Eclesiástico, c.29: Lo esencial de la vida del hombre, agua, pan y vestido. Lo necesario para nuestra vida, agua: pan y casa que proteja nuestra vileza. Esta es la casa pobrecita y estrecha, en la que al mismo tiempo hay palacio y establo, y en ella fue hallado por los pastores; por lo que se dice en San Lucas, c.2: Fueron apresurados y hallaron a María y a José y al Niño recostado en el pesebre. Convenientemente pues, el que se hizo todo para todos se manifestó a los pastores en un lugar de pastores.
La casa en que fue criado, y en la que le hallaron los Magos, fue la casa del regazo materno; acerca de esto se dice en los Cánticos, c.3: Yo le así y no le dejaré hasta que lo meta en la casa de mi madre y en la cámara de la que me engendró. Y en esta casa exterior deseaba encontrarle la esposa, como se dice en los Cánticos, c.8: ¿Quién te me dará a ti, hermano mío, mamando a los pechos de mi madre?, etc, En esta casa le hallaron los Magos, como se dice en San Mareo, c.2: Entrando en la casa, etcétera. De una manera especial se hace notar con María Madre, pues todavía era niño de pecho cuando se manifestó admirable a los Magos. 
La casa en que vivió y fue hallado por los discípulos o Apóstoles fue la casa del albergue paterno. Sobre esto se dice en San Marcos, c.6: No hay Profeta sin honor si no es en su patria, y en su casa y entre sus familiares. Mas aquellos entre los cuales vivía, le despreciaban diciendo que era el hijo de José el carpintero. Sin embargo, en esta casa fue hallado por los discípulos, conforme a lo de San Juan, c.1: Dijo Felipe a Natanael: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y en los profetas, a Jesús el hijo de José, el de Nazaret.- Son gloriosos y del todo deseables estos hallazgos, en los que el Niño Jesús se manifestó en la substancia de nuestra carne, ya que la santa Madre Iglesia venera estas y otras manifestaciones y de un modo particular ésta en que se manifestó a los Magos: porque fue el principio de la vocación de los gentiles.
La casa en que es hallado espiritualmente es la casa del alma fiel; de ella puede entenderse aquello de la Sabiduría, capítulo 8: Entrando en mi casa, en ella tendré descanso, es decir, en la Sabiduría increada, que es Jesucristo, el Hijo de Dios, al que llamamos y creemos Virtud de Dios y Sabiduría de Dios.
Pero esta casa primero se ha de construir, para que en ella se introduzca el Niño Jesús, y luego se ha de custodiar, para que no sea echado de ella; y en tercer lugar se ha de vigilar, para que se le halle escondido en ella.
Más para la construcción de la casa espiritual, que es la santa conciencia, son necesarias cuatro cosas: la primera es la hechura de la observancia; de ella se dice en San Mateo, c.T: Todo aquel que oye estas mis palabras y las observa, comparado será a un varón sabio, que edificó su casa en la peña, etc.; y más adelante: Y todo aquel que oye estas mis palabras, y no las cumple, semejante será a un hombre necio que edificó su casa sobre arena; y cayó la lluvia, etc. Y por este motivo se amenaza en Jeremías, c.22: ¡Ay del que edifica su casa con injusticia y sus salones sin equidad! No tiene esta construcción la casa de los avaros, los cuales tratan de enriquecerse lícita o ilícitamente; por esto se dice en Habacuc, c.2: ¡Ay de aquel que amontona avaricia malvada en su casa! Porque estos tales construyen casas terrenales, no celestiales; y por consiguiente les amenaza el Señor en Isaías, c.5: ¡Ay de los que aumentáis casa sobre casa, y añadís hacienda sobre hacienda hasta el término del lugar! ¿Por ventura habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? la segunda cosa es la belleza de la honestidad, de la cual puede entenderse lo de los Cánticos, c.1: Los cabríos de nuestras casas son de cedro, y los artesonados, de ciprés. Se dice esto por la belleza y brillo y olor de la honestidad, que hace que toda la casa exhale el buen olor. Por esto se dice en el Salmo: A tu casa le conviene santidad, Señor, por longura de días; y en otro lugar: He amado la hermosura de tu casa. Sin esta hermosura de la santidad es tenida como una casa de leprosos; de aquí lo del levítico, c.14.: Si habiendo entrado el sacerdote viese que ha 'vuelto la lepra, y que las paredes están salpicadas de manchas, lepra es pertinaz y la casa inmunda.
la tercera cosa es la firmeza de la confianza, Sobre esto se dice en la Epístola a los Hebreos, c.3: Cristo, como Hijo, es fiel en su propia casa, la cual somos nosotros, con tal que tengamos firme la confianza y la gloria de la esperanza hasta el fin, pero nuestra confianza estriba en el Señor, quien de tal manera apoya nuestra casa, que no sólo merece llamarse casa, sino más bien torre fuerte, según lo de los Proverbios, c.18: Torre muy fuerte el nombre del Señor, por el contrario, en Job, c.8, se dice del hipócrita, cuya esperanza y confianza no estriban en el Señor: La esperanza del hipócrita perecerá; y como tela de araña es su confianza: se apoyará sobre su casa, peto no tendrá firmeza; la apuntalará, pero no quedará derecha.
La cuarta cosa es la clausura de la disciplina, acerca de lo cual se lee en el Eclesiástico, c.51: Acercaos a mí, ¡Oh indoctos! y reuníos en la casa de la enseñanza, Aquellos se congregan en la casa de la enseñanza que no vaguean por fuera, sino que se recogen en el interior de la conciencia, conforme a lo cual aconseja el Eclesiástico a cada uno: Vete primero a tu casa, y allí diviértete, y allí ponte a jugar, En cambio, se dice de los indoctos en persona de la mujer necia, en los Proverbios, c.7: Parlera y cantonera, sin sufrir sosiego y que no puede tener sus pies puestos en casa. A causa de esto, en la Epístola a Timoteo, c.5, se dice de las viudas necias: que acostumbran a andar ociosas por las casas de otros, que quieren juzgar las conciencias de otros por los actos exteriores; contra éstas va lo del Eclesiástico, c.21: El pie del necio es fácil en meterse en la casa del vecino; y en otro lugar: El necio por la ventana escudriñará la casa. En tales casas abiertas y desasosegadas rehúsa habitar el Señor, y sabiendo esto María estaba sentada en su casa, como se dice en San Juan.
La segunda cosa es que, ya construida así la casa, ha de ser custodiada, con el fin de que no sea despedido de ella Cristo.
Esto se consigue por medio de cuatro custodios: el primero es el temor que humilla; en el Eclesiástico, c.27, se lee: Si no te mantuvieres firmemente en el temor del Señor, pronto será arruinada tu casa. Y no es de extrañar esto, porque así como el temor le pone en lugar bajo y seguro, así la soberbia le pone en lugar alto y peligroso; por esto se lee en los Proverbios, c.17: Quien fabrica alta su casa busca la ruina. Y no es de maravillar, porque derribará el Señor la casa de los soberbios, como se dice en el mismo libro. Por esto dijo Séneca: .. Ponte en sitio bajo, donde no puedas caer”.
El segundo custodio es la modestia que oculta, la cual induce a que el hombre oculte sus bondades; por esto se dice en el libro cuarto de los Reyes, c.4: Dijo Eliseo a la mujer: Ve y entra en tu casa y ciérrate en ella echa de aquel aceite en todas las vasijas. En el aceite está significada la devoción del alma, que debe esconderse, conforme a lo que dice el Señor en San Mateo, c.6: Y tú, cuando orares, entra en tu aposento cerrada la puerta ora a tu Padre en secreto. Por esto dice San Gregorio: "Se esconde el tesoro hallado para guardado", y por tal motivo aconseja el Eclesiástico que no metas en tu casa a toda suerte de hombres. Ezequías no guardó este consejo, y por ello fue reprendido por el Señor y por Isaías, en el libro cuarto de los Reyes, donde se dice que Ezequías mostró a los embajadores del rey de Babilonia la casa de los aromas, y el oro, y la plata, ete., y luego le amenazó el Señor de que todas las cosas serían llevadas a Babilonia; lo que no hubiera hecho de no haberse alegrado vanamente Ezequías.
El tercer custodio es el dolor que excita, que cierra todas las puertas; de él puede entenderse lo del Éxodo, e.12: Movióse un grande clamor en Egipto; porque no había casa donde no hubiese un muerto, Este clamor del dolor hace que la casa esté segura contra los peligros, por lo cual se dice en el Eclesiastés, capítulo 7: Mejor es ir a la casa del luto, que a la casa de las bodas; y en el mismo lugar: El corazón de los necios está donde hay alegría, y el corazón  de los sabios donde hay tristeza, Porque por el dolor son expulsados los extraños, conforme a lo de los Proverbios, e.14: El corazón que conoce la amargura de su alma, en su gozo no se mezclará extraño; y por este motivo decía Jeremías: Me estaba sentado solo porque me llenaste de amargara. Este custodio lo tienen los verdaderos penitentes, de los cuales se dice en Job, c.39: ¿Quién dejó en libertad al asno montés, al cual di casa en el desierto y sus moradas en tierra salobre?
El cuarto custodio es el amor que solicita; pues cuando uno ama una cosa, por ese mismo amor se hace vigilante para no perderla. Por esto se lee en San Lucas, c.12: En verdad os digo que si el padre de familia supiese la hora en que vendría el ladrón, velaría sin duda y no dejaría minar su casa; porque es peligroso descuidarse en lo que mira a la guarda de la casa, pues se dice en San Mareo, c.12, que atando el espíritu inmundo encuentra la casa desocupada, barrida y adornada, entonces se va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, entran dentro y moran allí; y lo postrero de aquel hombre es peor que lo primero, Un ejemplo manifiesto de ello es lo del segundo libro de los Reyes, c.4, donde se dice que Isboset dormía en su casa, en su cama a mediodía, y la portera de la casa, que estaba limpiando el trigo, se había quedado dormida, y entrando los ladrones cortaron la cabeza a Isboset, Todo hombre, pues, espiritual debe estar precavido contra este peligro, y en consecuencia velar continuamente, como la Esposa de los Cantares: Yo duermo, y mi corazón vela; y por esta razón se dice en la Epístola primera de San Pedro, cap, último: Hermanos, sed sobrios y velad…