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martes, 22 de noviembre de 2016

LA MISA NUEVA - Mons.Marcel Lefebvre

Conferencia pronunciada en Montevideo,
(el 8 de agosto de 1979.)


Sobre la Nueva Misa


Respecto a la Nueva Misa destruyamos de inmediato esta idea absurda: si la Nueva Misa es válida, luego se puede participar. La Iglesia siempre ha prohibido a los fieles asistir a las Misas de los cismáticos y de los herejes, aun si ellas fueran válidas.  Es evidente que no se puede participar de Misas sacrílegas, ni de Misas que pongan nuestra fe en peligro. Pues es fácil demostrar, tal como ella ha sido formulada por la Comisión de la Liturgia, que la Nueva Misa con todas las autorizaciones dadas por el Concilio de una manera oficial, y con todas las explicaciones de Mons. Bugníní, presenta un acercamiento inexplicable a la teología y al culto de los protestantes.No aparecen muy claros y hasta son contradichos, los dogmas fundamentales de la Santa Misa, que son los siguientes:

• el altar transformado en mesa, sin el ara;

• la Misa frente al pueblo, en lengua vernácula en voz alta,

• la Misa tiene dos partes: la Liturgia de la Palabra y la de la Eucaristía;

•los vasos sagrados vulgares, el pan fermentado, la distribución de la Eucaristía por laicos, en las manos;

•el Sagrario escondido;

•las Lecturas leídas por mujeres; la Comunión dada por laicos.

Todas estas novedades están autorizadas.

Se puede pues decir sin ninguna exageración que la mayoría de estas Misas son, sacrílegas y que disminuyen la fe, pervirtiéndola. La desacralización es tal que la Misa se expone a perder su carácter sobrenatural, "su misterio de fe", para convertirse nada más que en un acto de religión natural.  Estas Misas nuevas no sólo no pueden ser motivo de una obligación para el precepto dominical, sino que además con relación a ellas hay que seguir las reglas de la Teología moral y del Derecho Canónico, que son las de la prudencia sobrenatural con relación a la participación o a la asistencia a una acción peligrosa para nuestra fe o eventualmente sacrílega.

¿Se debe decir entonces que todas esas Misas son inválidas? Desde que existen las condiciones esenciales para la validez, es decir, la materia, la forma, la intención y el sacerdote válidamente ordenado, no se puede afirmar lo contrario. Las oraciones del Ofertorio, del Canon y de la Comunión del Sacerdote que circundan la Consagración son necesarias a la integridad del Sacrificio y del Sacramento, pero no a su validez. El Cardenal Mindszenty en la prisión, a escondidas de sus guardianes, pronunciaba las palabras de la Consagración sobre un poco de pan y vino para alimentarse del Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor; ciertamente realizó el Sacrificio y el Sacramento.

A medida que la fe de los sacerdotes se corrompa y que no tengan más la intención que pone la Iglesia (porque la Iglesia no puede cambiar de intención), habrá menos Misas válidas. La formación actual no prepara a los seminaristas para cumplir con la validez de las Misas. El Sacrificio propiciatorio de la Misa no es más el fin esencial del Sacerdote. Nada más decepcionante y triste que oír las pláticas o comunicados de los Obispos sobre la vocación, a raíz de una ordenación sacerdotal, Ya no saben lo que es un Sacerdote. Para juzgar la falta subjetiva de aquéllos que celebran la Nueva Misa y de los que asisten, debemos aplicar la regla del discernimiento de espíritus según las directivas de la teología moral y pastoral. Debemos actuar siempre como médicos de almas y no como jueces y verdugos, como están tentados de hacer quienes están animados por un celo amargo y no por el verdadero celo. Que los jóvenes sacerdotes se inspiren en las palabras de San Pío X en su primera encíclica y en los numerosos textos de autores, espirituales como los de Dom Chautard: "El alma de, todo apostolado", Garrígou Lagrange en el II tomo de "Perfección cristiana y contemplación", y Dom Marmion. "Cristo, ideal del Monje".

Sobre el Papa

Pasemos a la segunda parte, no menos importante: ¿Tenemos realmente un Papa o un intruso en la sede de Pedro?            

¡Dichosos los que han vivido y muerto' antes de hacerse esa pregunta! Hay que reconocer que el Papa Paulo VI ha causado y ocasionado un serio problema a la conciencia de los, católicos. Sin indagar ni conocer su culpabilidad en la terrible demolición de la Iglesia bajo su Pontificado, no se puede dejar de reconocer que aceleró las causas en todos los órdenes. Uno se pregunta ¿cómo un sucesor, de Pedro ha podido en tan poco tiempo causar más males a la Iglesia que la revolución de 1717.

Hechos precisos como las firmas estampadas en el artículo VII de la Instrucción concerniente al Novus Ordo Missae, como también el documento de la "Libertad Religiosa" son escandalosos y dan ocasión para que algunos afirmen que ese Papa era herético y que, por su herejía dejó de ser Papa.  La consecuencia de este hecho sería que la mayoría de, los cardenales actuales no lo serían y además serían ineptos para la elección, de otro Papa. Los Papas Juan Pablo II no habrían sido entonces elegidos  legítimamente.  Es entonces inadmisible rezar por un Papa  que no lo es y conversar con aquél que no tiene, ningún título para sentarse en la silla de Pedro. Como ante el problema de la invalidez de la nueva misa, aquéllos que afirman  que no. hay Papa simplifican demasiado los  problemas. La realidad es más compleja.  Si uno se pone a preguntar si un Papa puede  ser herético se descubre que el problema no es tan simple come se cree. Sobre este tema,  el estudio muy objetivo hecho por Xavier da  Silveira muestra que un buen número. de teólogos piensa que el Papa puede ser hereje como doctor privado, pero. no. como doctor de la  Iglesia Universal. Es necesario, entonces, examinar en qué medida el Papa Paulo VI ha  querida empeñar su infalibilidad en esos casos diversos donde él ha firmado textos cercanos a la herejía, si no heréticos.  Hemos pues podido observar en esos dos  casos, como en otros muchos, que el Papa Paulo VI ha actuado mucho más como liberal  que adhiriéndose a la herejía. Ya que, cuando se le señalaba el peligro que corría, entregaba un texto contradictorio, agregando  una fórmula contraria a lo que él afirmaba  en la anterior, o redactando una fórmula  equívoca, lo que es propio del liberal, el cual  es incoherente por naturaleza.

El liberalismo de Paulo VI, reconocido por su amigo el cardenal Daniélou, es suficiente para explicar los desastres de su Pontificado. El Papa Pío IX, particularmente, habló mucho sobre el católico liberal, que él consideraba  como destructor de la Iglesia.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

LA MISA NUEVA - Mons.Marcel Lefebvre

RAZONES
DE UNA ACTITUD CATÓLICA

(8-8-79)

(fin del articulo)


Estoy persuadido de que es por el bien de la Iglesia. Somos perseguidos hoy, pero no importa, tiempo vendrá en que reconocerán que allí se forman verdaderos sacerdotes. Por otra parte, en Roma, ya reconocen que haces buenos sacerdotes. Nunca nos dijeron en Roma: "Ustedes forman malos sacerdotes". Nunca. No. Nos dicen: "Usted desobedece porque no cerró su seminario". Nunca me dijeron: "Usted forma malos sacerdotes". Saben perfectamente que formamos buenos sacerdotes. Y es por esto que ahora, hace por lo menos tres años, ya no nos dicen de cerrar el seminario. Quieren salvar nuestro seminario, pero lo quieren hacer, salvando las apariencias, sin volver sobre lo que se ha dicho. Por lo tanto, la situación es un poco delicada y difícil. Estoy persuadido de que Dios permitirá un día que el seminario sea nuevamente reconocido. Tenemos actualmente  90 nuevos sacerdotes en nuestra Fraternidad. En diez años 90 sacerdotes y ahora tenemos cerca de 209 seminaristas mayores de todos los países. Aquí en Buenos Aires tenemos a provenientes de casi todos los países de América del Sur; tenemos un seminario en Alemania, uno en los Estados Unidos de Norteamérica; el seminario de Econe, un Seminario en Albano, en Roma. .. Ya me han preguntado, ¿por qué en Albano? ¿Por qué en Roma? ¿Y qué hace usted ahí, de momento que está contra Roma? De ninguna manera, no estamos contra Roma y queremos que nuestros seminaristas sean romanos, que amen al Papa, al Sucesor de Pedro, pero que lo amen suplicándole que sea un Papa, que sea verdaderamente el Sucesor de Pedro, Sucesor de todos los que le precedieron. Eso es sencillamente lo que pedimos al Santo Padre. Nosotros amamos al Papa, queremos sostenerlo y ayudado precisamente en su tarea de renovación de la Iglesia, y les aseguro que un día eso se producirá. Ya felicitan a nuestros jóvenes, porque llevan la sotana, porque son buenos seminaristas, ya se los felicita en Roma. Por eso, ven ustedes que podemos tener alguna esperanza. Ya sé que es poca cosa, me dirán, qué son 200 seminaristas para el mundo entero, qué son 90 sacerdotes para todo el mundo, ya lo sé, pero Nuestro Señor empezó con doce Apóstoles y si Dios así lo quiere, Él será quien dará el crecimiento a esta Obra. La verdad es que no comprendo cómo hemos conseguido tener actualmente estos seminarios, cómo todo esto ha podido desenvolverse en forma casi milagrosa...Les pido, señoras y señores, que rueguen por nuestros seminaristas, que rueguen para que haya muchos jóvenes sacerdotes y que un día puedan venir también a este país, como lo hacen ya, por otra parte. Nuestros sacerdotes vienen a veces aquí, a decir la Santa Misa, 'y pienso que si ustedes tienen ocasión de asistir a esa Santa Misa, 'sentirán nuevamente aquel ardor, aquel amor de la Iglesia; aquel amor de Nuestro Señor Jesucristo, que se recibe del Santo Sacrificio de la Misa. Y puesto que ustedes son devotos de la Santísima Virgen María sé que en América del Sur se ama: mucho a la Virgen María se reza el Santo Rosario en familia, se tiene mucha devoción a la Virgen María- al terminar recomienden mis seminaristas a la Santísima Virgen María en sus oraciones. Tengan también ustedes la seguridad, desde ahora después de haber tenido la alegría y el placer de pasar algunos instantes entre ustedes de que yo no los olvidaré en mis Oraciones. En el curso de estos diez años he tenido la ocasión de responder muchas veces a preguntas que son muy graves. Me he esforzado siempre en permanecer dentro del espíritu de la Iglesia, conforme a sus principios teológicos que expresan su fe y a su prudencia pastoral manifestados dentro de la teología moral. y a través de la experiencia de su historia. Creo poder decir que no he cambiado de opinión sobre estos temas y que este pensamiento es afortunadamente el de la gran mayoría de los sacerdotes y fieles adictos a la Tradición infalible de la Iglesia. Ciertamente, estas líneas son insuficientes para hacer un estudio exhaustivo de estos problemas. Pero se trata más que nada de exponer claramente conclusiones de modo de no equivocarse sobre las orientaciones y pensamientos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X

Sobre la Nueva Misa

Respecto a la Nueva Misa destruyamos de inmediato esta idea absurda: si la Nueva Misa es válida, luego se puede participar. La Iglesia siempre ha prohibido a los fieles asistir a las Misas de los cismáticos y de los herejes, aun si ellas fueran válidas.  Es evidente que no se puede participar de Misas sacrílegas, ni de Misas que pongan nuestra fe en peligro. Pues es fácil demostrar, tal como ella ha sido formulada por la Comisión de la Liturgia, que la Nueva Misa con todas las autorizaciones dadas por el Concilio de una manera oficial, y con todas las explicaciones de Mons. Bugníní, presenta un acercamiento inexplicable a la teología y al culto de los protestantes. No aparecen muy claros y hasta son contradichos, los dogmas fundamentales de la Santa Misa, que son los siguientes:

(Conferencia pronunciada en Montevideo,
el 8 de agosto de 1979).


sábado, 12 de noviembre de 2016

LA MISA NUEVA - Mons.Marcel Lefebvre

RAZONES
DE UNA ACTITUD CATÓLICA

(8-8-79)

(continuación)


¿Por qué han cambiado las palabras de la  consagración agregando las palabras puestas por Lutero? El cambió operado en las palabras de la congregación está en línea con  las palabras de la misa luterana. Se suprimió "Misteríum Fidei" y se agregó: "Qui pro vobis tradetur" en la consagración del  pan. La oración del ofertorio de la Nueva  Misa es una oración judía, es una bendición  judía del siglo III, destinada a bendecir los  alimentos. Es una bendición del padre de familia que bendice los alimentos de la mesa. Eso es ahora el ofertorio, el nuevo ofertorio. Han querido hacer tanto ecumenismo aproximándonos a los judíos, tomando una oración de los judíos, y no de los judíos convertidos al cristianismo, sino de los como son aún ahora, y que recitan estas oraciones. Tomemos otro ejemplo: la oración, la forma de la consagración episcopal, las palabras que actualmente consagran a los obispos, ya  no es la de antes. Se ha tomado de episcopalíanos, de una secta de Norte América. ¿Por qué han ido a buscar la forma de consagración de los obispos en una ordenación  de episcopalianos de la América del Norte?  Por ecumenismo, para aproximarse, dicen, a  los episcopalianos, a los protestantes, a los judio y hacer de nuestros sacramentos y de nuestra Misa una acción ecuménica y esto es muy grave; no tienen derecho a destruir  así nuestra tradición de veinte siglos. Y si  hay, como dirían, otros ritos: está el rito griego, el rito capto, el rito maronita, hay otros ritos que son católicos. Perfectamente, de acuerdo; pero recordemos que el rito más venerable en la Iglesia es el rito romano. Porque nada menos que San Pedro y San Pablo nos han dado esos ritos y el propio Concilio de Trento dice que esos ritos se remontan a los tiempos apostólicos Y que es probablemente Nuestro Señor Jesucristo en persona quien dio a los Apóstoles esa fórmula. Imagínense que por los Apóstoles, Él debía dar las fórmulas para la Santa Misa, que es el corazón de la Iglesia, que es lo más importante dentro de la Iglesia. La consagración del pan y del vino para transformarse en el cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo: cosa maravillosa, misterio extra- ordinario, que es el corazón mismo de nuestra fe, la sustancia de nuestra fe. Ellos han debido trasmitir esas palabras, muy fielmente a sus sucesores, diciéndoles: "no cambien nada. Éstas son las palabras de la consagración. Sobre todo no 'cambien nada". Y estas palabras fueron trasmitidas… trasmitidas…de tal manera que se las encuentra inalteradas. En Econe tenemos un Misal del siglo IX en el que se encuentran las palabras de la consagración, exactamente las mismas que tenemos en nuestro Antiguo misal, nuestro misal de siempre, sin haber cambiado una palabra. Ahora bien, si estas palabras se remontan al siglo IX no hay razón para que no se remonten más lejos, hasta el tiempo de los Apóstoles; lo que nos afirma el Concilio de Trento.


Entonces debemos pensar que este cambio que se ha introducido en la Misa es precisamente el resultado del liberalismo que se ha introducido en el Concilio y que querría que fuéramos todos hermanos y que pudiéramos comulgar todos en la misma Eucaristía, ya sea protestantes, judíos, en fin, que tengamos todos el mismo culto. No es posible ¡es sacrílego! Luego debemos conservar preciosamente nuestra Santa Misa, pero para conservarla preciosamente, nos hacen falta sacerdotes. Porque si los sacerdotes ya no saben para qué sirven, es porque ya no hay sacrificio de la Misa. Si la Misa se convierte en una simple ceremonia protestante, en un acto cualquiera, ya no hay razón para ser sacerdote. Ya no hay razón de ser sacerdote. ¿Qué es  el sacerdote? La razón de ser del sacerdote" es subir al altar para ofrecer el Sacrificio de la Misa. Ésa es su razón de ser; es la razón de su celibato, la razón de su virtud, la razón de su santidad, la razón de su separación del mundo; es subir al altar para ofrecer el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo. Si no hay más sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo si Nuestro Señor Jesucristo ya no está presente en la sagrada Eucaristía, como dicen los protestantes, entonces no hay razón para ser sacerdote y es por todo eso, mis queridos amigos uruguayos, que lo principal, actualmente, es formar Sacerdotes, verdaderos sacerdotes, santos sacerdotes, y es por eso que estoy empeñado en hacer esos Seminarios, Seminarios para dar a los fieles que desean la verdadera Misa, los verdaderos Sacramentos, el verdadero Catecismo, la verdadera Biblia a fin de conservar la Fe. Y gracias a Dios vemos en todos los países del mundo una reacción sana y buena: de todas partes nos llaman, nos piden: Mándennos sacerdotes; ya no tenemos sacerdotes; no sabemos lo que son nuestros sacerdotes, y bien, pienso que Dios en su bondad, permite, precisamente, por una especie de milagro, diría que yo mismo no comprendo, que  Econe  tengamos doce nacionalidades. ¿Como vinieron? ¿Por qué vinieron a Econe? ¿Y cómo estos jóvenes conocieron Econe? Jóvenes buenos, venidos de todas partes; venidos de Estados Unidos, del Canadá, de todos los países de Europa y ahora de la Argentina. y de ahora en adelante en Argentina; el P. Faure, superior del seminario de Buenos Aires, ya ha recibido este año catorce seminaristas de América del Sur, ¿por qué vinieron? ¿Por qué vienen a nosotros? Porque sienten que ahí encontrarán el camino para ser verdaderos sacerdotes católicos, sacerdotes que subirán al altar para ofrecer el sacrificio de Nuestro Señor y para dar a Nuestro Señor Jesucristo a las almas, verdaderamente a Nuestro Señor Jesucristo, y no un pan cualquiera, y no un signo, un símbolo cualquiera, sino verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Esto es lo que importa, lo que hace la fuerza de nuestras almas, la fuerza de nuestras conciencias y de nuestras vidas. También nosotros tenemos necesidad del sacrificio de la Misa. Tenemos necesidad de sacrificar sin sacrificio no hay amor, ya no hay caridad. El amor pasa por la cruz, el amor pasa por el sacrificio. Si ya no hay más Sacrificio de la Misa, no hay más símbolo de sacrificio en nuestras familias, en los hogares. Ustedes mismos tienen pruebas en sus hogares tienen dificultades en sus matrimonios todos tienen pruebas en sus hogares. Si ya no está el sacrificio de la Misa para dar les el valor de seguir a Nuestro Señor Jesucristo y llevar con Él su cruz, y bien, estamos abandonados, ya no tenemos por qué sacrificarnos. Ésa es la razón por la cual creo mi deber hacer ese seminario. Un seminario que fue aceptado por Roma, autentificado por Roma. Durante cinco años fuimos reconocidos por Roma, pero fue el liberalismo que, furioso al ver que aún había un verdadero seminario, furioso al pensar que seguiría habiendo sacerdotes como antes, furioso al pensar que se seguiría diciendo la Misa como antes, y que seguiría habiendo un catecismo corno antes, han querido reducirnos a la nada y nos ha perseguido diciendo: "Hay que suprimir este seminario porque si no se suprime seguirá habiendo sacerdotes que dirán las cosas como antes, que conservarán la Tradición. Luego es preciso reducir este seminario a la nada".

viernes, 4 de noviembre de 2016

LA MISA NUEVA - Mons.Marcel Lefebvre

RAZONES
DE UNA ACTITUD CATÓLICA

(8-8-79)

(continuación)



Y en fin, es también la proclamación de los derechos del hombre. Ya no se habla más que de los derechos del hombre. Mientras que nosotros los católicos debemos decir que el primer derecho del hombre es el derecho de cumplir con su deber. Tener el derecho de cumplir con su deber. Y es porque debe cumplir con su deber que tiene derechos. Luego tiene derechos para cumplir con su deber. Para alcanzar el fin que Dios le ha dado en su vida. Pero no declarar los derechos del hombre como lo hicieron los francmasones en 1789 y 1948; son dos declaraciones de los derechos del hombre revolucionario que llevan la revolución al mundo, porque en definitiva se tiene el derecho de hacer lo que se quiere y de aplastarlos derechos del prójimo: No hay límite a los derechos. Los límites de los derechos son precisamente los deberes; si uno no tiene deberes no hay límites para el derecho. Y entonces, esa revolución, es la guerra y gana el más  fuerte, el que puede aplastar a su vecino.

Es la fuerza del dinero, la fuerza de los síndicos, los sindicatos todopoderosos que aplastan al Gobierno, es la fuerza del comunismo, es la fuerza del más fuerte. He aquí los derechos del hombre. Y ahora, bien lo ven ustedes, no se habla más que de los derechos del hombre, aun en la Iglesia. Es grave, muy grave; son los hechos que vienen del Concilio Vaticano II, que se dice abierto, abierto a las ideas modernas. Pero esas ideas modernas son sencillamente ideas masónicas que destruyen la Iglesia y destruyen al mundo. En definitiva, lo que se llama en el Concilio Vaticano II y luego del Concilio, el espíritu ecuménico, el ecumenismo, es la fraternización de todas las ideologías, de todas las comunidades y de todos los errores, con la verdad. Una especie de "todos son hermanos. Todas las ideas son hermanas" y no hay más distinción, es lo que se llama el espíritu ecuménico.

El peor fruto del ecumenismo es la reforma litúrgica. Podemos encontrar en la reforma litúrgica el resumen de todo el espíritu liberal que se manifestó en el Concilio. Y como el espíritu litúrgico, corno la liturgia, es lo que mantiene la fe del pueblo cristiano, lo que' mantiene nuestra fe, aun los analfabetos, los que no saben leer ni escribir, pueden asistir con fruto a la liturgia. Y cuando asistían a la Misa y consideraban la verdadera Misa, la Misa de siempre, donde se realizaba el gran misterio de Nuestro Señor Jesucristo, el misterio de la Encarnación, el misterio de la Redención que se expresaba en ese misterio de la consagración del Sacrificio de la Misa, y de la presencia real de Nuestro Señor en la Eucaristía, aun los que eran analfabetos aprovechaban esas gracias y asistían a la fuesen las faltas cometidas contra la comunidad, contra el grupo, y no contra Dios.

Luego, tomen el sacerdocio. El sacerdote es simplemente, el presidente de la comunidad, Y un día, también, personas casadas podrán presidentes de la comunidad, ¿Por qué no? y en fin, ahora la extremaunción se da de manera comunitaria. Se supone que a los sesenta o sesenta y cinco años se está más cerca de la muerte y entonces se reúne a todas las personas que tienen sesenta o sesenta y cinco anos y se les da la extremaunción de una manera colectiva, de una manera comunitaria. ¡Es insensato, insensato!   y eso paso en Lourdes, ¡en Lourdes!... Se llamó a todas las personas que tenían sesenta y cinco años para darles la extremaunción, como si uno estuviera más enfermo a los sesenta y cinco años que a los quince. Uno puede estar más enfermo a los quince años que  a los sesenta y cinco. La extremaunción es válida siempre que se esté enfermo de una enfermedad que pueda conducir a la muerte Esa es la materia del sacramento. Luego no hay materia de sacramento cuando se pide a personas que están en buena salud que reciban la extremaunción. y todo esto para colectivizar, hacerlo todo en común, como si uno se salvara en común como si cada uno de nosotros no fuera responsable de su alma frente a Dios. Cuando, muramos, moriremos solos, solos delante de DIOS. Entonces no estará ahí la comunidad para ser Juzgada, sino nuestra alma personalmente, que ha recibido la gracia del bautísmo, que ha recibido la gracia de la Confirmación, que ha comulgado el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, y que ha recibido o la gracia del matrimonio, o la gracia del sacramento del Orden y que recibe el sacramento de la extremaunción. Ésos son los cristianos, ésa es la doctrina católica. Y ahora, vean: todo lo han colectivizado, todo lo han democratizado. Eso es muy grave, porque arruina verdaderamente la idea de la salvación de las almas, de la salvación personal de las almas, y de la gracia que es la causa de nuestra salvación.

Luego, han querido manifestar el espíritu ecuménico en los sacramentos y en la liturgia aproximándonos a las ceremonias protestantes Porque en la Santa Misa hay tres grandes realidades, ¿no es así? Hay la realidad del sacrificio, que no se debe olvidar nunca el Sacrificio de la Misa es un verdadero sacrificio. Hay la distinción entre el sacerdote y los fieles. Y hay la realidad de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo. Son tres realidades que' deben encontrarse en la Santa Misa. Ahora bien, ustedes observarán que casi no se habla del Sacrificio de la Misa.

Se habla de la Eucaristía:, de la comunión, de una asamblea...  pero ya no se habla o casi no se habla del Sacrificio de la Misa. Es precisamente lo que niegan los protestantes. Los protestantes dicen que puede haber un sacrificio, pero simplemente un sacrificio eucarístico y no un sacrificio que borra los pecados o sacrificio propiciatorio. Nosotros católicos, creemos que por el Santo Sacrificio de la Misa; la sangre de Jesucristo' derramada sobre el altar y qué Se encuentra en la santa Eucaristía, borra nuestros pecados; está ahí para darnos la gracia de borrar nuestros pecados y devolvernos la vida de la gracia; todo viene por la sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Si no hay sacrificio, tampoco hay necesidad de víctima y la víctima para estar presente, debe estar precisamente en la sagrada Eucaristía. Y esta víctima es Nuestro Señor Jesucristo presente en la sagrada Eucaristía.

Luego, tiene que haber presencia real. Si ya no hay sacrificio no es necesaria la presencia real. No es necesaria la víctima y entonces estamos al nivel de los protestantes. Para los protestantes, no hay víctima, no hay presencia real, no hay distinción entre el sacerdote y los fieles, y no hay sacrificio. Vean que la Nueva Misa es muy grave, muy peligrosa. Se los digo, verdaderamente, en conciencia: es muy peligrosa, porque tiene un espíritu ecuménico, un espíritu protestante.



viernes, 28 de octubre de 2016

La Misa de Siempre - Mons.Marcel Lefebvre

Ven, Dios Santificador, omnipotente


Veni santificator omnipotens seteme
Ven, Santificador todopoderoso,
Deus: et benedic hoc sacrificium tuo
Dios eterno; y bendice este sacrificio,
sancto nomini preparatum.
preparado para gloria de tu santo nombre .

El Espíritu Santo, que obra el gran milagro de la transubstanciación, santifica a las almas durante la misa.

Nuestro Señor quiso entregarse a nosotros para comunicarnos esa llama de amor y ese fuego de caridad que había en El, bajando en cierto modo de la Cruz, viene a nosotros y se nos entrega como comida para comunicamos ese fuego de la caridad que hay en Él, el Espíritu Santo que, en cierto modo, lo devora y lo consume de amor a su Padre y al prójimo y este fuego se nos comunica en la sagrada Eucaristía que está llena del Espíritu Santo.  Y, eso mis queridos fieles, es lo que se nos comunica por la sagrada Eucaristía y por el sacerdote. ¡Qué cosa admirable! ¡Cosas tan hermosas ha hecho Dios! ¡Cómo deberíamos apreciar estos dones extraordinarios que Dios nos ha dado.

El Padre Froget, en la conclusión de su libro sobre el Espíritu Santo, dice: "¡Cuántos cristianos que poseen habitualmente la gracia y las energías divinas que la acompañan, permanecen, no obstante, tan débiles y flojos en el servicio de Dios, tan poco celosos por su perfección, tan inclinados a la tierra, tan olvidados de las cosas del cielo y tan fáciles de arrastrarse al mal! Por eso nos exhorta el Apóstol a no contristar al Espíritu Santo (Efe 4, 30) con nuestra infidelidad:”la gracia y, sobre todo, a no apagarlo en nuestros corazones". (1 Tes 5, 19) "Hay una causa que termina explicando por qué una semilla tan abundante de gracia muchas veces no produce sino una cosecha raquítica. Es que, conociendo sólo muy imperfectamente el tesoro que poseen, muchas veces sólo le tienen una débil estima y se esfuerzan poco por hacerlo fructificar. Con todo, i qué fuerza, qué generosidad, qué respeto de sí mismos, qué vigilancia, y también qué consuelo y qué alegría no les inspiraría este pensamiento constantemente considerado y piadosamente meditado: el Espíritu Santo habita en mi corazón! Ahí está, protector poderoso, siempre dispuesto a defenderme contra mis enemigos, a sostenerme en mis combates y a asegurarme la victoria. Amigo fiel, está siempre dispuesto a darme una audiencia y, lejos de ser una fuente de amargura y de molestia, su conversación da alegría y gozo. (Sab 8, 16) Ahí está, testigo siempre atento a mis esfuerzos y a mis sacrificios, contando, cada uno de mis pasos para recompensarlos un día, siguiendo todos mis movimientos, no olvidando nada de lo que hago por su amor y su gloria. “Qué palabras tan hermosas y tan alentadoras."

La incensación

La liturgia es una escuela de respeto. Se inciensa a los demás, a las almas, que son los templos del Espíritu Santo. Es una señal de respeto que debería ser una actitud habitual. No se debe pensar en que los demás tienen un alma hecha a la imagen de Dios y que es el templo del Espíritu Santo sólo al incensarlos, sino que es algo que tendría que transparentarse en nuestras actitudes y en nuestras relaciones habituales con los demás. No debería ocurrir que tengamos respeto por los demás únicamente en la liturgia. Todo esto tiene que empapar nuestra vida y llevamos a tener ese mismo respeto y humildad con los demás. Lo sagrado y lo divino inspiran respeto. Una de las características de la Fraternidad será el respeto a las almas bautizadas y tratar con respeto las cosas sagradas, en particular todo lo que se refiere a la acción sagrada por excelencia, el santo sacrificio de la misa. Por eso, no nos dejaremos llevar por esa corriente de vulgaridad y tosquedad, fruto de la desacralización. El respeto de sí mismo y de los demás será una característica particular del auténtico espíritu de la Iglesia. Los fieles e incluso los infieles son muy sensibles a esta manifestación del espíritu de la Iglesia y de Nuestro Señor. Es la verdadera manifestación del espíritu cristiano y de la civilización cristiana, civilización de respeto, fundada en la fe en lo sagrado y en lo divino, es decir, en Nuestro Señor, en todo lo que representa y en todo lo que emana de Él mismo.

El salmo 25: Lavabo

Lavabo inter innocentes manus meas:
et circumdabo altare tuum, Domine.
Ut audiam vocem laudis: et enarrem
universa mirabilia tua ..
dilexi decorem domus tue: et
locum habitationis gloriae tue.
Ne perdas cum impiis, Deus animam
meam: et cum viris
sanguinum vitam
meam. In quorum manibus iniquitates sunt:
dextera eorum repleta est muneribus.
Ego autem in innocentia mea ingressus
sum: redime me, et miserere mei.
Pes meus stetit in directo: in ecclesiis
benedicam te, Domine.
Gloria Patri ...
Sicut erat ...

Lavaré mis manos entre los inocentes
y rodearé, Señor, tu altar.
Para oír la voz de tu alabanza, y
pregonar todas tus maravillas.
Señor, he amado el decoro de tu
casa, Y el lugar donde reside tu
gloria No pierdas, Dios mío, mi alma con
los impíos, ni la vida mía con los
hombres sanguinarios:
En cuyas manos no se ve más que
iniquidad, Y cuya diestra está
colmada de sobornos.
Mas yo he procedido según mi
inocencia; sálvame, Señor, y apiádate
de mí.
Mi pie ha permanecido en el camino
recto; en las asambleas de los fieles
te bendeciré, Señor.
Gloria al Padre ...
Como era ...

Tenéis que amar cada vez más la casa de Dios; la casa del sacerdote es la Iglesia y de esa casa, lo que tiene que amarse antes que nada es: el altar. "Yo he amado, oh Señor, el decoro de tu casa, y la mansión de tu gloria" (Sal 25, 8): es lo que el sacerdote reza cada vez que se lava las manos. Por esto tenemos que procurar que esos lugares sean lugares que los fieles puedan amar y veneran para que, cuando entran en ellos, tengan el sentido de la grandeza de Dios. Esmerémonos en adornar la casa de Dios y hacerla digna del que vive en ella. Todo tiene que ser noble, grande, hermoso y ordenado, a imagen de Dios que está en el santuario, el templo no es primero la casa del pueblo de Dios, sino antes que nada: es la casa de Dios, domus Dei (Gen 18, 17)241, en donde el pueblo tiene que encontrar y hallar a Dios, y comunicarse con El. Profundamente convencidos de que la fuente de vida está en Cristo crucificado y, por lo tanto, en el sacrificio que nos ha legado, los miembros de la Fraternidad descubrirán con una alegría cada vez mayor que la Esposa mística de Nuestro Señor, nacida del corazón atravesado de Jesús, no toma nada tan a pecho como transmitir, con una magnificencia inspirada por el Espíritu Santo, este precioso testamento. De ahí los esplendores de la liturgia que canta a Jesús crucificado y resucitado. La Iglesia ha sabido presentamos y hacemos vivir de estos misterios de un modo realmente divino, que cautiva a los corazones y eleva a las almas. Todo ha sido preparado con un amor de esposa fiel y de madre misericordiosa. Todo es motivo de edificación en los lugares sagrados, las ceremonias, los ornamentos, los cantos, la elección de las oraciones del misal, del breviario, del pontifical y del ritual.  ¿Cómo podría pretender la desacralización el alma que vive  de su fe y que la modela con la de la Iglesia?

Antes de empezar la oración Suscipe, Sancta Trínítas, el sacerdote eleva su mirada a la Cruz del altar. El sacerdote hace este gesto nueve veces en la misa para manifestar el vínculo entre el sacrificio de la misa y el sacrificio de la Cruz.

Hay una Cruz mucho más hermosa que esas cruces de piedra, que en realidad no son vivas, sino sólo imágenes y esculturas. ¿Dónde está la Cruz viva? ¿Dónde está? ( ... ) Está ahí, en el altar, en cada misa después de la consagración, puesto que Nuestro Señor Jesucristo presente en el altar es el mismo que el que fue crucificado. Todos los católicos han tenido siempre amor por la misa y han sentido la necesidad de esta misa, algunas veces sin comprenderla bien, pero diciéndose: "Tengo necesidad de ir a misa". ¿Por qué? Porque tenemos necesidad de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, de unimos con ella en este valle de dolores y en esta tierra de exilio. Tenemos que sentimos sostenidos por esta Cruz de Nuestro Señor."¡Salve, oh Cruz, esperanza nuestra!" La Cruz es nuestra esperanza porque no es más que un camino, el camino a la vida «terna y a la gloria. Pero hay que pasar por la Cruz, hay que tomarla y llevada en pos de Nuestro Señor para llegar a la vida «terna. Este vía crucis tiene que ser el nuestro durante nuestra vida, para poder llegar así a la vida eterna."



Suscipe, Sancta Trinitas

Suscipe sancta Trinitas, hanc liblationem,
quam tibi offerimus ob memoriam passionis,
resurrectionis, et acensionis ]esu Christi Domini nostri:
et in honorem beatae Marie Semper virginis, et beati Joannis Baptistae, et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli,
et istorum, per omnium Sanctorum: ut illis proficiat ad honorem,
nobis autem ad salutem, et illi pro nobis intercederé
dignentur in caelis, quorum memoriam agimus in terris.
Per eumdem Christum Dominum nostrum. Amén


 Recibe esta ofrenda:
Recibe, Trinidad santa, esta oblación
que te ofrecemos en memoria de la
Pasión, Resurrección y Ascensión de
Jesucristo, nuestro Señor; y en honor
de la bienaventurada siempre. Virgen
María, y de san Juan Bautista, y de los
santos apóstoles Pedro y Pablo, y de
estos Santos cuyas reliquias están en
esta ara, y de todos los Santos; para
que a ellos les sirva de honra, y a
nosotros nos aproveche para la
salvación; y se dignen interceder por
nosotros en el cielo aquéllos cuya
memoria veneramos en la tierra. Por el
mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

Es la oblación de Nuestro Señor que glorifica a la Santísima Trinidad, y el alma unida a esta oblación participa a esta glorificación, siguiendo a los Apóstoles y a los mártires,

El sacrificio de la misa es una oblación, y esta oblación tiene que ser el modelo de la nuestra. Nuestra vida tiene que ser una oblación a Dios a través de Nuestro Señor Jesucristo, per Dominum nostrum Iesum Christum, siempre a través de Nuestro Señor Jesucristo y en unión con la oblación de Nuestro Señor Jesucristo. No hay otro camino para alcanzar la visión beatifica, la bienaventuranza, ni para alcanzar nuestro fin, que es Nuestro Señor Jesucristo. De ahí la importancia del sacrificio de la misa y la importancia del verdadero sacrificio. Los Apóstoles, después de Pentecostés, se reunían para celebrar los sagrados misterios, es decir la santa misa: "Para la fracción del pan." (Hech 2, 42) Todos los mártires han recibido la gracia y la perseverancia en la fe, y el valor de sufrir el martirio en estos Santos misterios que celebraban en lugares secretos, donde se escondían para que no los encontraran sus perseguidores. Las catacumbas son un testimonio de ello. En las catacumbas se ve por todas partes el recuerdo de este sacrificio celebrado por los primeros cristianos. La oblación del sacrificio de la misa continuará en el Cielo.  Seremos siempre víctimas ofrecidas a la gloria de Dios. Siempre estaremos bajo la influencia de la Pasión de Jesús y de su Cruz, y a Nuestro Señor le atribuiremos la gracia de la visión beatífica. Nuestro Señor Jesucristo seguirá ofreciéndose durante la eternidad en su Cuerpo Místico glorificado, en alabanza y acción de gracias a la Santísima Trinidad. Nosotros seremos pequeñas células vivas de Nuestro Señor Jesucristo, que cantaremos sus alabanzas por toda la eternidad.

jueves, 27 de octubre de 2016

LA MISA NUEVA - Mons.Marcel Lefebvre

RAZONES
DE UNA ACTITUD CATÓLICA

(8-8-79)


Quiero hablarles sobre todo de las razones  profundas, de las razones verdaderas por las  cuales pensamos es nuestro deber mantener esta actitud. Pienso que será a la vez una  manera de esclarecer todo, y al mismo tiempo, alentarlos a mantener su fe católica, a ser católicos, romanos Y apostólicos y a amar nuestra Santa Religión. Primero querría contestar la pregunta concerniente sobre nuestras actuales relaciones con el Vaticano. Pienso que asi podrán aclarar su juicio sobre nuestra actitud. Nunca me negué a ir a Roma al ser llamado por el Papa o por las Congregaciones Romanas y  siempre acepté el diálogo con las autoridades  de Roma, a las que estoy muy ligado por toda mi vida como sacerdote católico, por toda mi vida como obispo misionero, por toda mi vida como Delegado Apostólico, representando al Santo Padre en el África, durante largos años. Estoy, pues, muy unido a Roma, al Papa, a la Iglesia Católica. No se trata, por a fin de volver a dar a la Iglesia una verdadera renovación.

Querría en pocas palabras insistir sobre las razones que están en el origen de la crisis que actualmente sufre la Iglesia. ¿Cómo es posible?, pienso que ustedes también se lo preguntan: ¿Cómo es posible que en el espacio de quince años, desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia haya llegado al estado actual? Pues sepan que lo que ustedes han podido comprobar a su alrededor, pasa en todo el mundo. En toda Europa, en América del Norte, en Canadá, en Australia, en el Japón, por todas partes, en las comunidades cristianas de la India, en el Kerala, en el África del Sur, en los estados del África donde hay comunidades católicas importantes. En todas partes, existen los mismos problemas, la misma destrucción de los Seminarios. Por todos lados hay sacerdotes, jóvenes sacerdotes que ya no saben lo que es un sacerdote y que viven como los hombres del mundo, que no  son verdaderamente sacerdotes, que decepcionan a los fieles. Los fieles esperan de ellos la palabra de Dios, esperan de ellos el ejemplo de la vida cristiana, de la vida sacerdotal, y no la encuentran. Entonces, las personas se encuentran desamparadas: muchos jóvenes abandonan las iglesias, muchas iglesias están vacías ahora. Y son los mismos Obispos que lo dicen: el Cardenal Marty, por ejemplo, dice que hoy hay un 50%  menos la práctica religiosa en París. Lo mismo sucede en los Estados Unidos: se ha comprobada que hay por lo menos la mitad menos de práctica en las iglesias de los Estados Unidos. Esto es grave. "

La situación en Roma es lamentable, absolutamente lamentable. En las Universidades romanas ya no se enseña la verdad católica, ni siquiera en la Gregoriana. Yeso inquieta al Papa. Y hay por qué estar inquieto. En la primera Universidad Católica del mundo, en Roma, no se enseña la verdad católica. Es muy grave y por consiguiente tenemos que preguntarnos cómo ha podido suceder. La respuesta es simple, no es difícil: hace siglos que la Iglesia está enfrentada en un combate terrible, desde el origen de los protestantes. Los protestantes instauraron el liberalismo. Ellos son los que están en el origen del liberalismo al decir que, en adelante el católico es libre de interpretar la Escritura como quiere y por consiguiente  ya no debe volverse hacia el Magisterio de la Iglesia para recibir la interpretación de la Escritura. Por ese mismo hecho rechaza todo el Magisterio de la Iglesia.

Al rechazar el Magisterio de la Iglesia se declara libre, tiene la libertad. Libertad de pensamiento, libertad de .moral, libertad de hacer lo que quiera. Fue el nacimiento del liberalismo. Y ese liberalismo ha producido frutos espantosos en el mundo entero, primero en las sociedades políticas, al destruir las sociedades políticas cristianas a fin de hacer penetrar el liberalismo en las sociedades civiles. Ese liberalismo se ha extendido en todas las sociedades civiles, al estar en las sociedades civiles. la propia Iglesia fue infestada también. El Papa San Pío X ha dicho, "Veremos en los seminarios difundirse los errores del liberalismo". San Pío X ya lo decía, ya lo vela claro: "Los enemigos vienen ahora del interior de la Iglesia". Veía claro, profetizaba por adelantado, y es así cómo el liberalismo penetró en los espíritus  de los clérigos, aun de los obispos, quienes, en el Concilio Vaticano hicieron penetrar el Liberalismo en la Iglesia hasta la cima más alta.

Veamos rápidamente tres hechos para mostrar esa apertura al liberalismo: apertura al mundo, "aggiornamento", adaptación al mundo, y que se ha concretado primero en la Democratización de la Iglesia. Han democratizado a la Iglesia en la Colegialidad, en todas esas Conferencias, esos Sínodos, esos Consejos Presbiteriales, de tal manera que ya no es la autoridad del Papa, ni la autoridad de los obispos, ni la autoridad del sacerdote lo valedero en la Iglesia, sino la autoridad del número. Ahora se vota... se vota en los Consejos Presbiterales; se vota en las Asambleas Episcopales, para saber lo que hay que hacer. Ahora quien dirige a la Iglesia es el número, y ya no la gracia del Espíritu Santo que es dada a las personas que han sido consagradas para ejercer la autoridad, que reciben la autoridad por la gracia de Dios, como participación de la autoridad de Dios. Es ése el principio masónico de la igualdad de todos los hombres y la negación de la autoridad de Dios. La negación de la autoridad que es una participación de la autoridad de Dios. Los que tienen una autoridad, los padres de familia que están aquí presentes, participan de la autoridad de Dios y no han sido nombrados democráticamente... y bien, es lo mismo; en todas las sociedades se puede designar a la persona que ejerce la autoridad, pero no se le da la autoridad. La autoridad viene de Dios... y bien, ese principio democrático ha penetrado en el interior de la Iglesia y ha reducido a los obispos a puros  administradores. Son funcionarios. Ya no tienen iniciativa. Cuántas veces he oído decir a Obispos: "No soy libre. Ya no soy libre: no puedo obrar, me veo en la obligación de consultar con mis hermanos en el Episcopado. No puedo hacer nada". Y luego, las Comisiones son las que mandan: Comisiones teológicas, Comisiones de los seminarios, comisiones de Acción Católica, comisiones de aquí, comisiones de allá… ellas son las que lo rigen todo. Los obispos tienen las manos atadas, ya no pueden hacer nada. Esto es anormal, absolutamente anormal. La Iglesia ha dejado de ser la Iglesia, ha dejado de ser la Iglesia Católica.    

Luego, la libertad religiosa, que no es otra cosa que la libertad de pensamiento. Uno es libre de pensar lo que quiera, de tener la religión  que quiera. Y eso fue proclamado en el Concilio por la Declaración de Libertad Religiosa. Todas las religiones deben ser re- conocidas, tienen derecho a ser reconocidas en todos los Estados, deben ser libres de ejercer su influencia y de ejercer todas sus actividades en el interior del Estado. Y si ese Estado es católico, en un 90%, en un 98% como lo dijo el Presidente de Colombia, no tiene importancia: todas las religiones deben ser aceptadas. Es ahora la Santa Sede quien lo pide, que pide, a todos los Estados católicos que no sean más católicos .. No deben seguir siendo oficialmente católicos. Deben suprimir de su Constitución la primera frase que dice que la Religión Católica es la única religión reconocida por el Estado o por el Gobierno. Hay que suprimir esta frase, y es la Santa Sede quien lo pide. Lo ha pedido a Irlanda, a España, a Italia, a Suiza, en los Cantones católicos de Suiza... la propia Santa Sede ha pedido a esos Estados que no sean más católicos, que sean laicos, que sean neutros. .. He aquí la consecuencia del Concilio los frutos del liberalismo en el Concilio.

martes, 25 de octubre de 2016

Confirmaciones y primera Comunion con Dom Tomas de Aquino en el Oratorio Inmaculada Concepción - GDL



El Oratorio de la Inmaculada Concepción tuvo la visita de Mons. Dom Tomás de Aquino su estadía fue breve entre nosotros, pero fructífera pues en ese corto espacio nos hizo el gran honor de celebrar la Santa Misa, dar la primera comunión a una niña y confirmar a 6 personas (5 niños y una niña), de escuchar su sermón en donde nos confirmo el rechazo total sobre la cuestión de Roma y, finalmente, algunos fieles pudieron halar con él personalmente.Quedo abierta una invitación para que este con nosotros mas tiempo. Agradecemos de corazón su visita fugas y los sacramentos que impartió, Muchas gracias Mons. 
 Atte: 

Los fieles del Oratorio Inmaculada Concepción. 

 *Aquí dejamos unas fotos de este día tan especial para nosotros.