utfidelesinveniatur

sábado, 9 de diciembre de 2017

EL CORAZÓN ADMIRABLE DE LA MADRE DE DIOS. SAN JUAN EUDES



§ 8. ALTAR DE LOS HOLOCAUSTOS
La séptima cosa digna de destacarse que yo veo en el Templo de Salomón, es el Altar de los Holocaustos.
San Agustín (31), San Gregorio el Grande (32), y otros muchos Santos Padres, dicen que este altar era la figura de los corazones de todos los Santos, que son los verdaderos altares sobre los que Dios es honrado por los sacrificios espirituales que allí se ofrecen noche y día a su Divina Majestad.
¿Pues si esto es verdad de los corazones de los Santos, cuanto más del Santísimo Corazón de la Madre del Santo de los Santos (9) Este es el verdadero altar de los holocaustos, dice el ilustre Juan Gerson (33), sobre el cual el fuego sagrado del divino amor siempre ha estado encendido día y noche.
San Agustín advierte que como habla allí en el templo de Salomón dos altares...
Siendo esto así, podemos decir que estos dos, altares del templo de Jerusalén eran una pintura de los dos altares que hay en el templo más santo que jamás hubo, después del templo de la sagrada humanidad del Hijo de Dios, es decir, en la Santísima Virgen. ¿Cuáles son estos dos altares? Son el Corazón de su alma y el Corazón de su cuerpo, de los que ya se ha hablado, en otra parte.
Estos dos altares con todas sus pertenencias y dependencias, es decir, con todos los sentidos interiores y exteriores del cuerpo y con todas las facultades de la parte superior e inferior del alma, estuvieron siempre consagrados a Dios con la consagración más santa que imaginarse pueda, después de la humanidad deifica del Salvador.
En estos dos altares, o más bien en este altar (porque estos dos Corazones no son más que un solo Corazón y un solo altar), la Madre del Sumo Sacerdote ofreció incesantemente a Dios sacrificios de amor, de alabanza, de acción de gracias, de holocausto, de expiación por los pecados del mundo, y toda clase de sacrificios.
Sobre este altar sacrificó a Dios todas las cosas de este mundo y todas las creaturas que hay en el universo, como otras tantas víctimas diferentes como veremos en otro lugar. En este altar sacrificó a Dios su ser, su vida, su cuerpo, su alma, todos los pensamientos, palabras y acciones, todo el uso de sus sentidos y de sus potencias, y en general todo lo que ella era, todo, lo que tenia, todo lo que podía. En este altar ofreció a su Divina Majestad el mismo sacrificio que su Hijo Jesús le ofreció en el Calvario.
Este adorable Salvador no se sacrificó a su Padre más que una vez en el Altar de la Cruz; mas su Santa Madre lo inmoló diez mil veces en el Altar de su Corazón, y este mismo Corazón fue como el Sacerdote que lo inmoló, y él mismo se inmoló con él. De suerte que se puede decir que este Corazón admirable desempeñó el oficio de Sacerdote en este sacrificio, y ocupó en él el lugar de la víctima y el altar. ¡Oh, qué honor no se debe a este Santo Sacerdote!, ¡qué respeto a esta preciosa víctima!, ¡qué veneración a este sagrado altar! Bendito seáis, oh Dios de mi corazón, por haber consagrado a gloria de vuestra adorable Majestad este dignísimo altar. Haced también, si os place, que nuestros corazones sean otros tantos santos altares en que os ofrezcamos un continuo sacrificio de alabanza y de amor.
§ 9. EXHORTACIÓN
Después de esto, no tengo que decirte sino una cosa sobre esta materia. Y es, que te conjuro querido hermano, que te acuerdes que el Espíritu Santo te dice y te repite muchas veces, por boca de San Pablo, que tu cuerpo y tu corazón son el templo del Dios Viviente, y que consideres que este templo está consagrado a la Santísima Trinidad con una consagración mucho más excelente y más santa que lo es la
consagración de los templos materiales. Aunque los templos, dice San Agustín, hechos de piedra y de madera por manos de hombres sean santos, sin embargo los templos de nuestros corazones, edificados por la propia mano Ve Dios, son mucho más preciosos y más santos(34). La razón es porque están consagrados solamente con algunas oraciones y ceremonias; y éstos con muchos y grandes sacramentos, es decir, con el sacramento del Bautismo, con el sacramento de la Confirmación, con el sacramento de la Eucaristía, y si eres eclesiástico, con el sacramento del Orden. Y por esto, si no está permitido emplear ninguna de las cosas que pertenecen a los templos materiales para un uso diferente del que mire al honor de Dios, a menos de hacerse, creo, una especie de sacrilegio: mucho menos puedes emplear, sin hacerte culpable, ninguno de los pensamientos y afectos de tu corazón sino es para el servicio y la gloria de aquel a quien está consagrado en calidad de templo.
Graba estas verdades en lo más profundo de tu alma, y que ellas te lleven a conservar este templo en la pureza y santidad que convienen a la casa de todo un Dios; a adornarlo con las ricas tapicerías de las divinas gracias; a embellecerlo con las santas imágenes de la fe, de la esperanza, de la caridad, de la humildad, de la obediencia, de la paciencia, de la mansedumbre y de todas las demás virtudes; y a obrar de suerte que este mismo templo de tu corazón, con todas sus dependencias y pertenencias, es decir, con todos los sentidos exteriores e interiores de tu cuerpo y con todas las facultades de tu alma, esté todo él empleado en honrar al que lo hizo y lo consagró personalmente a gloria de su Divina Majestad.
XI° Undécima imagen de santísimo Corazón de la bienaventurado Virgen, que es el horno de los tres Jóvenes israelitas.
§ 1. SÍMBOLO Y REALIDAD
La undécima imagen del Corazón admirable de la Santísima Madre de Dios, es este Horno milagroso que se halla descrito en el capítulo III de la profecía de Daniel. Porque San Juan Damasceno y muchos otros santos Doctores, nos aseguran que es una figura de la bienaventurada Virgen y de su Corazón virginal; y que el fuego que ardía en este horno no era más que una sombra y pintura del celestial que abrasó siempre el pecho sagrado de la Madre de amor: He aquí sus palabras: ¿No es verdad, dice, hablando con ella, que este horno que estaba lleno de un fuego ardiente y refrescante al mismo tiempo, te representa con toda verdad, y que era una excelente figura de este fuego divino y eterno que escogió tu Corazón para hacer de él su casa y su morada? .
Pero tal vez me diga alguno, ¿cómo es que una cosa tan noble y tan santa como el Corazón de la Reina del cielo, puede estar representada por este horno de Babilonia, que es obra de la impiedad y de la crueldad de Nabucodonosor? Mas ¿no sabes tú que en general todas las cosas que pasaban a los israelitas eran sombras y figuras de las grandes y maravillosas cosas que debía haber en el Cristianismo y en el Padre y la Madre de los Cristianos? Verdad es que este horno era efecto de la impiedad y del furor de Nabucodonosor; mas el designio de la Divina Providencia, sin cuyo mandato y permisión nada se puede hacer, era hacer aparecer allí la grandeza de su poder y las maravillas de su bondad con la protección milagrosa de sus amigos; como también darnos en este horno una hermosa imagen del augustísimo Corazón de la Reina del cielo, verdadero horno de amor y de caridad.
§ 2. LAS SIETE LLAMAS DE AMOR
Esta es la cualidad que le atribuye San Bernardino de Sena (2), al declararnos que todas las palabras que pronunció la Madre del Verbo Divino y que nos relata el Santo Evangelio, son otras tantas llamas de amor que salieron de este horno de amor. Habló siete veces, dice este Santo Doctor, la primera vez con el Arcángel Gabriel, cuando le dijo: ¿Cómo puede ser que yo sea madre de un Hijo estando resuelta a vivir y morir virgen? La segunda vez, con el mismo Arcángel, cuando le declaró su sumisión a la voluntad de Dios diciendo: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. La tercera vez, con Santa Isabel, cuando la saludó. La cuarta vez, con la misma Santa, cuando pronunció este maravilloso cántico de alabanza a Dios: Mi alma glorifica al Señor, etc. La quinta vez, con su Hijo Jesús cuando al hallarle en el templo, después de haberle buscado durante tres días, le habló de esta manera: Hijo mío, ¿por qué has obrado así con nosotros? Tu padre y yo te estábamos buscando con dolor. La sexta vez, con este mismo Hijo cuando, para manifestarle la necesidad de los que daban el banquete de las bodas en Caná de Galilea, le dirigió estas palabras: No tienen vino. La séptima vez, con los que servían este banquete, cuando les advirtió, refiriéndose a su Hijo: Haced lo que él os diga.
Estas siete palabras añade San Bernardino, son como siete llamas, y siete llamas de amor, que salieron del horno del Corazón de la Madre de Jesús.
La tercera es una llama de amor comunicante, que induce a la Madre del Salvador a visitar a la madre del Precursor de su Hijo, para derramar su Corazón en el de ella, para comunicar y tratar con ella las cosas que aprendió del Ángel; y para hacer a la madre y al hijo participes de la plenitud del espíritu y de la gracia de que ella estaba repleta, mediante la virtud de su voz, la bendición de las palabras que le dijo al saludarla, y las conversaciones que con ella tuvo a lo largo de tres meses.
La cuarta es una llama de amor jubiloso, que colma el Corazón de la Madre de Dios de un gozo inconcebible, a vista de las grandes cosas que Dios realizó en ella y que le hizo pronunciar estas divinas palabras: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu está arrebatado en gozo de Dios mi Salvador.
La quinta es una llama de amor gozoso. Representante de una madre que sólo tiene un hijo, a quien ama infinitamente; la cual ha biéndole perdido y buscado con mucho dolor por espacio de tres días, después de haberle encontrado y habérsele quejado amorosamente por la pena que sufrió con su ausencia, goza de un contento tanto más dulce y más agradable por la posesión de su muy amado tesoro, cuanto la amargura y la angustia que pasó por su privación fueron más sensibles.
La sexta es una llama de amor compasivo ante la indigencia y necesidad del prójimo.


viernes, 8 de diciembre de 2017

¿ES NECESARIA LA PURIFICACION PASIVA PARA ELIMINAR LOS DEFECTOS MORALES? (continuación)



Aquí lo que en otra parte hemos escrito: si no le fuera posible librarse de ellos, esos defectos ya no serían voluntarios, y por consiguiente no serían impedimento para la perfección."
Responderemos que Santo Tomás evita esa manera simplista y superficial de considerar las cosas, cuando afirma (I, II, q. 68, a. 2) la necesidad de los dones del Espíritu Santo y de sus correspondientes inspiraciones para salvarse y alcanzar la perfección. Y más arriba hemos visto que en forma alguna admite que los dones tengan, aquí en la vida, dos modos específicos distintos, ordinario el uno y el otro extraordinario, como el de las gracias gratis data.
No es posible al alma librarse de ciertos defectos morales, sino mediante la docilidad a las inspiraciones especiales del Espíritu Santo, y sería falso de toda falsedad decir que si el alma no puede librarse de ellos sin estas inspiraciones especiales, "estos defectos ya no serían voluntarios y por consiguiente tampoco serían obstáculo a la perfección".
Los dones del Espíritu Santo son otorgados a todos los justos precisamente para que acepten con docilidad esas inspiraciones especiales, cuya modalidad sobrehumana se manifiesta cada vez más palpable, si el alma es dócil.
Santo Tomás expresa en propios términos (I, II, q. 68, a. 2, ad 3): "Rationi humanae non sunt omnia cognita, ñeque omnia possibilia sive accipiatur ut perfecta perfectione naturali, sive accipiatur ut perfecta. virtutibus theologicis. Unde non potest quantum ad omnia repeliere stultittam et alia hujusmodi de quibus ibi fit mentio. Sed ille cujus scientix et potestad omnia subsunt, sua motione ab omni stultitia, ignorantia, hebetudine, duritia et cceteris hujusmodi nos tutos reddit. Et ideo dona Spiritus Sancti, quae faciunt nos bene seqüentes instinctum ipsius dicuntur contra hujusmodi defectus dari."
Sostenemos pues que las inspiraciones especiales del Espíritu Santo son necesarias para que el alma se vea purificada de tal rudeza, de la insensatez, de la simpleza espiritual, y así de otros defectos que no solamente se oponen a la perfección psicológica, sino a la perfección moral. Sin la docilidad progresiva a estas inspiraciones especiales del Espíritu Santo, el alma no será purificada a fondo del egoísmo más o menos inconsciente que en ella se encuentra, y que se mezcla, en forma de negligencia indirectamente voluntaria, a muchos de nuestros actos y a no pocas omisiones más o menos culpables.
Decir que la purificación pasiva no es necesaria para la perfecta pureza moral, sería negar la necesidad de la purificación pasiva de la voluntad; esa purificación que impide que el interés humano bastardee los actos de esperanza y de caridad C1).
Recordemos aquí lo que escribió Santa Teresa en su Vida, c. xxxi (Obras, t. i, p. 257): "Ven en todos los libros que están escritos de oración y contemplación poner cosas que hemos de hacer para subir a esta dignidad.... un no se nos da nada que digan mal de nosotros, antes tener mayor contento que cuando dicen bien; una poca estima de honra; un desasimiento de sus deudos...; otras cosas de esta manera muchas, que a mi parecer las va de dar Dios, porque me parece son ya bienes sobrenaturales, o contra nuestra natural inclinación."
Sabido es el sentido que la Santa da a estas palabras. Por lo demás, repetidas veces afirma que el progreso en las virtudes acompaña normalmente al de la oración, y que una profunda humildad es de ordinario el fruto de la contemplación infusa de la infinita grandeza de Dios y de nuestra miseria. Y esto no es cosa accidental, sino el desenvolvimiento normal de la vida interior.
En cuanto a San Juan de la Cruz, es evidente que para él la purificación pasiva es necesaria para la purificación perfecta de la voluntad, Basta recordar lo que dice de los defectos que hacen necesaria la purificación pasiva de los sentidos y del espíritu: Noche oscura, 1. I, c. ir al ix y 1. II, c. i y u. En estos últimos capítulos habla de las "fallas o lunares del viejo hombre que quedan todavía en el espíritu, como herrumbre que no desaparece sino bajo la acción de un fuego intenso". Entre los defectos de los adelantados que tienen necesidad de "la fuerte lejía de la noche del espíritu", habla de la rudeza, de la impaciencia, de un secreto orgullo, de un egoísmo inconsciente que hace que muchos usen, con miras un tanto personales, los bienes del espíritu, lo cual los introduce en el camino de las ilusiones. Y eso es una falta de pureza, no sólo psicológica, sino moral.
En fin, es muy cierto que para San Juan de la Cruz esa purificación pasiva (que es de orden místico) y la contemplación infusa de los misterios de la fe, están en el camino normal de la santidad; puesto que dejó escritas estas dos proposiciones que en sus obras son capitales (Noche oscura, 1. I, c. vm): "La noche o purgación sensitiva es común y acaece a muchos, y éstos son los principiantes"; siendo pues pasiva, pertenece no al orden ascético sino al místico. Ibíd., 1. II, c. xiv: "Los adelantados se encuentran en la vía iluminativa; ahí alimenta Dios al alma y la fortalece por la contemplación infusa."
Sin lugar a dudas, San Juan de la Cruz ha querido notar aquí, no una cosa accidental, sino los fenómenos que se producen normalmente, en el camino de la santidad, en un alma verdaderamente dócil al Espíritu Santo, mientras esa alma no se eche atrás en las pruebas.
Mantenemos pues lo que siempre hemos enseñado sobre esta materia.
Es por lo demás lo mismo que han enseñado los teólogos del Carmen. Felipe de la SSma. Trinidad y Antonio del Espíritu Santo dicen expresamente: "Debent omnnes ad supernaturalem contemplationem aspirare.(Todos deben aspirar a la contemplación sobrenatural) Debent omnes, et máxime Deo specialiter consecrate animae, ad actualem fruitivam unionem cum Deo aspirare et tendere: Todos deben aspirar a la contemplación sobrenatural o infusa (estos teólogos dan idéntico sentido a las dos últimas palabras”…
En fin, José del Espíritu Santo ( 3 ) , lo hemos notado ya en diferentes ocasiones, ha escrito; "Si se toma la contemplación infusa en el sentido de rapto, de éxtasis o de favores semejantes, entonces no podemos  entregarnos a ellos, ni pedirlos a Dios, ni desearlos; pero en cuanto a la contemplación infusa en si misma, como acto de contemplación (prescindiendo del éxtasis que accidentalmente le puede acompañar), aunque ciertamente no podamos esforzarnos por alcanzarla por nuestra propia industria o actividad, nos es lícito aspirar a ella, desearla ardientemente y pedirla a Dios con humildad." El mismo autor añade aún ( L ) ; "Eleva Dios ordinariamente —solet elevare— a la contemplación infusa al alma que se ejercita con fervor en la contemplación adquirida. Ésta es la doctrina común, quod omnes docent."
Jamás dijimos nosotros cosa distinta; y ésa es indudablemente la doctrina de San Juan de la Cruz, en absoluto acuerdo con lo que'nos ha legado Santo Tomás sobre los siete dones del Espíritu Santo conexos con la caridad, y que, a título de hábitos infusos, crecen con ella; no se concibe pues sin ellos y sin las inspiraciones especiales a los cuales nos hacen dóciles, la plena perfección de la vida cristiana,
ARTÍCULO QUINTO
LA GRACIA ACTUAL Y SUS DIVERSAS FORMAS
Conviene recordar: 1°, la necesidad de la gracia actual; 2°, sus diversas formas; 3°, en qué consiste la fidelidad a la gracia.
NECESIDAD DE LA GRACIA ACTUAL
Aun en el orden natural, ningún agente creado obra ni opera sin el concurso de Dios, primer motor de los cuerpos y de los espíritus. En este sentido dice San Pablo en su discurso del Areópago: "No está Dios lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos, nos movemos y somos" (Act. A p . , XVII, 28).
Con mayor razón, en el orden sobrenatural, para realizar los actos de las virtudes infusas y de los dones tenemos necesidad de una moción divina que se llama la gracia actual.
Es esta una verdad de fe contra los pelagianos y semipelagianos, que, sin esa gracia, no nos es posible ni disponernos positivamente a la conversión, ni perseverar mucho tiempo en el bien, ni, sobre todo, perseverar hasta la muerte.
Sin la gracia actual, no nos es dado realizar el menor acto de virtud ni mucho menos llegar a la perfección. En este sentido dijo Jesús a sus discípulos: "Sin mí no podéis hacer
cosa alguna" (Juan, xv, 5); y San Pablo añade que en el orden de la salvación, "no somos capaces, por nosotros mismos ni de un solo pensamiento", y que "es Dios quien opera en nosotros el querer y el obrar", actualizando nuestra voluntad sin violentarla. Él mismo es el que nos concede el estar dispuestos a la gracia habitual y realizar actos meritorios. Cuando Dios corona nuestros méritos, corona sus propios dones, dice también San Agustín. La Iglesia lo ha repetido muchas veces en los Concilios.
Ésta es la razón por la que hay que orar siempre. La necesidad de la oración se funda en la necesidad de la gracia actual. Fuera de la primera gracia que nos fue concedida sin que orásemos, ya que ella es el principio mismo de la oración, es una verdad cierta que la oración es el medio normal, eficaz y universal, mediante el cual dispone Dios que obtengamos todas las gracias actuales de que tenemos necesidad.
He aquí por qué Nuestro Señor nos inculca, con tanta frecuencia, la necesidad de la oración, para conseguir la gracia: "Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama se le abrirá". Esta necesidad de la oración, para obtener la gracia actual, nos la recuerda, sobre todo, cuando se trata de resistir a la tentación: "Vigilad y orad, para que no entréis en la tentación; el espíritu está alerta, pero la carne es débil". Hemos de reconocer, cuando oramos, que Dios es el autor de todo bien y que, de consiguiente, la confianza que no se apoye en la oración, es presuntuosa y vana.
También el Concilio de Trento nos dice, empleando los mismos términos que San Agustín: "Dios jamás ordena lo imposible, pero al darnos un precepto, nos exige que hagamos lo que está en nuestra mano hacer, y que pidamos aquello que no podemos; y él mismo nos ayuda para que lo podamos"; igualmente nos ayuda con su gracia actual, a rogar. Hay, pues, gracias actuales que sólo podemos obtener mediante la oración.
Nunca se insistirá lo suficiente sobre este punto, porque muchos principiantes, llenos, sin saberlo, de un cierto pragmatismo práctico, como lo estaban los pelagianos y semipelagianos, se imaginan que con voluntad y energía, aun sin la gracia actual, es posible llegar a todo. Pronto les demuestra la experiencia la profunda verdad de las palabras de Nuestro Señor: "Sin mí, no podéis hacer nada", y de las de San Pablo: "Dios es quien opera en nosotros el querer y el obrar"; preciso es pues pedirle la gracia actual, para observar, y observar cada vez mejor, los mandamientos; sobre todo el supremo precepto del amor a Dios y al prójimo.




Resolución 181: el número de vergüenza que ocupó Palestina



El 29 de noviembre de 1947, la ONU aprobó una de las resoluciones más ominosas que se tenga memoria de este ente internacional: la antipalestina Resolución 181.

El 29 de noviembre del año 1947, la naciente Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones, aprobó la Resolución N° 181. 

Una resolución cuyos 70 años se conmemoran en el marco de una fuerte ofensiva sionista por impedir la autodeterminación del pueblo palestino. Una conmemoración que nos obliga a recordar, que unos meses antes de esta fecha infausta, el Reino Unido, aliada del sionismo y pronta a terminar su mandato en Palestina sometió a consideración de la Asamblea General de las Naciones Unidas la llamada “cuestión Palestina” - constatando con ello que ese territorio pertenecía a un pueblo que tenía ese nombre – Dicha acción tuvo su inicio en el primer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, celebrada en el mes de abril del año 1947.

Victimismo y compensación inclinan la balanza

Para tal fin, se constituyó una Comisión Especial para Palestina (UNSCOP) conformada por 11 miembros: Canadá, Checoeslovaquia, Guatemala, Holanda, Perú, Suecia y Uruguay, que  recomendaron la creación de dos Estados separados, uno árabe y uno judío, con Jerusalén bajo administración internacional. Australia se abstuvo y la India, Irán y Yugoeslavia aprobaron la creación de un único Estado que incluyera ambos pueblos. Sin duda, en aquel tiempo, primaba un clima político  internacional occidental donde el sentimiento de culpa ante la pasividad que se tuvo ante el nacionalsocialismo y los crímenes contra los judíos, inclinó la balanza hacia la división en dos Estados con un estatuto internacional especial para la ciudad de Al-Quds (Jerusalén).

La decisión de esta Comisión, mostró el peso del lobby sionista,  que ya había comenzaba a operar en Estados Unidos, El Reino Unido y Francia, principalmente. Como también pudo comprobar la influencia,  que el crónico victimismo sionista tendría a partir de esa fecha, operando con una política de chantaje basado en “su sufrimiento”, particular y excluyente, como si otros pueblos no tuvieran el mismo derecho a exigir un trato especial. Los aliados del sionismo se entregaron por entero  a la tarea de hacer realidad la infausta Declaración Balfour, para dotar así de un hogar a colonos judíos, a costa de los derechos de la población palestina en los territorios, que el mito teológico tenía destinado al autodenominado “pueblo elegido”.

La determinación de la dirigencia sionista – concepto que uso y aconsejo usar ampliamente y que tanto molesta a los defensores de esta ideología criminal – fue el de avanzar en el pisoteo de los derechos del pueblo palestino, que tenía como marco el “compensar” al sionismo por la suerte corrida por millones de judíos a manos del régimen nacionalsocialista en la Segunda Guerra Mundial. Idea que no tiene en cuenta el enorme sufrimiento de otros millones de seres humanos: soviéticos, gitanos, enfermos mentales, prisioneros aliados, como también alemanes opositores a Hitler. Se comenzaba a tejer así lo que los propios judíos más críticos del sionismo denominan el síndrome del “dispara y llora” que tantos réditos económicos, militares y territoriales le ha concedido al régimen israelí desde su instauración el año 1948.

Para el analista Jonathan Cook, este extraño discurso “sólo se puede descifrar si comprendemos los dos temas, aparentemente contradictorios, que han acabado dominando el paisaje emocional de Israel. El primero es la creencia visceral de que Israel existe para realizar el poder judío; y el segundo es el sentimiento igualmente fuerte de que Israel encarna la experiencia colectiva del pueblo judío como víctima eterna de la historia. A los propios israelíes no les pasa completamente desapercibido este paradójico estado mental, y a veces se refieren a él como “el síndrome de dispara y llora”.

En su segundo período ordinario de sesiones, la Asamblea General y tras dos meses de deliberaciones aprobó la resolución 181 (II) con 29 de noviembre de 1947, en ella se aprobó con muy escasas modificaciones el plan de Partición con la Unión Económica propuesto por la mayoría de los miembros de la Comisión Especial para Palestina. En este Plan de Partición, adjunto a la Resolución N° 181 se establecía:

El término del mandato británico sobre Palestina.
La retirada gradual de las fuerzas militares británicas en la zona.
El establecimiento de límites fronterizos entre los futuros Estados y con Al-Quds como zona especial.
En lo específico la Resolución N° 181 consignaba la creación de un Estado Palestino y un Estado Judío, teniendo como fecha probable de dicha instalación el 1 de octubre del año 1948. La idea era dividir a Palestina en ocho partes: tres para el hipotético Estado Palestino y tres para el judío. La séptima parte establecía la creación de un enclave palestino – la ciudad de Jaffa – en el territorio judío asignado por la ONU. Y, la octava parte - Al-Quds – estaría administrada por un Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas. De los 13 votos en contra de una ONU conformada en ese entonces por 53 naciones, los diez estados árabes, unánimemente, votaron en contra.

Esta oprobiosa solución jurídica internacional  suponía la resolución de un conflicto, que había llegado a un punto de difícil solución vista la presencia y llegada incesante de colonos sionistas a territorio palestino, que contaban con la complicidad y el apoyo político, económico y militar  de Estados Unidos y El Reino Unido. La expiación occidental,  no sólo iba por la dirección de buscar soluciones a las pretensiones sionistas a costa del pueblo palestino, sino que representaba una decisión vergonzosa y criminal de expolio a un pueblo,  para  apoyar la idea de la instalación de un “hogar nacional judío” bajo criterios absurdos  y claramente desequilibrados.

Efectivamente la partición propugnada por la ONU entregaba a manos judías el 54% del territorio más rico de Palestina en recursos naturales y acuíferos, contando  sólo con el 33% de la población  - 600 mil colonos llegados de Europa en las operaciones de  la Aliá implementadas por el sionismo – dejando el 46% restante a 1.300.000 palestinos que constituían el 67% de la población y que poseían, hasta ese momento, el 94,2 % de las tierras. Más de 400 aldeas palestinas quedaban dentro de los límites que se quería otorgar al sionismo, las mejores tierras cultivables y que el día de hoy constituyen la Palestina histórica.

Una asimetría, una injusticia y un proceder que marcaría de allí en adelante la instalación de uno de los regímenes segregacionistas más criminales de la historia. Una entidad, que  a contrapelo de sus propios sufrimientos comenzaría a implementar un sistema de apartheid y una forma de colonialismo brutal, racista, basado en el crimen y en el despojo que lo ha hecho un símil del nacionalsocialismo, cuya víctima principal ha sido el pueblo palestino. Cruel paradoja de la historia el terminar convertido en un clon de sus victimarios un nacionalsionismo.

El mencionado cuerpo legal de la ONU  generó el marco jurídico internacional aprovechado por un régimen reaccionario, colonialista, y racista. Un sionismo que había dado muestras más que suficientes de su conducta criminal con relación al pueblo palestino, mediante su política explicitada públicamente de “judaizar y desarabizar” Palestina. El sionista de origen polaco David ben Gurion señalaba el año 1937 “Debemos expulsar a los palestinos y tomar sus lugares” y el año 1948 previo a la instalación de la entidad sionista sostenía “Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación y el corte de todos los servicios sociales para deshacernos de la población palestina”.
Por su parte, para el fundador de la extremista Legión Judía durante la Primera Guerra Mundial, el ruso Zeev Jabotinsky afirmaba “No hay alternativa, los palestinos deben ceder la tierra para los judíos. Ningún autóctono abandona su tierra por voluntad propia, por lo tanto debemos utilizar la fuerza, expulsar a los palestinos”. Para el Alemán Shlomo Lahat, miembro del movimiento terrorista judío Hagan  y quien llegó a ser general de Israel “Nosotros debemos matar a los palestinos, a menos que ellos acepten vivir como esclavos” A confesión de parte relevo de pruebas.

Una resolución con bases falsas

La Resolución N° 181 pretendía dar, supuestamente,  término al conflicto suscitado por la política de colonización, que bajo el marco protector de la corona británica y la infausta Declaración Balfour de noviembre del año 1917 había comenzado a desarrollarse en Palestina y que a partir del derrumbe del imperio otomano había quedado bajo el denominado mandato británico, concretando los Acuerdos Syket-Picot.

La disposición legal de la ONU, que a todas luces pasaba por alto los derechos del pueblo palestino, otorgaba tierras a colonos judíos europeo y concedía un marco legal espurio a la primera fragmentación de Palestina,  que tras el término del mandato británico en la zona – en mayo del año 1948  -  declararía una independencia artificial. Y menciono este concepto de espurio, de adulteración pues ¿de qué podría independizarse el sionismo si ocupaba una tierra que no le pertenecía? Una tierra habitada por millones de seres humanos, que constataron con asombro la complicidad criminal entre colonos, la ONU y países occidentales, que avalaron este acto criminal con consecuencias que afectan al pueblo palestino y al región de Oriente Medio hasta el día de hoy.

Los palestinos en particular y los pueblos árabes en general, en forma unánime rechazaron la Resolución N° 181, con justa razón, frente al atropello y  robo señalando la necesidad de cambiar dicha decisión, so pena de generar una situación de tensión y posible conflicto en la zona. El argumento era claro y concreto: la resolución N° 181 infringía “las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, en cuya virtud se reconocía el derecho de los pueblos a decidir sobre su propio destino. A este respecto, dijeron que la Asamblea había hecho suyo el Plan en circunstancias indignas de las Naciones Unidas y que los árabes de Palestina se opondrían a cualquier plan de división, segregación o partición de su país o en el que se concediesen derechos y estatutos especiales y preferenciales a una minoría”.

Los sionistas aceptaron la Resolución 181 –con ciertos reparos en función de sostener que “merecían mucho más de lo que se les otorgaba” –. El día 14 de mayo, un día antes del término del Mandato británico en Palestina, Londres retiró sus tropas de Palestina permitiendo que el ente sionista proclamara la creación de un Estado tan artificial como criminal en el territorio concedido en el plan de partición de noviembre del año 1947. Dicha declaración desató, lógicamente, las hostilidades de los Estados árabes que se oponían a la instalación de una entidad Sionista en el seno del mundo árabe.

La Guerra de 1948, sustentada en la superioridad militar israelí, dotada de armas modernas, aviación, artillería y blindados cedidos por las potencias occidentales, con un ejército bien entrenado por el Ejército británico durante el Mandato de Palestina,  en función del trabajo político y militar con sus organizaciones extremistas como la Haganá, Irgún y Lehi;  derrotaron a las mal armadas y aún inexpertas fuerzas árabes. Recordemos que más de 30 mil judíos asentados en Palestina sirvieron en las fuerzas armadas británicas durante la Segunda Guerra Mundial.

Ya el año 1941, mientras cientos de miles de judíos eran masacrados sin resistencia en Europa,  las fuerzas británicas junto a miembros de los grupos extremistas judíos en Palestina fundaron  la denominada Plugot Májatz -. Compañías de ataque, dedicada al entrenamiento intensivo de comandos con formación también en liderazgo político y militar y que serviría de sustento, para la conformación del ejército sionista que enfrentó a los pueblos árabes el año 1948. Ninguno de esos efectivos participó en actividad bélica alguna que permitiera detener la matanza de sus hermanos a manos del nacionalsocialismo y que eran llevados al matadero como corderos al sacrificio. Simplemente, las fuerzas extremistas sionistas en Oriente Medio se entrenaron para masacrar al pueblo palestino. Parte de esta comedia del “Dispara y llora”.

Efectivamente, tras la declaración del nacimiento de la entidad sionista en mayo del año 1948, mediante el expolio y la masacre de la población palestina, el sionismo logró apoderarse del 80% del territorio y expulsar a 800 mil palestinos en lo que se denomina la Nakba –la catástrofe– Los festejos sionistas se trasladaron a los pasillos de Washington, París y Londres, que consolidaban así una punta de lanza para su proyectos imperialistas. Ya contaban con una herramienta política y militar que ha sido su aliado fundamental hasta el día de hoy en los afanes hegemónicos de la Guerra Fría, como del mundo surgido del derrumbe del campo socialista. Y, para esos fines, la Resolución N° 181 de noviembre del año 1947 sirvió como base jurídica para la vergüenza y la infamia. La ONU debe una reparación histórica y reconocer  que la Resolución N° 181 representa un hecho vergonzoso e infame en la historia de esta organización internacional, ya que  la limpieza étnica de Palestina se catalizó tras adoptarse el ominoso plan de partición.


jueves, 7 de diciembre de 2017

FORTALECIMIENTO DEL EJÉRCITO CHINO




Con la mira puesta en la materialización del sueño chino y el sueño del fortalecimiento del Ejército, hemos elaborado directrices estratégicas militares de cara a las nuevas circunstancias y hemos impulsado con todas nuestras fuerzas la modernización de la defensa nacional y del Ejército. La celebración de la Conferencia de Gutian sobre el Trabajo Político de las Fuerzas Armadas restableció y desarrolló la gloriosa tradición y el excelente estilo de nuestro Partido y nuestro Ejército, y sometió el ecosistema político del Ejército Popular a un eficaz saneamiento. La reforma de la defensa nacional y del Ejército ha logrado un avance rompedor histórico, lo que no solo ha posibilitado la formación de una nueva configuración en la que la Comisión Militar se encarga de la dirección centralizada y unificada, los comandos de los teatros de operaciones son responsables de los combates y las ramas militares se ocupan de la construcción de las unidades, sino que también ha permitido materializar una replasmación revolucionaria de la estructuración orgánica y del sistema de fuerzas del Ejército Popular. El adiestramiento y los preparativos militares se han intensificado; se han cumplido eficazmente la defensa de los derechos marítimos, la lucha antiterrorista y el mantenimiento de la estabilidad, el atajamiento de peligros y el auxilio a damnificados, las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz, la escolta de buques mercantes en el golfo de Adén, el rescate y la ayuda humanitarios, así como otras tareas importantes; y se ha acelerado el desarrollo de armamento y se han logrado significativos avances en los preparativos para la lucha militar. El Ejército Popular ha dado firmes pasos en el camino característicamente chino de su propio fortalecimiento.


Nuevos avances en el trabajo relativo a Hong Kong, Macao y Taiwan.
Se ha aplicado integral y acertadamente la directriz de "un país con dos sistemas"; la autoridad central ha mantenido firmemente en su mano el poder administrativo general sobre Hong Kong y Macao, competencia esta conferida por la Constitución y las leyes fundamentales; y los intercambios y la cooperación entre el interior del país y Hong Kong y Macao se han profundizado, con lo que se han mantenido la prosperidad y la estabilidad de estas regiones administrativas especiales. Perseverando en el principio de una sola China y en el Consenso de 1992, se ha propulsado el desarrollo pacífico de las relaciones entre las dos orillas del estrecho de Taiwan, se han fortalecido los intercambios y la cooperación económicos y culturales entre ambas, y se ha hecho realidad el histórico encuentro de los dirigentes de una y otra. Hemos respondido de forma adecuada a los cambios operados en la situación de Taiwan, y hemos combatido y frenado resueltamente a las fuerzas secesionistas que persiguen la "independencia de Taiwan", salvaguardando así enérgicamente la paz y la estabilidad en el estrecho.

Despliegue en profundidad de la disposición diplomática omnidireccional.
Se ha promovido integralmente la diplomacia de gran país con peculiaridades chinas y se ha configurado una disposición diplomática omnidireccional, de múltiples niveles y multidimensional, lo que ha creado condiciones externas favorables para el desarrollo de nuestro país. Hemos puesto en práctica la iniciativa de construir conjuntamente la Franja y la Ruta, auspiciamos la fundación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, creamos el Fondo de la Ruta de la Seda y patrocinamos el primer Foro de la Franja y la Ruta sobre Cooperación Internacional, la Reunión Informal de Dirigentes de los Países y Regiones Miembros de la APEC, la Cumbre del G20 en Hangzhou, el Encuentro de Xiamen de los Líderes del BRICS y la Cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas para Construir la Confianza en Asia. Hemos propuesto estructurar una comunidad de destino de la humanidad y hemos impulsado el cambio del sistema de la gobernanza global. Nuestro país ha incrementado aún más su capacidad internacional de influir, inspirar y moldear, haciendo con ello nuevas e importantes contribuciones a la paz y el desarrollo mundiales.
Éxitos destacados en el disciplinamiento integral y riguroso del Partido.
Hemos fortalecido la dirección y la construcción del Partido en todos los sentidos, y hemos rectificado resueltamente la lenidad, la flojedad y la debilidad en su administración y disciplinamiento. Hemos impulsado a todo el Partido a honrar sus Estatutos y a acrecentar su conciencia sobre la política, los intereses generales, el núcleo dirigente y el alineamiento [en adelante, las "cuatro conciencias"]; hemos defendido decididamente la autoridad del Comité Central del Partido y su dirección centralizada y unificada; hemos mantenido una severa disciplina y reglamentación política en el Partido; y, de instancia en instancia, hemos hecho efectiva la asunción de responsabilidades políticas por su administración y disciplinamiento. Persistiendo en la exigencia de mirarnos al espejo, arreglarnos el sombrero y el atuendo, y bañarnos y curarnos las enfermedades, hemos desarrollado tanto las actividades de educación y de práctica referentes a la línea de masas del Partido como la educación temática sobre las "tres estricteces y tres solideces" [estrictez en el cultivo de la moral, en el ejercicio del poder y en el autodisciplinamiento, y solidez en el planeamiento, en el emprendimiento y en el comportamiento], y hemos propulsado la educación sobre los "dos estudios y un comportamiento" para que devenga una práctica habitual e institucionalizada, como resultado de todo ello, los ideales y las convicciones de todo el Partido son más firmes y su espíritu, más fuerte. Gracias a la implementación de los criterios sobre los buenos cuadros en el nuevo periodo, la situación y las prácticas habituales de selección y empleo de personal han mejorado visiblemente. Al tiempo que la reforma del sistema de la construcción del Partido avanzaba en profundidad, se perfeccionó de continuo el sistema institucional de los decretos intrapartidarios. Situando la disciplina en primer lugar, hemos puesto el acento en resolver los problemas destacados que suscitan las quejas más vehementes entre las masas populares y representan la mayor amenaza para los cimientos sobre los que el Partido asienta su gobernación. El Comité Central ha publicado ocho reglamentos con los cuales ha rectificado implacablemente el formalismo, el burocratismo, el hedonismo y la proclividad al derroche y a la suntuosidad [en adelante, los "cuatro hábitos malsanos"], y ha combatido con resolución los privilegios. En las inspecciones itinerantes se ha puesto de relieve su papel de afilada espada, permitiendo a los comités partidarios de los niveles central y provincial realizar la cobertura total de sus inspecciones. Perseverando en que en la lucha contra la corrupción no haya zonas vedadas, sino una cobertura total y una tolerancia cero, hemos actuado con toda firmeza para "cazar tigres", "aplastar moscas" y "capturar zorros", lo que nos ha ayudado a alcanzar de manera preliminar el objetivo de que nadie ose corromperse, a hacer cada vez más segura la jaula institucional para que nadie pueda corromperse y a levantar un dique para que nadie intente corromperse, como resultado de ello, se ha conformado, consolidado y desarrollado la tendencia arrolladora en la lucha contra la corrupción.
Los logros obtenidos en los últimos cinco años han sido omnidireccionales y de carácter emprendedor, y los cambios operados en ese tiempo han sido profundos y esenciales. En estos cinco años, nuestro Partido, armado de un coraje político enorme y movido por un vehemente sentido de la responsabilidad, ha presentado una serie de nuevas concepciones, nuevos pensamientos y nuevas estrategias, ha puesto en escena una serie de importantes directrices y políticas, ha publicado una serie de importantes medidas y ha promovido una serie de importantes trabajos, lo que nos ha permitido tanto resolver numerosos problemas difíciles que llevábamos tiempo sin poder solucionar pese a nuestro deseo de hacerlo como llevar a cabo muchas grandes empresas que antes no pudimos realizar aunque deseábamos realizarlas, promoviendo así la consumación de cambios históricos en la causa del Partido y el Estado. Tales cambios tienen una influencia importante y a largo plazo en el desarrollo de esta causa.
En los últimos cinco años, hemos encarado con valor la prueba de los grandes riesgos a los que se enfrenta el Partido y los problemas relevantes existentes en su seno, y, provistos de una férrea voluntad y admirables cualidades, hemos rectificado el modo de actuar y conferido rigurosidad a la disciplina, y hemos combatido la corrupción y castigado las fechorías, eliminando así los graves peligros latentes en el seno del Partido y del Estado, a consecuencia de lo cual la atmósfera de la vida política interna del Partido se ha renovado, el ecosistema político intrapartidario ha mejorado visiblemente, la fuerza creativa, cohesiva y combativa del Partido se ha acrecentado notablemente, su cohesión y unidad se han consolidado en mayor medida, sus relaciones con las masas han mejorado de manera evidente, y, a través del temple revolucionario, el Partido ha ganado en firmeza y fortaleza, y ahora irradia una nueva y potente vitalidad y fuerza, todo lo cual proporciona una firme garantía política al desarrollo de la causa del Partido y el Estado.
Por otra parte, debemos ser conscientes de que nuestra labor todavía adolece de muchas deficiencias y de que nos enfrentamos con no pocos desafíos y dificultades. Los principales son estos: aún no se han solucionado algunos problemas destacados relativos al desequilibrio e insuficiencia del desarrollo; su calidad y rendimiento siguen sin ser altos, la capacidad de innovación no es lo suficientemente fuerte, el nivel de la economía real está por elevarse y la protección del entorno ecológico constituye una ardua tarea y un largo camino; en cuanto a las condiciones de vida del pueblo, persisten múltiples puntos débiles, el acometimiento de lo más duro en la liberación de la pobreza es una dura tarea, la disparidad en el desarrollo entre la ciudad y el campo y entre las regiones, así como en la distribución de los ingresos de los habitantes siguen siendo considerablemente grande, y las masas se enfrentan con una cantidad nada desdeñable de dificultades en ámbitos como el empleo, la educación, la asistencia médica, la vivienda, los servicios a la vejez, etc.; el nivel de la civilización social todavía no se ha elevado; las contradicciones y problemas sociales se entrelazan y solapan, la tarea de gobernar integralmente el país según la ley sigue siendo trabajosa y los sistemas y la capacidad para gobernar el país continúan esperando su fortalecimiento; la lucha en el campo ideológico sigue siendo compleja y la seguridad nacional se halla ante nuevas circunstancias; es necesario implementar en mayor medida algunas disposiciones de la reforma y algunas políticas y medidas importantes; y en cuanto a la construcción del Partido, subsisten no pocos eslabones débiles. Para solventar todos estos problemas, debemos redoblar nuestros esfuerzos.
Los logros obtenidos en estos últimos cinco años son resultado de la firme dirección del Comité Central del Partido y, lo que es más, de la lucha común de todo el Partido y el pueblo de las diversas etnias del país. En nombre del Comité Central del Partido Comunista de China, ¡extiendo mi sincero agradecimiento al pueblo de todas las etnias del país; a los partidos democráticos, las organizaciones populares y las personalidades patriotas de los diversos círculos sociales; a los compatriotas de las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao, los compatriotas de Taiwan y las masas de compatriotas residentes en el extranjero; y a los amigos de distintas naciones que se interesan por la modernización de China y le prestan su apoyo!
Camaradas: al iniciarse la reforma y la apertura, nuestro Partido hizo el gran llamamiento de seguir nuestro propio camino y construir un socialismo con peculiaridades chinas. En consecuencia, nuestro Partido ha unido y conducido al pueblo de las diversas etnias del país en el emprendimiento de una lucha incansable, lo que no solo ha llevado al poderío económico, científico y tecnológico de nuestro país, a su defensa nacional y a su fortaleza nacional integral a figurar en las primeras filas del mundo y ha promovido una elevación sin precedentes de su estatus internacional, sino que también ha posibilitado cambios sin precedentes en la fisonomía del Partido, el Estado, el pueblo, las Fuerzas Armadas y la nación china, lográndose que esta se yerga con un flamante porte en el Oriente del mundo.
Tras un largo tiempo de esfuerzos, el socialismo con peculiaridades chinas ha entrado en una nueva época, lo que comporta una nueva posición histórica del desarrollo de nuestro país.
La entrada del socialismo con peculiaridades chinas en una nueva época significa que la nación china, sometida mucho tiempo en la época moderna a multitud de penalidades, ha realizado un gran salto, de la puesta en pie, a una modesta prosperidad, y a una naciente fortaleza, y ha dado la bienvenida al advenimiento de brillantes perspectivas para su gran revitalización; significa que en la China del siglo XXI el socialismo científico rebosa de una potente vitalidad y vigor, manteniéndose en alto en el mundo la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas; y significa que el camino, la teoría, el sistema y la cultura del socialismo con peculiaridades chinas se han desarrollado ininterrumpidamente, lo que ha ensanchado el camino por el que los países en vías de desarrollo avanzan hacia la modernización, ha ofrecido una opción enteramente nueva a los países y naciones del mundo que desean tanto acelerar su desarrollo como mantener su propia independencia, y ha contribuido con la sabiduría china y el plan chino a la resolución de los problemas de la humanidad.


EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY

SAN FRANCISCO DE ASIS Y NUESTRO SEÑOR

Un día Nuestro Señor muestra a Gemma Galgani sus cinco llagas abiertas, y le dice: «Mira, hija mía, y aprende a amar.
¿Ves esta cruz, estas espinas y estos clavos, estas carnes lívidas y estas heridas y llagas? Todo es obra del amor y de un amor infinito. Hasta este punto te he amado. ¿Quieres tú amarme de verdad? Aprende ante todo a sufrir; es el sufrimiento quien enseña a amar.» Esta vista del Redentor cubierto de llagas y bañado en sangre, encendió en el corazón de la sierva de Dios el sentimiento del amor hasta el sacrificio, y el vivo deseo de sufrir algo por Aquel que tanto sufrió por ella. Se despojó de todas sus joyas: «Las únicas joyas que embellecen a la esposa de un Rey crucificado son las espinas y la cruz.» Desea sufrir para parecerse a su Amado: «Quiero sufrir con Jesús, exclama, quiero ser semejante a Jesús, sufrir mientras viviere.» Su ángel de la guarda le presenta a su elección una corona de espinas o una de azucenas: «Quiero la de Jesús, sólo ella me agrada», responde; en seguida, con amorosa impaciencia toma la corona de espinas, la cubre de besos y la estrecha contra su corazón. «No quiero las consolaciones de Jesús; Jesús es el hombre de dolores, quiero ser también la hija de los dolores.» Durante una prolongada tribulación dijo a Nuestro Señor: « ¡Con Vos, sienta bien el sufrir! » Otra alma generosa, Sor Isabel de la Trinidad, declárase «enteramente feliz con poder seguir el camino del Calvario, como una esposa cabe del divino Crucificado.» Una religiosa cree oír a Nuestro Señor que la dice: « ¿Quieres amarme en el sufrimiento, en la inmolación, en el desprecio?» Lo acepta con ánimo esforzado, más cuando el dolor se presenta bajo una u otra forma, el primer movimiento es un movimiento de repulsa, y el divino Maestro añade: «Déjate desollar, inmolar..., ya que eres esposa de un Dios crucificado, es preciso que tú sufras... Bebamos, hija, en el mismo cáliz la tristeza, la angustia y el dolor.» Después de los más elevados favores, se cree ella aún menos exenta del dolor: «Ahora sí que debemos beber Cristo y yo en el mismo cáliz, recorrer el mismo camino, morir sobre la misma cruz.»
Mas el buen Maestro la muestra «que se ama en la medida en que se es generoso», la enseña «a sonreír siempre al dolor»; ella acepta «a no ser consolada, para consolar al divino y gran Afligido». «Quiero amaros, gran Abandonado, pero en el sufrimiento, en el olvido de mí misma y de las criaturas.
¿Cómo pensar aún en mí?» Así, no desea ya gozar cerca del Amado, sino sufrir a fin de que El halle sus delicias con las almas religiosas y sacerdotales, morir para que El viva en todos los corazones.
Jesús es ciertamente el Salvador del mundo. El suscita corazones generosos, a quienes asocia a su obra de Redención y, por consiguiente, a su sacrificio, encendiendo en ellos un celo ardiente por las almas que se pierden y por el Amado que tan malamente es servido y tan ofendido. Quéjase a Gemma Galgani de la malicia, ingratitud e indiferencia general. Se le olvida como si jamás hubiera amado, ni nunca hubiera sufrido, como si fuese desconocido a todos. Los pecadores se obstinan en el mal, los tibios no se hacen violencia, los afligidos caen en el abatimiento. Se le deja casi solo en las iglesias y su corazón está de continuo rebosante de tristezas. Necesita una expiación inmensa, principalmente por los pecados y sacrilegios con que se ve ultrajado por las almas escogidas entre mil. Gemma acepta con corazón magnánimo su misión de amor y de expiación: «Yo soy la víctima -dice- y Jesús es el sacrificador. Sufrir, sufrir pero sin ningún consuelo, sin el menor alivio, sufrir sólo por amor. Me basta ser víctima de Jesús, para expiar mis innumerables pecados y, si es posible, los del mundo entero.» Así habla esta inocente joven. A todas las grandes almas que la augusta Víctima asocia de un ¡nodo especial a su obra de Redención las marca con el sello de la cruz. Según la feliz expresión de Sor Isabel de la Trinidad, «El se hace en ellas como una humanidad añadida, en la que todavía pueda sufrir por la gloria de su Padre y las necesidades de su Iglesia y perpetuar aquí abajo su vida de reparación, de sacrificio, de alabanza y de adoración.» No menos hermosas son las palabras de un alma ardiendo en deseos de ver a Dios: «En el tiempo de la persecución -dice-, a la hora en que las esposas de Jesús son convocadas al Calvario, no es mi ensueño morir, quiero ir al Gólgota con Jesús, quiero sufrir con El y por El, y cuando hubiere llegado la hora de su triunfo, ¡ah!, entonces sí que seré dichosa uniéndome a Él. Por Ti, Jesús mío, quiero morir, morir sin consuelo alguno, mas antes quiero por Ti vivir oculta, ignorada y despreciada. Para consolarte, Jesús mío, y para ganarte almas, quiero olvidarme, renunciarme, inmolarme. No amo el sufrimiento, Tú bien lo sabes; cuando se presenta se rebela con frecuencia la naturaleza, pero en el fondo huélgome de poder padecer algo por Ti. ¡Oh, Jesús!, mi corazón es demasiado pequeño para amarte, dame los corazones de todos los hombres que no te aman que yo los consagraré al puro amor.»
La angelical Santa Teresa del Niño Jesús hubiera querido ser sacerdote para llevar a Jesús en sus manos, para darlo a las almas; hubiera querido iluminar el mundo; como los doctores anunciar el Evangelio a toda la tierra y en todos los tiempos; hubiera querido sobre todo el martirio, pero el martirio con todo género de suplicios. «Como Vos, Esposo adorado, querría ser azotada, crucificada; querría morir desollada como San Bartolomé; como San Juan querría ser sumergida en aceite hirviendo; deseo, como San Ignacio de Antioquía, ser triturada por los dientes de las fieras, a fin de llegar a ser pan digno de Dios; con Santa Inés y Santa Cecilia, querría ofrecer mi cuello a la espada del verdugo, y como Juana de Arco, sobre una hoguera ardiente pronunciar el dulce nombre de Jesús.» Mas ya que Dios ha dispuesto de ella de otro modo, su vocación será el amor, y lo probará arrojando flores, es decir, que no dejará pasar ningún sacrificio por pequeño que sea, ninguna mirada, ninguna palabra, y aprovechará las menores acciones, para hacerlas por amor, sufrirá y se alegrará, aun por amor.
¡Quiera Dios que tan elevados sentimientos nos guíen siempre en la práctica del Santo Abandono! Las grandes almas que nos complacemos en citar, se habían ofrecido como víctimas y pedían a veces el sufrimiento; manifestado queda ya nuestro pensamiento sobre esta manera de proceder.
6. EL EJEMPLO DE NUESTRO SEÑOR
A un alma que se sienta prendada del amor de Dios, nada la lleva tanto al abandono como el ejemplo de su amado Maestro. El agrada soberanamente al alma, y ella a su vez quiere únicamente agradarle, y por lo mismo se esfuerza en imitarle en todas las cosas. Ahora bien, su vida entera no ha sido sino obediencia y abandono.
Esta obediencia y este abandono tienen su origen en su amor para con el Padre; es plenitud de abandono, porque es plenitud de amor; amor filial, confiado, desinteresado, generoso, sin reserva; amor rebosando reconocimiento por los bienes que ha recibido en santa Humanidad; amor lleno de celo, de abnegación y de humildad; Víctima cargada con todos los pecados del mundo, estima todos los castigos, ya que ningún sufrimiento es excesivo para reparar la gloria de su Padre y restituirle los hijos alejados y con todo tan tiernamente queridos.
Amor filial, y al mismo tiempo amor de niño. «¿Pues qué otra cosa ha sido -dice Monseñor Gay- Nuestro Señor, Jesús, el Hijo del Eterno Padre, verdadero Dios y verdadero Hombre, según su Humanidad, sino un niño? A nuestros mismos ojos es el estado en que ha querido aparecer; mas para su Padre, a los ojos de la Divinidad, de su propia Divinidad, no ha cesado nunca ni cesará de ser un niño. Esta Humanidad gobierna todos los seres; los Serafines le besan los pies, y el mundo entero con razón la saluda como a su maestra y soberana; súbditos suyos son los reyes; los pueblos, su herencia; los ángeles, sus mensajeros. Es reina a la manera que Dios es Rey, y, sin embargo, os lo repito, no es en definitiva sino un niño, un niño de un día y de una hora, que no tiene de sí y por sí solo ni pensamiento, ni palabra, ni movimiento, ni vida; un niño pequeño oculto en el seno, llevado en brazos, entregado a los derechos, a las voluntades, al beneplácito, a las costumbres, a las sonrisas infantiles, a las caricias sin igual, al amor infinito de la Divinidad que es su padre y su madre. Todo esto copia el alma abandonada, pues siendo Dios nuestro Padre, ¿qué son respecto a El nuestra edad, nuestra talla y nuestra actitud? Aun cuando fuéramos un San Pedro, o un San Pablo o cualquiera de esos gigantes en la santidad, ¿seríamos alguna vez grandes delante de Dios?»
Si pudiéramos seguir la vida de Nuestro Señor Jesucristo hasta en sus mismos actos, hallaríamos por todas partes el amor, la confianza, la docilidad, el abandono infantil de un niño. Citemos tan sólo algunos ejemplos de San Francisco de Sales.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Balance y perspectivas de Donald Trump


Es un grave error juzgar al presidente Trump según los criterios de la clase dirigente de Washington y sin tener en cuenta la Historia y la cultura de Estados Unidos. También lo es interpretar sus actos según las normas del pensamiento europeo. Su defensa de la posesión de armas o de los manifestantes racistas de Charlottesville no tiene nada que ver con un apoyo a los extremismos sino sólo con la promoción de la Bill of Rights. Thierry Meyssan explica la corriente de pensamiento que Donald Trump representa y hace un balance de sus importantes realizaciones económicas, políticas y militares. El autor plantea también la cuestión de los límites del pensamiento político estadounidense y de los riesgos que implica el desmantelamiento del «Imperio americano».




Durante la campaña previa a la elección presidencial estadounidense de 2016, Donald Trump se comprometió a respetar las reglas del Partido Republicano. Nadie creía entonces en su capacidad para lograr la victoria. Pero Trump basó su campaña en los fundamentos históricos de ese partido, olvidados desde hace tiempo por sus políticos, y eliminó así a todos sus rivales. Hasta el momento mismo del anuncio de su victoria, los sondeos lo daban como perdedor. De la misma manera, ahora afirman que no podría lograr la reelección.
a hace casi un año que el presidente Trump llegó a la Casa Blanca. Se hace ahora posible discernir sus ambiciones políticas, a pesar del destructivo enfrentamiento que se desarrolla en Estados Unidos entre sus partidarios y sus adversarios, en detrimento de todos.

Comprobar los hechos resulta muy difícil, tanto más cuanto que el mismo Trump se encarga de disimular sus principales realizaciones tras un cúmulo de declaraciones y tweets contradictorios y porque su oposición, a través de sus propios medios de difusión, lo presenta como un loco.

Ante todo, desde los tiempos de la Guerra de Secesión, Estados Unidos nunca había estado tan dividido como ahora. Ambos bandos se muestran muy violentos y algunos de los protagonistas dan prueba de una tremenda mala fe. Para entender lo que sucede tenemos primero que hacer abstracción de los intercambios más rudos y determinar lo que representa cada uno de esos protagonistas.

Estados Unidos es un país creado a la vez por los «Padres Peregrinos» («Pilgrim fathers»), o sea los puritanos que llegaron a América a bordo del Mayflower, cuya llegada se festeja con el «Thanksgivin» o «Día de Acción de Gracias», y por una multitud de migrantes provenientes del norte de Europa.

Los «Padres Peregrinos» eran sólo un grupúsculo pero tenían un proyecto religioso y político: crear una «Nueva Jerusalén», organizada según la Ley de Moisés, y alcanzar la pureza. Al mismo tiempo, pretendían continuar en América el enfrentamiento entre el Imperio Británico y el Imperio Español. Los inmigrantes, por su parte, querían hacer fortuna en un país que creían vacío, sin habitantes, sin trabas, sin gobierno, exceptuando las autoridades locales. Ambos grupos forman un conjunto que los sociólogos designan con las siglas WASP por White Anglo-Saxon Protestant, o sea “Blancos Anglosajones Protestantes”.

Al redactarse la Constitución estadounidense, los «Padres Fundadores» representaban mayoritariamente a los puritanos. Bajo el impulso de Alexander Hamilton, concibieron un texto antidemocrático, que reproducía el funcionamiento de la monarquía británica pero transfiriendo el poder de la gentry a las élites locales, representadas por los gobernadores. Aquel texto provocó la cólera de los inmigrantes llegados del norte de Europa, que habían luchado y derramado su sangre durante la Guerra de Independencia.

Pero en lugar de reescribir la Constitución y reconocer la soberanía popular, se le agregó –por iniciativa de James Madison– la decena de Enmiendas que conforman la «Bill of Rights» o «Carta de Derechos». Agregado a la Constitución, este documento garantizaba a los ciudadanos la posibilidad de defenderse de la «Razón de Estado» recurriendo a los tribunales. El conjunto conformado por ambos textos estuvo en vigor durante dos siglos, satisfaciendo a ambos grupos.

El 13 de septiembre de 2011, el Congreso de Estados Unidos adoptó precipitadamente la USA Patriot Act, conocida en español como «Ley Patriótica» o «Acta Patriótica», un código antiterrorista muy voluminoso. Este documento, que había sido preparado en secreto en años anteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001, suspende la Bill of Rights ante toda circunstancia vinculada al terrorismo. Desde entonces, los Estados Unidos del presidente republicano George Bush Jr. –descendiente directo de uno de los puritanos del Mayflower– y de su sucesor demócrata Barack Obama han sido gobernados única y exclusivamente según los principios puritanos modernos –que ahora incluyen el multiculturalismo, derechos diferentes para cada comunidad y una jerarquía implícita entre esas comunidades.

Donald Trump se presentó a la elección presidencial como candidato de los inmigrantes llegados del norte de Europa, o sea de los WASP no puritanos. Basó su campaña electoral en la promesa de devolverles el país confiscado por los puritanos e invadido por hispanos que rechazan integrarse a su cultura. Su divisa «America First» debe interpretarse como la restauración del «American Dream», el sueño estadounidense de hacer fortuna, frente al proyecto imperialista puritano y la ilusión del multiculturalismo.

La defensa de la Bill of Rights comprende el derecho a manifestar, incluso para los grupos extremistas, estipulado en la 1ª Enmienda, y el derecho de los ciudadanos a portar armas para resistir a los posibles excesos del Estado federal, derecho estipulado en la 2ª Enmienda. Es por tanto perfectamente legítimo que el presidente Trump haya respaldado el derecho de los grupos racistas de Charlottesville a manifestar y que haya expresado apoyo a la National Rifle Association (NRA), defensora de la posesión de armas. Esta filosofía política puede parecer absurda a los no estadounidenses, pero corresponde a la Historia y la cultura de Estados Unidos.

Los dos poderes más importantes de un presidente estadounidense son:
- el poder de nombrar a miles de altos funcionarios,
- la posibilidad de determinar objetivos militares.

Pero resulta que Donald Trump dispone sólo de algunas decenas de seguidores fieles para cubrir miles de plazas de funcionarios y que el Pentágono ya cuenta con su propia doctrina estratégica. Trump está por tanto obligado a determinar cuáles son las decisiones capaces de modificar el sistema y reservarse para ellas.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha venido actuando efectivamente para:
- desarrollar la economía y limitar el control que ejerce sobre ella el mundo de la finanza;
- desmantelar el «Imperio Americano» y restaurar la República, o sea el Interés General;
- defender la identidad WASP y expulsar a aquellos que, entre los hispanos, se niegan a integrarse a la cultura estadounidense.

Trump acaba de poner a Jerome Powell a la cabeza de la Reserva Federal. Es la primera vez que esa institución tiene un presidente que no es economista sino jurista. Su misión será poner fin a la política monetarista y a las reglas en vigor desde la derrota de Estados Unidos en Vietnam y el fin de la convertibilidad del dólar en oro. Jerome Powel tendrá que concebir nuevos reglamentos que pongan el capital al servicio de la producción y no de la especulación, como hasta ahora sucede.

La reforma fiscal de Donald Trump debería suprimir todo tipo de exoneraciones y reducir las tasas sobre las empresas de 35 a 22%, o incluso a 20%. Los expertos están divididos en cuanto a saber qué clases sociales van a beneficiarse con esas medidas. Lo único seguro es que, vinculada con la reforma aduanera, hará menos rentables los numerosos puestos de trabajo que las transnacionales han transferido al extranjero y llevará a que diversas industrias regresen a suelo estadounidense.

En el plano internacional, Trump ha puesto fin al reclutamiento de nuevos yihadistas y al apoyo que ciertos Estados aportaban a esos elementos, exceptuando el respaldo del Reino Unido, Qatar y Malasia, que siguen aplicando esa política. Sin embargo, no ha detenido la implicación de empresas transnacionales y de altos funcionarios internacionales en la organización y financiamiento del yihadismo.

En vez de disolver la OTAN, como había pensado hacerlo inicialmente, la transformó obligándola a abandonar el uso del terrorismo como método de guerra y la ha llevado a convertirse en una alianza antiterrorista.

Trump sacó además a Estados Unidos del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica, concebido contra China. En agradecimiento, Pekín redujo considerablemente sus derechos de aduana, demostrando así que es posible instaurar la cooperación entre Estados en lugar de la anterior situación de enfrentamiento.

En el plano interno, el presidente Trump puso al juez Neil Gorsuch en la plaza que estaba vacante en la Corte Suprema, instancia encargada de hacer evolucionar la interpretación de la Constitución, lo cual incluye la Bill of Rights. El juez Gorsuch es un magistrado célebre por sus estudios sobre el sentido original de esos textos y parece, por tanto, capaz de restablecer el compromiso básico de la creación de Estados Unidos.
Aunque ese balance resulta muy satisfactorio para los electores del presidente Trump, es aún demasiado pronto para saber si facilitará la integración de los no WASP o si provocará, por el contrario, que sean expulsados de la comunidad nacional. Según el especialista en geopolítica mexicano Alfredo Jalife, dos terceras partes de los hispanos que no hablan inglés en Estados Unidos viven en California, territorio robado a México. Donald Trump pudiera verse tentado a resolver el problema cultural y demográfico de Estados Unidos favoreciendo la secesión de ese Estado, o sea el llamado «Calexit», expresión inspirada en el ya célebre «Brexit». En ese caso, la Casa Blanca tendría que enfrentar los problemas que plantearía la pérdida de la industria del espectáculo con sede en Hollywood, de la industria del software asentada en Silicon Valley y, sobre todo, perder la base militar de San Diego. La operación que la Casa Blanca y sus enlaces han iniciado en Hollywood, al calor del caso Weinstein, parece indicar que ese proceso ya está en marcha.

La secesión de California podría iniciar un desmantelamiento étnico de Estados Unidos hasta reducir ese país al territorio inicial de los 13 Estados que adoptaron la Constitución, incluyendo la Bill of Rights. Esa es, en todo caso, la hipótesis formulada hace tiempo por el especialista ruso en geopolítica Igor Panarin.