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jueves, 28 de febrero de 2019

EJERCICIO DE PERFECCION Y VIRTUDES CRISTIANAS

AYUNO Y PENITENCIA

CAPÍTULO X
Comiénzase á tratar de los remedios contra las tentaciones; y primeramente del ánimo, esfuerzo y alegría que habernos de tener en ellas.
De caelo, fratres ortamini in Domino, et in potentia virtutis ejus. Induite vos armaturam Dei, ut possitis stare adversus insidias diaboli (3): Hermanos míos, dice el Apóstol San Pablo, confortaos en el Señor y en la potencia de su virtud. Armaos de Dios para que podáis resistir y tener fuerte contra las asechanzas del demonio. El bienaventurado San Antonio, varón muy ejercitado y experimentado en estas guerras y batallas espirituales, solía decir que uno de los principales medios para vencer a nuestro enemigo, es mostrar ánimo, esfuerzo y alegría en las tentaciones; porque con eso luego él se entristece y desmaya, y pierde la esperanza de podernos dañar. Nuestro Padre, en el libro de los Ejercicios Espirituales pone una regla o documento muy bueno a este propósito. Dice (1) que el demonio nuestro enemigo se ha con nosotros en las tentaciones como se ha una mujer cuando riñe con algún hombre, que si ve que el hombre le resiste y muestra pecho, luego ella se amilana, y vuelve las espaldas y huye; pero si siente en el hombre pusilanimidad y cobardía, luego ella se engríe y toma de allí más atrevimiento y osadía y se hace un tigre. Así el demonio, cuando nos tienta, si nosotros le mostramos pecho y brío, y resistimos varonilmente a sus tentaciones, luego desmaya y se da por vencido; pero si siente en nosotros pusilanimidad y desmayo, entonces cobra mayor brío y fortaleza, y se hace un tigre y un león contra nosotros. Y así dice el Apóstol Santiago: Resistite diabolo, et fugiet a vobis (2): Haced rostro al demonio, resistidle con ánimo y esfuerzo, y huirá de vosotros. Confirma esto San Gregorio (3) con aquello de la Escritura en el libro de Job (4), donde según los Setenta, llama al demonio mirmicoleon, *esto es, león y hormiga.* Es león de las hormigas; pero si vos le mostráis fortaleza de león, será una hormiga para vos. Por esto nos aconsejan los Santos que en las tentaciones no nos entristezcamos, porque nos haremos cobardes y pusilánimes; sino que peleemos con alegría, como dice la Sagrada Escritura de Judas Macabeos y sus hermanos y compañeros: Peleaban las batallas de Israel con gran alegría (1); y así vencían.
Y hay otra razón para esto; que como los demonios son tan envidiosos de nuestro bien, nuestra alegría les atormenta y da pena, y nuestra tristeza y pusilanimidad los alegra: y así aunque no fuese sino por eso, habíamos de procurar no mostrar pusilanimidad ni tristeza, por no darles ese contento, sino mostrar mucho ánimo y alegría para hacerlos rabiar con eso.
Cuentan las historias eclesiásticas de los Santos mártires que una de las cosas con que hacían rabiar a los tiranos, y con que ellos atormentaban más a los tiranos, que los tiranos a ellos, era con el ánimo y fortaleza que mostraban en los tormentos. Pues de esa manera nos habernos de haber nosotros con los demonios en las tentaciones, para hacerlos rabiar, y que queden corridos. Por ser este medio tan principal para vencer las tentaciones y salir con victoria y triunfo de nuestros enemigos, iremos diciendo en los capítulos siguientes algunas cosas que nos ayudarán a tener este ánimo y esfuerzo en ellas.
CAPÍTULO XI
Cuán poco es lo que el demonio puede contra nosotros.
Ayudarános, y no poco, para tener ánimo y esfuerzo e n las tentaciones, considerar la flaqueza de nuestros enemigos y cuán poco puede el demonio contra nosotros, pues no nos puede hacer caer en pecado ninguno si nosotros no queremos. Dice muy bien San Bernardo: Mirad y advertid, hermanos míos, cuán flaco es nuestro enemigo, pues no puede vencer sino al que quiere ser vencido (1). Si cuando uno va a la guerra a pelear contra sus enemigos, estuviese cierto que si él quisiese vencería, y que en su mano estaba la victoria, ¡qué contento llevaría, porque iría cierto de ella, pues de sí está cierto que quiere vencer y no ser vencido! Pues de esta manera podemos ir nosotros a pelear con el demonio; porque estamos ciertos que no nos puede vencer, si nosotros no queremos ser vencidos. San Jerónimo (2) notó esto muy bien sobre aquellas palabras que el demonio dijo á Cristo nuestro Redentor, cuando puesto en el pináculo del templo, le tentó persuadiéndole que s e echase de allí abajo (3).
Dice San Jerónimo: Esa es voz del demonio, que desea q u e todos se echen y caigan abajo (4).
El demonio os puede persuadir que nos podéis; más no os puede él echar si vos no queréis (o); échate de ahí abajo, dice el demonio, cuando os tienta: échate en el infierno. Decidle vos: échate tú, que sabes ya el camino, que yo no me quiero echar. Pues si vos no queréis, él no os puede echar; si vos no queréis ir al infierno, él no os puede llevar allá. Andaba uno muy afligido, y ya m u y consumido y gastado con una tentación del demonio que le decía interiormente: «ahórcate.» Díjole un religioso á quien se declaró: hermano, ¿eso n o ha de ser queriendo vos? Pues decidle, «no quiero:» y avisadme de aquí a ocho días cómo os va. Y quitósele con aquello la tentación, y volvió a dar las gracias al confesor que tal remedio le había dado. Pues este es el medio que ahora vamos dando.
Concuerda bien con esto lo que dice San Agustín: Hermanos míos, antes de la venida de Cristo, el demonio andaba suelto: pero viniendo él al mundo, ato al demonio que se había hecho fuerte en él, como dice el sagrado Evangelio (1), y lo vio San Juan en el Apocalipsis (2): *Vi descender del cielo un ángel que tenia la llave del abismo, y una grande cadena en su mano; y prendió al dragón, serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y le ató por mil años; y arrojólo al abismo y le encerró, y selló sobre la puerta, para que no engañe más las gentes, hasta que sean cumplidos los mil años; y después de esto conviene que sea desatado por un poco de tiempo (3).*



Estados Unidos viola el derecho internacional ‎con su intento de golpe de Estado ‎contra Venezuela


Alfred de Zayas
Amy Goodman: En momentos en que el presidente Trump anuncia que Estados Unidos ‎reconoce al jefe de la oposición Juan Guaidó como nuevo presidente de Venezuela, el Presidente ‎en ejercicio Nicolás Maduro, rompe las relaciones con Estados Unidos. Interrogamos a un ‎ex experto independiente de la ONU cuya convicción es que Estados Unidos está organizando un ‎golpe de Estado en Venezuela. ‎

Alfred de Zayas, quien estuvo en Venezuela como representante de la ONU en 2017, declara: ‎‎«Los medios de difusión masiva han sido cómplices de este intento de golpe de Estado. […] ‎Eso recuerda los preparativos de la invasión contra Irak, en 2003.»‎

Interrogamos también a Miguel Tinker Salas, profesor en el Pomona College y autor de ‎‎The Enduring Legacy: Oil, Culture and Society in Venezuela [“La herencia duradera: el petróleo, ‎la cultura y la sociedad en Venezuela”] y de Venezuela: What Everyone Needs to Know ‎‎[“Venezuela: Lo que todo el mundo debe saber”].‎

Así que seguimos conversando sobre la situación en Venezuela. ¿Es un golpe de Estado?

Alfred ‎de Zayas se une a nosotros desde Ginebra. Estuvo en Venezuela en 2017, enviado por las ‎Naciones Unidas. Era entonces el Experto Independiente de la ONU para la Promoción de ‎un Orden Internacional Democrático y Equitativo. Y sigue con nosotros Miguel Tinker Salas del ‎Pomona College, en California. ‎

Alfred de Zayas, bienvenido a Democracy Now! Háblenos de lo que sucede actualmente ‎en Venezuela. ¿Estamos viendo un golpe de Estado? ‎

‎Alfred de Zayas: Primeramente, Amy, es para mí un honor participar en su programa. Apoyo ‎todo lo que acaba de decir mi colega, el profesor Tinker Salas, un experto en la materia.‎

En cuanto al golpe de Estado, no se trata de un golpe de Estado consumado. Es un intento de ‎golpe de Estado. Todos creemos en la democracia. Este programa se llama Democracy Now! ‎No hay nada más antidemocrático que un golpe de Estado y el boicot de elecciones. ‎

Como ustedes saben, desde la elección de Chávez –en 1998– ha habido 26 o 27 elecciones ‎en Venezuela. Por consiguiente, si usted quiere jugar el juego, usted debe participar en las ‎elecciones. Y si la oposición se niega a participar en las elecciones, entonces es responsable de la ‎situación provocada. ‎

Por otro lado, quiero apoyar las declaraciones del secretario general [de la ONU] Antonio ‎Guterres llamando al diálogo. He respaldado mucho la mediación que realizó –de 2016 a 2018– ‎José Luis Rodríguez Zapatero, ex primer ministro español. Su mediación había llevado a un ‎compromiso razonable. El acuerdo estaba encima de la mesa, listo para la firma. En el último ‎momento, el 6 de febrero de 2018, [el jefe de la oposición] Julio Borges se negó a firmarlo. ‎

‎Amy Goodman: ¿Se trata entonces de un golpe de Estado?‎

‎Alfred de Zayas: Es sólo una cuestión de semántica. Estamos ante una situación ‎inconstitucional, donde el legislador usurpa competencias que pertenecen al ejecutivo y a la ‎justicia. El poder judicial ya declaró que todos los actos y declaraciones de la Asamblea Nacional ‎son inconstitucionales. ‎

Yo no soy un estudioso de la Constitución de Venezuela pero, cuando estuve en ese país, en ‎noviembre de 2017, pude hablar con todos los diferentes actores, con miembros de la Asamblea ‎Nacional, de la Cámara de Comercio, con PROVEA [1], Amnistía International, Human Rights Watch, con el ‎representante local de la OEA, etc. y, por supuesto, con todos los ministros. ‎

La función de un relator no es hacer demagogia. La función de un relator no es denunciar ‎ni condenar. La función de un relator es escuchar, estudiar después toda la documentación ‎pertinente y lograr proposiciones constructivas, proposiciones que formulé en el informe que presenté al Consejo de Derechos Humanos, el 10 de septiembre de 2018. En ese informe formulé ‎numerosas recomendaciones y el gobierno ya puso en práctica cierta cantidad de esas ‎recomendaciones poco después de mi visita –porque también entregué al ministro de Exteriores ‎de Venezuela, el señor Arreaza, una nota confidencial de 6 páginas antes de irme. Mi informe ‎reflejaba parte de esas recomendaciones. ‎

Mi preocupación, y creo que es también la de todos los que creemos en la democracia y en el ‎predominio del derecho, es calmar los ánimos, es evitar una guerra civil. ‎

Una cosa que dije a los diputados de la oposición fue: ustedes no pueden simplemente derrocar ‎el gobierno y Maduro no va simplemente a abandonar su función.

Voy a explicar lo que quiero ‎decir: hay 7, 8 o 9 millones de chavistas comprometidos y ustedes tienen que tenerlos en cuenta. ‎‎¿Qué harán ustedes derrocando el gobierno con un golpe de Estado? ¿Qué harán con toda esa ‎gente? Ellos, probablemente van a luchar. No queremos que haya combates. No queremos ‎derramamiento de sangre. Por consiguiente, la única vía lógica es hoy llamar al diálogo. Y yo ‎espero que el Vaticano, México y Uruguay van a mostrar el camino. ‎

‎Amy Goodman: ¿Cuál es el papel tienen los medios en lo que está sucediendo en Venezuela? ‎Si miramos los canales de televisión de Estados Unidos –no hablo sólo de Fox News, hablo ‎también de CNN y de MSNBC–, si usted los ve con regularidad no tiene idea alguna de lo que ‎realmente sucede. ‎

‎Alfred de Zayas: Sí, es verdad. ‎

‎Amy Goodman: Lo que sucede muestra el nivel de implicación de Estados Unidos, hasta este ‎video que el vicepresidente [Mike] Pence difundió justo antes de que Juan Guaidó anunciara en ‎plena calle que se proclamaba presidente, él, el jefe de la Asamblea Nacional, el equivalente de ‎Nancy Pelosi. ‎

‎Alfred de Zayas: Los grandes medios de difusión han sido cómplices en este intento de golpe ‎de Estado. Los medios de difusión masiva han creado, mediante gran cantidad de noticias falsas, ‎una atmósfera para que el público acepte ese cambio de régimen que Estados Unidos impone al pueblo de Venezuela, porque a fin de cuentas se supone que es en interés de los venezolanos. ‎

Eso nos recuerda el periodo que precedió la invasión de 2003 contra Irak. Los medios masivos de ‎difusión apoyaron todas las mentiras y manipulaciones de George W. Bush y Tony Blair para ‎convencer al mundo de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Y con ese ‎subterfugio se engañó a la opinión pública mundial para invadir Irak y eliminar su gobierno por la ‎fuerza. Pero, de hecho, aquello no fue sólo un crimen de agresión, una guerra ilegal, como el ‎ex secretario general [de la ONU] lo explicó en más de una ocasión. ‎

Aquello fue una revuelta de 43 Estados, la «coalición de voluntarios», contra el derecho ‎internacional. Si hay un principio claramente expresado en la Carta de la ONU, que es el ‎‎jus cogens, que es el derecho internacional imperativo, ese principio es la prohibición del uso de ‎la fuerza. Y aquel ataque contra Irak fue perpetrado por 43 Estados, todos cómplices, violando ‎todas las reglas del derecho internacional. ‎

Y aquellos hechos estuvieron precedidos por toda una campaña mediática, un océano de mentiras ‎y de verdades a medias –similar a lo que pasó con Libia, con Siria y ahora con Venezuela. ‎

Hace años que venimos observando, en efecto, una campaña mediática contra Venezuela. Y yo ‎conozco la situación particularmente bien porque, antes de viajar a ese país, tuve que leer todos ‎los informes –no sólo lo que publicaban el Washington Post y el New York Times– sino ‎también los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de Amnistía ‎Internacional, de Human Rights Watch, etc., que insinuaban que había una crisis humanitaria en ‎Venezuela. ‎

Cuando fui a Venezuela aproveché nuevamente la oportunidad para entrevistar a representantes ‎de Amnistía Internacional, de PROVEA y de otras ONGs de la oposición y también estudié y ‎comparé los documentos, analicé las estadísticas, etc. ‎

En aquella época no había ciertamente ninguna crisis humanitaria. Es cierto que había hambre, ‎había zozobra [2], como se dice en español. Había sufrimiento, había ‎malnutrición, etc. Pero no se trata de decir sólo que hay una crisis económica. Eso no es ‎lo fundamental. Lo fundamental es saber cuáles son las causas de esa llamada «crisis ‎humanitaria». Y los que ahora dicen querer resolver la crisis humanitaria son en parte ‎los mismos que la provocaron.

Existe un principio del derecho internacional llamado ex injuria non oritur jus [“el derecho ‎no puede nacer de un hecho ilícito”]. Por lo tanto hay que impedirles exigir un cambio de ‎régimen ya que son ellos mismos quienes agravan la situación, causada inicialmente por la caída ‎dramática de los precios del petróleo. ‎

Yo quiero referirme a la profesora Pasqualina Curcio, de la Universidad de Caracas. Cuando estuve ‎allí tuve la oportunidad de reunirme con ella durante varias horas. La profesora Pasqualina ‎Curcio ha publicado un libro titulado The Visible Hand of the Market [“La mano visible del ‎mercado”].‎

Es un libro que informa sobre el bloqueo financiero, sobre toda la compleja guerra económica ‎contra Venezuela, recordando la guerra económica desatada [en Chile] contra Salvador Allende. ‎Y lo interesante es que, después de 3 años de guerra económica contra Allende, sin lograr ‎derrocarlo, tuvieron que organizar el golpe de Estado del general Augusto Pinochet, que impuso ‎al pueblo chileno 17 años de dictadura. ‎

Nosotros tendríamos que preguntarnos: ¿Queremos un golpe de Estado en Venezuela? ‎‎¿Qué legitimidad tendría un gobierno de Guiadó? Como ya dije, en Venezuela ha habido 26 o 27 ‎elecciones desde 1998. Y el presidente Jimmy Carter y el Carter Center estuvieron varias veces ‎en Venezuela para vigilar esas elecciones. Carter tenía una opinión muy buena del sistema y de ‎las garantías de las elecciones en Venezuela. ‎

Por lo tanto, si la oposición se considera verdaderamente democrática debe jugar el juego ‎democrático y participar en las elecciones. Pero en estos últimos años han optado por boicotear ‎las elecciones. ‎

Otra cosa más que me parece importante mencionar es que los medios masivos de difusión ‎siempre han presentado a la oposición como manifestantes pacíficos. ¡Esa no es la verdad!‎

Existen gran cantidad de videos y fotos de los actos de violencia perpetrados por las llamadas ‎‎«guarimbas» [3] en Venezuela desde 2014 y principalmente en 2017. En Venezuela entrevisté ‎no sólo a víctimas de brutalidad policial sino también a víctimas de las guarimbas –personas ‎que simplemente trataban ir del punto A al punto B, y que se encontraban alguna vía bloqueada ‎y eran asesinadas o gravemente heridas o quemadas. Yo interrogué a esas personas cuando ‎estuve allá. ‎

Por lo tanto tengo que decir audiatur et altera pars, “escuchemos a los dos bandos” y no nos ‎concentremos –como hacen los medios masivos de difusión en Estados Unidos– sólo en los ‎argumentos de la oposición. También hay que tener en cuenta a los 7, 8 o 9 millones de ‎venezolanos, que son seres humanos con derechos democráticos y que han expresado esos ‎derechos democráticos en las urnas. Ustedes simplemente no pueden ignorar a esas personas. ‎

‎Amy Goodman: Voy a dar la última intervención a Miguel Tinker Salas. ‎

¿Cómo va a evolucionar la situación? ¿Qué cree usted? En el pasado ya vimos que casi hubo un ‎golpe de Estado contra el Presidente Chávez. El ejército se lo llevó, fue liberado. Lo mismo ‎sucedió en Ecuador con [el Presidente] Correa, que también pudo liberarse y mantenerse como ‎Presidente. ‎

Por otro lado, también tenemos el caso del Presidente Aristide, en Haití, con vínculos ‎comprobados entre Estados Unidos y el golpe de Estado. Y el caso del Presidente Zelaya, ‎en Honduras, que también fue forzado a dejar su cargo. No pudo quedarse en el poder. ‎

¿Qué piensa usted que va a suceder, profesor Tinker Salas?‎

‎Miguel Tinker Salas: Pienso que parte de lo que Estados Unidos y la oposición están tratando ‎de hacer es ver si hay fallas fundamentales en el seno del ejército que puedan facilitar su ‎estrategia. Eso también podría llevar a un golpe de Estado. ‎

En mi opinión eso no sería la mejor solución para Venezuela. Insisto en el hecho que si seguimos ‎reforzando esta política de la cuerda floja, corremos el peligro de exacerbar esta crisis y esta ‎violencia obscena. Pienso que tendríamos que tratar de evitar la violencia. Pienso que la mejor ‎solución consiste en encontrar un proceso que permita negociar y conversar. ‎

Podemos intentar dialogar con la cabeza fría, aceptando la existencia del otro. Porque si hay ‎elecciones mañana y si gana el gobierno, la oposición no va a reconocerlo. Y si gana la ‎oposición, los partidarios del chavismo no la reconocerán. Es un callejón sin salida. Tenemos que ‎eliminar esos obstáculos y desarrollar soluciones con las cuales, a largo plazo, los venezolanos ‎podrán aceptar la presencia del otro en la sociedad, reconocer cada cual la humanidad del otro ‎y hallar mediante el diálogo una solución pacífica a esta crisis. ‎

Amy Goodman

miércoles, 27 de febrero de 2019

EL CREDO COMENTADO. SANTO TOMAS DE AQUINO



Contra ellos propone San Agustín el siguiente ejemplo.
Si alguien entra a la casa de un artesano y allí encuentra instrumentos con los que tropieza, y que lo hieren, y por ello juzgare que dicho artesano es malo, por tener esos instrumentos, sería un estulto, pues el artesano los tiene para su trabajo. Asimismo es estulto decir que las criaturas son malas por ser nocivas en algo, pues lo que es nocivo para el uno es útil para el otro.
Este error es contrario a la fe de la Iglesia, y para descartarlo se dice: "De todas las cosas visibles e invisibles".
Génesis 1, 1: "En el principio creó Dios el cielo y la tierra". Juan I, 3: "Todas las cosas son hechas por El".
24. —El segundo error es de los que afirman que el mundo es eterno, según este modo de hablar que Pedro consigna (II Pedro 3, 4): "Desde que murieron los padres,* todo sigue como al principio de la criatura".
* La primera generación cristiana.
Estos son inducidos a tal postura porque no supieron considerar el principio del mundo. Por lo cual, como dice Maimónides, a éstos les pasa lo que a un niño que desde su nacimiento fuese puesto en una isla, y que nunca viese a una mujer encinta ni nacer a un niño: si a este niño se le dijera, siendo ya grande, cómo es concebido el hombre y llevado en el seno y cómo nace, no creería nada de lo que se le dijera, porque le parecería imposible que el hombre pudiese existir en el seno materno. De la misma manera, estos hombres, considerando el estado del mundo presente, no creen que haya tenido comienzo.
También esto es contra la fe de la Iglesia, por lo cual para descartarlo se dice: "Creador del cielo y de la tierra".
Y si fueron hechos es claro que no siempre existieron, por lo cual se dice en el Salmo 148, 5: "Dios mandó y ellas fueron creadas". "Dixít et facta sunt".
25. —El tercer error es de los que afirman que Dios hizo el mundo de una materia preexistente. Y a esto fueron llevados porque quisieron medir el poder de Dios conforme a nuestra capacidad, y como el hombre nada puede hacer sino de alguna materia preexistente, creyeron que también así es Dios, por lo cual dijeron que para la producción de los seres contó El con una materia preexistente.
Pero esto no es la verdad. En efecto, nada puede hacer el hombre sin una materia preexistente, porque él es una causa parcial y no puede dar sino tal o cual forma a una materia determinada, por algún otro proporcionada.
Y la razón es que su poder no abarca sino la forma, y en consecuencia no puede ser causa sino de ella sola. Dios, en cambio, es la causa universal de todas las cosas, y no crea sólo la forma sino también la materia; así es que de la nada lo hizo todo. Por lo cual para descartar este error se dice: "Creador del cielo y de la tierra".
Así es que crear y hacer difieren en que crear es hacer algo de la nada, y hacer es producir algo de cierta cosa. Por lo tanto, si de la nada creó Dios, debemos creer que podría crear todas las cosas de nuevo si fuesen destruidas: así es que puede darle la vista a un ciego, resucitar a un muerto, y hacer las demás obras milagrosas. Sabiduría 12, 18: "Con sólo quererlo lo puedes todo".
26. —Por la consideración de esta doctrina el hombre es llevado a cinco consecuencias.
Primeramente al conocimiento de la divina Majestad.
Porque el artesano es superior a sus obras, y como Dios es el creador de todas las cosas, es evidente que está por encima de todas las cosas. Sabiduría 13, 3-4: "Si seducidos por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de todos ellos; y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo". Por lo cual cuanto podamos entender y pensar es inferior a Dios mismo. Job 36, 26: "¡Qué grande es Dios! Excede nuestra ciencia".
27. —En segundo lugar, esto lleva al hombre a la acción de gracias. Porque si Dios es el creador de todas las cosas, resulta evidente que cuanto somos y tenemos, de Dios procede. Dice San Pablo en I Cor 4, 7: "¿Qué cosa tienes que no la hayas recibido?". Salmo 23, I: "Del Señor es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe de la tierra y cuantos en él habitan". Y por lo mismo debemos rendirle acciones de gracias: Salmo 115, 12: "¿Qué podré yo darle al Señor por todo lo que El me ha dado?".
28. —En tercer lugar es llevado a la paciencia en las adversidades. En efecto, si toda criatura viene de Dios, y por esto mismo es buena según su naturaleza, empero, si en algo nos daría una de ellas y nos produce un sufrimiento, debemos creer que éste viene de Dios; mas no el pecado, porque ningún mal viene de Dios sino en cuanto está ordenado al bien. Por lo cual, como cualquier pena que el hombre sufra viene de Dios, pacientemente debe soportarlas. En efecto, las penas purgan los pecados, humillan a los culpables, inducen a los buenos a amar a Dios. Job 2, 10: "Si los bienes los hemos recibido de la mano de Dios, ¿por qué no hemos de aceptar igualmente los males?".
29. —En cuarto lugar somos llevados a usar rectamente de las cosas creadas: en efecto, de las criaturas debemos usar para aquello para lo que fueron creadas por Dios. Ahora bien, fueron hechas con un doble objeto: para la gloria de Dios, porque "el Señor ha hecho todas las cosas en atención a El mismo" (esto es, para su gloria], como dice Prov 16, 4; y para nuestro provecho: Deut 4, 19: "El Señor tu Dios las hizo para el provecho de todas las gentes". Por lo tanto, debemos usar de las cosas para la gloria de Dios, o sea, para que al usarlas agrademos a Dios; y para nuestro provecho, o sea, de modo que al usarlas no cometamos pecado.
I Paralip 29, 14: "Tuyas son todas las cosas y te damos lo que de tu mano hemos recibido". Así es que cuanto tengas, o ciencia, o belleza, todo debes referirlo y usarlo para la gloria de Dios.
30. —Todo ello nos lleva, en quinto lugar, al conocimiento de la dignidad humana. En efecto, Dios todo lo hizo para el hombre, según se dice en el Salmo 8, 8: "Todo lo pusiste bajo sus pies". Y entre todas las criaturas, el hombre es, después de los ángeles, la más semejante a Dios, por lo cual dice el Génesis (I, 26): "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza". Y esto no lo dijo ni del cielo ni de las estrellas, sino del hombre. Pero no en cuanto al cuerpo, sino en cuanto al alma, que goza de una voluntad libre y que es incorruptible, que es en lo que se asemeja a Dios más que las otras criaturas.
Por lo tanto, hemos de considerar que después de los ángeles el hombre tiene mayor dignidad que las demás criaturas y de ninguna manera disminuir nuestra dignidad por el pecado y por el desordenado apetito de las cosas corporales, que son inferiores a nosotros y fueron hechas para nuestro servicio, sino que debemos portarnos tal como Dios nos hizo.
Pues bien, Dios hizo al hombre para que domine todas las cosas que existen en la tierra y para que se sujete a Dios. Por lo tanto, debemos dominar y someter las cosas; pero sujetarnos a Dios, obedecerlo y servirlo; y de esto pasaremos a la fruición de Dios. Que El se digne concedérnoslo, etc.

Artículo 2
Y EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO, SEÑOR
NUESTRO
31. —No sólo les es necesario a los cristianos creer en un Dios único, y en que El es creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas, sino que también les es necesario creer que Dios es Padre y que Cristo es verdadero Hijo de Dios.
Lo cual, como lo dice el bienaventurado Pedro en su Segunda Epístola Canónica, cap. I, no es una fábula, sino algo cierto y probado por la palabra de Dios en la montaría. En efecto, dice él allí (16-18): "Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de Nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad.
Porque recibió de Dios Padre honor y gloría cuando de la sublime Gloria le vino esta voz: Este es mi hijo muy amado en quien me complazco. Oídle. Nosotros mismos escuchamos esta voz venida del cielo, estando con El en el monte santo".
El mismo Jesucristo en muchas ocasiones llama Padre suyo a Dios y se dice Hijo de Dios. Por lo cual los Apóstoles y los Santos Padres pusieron entre los artículos de Fe que Cristo es Hijo de Dios, al decir: "Y en Jesucristo su Hijo", esto es, Hijo de Dios. 32

martes, 26 de febrero de 2019

El santo cura de Ars y el Demonio



Esto no quiere decir, evidentemente, que hacía causa común con él. El 4 de diciembre de 1841, hizo la siguiente confidencia a las directoras de la "Providencia": "Oigan esto: anoche el demonio vino a mi cuarto mientras yo rezaba mi breviario, soplaba fuertemente y parecía vomitar no sé qué, trigo o maíz, sobre mis mejillas. Yo le dije: «;Me voy allá (al orfelinato) a contarles cómo procedes, para que te desprecien!» Y él se calló inmediatamente."
Otra vez, cuando el abate Vianney trataba de dormirse — ¡tenía tanta necesidad de reposo! —, el demonio, interesado en gastar lo más posible sus fuerzas, se puso a gritar: Vianney, Vianney, te venceré te venceré!
"¡No te tengo ningún miedo!" —replicó el santo hombre.
Muestran en el presbiterio de Ars una cama que perteneció al abate Vianney y que fué quemada no se sabe cómo mientras él estaba en la iglesia. Cuando corrieron a decirle que su casa se incendiaba se limitó a dar su llave para que pudieran entrar a apagar el incendio.
Pero agregó sin emoción visible: "¡Ese vil Arpeo! ¡No ha podido apoderarse del pájaro y ha quemado su jaula!"
Con mucha frecuencia el Diablo injuriaba al abate Vianney, le profería amenazas, lanzaba gritos de animal. Lo apostrofaba en términos groseros: "¡Vianney, Vianney! . . . ¡Comedor de trufas! (llamaban así en la región a las papas). ¡Ah, no te has muerto todavía!. . . ¡No te me escaparás!" Y en seguida imitaba los gruñidos de un oso, los aullidos de un perro, sacudía las cortinas de la casa con furor, etc.
Otras veces, según las declaraciones de Catherine Lassagne y del hermano Athanase, el demonio "imitaba el ruido de un martillo que clavara clavos en el piso o rodeara un barril con aros de hierro; tocaba el tambor sobre la mesa, sobre la chimenea, sobre la vasija de agua, o bien cantaba con una voz aguda y falsa, lo cual hacía decir al abate Vianney': "¡El Arpeo tiene una voz muy fea!" En el fondo todo esto era más grotesco y pueril que peligroso.
Y es porque el demonio — felizmente — no tiene permiso para hacer todo. El abate Vianney había recibido de su Dios una tarea que cumplir. Si el demonio la tornaba más difícil privándolo de dormir, atacándolo por todas partes, también la tornaba más meritoria y más eficaz. Las infestaciones se volvían en suma contra el propio autor.
Veremos qué ocurre lo mismo en algunos casos de posesión.
Existen en la actualidad "poseídos-víctimas" que han aceptado su prueba para estar asociados con la Cruz redentora, esa Cruz debió significar el triunfo de Satán y fue su más grande derrota. Pero todo esto se aclarará más adelante. No nos cabe duda que lo mismo ocurrió con el cura de Ars.
Aceptó soportar todas las vejaciones del demonio por la salvación de las almas. Aprendió muy pronto, por su experiencia cotidiana, que estos combates con el demonio estaban ligados a la conversión de los grandes pecadores que Dios le mandaba de todas partes de Francia y aun del extranjero.
Pero citemos todavía las manifestaciones más notables de Satán en esa vida del "modelo de los curas católicos", como ha podido llamársele con todo derecho.
La serpiente
Desde San Juan Evangelista, el Dragón o la Serpiente que tentó a Eva han estado identificados con Satán. No es, por tanto, asombroso que el demonio se muestre de nuevo, a veces, bajo la forma de una serpiente. Veremos un ejemplo de ello, en un capítulo ulterior, a propósito de la posesión diabólica de Claire-Germaine Cele, en África del Sur. Pero aquí citamos una página del más antiguo biógrafo del cura de Ars, el abate Monnin, relatando el testimonio de Catherine Lassagne, tan conocida por su abnegación con el santo cura:
"Cierta noche — habla Catherine —, el señor cura había venido a casa nuestra para ver a un enfermo. Cuando regresé de la iglesia me dijo: «Le agradan las noticias; ¡pues bien! aquí tiene una bien fresca: escuche lo que me ocurrió esta mañana. Tenía algo sobre mi mesa; ¿sabe lo que es?». . ."
Aquí un paréntesis: quería hablar de su disciplina. Nunca había hablado de ello con Catherine, pero ella había hallado muchas veces, debajo de la cama, el terrible instrumento. Ella sabía bien que no estaba ahí para adorno. Con toda evidencia el santo sacerdote lo usaba, no sólo a menudo, sino todos los días. Pero ella jamás se lo había mencionado; ni él a ella. Cómo, entonces, esta vez pudo decirle: ¿Sabe lo que es? .. . De pronto, prosiguió:
"—Empezó a moverse sobre mi mesa como una serpiente. . . Esto me asustó un poco. Usted sabe que tiene una cuerda en la punta: agarré esta cuerda; estaba tan dura como un pedazo de madera: la volví a poner sobre la mesa; empezó de nuevo a moverse, y así hasta tres veces.
"— ¿Tal vez usted hacía oscilar la mesa? — objetó una de las maestras presentes en la conversación.
"—No —repuso el señor cura—, ¡ni la había tocado!"
Apariciones del Maligno
También es el abate Monnin quien se pregunta si el Diablo se le apareció realmente al cura de Ars. Quiere decir una aparición visible, una aparición que no se notara solamente con el oído. Sabemos que en reiteradas ocasiones el demonio ha "soplado la cara" del santo, o que éste ha sentido sobre su rostro no se sabe qué de semejante al paso de una rata o de un topo. Pero ¿vio a Satán y bajo qué forma? A esta pregunta el abate Monnin contesta con dos hechos.
El abate Vianney vió cierto día, a las tres de la madrugada, un enorme perro negro que tenía ojos fulgurantes, el pelo erizado y que rascaba la tierra en el lugar donde se había enterrado, pocas semanas antes, el cuerpo de un hombre que había muerto sin confesión.
La vista de ese perro en semejante lugar lo asustó mucho. No tuvo dudas sobre su identidad. Convencido de que era el Diablo, corrió a refugiarse en su confesionario. Encontramos, añade el abate Monnin, algo muy semejante en la vida de santo Stanislas de Kotska, a quien el diablo se le apareció en el curso de una enfermedad, bajo la forma de un perro furioso, que parecía querer lanzarse sobre él, y que él rechazó por tres veces mediante la señal de la cruz.
El abate Vianney contaba también que el Demonio se le había aparecido bajo la forma de murciélagos que andaban por su cuarto y revoloteaban alrededor de su cama. Eran tantos que cubrían las paredes.
Con lo cual nos preguntamos, como el abate Monnin, por otra parte, si el santo cura de Ars era el único que oía, sentía o veía tantas cosas sospechosas.
Testimonios
A esto tenemos ya pronta una respuesta. Al principio de las infestaciones, el buen cura no sabía de qué se trataba. Había pedido y obtenido la intervención de algunos de sus fieles, un Verchére y otros más. Y todos oyeron al igual que él. Todos habían tenido miedo, mucho más que él. Y todos habían llegado a la conclusión, como él, que era imposible confundir con ruidos naturales lo que habían oído. Pero el abate Monnin cita además otros testimonios y nosotros los consignaremos de acuerdo con él, porque van a demostrarnos cabalmente el hecho capital de las infestaciones diabólicas en Ars, alrededor del santo Jean-Marie Vianney.
En 1829, cuando estas "diabluras" duraban desde alrededor de cinco años atrás, llegó a Ars un joven sacerdote de la diócesis de Lyon, que era el hijo de la viuda Bibot quien había prestado tantos servicios al santo cura cuando éste se instaló en 1818.
El abate Blbot, heredando la confianza de su madre en el abate Vianney, había ido junto a él para hacer allí un retiro espiritual.
Fue, naturalmente, acogido con el mayor afecto por el cura de Ars que guardaba un profundo agradecimiento a la madre, y lo hospedó en el presbiterio.
Ahora bien, poseemos un relato del abate Bibot sobre lo que ocurría entonces en el presbiterio perseguido del santo cura. Este relato fue registrado por el abate Renard, un amigo del abate Bibot, que lo interrogó en esta forma:
"—Usted duerme en el presbiterio. ¡Pues bien! va a darme noticias del diablo. ¿Es verdad que hace ruido? ¿Lo ha oído usted?
"—Sí — repuso el abate Bibot —. Lo oigo todas las noches. Tiene una voz aguda y salvaje, que imita el aullido de una fiera. Se agarra a las cortinas del señor cura y las sacude con violencia. Lo llama por su nombre; he oído muy claramente estas palabras: ¡Vianney! ¡Vianney! ¿Qué haces ahí? ¡Vete! ¡Vete! . . .
"—Ese ruido y esos gritos ¿deben de haberlo asustado?
"—No precisamente. No soy miedoso y por otra parte la presencia del abate Vianney me tranquiliza. Me recomiendo a mi ángel guardián y consigo dormirme. Pero tengo sinceramente lástima del pobre cura; no quisiera quedarme siempre con él. ¡Cómo no estoy aquí más que de paso me las arreglaré más o menos bien con la gracia de Dios!
"— ¿Ha interrogado al señor cura sobre este asunto?
"—No. Lo he pensado varias veces, pero el temor de afligirlo me ha cerrado la boca. ¡Pobre cura! ¡Pobre santo hombre! ¿Cómo puede vivir en medio de ese barullo? . .
He ahí un primer testimonio que tiene mucha fuerza. El abate Bibot ha oído. Ha tenido lástima del abate Vianney. Ha comprendido que él no tendría la fuerza de sufrir semejantes ataques constantemente repetidos. ¡Era pues algo muy real y muy torturante esta batalla continua que se libraba con el demonio!
Pero hay otra cosa más que debemos retener del relato del abate Bibot, son las palabras que he estudiado: esas palabras repetidas por Satán en el oído del santo cura:
"— ¡Vianney! ¡Vianney! ¿Qué haces ahí? ¡Vete! ¡Vete!. . .Insistiremos sobre estas palabras un poco más adelante, pero desde ya podemos retener que constituyó ésta una de las formas de la persecución o infestación diabólica en la santa vida de ese confesor y convertidor infatigable que fue Jean-Marie Vianney. 

lunes, 25 de febrero de 2019

ACUÉRDATE QUE NO TIENES MAS DE UN ALMA. SANTA TERESA DE JESÚS


111.- Vuelve tú los ojos a lo pasado, y, por muchos años que tengas, mira qué tanto te parece que has vivido, y juzgarás que apenas has empezado, y por ventura estás al fin de la jornada.
112.- Abre los ojos y mira cómo se pasaron los Sabios, los Reyes, los Monarcas, los grandes Capitanes, los Pontífices, los Obispos, los ricos y grandes señores. Pasó la farsa de su vida, como sueño, acabóse la comedia, y todos quedaron iguales, salvo que ellos llevaron más de que dar cuenta, porque hicieron papeles de más monta; pero, al fin, todo pasó como el viento; sus dignidades y riquezas poseen otros, y ellos están allá en lo eterno, con buena o mala suerte según obraron.
113.- Pregúntales qué sienten de todo esto, qué aprecio tienen ahora de los bienes caducos de este mundo, porque tanto afanaron cuando estaban acá, qué dicen de las honras, hidalguías, hábitos e informaciones de linajes, ¿qué de los tesoros de las Indias?
114.- Oye lo que responden; porque; si están en el cielo, todo lo aprecian por estiércol, como el Apóstol San Pablo, y a vista de aquella luz inaccesible conocen su vanidad y lo estiman en nada.
Y, si por desgracia, cayeron en el infierno, allí es el lamentarse y llamarse a engaño, confesando con la fuerza de los tormentos la vanidad de todo lo criado, pues ninguna cosa, ni todas juntas, pudieron satisfacer su apetito, y ahora carecen de todo porque los desamparó cuando más lo necesitaban, y, aunque lo tuvieran, no les aprovechara nada.
115.- Porque en el infierno ni apagan la sed las bebidas de acá ni satisfacen el hambre los manjares, ni deleitan las músicas, ni abrigan los vestidos, ni refrigera el agua, ni honran los aplausos, ni alivian los placeres mundanos, ni el oro enriquece, ni hay cosa que pueda aprovechar a un condenado.
116.- Oye lo que dice el Sabio que oyó a los que allí padecían: "dijeron en el Infierno los que pecaron, cuando vieron a los justos sentados al lado de DIOS: ¡Ay, desdichados de nosotros, y cómo erramos el camino de la verdad! Ciegos anduvimos y sin luz, en balde nos fatigamos, afanando y caminando por caminos difíciles, dejando el verdadero del Señor. ¿Qué nos aprovechó la soberbia? ¿Qué la opulencia de las riquezas, que con tanto trabajo acaudalamos? TODO PASO COMO SOMBRA, y ahora nos hallamos burlados. Desde que: nacimos empezamos a morir, y en un punto se acabó nuestro ser, y ahora penamos para siempre.
Luego ERRAMOS EL CAMINODE LA VERDAD..." 
117.- Esto dijeron, pero tarde, porque no les dieron lugar de corregirse, y de tomar el buen camino, dejando el malo y errado. Y pues DIOS te le da a ti, escarmienta en su cabeza, cree siquiera a los que van delante y son de la misma naturaleza que tú,y muda la vida, enderezando tus pasos a la eterna. TODO PASO COMO SOMBRA.
118.:- Desde que empieza el hombre a nacer empieza a morir: de la cuna a la sepultura, dice Job; y, por tanto, no estribes en cosa tan flaca, ni pierdas la vida eterna por la que es tan breve y quebradiza.

CONFIRMASE ESTA VERDAD CON AUTORIDAD DE LA
SAGRADA ESCRITURA Y DE LOS SANTOS.

119. Sea la primera de S. Juan Crisóstomo, el cual dice que Santiago llamó rueda a nuestra vida, porque no para un punto y corre a su fin con suma diligencia; siempre vas rodando a tu fin, como la rueda a su centro, impelida de su propio natural. Advierte con la priesa que te llevan, pues no te dejan parar un solo instante, y cuando te pones a dormir, o descansar, vas caminando al morir.
120.- Cuando el demonio tentó a CRISTO, dice S. Lucas que le mostró todos los reinos del mundo en un instante de tiempo; y, como advirtió S. Ambrosio, anduvo sagaz, porque, si espera a más, no pudiera mostrarle nada; porque es tan breve su duración, y tan inconstante su ser, que no dura un momento: apenas son, cuando no son, y apenas se empiezan, cuando se acaban; y esto poco que
hay de vida tan mal seguro, y con tantos y tan continuos sobresaltos, que no sé quién la pueda apetecer, 
121.- Bien dicha estuvo, según S. Gregario, aquellas sentencia de 
CRISTO: ¿qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? porque, aunque gane todo el Orbe, y posea cuanto hay descubierto, no hay tiempo para gozarlo, Porque, pregunto, ¿cuándo lo ha de gozar? ¿Después de muerto? NO, porque todo se queda acá. ¿En esta vida? Tampoco, porque es un soplo y un instante.
122.- Lo pasado ya pasó, el tiempo futuro no ha llegado, el presente es un momento, y ése incierto; ¿cuándo lo ha de gozar? Pues, ¿qué le aprovecha haberlo adquirido? ¡Oh locura de los hijos de Adán, engañados con lo presente, y olvidados de lo por venir!
Pluguiera a DIOS abrieran los ojos, y conocieran la fragilidad y engaño de lo presente, y previnieran lo futuro y eterno que está por venir.
123.- Pon los ojos en Alejandro, que poseyó todo el mundo, de quien dice la Escritura que dio un estampido en todo el Orbe: ET SILUIT OMNIS TERRA: y enmudeció toda la tierra delante de él. Pues bien, a los 30 años le dio una calentura y murió, como los demás hombres; enterráronle y pudriáse y fue comido de gusanos; sus reinos poseyeron otros, y pasó como un viento, o como una voz que en sonando da fin.
124.- Esto tienen los grandes Monarcas, los más ilustres; todo pasa como el viento cuanto hay en este mundo. Pues ¿qué locura es perder, por gozarle lo eterno? Si eres viejo, estás con un pie en la huesa sentenciado sin apelación a la muerte.
125.- Si eres mozo, no tienes seguridad, y todas las riquezas de tu mayorazgo se fundan en una pared de tierra, que por momentos se va desmoronando, y siempre amenaza ruina. ¿Cómo, pues te aseguras sobre tan débil cimiento? ¿Cómo no previenes lo que te puede suceder, que es caerse al mejor tiempo? ¿Por qué no buscas 10 eterno, que nunca puede faltar?
126.- Acuérdate de aquella estatua, que vio en sueños. el Rey Nabucodonosor, que fue un jeroglífico de los imperios de la tierra, fabricada de todos sus metales, oro, plata, cobre, hierro, y los pies solos de barro, y una china, que se desgajó del monte sin manos, deshizo toda su fábrica y la convirtió en polvo Tal es el fundamento sobre que estriban las Monarquías del mundo, tal su inconstancia, que todas son como soñadas, y una Sola china que dé en el fundamento de tierra de este cuerpo basta para derribadas.

sábado, 23 de febrero de 2019

EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY


LA TENTACION DE SAN FRANCISCO DE ASIS
Artículo 4º.- La huida del pecado
«La vida del hombre sobre la tierra es un combate». Día y noche los enemigos de dentro y de fuera nos acechan con intento de robarnos el tesoro de nuestras virtudes, y aun la vida de la gracia y de la gloria. Es preciso vigilar, orar, luchar sin tregua, rechazar de continuo los asaltos del infierno, descubrir sus artificios, tener a raya nuestras malas inclinaciones y nuestras pasiones desarregladas, que están en inteligencia con él; y si ha conseguido penetrar en nuestras filas por el pecado, arrojarlo por la penitencia, reparar las consecuencias de nuestra falta, prevenir una nueva ofensiva, preparar la final victoria mediante la vigilancia y ánimo siempre alerta, y puesto que somos la debilidad misma, hemos de llamar en nuestra ayuda a la omnipotencia de Dios. La lucha es de absoluta necesidad y no debe terminar sino con la vida.
El día que cesemos de combatir, el pecado nos invadirá como un implacable enemigo, y se precipitará sobre un país que ha cesado de oponerle una resistencia victoriosa. Además, téngase en cuenta lo que cuesta despegarse de todo y establecerse sólidamente en la pureza del corazón y en la paz del alma, por lo que, una vez adquirida, es preciso conservarla a todo trance.
«Nuestro Señor no cesa de exhortar, prometer, amenazar, defender, mandar e inspirar, a fin de apartar nuestra voluntad del pecado, en cuanto esto puede hacerse sin quitarnos la libertad.» La voluntad divina nos ha sido significada mil veces y bajo todas las formas, y ante una voluntad divina tan claramente conocida en cosas de tan capital importancia, la indiferencia sería criminal. Preciso es, pues, resolverse a luchar sin tregua ni descanso y entrar en combate, sin esperar otra cosa que la gracia prometida a la oración y a la fidelidad.
Sin duda, Dios pudiera venir en nuestra ayuda por una de esas intervenciones poderosas que rinden al alma y la cambian con pasmosa prontitud; y así es como Magdalena, la pecadora escandalosa, se transforma en un momento y llega a ser maravillosamente pura; así es como Pedro, después de su triple negación, tropieza con la mirada de Jesús y comienza a derramar lágrimas que jamás han de cesar; como el buen ladrón, hasta entonces malhechor y blasfemo, realiza en el postrer momento una entera conversión y recibe de boca del Salvador la más consoladora seguridad; de esta manera es como los Apóstoles, antes tímidos e imperfectos, son confirmados en gracia y colmados de un valor intrépido el día de Pentecostés; como Saulo, el ardiente perseguidor, cae postrado en el camino de Damasco y pronto quedará convertido en un Apóstol no menos ardoroso. Dios pudiera sin dificultad hacernos pasar en un instante del pecado o de la tibieza a las más santas disposiciones, ya que en su poder están todas estas maravillosas transformaciones, mas, como advierte San Francisco de Sales, «son tan extraordinarias en la gracia, como la resurrección de los cuerpos en la naturaleza; de suerte, que no hemos de pretenderías». De igual manera, Dios pudiera calmar a las almas a quienes ve en la turbación o en otras disposiciones penosas, y hacerlo con una sola palabra suya, y establecerlas súbitamente en el estado en que El las quiere. Hácelo algunas veces, pero no es éste su método habitual. Prefiere que la «purgación y curación ordinaria, sea de los cuerpos, sea de los espíritus, no se haga sino poco a poco, progresivamente, paso a paso y entre dificultades y gustos».
Dios juzga más glorioso para nosotros y para El no salvarnos sin nosotros, o que nuestra perdición dependa de nosotros. Si nos preservase, si nos convirtiese, si nos transformase casi sin trabajo de nuestra parte, ¿dónde estaría nuestro mérito? Por el contrario, dejándonos más tiempo a nuestra propia determinación, exige de nosotros mayores esfuerzos, pero nos ofrece con el honor y mérito una fuente de incesantes progresos por la vigilancia, la oración, el combate, la penitencia, la humildad, la mortificación cristiana.
Habiéndonos creado libres, nos gobierna libremente, juzgando preferible sacar bien del mal, a costa de nuestra libertad.
Quiere, pues, que luchemos contra nuestras malas inclinaciones, nuestras pasiones desarregladas y los enemigos de fuera. El, que nos ha trazado el camino, nos ofrecerá su gracia, nos recompensará según nuestras obras; pero nos deja obrar. Preciso es armarnos de valor para la lucha, adorando a la divina Providencia en esta santa disposición, «en la que brillan su sabiduría en regir las criaturas libres, su liberalidad en recompensar a los buenos, su paciencia en soportar a los malos, su poder para convertirlos, o por lo menos, para llamarlos al orden por la justicia, y en fin, el bien de su gloria que El halla en todas las cosas y es la que únicamente busca en todas ellas». Pero obedezcamos al mismo tiempo a su voluntad significada, que nos ordena aborrecer el pecado, evitarlo mediante la vigilancia, la oración y el combate o repararlo por la penitencia.
Artículo 5º.- La observancia de los preceptos, votos, Reglas, etc.
Expuesto ya lo concerniente a la gloria eterna, a la vida de la gracia, a la práctica de las virtudes y a la huida del pecado, agrupamos aquí en este mismo artículo todas las restantes materias pertenecientes a la voluntad de Dios significada, como son: los preceptos de Dios y de la Iglesia, los consejos evangélicos, los deberes de estado, y por consiguiente para nuestros religiosos, nuestros votos, nuestras Reglas y las órdenes de nuestros Superiores; y por último, las inspiraciones de la gracia, los ejemplos de Nuestro Señor y de los santos.
Ya que todo esto pertenece a la voluntad de Dios significada, constituye el dominio propio de la obediencia y no del abandono. Constituye, además, los medios que nos asigna Dios para huir del pecado, cultivar las virtudes, vivir de la gracia y tender a la gloria; y como El quiere el fin, quiere también los medios y los tiene en grande estima. Impone los unos por vía de precepto, o si no son obligatorios, llegan a serlo para nosotros por efecto de nuestra profesión; los otros continúan siendo facultativos, pero es Dios mismo quien nos lo propone, si bien es Él quien nos incita por sus promesas y nos atrae por su gracia para no descuidarlos. Así es como, por ejemplo, nos induce, además de las oraciones y sacrificios obligatoriamente tasados por nuestras Reglas, y mediante las condiciones requeridas, a hacer algo más por nuestra buena voluntad, y nos mueve a multiplicar los actos interiores de las virtudes, a seguir más de cerca a los santos, a nuestro dulce y amado Salvador Jesús.