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martes, 30 de julio de 2024

 


LA TRAMATICA TRAYECTORIA DE Pierre Martin Ngo Dinh Thuc. (parte primera)

 

Nota. Cuando nos concierne hablar de un santo o de un prelado ejemplar como Mons. Rafael Merry del Val lo hacemos con gran deleite nuestro y con cierta complacencia porque sirvieron de gran ejemplo para nuestras almas, pero cuando tenemos la ingrata tarea de hablar de ciertos personajes cuyas vidas y obras son del todo diametralmente opuestas a los citados más arriba entonces nos acomete cierta ascidia porque vemos que vamos a ir en contra corriente de quienes, con mala intención, tergiversan de forma descarada la verdad convirtiéndose en cómplices de la mentira y encubrimiento de estos personajes de vida reprobable.

Entonces, ¿qué voy a hacer hoy si hablo con claridad? Yo seré desagradable para ustedes. Pero si yo no hablo, voy a ser desagradable para Dios. Prefiero, ante los ojos del mundo, ser lo primero que caer en lo segundo. Aquí tratare un caso muy controvertido como lo es el de Mons. Thuc lo más imparcialmente posible ya que personalmente no le conocí, no así el caso de Mons. Marcel Lefebvre a quien conocí bien.

EL CASO DE MONSEÑOR THUC

¿Se puede considerar valida la línea sacerdotal y episcopal procedente de Mons. Thuc? ¿Fueron válidas las consagraciones realizadas por el arzobispo Thuc?

En el presente artículo se trata de informar sobre la realidad que rodea a la persona de Mons. Thuc contrarrestando la innumerable información tendenciosa con la intención de blanquear la figura de un obispo muy controvertido en su forma de pensar y actuar. Uno de estos sacerdotes que ensalza la labor de Mons. Thuc es el P. Anthony Cekada faltando gravemente a la verdad (Escribió dos artículos sobre el tema, en el primero ataca a el obispo Thuc y en el otro trata de banquearlo).

Gran parte de lo que presento a continuación es un intento de contrarrestar la desinformación tendenciosa que parece prevalecer en todas partes con respecto al obispo Thuc. Por parte de algunos, ha habido una cantidad considerable de “blanqueo” de la historia no tan edificante del obispo Thuc, con el resultado de que muchas personas se han formado opiniones sobre él basadas en errores y omisiones imperdonables.

Víctimas de todo esto, además de la verdad misma, son todos aquellos católicos bien intencionados que han puesto la confianza en la validez de las consagraciones episcopales que han sido hechas por él. Es una obligación en conciencia decir la verdad sobre este tema, de no hacerlo nos hacemos cómplices de aquellos cuyo fin es forzar los argumentos a favor de aquello que no refleja la realidad sobre este personaje, faltando, con ello, gravemente a la verdad Única que es Nuestro Señor Jesucristo.

1. BREVE HISTORIA DEL OBISPO THUC

Pierre Martin Ngo Dinh Thuc nació el 6 de octubre de 1897 en lo que era la antigua capital de Vietnam del Sur llamada Hue, tuvo tres hermanos y tres hermanas. A la edad de 12 años ingresa en el seminario menor donde persevero hasta su ordenación sacerdotal realizada en Roma el 20 de noviembre de 1925, lo ordenó sacerdote Mons. Willen Marinus van Rossum.

Por influencia de este obispo estudio en Roma en el seminario francés de los Padres misioneros del Espíritu Santo que tenía como director al R.P. Henri Le Floch quien fue director espiritual de Mons. Marcel Lefebvre. El 8 de enero de 1938 fue enviado como vicario apostólico de Vinh Long y es consagrado obispo por el obispo Antonin Fernand Drapier el 4 de mayo de 1938 en Vietnam del Sur y ascendido a la dignidad de arzobispo en 1960 por Juan XXIII.

No hay razón para dudar de la validez personal de la consagración del obispo Pierre Martin Ngo Dinh Thuc. Era un obispo válido con el poder de consagrar válidamente a otros obispos.

Los acontecimientos de los Vietnam cambiaron el rumbo de la familia Thuc ya que su hermano Ngo Dinh Diem fue presidente de Vietnam del Sur allá por los años sesenta y asesinado en 1963 luego, más tarde, asesinan a su otro hermano por donde sus parientes salen huyendo de los comunistas que ya han tomado Vietnam del sur unificando los dos Vietnam. Para estos momentos el obispo Thuc se encontraba en pleno Concilio Vaticano II.

El obispo Thuc fue un participante activo en el Concilio Vaticano II. En el Concilio formó parte activamente del ala ultra liberal y criticó ásperamente al ala conservadora llamada Coetus Internationalis Patrum formada por el Cardenal Ottaviani y Bacci donde el secretario general era ni más ni menos que Mons. Marcel Lefebvre y, según se informa, firmó todos los documentos de ese conciliábulo. Tras el cierre del Concilio Vaticano II, Pablo VI no le permitió regresar a Vietnam. En ese momento Vietnam del sur había caído bajo el comunismo en la batalla de la ciudad de Saigón actualmente llamada “Ho Chi Minh” en memoria del general del ejército de Vietnam del Norte. Esta fue la razón por la cual no volvió a su tierra natal ni a ocupar su sede episcopal, además de perder todos sus bienes patrimoniales y monetarios que eran abundantes quedando en la miseria. Por esta razón el obispo Thuc comenzó su vida como un exiliado en Roma. En 1968, Pablo VI nombró al obispo Thuc como arzobispo titular de Bulla Regia (una antigua sede ahora vacante en Túnez).

Vale la pena detenerse un poco en la intervención de Mons. Pierre Martin Ngo Dinh Thuc en el Concilio Vaticano II, además de ser ultra liberal, como ya dijimos más arriba, firmó todos los documentos de dicho Concilio, promovió la unión con las otras “religiones” y la participación de la mujer en la vida de la iglesia afirmando que la Iglesia, hasta ese momento, había discriminado a la mujer en la vida de la Iglesia. He aquí un extracto de lo dicho por él: “mulieres obtinueron aequalitatem cum viris, in sola Ecclesia Chisti illas iniuriosas discriminaciones adhuc pasiuntur” (las mujeres obtuvieron igualdad con los hombres, solo que en la Iglesia de Cristo aún sufren esas injustas discriminaciones). A renglón seguido habla que la mujer colaboró en la natividad o nacimiento de la Iglesia en la cruz junto con San Juan… (Acta synodalis Sacosanti Concilii Oecumenici Vaticani II: Periodus secunda, pars. III pag, 513).

DAN COMIENZO LAS MASIVAS CONSAGRACIONES: PALMAR DE TROYA

A raíz de la prohibición de retornar a Vietnam, se les cortó el acceso a sus concesiones de madera y plantaciones de caucho y se convirtió en un exiliado próximo a ser destituido. Pasó cierto tiempo en la abadía cisterciense de Casamari cerca de Roma, y finalmente fue a trabajar como pastor asistente en el pequeño pueblo de Annecy en los Alpes del lado francés, donde decía la misa, escuchaba confesiones y se ocupaba de catequesis en la diócesis de ese lugar”.

Poco antes de la Navidad de 1975, un sacerdote apareció en Annecy, sin haberse anunciado. Mons. Thuc cita las palabras de este sacerdote, al parecer era el P. Ravaz mencionado por otros estudiosos del tema thucista. Sus palabras parecen ser:

 «Su Excelencia [dijo el sacerdote], la Sagrada Virgen me envió para llevarlo a Ud. de inmediato a España, para hacerle a Ella un servicio. Mi auto lo espera en la puerta de la rectoría, y partiremos en seguida para estar allí en Navidad». Pasmado por esta invitación, le dije: «Si es un servicio pedido por la Santísima Virgen, estoy dispuesto a seguirlo a Ud. hasta el fin del mundo…». Como debía justificar su salida a los superiores de la casa se vio en la necesidad de mentir.

   El viaje de 3 días en auto llevó a Mons. Thuc al Palmar de Troya, un pueblo español a 25 millas al sur de Sevilla. En 1968, comenzaron a circular allí relatos sobre apariciones. Entre los primeros entusiastas estaba un joven llamado Clemente Domínguez Gómez, quien organizó grupos de oraciones y estableció una capilla en el pequeño pueblo. Pronto declaró que había recibido los estigmas, no de Dios, sino del Padre Pío. Empezó a difundir los «mensajes» que recibía de las apariciones que eran a razón de dos o tres por semana. Los creyentes recibían boletines celestiales sobre todas las cosas, desde la situación de Pablo VI (un «prisionero del Vaticano que había sido reemplazado por un doble») hasta el color de medias que los adherentes debían usar. Clemente Domínguez incluso recibía mensajes tales como cuándo debía afeitarse la barba.

La secuencia de los acontecimientos es increíble si presumimos que el arzobispo Thuc estaba en completa posesión de sus facultades: Un arzobispo católico y ex profesor de seminario con tres doctorados deja Francia por una noticia del momento y hace un viaje de tres días a España cuando llega un laico sin preparación y le pide que lo ordene a él y a otros. Y para disipar cualquier duda que el arzobispo pudiera tener, ese laico le asegura que «Pablo VI se le había aparecido por medio de una «bilocación» para dar su aprobación al proyecto». El arzobispo Thuc, sobre la base de tales garantías, procede a conferir la ordenación sacerdotal y la consagración episcopal. El arzobispo Thuc obviamente no actuaba en forma normal.

«Detengámonos un momento para considerar lo que el Sr. Domínguez estaba diciendo: La Santísima Virgen y Pablo VI (por «bilocación») le decían ambos a un obispo católico que debía ordenar a unos laicos al sacerdocio (a quienes recién acababa de conocer y que no habían hecho estudios eclesiásticos) y luego consagrarlos obispos, todo en un lapso de tres semanas. Donde cualquier otro se hubiera reído a carcajadas rechazando esa propuesta como un absurdo, Mons. Thuc mostró verdaderamente una colosal falta de sentido común y aceptó». [Ibid., p. 6]

Tal acción desproporcionada no tiene sentido lógico       en un hombre con los antecedentes, la educación y la experiencia pastoral de Thuc; esto indica o que perdió su fe, o el juicio o ambos. Su comportamiento posterior indica lo mismo. Porque «el fiasco del Palmar» no fue una aberración momentánea en la vida del arzobispo Thuc. Fue más bien el comienzo de un patrón de comportamiento que caracterizó su vida por años antes de su muerte.

Y entonces, aunque los defensores de las consagraciones thucistas insistan en que Thuc estaba en total posesión de sus facultades mentales, los hechos indican otra cosa para el observador objetivo. Hay, de hecho, dudas serias, positivas y objetivas sobre la capacidad mental de Thuc. Por consiguiente, hay dudas serias, positivas y objetivas acerca de la validez de las consagraciones thucistas. Porque, como expresara Mons. Pohle, quienes “no tienen el completo uso de razón son incapaces de administrar un sacramento”. 

Hablemos de la validez de las consagraciones del Palmar de Troya y muy poco nos referimos a las respuestas que el Vaticano dio sobre esas consagraciones. Ahora nos toca hablar sobre:

La actitud del Vaticano

 Los apologistas de Thuc han hecho muchas afirmaciones sin fundamento para sostener su aseveración de que estamos obligados a aceptar la validez de las consagraciones thucistas. Nos dicen que todo el mundo acepta la validez de esas consagraciones. Invocan incluso el apoyo del Vaticano para sostener su afirmación. Pero la verdad del asunto es que el Vaticano no avaló la validez de las consagraciones thucistas en sus decretos oficiales y esto es significativo por varias razones.

Es significativo porque muestra que los defensores de las consagraciones thucistas hacen afirmaciones temerarias en defensa de su causa. Así, sus declaraciones y condenaciones absolutas deben ser tomadas con cuidado.

Es significativo ya que muestra que sólo porque hubo una ceremonia de consagración episcopal no se presume automáticamente su validez, independientemente de las circunstancias o de las personas involucradas.

Y finalmente es significativo porque el Vaticano no aceptó la validez de las consagraciones thucistas, mientras que sí aceptó la validez de las ordenaciones y consagraciones hechas por Monseñor Lefebvre. Monseñor Lefebvre era un individuo serio, cuerdo y creíble. Monseñor Thuc no lo era. Thuc era un hombre cuyo comportamiento sugiere fuertemente que no estaba en completa posesión de sus facultades. No es ninguna maravilla que ni siquiera el Vaticano presumió la validez, sino que más bien dejó de lado la cuestión por ser obvia.

En respuesta a las consagraciones del Palmar, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe expidió un decreto fechado el 17 de setiembre de 1976. El decreto decía que el arzobispo Thuc había “incurrido ipso facto en excomunión reservada de especialísimo modo a la Sede Apostólica”.

Éste es también el documento que dejó de lado la cuestión de la validez. Y al dejar de lado esa cuestión, declaró sobre los consagrados y ordenados que: «la Iglesia no reconoce su ordenación ni lo hará, y los considera, a todo efecto legal, en el estado que cada uno tenía anteriormente…» [Ibid.]. A este rechazo de reconocer la validez de las consagraciones thucistas también se refería el “Comentario sobre el Decreto «Concerniente a las ordenaciones ilícitas»” que fuera publicado más tarde, y que decía:

“En el nº 3 del documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del 17 de setiembre de 1976, sin entrar en el problema de la validez de las ordenaciones conferidas en el Palmar de Troya a comienzos de enero y, consecuentemente, de todas las sucesivas ordenaciones, se afirma formalmente que la Iglesia no reconoce y no reconocerá en el futuro que estas ordenaciones tengan algún valor. Por lo tanto, aquellos que estén así ordenados son considerados por la Iglesia, a todo efecto jurídico, en la misma condición canónica en que se encontraban antes de esas ordenaciones irregulares, y todas las sanciones canónicas arriba mencionadas siguen vigentes hasta que se arrepientan”. (L’OSSERVATORE ROMANO October 7, 1976, p. 12.)

Las sanciones a las que hacen mención están en el Derecho Canónico antiguo, más concretamente en el canon 953, 954 y 2370 donde se dice:

 953 De tal manera está reservada al Romano Pontífice la consagración episcopal, que ningún Obispo puede lícitamente consagrar a otro si previamente no le consta del mandato pontificio *.

953. Los que quebrantan el canon 953 incurren en la pena establecida en el 2370.

954 El Obispo consagrante debe hacer que otros dos Obispos le asistan en la consagración, salvo que la Sede Apostólica haya dispensado de este requisito *.

954. Hasta poco ha no era uniforme en la Iglesia la intervención que en la consagración de Obispos tenían los dos que asisten con el Obispo consagrante. No había juicio exacto acerca de si dichos dos Obispos eran meros asistentes o testigos de la consagración o si realmente eran verdaderos ministros y consagrantes. En algunas partes pronunciaban solamente las palabras Accipe Spiritum Sanctum, mientras que, por el contrario, en Roma pronunciaban también la oración Propitiare y el prefacio que la sigue, pero no todo lo demás que el consagrante recita desde el principio hasta el fin de todo el rito sagrado.

Para uniformar la disciplina y la práctica en toda la iglesia, el papa Pío XII dio el 30 de noviembre de 1944 la Bula Episcopalis consecrationis (AAS 37 (1945) 131), por la que dispone: a) que, si bien para la validez de la consagración episcopal basta que la haga uno solo, en adelante habrán de hacerla real y efectivamente los tres; b) que los dos Obispos, hasta ahora llamados asistentes, se llamaran en adelante consagrantes–consecratores-; c) que deben previamente formar intención de conferir la consagración episcopal; d) que deben recitar con el consagrante, además de las palabras Accipe Spiritum Sanctum, la oración Propitiare y todo el prefacio que le sigue; y en voz baja leer todo lo que el consagrante canta o lee durante todo el rito, excepto las oraciones para la bendición de los ornamentos episcopales, y e) que en conformidad con esto, debe reformarse oportunamente la rúbrica del Pontifical Romano; reforma que ya se ha llevado a cabo, según hemos indicado en el comentario al canon 949.

2370 El obispo que sin mandato apostólico consagra a otro Obispo, en contra de lo que se dispone en el canon 953, los Obispos o, en lugar de éstos, los presbíteros asistentes, y el que recibe la consagración quedan por el derecho mismo suspensos hasta que la Sede Apostólica los dispense *.

2370. La suspensión que impone este canon tiene el carácter de censura, es total, latae sententiae, y simplemente reservada.

«Además, la Santa Sede volvió a declarar como para que no quede alguna duda, dejando de lado toda discusión sobre la validez de las ordenaciones, que la Iglesia no reconoce y no reconocerá en el futuro estas ordenaciones como si tuvieran alguna validez. Por consiguiente, todas esas personas ordenadas como sacerdotes u obispos permanecen, para propósitos prácticos, en el mismo status canónico que tenían antes. Para la inmensa mayoría, esto significa que sean tratados como laicos, como si las ordenaciones nunca hubieran tenido lugar». The Long Island Catholic, October 14, 1976, P. O. Box 9000, Rockville Centre, NY.

Que el Vaticano considerara a esos ordenados y consagrados en el mismo estado en que estaban antes de las ordenaciones y consagraciones hace recordar un caso que ocurrió en 1959. Ese año el Santo Oficio decidió el caso del sacerdote Giovanni Taddei, de la diócesis de Biella. El P. Taddei había conseguido ser consagrado por un obispo cismático. Luego, a su vez, ordenó a algunos católicos. La Iglesia, sin decidir la cuestión de la validez, declaró que aquellos a quienes él había ordenado debían ser considerados laicos con derecho a casarse. El decreto decía «que esas ordenaciones no son reconocidas por la Iglesia y, por consiguiente, los sujetos deben ser considerados como laicos a los efectos canónicos, incluido el derecho de contraer matrimonio». (Actas Apostolicis Sedis 51 – 484; Santo Oficio, 8-5-1959).

sábado, 29 de junio de 2024

 

TREATISE OF THE TRINE AND ONE GOD. ACCORDING TO SAINT THOMAS AQUINAS


 

Without a doubt one of the great problems of “current civilization” is the denial of the positive and the exaggeration of the negative, or in other words, of what exists and what does not exist, we have gone from the absolute to the relative, from the effect to the cause and not the other way around, we have become engrossed in that saying that says: “the chicken or the egg came first.”

Many today deny the existence of God, of God as the creator of all things that we see and those that we do not see, of his divine providence that governs the universe in three ways: by essence, by presence and by power and are inexorable. in their judgments, but in return they do not offer solid arguments, neither of the theological order, nor of the logical order, but rather they digress into futile arguments resulting from their sick minds corroded by the spirit of Espinosa or another group of pseudo-philosophers or theologians. From where comes another saying that is commonly used in theology: “What is freely affirmed is freely denied.”

Others ashamed of the name of God have stuck to the sophistry and fallacies of the first, unfortunately despite the evidence that God in his infinite goodness often leaves us as vestiges of his irrefutable existence.

Finally, those who have the faith of the "charcoal digger" who affirm the existence of God, but without giving proof of said existence and are easily defeated by the huge swarm of Protestants who have made themselves a God not as God should be known but as the devil should be known. He inspires them and the charcoal burner, because he does not have solid training but rather poor training, agrees to their lies and ends up accepting their false testimonies from these rabble, emissaries of the devil, in this way more and more souls are lost.

My purpose is to settle these two evils in the "current Catholics" not with my arguments but with those of a great saint such as Saint Thomas Aquinas when he deals with this beautiful topic of the existence of God with an implacable and impeccable logic where It gives no respite to the pseudo-brains of today and leaves us with a beautiful, fruitive knowledge of the existence of God. I know, on the other hand, that current Catholics are not accustomed to the language of the angelic doctor, but on the other hand, I will try to be as simple as possible without failing to follow the rigorous arguments of the saint and I sincerely ask that you please leave your comments in the tray expressing your doubts and concerns as well as if I have made a mistake in a matter as delicate as this, I will be eternally grateful because the purpose of these articles is none other than to illustrate your minds and enliven your love without leaving aside the solid arguments of this sound doctrine in your souls to become faithful defenders of the ONE AND UNEQUIVOCAL TRUTH and in this way those words of Our Lord Jesus Christ are realized in you: "Whoever defends me on earth, I will defend him in heaven" that beautiful joy to be defended by our Redeemer in heaven, there is no nobler and more necessary aspiration for our soul than this. May God Our Lord inspire the one who writes this and Saint Thomas intercede both to the one who writes this and to those who read this to be able to explain in simple and simple, but profound language this truth, the unique cause of our existence in this world.

OF THE EXISTENCE OF GOD

 About the existence of God, Saint Thomas studies the following three problems:

1._ If the existence of God is a truth of immediate evidence (a.1).

2._ If, at least, it is a demonstrable truth (a.2).

3._ How the existence of God is demonstrated (a.3), A truth can be known by way of evidence, either by immediate evidence, or by demonstration (mediate evidence) or by faith (divine or human).

When raising the problem of knowledge of the existence of God, the Angelic Doctor first asks whether the existence of God is an evident truth in itself, which is manifested to our intelligence by the sole apprehension of its terms: being  and existing. .

If it is an immediate truth, (captured by reason) there will be no room for demonstration, nor for human or divine faith in it.

But if this first problem is resolved in a negative sense, another new one spontaneously arises: then, the existence of God is either absolutely unknowable, or it is knowable (known by reason) exclusively through faith and tradition, or it is rationally demonstrable. . If the answer is that the existence of God is rationally demonstrable, a third and final problem arises: what or what are the proofs to demonstrate the existence of God? The doctrine of Saint Thomas, set forth throughout these three articles, is that the existence of God is not evident in itself, but that it can be rationally demonstrated a posteriori, by its effects, starting from five different aspects of the created being and contingent, which constitute five paths or ways that are five to get from the creature to the Creator.      

l. Principle is heresies and errors of the existence of God There are four main errors that have been about the existence of God and his knowability: ontologism, traditionalism, agnosticism and atheism.

Ontologists maintain that our understanding immediately knows God and in Him and through Him, all other things. For them the existence of God is an immediate and evident truth.

Traditionalists suppose that man's reason was so weakened by original sin that it is powerless to demonstrate in a certain and certain way the existence of God. This truth can only be confirmed to us through tradition, based on a primitive revelation. Therefore the existence of God is not naturally demonstrable, at least in a certain lack of subjective means.

Agnosticists, denying the Objectivity of the principle of causality, logically reject all connection and dependence between God and the world, and, consequently, place human reason in a condition of absolute impotence to demonstrate the existence of God through created things. . The existence of God is absolutely unknowable to human reason (lack of objective means). Atheists go even further, denying not only the knowability, but the very existence of God.

l. Explicit and formal doctrine of revelation

of the existence of God

A) AGAINST ONTOLOGISM, which maintains the immediate evidence of the existence of God,

1st Doctrine of Sacred Scripture. Holy Scripture teaches that no mortal can naturally see God in himself, but only through the mirror of creatures. "No man will see me without dying" (Ex, 33,20). "No one knows the Son except the Father; nor does anyone know the Father except the Son and he to whom the Son willed to reveal him" (Mt, 11,27), "No one has ever seen God" (lo, 1,18 ), "At present we see God only as in a mirror and under dark images; but then we will see him face to face" (1 Cor. 13:12).

"He alone is immortal by essence and dwells in an unapproachable light: whom no man has seen nor can see" (1 Tim. 6:16).

2. Doctrine of the Church. -The Church, through the Holy Office, has proscribed on two separate occasions, September 1861 and December 14, 1887, the ontological thesis that the human soul directly and immediately knows God and, in Him and through Him, all other things (Dz 1659 1662 1891 1927).

 B) AGAINST TRADITIONALISM AND AGNOSTICISM, which deny: the rational demonstrability of the existence of God.

1. Doctrine of Holy Scripture . -"Vain are by nature all men who lack the knowledge of God, and who by the goods they enjoy are unable to know Him who is their source, and by considering the works they did not know the craftsman, but the fire, They took the wind, the light air, or the circle of the stars, the rushing water, or the lights of the sky as ruling gods of the universe.        

Well yes, seduced by their beauty, they considered them gods, they must have recognized how much better their Lord is, since he is the author of beauty, who made all these things, and if they were amazed at the power and strength, they must have deduced hence how much more powerful is its Creator. For from the greatness and beauty of creatures, by reasoning, we come to know their maker.

But such a great reproach does not fall on these, since they err perhaps out of adventure, really seeking God and wanting to find Him. And busy in the investigation of his works, and at the sight of them, they are convinced of the beauty of what they see.

Although they are not excusable, because, if they can achieve so much knowledge and are capable of investigating the universe, how come they do not more easily know the Lord of it?" (Wisdom 13:1-9).

"What is knowable about God is manifest to them, because God manifested it to them: because since the creation of the world, the invisible of God, his "eternal power and his divinity, are known by creatures."

So they are inexcusable, because, knowing God, they did not glorify him as God or give thanks to him, but they became foolish in their reasoning, their foolish hearts became darkened and, boasting of being wise, they became fools, and changed the glory of God incorruptible through the likeness of the image of corruptible man and of birds, quadrupeds and creeping things" (Rom. 1,19-231).

2. Doctrine of the Church. -Luis Boutais »was forced to subscribe on September 8, 1840, the following proposition: "Natural discourse can demonstrate with certainty the existence of God and the infinity of his perfections" (D 1622).

The traditionalist Ag. Bonnetty, at the proposal of the Sacred Congregation of the Index, subscribed, on June 15, 1855, this proposition: "Natural discourse can demonstrate with certainty the existence of God, the spirituality of the soul and the freedom of the man" (D. 1650).

Finally, the Vatican Council has solemnly defined the rational demonstrability of the existence of God in these terms: "If anyone says that the natural light of human reason cannot know with certainty through created things, One true God, our Creator and Lord, be anathema" (D. 1806).

C) AGAINST ATHEISM, which denies the existence of God.

 1. Doctrine of Holy Scripture. -All the pages of the Holy Scripture from Genesis to the Apocalypse are loudly proclaiming the existence of God, creator and governor of everything that exists in heaven and on earth. Suffice it to quote the following passage, taken from the Epistle a, Hebrews (11,6): "For without faith it is impossible to please God; since he who comes to God must believe that God exists and that he is a rewarder of those who seek him."

2. Doctrine of the Church.-All the ecumenical councils, from the first of Nicaea to the Vatican, in their Symbols, confess the existence of God: "We believe in one God, omnipotent Father, maker of all things visible and invisible ...Apart from this, the Vatican Council has solemnly defined: "If anyone will deny the one and true God. Lord and Creator of all things visible and invisible, be anathema" in 1801). 83

Consequently, the existence of God and the rational and certain demonstrability of the same by created things are two dogmas that must be believed with divine faith, and, consequently, atheism, and with it also traditionalism and agnosticism, in Whatever they deny that human reason can apodictically demonstrate the existence of God by the works of creation, must be considered truth. 

 

 

TRATADO DE DIOS TRINO Y UNO. SEGUN SANTO TOMAS DE AQUINO


Sin duda uno de los grandes problemas de la “civilización actual” es la negación de lo positivo y la exageración de lo negativo, o dicho de otra manera, de lo que existe y de lo que no existe, hemos pasado de lo absoluto a lo relativo, del efecto a la causa y no al revés, nos hemos enfrascado en aquel dicho que reza: “que fue primero la gallina o el huevo”

Muchos en la actualidad niegan la existencia de Dios, de Dios como creador de todas las cosas que vemos como de las que no vemos, de su providencia divina que gobierna el universo de tres maneras: por esencia, por presencia y por potencia y son inexorables en sus juicios, pero a cambio no ofrecen argumentos sólidos ya no del orden teológico, ni del orden lógico sino que divagan en argumentos fútiles resultados de sus mentes enfermizas corroídas del espíritu de Espinosa u otra caterva se seudo filósofos o teólogos. Por donde viene otro dicho que se usa comúnmente en la teología: “Lo que gratuitamente se afirma gratuitamente se niega”

Otros avergonzados del nombre de Dios se han ceñido a los sofismas y falacias de los primeros por desgracia  a pesar de las pruebas que con frecuencia Dios en su infinita bondad nos deja como vestigios de su irrecusable existencia.

Finalmente quienes tienen la fe del “carbonero” que afirman la existencia de Dios, pero sin dar pruebas de dicha existencia y fácilmente son derrotados por el ingente enjambre de protestantes que se han hecho un Dios no como este debe ser conocido sino como el diablo se los inspira y el carbonero por no tener solida formación sino pésima formación asiente a las mentiras de estos y termina aceptando sus testimonios falsos de esta gentuza emisaria del diablo, de esta manera se pierden cada vez más las almas.

Mi propósito es zanjar estos dos males en los “católicos actuales” no con mis argumentos sino con los de un gran santo como lo es Santo tomas de Aquino cuando trata sobre este hermoso tema de la existencia de Dios con una lógica implacable y impecable en donde no da tregua a los seudo cerebros de la actualidad y nos deja un hermoso conocimiento en cierta manera fruitivo de la existencia de Dios. Se, por otro lado, que los católicos actuales no están acostumbrados a la lenguaje del doctor angélico, pero por otro, tratare de ser lo más sencillo sin faltar a los argumentos rigurosos del santo y pido con sinceridad que por favor dejen sus comentarios en la bandeja expresando sus dudas e inquietudes así como si he incurrido en un error en materia tan delicada como esta les estaré eternamente agradecido pues el fin de los presentes artículos no es otra más que ilustrar vuestras mentes y avivar vuestro amor sin dejar de lado los argumentos sólidos de esta sana doctrina en vuestras almas para convertiros en fieles defensores de la VERDAD UNICA E INEQUIVOCA y de esta manera se realicen en ustedes aquellas palabras de Nuestro Señor Jesucristo: “ el que me defendiere sobre la tierra, yo le defenderé en el cielo” que hermosa dicha ser defendidos por nuestro Redentor en el cielo no hay aspiración más noble y más necesaria a nuestra alma que esta. Quiera Dios Nuestro Señor inspirar a quien esto escribe y a Santo Tomas interceder tanto a quien esto escribe como a los que lean para poder explicar con lenguaje sencillo y simple, pero profundo esta verdad causa única de nuestra existencia en este mundo.

DE LA EXISTENCIA DE DIOS

 Acerca de la existencia de Dios, Santo Tomás estudia los tres siguientes problemas:

1._ Si la existencia de Dios es una verdad de evidencia inmediata (a.1).

2._ Si, por lo menos, le es una verdad demostrable (a.2).

3._ Cómo se demuestra la existencia de Dios (a.3), Una verdad puede ser conocida por vía de evidencia, ya por evidencia inmediata, ya por demostración (evidencia mediata) o por vía de fe (divina o humana).

Al plantear el problema del conocimiento de la existencia de Dios, el Doctor Angélico se pregunta en primer término si la existencia de Dios es una verdad evidente en sí misma, que se manifieste a nuestra inteligencia por la sola aprehensión de sus términos: ser y existir.

Si es una verdad inmediata, (captada por la razón) no habrá lugar para la demostración, ni tampoco para la fe humana o divina de la misma.

Pero si se resuelve en sentido negativo este primer problema, surge espontáneamente otro nuevo: entonces, la existencia de Dios, o es absolutamente incognoscible, o es cognoscible (conocida por la razón) exclusivamente por vía de fe y de tradición, o es racionalmente demostrable. Si se responde que la existencia de Dios es racionalmente demostrable, se plantea un tercer y último problema: ¿cuál o cuáles son las pruebas para demostrar la existencia de Dios? La doctrina de Santo Tomás, expuesta a lo largo de estos tres artículos, es que la existencia de Dios no es por sí misma evidente, pero que puede ser racionalmente demostrada a posteriori, por sus efectos, partiendo de cinco distintos aspectos del ser creado y contingente, que constituyen cinco caminos o vías qu son cinco para llegar de la criatura al Creador.      

l. Principio es herejías y errores de la existencia de Dios Cuatro son los principales errores que ha habido acerca de la existencia de Dios y su cognoscíbilidad: el ontologismo, el tradicionalismo, el agnosticismo y el ateísmo.

Los ontologistas sostienen que nuestro entendimiento conoce inmediatamente a Dios y en El y por El, todas las demás cosas, Para ellos la existencia de Dios es una verdad inmediata y evidente.

Los tradicionalistas suponen que la razón del hombre quedó tan debilitada por el pecado original, que es impotente para demostrar de modo cierto y seguro la existencia de Dios. Esta verdad sólo por vía de tradición, basada en una revelación primitiva, nos puede constar ciertamente. Luego la existencia de Dios no es naturalmente demostrable, al menos, de modo cierta carencia de medio subjetivo.

Los agnosticistas, negando la Objetividad del principio de causalidad, rechazan lógicamente todo nexo y dependencia entre Dios y el mundo, y, en consecuencia, colocan a la razón humana en una, condición de absoluta impotencia para demostrar la existencia de Dios por las cosas creadas. La existencia de Dios es absolutamente incognoscible para la razón humana (carencia de medio objetivo), Los ateístas van aún más lejos, al negar no sólo la cognoscíbilidad, sino la misma existencia de Dios.

l. Doctrina explicita y formal de la revelación

de la existencia de Dios

A) CONTRA EL ONTOLOGISMO, que sostiene la evidencia inmediata de la existencia de Dios,

1° Doctrina de la Sagrada Escritura. La Sagrada Escritura enseña que ningún mortal puede ver naturalmente a, Dios en sí mismo, sino tan sólo: por el espejo de las criaturas. "No me verá hombre ninguno sin morir" (Ex, 33,20). "Nadie conoce al Hijo sino el Padre; ni conoce ninguno al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo habrá querido revelarlo" (Mt, 11,27), "A Dios nadie le ha visto jamás" (lo, 1,18), "Al presente no vemos a Dios sino como en un espejo y bajo imágenes obscuras; pero entonces le veremos cara a cara" (1 Cor. 13,12).

"El solo es inmortal por esencia y habita en una luz inaccesible: a quien ninguno de los hombres ha visto ni tampoco puede ver" (1 Tim. 6,16).

2. Doctrina de la Iglesia. -La Iglesia, por medio del Santo Oficio, ha proscrito en dos distintas ocasiones, de septiembre de 1861 y 14 de diciembre de 1887, la tesis ontologista de que el alma humana conoce directa e inmediatamente a Dios y, en El y por El, todas las demás cosas (Dz 1659 1662 1891 1927).

 B) CONTRA EL TRADICIONALISMO Y EL AGNOSTICISMO, que niegan: la demostrabilidad racional de la existencia de Dios.

1. Doctrina de la Sagrada Escritura.-"Vanos son por naturaleza todos los hombres que carecen del conocimiento de Dios, y que por los bienes que disfrutan no alcanzan a conocer al que es su fuente, y por la consideración de las obras no conocieron al artífice, sino que al fuego, al viento, al aire ligero, o al círculo de los astros, al agua impetuosa, o a las lumbreras del cielo tomaron por dioses rectores del universo.        

Pues sí, seducidos por su hermosura, los tuvieron por dioses, debieron reconocer cuánto mejor es el Señor de ellos, pues es el autor de la belleza, quien hizo todas estas cosas, y si se admiraron del poder y de la tuerza, debieron deducir de aquí cuánto más poderoso es su Creador. Pues de la grandeza y hermosura de las creaturas, por razonamiento, se llega a conocer el  hacedor de éstas.

Pero sobre éstos no cae tan gran reproche, pues yerran tal vez por aventura, buscando realmente a Dios y queriendo hallarle. Y ocupados en la investigación de sus obras, y a la, vista de ellas, se persuaden de la hermosura de lo que ven.

Aunque no son excusables, Porque, si pueden alcanzar tanta ciencia y son capaces de investigar el universo, ¿cómo no conocen más fácilmente al Señor de él?" (Sap. 13,1-9).

"Lo cognoscible de Dios les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su «eterno poder y su divinidad, se alcanzan a conocer por las criaturas”.

De manera que son inexcusables, por cuanto, conociendo a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón y, alardeando de sabios, se hicieron necios, y trocaron la gloria de Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible y de aves, cuadrúpedos y reptiles" (Rom. 1,19-231).

2. Doctrina de la Iglesia.-Luis Boutais» fue obligado a suscribir en 8 de septiembre de 1840, la siguiente proposición: "El discurso natural puede demostrar con certeza la existencia de Dios y la, infinitud de sus perfeccionamientos" (D 1622).

El tradicionalista Ag. Bonnetty, a propuesta de la Sagrada Congregación del índice, suscribió, en 15 de junio de 1855, esta, proposición: "El discurso natural puede demostrar con certeza la, existencia de Dios, la espiritualidad del alma y la libertad del hombre" (D. 1650).

Por último, el Con. Vaticano ha, definido solemnemente la, demostrabilidad racional de la existencia de Dios, por estos términos: "Si alguno dijere que La luz natural de la humana razón no puede conocer con certeza por medio de las cosas creadas, al Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro, sea anatema" (D. 1806).

C) CONTRA EL ATEÍSMO, que niega la existencia, de Dios.

 1. Doctrina de la Sagrada Escritura.-Todas las páginas de la Sagrada Escritura desde el Génesis hasta el Apocalipsis, están proclamando a voces la existencia de Dios, creador: y gobernador de todo cuanto existe en el cielo y en la tierra, Baste citar el siguiente pasaje, tomado de la Epístola a, los Hebreos (11,6): "Pues sin fe es imposible agradar a Dios; por cuanto el que se llega a, Dios debe creer que Dios existe y que es remunerador de los que le buscan."

2. Doctrina de la Iglesia.-Todos los concilios ecuménicos, desde el primero de Nicea hasta el Vaticano, en sus Símbolos, confiesan la existencia de Dios: "Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, hacedor de todas las coses visibles e invisibles... Aparte de esto, el Concilio Vaticano ha, definido solemnemente: "Si alguno negaré al Dios uno y verdadero. Señor y Creador de todas las cosas visibles e invisibles, sea anatema" en 1801). 83

Por consiguiente, la existencia de Dios y la demostrabilidad racional y cierta de la misma por las cosas creadas son dos dogmas que deben ser creídos con fe divina, y, en consecuencia, el ateísmo, y con él también el tradicionalismo y el agnosticismo, en cuanto niegan que la razón humana puede demostrar apodícticamente la existencia die Dios por las obras de la creación, deben ser considerados como verdad. 

lunes, 19 de febrero de 2024

O MISTÉRIO DA REDENÇÃO.

 



II. —Época da Quaresma.

1. — Exposição dogmática.

 O tempo da Septuagésima lembrou-nos como o homem caído deve associar-se, através do espírito de penitência, à obra redentora do Messias. Pois bem, nesta Quaresma, através do jejum e de outras práticas penitenciais, vamos incorporá-la de forma ainda mais perfeita. Nossa alma rebelde contra Deus tornou-se escrava do diabo, do mundo e da carne. E precisamente, ao longo deste tempo santo a Igreja mostra-nos Jesus já no deserto (Dom. I de Quar.), já no meio dos perigos. da sua vida pública, lutando para nos libertar da tripla escravidão do orgulho, da ganância e da luxúria, que nos escraviza, criaturas. Quando pela sua doutrina e pelas suas dores nos redimir do cativeiro e restaurar a liberdade dos filhos de Deus, ele nos dará, nas celebrações da Páscoa, a vida divina, que havíamos perdido. Daí que a liturgia quaresmal, impregnada dos ensinamentos do Mestre e do espírito de penitência do Redentor, serviu noutros tempos para a formação dos catecúmenos e para levar ao compunção os penitentes públicos que aspiravam a ressuscitar com Jesus no dia Sábado Santo, através da recepção do Sacramento do Batismo, ou da Penitência. Estes são os dois pensamentos que a Igreja desenvolverá durante toda a Quaresma, mostrando-nos na pessoa dos judeus infiéis aos pecadores, que não podem regressar a Deus senão associando-se ao jejum de Jesus (Ev. do 1º Dom. ); e na dos gentios, chamados em seu lugar, os efeitos do Sacramento da regeneração (Ev. do 2º e 3º dom.) e da Eucaristia nas nossas almas (Ev. do dom.).

No Ofício Divino continuam as leituras do Antigo Testamento. No primeiro domingo da Quaresma, a figura de Isaque é eclipsada pelo pensamento de Jesus no deserto. Na última semana da Quaresma, a liturgia lê a história de Jacó, figura de Cristo e da sua Igreja, sempre protegida e favorecida por Deus como aquele santo patriarca. É José nas leituras do Breviário da 3ª semana, e nele vemos uma figura de Cristo e da Igreja, que sempre retribuiu o bem com o mal, e brilha com brilho incomum pela sua vida imaculada. Por fim, a 4ª semana é consagrada a Moisés, que libertou o povo de Deus, introduzindo-o posteriormente na terra prometida, e figura nisto o que a Igreja e Jesus Cristo fazem com as almas na Páscoa.

Vemos, então, como “Deus explica à luz do Novo Testamento os milagres dos tempos primitivos” (Orac. del Sat. S.). Assim, meditando nas páginas paralelas de ambos os Testamentos, preparar-nos-emos para celebrar com a Igreja os santos mistérios pascais, pois aquelas páginas sagradas nos dão uma compreensão completa da misericórdia divina, que não conhece limites. A liturgia quaresmal também nos exorta pela boca de Isaías, Jeremias e dos Profetas; e no Novo Testamento, pela de São Paulo, cujas Epístolas se tornam como o eco da voz do Mestre, que se ouve nos Evangelhos daqueles quatro domingos. Bem podemos considerar todo este tempo como um grande retiro espiritual, no qual entram todos os cristãos do mundo inteiro, para se prepararem para a festa pascal, e que termina com a Confissão e a Comunhão Pascal. Assim como Jesus, retirando-se da agitação do mundo, rezou e jejuou durante 40 dias, e depois no seu vício de apostolado nos ensinou como devemos morrer para nós mesmos, assim também a Igreja, nesta santa Quarentena, nos prega como devemos morrer em nós, o homem do pecado.

Essa morte se manifestará em nossa alma através da luta contra o orgulho e o amor próprio, através do espírito de oração e da meditação mais assídua da palavra divina. Também se manifestará em nosso corpo através do jejum, da abstinência e da mortificação dos sentidos. Finalmente aparecerá em toda a nossa vida através de uma maior renúncia aos prazeres e bens do século, dando mais esmolas e abstendo-se de participar nas festas mundanas. Porque, com efeito, o jejum quaresmal não deveria ser mais do que a expressão dos sentimentos de penitência de que está repleta a nossa alma, ocupando-se tanto mais livremente com as coisas de Deus quanto mais restringe o dom dos sentidos. Assim, este tempo favorável como nenhum outro é, para os corações generosos, uma fonte de santa alegria, que transparece em todos os poros da liturgia quaresmal.

Esta obra de purificação realiza-se sob a direção da Igreja, que une os nossos sofrimentos aos de Cristo. Também os cobardes podem entrar na luta com esforço, confiando na graça de Jesus, que não deve faltar, se implorarem a ajuda divina contra o inimigo; e os fortes não se orgulham da sua observância, porque devem saber que só a Paixão de Jesus é o que os salva, e só “participando dela com paciência é que os seus frutos de saúde lhes são aplicados”.

 «A observância da Quaresma, diz o Papa Bento XIV, é o cinto da nossa milícia, e por ela nos distinguimos dos inimigos da Cruz de Cristo; através dela afastamos os furacões da ira divina; Através dela somos protegidos com ajuda celestial durante o dia e nos armamos contra os príncipes das trevas. Se esta observância fosse relaxada, diminuiria a glória de Deus, desacreditaria a religião católica, seria um perigo para as almas cristãs, e não há dúvida de que tal tibieza se tornaria uma fonte de infortúnios para as pessoas, de desastres. assuntos públicos e de infortúnios para os mesmos indivíduos.

2. — Exposição histórica

A liturgia quaresmal faz-nos seguir Jesus em todas as aventuras do seu ministério apostólico.

Primeiro ano: Jesus passou pela primeira vez 40 dias no deserto no Monte da Quarentena, a nordeste de Betânia (1º domingo). Depois cercou-se dos seus primeiros discípulos e subiu com eles para a Galileia, de onde regressou a Jerusalém para ali celebrar a festa da Páscoa, expulsando depois os vendedores do Templo (Seg. da 4ª Semana). Depois de ter evangelizado a Judeia durante vários meses, foi para Siquém, onde converteu a samaritana (sexta-feira, 3º semestre), de onde foi para Nazaré, pregando na sua sinagoga (segunda-feira, 3º semestre). De lá, finalmente, rumou para Cafarnaum, viajando depois pela Galiléia (quinta-feira, 3A sem.). Segundo ano: Jesus voltou novamente a Jerusalém para a 2ª Páscoa, e lá curou o paralítico no tanque de Betsaida (Evangelho. Sexta-feira 1ª Semana). De volta à Galiléia, ele pregou o Sermão da Montanha (Mt. Kouroun-Hattin) (Quarta-feira de Cinzas e Sexta-feira seguinte). Entrando em Cafarnaum, ele curou o servo do Centurião (quinta-feira após Cen.) e depois ressuscitou o filho de uma viúva em Naim (Ev. quinta-feira, 4a Sem.). Depois evangelizou novamente a Galiléia, e foi imediatamente para Betsaida-Júlias, nos domínios de Filipe. Nas proximidades daquela cidade multiplicou os pães (4º domingo), e depois caminhou sobre as águas do lago, quando regressou a Cafarnaum (sábado depois do jantar).

Terceiro ano: Jesus percorreu então as regiões de Tiro e Sidom, onde seus inimigos o seguiram (Quarta, 5º Sem.); Ouviu o apelo da mulher cananeia quando passava por Sarepta (quinta-feira, 1º S.) e, regressando por Cesaréia de Filipe, regressou à Galileia, onde então ocorreu a Transfiguração (Sáb. Sec. e 2º Sol.). De volta a Cafarnaum, ele pregou misericórdia aos seus apóstolos (Mart. 3a S.) e imediatamente subiu a Jerusalém para a Festa dos Tabernáculos, para nunca mais voltar à Galiléia. Lá ele confundiu os judeus que o acusaram de violar o sábado (Mart. 4a Sáb.), perdoou a mulher adúltera (Sabedoria 3º Sáb.), ensinou no Templo (Sabedoria 4a Sáb. Seg. 2º Sáb.) e curou o homem cego de nascença (quarta, 4a S.). Depois de Jesus estar na Galiléia, ele foi para a Peréia, onde restaurou a fala de um homem mudo (domingo, 3º) e mostrou Jonas como imagem de sua ressurreição (quarta-feira, 1º de setembro). De lá ele veio a Jerusalém para a Festa da Dedicação, e depois retornou à Peréia, onde pregou a parábola do filho pródigo (Sat. 2a S.) e do rico epulon (Jud. 2a S.). Depois foi chamado a Betânia, onde ressuscitou Lázaro (Vi. 4a S.). Depois de partir para Efrém, dirigiu-se a Jerusalém, anunciando como seria condenado à morte (Quarta, 2º S.). No Templo expulsou novamente os vendedores (Mart. 1º S.), pronunciou a parábola dos vinhateiros rebeldes (Sexta-feira, 2º S.) e desmascarou a hipocrisia dos fariseus (Mart. 2º S.). Por fim, subiu ao Monte das Oliveiras e, olhando para Jerusalém onde o crucificariam três dias depois, falou do Juízo que separará para sempre os bons dos maus (Seg. 4a S.).

3. — Exposição litúrgica.

 O tempo da Quaresma é dividido em duas partes. O primeiro começa na Quarta-feira de Cinzas, chamada pela liturgia de “Início da Santíssima Quaresma”, para terminar no Domingo da Paixão. A 2ª inclui a quinzena grande que leva o nome de Tempo da Paixão. Descontando os quatro domingos da Quaresma e os da Paixão e Ramos, temos apenas 36 dias de jejum, aos quais se somaram os quatro anteriores para obter o número exato de 40" que a Lei e os Profetas haviam inaugurado, e que o próprio Cristo consagrado pelo seu exemplo.

ESTAÇÕES DE QUARESMA. —Todas as missas quaresmais têm a sua Estação. O Papa, de facto, celebrou sucessivamente missas solenes nas grandes basílicas, nas 25 paróquias de Roma e em alguns outros santuários, rodeado pelo seu clero e pelo seu povo. Isso se chamava Estação. O nome que ainda permanece no Missal recorda-nos que Roma é o centro do culto cristão, mas isso é apenas o vestígio de uma liturgia mais de doze vezes secular e outras vezes tão solene. A Quaresma, com missa sazonal diária, é um dos períodos litúrgicos mais antigos e importantes do ano. O Ciclo Temporal dedicado à contemplação dos mistérios de Cristo exerce agora uma influência diária e direta sobre os fiéis, enquanto, noutras épocas do ano, as festas do meio da semana assemelham-se mais aos Dias Santos. E como toda a vida cristã se resume na imitação de Jesus, este Tempo, em que o Ciclo dos Santos é mais curto, deve ser especialmente fecundo para as nossas almas.      

A Igreja admitiu, pela sua excepcional importância, a festa da Anunciação (25 de março) e depois a de São Matias (24 de fevereiro) na liturgia quaresmal. E embora, ao longo do tempo, outras missas tenham sido acrescentadas em honra dos Santos, está, no entanto, totalmente de acordo com o espírito desta época, como nos recordou Pio X na sua Bula “Afflatu Divino”, de preferência, o missa justa, não no caso de duplas de 1ª ou 2ª classe; Pois bem, durante toda a Quaresma a missa oficial dos capítulos é a da feira (com púrpura), exceto nestas festas, e mesmo nestes mesmos dias (Anunciação, S. José e S. Matías), uma missa da feira em as catedrais e as colegiadas, para não interromper por nada a preparação pascal.

Para incutir o espírito de penitência, a Igreja não só suprime o Glória e o Aleluia e veste os seus sacerdotes com ornamentos roxos durante esta santa Quarentena, mas também ordena ao diácono que deixe a sua dalmática e ao subdiácono a sua túnica, símbolos de ambos. de alegria, e impõe silêncio ao Órgão. Após a Pós-Comunhão é feita uma Oração sobre o povo” precedida desta advertência: “Humilhai a cabeça diante de Deus”.

 A sociedade cristã anteriormente suspendeu os tribunais de justiça e as guerras durante este tempo, declarando a Trégua de Deus. Era também um período proibido para casamentos, e ainda hoje a Igreja proíbe dar a bênção solene aos cônjuges durante a Quaresma.