Sin duda uno de los grandes problemas de la “civilización actual” es la negación de lo positivo y la exageración de lo negativo, o dicho de otra manera, de lo que existe y de lo que no existe, hemos pasado de lo absoluto a lo relativo, del efecto a la causa y no al revés, nos hemos enfrascado en aquel dicho que reza: “que fue primero la gallina o el huevo”
Muchos
en la actualidad niegan la existencia de Dios, de Dios como creador de todas
las cosas que vemos como de las que no vemos, de su providencia divina que
gobierna el universo de tres maneras: por esencia, por presencia y por potencia
y son inexorables en sus juicios, pero a cambio no ofrecen argumentos sólidos
ya no del orden teológico, ni del orden lógico sino que divagan en argumentos
fútiles resultados de sus mentes enfermizas corroídas del espíritu de Espinosa
u otra caterva se seudo filósofos o teólogos. Por donde viene otro dicho que se
usa comúnmente en la teología: “Lo que gratuitamente se afirma gratuitamente se
niega”
Otros
avergonzados del nombre de Dios se han ceñido a los sofismas y falacias de los
primeros por desgracia a pesar de las
pruebas que con frecuencia Dios en su infinita bondad nos deja como vestigios
de su irrecusable existencia.
Finalmente
quienes tienen la fe del “carbonero” que afirman la existencia de Dios, pero
sin dar pruebas de dicha existencia y fácilmente son derrotados por el ingente
enjambre de protestantes que se han hecho un Dios no como este debe ser
conocido sino como el diablo se los inspira y el carbonero por no tener solida
formación sino pésima formación asiente a las mentiras de estos y termina
aceptando sus testimonios falsos de esta gentuza emisaria del diablo, de esta
manera se pierden cada vez más las almas.
Mi
propósito es zanjar estos dos males en los “católicos actuales” no con mis
argumentos sino con los de un gran santo como lo es Santo tomas de Aquino
cuando trata sobre este hermoso tema de la existencia de Dios con una lógica
implacable y impecable en donde no da tregua a los seudo cerebros de la
actualidad y nos deja un hermoso conocimiento en cierta manera fruitivo de la
existencia de Dios. Se, por otro lado, que los católicos actuales no están
acostumbrados a la lenguaje del doctor angélico, pero por otro, tratare de ser
lo más sencillo sin faltar a los argumentos rigurosos del santo y pido con
sinceridad que por favor dejen sus comentarios en la bandeja expresando sus
dudas e inquietudes así como si he incurrido en un error en materia tan
delicada como esta les estaré eternamente agradecido pues el fin de los
presentes artículos no es otra más que ilustrar vuestras mentes y avivar
vuestro amor sin dejar de lado los argumentos sólidos de esta sana doctrina en
vuestras almas para convertiros en fieles defensores de la VERDAD UNICA E
INEQUIVOCA y de esta manera se realicen en ustedes aquellas palabras de Nuestro
Señor Jesucristo: “ el que me defendiere sobre la tierra, yo le defenderé en el
cielo” que hermosa dicha ser defendidos por nuestro Redentor en el cielo no hay
aspiración más noble y más necesaria a nuestra alma que esta. Quiera Dios
Nuestro Señor inspirar a quien esto escribe y a Santo Tomas interceder tanto a
quien esto escribe como a los que lean para poder explicar con lenguaje
sencillo y simple, pero profundo esta verdad causa única de nuestra existencia
en este mundo.
DE LA EXISTENCIA DE DIOS
Acerca de la existencia de Dios, Santo Tomás estudia los tres siguientes problemas:
1._ Si
la existencia de Dios es una verdad de evidencia inmediata (a.1).
2._ Si,
por lo menos, le es una verdad demostrable (a.2).
3._ Cómo
se demuestra la existencia de Dios (a.3), Una verdad puede ser conocida por vía
de evidencia, ya por evidencia inmediata, ya por demostración (evidencia mediata)
o por vía de fe (divina o humana).
Al
plantear el problema del conocimiento de la existencia de Dios, el Doctor
Angélico se pregunta en primer término si la existencia de Dios es una verdad
evidente en sí misma, que se manifieste a nuestra inteligencia por la sola
aprehensión de sus términos: ser y existir.
Si es
una verdad inmediata, (captada por la razón) no habrá lugar para la
demostración, ni tampoco para la fe humana o divina de la misma.
Pero si
se resuelve en sentido negativo este primer problema, surge espontáneamente
otro nuevo: entonces, la existencia de Dios, o es absolutamente incognoscible,
o es cognoscible (conocida por la razón) exclusivamente por vía de fe y de tradición,
o es racionalmente demostrable. Si se responde que la existencia de Dios es
racionalmente demostrable, se plantea un tercer y último problema: ¿cuál o
cuáles son las pruebas para demostrar la existencia de Dios? La doctrina de
Santo Tomás, expuesta a lo largo de estos tres artículos, es que la existencia de Dios no es por sí misma
evidente, pero que puede ser racionalmente demostrada a posteriori,
por sus efectos, partiendo de cinco distintos aspectos del ser creado y contingente,
que constituyen cinco caminos o vías qu son cinco para llegar de la criatura al Creador.
l. Principio es herejías y errores de la existencia
de Dios Cuatro son los principales errores que ha habido acerca de la
existencia de Dios y su cognoscíbilidad: el ontologismo, el tradicionalismo, el
agnosticismo y el ateísmo.
Los ontologistas sostienen que nuestro entendimiento
conoce inmediatamente a Dios y en El y por El, todas las demás cosas, Para
ellos la existencia de Dios es una verdad inmediata y evidente.
Los tradicionalistas suponen que la razón del hombre quedó tan debilitada por el pecado original, que es impotente para demostrar de modo cierto y seguro la existencia de Dios. Esta verdad sólo por vía de tradición, basada en una revelación primitiva, nos puede constar ciertamente. Luego la existencia de Dios no es naturalmente demostrable, al menos, de modo cierta carencia de medio subjetivo.
Los agnosticistas, negando la Objetividad del principio de causalidad, rechazan lógicamente todo nexo y dependencia entre Dios y el mundo, y, en consecuencia, colocan a la razón humana en una, condición de absoluta impotencia para demostrar la existencia de Dios por las cosas creadas. La existencia de Dios es absolutamente incognoscible para la razón humana (carencia de medio objetivo), Los ateístas van aún más lejos, al negar no sólo la cognoscíbilidad, sino la misma existencia de Dios.
l. Doctrina explicita y formal de la revelación
de la existencia de Dios
A) CONTRA EL ONTOLOGISMO, que sostiene la evidencia
inmediata de la existencia de Dios,
1° Doctrina de la Sagrada Escritura. La Sagrada
Escritura enseña que ningún mortal puede ver naturalmente a, Dios en sí mismo,
sino tan sólo: por el espejo de las criaturas. "No me verá hombre ninguno sin morir"
(Ex, 33,20). "Nadie
conoce al Hijo sino el Padre; ni conoce ninguno al Padre sino el Hijo y aquel a
quien el Hijo habrá querido revelarlo" (Mt, 11,27), "A Dios nadie le
ha visto jamás" (lo, 1,18), "Al presente no vemos a Dios
sino como en un espejo y bajo imágenes obscuras; pero entonces le veremos cara
a cara" (1 Cor. 13,12).
"El solo es inmortal por esencia y habita en una luz inaccesible:
a quien ninguno de los hombres ha visto ni tampoco puede ver" (1 Tim. 6,16).
2. Doctrina de la Iglesia. -La Iglesia, por medio
del Santo Oficio, ha proscrito en dos distintas ocasiones, de septiembre de
1861 y 14 de diciembre de 1887, la tesis ontologista de que el alma humana conoce
directa e inmediatamente a Dios y, en El y por El, todas las demás cosas (Dz
1659 1662 1891 1927).
B) CONTRA EL TRADICIONALISMO Y EL AGNOSTICISMO, que niegan: la demostrabilidad racional de la existencia de Dios.
1. Doctrina de
la Sagrada Escritura.-"Vanos son por naturaleza
todos los hombres que carecen del conocimiento de Dios, y que por los bienes
que disfrutan no alcanzan a conocer al que es su fuente, y por la consideración
de las obras no conocieron al artífice, sino que al fuego, al viento, al aire
ligero, o al círculo de los astros, al agua impetuosa, o a las lumbreras del
cielo tomaron por dioses rectores del universo.
Pues sí,
seducidos por su hermosura, los tuvieron por dioses, debieron reconocer cuánto
mejor es el Señor de ellos, pues es el autor de la belleza, quien hizo todas
estas cosas, y si se admiraron del poder y de la tuerza, debieron deducir de aquí
cuánto más poderoso es su Creador. Pues de la grandeza y hermosura de las creaturas,
por razonamiento, se llega a conocer el hacedor de éstas.
Pero sobre
éstos no cae tan gran reproche, pues yerran tal vez por aventura, buscando
realmente a Dios y queriendo hallarle. Y ocupados en la investigación de sus
obras, y a la, vista de ellas, se persuaden de la hermosura de lo que ven.
Aunque no son
excusables, Porque, si pueden alcanzar tanta ciencia y son capaces de
investigar el universo, ¿cómo no conocen más fácilmente al Señor de él?"
(Sap. 13,1-9).
"Lo cognoscible de Dios les es manifiesto, pues
Dios se lo manifestó: porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios,
su «eterno poder y su divinidad, se alcanzan a conocer por las criaturas”.
De manera que son inexcusables, por cuanto,
conociendo a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino
que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato
corazón y, alardeando de sabios, se hicieron necios, y trocaron la gloria de
Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible y de
aves, cuadrúpedos y reptiles" (Rom. 1,19-231).
2. Doctrina de
la Iglesia.-Luis Boutais» fue obligado a suscribir en 8 de septiembre de
1840, la siguiente proposición: "El discurso natural puede demostrar con
certeza la existencia de Dios y la, infinitud de sus perfeccionamientos"
(D 1622).
El tradicionalista Ag. Bonnetty, a propuesta de la
Sagrada Congregación del índice, suscribió, en 15 de junio de 1855, esta, proposición:
"El discurso natural puede demostrar con certeza la, existencia de Dios,
la espiritualidad del alma y la libertad del hombre" (D. 1650).
Por último, el Con. Vaticano ha, definido
solemnemente la, demostrabilidad racional de la existencia de Dios, por estos
términos: "Si alguno dijere que La
luz natural de la humana razón no puede conocer con certeza por medio de las
cosas creadas, al Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro, sea
anatema" (D. 1806).
C) CONTRA EL ATEÍSMO, que niega la existencia, de Dios.
1. Doctrina de la Sagrada Escritura.-Todas las páginas de la Sagrada Escritura desde el Génesis hasta el Apocalipsis, están proclamando a voces la existencia de Dios, creador: y gobernador de todo cuanto existe en el cielo y en la tierra, Baste citar el siguiente pasaje, tomado de la Epístola a, los Hebreos (11,6): "Pues sin fe es imposible agradar a Dios; por cuanto el que se llega a, Dios debe creer que Dios existe y que es remunerador de los que le buscan."
2. Doctrina de la Iglesia.-Todos los concilios ecuménicos,
desde el primero de Nicea hasta el Vaticano, en sus Símbolos, confiesan la existencia
de Dios: "Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, hacedor de todas las
coses visibles e invisibles... Aparte de esto, el Concilio Vaticano ha,
definido solemnemente: "Si alguno negaré al Dios uno y verdadero. Señor y
Creador de todas las cosas visibles e invisibles, sea anatema" en 1801). 83
Por consiguiente, la existencia de Dios y la demostrabilidad racional y cierta de la misma por las cosas creadas son dos dogmas que deben ser creídos con fe divina, y, en consecuencia, el ateísmo, y con él también el tradicionalismo y el agnosticismo, en cuanto niegan que la razón humana puede demostrar apodícticamente la existencia die Dios por las obras de la creación, deben ser considerados como verdad.
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