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lunes, 14 de septiembre de 2020

LA JUDAIZACION DEL CRISTIANISMO. FEDERICO RIVANERA CARLES

 

JUAN PABLO II Y EL JUDIO RABINO ELIO TOAFF


 LA ESCATOLOGÍA JUDAICA

 

Nota. No queremos comenzar este tema tan importante y profundo sin antes poner ante nuestros ojos la doctrina de la Santa Iglesia según la enseñanza de Santo Tomas de Aquino sobre un asunto que necesariamente se verá en estos primeros artículos como lo es la resurrección de los muertos. Pido a quien esto lea no perder de vista el presente articulo de Santo Tomas pues solo de la mano de el no caeremos en los sofismas de este estudio tan profundo de la “Judaización del cristianismo”.

Sobre el autor del libro muy poca biografía encontré si alguien sabe mas de el les pido encarecidamente me lo hagan saber, su nombre es FEDERICO RIVENERA CARLES escritor y ensayista de nacionalidad argentina.

 

LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE.

 

155.—No sólo santifica el Espíritu Santo la Iglesia en cuanto a las almas, sino que por su virtud resucitarán nuestros cuerpos. Rom 4, 24: "Creemos en Aquel que resucitó de entre los muertos, Jesucristo Señor Nuestro". Y Cor 15, 21: "Porque habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos". Por lo cual creemos, conforme a nuestra fe, en la futura resurrección de los muertos.

156.—Cuatro cosas se pueden considerar acerca de

esto.

1. La primera es la utilidad que proviene de la fe en la resurrección.

2. La segunda son las cualidades de los resucitados, en cuanto a todos en general.

3. La tercera, cuáles serán las cualidades de los buenos.

4. La cuarta, en cuanto a los malos en especial.

157.—Acerca de lo primero debe saberse que de

cuatro maneras nos son útiles la fe y la esperanza de la

resurrección.

a. En primer lugar, para que desaparezca la tristeza que abrigamos por los muertos. Es ciertamente imposible que el hombre no se duela por la muerte de un ser querido; pero por esperar su resurrección, mucho se modera el dolor de su muerte. I Tes 4, 13: "Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza".

158.— b. En segundo lugar, se suprime el temor a la muerte. Porque si el hombre no espera otra vida mejor después de la muerte, indudablemente debe ser muy temida la muerte, y el hombre debería hacer cualquier mal con tal de no tropezar con la muerte. Pero como creemos (porque Dios lo ha revelado y la resurrección de Jesucristo es ejemplar de la nuestra) que hay otra vida mejor, a la cual llegaremos después de la muerte, es claro que nadie debe temer la muerte, ni por temor a la muerte hacer algún mal.

Hebr 2, 14-15: "para aniquilar por la muerte al señor de la muerte, esto es, al diablo, y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud".

159.— c. En tercer lugar, nos hace solícitos y atentos en hacer el bien. Pues si la vida del hombre fuese tan sólo está en que vivimos (como opinaron erróneamente muchos hombres y ahora los modernistas), no habría en los hombres gran aplicación en obrar bien, porque cualquier cosa que hiciesen sería poca cosa por no ser su anhelo por un bien limitado conforme a un tiempo determinado sino por la eternidad.(Así como algunos herejes negaron naturaleza divina en Jesucristo, otros negaron su naturaleza humana en la única persona de Jesucristo hoy os modernistas también niegan todo esto y eso también opinan del alma y el cuerpo en nuestras personas en cuanto a su inmortalidad como ya veremos) Pero como creemos que, por lo que aquí hacemos, recibiremos los bienes eternos en la resurrección, tratamos de obrar bien. I .Cor 15, 19: "Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en

Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres".

160.En cuarto lugar, nos aparta del mal. En efecto, así como la esperanza del premio incita a obrar bien, así también el temor a la pena, que creemos se reserva para los malos, nos aparta del mal. Juan 5, 29: "Y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida; pero los que hayan hecho el mal, para la resurrección de condenación".

161.—Acerca de lo segundo debemos saber que en cuanto a todos habrá una cuádruple condición.

La primera es en cuanto a la identidad de los cuerpos que resucitarán. Porque el mismo cuerpo que ahora es, con su carne y sus huesos resucitará, aunque algunos dijeron que este cuerpo que ahora se corrompe no resucitará, lo cual es contra lo que dice el Apóstol. (admito y lo declaro con pena y dolor haber mantenido durante mucho tiempo la tesis contraria, es decir, que resucitaremos con otro cuerpo y no con este mismo y con ello predicaba la doctrina modernista sobre este tema)

Pues dice en I Cor 15, 53: "En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad". Y la Sagrada Escritura dice que por el poder de Dios el mismo cuerpo resurgirá a la vida, el que en este momento poseemos los que aún estamos vivos: Job 19, 26: "De nuevo seré recubierto con mi piel, y con mi carne veré a Dios".

162.—La segunda condición será en cuanto a la cualidad, porque los cuerpos de los resucitados serán de cualidad distinta de la que ahora son: porque lo mismo en cuanto a los bienaventurados que en cuanto a los malos, los cuerpos serán incorruptibles, porque los buenos estarán siempre en la gloria, y los malos siempre en sus tormentos. I Cor 15, 53: "Es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad, y que este ser mortal se revista de inmortalidad". Y como el cuerpo será incorruptible e inmortal, no habrá uso de alimentos ni de unión sexual. Mt 22, 30: "En la resurrección no se tomará ni mujer ni marido, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo". Y esto es contra lo que dicen judíos y sarracenos. Job 7, 10: "No volverá más a su casa".

163.—La tercera condición es en cuanto a la integridad, porque todos, buenos y malos, resucitarán con toda la integridad que pertenece a la perfección del hombre; así es que no habrá allí ni ciego ni cojo, ni defecto alguno. Dice el Apóstol en I Cor 15, 52: "Los muertos resucitarán incorruptibles", esto es, sin que puedan padecer las actuales corrupciones.

164.—La cuarta condición es en cuanto a la edad, porque todos resucitarán en la edad perfecta, o sea, de treinta y tres o treinta y dos años. La razón de ello es que los que no llegaron a ella no tienen la edad perfecta, y los ancianos la pasaron ya, por lo cual a los jóvenes y a los niños se les agrega los que les falta, y a los ancianos se les restituye. Ef 4, 13: "Hasta que lleguemos todos al estado de hombre perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo".

165.—Acerca de lo tercero debemos saber que en cuanto a los buenos será una gloria especial, porque los santos tendrán cuerpos glorificados en los que habrá una cuádruple condición.

La primera es la claridad: Mt 13, 43: "Los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre". La segunda es la impasibilidad: I Cor 15, 43: "Se siembra (el cuerpo) en la vileza, y resucitará en la gloria"; Apoc 21,4: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gemidos, ni dolor porque el primer estado habrá pasado". La tercera es la agilidad: Sab 3,7: "Los justos resplandecerán, se propagarán como chispas en rastrojo". La cuarta es la sutileza: I Cor 15, 44:

"Se siembra un cuerpo animal, resucita un cuerpo espiritual": no que sea completamente espíritu, sino que estará totalmente sujeto al espíritu.

166.—Acerca de lo cuarto debemos saber que la condición de los condenados será contraria a la condición de los bienaventurados, porque en ellos habrá un castigo eterno, en el cual se dará una cuádruple mala condición. En efecto, sus cuerpos serán oscuros: Isaías 13, 8: "Son los suyos rostros calcinados". Además, serán pasibles, aunque nunca se corromperán, porque arderán eternamente en el fuego y nunca serán consumidos: Isaías 66, 24: "Su gusano no morirá, su fuego no se apagará". Además, serán pesados, pues sus almas estarán allí como encadenadas: Salmo 149, 8: "Para trabar con grillos a sus reyes". Además, sus almas y sus cuerpos serán de cierta manera carnales: Joel I, 17: "Se pudrirán las bestias de carga en sus inmundicias".

 

 

sábado, 12 de septiembre de 2020

La fiesta de la condenación: Francisco celebra a Lutero

 

Francisco con el libro de las 95 tesis de Lutero, 13-Otc-2016

En ese libro fascinante –y de lectura más que obligada en estos tiempos terribles-, titulado Fátima, Roma, Moscú del padre Gérard Mura (edición en español de 2005), se revela, entre otras cosas, el misterioso simbolismo de una fecha: 13 de octubre, última aparición y milagro del sol en Fátima. Basándose en estudios historiográficos recientes, el padre Mura señaló como fecha del martirio de San Pedro el 13 de octubre del año 67. Curiosamente, sería el mismo día casi 1900 años después, en que ocurriría, en palabras de Romano Amerio, la «ruptura de la legalidad conciliar», cuando, el 13 de octubre de 1962, el cardenal Liénart, de Lille, «capturaría» el micrófono en la asamblea conciliar, y, encabezando un golpe de fuerza de la minoría progresista, impondría el descarte de los esquemas del Sínodo Romano previo, elaborados bajo la vigilancia del cardenal Ottaviani, y daría propiamente origen  al Concilio Vaticano II, al volver a comenzar los trabajos de elaboración de los documentos, pero esta vez con peritos progresistas y con un manejo hábil del «consenso» manufacturado. Se había iniciado de esa forma el desmantelamiento modernista de la Iglesia.

Lo que el libro no alcanzó a consignar fue lo que ocurriría nueve años después de su publicación en español: el 13 de octubre de 2014, la Relatio Post Disceptationem del Sínodo de la Familia fue leída por el cardenal relator, Peter Erdö, a los 190 padres sinodales. El revuelo fue inmenso tanto en medios católicos como seculares; dos puntos, relativos a la comunión a los divorciados vueltos a casar y otro –el punto 50-, de aceptación de la orientación homosexual, al reconocer sus «dones y atributos» específicos para la Iglesia, fueron los más escandalosos. Aunque la Relatio Synodi ulterior fue en algo aguada, la exhortación Amoris Laetitia y su interpretación autorizada por parte del papa Francisco, tres años después, abren la puerta al sacrilegio de permitir la comunión a pecadores públicos, violentando la doctrina católica. Esta medida no solo se agota en este supuesto mero cambio disciplinar, sino, como han señalado prestigiosos intelectuales como Robert Spaemann y Josef Seifert –para nada sospechosos de “ultratradicionalismo”-, significa la apertura de un horizonte de abolición de la idea de pecado en la Iglesia.

Tampoco alcanzó a consignar lo que ocurrió el 13 de octubre de 2016. Ese día, en el contexto de la recepción por parte del papa Francisco de una delegación de «peregrinos» luteranos alemanes (así los consideraba Radio Vaticana), y, al margen de las usuales declaraciones del pontífice –que en esta ocasión oscilaron por todos los grados de equivocidad que la doctrina católica considera, desde la proposición temeraria hasta la herética –, el mundo presenció un hecho inédito, en el Aula Paulo VI, en la Santa Sede de Pedro, se ponía en un puesto de honor una estatua del archiheresiarca Martín Lutero, abominador del papado, destructor de la fe (pues, como diría Romano Amerio, el libre examen, núcleo de la doctrina luterana, es la definición misma, el constitutivo formal, de la herejía, no  una simple negación de un dogma particular, sino la negación de todos) y personaje violento y vulgar, para nada «misericordioso».

El mismo Francisco acudirá el 31 de octubre a Lund, Suecia, a conmemorar el inicio del aniversario 500 de la Revuelta Protestante. El 31 de octubre de 1517, Lutero clavó sus 95 Tesis (que, como dice García-Villoslada, no eran 95 ni tesis) en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg. Un nuevo simbolismo en la fecha: doscientos años antes de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra, primera francmasonería «especulativa» y cuatrocientos, de la Revolución bolchevique. Tres fechas anticristianas. Tres fechas representativas de la lucha del Demonio por aniquilar los frutos de la redención. Pero, además, recordemos que el 31 de octubre es la víspera del 1 de noviembre, día en que la Iglesia conmemora la Fiesta de Todos los Santos, es decir, de las almas que están en el cielo. Al día siguiente, 2 de noviembre, la Iglesia ofrecerá oraciones por las almas que están en el purgatorio. Parece ser, entonces, que, para completar el panorama de estos días consagrados a la ultratumba, se requeriría una fiesta de las almas que están en el infierno. Fiesta abominable celebrada por los satanistas y por el hombre-masa de las «sociedades globales» que, sin saberlo, se disfraza de un alma condenada y juega «inocentemente» a infestar lugares. Ese también es el día de la Pseudoreforma: una fiesta de condenación. Y la cabeza de la Iglesia Católica se apresta a celebrarlo.

Parece ser que, ante los ojos humanos, la conjuración anticristiana ha triunfado.

Sin embargo, hay motivos para confortarnos. En primer lugar, la vindicación absoluta, para todo católico con un mínimo de honestidad intelectual y espiritual, de las previsiones de Monseñor Marcel Lefebvre. En su famosa Declaración del 21 de noviembre de 1974 (que acabaría costándole la supresión ilegal de su obra, la Fraternidad de San Pío X, y ulteriormente su suspensión a divinis, mientras tantos delincuentes y pervertidos fundaban seudomovimientos «eclesiales» que recibían el aplauso de la Jerarquía), escribió lo siguiente: «Nos adherimos de todo corazón y con toda nuestra alma a la Roma católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esa fe; a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante, que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y, después del Concilio, en todas las reformas que de él surgieron. Todas estas reformas, en efecto, han contribuido y siguen contribuyendo a la demolición de la Iglesia, a la ruina del sacerdocio, a la destrucción del sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa y a la implantación de una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, seminarios y catequesis, enseñanza surgida del liberalismo y del protestantismo condenado tantas veces por el Magisterio solemne de la Iglesia. Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la jerarquía, puede obligarnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica, claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos».

 El acto del 31 de octubre de 2016 no ha caído del cielo, es parte de un proceso de protestantización, alertado por diversas figuras, significativamente por Monseñor Lefebvre, y expresado en la reforma litúrgica y el aggiornamento en general. El pontificado de Francisco es un fruto claro de la reforma litúrgica, que se aleja de manera impresionante de la doctrina de Trento, como señalaron en el Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae los cardenales Ottaviani y Bacci, y que significó una protestantización de la liturgia explícitamente confesada por Monseñor Annibale Bugnini, quien la fabricó.  Lex orandi, lex credendi: los efectos deletéreos de la Nueva Misa, que permanecían ocultos para muchos ciegos voluntarios, se revelan, cincuenta años después, en la doctrina y acción del primer pontífice cuyo sacerdocio solo conoció de ese rito.

Por otro lado, los diversos signos en torno al Mensaje de Fátima y al panorama mayor de la teología de la historia de estos últimos tiempos nos hablan de que la medida ha sido colmada y, como diría el conde José de Maistre, en las Veladas de San Petersburgo, refiriéndose a la imposibilidad de que el hombre pueda permanecer en un estado de anomia y desacralización:  «Debemos aprestarnos para un acontecimiento inmenso en el orden divino, hacia el cual marchamos con una tan acelerada velocidad que sorprenderá a todos los observadores. Temibles oráculos ya anuncian que los tiempos han llegado».

 Por César Félix Sánchez Martínez

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

«El Problema del Mal» Segun el Libro de Job.

 


Seguramente quien esto lea tendrá que recurrir al Libro de Job en las Sagradas Escrituras y meditar en ese encuentro entre Dios y el demonio o diablo para comenzar a entender lo que seguirá después. Este dialogo entre Dios y el diablo es como la clave del problema, pero es "como la clave" no quiere decir que sea la solución

Seguramente éste es el problema, el problema de los problemas. Genéricamente dicho, es el problema de por qué simplemente existe el mal, especialmente si se considera en un universo creado y gobernado por un Dios Todopoderoso y todo-bondadoso. Santo Tomás de Aquino formula el problema con la máxima concisión en la Suma: «Si de dos contrarios uno fuese infinito, el otro se destruye todo. Pero bajo el nombre de Dios se entiende un Bien infinito. Por consiguiente, si Dios existe, el mal no puede existir; mas, como el mal existe en el mundo, Dios no existe» (S.Th. I, q.2, art. 3, obj. 1). (2)

La versión de Agustín es un poco más larga y un poco más explícita: «Si Dios fuera todopoderoso, sólo querría el bien, y si fuera todopoderoso, podría hacer en todo Su Voluntad. Pero existe el mal [además del bien]. Luego o Dios no es bueno, o no es todopoderoso, o ambas cosas». Una tercera formulación del problema resulta más práctica que teorética: ¿Cómo podría Dios -el Dios todo-bueno y todopoderoso- permitir que cosas malas le sucedan a gente buena? Esta formulación se acerca más a la queja de Job. El problema que urge resolver no es solamente el de la existencia del mal en sí mismo, cualquiera sea, sino la experiencia personal del mal, específicamente la injusticia. Cosas malas -cosas muy malas- le están ocurriendo, y él es «buena gente» de acuerdo al autor del libro (Job I:1) y, todavía más, así lo considera el autor de su existencia, el mismo Dios (Job I:8).

Sólo hay cuatro respuestas posibles a este problema. Primero está la respuesta obvia (y equivocada) de quien cree en el Dios de la Biblia, en un Dios bueno y todopoderoso: esto es, que Job no es «buena gente». Es la respuesta de los tres amigos de Job y es tremendamente verosímil. El autor del libro de Job se tiene que esforzar considerablemente al principio del libro para convencer al lector de que Job es «un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal» para lo cual pone esa calificación en boca del mismo Dios (Job I:8). De otro modo, con seguridad optaríamos como los tres amigos de Job por esta solución. El escandaloso contraste entre las apariencias y la realidad, entre lo que parece como la más obvia de las soluciones y la que realmente lo es -solución infinitamente más difícil y misteriosa y sorprendente- es una de los salientes más interesantes y dramáticas del libro. No debemos ver a los tres amigos de Job como tres necios, porque no lo son y porque de otro modo perderíamos de vista el gran drama, la inmensa ironía en juego, el contraste entre las apariencias y la realidad. Debemos simpatizar con los amigos si queremos ser sorprendidos por Dios como ellos lo fueron. En cierto sentido, esta es la razón principal por la que fue escrito el libro: sorprender al lector con Dios, el Dios verdadero, el «Señor del Absurdo» para utilizar el título del P. Raymond Nogar. Si el propio Dios, el omnisciente creador de esta historia en la que estamos inmersos no fuera el escandalizante y sorprendente «Señor del Absurdo», sino razonable, predecible, confortable y conveniente, entonces la vida no sería un misterio para vivir sino un problema que resolver, no una historia de amor, sino una novela policial, no una tragicomedia sino una fórmula. Porque la tragedia y la comedia son las dos formas primordiales del misterio, y si Job nos enseña alguna cosa, es que estamos viviendo en un misterio.

Por tanto, la primera respuesta al problema, la respuesta de los tres amigos de Job, que Job no es «buena gente», debe ser rechazada porque (1) evidentemente no es la respuesta del autor del libro; (2) Dios mismo rechaza esta solución tanto al principio del libro cuando le habla a Satanás de las virtudes de Job así como al final elogió a Job y castigó a sus tres amigos; y (3) esta respuesta reduciría el misterio central de la vida a los términos de un problema. De modo que debemos buscar otra respuesta.

Segunda repuesta:  A lo mejor Dios no es bueno. Esta es la respuesta con la que Job flirtea peligrosamente cuando sueña con arrastrar a Dios a un tribunal ganando su causa si sólo hubiera un juez justo e imparcial, un superior para impartir su sentencia sobre Dios y sobre él. Pero lamenta que no haya semejante juez y que Dios es quien tiene todo el poder, bien que no es justo. En otras palabras, Dios no es bueno, pero es poderoso, de modo que el bien (la justicia) y el poder están, en última instancia, separados, no son una sola cosa. Esta es una filosofía horrible, indeciblemente horrible y sólo la honestidad de Job y su escepticismo respecto de su propia inocencia lo guarda de realmente creer en semejante cosa.

¿Cuánto menos podré yo responderle,

elegir mis palabras frente a El?

Aun teniendo yo razón,

Nada le respondería;

imploraría la clemencia del que me juzga.

Aun cuando respondiera a mis clamores,

no creería que había escuchado mi voz,

El, que me aplasta con un torbellino,

y multiplica mis llagas sin causa.

No me deja respirar

y me harta de amargura.

Si se trata de fuerza, el poderoso es El,

y si de justicia (dice):

«¿Quién me emplazará?».

Aun cuando yo tuviera razón

mi boca me condenaría;

aunque fuera inocente,

me declararía culpable.

Soy inocente,

pero no me importa mi existencia,

no hago caso de mi vida.

Es todo lo mismo;

por eso he dicho:

«El acaba con el inocente

como con el impío».

¡Si al menos el azote matase de repente!

Pero El se ríe de la prueba de los inocentes [...]

Porque El no es un hombre como yo,

a quien se pudiera decir:

¡Vamos juntos a juicio!»

No hay entre nosotros árbitro

que ponga la mano sobre entrambos. (Job IX: 14-23;32-33).

La Resurrección de Cristo llena al cristiano con un júbilo cósmico porque refuta concretamente, de una vez para siempre, esa horrible filosofía de que el bien y el poder, en último término están separados. El Bien Encarnado, el único hombre totalmente bueno que alguna vez pisó esta tierra, la única cosa infinitamente buena que apareció alguna vez ante ojos finitos, triunfó sobre la muerte, el gran poder malo que ningún hombre puede conquistar, «el último enemigo». Las consecuencias psicológicas de la fe en la Resurrección están tan enraizadas en la conciencia cristiana que generalmente no nos damos cuenta de la distancia que hay aquí entre el Sí y el No, entre creer y descreer. Traten de imaginárselo: un día se dan cuenta de que a Dios no le importa, que el poder todopoderoso es completamente indiferente al bien y al mal, que la historia del universo y la historia de vuestras vidas son contadas por un imperturbable y vago bla bla en lugar de una Persona amante. Ese es el horror que aparece aquí en el horizonte de Job.

 


martes, 8 de septiembre de 2020

¿A quién le importan las elecciones en EEUU?

 

BIDEN Y KAMALA HARRIS

Hubo un tiempo en que las elecciones en EEUU generaban interés y hasta entusiasmo en el mundo. No sólo entre las elites políticas sino también en la población, existía la creencia de que el triunfo de una u otra opción podía modificar el estado de las cosas.

Esta convicción se ha desmoronado, ya que tanto demócratas como republicanos han mostrado escasísimas diferencias en política internacional. En plena campaña electoral, los demócratas prometen revisar la política exterior de Trump, no porque les parezca inadecuada sino porque "cuatro años más con Donald Trump dañarán nuestra influencia hasta un estado irreparable".

La frase del programa demócrata revela que las intenciones de ambos candidatos son idénticas: mantener la dominación de la superpotencia en declive a lo largo y ancho del planeta.

Los demócratas se empeñan en más de lo mismo, insistiendo con el mismo candidato y hasta la misma iconografía que fracasó en 2016. Quizá por eso, el boletín de mayo del Laboratorio Europea de Anticipación Política (LEAP) titula la campaña electoral, bajo una foto en la que aparecen Biden y una Hillary Clinton, la excandidata demócrata, demacrada: "El retorno de los muertos vivientes".

"Biden es Hillary Clinton bis", reflexiona el LEAP. "Como este grupo ha sido particularmente exitoso en tomar el control del partido Demócrata, ese partido ya no puede producir nada más que Biden y Clinton… una y otra vez".

En efecto, la candidatura de Biden encarna un EEUU que ya no existe, el de la Guerra Fría y la hegemonía de la población blanca y masculina. Maneja un discurso que los medios afines reconocen que genera poco entusiasmo entre los jóvenes, los latinos y los negros, o sea entre una porción decisiva del electorado.

Para remediar esta desventaja, Biden eligió como candidata a la vicepresidencia a Kamala Harris, con la esperanza de que una mujer no blanca pudiera atraer al electorado que, aún rechazando la reelección de Trump, tiene muchas dudas en apoyar a Biden.

Harris se desempeñó como fiscal de distrito de San Francisco de 2004 a 2011 y fiscal general de California de 2011 a 2017 y se describe a sí misma como "progresista". En julio de 2019, cuando Harris competía en las internas demócratas, Marjorie Cohn, profesora de derecho en la Facultad de Derecho Thomas Jefferson en San Diego (California) y ex presidenta del Colegio Nacional de Abogados, escribió un artículo titulado: "Kamala Harris tiene una distinguida carrera al servicio de la injusticia".

Cohn la acusa de "mala conducta" por encubrir la existencia de informantes en cárceles de California para:

·         "obtener confesiones ilegalmente";

·         "favorecer la criminalización del absentismo escolar";

·         aumentar las fianzas de presos usados como mano de obra barata;

·         oponerse a que "la oficina del fiscal investigue de forma independiente los tiroteos policiales que resultaron en muertes".

Cohn afirma que la candidata a la vicepresidencia de Biden no tiene nada de progresista. Según el filósofo y periodista francés Philippe Grasset, director de la revista De Defensa, Harris tiene "reputación de tipo duro, del tipo ley y orden", además de ser "extremadamente rica", perteneciendo al famoso 0,1% con ingresos de 1,8 millones de dólares en 2018.

Por su parte, el LEAP considera que la elección en EEUU ya "no es el centro de interés del planeta" y que pese a que no hubo primarias por la pandemia, los que relevarán a las viejas guardias "parecen estar atravesando las grietas del pavimento bipartidista".

Lo fundamental es que el thinktank francés considera a Trump como "el enterrador de la vieja América", asistido por la pandemia de coronavirus. "Trump ha encarnado el exceso de una cierta América, y al hacerlo, ha puesto fin a ella". Para explicar este aserto hilvana una decena de "revelaciones".

La primera se refiera a que Trump "reveló la vulgaridad de una cultura de negocios que Estados Unidos había estado infligiendo al mundo durante décadas"; así como "el arraigado machismo y racismo del sistema de poder americano, despertando a la sociedad civil de su letargo".

Pero también reveló la debilidad de EEUU que ya no tiene los medios para llevar adelante sus objetivos globales. Entre ellos, uno de los más destacados gira en torno a "el problema de la presencia de EEUU en Medio Oriente", revelando que es la potencia la que crea problemas que luego no es incapaz de resolver.

Entre otras "revelaciones", el LEAP asegura que la presidencia de Trump mostró la dependencia de EEUU de China y del mundo, mientras la pandemia "es el último golpe mortal al sistema sanitario y social de la primera potencia mundial". En suma, bajo Trump el imperio aparece desnudo, siendo el momento de máxima inflexión del sistema deuda-petróleo-dólar que tiene de rehén al planeta.

Por último, la cuestión de la desigualdad, que no para de crecer y está llegando a niveles insostenibles. El último informe anual de Instituto de Política Económica asegura que las retribuciones de los CEO de las 350 principales empresas en los EEUU son 320 veces superiores al salario medio de un trabajador.

En 2019 los ingresos de los principales CEO crecieron 14% respecto a 2018. Pero el dato más importante es que en 1989 la diferencia de ingresos entre CEOs y trabajadores era de 61 a 1, lo que indica que la brecha de ingresos se multiplicó por cinco en apenas tres décadas.

Los autores del informe creen que el salario de los directores ejecutivos podría aumentar nuevamente en 2020, a pesar del colapso económico causado por el coronavirus.

La desigualdad está destruyendo los sueños de los jóvenes, de las minorías raciales y de los migrantes, que son los que se han volcado a las calles para denunciar la violencia policial luego del asesinato del afroamericano George Floyd el 25 de mayo. Pero la enorme desigualdad destruye también la legitimidad del sistema político de los EEUU y neutraliza la democracia.

Cuando se ingresa en una crisis sistémica, las diferencias entre las propuestas políticas que se formulan desde su interior, dejan de ser alternativas porque adhieren a la continuidad de lo existente y temen modificarlo, lo que explica que ambos partidos de EEUU prefieran hundirse con el sistema antes de correr los riesgos de modificarlo.

 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DEL BLOG 

 


domingo, 6 de septiembre de 2020

EL COMUNISMO EN LA REVOLUCION ANTICRISTIANA. R. P. JULIO MENVIELLE

 
R.P. JULIO MENVIELLE

Breve biografia del autor del libro:

Estudió en el Pontificio Seminario Conciliar de Villa Devoto. Se doctoró en teología y filosofía en Roma y pronto comenzó su prolífica obra sobre historia y economía. El 20 de diciembre de 1930 fue ordenado sacerdote.

En 1934 participó en la creación de la Acción Católica Argentina.1

A partir de su trabajo en la parroquia Nuestra Señora de la Salud del barrio de Versailles de la ciudad de Buenos Aires dio el puntapié a una iniciativa de campamentos juveniles parroquiales, que se difundió entre otros colegas del sacerdocio. Años después, promovió la creación de la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA), que lo eligió como su primer secretario. El 7 de abril de 1937, dicha asociación scout fue reconocida por el cardenal Santiago Luis Copello, obispo primado de la Argentina, como asociación privada de fieles de la Iglesia católica.2 Fue también uno de los fundadores del Ateneo Popular de Versailles, un club con gran trayectoria deportiva y social, que presidió hasta su muerte.3

Entre 1943 y 1956 fue director de las revistas Nuestro Tiempo y Balcón.3

En los años sesenta, el padre Meinvielle fue el guía espiritual del Movimiento Nacionalista Tacuara, un grupo integrado por jóvenes.1

Uno de los discípulos de Meinvielle fue el escritor anticomunista Jordán Bruno Genta, autor de Guerra contrarrevolucionaria: doctrina política (Buenos Aires, 1965).1 Otros discípulos de Meinvielle fueron el ideólogo nacionalista católico argentino Alberto Buela Lamas41 y su hermano, el sacerdote Carlos Buela, que en 1984 fundaría el Instituto del Verbo Encarnado, y (autor de un opúsculo in memoriam de Meinvielle).21

 En julio de 1973 sufrió un accidente al ser atropellado por una camioneta de la municipalidad de Lanús mientras cruzaba la avenida Nueve de Julio.1 Estuvo un mes hospitalizado y falleció el 2 de agosto de 1973.

 

 Nota del editor_ En México actualmente el enemigo del genero humano ha levantado cortinas de humo y a infundido un temor grande como el covi en muchos de sus habitantes. Admito, por otro lado, que es motivo de preocupación este tema, pero, ¿la falsa derecha engañosa y perversa no contribuye a solidificar el comunismo en México? La historia esta llena de ejemplos aleccionadores, uno de ellos es la revolución francesa que, en su interior ya contenía el germen el sistema comunista, analicen sus falsos postulados. Para quienes nos los recuerdan son; Igualdad, Fraternidad y Libertad, el comunismo toma como su eslogan la Igualdad de clases, la “democracia” los demás.

                                 Introducción del autor

El gran hecho, que se ofrece a las generaciones que habitan este siglo nuestro planeta, es el avance sostenido e incontenible del comunismo ateo. La teoría comunista comenzó a elaborarse después del año cuarenta del siglo pasado. Pero esta teoría, hecha acción, recién comenzó a principios de 1900. Lenin y los revolucionarios rusos, financiados ya desde entonces por la banca judía norteamericana, realizaron una obra titánica de envenenamiento y adiestramiento de las clases obreras de Rusia que había de lograr el completo éxito con la revolución de octubre de 1917. Es claro que el comunismo no se implanto, en virtud de motivaciones puramente económicas. Fue una revolución específicamente política, a base del poder político, que conto con el apoyo de la banca judía Kuhn Loeb and Co. De los Estados Unidos y con la ayuda del ejercito alemán. El poder político removió y movilizo todos los resentimientos del pueblo ruso desquiciado y entrego a esa noble nación a la camarilla revolucionaria que encabezaban Lenin y Trosky. Desde entonces, el comunismo dispuso de una poderosa plataforma para expandirse sobre el globo. Mientras se consolidaba en Rusia, apelando a métodos gigantescos de organización y usando sin escrúpulos y en escalas nunca vista los medios más expeditivos de eficacia policial, montaba una poderosa maquinaria de acción revolucionaria encargada de propagar por todo el mundo el comunismo ateo.

Con la segunda guerra mundial, y siempre a base del poder político, el comunismo logro insospechados beneficios y triunfos en la Europa Oriental y en Asia. Con la complicidad manifiesta de potencias que se exhiben como comunistas, el comunismo conquisto, prácticamente sin lucha y como si recibiera un regalo, bastas regiones y pueblos de Europa y de Asia en especial China. Ya hoy es dueño de la mitad de la tierra y amenaza por extenderse rápidamente por África e Hispanoamérica y se encuentra a las puertas mismas de Estados Unidos y Europa Continental.

Aquí surge una pregunta: ¿Qué encanto y que singular atractivo ofrece el comunismo para que los pueblos se echen en sus brazos? Porque esta suficientemente documentado que es un inmenso y terrible régimen carcelario que somete a la gente a un trabajo despiadado sin proporcionarles las legítimas satisfacciones y goces que ha encontrado siempre el hombre en las mas diversas civilizaciones. ¿Qué razón puede explicar que los pueblos abracen, en forma rápida y en gran escala, un sistema de vida que contraría las aspiraciones más legítimas y elementales del bienestar humano?

A esta pregunta, que debe formularse todo hombre responsable que desee conocer la razón de un fenómeno social como lo es el comunismo, no cabe ni una sola respuesta que solo pueda dar la teología de la historia. Decimos: “la teología de la historia”, vale decir, la historia y la historia de nuestros días, vista a la luz de las enseñanzas de la revelación cristiana. Cristo nos ha traído un mensaje que debe iluminar a todo hombre que viene a este mundo.

Este mensaje es propagado, en forma autorizada en su integridad, por la Cátedra romana en la que se prolonga el magisterio de Cristo. La vida del hombre y por lo mismo su historia -historia de los individuos sobre todo, historia de los pueblos se ha de ajustar a la enseñanza del Señor, que se puede resumir en aquella palabra del Evangelio: "Buscad pues primero el reino de Dios y su justicia y todo 10 demás se os dará por añadidura", y añade el Señor: "No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástale a cada día su afán". (San Mateo, 6, 33).

Aquí el Señor, único Maestro autorizado de la humanidad, le dice al hombre, sea individuo, sea pueblo: ¿quieres ser feliz? Pues bien, lo serás si buscas como fin primero de tu vida el reino de Dios. Si diriges tus esfuerzos en servir a Dios, lograrás sólo entonces lo lograrás, lo que te es indispensable para la felicidad en este mundo. Si en cambio vives preocupado primeramente por tu felicidad en este mundo andas inquieto pensando en el mañana de tu vida, ni serás feliz en este mundo ni lo serás tampoco en el otro.

Esta palabra de Cristo -palabra como todas las suyas de Vida eterna- tiene valor y vigencia para la historia de los pueblos cristianos, que son por otra parte los pueblos rectores del mundo. ¿Qué ha de pasar con los pueblos cristianos si llega un momento en su historia que, lejos de tomar en serio la palabra de su Señor de dedicarse a la propagación de su reino por el mundo, se entregan a la erección de la ciudad del Hombre, ponen todas sus energías para edificar la ciudad del mañana en la que le sean solucionados todos sus problemas? Si la palabra de Cristo tiene valor debe ser tomada en serio, habrá de acaecer necesariamente que esa ciudad, lejos de proporcionarle al hombre su felicidad, traerá su ruina y desgracia, ruina y desgracia, por otra parte, en la medida en que el hombre proponga la búsqueda del reino de Dios y se concentre en su propio bienestar.

Ahora bien; el comunismo no es más que la etapa, que estamos al presente viviendo, de un proceso en el cual los pueblos que han conocido y practicado el Mensaje cristiano han promovido

una Revolución contra este Mensaje. Esta es La Revolución anticristiana. Cristo dijo: "Buscad primero el reino de Dios". Y los pueblos cristianos le contestan: "De ninguna manera. Buscaremos primero nuestro bienestar. Edificaremos la ciudad del Hombre", Y he aquí que, desde hace casi cinco siglos, la Europa cristiana ha comenzado a volver sus espaldas al Evangelio, a su propagación, y se ha dedicado a empresas puramente materiales, Primero se ocupó del Humanismo, después del Capitalismo y hoy del Comunismo.

FUENTE: R. P. JULIO MENVIELLE



viernes, 4 de septiembre de 2020

El padre Pío, Pablo VI y la masonería.

 

                                  EL FAMOSO MONUMENTO A PABLO VI


Hemos recibido una revista italiana Alfa & Omega (Bimestral de análisis políticos y de orientaciones culturales, fundada en 2004, Ediciones Segno, via E. Fermi 80, Feletto Umberto, 33010 Tavagnacco, Italia, Tel. 0432-575:179; www.edizionise-gno.it).

Hemos tomado del nº 6, un artículo de 21 páginas intitulado Santo Padre Pío y la Masonería, una batalla del espíritu que continua. He aquí el resumen:

En la época del Papa Pablo VI, el Padre Pío, se reunió con Luigi Villa, sacerdote al que impuso la tarea de dedicar su vida a combatir la Masonería Eclesiástica. Le dijo: Coraje, coraje, porque la iglesia ya está invadida por la Masonería. La Masonería ha llegado ya hasta las pantuflas del Papa”.

Don Luigi Villa, doctor en teología dogmática, devino agente secreto del cardenal Ottaviani, jefe del Santo Oficio. En 1971, fundó su revista Chiesa Viva [1]. Para acallarla, intentaron varias veces asesinarlo, pero la revista sigue más combativa que nunca. El autor de este artículo, Franco Adessa, colabora allí desde hace muchos años.

Hace unos 12 años, fue encargado de un estudio concerniente al monumento a Pablo VI edificado sobre el Sacro Monte de Varese, y publicó en 2000 el libro: A Pablo VI un monumento masónico, un monumento que glorifica la victoria de la Masonería sobre el Catolicismo. El mismo se eleva frente a la estatua de la Santa Virgen Coronada, símbolo de la victoria de la Iglesia sobre el protestantismo y muralla contra la herejía. Representa a Pablo VI con una mitra idéntica a la del faraón Akhenaton y el mismo monograma de éste: “Dios, Pontífice y Rey". El Papa está vestido con el ephod, como el gran sacerdote Caifas, en oportunidad de la condenación de Cristo.

Al descifrar numerosos símbolos masónicos del monumento, Franco Adessa concluye que Pablo VI está representado como un ‘Pontífice hebraico’ del grado 18 de la Masonería del Rito Escocés, el grande de los Caballeros Rosa-Cruz, cuyo secreto es ¡“borrar el sacrificio de Cristo sobre la Cruz”!

Luego F. Adessa fue encargado por Don Luigi Villa de estudiar la “Nueva Iglesia” dedicada al padre Pío en San Giovanni Rotondo, inaugurada enjulio de 2004.  “¡Si la idea directriz del monumento a Pablo VI representa el símbolo de la victoria de la Masonería sobre la Iglesia Católica y sobre María, muralla contra esta “madre de todas las herejías” que enfrenta la doctrina de siempre de la Iglesia de Cristo!; en esta “Nueva Iglesia” la idea directriz es la glorificación de la Masonería y de su dios Lucifer. Un Lucifer que triunfe sobre Cristo y la Trinidad, que es reemplazada por la satánica trinidad masónica. En esta representación geométrica, Lucifer substituye al Cristo sobre la Cruz (ritual del grado 25), como “Redentor del hombre” (ver el Tabernáculo) y él fue representado como el “Rey del universo” (ver la cruz de piedra de 40 m de alto y su geometría, en medio de una creación y de una humanidad divinizada centro de una estrella de 5 puntas y de una estrella de 6 puntas). La humanidad compuesta de 70 piedras (recordando los 70 pueblos que Dios dispersó en la Torre de Babel), se eleva con orgullo para construir su segunda “Torre de Babel”.

Estamos en el centro del combate del Apocalipsis en que se sustituye el culto rendido a Dios por el culto rendido a Lucifer, lo que no es posible sino con la destrucción de la Iglesia Católica y de la Civilización Cristiana. Es el objetivo del gobierno mundial según los masones Giuseppe Mazzini y Albert Pike: “Los ciudadanos recibirán la verdadera luz a través de la manifestación universal de la pura doctrina de Lucifer, revelada al público luego de la destrucción de la Cristiandad”.

Aquella que el Padre Pío llamaba la infame secta de la Masonería quiso así vengarse de él. Franco Adessa recuerda el discurso pronunciado en una logia de París: “A fuerza de ultrajar a Cristo, aboliremos su gloria. Un día el Príncipe de este mundo, Satán, nuestro Maestro, triunfará sobre Cristo y será adorado como el verdadero Dios”, y esta estrategia bien conocida: Corromperemos al pueblo a través de los sacerdotes y a los sacerdotes a través de nosotros”, “hagan que el clero marche bajo nuestras banderas pensando que lo hace bajo la de las llaves apostólicas”.

¿Quién es el verdadero autor del proyecto de construcción de esta “¿Nueva Iglesia”, en la que la presencia de la simbología masónica y las significaciones ocultas son de una importancia capital?

La masonería, por esencia, es una sociedad secreta, con altos iniciados. El escultor Floriano Badini, autor del monumento a Pablo VI en el Sacro Monte, hizo también la puerta del Tabernáculo de esta nueva iglesia.

Todos los símbolos no aparecen a los ojos del profano. ¡Pero para los altos iniciados, son suficientes algunos indicios para descubrir lo que deben encontrar allí! “Los profesionales que trabajan para el 3o milenio”, tales como el arquitecto Renzo Piano, obedientes a las órdenes precisas de los “hermanos”, decían “alegrarse al recibir indicaciones precisas de parte de los especialistas del Vaticano”, sobre todo de Monseñor Crispino Valenziano que recibía directrices de su superior, el Cardenal Virgilio Noé, masón notorio.

El Observatorio Romano del 1 de octubre de 1893 dice: La Masonería es satánica en todo: en su origen, en su organización, en su acción, en su fin, en sus medios, en sus códigos y en su gobierno, porque ella ha llegado a ser una sola y misma cosa con el judaísmo”. Satánica, sí; ¡pero no estúpida!

F. Adessa publicó su trabajo sobre la “Nueva Iglesia” dedicada al Santo Padre Pío, pero el mismo no provocó ninguna reacción oficial de parte de los eclesiásticos que colaboraron en el proyecto; “quien calla, otorga” ...

A la pregunta: “¿Cómo es posible que el Vaticano haya podido hacer construir un templo satánico a expensas de millones de fieles católicos del mundo entero que han colaborado de buena fe?”. La respuesta es inquietante: ¡O se trata de personas que se dejaron engañar de manera colosal; o se trata de personas que sabían lo que hacían! Preste atención a las advertencias dadas por el Padre Pío en los años 60.

Al final este artículo presenta elementos de la correspondencia entre el Venerable gran Maestro del Gran Oriente de Italia y el Cardenal Baggio, donde son nombrados el Vicario general del Vaticano, el Cardenal Francesco Marchisano, el secretario personal de Pablo VI, Pasquale Macchi, el abate Marsili Salvatores, Monseñor Aníbal Bugnini [2], el rector del Letrán, Franco Biffi, el Cardenal Virgilio Noé, y otros, en calidad de “hermanos”, respecto al tema de la muerte de Pablo VI y la elección de su sucesor.

Estos textos dan lamentablemente razón a las acusaciones del Padre Pío y de su delegado: Don Luigi Villa, como, también de nuestro autor Franco Adessa.

Fueron asimismo publicadas tres cartas de 1961 del Cardenal Marchisano al Gran Maestro que detallan el plan de demolición de los seminarios italianos, piden la participación de la Masonería, y terminan con una “salutación de afecto servicial” al Gran Maestro. La publicación de esta correspondencia, difundida entre el clero italiano, no provocó protestas ni desmentidas.

Don Luigi Villa publicó en 1992 la “lista Pecorelli” conteniendo los nombres de más de una centena de prelados con la fecha de su inscripción en la Masonería, su número de matrícula y su apodo. También publicó dos libros: Pablo VI, ¿Bienaventurado? Pablo VI, proceso a un Papa”, que hablan de “su apertura a la Masonería” y de sus documentos secretos recuperados por su secretario, luego de su deceso, que se encontraban en su escritorio.

Nuestro autor concluye que, de todo esto, resulta que quien manda en el Vaticano es la Masonería”.

Recuerda las palabras de la Virgen de La Salette: Roma perderá la Fe y llegará a ser la sede del Anticristo”, y también de sor Lucía de Fátima: Cardenal contra cardenal, obispo contra obispo, y Satán marchará en medio de ellos...Satán se introducirá finalmente en la cima de la Iglesia...Lo que se pudrió en Roma caerá y lo que baya caído no se levantará más...”

Finalmente, se recuerda la advertencia del Santo Padre Pío, antes de morir: Yo armaré más jaleo muerto que vivo

Notas:

[1] Aparece hasta hoy: Via G. Galilei 121,1- 25123 Brescia (Italia)

[2] Monseñor Aníbal Bugnini, por entonces sólo padre Bugnini fue el responsable hacedor de la “misa nueva”, como presidente de la comisión que la dio a luz. Más tarde, cuando trascendió su filiación masónica al público, fue apartado y enviado a Irán; donde dicen que murió de “muerte natural provocada”. Es sabido que los masones se comen a sus hijos.

Jacques Villemonais, publicado en “Patria Argentina” Nº 232, 11 de abril de 2007. Tomado de “Lectures Françaises”, Nro598, febrero de 2007, Págs. 11, 12 y 13. Visto en Syllabus.