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domingo, 16 de agosto de 2020

DEL DAÑO QUE SE HA HECHO A LA IGLESIA CATOLICA AL QUITAR ESTE JURAMENTO

 

JURAMENTO

ANTI-MODERNISTA

 

Motu Propio: “SACRORUM ANTISTITUM”

 

Impuesto al clero en

septiembre de 1910

 

por S.S. Pío X

Nota. Estimados lectores quien esto escribe da gracias a Dios eternamente por haberme concedido el favor divino de hacer este JURAMENTO un día antes de mi ordenación sacerdotal conferida por Mons. Lefebvre. La providencia divina quiso y pidió por medio de San Pío X se hiciera este juramento en presencia del Santísimo Sacramento del altar. Con la solemnidad propia de los actos litúrgicos que encierran algo importantísimo para el bien temporal y eterno de la Iglesia Católica.

Hasta ahora, por la gracia de Dios y la ayuda de la Santísima Virgen María, me he mantenido fiel a pesar de mis miserias, debilidades y de mis flaquezas.

Si he de combatir al modernismo enquistado en lo mas profundo de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo lo hago no solo por este bendito juramento sino también porque siento una santa obligación y necesidad que me impele a defender los derechos de Dios como la fe, sus dogmas, su doctrina y su Santa Iglesia.

Me sentiría la criatura mas ingrata si traicionara y, cual soldado cobarde, abandonara este santo y legitimo combate. Por otro lado lamento mucho que dicho juramento se haya abolido después del Concilio Vaticano II como otras tantas cosas que hacían grande y única a nuestra sacrosanta religión.

Esta fidelidad humanamente hablando no se puede llevar si ustedes quienes han tenido la bondad de leer estas líneas no me fortalecen con su oración y piden por este pecador ante Nuestra buena Madre la Santísima Virgen María, gracias de ante mano por sus oraciones Dios los/las bendiga

 

" Yo...abrazo y recibo firmemente todas y cada una de las verdades que la Iglesia por su magisterio, que no puede errar, ha definido, afirmado y declarado, principalmente los textos de doctrina que van directamente dirigidos contra los errores de estos tiempos.”

 

“En primer lugar, profeso que Dios, principio y fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón, por medio de las cosas que han sido hechas, es decir por las obras visibles de la creación, como la causa por su efecto.”

 

“En segundo lugar, admito y reconozco los argumentos externos de la revelación, es decir los hechos divinos, entre los cuales, en primer lugar, los milagros y las profecías, como signos muy ciertos del origen divino de la religión cristiana. Y estos mismos argumentos, los tengo por perfectamente proporcionados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos los hombres, incluso en el tiempo presente.”

 

“En tercer lugar, creo también con fe firme que la Iglesia, guardiana y maestra de la palabra revelada, ha sido instituida de una manera próxima y directa por Cristo en persona, verdadero e histórico, durante su vida entre nosotros, y creo que esta Iglesia esta edificada sobre Pedro, jefe de la jerarquía y sobre sus sucesores hasta el fin de los tiempos.”

 

“En cuarto lugar, recibo sinceramente la doctrina de la fe que los Padres ortodoxos nos han transmitido de los Apóstoles, SIEMPRE CON EL MISMO SENTIDO Y LA MISMA INTERPRETACIÓN. POR ESTO RECHAZO ABSOLUTAMENTE LA SUPOSICION ERETICA DE LA EVOLUCION DE LOS DOGMAS, según la cual estos dogmas cambiarían de sentido para recibir uno diferente del que les ha dado la Iglesia en un principio.

Igualmente, repruebo todo error que consista en sustituir el deposito divino confiado a la esposa de Cristo y a su vigilante custodia, por una ficción filosófica o una creación de la conciencia humana, la cual, formada poco a poco por el esfuerzo de los hombres, sería susceptible en el futuro de un progreso indefinido.”

“Consecuentemente: mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades tenebrosas del "subconsciente", moralmente informado bajo la presión del corazón y el impulso de la voluntad, sino que un verdadero asentamiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente por la enseñanza recibida EX CATEDRA, asentamiento por el cual creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro creador y nuestro Maestro".

 

“En fin, de manera general, profeso estar completamente indemne de este error de los modernistas, que pretenden no hay nada divino en la tradición sagrada, o lo que es mucho peor, que admiten lo que hay de divino en el sentido panteísta, de tal manera que no queda nada más que el hecho puro y simple de la historia, a saber: El hecho de que los hombres, por su trabajo, su habilidad, su talento continúa a través de las edades posteriores, la escuela inaugurada por Cristo y sus Apóstoles. Para concluir, sostengo con la mayor firmeza y sostendré hasta mi último suspiro, la fe de los Padres sobre el criterio cierto de la verdad que está, ha estado y estará siempre en el episcopado transmitido por la sucesión de los Apóstoles; no de tal manera que esto sea sostenido para que pueda parecer mejor adaptado al grado de cultura que conlleva la edad de cada uno, sino de tal manera que LA VERDAD ABSOLUTA E INMUTABLE, predicada desde los orígenes por los Apóstoles, NO SEA JAMAS NI CREIDA NI ENTENDIDA EN OTRO SENTIDO.

“Todas estas cosas me comprometo a observarlas fiel, sincera e INTEGRAMENTE, a guardarlas inviolablemente y a no apartarme jamás de ellas sea enseñando, sea de cualquier manera, por mis palabras y mis escritos...".

 

viernes, 14 de agosto de 2020

¿"TIENEN OJOS Y NO VEN, TIENEN OÍDOS Y NO OYEN, TIENEN BOCA Y NO HABLAN"? LA SEUDO RESTAURACION

 

¿LOS RECONOCE? SON LOS DE LA SEUDO RESTAURACION

Actualmente el enemigo ha conseguido, con la Revolución, poner a las almas en estado de apostasía y de pecado sin precedentes en la historia de la Iglesia ¿En qué momento el Demonio decidirá hacer la vendimia para el Infierno? Las bombas atómicas están preparadas; están en manos del socialismo, del liberalismo satánico y de sus amos, y se presenta la siguiente cuestión: por ejemplo, si Dios ha decidido

detener la Revolución, con castigos (porque es paradójico que Dios exista y que el mundo esté en este estado), los jefes de la Revolución, viendo que no pueden terminar la construcción de su templo masónico, de su torre de Babel, ¿serán fieles a la consigna de los Jacobinos?: “Haremos de Francia un cementerio, si no podemos regenerarla a nuestra manera”. (8)

VI.- En esta situación, el hombre se ve obligado a levantar los ojos al Cielo y a contemplar la promesa de la Santísima Virgen en Fátima: “Al fin mi Inmaculado Corazón triunfará”. Humanamente no hay solución, la Revolución está muy fuerte,

tiene todo el poder; hay demasiados “conservadores” mal formados que caen fácilmente en las trampas de las pseudo-restauraciones. Los que combaten seriamente en las filas de la Contra-Revolución son un número reducido, los otros son espectadores.

¿Quiere Dios Nuestro Señor preparar las condiciones para una intervención admirable de Su Santa Madre? ¿Condiciones tales que ya no sea posible dudar de que ése sea el triunfo sobrenatural del Bien sobre el Mal? Porque Satanás, pese a todo, es el servidor de Dios, «...haciendo lo que él quiere, trabaja para el cumplimiento de los pensamientos divinos». (9)

Esto nos lleva a concluir con una última hipótesis histórica.

 

 VII.- Hipótesis sobre la falta de desarrollo de la cristiandad de la Edad Media debido a la resistencia a la gracia de la exaltación histórica de la Madre de Dios.

 

Porque la gracia no puede perder su fuerza (10). ¿Por qué entonces en lugar de la expansión de la cristiandad por todos los continentes, el gráfico de la historia muestra seis siglos de descenso hasta las tinieblas del siglo XX? ¿Puede suponerse que hubo una resistencia a la gracia? ¿Algunas almas privilegiadas llamadas a predicar la exaltación histórica de la Santísima Virgen no lo habrían hecho? ¿Era ésta la condición requerida por la Santísima Trinidad para cumplir el mandato del Señor: "Id y enseñad a todas las naciones”?

Ya las resistencias de Lucifer y de Adán precipitaron a los hombres una primera vez en las tinieblas pre-cristianas, y la Encarnación, y el “Fiat” de la Virgen nos devolvieron a la luz.

¿Por qué a finales del Siglo XX la Providencia, de manera extraordinaria llama la atención de los fieles sobre la Santísima Virgen por medio de las grandes apariciones de Lourdes, de Fátima? ¿Va a cumplir Ella un papel histórico? ¿La gracia que los hombres habrían rehusado -rechazo que habría provocado el comienzo de la Revolución-, la Santísima Trinidad, que no renuncia a su Plan de Amor, la impondrá en todo su esplendor?

Entonces algo admirable nos espera, ¿porque no podemos prever lo que Dios hará? Él es el Ser Superior, nosotros somos seres inferiores. Él hará algo que jamás podremos imaginar, que nos colmará de un indecible amor.

Además, estaba profetizado: “... Ella te aplastará la cabeza”.

La teología atribuye al Padre la Creación, al Hijo la Redención, al Espíritu Santo la difusión de la Iglesia, y a la Virgen el papel histórico de aplastar la cabeza de la serpiente y de su obra: la Revolución; y en Fátima la promesa se hizo: “Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará”. “Venid, oh Madre de Dios, os esperamos, cumplid lo que la Santísima Trinidad y nosotros esperamos de Vos sólo Vos tenéis el permiso de Dios para aplastar la cabeza de la serpiente. Venid ya.”

 

§ 2.- Dos peligros y dos remedios

 

Como es previsible, los próximos años nos pondrán frente a dos situaciones particularmente peligrosas que nuestra lúcida prudencia debe considerar:

1) La Pseudo-Restauración que parece querer caracterizarse por la eclosión de una iglesia conservadora (iglesia liberal mejorada): “tradicionalista” en la sacristía, e interconfesional en público.

2) La persecución, por el Estado, de los tradicionalistas como fundamentalistas.

Convicciones de esta clase pueden obtenerse gracias:

1.- La formación Contra-revolucionaria: El enemigo estudiado con mayor método. Hay que substraer este estudio a la discreción personal y hay que guiarlo sistemáticamente con un curso especial: naturaleza, metamorfosis, métodos...

2.- La oración mental que es la única y última defensa que queda al católico cuando se le ha quitado todo. Reconstruir en su interior, todo lo que desaparece en el exterior. “En la época del Renacimiento... los mismos espíritus fueron pervertidos...

El sacerdote, el monje y el fiel deseosos de practicar sus deberes no podían ya encontrar más que en ellos mismos, en su vida interior, el medio de preservarse o de liberarse de las malas influencias de las opiniones de la época. (11)

Pese a contar con la intervención extraordinaria de Dios, nosotros no la podemos “programar”. Sólo nos queda prever el futuro y preparar a los tradicionalistas a fin de que perseveren en la defensa de la Fe, incluso en el caso en que la Hermandad

San Pío X fuese puesta fuera de la ley. (Acción que no ocurrió por sus pésimos arreglos con los modernistas, ya son parte de ellos aunque digan con gran voz lo contrario)

Sólo aquellos que estén firmemente convencidos podrán, con la gracia de Dios, soportar la Pseudo-Restauración que vendrá y el impacto de la supresión de los apoyos exteriores. Porque el combate debe continuar a pesar de todo.

Sin embargo, no excluimos que la Providencia intervenga por medio de ciertos castigos con el fin de que los pérfidos no puedan llevar a cabo sus proyectos.

18 La Seudo-Restauración

En ambos casos, según mi parecer, la mejor preparación -además de los medios generales- consiste en una insistencia especial en formar convicciones profundas, arraigadas, capaces de sostener la fe de los sacerdotes y de los fieles tradicionalistas, frente a las trampas futuras aun en la eventualidad de que faltaran los apoyos exteriores, como en las persecuciones clásicas de la historia de la Iglesia.

Capítulo II.

¿Qué es la Pseudo-Restauración?

§ 1.- La Pseudo-Restauración

 

Siendo la Revolución un fenómeno histórico que tiene unas causas y una lógica muy precisas, su estudio es una ciencia. En su desarrollo histórico, sufrió metamorfosis; así paralelamente a la sociedad temporal, observamos las mismas transformaciones en la Revolución en la Iglesia. (12)

La Revolución en la Iglesia es un fenómeno que supera el pontificado de cada Papa. Cada uno cumple una parte. (13)

El pontificado actual y la gestión de la Congregación para la Doctrina de la Fe por el Card. Ratzinger, se manifiestan, al menos en parte, como una pseudo-restauración: mientras que Pablo VI avanzaba dos pasos, el Papa Wojtila y el Card. Ratzinger, en ciertos puntos, están por hacer un paso atrás. Es una maniobra típica de la Revolución, indispensable para eliminar, recuperar, y adormecer a la reacción.

La historia, maestra de vida, enseña que, en la sociedad temporal durante la Revolución liberal, llamada francesa, Robespierre y los Jacobinos tendían a las consecuencias más radicales, entre otras el igualitarismo económico; esta actitud creó violentas reacciones en el ala burguesa de esta misma Revolución, que solamente quería el igualitarismo religioso, político y social. Para sobrevivir la Revolución debió dar un paso atrás: Napoleón combatió a los “extremistas” reintroduciendo la Monarquía, pero conservando en el Código de Napoleón los nuevos principios de libertad, igualdad, fraternidad, es decir los derechos del hombre. En efecto, negada la existencia de la Verdad objetiva, el derecho a practicar públicamente cualquier

convicción de su propia conciencia se impone naturalmente, de ahí nacen el relativismo y el igualitarismo religioso, civil y político.

(8) Carrier citado por Mons. Delassus, “Le probléme de l'heure presente”, Lille 1904 pág. 248.

(9) Es interesante constatar que los mejores enemigos también lo se lo pregunten.

"El fundador del iluminismo francés, Saint-Martin, sospechaba que Satanás podría no tener la última palabra en la Revolución. El 6 de enero de 1794, escribía al barón de Kirchberger: “Yo no he dudado jamás que la providencia no se mezclara en nuestra revolución y de que no fuese posible que retrocediera (la revolución). Ahora más que nunca, creo que las cosas llegarán a su término y tendrán un final muy importante y muy instructivo para el género humano”. (Mons. Delassus, “Le probléme de l'heure presente” T. II, pág.10).

(10) Mons. Lefebvre, Sermón del Jubileo Sacerdotal.

(11) P. Pourrat, “Le spiritualité chretienne”, T. III, cap. I, pág. 5.

(12) Ver Giancarlo Zizola: “La Restaurazione di Papa Wojtila”, pág. VII. Ed. Laterza. 1985.

(13) Filipo Gentilioni, “Il manifiesto”, 10.12.1985.

lunes, 10 de agosto de 2020

TESTIMONIO DE UN ARZOBISPO CATÓLICO UN AÑO Y DOS MESES ANTES DE SU MUERTE.

 

Mons. Marcel Lefebvre

Prólogo al libro Itinerario espiritual

Saint-Michel-en-Brenne, 29 de enero de 1990, fiesta de San Francisco de Sales Queridos lectores:

 

En la tarde de una larga vida —ya que, nacido en 1905, he llegado al año 1990—, podría decir que esta vida se ha visto marcada por acontecimientos mundiales excepcionales: tres guerras mundiales, la de 1914-1918, la de 1939-1945, y la del Concilio Vaticano II de 1962-1965.

Los desastres acumulados por estas tres guerras, y especialmente por la última, son incalculables en el orden de las ruinas materiales, pero mucho más aún espirituales. Las dos primeras han preparado la guerra dentro de la Iglesia, facilitando la ruina de las instituciones cristianas y la dominación de la Masonería, la cual llegó a ser tan poderosa que logró penetrar profundamente, por su doctrina liberal y modernista, en los organismos directores de la Iglesia.

Por la gracia de Dios, instruido desde mi seminario en Roma sobre el peligro mortal de sus influencias para la Iglesia por el Rector del Seminario francés, el venerado Padre Le Floch, y por los profesores, los Reverendos Padres Voetgli, Frey, Le Rohellec, he podido comprobar a lo largo de mi vida sacerdotal qué justificados eran sus llamamientos a la vigilancia, fundados sobre las enseñanzas de los Papas y sobre todo de San Pío X.

He podido comprobar a mis expensas qué justificada era esta vigilancia, no sólo desde el punto de vista doctrinal, sino también por el odio que provocaba en los medios liberales laicos y eclesiásticos, un odio diabólico.

Los innumerables contactos a que me condujeron los cargos que me fueron confiados, con las más altas autoridades civiles y eclesiásticas en numerosos países y especialmente en Francia y en Roma, me confirmaron con exactitud que el viento era generalmente favorable para todos los que estaban dispuestos a compromisos con los ideales masónicos liberales, y desfavorable para el mantenimiento firme de la doctrina tradicional.

Creo poder decir que pocas personas en la Iglesia han podido tener y hacer esta experiencia de información en la medida en que pude hacerla yo mismo, no por propia voluntad, sino por voluntad de la Providencia.

Como misionero en Gabón, mis contactos con las autoridades civiles fueron más frecuentes que cuando era vicario en Marais-de-Lomme, en la diócesis de Lille. Este tiempo de misión quedó marcado por la invasión gaullista, en la que pudimos comprobar la victoria de la Masonería contra el orden católico de Petain. ¡Era la invasión de los bárbaros sin fe ni ley!

Quizás un día mis memorias den algunos detalles sobre estos años que van de 1945 a 1960 con el fin de ilustrar esta guerra en el interior de la Iglesia. Lean los libros del señor Marteaux sobre este período: son reveladores.

La ruptura se acentuaba en Roma y fuera de Roma entre el liberalismo y la doctrina de la Iglesia. Los liberales, después de lograr que se nombraran papas como Juan XXIII y Pablo VI, harán triunfar su doctrina por medio del Concilio, medio maravilloso para obligar a toda la Iglesia a adoptar sus errores.

Luego de asistir al combate dramático entre el Cardenal Bea y el Cardenal Ottaviani, el primero como representante del liberalismo y el otro de la doctrina de la Iglesia, quedaba claro, después del voto de los setenta cardenales, que la ruptura estaba consumada. Se podía pensar sin engaño que el apoyo del Papa iría a los liberales. ¡Ese es el verdadero problema, planteado desde entonces a plena luz! ¿Qué harán los obispos conscientes del peligro que corre la Iglesia? Todos comprueban el triunfo de las ideas nuevas venidas de la Revolución y de las Logias; dentro de la Iglesia: doscientos cincuenta cardenales y obispos se alegran de su victoria, doscientos cincuenta se asustan, y los otros mil setecientos cincuenta tratan de no plantearse problemas y siguen al Papa: “¡Ya veremos más tarde!”…

El Concilio pasa, las reformas se multiplican tan rápido como se puede. Comienza la persecución contra los cardenales y obispos tradicionales, y pronto, en todas partes, contra los sacerdotes y religiosos o religiosas que se esfuerzan en conservar la tradición. Es la guerra abierta contra el pasado de la Iglesia y sus instituciones: “¡Aggiornamento, aggiornamento!”.

El resultado de este Concilio es mucho peor que el de la Revolución. Las ejecuciones y martirios son silenciosos; decenas de millares de sacerdotes, religiosos y religiosas abandonan sus compromisos, otros se laicizan, desaparecen las clausuras, el vandalismo invade las iglesias, se destruyen los altares, desaparecen las cruces... los seminarios y noviciados se vacían.

Las sociedades civiles que aún seguían siendo católicas se laicizan bajo la presión de las autoridades romanas: ¡Nuestro Señor no tiene ya por qué reinar en la tierra!

La enseñanza católica se hace ecuménica y liberal; se cambian los catecismos, que ya no son católicos; la Gregoriana en Roma se hace mixta, y Santo Tomás ya no está a la base de la enseñanza.

Ante esta comprobación pública, universal, ¿qué deber tienen los obispos, miembros oficialmente responsables de la institución que es la Iglesia? ¿Qué hacen? Para muchos la institución es intocable, incluso si ya no se conforma al fin para el que ha sido instituida... Los que ocupan la sede de Pedro y de los obispos son responsables; hacía falta que la Iglesia se adaptara a su tiempo. Los excesos pasarán. Es mejor aceptar la Revolución en nuestra diócesis, conducirla antes que combatirla.

Entre los tradicionalistas, ante el desprecio que Roma les muestra, un buen número dimite, y algunos como Monseñor Morcillo, arzobispo de Madrid, y Monseñor Mac Quaid, arzobispo de Dublín, mueren de tristeza, al igual que muchos buenos sacerdotes.

Es evidente que, si muchos obispos hubieran actuado como Monseñor de Castro Mayer, obispo de Campos en Brasil, la Revolución ideológica dentro de la Iglesia habría podido ser limitada, pues no hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial. Juan Pablo II es ante todo un político filocomunista al servicio de un comunismo mundial con tinte religioso. Ataca abiertamente a todos los gobiernos anticomunistas y no aporta con sus viajes ninguna renovación católica.

Se entiende, pues, que las autoridades romanas conciliares se opongan feroz y violentamente a toda reafirmación del Magisterio tradicional. Los errores del Concilio y sus reformas siguen siendo la norma oficial consagrada por la profesión de fe del Cardenal Ratzinger, de marzo de 1989.

Nadie negaba que yo fuera miembro oficial reconocido del cuerpo episcopal. El Anuario Pontificio lo afirmó hasta la consagración de obispos de 1988, presentándome como Arzobispo Obispo emérito de la diócesis de Tulle.

Con este título de Arzobispo católico pensé rendir un servicio a la Iglesia, herida por los suyos, fundando una congregación dedicada a formar verdaderos sacerdotes católicos, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, debidamente aprobada por Monseñor Charrière, Obispo de Friburgo, en Suiza, y avalada con una carta de alabanza del Cardenal Wright, Prefecto de la Congregación para el Clero.

Con razón podía yo temerme que esta Fraternidad, que quería aferrarse a todas las tradiciones de la Iglesia, doctrinales, disciplinarias, litúrgicas, etc.., no seguiría estando aprobada mucho tiempo más por los demoledores liberales de la Iglesia.

Es un misterio que no se levantaran cincuenta o cien obispos como Monseñor de Castro Mayer y yo, que reaccionaran contra los impostores, como verdaderos sucesores de los apóstoles.

No es orgullo y suficiencia decir que Dios, en su misericordiosa sabiduría, salvó la herencia de su sacerdocio, de su gracia, de su revelación, mediante estos dos obispos. No somos nosotros quienes nos hemos escogido, sino Dios, que nos ha guiado en el mantenimiento de todas las riquezas de su Encarnación y de su Redención. Quienes piensan deber minimizar estas riquezas e incluso negarlas sólo pueden condenar a estos dos obispos, lo cual no hace más que confirmar su cisma de Nuestro Señor y de su Reino, por su laicismo y su ecumenismo apóstata.

Tal vez alguien me diga: “¡Usted exagera! Cada vez hay más obispos buenos que rezan, que tienen fe, que son edificantes...”. Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción.

El Papa actual y estos obispos ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia.

Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, que no hagan ningún compromiso con el error, que establezcan seminarios católicos, donde los jóvenes aspirantes se alimenten con la leche de la verdadera doctrina, pongan a Nuestro Señor Jesucristo en el centro de sus inteligencias, de sus voluntades, de sus corazones, se unan a Nuestro Señor por medio de una fe viva, una caridad profunda, una devoción sin límites, y pidan como San Pablo que se rece por ellos, para que avancen en la ciencia y en la sabiduría del “Mysterium Christi”, en el que descubrirán todos los tesoros divinos; obispos católicos, que se preparen a predicar a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado, “opportune et importune...”.

¡Seamos cristianos! Aun las mismas ciencias humanas y racionales sin excepción, han de ser ilustradas por la luz de Cristo, que es la Luz del mundo y que, cuando viene al mundo, da a cada hombre su inteligencia.

El mal del Concilio es la ignorancia de Jesucristo y de su Reino. Es el mal de los ángeles malos, el mal que encamina al infierno.

Justamente por haber tenido una ciencia excepcional del Misterio de Cristo, Santo Tomás ha sido proclamado por la Iglesia como su Doctor. Amemos leer y repasar las encíclicas de los Papas sobre Santo Tomás y sobre la necesidad de seguirlo en la formación de los sacerdotes, a fin de no dudar ni un instante de la riqueza de sus escritos, y sobre todo de su Suma Teológica, para comunicarnos una fe inmutable y el medio más seguro de llegar, en la oración y en la contemplación, a las riberas celestiales, que nuestras almas abrasadas del espíritu de Jesús ya no dejarán nunca, pese a todas las vicisitudes de esta vida terrenal.

+ Marcel LEFEBVRE

 

Nota. Oficialmente en abril de 2012 los Obispos de la Congregación fundada por este gran Arzobispo comenzó los arreglos con la Roma modernista ¡Que paradoja! Y que pesadilla para los católicos que queremos seguir las huellas de este gran hombre de Dios, amante de la Iglesia instituida por Nuestro Señor Jesucristo y su tierno amor a la Santísima Virgen María. Es una verdadera desgracia para el orbe católico, la acción tan triste y lamentable que no solo va contra el espíritu del fundador sino contra el mismo Corazón de Nuestro señor Jesucristo sumo y eterno Sacerdote, contra la misma Institución de la Iglesia y contra el Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María.

Pena y dolor y a la vez una gran impotencia invade mi alma al leer y escribir la presente nota porque tuve la gracia no solo de conocerle sino y ante todo de recibir todas las ordenes menores y mayores propias del sacerdocio católico y la gracia de recibir este hermoso sacramento del sacerdocio de sus manos, de tratar con él familiarmente y sentirme uno de sus amados discípulos. Monseñor Marcel Lefebvre no he traicionado, gracias a Dios y su Santísima Madre, el JURAMENTO ANTIMODERNISTA impuesto por su Santidad San Pío X. desde mi nada y mi miseria y con vuestra valiosísima ayuda seguiré siempre firme a este juramento hasta el ultimo aliento de mi vida. Padre Arturo Vargas Meza.

El liberalismo es pecado Felix Sardà i Salvany

 

El Liberalismo práctico es un mundo completo de máximas, modas, artes, literatura, diplomacia, leyes, maquinaciones y atropellos enteramente suyos. Es el mundo de Luzbel, disfrazado hoy día con aquel nombre, y en radical oposición y lucha con la sociedad de los hijos de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo. He aquí, pues el Liberalismo, retratado como doctrina y como práctica.

3. sí es pecado el liberalismo, y qué pecado es…

El Liberalismo es pecado, ya se le considere en el orden de las doctrinas, ya en el orden de los hechos.

En el orden de las doctrinas es pecado grave contra la fe, porque el conjunto de las doctrinas suyas es herejía, aunque no lo sea tal vez en alguna que otra de sus afirmaciones o negaciones aisladas.

En el orden de los hechos es pecado contra los diversos Mandamientos de la ley de Dios y de su Iglesia, porque de todos es infracción. Más claro. En el orden de las doctrinas el Liberalismo es la herejía universal y radical, porque las comprende todas:

en el orden de los hechos es la infracción radical y universal, porque todas las autoriza y sanciona. Procedamos por parte en la demostración. En el orden de las doctrinas el liberalismo es herejía. Herejía es toda doctrina que niega con negación formal y pertinaz un dogma de la fe cristiana.

El liberalismo doctrina los niega primero todos en general y después cada uno en particular. Los niega todos en general, cuando afirma o supone la independencia absoluta de la razón individual en el individuo, y de la razón social, o criterio público, en la sociedad.

Decimos afirma o supone, porque a veces en las consecuencias secundarias no se afirma el principio liberal, pero se le da por supuesto y admitido.

􀂾 Niega la jurisdicción absoluta de Cristo Dios sobre los individuos y las sociedades, y en consecuencia la jurisdicción delegada que sobre todos y cada uno de los fieles, de cualquier condición y dignidad que sea, recibió de Dios la Cabeza visible de la Iglesia.

􀂾 Niega la necesidad de la divina revelación, y la obligación que tiene el hombre de admitirla, si quiere alcanzar su último fin.

􀂾 Niega el motivo formal de la fe, esto es, la autoridad de Dios que revela, admitiendo de la doctrina revelada sólo aquellas verdades que alcanza su corto entendimiento.

􀂾 Niega el magisterio infalible de la Iglesia y del Papa, y en consecuencia todas las doctrinas por ellos definidas y enseñadas. Y después de esta negación general y en global, niega cada uno de los dogmas, parcialmente o en concreto, a medida que, según las circunstancias, los encuentra opuestos a su criterio racionalista.

􀂾 Así niega la fe del Bautismo cuando admite o supone la igualdad de todos los cultos;

o niega la santidad del matrimonio cuando sienta la doctrina del llamado matrimonio civil; o niega la infalibilidad del Pontífice Romano cuando rehúsa admitir como ley sus oficiales mandatos y enseñanzas, sujetándolos a su pase o exequatur, no como en su principio para asegurarse de la autenticidad, sino para juzgar del contenido.

En el orden de los hechos es radical inmoralidad. Lo es porque destruye el principio o regla eterna de Dios imponiéndose a la humana; canoniza el absurdo principio de la moral independiente, que es en el fondo la moral sin ley, o lo que es lo mismo, la moral libre, o sea una moral que no es moral, pues la idea de moral además de su condición directiva, encierra esencialmente la idea de enfrentamiento o limitación Además, el Liberalismo es toda inmoralidad, porque en su proceso histórico ha cometido y sancionado como lícita la infracción de todos los mandamientos, desde el que manda el culto de un solo Dios, que es el primero del Decálogo, hasta el que prescribe el pago de los derechos temporales a la Iglesia, que es el último de los cinco de ella.

Por donde cabe decir que el Liberalismo, en el orden de las ideas, es el error absoluto, y en el orden de los hechos, es el absoluto desorden. Y por ambos conceptos es pecado, ex genere suo, gravísimo; es pecado mortal.

 4. de la especial gravedad del pecado del liberalismo.

Enseña la teología católica que no todos los pecados graves son igualmente graves, aun dentro de su esencial condición que los distingue de los pecados veniales.

Hay grados en el pecado, aun dentro de la categoría de pecado mortal, como hay grados en la obra buena dentro de la categoría de obra buena y ajustada a la ley de Dios. Así el pecado directo contra Dios, como la blasfemia, es pecado mortal más grave de sí que el pecado directo contra el hombre, como es el robo. Ahora bien, a excepción del odio formal contra Dios y de la desesperación absoluta, que rarísimas veces se cometen por la criatura, como no sea en el infierno, los pecados más graves de todos son los pecados contra la fe.

La razón es evidente. La fe es el fundamento de todo orden sobrenatural; el pecado es pecado en cuanto ataca cualquiera de los puntos de este orden sobrenatural; es, pues, pecado máximo el que ataca el fundamento máximo de dicho orden. Un ejemplo lo aclarará. Se ocasiona una herida al árbol cortándole cualquiera de sus ramas; se le ocasiona herida mayor cuando es más importante la rama que se le destruye; se le ocasiona herida máxima o radical si se le corta por su tronco o raíz.

San Agustín, citado por Santo Tomás, hablando del pecado contra la fe, dice con fórmula incontestable: Hoc est peccatum quo tenentur cuncta peccata: "Pecado es éste en que se contienen todos los pecados".

Y el mismo Ángel de las Escuelas discurre sobre este punto, como siempre, con su acostumbrada claridad. "Tanto, dice, es más grave un pecado, cuanto por él se separa más el hombre de Dios. Por el pecado contra la fe se separa lo más que puede de Él, pues se priva de su verdadero conocimiento; por donde, concluye el santo Doctor, el pecado contra la fe es el mayor que se conoce"

Pero es mayor todavía cuando el pecado contra la fe no es simplemente carencia culpable de esta virtud y conocimiento, sino que es negación y combate formal contra dogmas expresamente definidos por la revelación divina.

Entonces el pecado contra la fe, de suyo gravísimo, adquiere una gravedad mayor, que constituye lo que se llama herejía. Incluye toda la malicia de la infidelidad, más la protesta expresa contra una enseñanza de la fe, o la protesta expresa a una enseñanza que por falsa y errónea es condenada por la misma fe. Añade al pecado gravísimo contra le fe la terquedad y contumacia en él, y una cierta orgullosa preferencia: le da razón propia sobre la razón de Dios.

De consiguiente, las doctrinas heréticas y las obras hereticales constituyen el pecado mayor de todos, a excepción de los arriba dichos, de los que, como ya dijimos, sólo son capaces por lo común el demonio y los condenados. De consiguiente, el Liberalismo, que es herejía, y las otras liberales, que son obras hereticales, son el pecado máximo que se conoce en el código de la ley cristiana. De consiguiente (salvo los casos de buena fe, de ignorancia y de indeliberación), ser liberal es más pecado que ser blasfemo, ladrón, adúltero u homicida, o cualquier otra cosa de las que prohíbe la ley de Dios y castiga su justicia infinita.

No lo comprende así el moderno Naturalismo; pero siempre lo creyeron así las leyes de los Estados cristianos hasta el advenimiento de la presente era liberal, y sigue enseñándolo así la ley de la Iglesia, y sigue juzgando y condenando así al tribunal de Dios. Sí, la herejía y las obras hereticales son los peores pecados de todos, y por tanto el Liberalismo y los actos liberales son ex genere suo, el mal sobre todo mal.

sábado, 8 de agosto de 2020

EL SERCRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO. SAN LUIS MARIA GRIGNION DE MONTFORT

EFEECTOS DEL S. ROSARIO EN LAS ALMAS DEL PURGATORIO 

24a Rosa

La meditación de los misterios del Rosario es un gran medio de perfección.

 71) Los santos hacían objeto principal de su estudio la vida de Jesucristo, meditaban sus virtudes y sufrimientos, y por este medio llegaron a la perfección cristiana. San Bernardo empezó por este ejercicio, que continuó siempre. "Desde el principio de mi conversión -dice hice un ramo de mirra compuesto con los dolores de mi Salvador, puse este ramo sobre mi corazón pensando en los azotes, las espinas y los clavos de la pasión y aplicaba todo mi ingenio a meditar todos los días estos misterios."

Éste es también el ejercicio de los santos mártires; nos admiran la forma como triunfaron de los más crueles tormentos, ¿de dónde pudiera venir aquella admirable constancia de los mártires, dice San Bernardo, sino de las llagas de Jesucristo, acerca de las cuales hacían ellos frecuente meditación? ¿Dónde estaba el alma de estos generosos atletas cuando su sangre corría y su cuerpo era triturado por los suplicios? Su alma estaba en las llagas de Jesucristo, y estas llagas los hacían invencibles.

72) La Santísima Madre del Salvador ocupó toda su vida en meditar las virtudes y sufrimientos de su Hijo. Cuando oyó a los ángeles entonar en su nacimiento cánticos de alegría, cuando vio a los pastores adorarlo en el establo, se llenó de admiración y meditaba sobre todas estas maravillas. Comparaba las grandezas del Verbo encarnado con sus profundos abatimientos; la paja y el pesebre, con su trono y con el seno de su Padre; el poder de un Dios, con la debilidad de un niño; su sabiduría, con su sencillez.

La Santísima Virgen dijo un día a Santa Brígida: "Cuando contemplaba la hermosura, la modestia, la sabiduría de mi Hijo, mi alma se sentía transportada de alegría, y cuando consideraba que sus manos y sus pies habían de ser atravesados con clavos, vertía un torrente de lágrimas, partiéndoseme el corazón de dolor."

73) Después de la Ascensión de Jesucristo, la Santísima Virgen dedicó el resto de su vida a visitar los lugares que este divino Salvador había santificado con su presencia y con sus tormentos. Allí meditaba sobre el exceso de su caridad y los rigores de su pasión. Ése era también el ejercicio continuo de María Magdalena durante los treinta años que vivió en la Santa

Cueva. En fin, San Jerónimo dice que ésa era la devoción de los primeros fieles. Iban, de todos los países del mundo, a Tierra Santa, para grabar más profundamente en sus corazones el amor y el recuerdo del Salvador de los hombres con la vista de los objetos y lugares por Él consagrados con su nacimiento, sus trabajos, sus sufrimientos y su muerte.

74) Todos los cristianos tienen una sola fe, adoran a un solo Dios, esperan una misma felicidad en el cielo; sólo conocen un mediador, que es Jesucristo; todos deben imitar este modelo divino y para ello considerar los misterios de su vida, sus virtudes y su gloria. Es un error imaginarse que la meditación de las verdades de la fe y de los misterios de la vida de Jesucristo es sólo para los sacerdotes, religiosos y aquellos que se han retirado fuera del mundo. Si los religiosos y eclesiásticos están obligados a meditar acerca de las grandes verdades de nuestra santa religión, para responder dignamente a su vocación, los seglares están igualmente obligados, a causa de los peligros que tienen diariamente de perderse. Deben, pues, armarse con el frecuente recuerdo de la vida, de las virtudes y de los sufrimientos del Salvador, que nos representan los quince misterios del Santo Rosario.

25a Rosa

Riquezas de santificación encerradas en las oraciones y meditaciones del Rosario.

75) Jamás podrá nadie comprender el tesoro admirable de santificación que encierran las oraciones y los misterios del Santo Rosario. Esta meditación de los misterios de la vida y

muerte de Nuestro Señor Jesucristo es, para todos los que la practican, manantial de maravillosos frutos. Hoy se quieren cosas que impresionen, que conmuevan, que produzcan en el alma impresiones profundas. Y ¿qué hay en el mundo más conmovedor que la historia maravillosa de nuestro Redentor, desarrollada en quince cuadros que nos recuerdan las grandes

escenas de la vida, la muerte y la gloria del Salvador del mundo? ¿Qué oraciones son más excelentes y sublimes que la oración dominical y el Ave del ángel? En ellas se encierran todos nuestros deseos y necesidades.

76) La meditación de los misterios y oraciones del Rosario es la más fácil de las oraciones, porque la diversidad de virtudes y estados de Jesucristo que en ellos se estudian, recrea y fortifica maravillosamente el espíritu e impide las distracciones. Los sabios encuentran en estas fórmulas la doctrina más profunda y los pequeños las instrucciones más familiares.

Es preciso pasar por esta sencilla meditación para elevarse al grado más sublime de contemplación. Tal es la opinión de Santo Tomás de Aquino y el consejo que nos da cuando dice que es necesario ejercitarse de antemano, como en un campo de batalla, en la adquisición de todas las virtudes, de las que son modelos perfectos los misterios del Rosario; porque es ahí -dice el sabio Cayetano- donde adquirimos la unión íntima con Dios, sin la cual la contemplación es sólo una ilusión capaz de seducir a las almas.

77) Si los falsos iluminados de nuestros días -los quietistas- hubieran seguido este consejo, no hubieran tenido tan vergonzosas caídas, ni causado tantos escándalos en cuestiones de devoción. Es una engañosa ilusión del demonio creer que puedan componerse oraciones más sublimes que el Pater y el Ave, abandonando estas divinas oraciones, que son el sostén, la fuerza y la guardia del alma.

Reconozco que no es necesario rezarlas siempre vocalmente, ya que la oración interior en cierto modo es más perfecta que la vocal; pero os aseguro que es muy peligroso, por no decir pernicioso, abandonar voluntariamente el rezo del Rosario bajo el pretexto de una unión más perfecta con Dios. El alma sutilmente orgullosa, engañada por el demonio meridiano, hace

todo cuanto puede interiormente para elevarse al grado sublime de las oraciones de los santos, y desprecia y deja por esto sus antiguos rezos, buenos en su sentir para la generalidad de las almas. Se hace sorda a las oraciones y la salutación de un ángel y aun a la oración que un Dios ha hecho, practicado y mandado: "Sic orabitis: Pater noster" (5) oraréis así, y de este modo va cayendo de ilusión en ilusión, de precipicio en precipicio.

78) Créeme, amado cofrade del Rosario, ¿quieres llegar a un alto grado de oración sin afectación y sin caer en las ilusiones del demonio, tan frecuentes en las personas de oración? reza diariamente, si puedes, el Rosario entero, o al menos el de cinco decenas.

¿Has llegado a él por la gracia de Dios? Si quieres conservarte en él y crecer en la humildad, conserva la práctica del Rosario, porque un alma que rece el Rosario todos los días jamás será

formalmente herética, ni será engañada por el demonio; es una afirmación que rubricaría con mi sangre.

Si, no obstante, Dios, en su infinita misericordia, te atrae, en medio del Rosario, tan poderosamente como a algunos santos, déjate arrastrar por su atractivo, deja a Dios actuar y orar en ti y recitar el Rosario a su manera, y que esto te baste en aquel día.

Pero si sólo estás en la contemplación activa u oración ordinaria de quietud, de presencia de Dios y de afecto, tendrás menos razón para dejar el Rosario, y, rezándolo, lejos de retroceder en la oración y la virtud, te será maravillosa ayuda y la verdadera escala de Jacob, de quince escalones por los cuales irás de virtud en virtud, de luz en luz, y llegarás fácilmente, sin engaños, hasta la plenitud de la edad de Jesucristo.

26a Rosa

 79) Guardaos de imitar la obstinación de aquella devota de Roma de quien tanto hablan las maravillas del Rosario. Era una persona tan devota y tan fervorosa que confundía con su santa

vida a los religiosos más austeros de la Iglesia de Dios.

Deseaba consultar a Santo Domingo. Se confesó con él, y le impuso por penitencia rezar solamente un Rosario, y como consejo, rezarlo todos los días. Se excusó diciendo que ella tenía todos sus ejercicios reglados, que llevaba cilicio, que tomaba disciplina varias veces por semana, que hacía tantos ayunos y no sé cuántas penitencias. Santo Domingo le insta reiteradamente a seguir su consejo, pero ella no quiere; se retira del confesionario como escandalizada del proceder de su nuevo director, que quería persuadirla a una devoción que no le agradaba.

He aquí que, estando en oración, y arrebatada en éxtasis, vio su alma obligada a comparecer ante el Supremo Juez. San Miguel alza la balanza, pone sus penitencias y otras oraciones en un platillo, y en el otro sus pecados e imperfecciones; el platillo de las buenas obras no puede contrarrestar al otro; ella, alarmada, pide misericordia; se dirige a la Santísima Virgen, su abogada; Ella deja caer en el platillo de las buenas obras el único Rosario que -por penitencia ha rezado; y fue tanto su peso que contrarrestó el de los pecados; la Santísima Virgen la reprendió al mismo tiempo por no haber seguido el consejo de su servidor Domingo de rezar el Santo Rosario todos los días. Cuando volvió en sí, fue a arrojarse a los pies de Santo Domingo, le contó lo ocurrido, le pidió perdón por su incredulidad y prometió rezar el Rosario todos los días. Por este medio, llegó a la perfección cristiana, a la gloria eterna.

¡Aprended de aquí, personas de oración, la fuerza, el precio y la importancia de esta devoción del Santo Rosario con la meditación de sus misterios!

80) Nadie más elevado en la oración que Santa Magdalena, que era transportada sobre el santo Monte Pillón por los ángeles siete veces al día, que había estado en la escuela de Jesucristo y de su Santísima Madre; y, sin embargo, cuando pidió a Dios un buen medio para adelantar en su amor y llegar a la más alta perfección, el arcángel San Miguel vino de parte de Dios a decirle que no sabía de otro que considerar, por medio de una cruz, que colocó delante de su cueva, los misterios dolorosos que ella había presenciado.

Que el ejemplo de San Francisco de Sales, el gran director de las almas espirituales de su tiempo, os estimule a pertenecer a tan santa Cofradía, pues, a pesar de ser santo, hizo voto de rezar el Rosario completo todos los días de su vida.

San Carlos Borromeo lo rezaba también todos los días y recomendaba encarecidamente esta devoción a sus sacerdotes, a sus seminaristas y a todo su pueblo.

El Beato Pío V, uno de los Papas más eminentes que gobernaron la Iglesia, rezaba todos los días el Rosario. Santo Tomás de Villanueva, Arzobispo de Valencia, San Ignacio, San Francisco

Javier, San Francisco de Borja, Santa Teresa de Jesús, San Felipe Neri y muchos otros grandes hombres, que no cito, han ejercitado esta devoción. Seguid su ejemplo: vuestros directores quedarán descansados, y si los informáis de los frutos que podéis sacar de él, se apresurarán a animaros a ello

jueves, 6 de agosto de 2020

Los demócratas quieren dar un golpe a Donald Trump


Donald Trump, presidente de EEUU


La velocidad de acontecimientos que sacude a EEUU está dejando atónito al mundo. Como por arte de magia, el COVID-19 dejó de ser el centro de preocupación para ser reemplazado por la violencia, disturbios, saqueos, anarquía y caos que se apoderaron del país en repudio al asesinato de George Floyd en Minneapolis por policías.
Sin embargo, todo esto fue desviado en pocos días por la mano siniestra de los estrategas del Partido Demócrata en su lucha por el poder para impedir la reelección de Donald Trump el próximo 3 de noviembre.
Resulta paradójico que los estrategas y organizadores norteamericanos de los golpes de Estado que durante la Guerra Fría instalaron en 70 países por convenir a sus intereses nacionales (1947-1991) y posteriormente promovieron revoluciones de colores en Yugoslavia, Egipto, Georgia, Armenia, Ucrania y en muchos otros países, decidieron en su desesperación usar la misma estrategia del caos programado en su propio país.
Así, cegados por la derrota electoral en 2016, decidieron inclusive sacrificar intereses económicos de la mayoría del país para lograr destruir la imagen del actual presidente norteamericano Trump para retomar el poder en EEUU en las próximas elecciones.
Basta analizar las actuaciones del poderoso club reservado de donantes Democracy Alliance (DA) en usar a los grupos radicales de anarquistas MoveON, Black Lives Matter; No Justice, No Peace; New York Communities for Change, y Democratic Socialists of America en 2016, financiados por el siniestro George Soros y algunos de sus colegas multimillonarios del club como Tom Steyer, Sandor Straus, Gara LaMarche, Donald Sussman y Tom Gill para darnos cuenta de lo que estaban tramando.
Resulta que los demócratas estaban preparando un plan antidemocrático de anarquía postelectoral para "resistir", según el presidente de la DA, LaMarche, "la Administración Trump y retomar el poder empezando ya en estados en 2017 y 2018".  
La consigna de los líderes demócratas "resistir" tomó la forma de marchas de protesta y disturbios tanto en vísperas de las elecciones como después del anuncio de la victoria de Trump. El movimiento Black Lives Matter que recibió en 2016 alrededor de 33 millones de dólares de la fundación de George Soros se encargó de promover violentos alborotos en el país, anunciados por el famoso rapero Tef Poe: "Queridos blancos, les advierto que, si Trump gana, los jóvenes negros como yo empezaremos disturbios en cualquier lugar del país".
Los operarios del Comité Nacional Demócrata (DNC) Robert Creamer y Scott Foval revelaron cómo los demócratas infiltraban sus agentes en los mítines que convocaba Trump para instigar violencia con autorización implícita de Hillary Clinton.
Todo indica que la estrategia y táctica de los donantes poderosos de la DA en su lucha contra Trump ha sido perfeccionada y mejorada en los casi cuatro años que transcurrieron y sus aportes anuales por la membresía en esta camarilla subieron a 200.000 dólares y las donaciones personales para hacer avanzar la agenda de la DA llegan a 300.000 dólares al año.
Uno de los hombres fuertes de la DA, el multimillonario Tom Steyer, declaró en 2018 que "los republicanos están luchando para mantener el control blanco en EEUU mientras que nosotros luchamos por el alma del país". Para promover esta avanzada contra Donald Trump, Steyer utilizó en 2018 unos 800 empleados y 15.000 voluntarios gastando 120 millones de dólares.
Recientemente el presidente ruso, Vladímir Putin, comentando sobre la violencia en EEUU opinó que "cuando Trump ganó en 2016 y su victoria fue absolutamente obvia de acuerdo a los principios democráticos, el partido que perdió [el Partido Demócrata] inventó todo tipo de historias falsas para poner en duda su legitimidad… Me parece que el problema consiste en que el partido perdedor sobrepuso sus intereses partidarios por encima de los intereses del pueblo. Trump tiene el control sobre su electorado y las protestas no significan su fracaso".
Los demócratas enceguecidos por la idea de reconquistar el poder cueste lo que cueste están involucrando inclusive a los generales retirados que no solo cuestionaron las órdenes del presidente de EEUU que es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, sino que decidieron desobedecerlas.
En un reciente artículo, la periodista Lara Logan señaló a varios generales que siguen las pautas del think tank liberal al servicio del Partido Demócrata, el Brooking Institute, encabezado por el general retirado John Allen, quien trabajó para la Administración Barack Obama. Según Logan, los generales retirados Jim Mattis, H. R. McMaster, John Kelly y Stanley McChrystal han estado usando la organización Defeat Desinfo (derrotar la desinformación) perteneciente al Comité de acción política (PAC) del Partido Demócrata no para poner fin a las noticias falsas, sino para crear y difundirlas como un método de guerra informativa contra Trump.
El intento de Trump de usar tropas para poner fin a los disturbios fue criticado y rechazado por este grupo de generales e inclusive por el actual secretario de Defensa, Mark Esper. El general en retiro Martin Dempsey declaró que el uso de los militares para suprimir pacíficas protestas sería peligroso. Los generales simplemente cerraron los ojos a los disturbios, saqueos, incendios, a los cócteles molotov abrazando la agenda liberal de los demócratas.
Se olvidaron los generales revueltos que el Acta de Insurrección de 1807 autorizaba a los presidentes a usar tropas para sofocar disturbios en el país. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, los presidentes de EEUU aplicaron este acta 10 veces y de ellas, siete veces los militares norteamericanos salieron a las calles para poner fin a revueltas con la autorización de los presidentes demócratas (John F. Kennedy, tres veces y Lyndon B. Johnson, cuatro veces).
Los gobernantes republicanos Dwight D. Eisenhower y George H. W. Bush utilizaron el acta de 1807 en total tres veces, siendo las últimas ocasiones en 1989 durante saqueos después del huracán Hugo y en los disturbios por motivos raciales en Los Ángeles en 1982, llamados la revuelta de Rodney King.
Los intentos de golpes de Estado con la participación de los militares no es nada nuevo en la historia moderna de EEUU. En 1933 la élite financiera e industrial decidió dar un golpe llamado el Business Plot cuando vio sus intereses amenazados por el New Deal del presidente Roosevelt.
En 1948 hubo la llamada revuelta de los Almirantes durante la presidencia de Harry Truman por la aceptación de una nueva doctrina del uso de bombardeo estratégico con armas nucleares y la unificación del mando militar. Los intentos de golpes tuvieron lugar también contra J. F. Kennedy que finalmente fue asesinado, contra Richard Nixon que tuvo que renunciar y ahora Donald Trump está en la mira de los golpistas demócratas que fracasaron en su primer intento de destituirlo (impeachment) y ahora están tratando de desacreditarlo como un presidente inepto para resolver los problemas que están afectando el país: el coronavirus, la crisis económica, el racismo, los disturbios y la violencia.
La mayoría de los medios de comunicación globalizados tomaron la agenda anti-Trump del Partido Demócrata como si fuera la suya mostrando una intolerancia a la opinión contraria. Bastaba al editor de la página de opinión, de The New York Times, James Bennett, publicar el 3 de junio pasado la columna del senador republicano, Tom Cotton, Send in the Troops (Enviar las tropas) para terminar con saqueos, disturbios y restaurar orden en Estados Unidos, para que en tres días Bennett deje de ser editor.
Por supuesto, este hecho fue presentado como renuncia por el mandamás del periódico, A. G. Solzberger. Lo que está haciendo el NYT es promocionar la agenda política de la élite demócrata que está detrás de la planificación y coordinación de la sublevación en su país, aplaudiendo a las "protestas generalmente pacíficas" e ignorando la destrucción que reina en el país.
Así funciona el sistema donde los ricos demócratas están luchando contra los ricos republicanos utilizando la crisis económica y justas protestas raciales promovidas y después desviadas de su agenda por los demócratas a nivel nacional acusando a los republicanos ser más blancos que ellos en relación a la injusticia social y el racismo a pesar de ser ambos "la misma chola con la otra pollera" como se dice en los Andes.
Lo que está viviendo Norteamérica es un intento de revolución de color cuyo propósito es sacar del poder al presidente legítimamente elegido Donald Trump, instalar un régimen marioneta encabezado por ya el bien quemado demócrata Joe Biden, llamado popularmente sleeping Joe, seguir la doctrina de la guerra permanente y reforzar el modelo económico neoliberal que ofrece grandes dividendos a los más ricos y da algunas migajas a la mayoría de los norteamericanos.
A pesar de que la prensa globalizada y domesticada por el Partido Demócrata da ya por hecho la derrota de Donald Trump el próximo 3 de noviembre, ningún análisis serio puede asegurar el triunfo de los demócratas. El actual presidente sabe lo que hace y tiene un fuerte apoyo de su electorado y del sector empresarial norteamericano que está enfrentándose ahora en una guerra silenciosa con el sector financiero.
Los disturbios están aplacándose lentamente a excepción de algunos focos como en Seattle. La justicia tampoco duerme y más de 50 activistas del Black Lives Matter, de la Antifa y de los movimientos anarquistas han sido acusados por varios cargos federales en La Mesa, California; Minneapolis; Dallas, Texas; Baton Rouge, Luisiana; Filadelfia, Pensilvania; Tacoma, Washington y Nueva York.
Los están acusando por el uso de explosivos, cócteles molotov, por provocar incendios, participar en conspiración. Si estos 50 activistas son declarados culpables por todos los cargos, tendrán que enfrentar sentencias hasta cadena perpetua. Como declaró el abogado Richard P. Donoghue del Distrito Este de Nueva York, "estos actos criminales no pueden ser confundidos con la protesta legítima". 
Mientras tanto, los demócratas y los republicanos actúan de acuerdo a un refrán español que reza: "Cada quien habla de la feria como le va en ella", La Celestina IV 166.

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