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jueves, 18 de enero de 2024

LOURDES: FUENTE DE GRACIAS INMENSAS.


 

SEGUNDA APARICION. (continuación)

El domingo después de Misa las compañeras la rodearon. Les confesó, que sentía deseos de volver a la gruta, pero su madre no la dejaba. Faltó tiempo a la docena de niñas para ir a pedirle permiso a la madre. Esta no quería; sin embargo, ¿quién se resiste a tal grupo, rogándolo todas? Optó por escudarse en el maridó: «Pide permiso a tu padre». Corrieron a casa de Cazanave, donde aquél ha encontrado trabajo cuidando los caballos de la diligencia. «No», contestó secamente. ¿Qué iba a pensar su patrón que estaba allí? Pero fue éste quien intercedió por las muchachas: «Deje ir a las pequeñas; una señora con un rosario no puede ser nada malo».

Obtenido el permiso, y comunicado a la madre, a una se le ocurrió llevar agua bendita por si la aparición era algo malo. Cogieron un irasco y lo llenaron en la pila de agua bendita de la parroquia. Cuando llegaron a la gruta Bernardita les mandó arrodillarse y coger sus rosarios. Después del primer misterio dijo: «Miradla, tiene el rosario en el brazo derecho, nos está mirando». Se levantó. «Si viene de parte de Dios, quédese». Y la echó el agua bendita. La joven celestial cuanto más la rociaba más se sonreía, hasta que se acabó el frasco. Bernardita continuó el rosario, pero se puso tan pálida, que las otras creyeron se estaba muriendo; insensible al moverla, su rostro estaba iluminado y no dejaba de sonreír.

Asustadas corrieron unas al molino próximo a pedir ayuda. Juana fue a avisar a su madre. Acudieron la molinera y su hermana; no pudieron entre todas llevarse a Bernardita, y fueron a buscar al hijo de una de ellas, Antonio, joven robusto de 18 años (casado desde hacía dos años), y con gran trabajo la condujeron casi a rastras hasta el molino. No estaba en estado cataléptico, pues, aunque se resistía caminaba, y sonreía al tiempo que derramaba lágrimas. Al entrar en el molino volvió en sí. Poco después llegó su madre con la vara en las manos. Enfadada por la gente que se había reunido alrededor de su hija fue a pegarla. La molinera la increpó: «Luisa, ¿qué vas a hacer? Tu hija es un ángel del cielo». Entonces la madre se echó a llorar y se sentó en una silla. Luego volvieron a su «calabozo».

Las niñas contaron en sus casas lo ocurrido, Antonio por la noche lo dijo en la taberna. Todo Lourdes estaba ya enterado, y hasta las aldeas cercanas llegaron noticias aquel mismo día.

Basilia, la hermana de Luisa, fue a verla. «No dejes que tu hija salga de casa». Y dirigiéndose a Bernardita: «Harás que todos caigamos enfermos, viendo lo que se ocupa la gente de ti». El padre aseguró de nuevo: «Nuestra hija no irá más a Massabielle». Pero el hombre propone... El lunes 15 al llegar Bernardita por la mañana a la escuela, la reverenda superiora delante de todas le preguntó: «¿Has acabado ya tu carnavalada?», y repitió el «prudente» consejo: «Es una ilusión, como un sueño, no hay que hacer caso». ¡Qué ridícula debió sentirse aquella monjita ante la Reina del Cielo, cuando más tarde cayese en la cuenta de su atolondramiento, dictaminando sin saber! Al salir de clase una señorita cuarentona, gendarme de las buenas costumbres, le dio una bofetada sin previo aviso. «Toma bribona». Y una de las Hermanas, sacudiéndola por un brazo remachó: «Bribona, bribona, si vuelves a la gruta te encerrarán». De haber seguido Bernardita tan sabias y contundentes recomendaciones, hoy no tendríamos Lourdes. (Otra cosa reprobable, que también se da, es alentar irresponsablemente a videntes ilusas o falsarias: «Examinadlo todo, quedaos con lo bueno». 1 Tes. 5,21).

TERCERA APARICION

 (jueves, 18 de febrero). El martes 16 la señora Milhet, quincuagenaria, opulenta desde que se había casado con su antiguo amo, piadosa, tuvo curiosidad por saber qué eran aquellas apariciones. Solía dar trabajo a Luisa Soubirous, por lo cual ésta no pudo menos que acceder a su deseo de que Bernardita la visitase. El interrogatorio la intrigó más, y quiso ir con ella a la gruta. La madre se resistía, pero la Virgen iba escogiendo bien sus peones. Naturalmente no se trataba que fuera a pleno día con un grupo de chiquillas revoltosas; irían de madrugada, sólo con ella y su costurera Antonieta, la hija del alguacil. Luisa y su marido tuvieron que permitirlo. Al día siguiente, miércoles de ceniza, le sugirió su costurera: La joven que se aparece en Massabielle, ¿no podría ser la presidenta de las Hijas de María, cuyo fallecimiento fue en octubre pasado había hecho profunda impresión, y se había enterrado de blanco? —Oh, si es un alma del purgatorio no puede esperar. Y de nuevo se dirigió a la casa de los Souborous. Irían al día siguiente.

A las 5 y media del jueves ambas mujeres despiertan a Bernardita y van a la primera Misa, luego a la gruta. La señora Milhet lleva una vela bendita; Antonieta papel, pluma y tintero. En la gruta se ponen a rezar. Bernardita ve a la Virgen, pero no cae en éxtasis (pérdida de los sentidos). Al acabar el rosario Antonieta le dio el papel, pluma y tintero; «Dile que escriba lo que desea». Bernardita se adelantó. Hablaba alto, pero su compañera sólo le veían mover los labios; La aparición se echó a reír y por primera vez oyó su voz firme y dulce:

—Lo que tengo que decir no es necesario escribirlo. ¿Quiere Vd., hacerme el favor de venir aquí durante 15 días?

—Cuando haya pedido permiso a mis padres volveré.

—No le prometo hacerla feliz en este mundo, sino en el otro.

La aparición duró poco menos de media hora. Lo extraño es que la Virgen no le tuteó como todo el mundo. Lo cual, además de una deferencia, era una prueba más que las palabras no las inventaba la vidente.

La Milhet le preguntó si ellas podían volver: «Nada lo impide». A la vuelta se encontraron con la madre alarmada porque al contar que su hija había vuelto a la gruta, la maestra la previno: «Eso le traerá disgustos con el comisario de policía». — «¿Qué tiene que ver con esto el comisario?, la tranquilizó la Milhet. Nadie se ha fijado en Bernardita. Además, que se ha comprometido a ir 15 días seguidos. La niña vendrá a vivir a mi casa, así no la molestarán». Luisa se remite otra vez a su marido. Bernardita corre a la cuadra de Cazenave, y el padre da su consentimiento.

Tampoco falta la tía Bernarda, la madrina. Le dicen lo que ocurre y decide ir llevando la vela de Hija de María de su hermana Lucila.

Total, que aquel mismo jueves se sabe en todo Lourdes lo que ha ocurrido en Massabielle; es día de mercado, y tantos se dirigen allí, que llama la atención de los gendarmes, quienes preguntan y redactan el primer informe.

CUARTA APARICION

 (viernes, 19 de febrero): Bernardita, que había dormido en la casa de los Milhet, fue con su protectora a Misa. Hacía mucho frío y le puso sobre su capucha blanca otra mayor negra. Después recogen a su madre, se les unen otras, en la gruta son ya diez, a las seis de la mañana. A la tercera avemaria Bernardita cae en éxtasis, que dura una media hora. Sonríe y saluda con tal gracia que no se cansan de mirarla, esta transformada, aunque tan pálida que temen se muera. «Dios mío, te ruego que no me quites a mi hija» suplica su madre. Durante la visión, según está comprobado que contó más tarde, oyó de pronto unos aullidos que salían del río Gave, como los gritos de una multitud que lucha, y una voz rabiosa se imponía a los demás: «¡Vete; márchate!», palabras que no iban dirigidas a ella, sino a la visión: a ésta le bastó volver la mirada de soberana autoridad hacia aquel lugar, para que se hiciese el silencio.

A la vuelta Bernardita entró en casa de su tía Basilia a saludarla. La tía le reprendió: «Se habla demasiado de ti; no debes volver allá». Pero cuando su sobrina sin inmutarse y sonriendo le invitó que ella también fuera, —lo que la tía estaba deseando-, aceptó, pero con la condición de ir cuando hubiese poca gente. Quedaron en ir pronto al día siguiente, a la hora que las demás irán a la primera Misa.

QUINTA APARICION

 (sábado, 20 de febrero). Cuando empieza el rosario, hay unas 30 personas, a pesar de la hora y del frío. Al cuarto de hora la aparición, que dura otro cuarto de hora. Las sonrisas y saludo de la vidente, todo sin pestañear. «Yo no reconocía a mi hija», declara más tarde su madre. Quizás fue en esta aparición cuando la Virgen le enseñó una oración «palabra por palabra», para ella sola y que recitaría todos los días de su vida, pero cuyo contenido nunca reveló.

La tía Bernarda, además de ser la madrina de Bernardita era «la heredera». Este título de ser primogénita, confería un papel especial dentro de la familia, según las costumbres seguidas entonces en Lourdes (también Bernardita, por ser «la heredera», se creerá toda su vida con el derecho y el deber de preocuparse especialmente por sus hermanos). Juzgó que el caso de su ahijada era cosa de la familia, y no debía ser su protectora precisamente la Milhet, la criada avispada convertida en ama presumida. Aquel mismo día —providencialmente— volvió Bernardita a su mísera casa.

SEXTA APARICION

 (domingo, 21 de febrero): Van también muy pronto a la gruta, aunque ya hay un centenar de personas: será el comienzo de las grandes multitudes que atraerá Massabielle. El pueblo sencillo, en su sentido cristiano (vox populi vox Dei: la voz del pueblo es la voz de Dios) está persuadido que las apariciones son sobrenaturales, que se aparece la Virgen; sin embargo hoy entre la gente se ven «huéspedes»: tres gendarmes, dos de ellos venidos la víspera de Tarbes, que al cuarto de hora se retiran; además junto a Bernardita está el Dr. Dozous, estimado médico, e incrédulo; la noche anterior en el círculo (o casino) opinaba que era un caso curioso de neuropatía, y para comprobar la alteración del pulso y de la respiración, su hipersensibilidad y desequilibrio mental, la observa, toma el brazo..., pero todo es normal.

Bernardita se dirige hacia la gruta mientras por su rostro especialmente bello, caen dos lágrimas. Luego explicará: «Ella miró a lo lejos, y volviéndose a mí me dijo»:

—Ruegue a Dios por los pecadores.

¿Qué vio que le hizo llorar? Durante su vida no dejará de estar siempre preocupada por la conversión de los «pobres pecadores».

Ante el aumento de la concurrencia y de las discusiones en la plaza sobre los hechos de Massabielle, aquella mañana, a pesar de ser domingo, se reunirán el alcalde Lacadé (notario, católico practicante), el procurador imperial Dutour (juez de primera instancia, 45 años, buen cristiano, con dos hermanas en las Hijas de la Caridad), el jefe de gendarmes Renault, el juez instructor Rives y el comisario de policía Jacomet (37 años, casado, inteligente y amable, amigo del clero, asistía a las funciones religiosas). Bajo Napoleón III Francia era oficialmente católica, lo mismo que sus funcionarios; no se trataba por tanto de oponerse a la Iglesia, sino de acabar con aquello que podía degenerar en quebrantamiento del orden público, tan celosamente protegido por los decretos imperiales. Decidieron intervenir, primero Dutour, después Jacomet, su inferior jerárquico.

A la salida de Misa un ujier indicó a Bernardita que fuera al juzgado. Dutour la interrogó. Según el informe que aquella misma noche escribió para el procurador general de Pau, no pudo encontrar «elementos materiales de un acto delictivo». El quedó convencido de la sinceridad de la niña cuando le dijo que no buscaba provecho, que ya había dejado la casa de la señora Milhet, que pensaba seguir yendo a la gruta porque allí veía algo.  Pero sería una ilusa o manejada por otros.

A la salida de vísperas, el comisario indicó a Bernardita que le siguiera. En el despacho de su casa la estuvo interrogando durante dos horas, estando presentes sus vecinos y amigos, los hermanos Estrade (solteros ambos, él, Juan Bautista, 37 años, recaudador de contribuciones, y ella, Manolita, 34 años; serán testigos cualificados de los hechos, en concreto con su libro Apariciones de Ntra. Sra. en Lourdes, 1899), detrás de la puerta escuchaba la mujer del comisario.

sábado, 6 de enero de 2024

A ADORAÇÃO DOS SANTOS REIS.



Homilia do bem-aventurado São Gregório Papa, na mesma festa, no presente Evangelho: São Mateus escreve-o no capítulo 2. v. 1. e 2. Lê-se assim: Jesus tendo nascido em Belém de Judá nos dias do rei Herodes, vejam aqui que os Magos vieram do Oriente a Jerusalém, dizendo: ¿Onde está aquele que acaba de nascer Rei dos Judeus? porque vimos a sua estrela no Oriente e viemos adorá-lo, …

Segundo a lição do Santo Evangelho, foi-nos dito, meus amados irmãos, quando nasceu o Rei do céu, o Rei da terra ficou perturbado: porque sem dúvida todo o domínio da terra está confuso, quando o A majestade do céu é mostrada. Mas na minha opinião é justo que saibamos, como quando nasceu o nosso Redentor, um Anjo foi enviado aos pastores da Judéia, para avisá-los, e para os Magos não foi um Anjo, mas uma estrela que os guiou e levou-os para onde o haviam levado. para adorar Justa providência do Senhor ordenou que os judeus que usassem a razão fossem avisados ​​pelo Anjo que tem razão; e os gentios que não sabiam usá-lo chegaram ao conhecimento do Senhor, não por pregação, mas por sinais. Porque, na verdade, as profecias foram dadas aos judeus como aos crentes, e os sinais foram dados aos gentios como aos incrédulos.

Você também deve notar que, como nosso Redentor já tinha idade perfeita, os próprios Apóstolos foram pregar aos gentios; e sendo uma criança, e com tal idade que segundo ela ainda não conseguia falar, uma estrela foi informá-la. Tudo isso estava de acordo com a razão, porque quando nosso Redentor já tinha idade para falar, era certo que os pregadores que falavam nos dessem notícias dele; e sendo de uma época em que ele não falava, os elementos mudos foram pregados a ele. É algo muito digno de nota, quão grande era a dureza no coração de alguns judeus, a quem nem os sinais maravilhosos que foram mostrados no nascimento do Senhor, nem as maravilhas que foram vistas em sua vida e morte, nem o cumprimento do que viam nas profecias: nada lhes bastava para conhecê-lo como ele era. Todos os elementos o conheceram através do seu Criador e testemunharam a sua vinda; E falando deles como criaturas humanas, digo que os céus sabiam que este era o seu Criador, porque então enviaram a estrela ao seu serviço. O mar conhecia-o, porque se deixava pisar pelos seus pés como se fosse terra firme. A terra o conheceu, porque no momento da sua morte estremeceu.

O sol o conhecia, que ao mesmo tempo escondia os raios de sua luz. Conheça-lhe as pedras e os muros, porque quando ele morreu eles quebraram. Ele conheceu o inferno, que por seu comando restaurou os mortos que ele tinha; e este Senhor assim conhecido por todas as coisas, os corações duros dos judeus infiéis nunca querem conhecê-lo através de Deus; e mostrando-se mais duros que pedras, não querem ser quebrantados pela penitência: negam-na e não querem confessá-la, mesmo vendo que, como dissemos, os elementos e as coisas insensíveis, com todos os sinais que apresentam poderia, ter confessado isso; e para sua maior condenação, eles sabiam muito antes que iria nascer este Senhor, a quem agora desprezam vê-lo nascer; e eles não só sabiam o que iria nascer, mas também em que lugar iria nascer; porque quando questionados por Herodes, eles próprios deram informações sobre o local de seu nascimento, e mostraram que o sabiam com base na autoridade da Sagrada Escritura; e assim eles testemunharam com a profecia, que Belém seria homenageada com o nascimento do novo capitão que ali nasceria; e para maior confusão de sua incredulidade e consolo de nossa fé, esse duplo conhecimento foi demonstrado nos judeus. No momento em que Isaque deu a bênção a seu filho Jacó, apareceu o grande mistério que neles se cumpriria. Sendo Isaque velho e cego, ao dar a bênção era Profeta; e não vendo presente o filho que estava diante dele, viu muitas coisas que aconteceriam muito mais tarde em sua sucessão. Assim, o povo judeu, cheio de profecias e cego, não conhecia o Senhor que tinha: tendo dito coisas que lhes aconteceriam mais tarde. Sabendo do nascimento de nosso Rei Soberano, Herodes recorreu então a remédios como traidor, e temendo perder o rei que não tinha, pediu que lhe dissessem onde havia nascido a criança: fingiu que queria adorá-lo, estando determinado a tirar sua vida se a encontrasse. Vejamos pela experiência quão pouco a maldade humana pode fazer contra o conselho da divindade: é isso que o sábio nos ensina nos provérbios. Os Magos que vieram com outra fé através da estrela que lhes havia aparecido, encontraram o Rei nascido que procuravam; ofereceram-lhes seus presentes, e eles foram avisados ​​em sonho para não voltarem para Herodes; então, Herodes nunca encontrou o Senhor que procurava.

Por Herodes entendem-se os hipócritas, que nunca merecem encontrar Deus, porque O procuram mal.

Portanto, os Magos ofereceram ouro, incenso e mirra: o ouro lhe convinha porque ele era Rei: o incenso é sacrificado a Deus: e com mirra costumam ungir os corpos dos mortos: para que os bem-aventurados Magos confessem, que neste Senhor que adoram, acreditam que há três coisas, que indicam secretamente com as suas oferendas: com ouro para ser Rei; com incenso para ser Deus; com mirra para ser um homem mortal. Alguns hereges o confessam como Deus, mas não acreditam que ele reine em todos os lugares. Estes oferecem incenso ao Senhor, mas não querem oferecer-lhe ouro: há outros hereges que lhe concedem ser Rei, mas não ser Deus. Estes lhe oferecem ouro, mas não incenso: houve outros hereges que confessaram que ele é Deus e que é Rei, mas não confessaram que ele foi um homem mortal. Estes lhe oferecem ouro e incenso: mas não querem oferecer-lhe mirra, como um homem mortal. Nós, meus amados irmãos, ofereçamos ouro ao Senhor nascido, confessando-o Rei e Senhor do mundo inteiro: ofereçamos-lhe incenso, confessando que este Senhor que no tempo se revelou a nós era Deus sem princípio: ofereçamos ele a mirra, confessando que o mesmo Senhor que na sua divindade era imortal e impassível, na nossa humanidade era mortal; É verdade que através do ouro, do incenso e da mirra podemos compreender outros mistérios. A sabedoria é entendida pelo ouro, como afirma Salomão, dizendo: na boca do sábio está o tesouro que merece ser desejado: pelo incenso, que geralmente é aceso para Deus, entende-se a virtude da oração, segundo o que O Profeta Real diz: Senhor, que a minha oração seja dirigida como incenso na tua presença: pela mirra entendemos a mortificação da nossa carne.

Isto é confirmado pela Santa Igreja, que, falando daqueles que no seu serviço trabalham até à morte, diz: as minhas mãos destilaram mirra: segundo esta doutrina oferecemos ouro ao Rei nascido, se nos mostrarmos diante do Senhor de tal forma que o nosso as obras brilham com a clareza da sabedoria soberana. Oferece-nos incenso, se com os santos exercícios da oração queimamos a sensualidade carnal no altar do coração, de tal maneira que algum suave desejo nosso sempre suba diante do Senhor; e se mortificarmos os vícios da carne com a abstinência, oferecemos mirra, porque com a mirra, como já dissemos, a carne morta é preservada da corrupção; e nada mais é corromper a carne morta, mas servir com este nosso corpo mortal ao vício da carne. O Profeta Joel falando destes, disse: os animais apodreceram em seu esterco. Bestas apodrecendo no esterco nada mais são do que homens sensuais que terminam suas vidas no fedor da luxúria; e assim podemos dizer que oferecemos mirra a Deus, quando por meio da continência evitamos que nossa carne mortal seja corrompida pela luxúria. O regresso dos Magos por outro caminho à sua região não deixa de ser um grande mistério para nós; e ao sermos admoestados a fazê-lo, somos informados do que devemos fazer. Claro, nossa região é um paraíso, e depois de conhecer e adorar o Senhor, Ele nos ordena a não voltar por onde viemos. Lembremos que fomos expulsos do paraíso por orgulho, por desobediência, por seguir coisas visíveis, por comer a iguaria que nos era proibida; Pois bem, para retornar à nossa região é necessário que tomemos outro caminho, que é chorar com penitência, obedecer aos mandamentos de Deus, considerar pouco o que nossos olhos veem e refrear nossos apetites carnais. Podemos dizer que voltamos por outro caminho à nossa região, porque dela expulsos por falsos prazeres, voltamos com lágrimas verdadeiras; E para isso, meus irmãos, é apropriado que estejamos sempre com muito medo, e com muita suspeita e desconfiança em nossos corações, tendo diante dos olhos de nossa alma por um lado as nossas faltas, e por outro a conta estreita que devemos tirá-los.

Pensemos quão justo e estreito é o Juiz que esperamos, e como ele sempre nos ameaça e se esconde: ameaça os pecadores, espera por eles e sofre, adia a sua vinda para o nosso bem, e para que tenhamos menos que fazer. condenar.

Sabendo isto, sigamos em frente e preparemo-nos para a sua vinda, punindo com lágrimas as nossas faltas, e façamos o que nos diz o grande Profeta: que com a nossa confissão estejamos preparados para o receber. Não nos enganem as delícias: não nos destruam os prazeres: lembremo-nos de quão perto está o Juiz que nos diz: ¡ai de vocês que riem agora, porque mais tarde chorarão e cairão em prantos! O sábio entendeu assim, quando disse: o riso se mistura com a dor, e os extremos da alegria são as lágrimas: ele diz mais: eu ri por engano, e disse à alegria, ¿por que você recebe o engano em vão? e ele mesmo em outro lugar diz: os corações dos sábios onde reside a tristeza, e os corações dos tolos onde está a alegria.

Pois bem, se realmente queremos celebrar este dia santo, é necessário que nos guardemos com muito medo de ofender a Deus; porque é um sacrifício muito agradável diante de Deus ver o homem afligido pelos seus pecados.

Assim o encontramos na boca do Profeta Real que diz: é um sacrifício aceitável a Deus, ao espírito perturbado e ao coração contrito. Lembremo-nos de que o Santo Batismo nos lavou dos pecados que o precederam; e daqueles que cometemos mais tarde, este não pode mais nos lavar. Sabendo, então, como sabemos, que depois do Batismo sujamos a nossa alma, procuremos as águas da penitência para lavá-la, pois os outros já não nos podem servir; E assim, nós que desejamos regressar à nossa região, já que dela saímos com falsa doçura e vã alegria, possamos regressar a ela com verdadeira amargura e santa tristeza, ajudados pela graça do Senhor que vive e reina para sempre. e sempre. Amém

 

  

L'ADORATION DES SAINTS ROIS.


Homélie du bienheureux Saint Grégoire Pape, en la même fête, dans le présent Évangile: saint Matthieu l'écrit au chapitre 2. v. 1. et 2. Il se lit ainsi: Jésus étant né à Bethléem de Juda au temps du roi Hérode, voyez ici que les mages sont venus de l'Orient à Jérusalem, disant: ¿Où est celui qui est né roi des Juifs? car nous avons vu son étoile en Orient, et nous sommes venus l'adorer, …

Selon la leçon du Saint Évangile, il nous a été raconté, mes frères bien-aimés, que lorsque le Roi des cieux est né, le Roi de la terre a été troublé: car sans aucun doute toute domination de la terre est confuse, lorsque le La majesté du ciel est montrée. Mais à mon avis, il est juste que nous sachions comment, à la naissance de notre Rédempteur, un ange a été envoyé aux bergers de Judée pour leur faire savoir, et pour les mages, ce n'était pas un ange, mais une étoile qui les guidait et les a amenés là où ils l'avaient emmené. La juste providence du Seigneur a ordonné que les Juifs qui utilisaient la raison soient avertis par l'Ange qui a la raison; et les païens qui ne savaient pas s'en servir, parvinrent à la connaissance du Seigneur, non par la prédication, mais par des signes. En effet, les prophéties ont été données aux Juifs comme à des croyants, et les signes ont été donnés aux païens comme à des incroyants.

 Il faut aussi remarquer que, notre Rédempteur étant déjà d'un âge parfait, les Apôtres eux-mêmes allèrent prêcher aux païens; et étant un enfant, et d'un tel âge que selon elle elle ne pouvait pas encore parler, une étoile alla l'informer. Tout cela était conforme à la raison, car lorsque notre Rédempteur était déjà en âge de parler, il était juste que les prédicateurs qui parlaient nous donnent de ses nouvelles; et étant d'un âge où il ne parlait pas, les éléments muets lui furent prêchés. Il est très intéressant de noter combien était grande la dureté du cœur de certains Juifs, à qui ni les signes merveilleux qui se produisirent lors de la naissance du Seigneur, ni les prodiges qui se produisirent dans sa vie et sa mort, ni les miracles qui se produisirent dans sa vie et sa mort, l'accomplissement de ce qu'ils voyaient dans les prophéties: rien ne leur suffisait pour le connaître tel qu'il était. Les éléments l'ont tous connu à travers leur Créateur et ont témoigné de sa venue; Et en parlant d'eux comme de créatures humaines, je dis que les cieux savaient que tel était leur Créateur, parce qu'ils envoyèrent alors l'étoile à son service. La mer le connaissait, car elle se laissait piétiner par ses pieds comme si elle était une terre ferme. La terre l'a connu, car au moment de sa mort elle a tremblé.

Le soleil le connaissait, qui cachait en même temps les rayons de sa lumière. Connaissez-lui les rochers et les murs, car à sa mort, ils se sont brisés. Il a connu l'enfer, qui, par son commandement, a restauré les morts qu'il avait ; et ce Seigneur ainsi connu de toutes choses, les cœurs durs des Juifs infidèles ne veulent jamais le connaître par Dieu ; et se montrant plus durs que les pierres, ils ne veulent pas se laisser briser par la pénitence : ils le nient et ne veulent pas l'avouer, même en voyant que, comme nous l'avons dit, les éléments et les choses insensibles, avec tous les signes qu'ils j'aurais pu l'avouer; et à leur plus grande condamnation, ils savaient bien avant que ce Seigneur devait naître, qu'ils méprisent maintenant en le voyant naître ; et ils savaient non seulement ce qui devait naître, mais aussi dans quel lieu cela devait naître ; parce que, interrogés par Hérode, ils donnèrent eux-mêmes des informations sur le lieu de sa naissance et montrèrent qu'ils le connaissaient sous l'autorité de la Sainte Écriture ; et ainsi ils témoignèrent avec la prophétie, que Belem devait être honorée de la naissance du nouveau capitaine qui devait y naître ; et pour ajouter à la confusion de leur incrédulité et à la consolation de notre foi, cette double connaissance a été montrée chez les Juifs. Au moment où Isaac donna la bénédiction à son fils Jacob, apparut le grand mystère qui devait s'accomplir en eux. Isaac étant vieux et aveugle, au moment de donner la bénédiction, il était prophète; et ne voyant pas présent le fils qui était devant lui, il vit beaucoup de choses qui devaient arriver très tard dans sa succession. Ainsi, le peuple juif, plein de prophéties et aveugle, ne connaissait pas le Seigneur qu'il possédait: ayant dit des choses qui devaient lui arriver plus tard. Connaissant la naissance de notre Souverain Roi, Hérode eut alors recours aux remèdes de traître, et craignant de perdre le roi qu'il n'avait pas, il demanda qu'on lui dise où était né l’enfant: il feignit de vouloir l'adorer…, étant déterminé à se suicider s'il le trouvait. Voyons par expérience combien peu la méchanceté humaine peut faire contre l'avis de la divinité: c'est ce que nous enseigne le sage dans les proverbes. Les Mages, venus avec une autre foi grâce à l'étoile qui leur était apparue, trouvèrent le Roi-né qu'ils cherchaient; leur offrit leurs cadeaux, et ils furent avertis dans un rêve de ne pas retourner auprès d'Hérode; ainsi, Hérode n’a jamais trouvé le Seigneur qu’il cherchait.

Par Hérode, on entend les hypocrites, qui ne méritent jamais de trouver Dieu, parce qu'ils le recherchent mal.

C'est pourquoi les mages offraient de l'or, de l'encens et de la myrrhe: l'or lui convenait parce qu'il était roi: l'encens est sacrifié à Dieu; qu'ils adorent, ils croient qu'il y a trois choses qu'ils indiquent secrètement par leurs offrandes: avec de l'or pour être roi; avec de l'encens pour être Dieu ; avec de la myrrhe pour être un mortel. Certains hérétiques le confessent comme Dieu, mais ils ne croient pas qu'il règne partout. Ceux-ci offrent de l'encens au Seigneur, mais ils ne veulent pas lui offrir de l’or: il y a d'autres hérétiques qui lui accordent d'être Roi, mais pas Dieu. Ceux-ci lui offrent de l'or, mais pas de l’encens: il y a eu d'autres hérétiques qui confessent qu'il est Dieu et qu'il est roi, mais ils n'avouent pas qu'il a été un homme mortel. Ceux-ci lui offrent de l'or et de l’encens: mais ils ne veulent pas lui offrir de la myrrhe, comme un mortel. Nous, mes frères bien-aimés, offrons de l'or au Seigneur né, en le confessant Roi et Seigneur du monde entier: offrons-lui de l'encens, en confessant que ce Seigneur qui s'est montré à nous avec le temps était Dieu sans commencement : offrons lui myrrhe, confessant que le même Seigneur qui dans sa divinité était immortel et impassible, dans notre humanité il était mortel ; Il est vrai qu’à travers l’or, l’encens et la myrrhe on peut comprendre d’autres mystères. La sagesse s'entend par l'or, comme l'affirme Salomon en disant: dans la bouche du sage est le trésor qui mérite d'être désiré: par l'encens, qu'on allume habituellement pour Dieu, on entend la vertu de la prière, selon ce que dit le Prophète Royal. dit: Seigneur, que ma prière soit dirigée comme un encens en ta présence: par myrrhe nous entendons la mortification de notre chair.

Ceci est confirmé par la Sainte Église, qui, parlant de ceux qui à son service travaillent jusqu'à la mort, dit: mes mains ont distillé de la myrrhe: selon cette doctrine nous offrons de l'or au Roi né, si nous nous montrons devant le Seigneur tels que notre les œuvres brillent avec la clarté de la sagesse souveraine. Offrez-nous de l'encens, si, avec les saints exercices de prière, nous brûlons la sensualité charnelle sur l'autel du cœur, de telle sorte qu'un de nos doux désirs s'élève toujours devant le Seigneur; et si nous mortifions les vices de la chair par l'abstinence, nous offrons de la myrrhe, car avec la myrrhe, comme nous l'avons déjà dit, la chair morte est préservée de la corruption ; et ce n'est rien d'autre que de corrompre la chair morte, mais de servir avec ce corps mortel le vice de la chair. Le prophète Joël parlant de ceux-ci, dit: les bêtes pourrissaient dans leurs excréments. Les bêtes pourrissant dans le fumier ne sont rien d'autre que des hommes sensuels qui finissent leur vie dans la puanteur de la luxure; et ainsi nous pouvons dire que nous offrons de la myrrhe à Dieu, quand, par le moyen de la continence, nous gardons notre chair mortelle d'être corrompue par la luxure. Le retour des mages par une autre route vers leur région n'est pas sans grand mystère pour nous; et en étant averti de le faire, nous sommes informés de ce que nous devons faire. Bien sûr, notre région est paradisiaque, et après avoir connu et adoré le Seigneur, Il nous ordonne de ne pas revenir par où nous sommes venus. Rappelons-nous que nous avons été expulsés du paradis pour orgueil, pour désobéissance, pour avoir suivi les choses visibles, pour avoir mangé la friandise qui nous était interdite; Eh bien, pour revenir dans notre région, il faut que nous prenions un autre chemin, qui est de crier avec pénitence, d'obéir aux commandements de Dieu, de négliger ce que voient nos yeux et de restreindre nos appétits charnels. On peut dire que nous revenons par un autre chemin à notre région, car en ayant été chassés par de faux plaisirs, nous revenons avec de vraies larmes; Et pour cela, mes frères, il convient que nous soyons toujours dans une grande crainte, et avec beaucoup de suspicion et de méfiance dans nos cœurs, ayant devant les yeux de notre âme d'une part nos fautes, et de l'autre le récit étroit que nous devons les prendre...

Pensons combien est juste et étroit le Juge que nous attendons, et combien il nous menace toujours et se cache: il menace les pécheurs, il les attend et souffre, il diffère sa venue pour notre bien, et pour que nous ayons moins à faire. condamner.

Sachant cela, préparons-nous à sa venue, punissons nos fautes par des larmes, et faisons ce que nous dit le grand Prophète: qu'avec notre confession, nous sommes prêts à le recevoir. Que les délices ne nous trompent pas: que les plaisirs ne nous démolissent pas: rappelons-nous combien est proche le Juge qui nous dit: malheur à vous qui riez maintenant, car plus tard vous pleurerez et fondrez en larmes ! Le sage l'a compris ainsi, lorsqu'il dit: le rire sera mêlé de douleur, et les extrêmes de la joie sont des larmes: il dit plus: ¿J'ai ri par erreur, et j'ai dit à la joie, pourquoi recevez-vous la tromperie en vain? et lui-même dit ailleurs: le cœur des sages où réside la tristesse, et le cœur des insensés où est la joie.

Eh bien, si nous voulons vraiment célébrer ce jour saint, il faut que nous nous gardions avec une grande crainte d'offenser Dieu; parce que c'est un sacrifice très agréable devant Dieu de voir l'homme affligé par ses péchés.

Ainsi on le retrouve dans la bouche du Prophète Royal qui dit: c'est un sacrifice agréable à Dieu, l'esprit troublé et le cœur contrit. Rappelons-nous que le saint baptême nous a lavés des péchés qui l'avaient précédé; et de celles que nous avons commises plus tard, celle-là ne peut plus nous emporter. Sachant donc, comme nous, qu'après le baptême nous avons sali notre âme, cherchons les eaux de la pénitence pour la laver, puisque les autres ne peuvent plus nous servir ; Et ainsi, ceux d'entre nous qui souhaitent retourner dans notre région, puisque nous l'avons quitté avec une fausse douceur et une vaine joie, pourront y revenir avec une vraie amertume et une sainte tristesse, aidés par la grâce du Seigneur qui vit et règne pour toujours. et toujours. Amen

 

  

THE ADORATION OF THE HOLY KINGS.


 

Homily of the blessed Saint Gregory Pope, on the same feast, in the present Gospel: Saint Matthew writes it in chapter 2. v. 1. and 2. he says thus: Jesus being born in Belem of Judah in the days of King Herod, see here that the Magi came from the East to Jerusalem, saying: ¿Where is he that is born King of the Jews? for we have seen his star in the East, and we have come to worship him, …

According to the lesson of the Holy Gospel, it has been told to us, my beloved brothers, when the King of heaven was born, the King of earth has been troubled: because without a doubt all dominion of the earth is confused, when the Majesty of heaven is shown. But in my opinion it is fair that we know, how when our Redeemer was born, an Angel was sent to the shepherds in Judea, to let them know, and to the Magi it was not an Angel, but a star that guided them and brought them to where they had taken him. to worship Just providence of the Lord ordered that the Jews who used reason would be warned by the Angel who has reason; and the Gentiles who did not know how to use it, came to the knowledge of the Lord, not by preaching, but by signs. For in truth, the prophecies were given to the Jews as to believers, and the signs were given to the Gentiles as to unbelievers.

You must also note that, since our Redeemer was already of perfect age, the Apostles themselves went to preach to the Gentiles; and being an infant, and of such an age that according to her she could not yet speak, he was a star to inform her. All this was in accordance with reason, because when our Redeemer was already of speaking age, it was right that preachers who spoke should give us news of him; and being of an age in which he did not speak, the mute elements were preached to him. It is a thing very worthy of note, how great was the hardness in the hearts of some Jews, to whom neither the wonderful signs that were shown in the birth of the Lord, nor the wonders that were seen in his life and death, nor the fulfillment what they saw from the prophecies: nothing was enough for them to know him for who he was. The elements all knew him through his Creator, and bore witness to his coming; And speaking of them as human creatures, I say that the heavens knew that this was his Creator, because they then sent the star to serve him. The sea knew him, because he allowed himself to be trampled by its feet as if it were solid land. The earth knew him, because at the time of his death it trembled.

The sun knew him, which at that same time hid the rays of its light. Know him the rocks and the walls of it, because when he died they broke. She knew him hell, which by her command restored the dead he had; and this Lord thus known by all things, the hard hearts of the unfaithful Jews never want to know him through God; and showing themselves to be harder than stones, they do not want to be broken by penitence: they deny it and do not want to confess it, even seeing that, as we have said, the elements and insensitive things, with all the signs they could, have confessed it; and to their greater condemnation, they knew long before that this Lord was to be born, whom they now despise seeing him born; and they not only knew that he was to be born, but also in what place he was to be born; Because when asked by Herod, they themselves gave information about the place of his birth, and showed that they knew it on the authority of the Holy Scripture; and thus they testified with the prophecy, that Belem was to be honored with the birth of the new captain who was to be born there; and to the further confusion of their unbelief and consolation of our faith, this double knowledge was shown in the Jews. At the time that Isaac gave the blessing to his son Jacob, the great mystery that was to be fulfilled in these appeared. Isaac being old and blind, when giving the blessing he was a Prophet; and not seeing the son that he had before him present, he saw many things that were to take place very later in his succession. Thus, the Jewish people, full of prophecies and blind, did not know the Lord they had: having said things that were to happen to them later. Knowing the Birth of our Sovereign King, Herod then resorted to remedies as a traitor, and fearing that he would lose the king he did not have, he asked to be told where the child had been born: he pretended that he wanted to worship him, being determined to take his life if found it. Let us see from experience how little human malice can do against the advice of divinity: this is what the wise man teaches us in the proverbs. The Magi who came with another faith through the star that had appeared to them, found the born King they were looking for; offered them his gifts, and they were warned in a dream not to return to Herod; so, Herod never found the Lord he was looking for.

By Herod the hypocrites are understood, who never deserve to find God, because they search for Him badly.

Therefore, the Magi offered gold, incense and myrrh: the gold suited him because he was King: the incense is sacrificed to God: and with myrrh they customarily anoint the bodies of the dead: so that the blessed Magi confess, that In this Lord that they adore, they believe there are three things, which they secretly indicate with their offerings: with gold to be King: with incense to be God: with myrrh to be a mortal man. Some heretics confess him as God, but they do not believe that he reigns everywhere. These offer the Lord incense, but they do not want to offer him gold: there are other heretics who grant him to be King, but not to be God. These offer him gold, but not incense: there have been other heretics who confess to being God, and to be King, but they do not confess that he has been a mortal man. These offer him gold and incense: but they do not want to offer him myrrh, like a mortal man. We, my beloved brothers, let us offer gold to the born Lord, confessing him King and Lord of the whole world: let us offer him incense, confessing that this Lord who in time showed himself to us was God without beginning: let us offer him myrrh, confessing that the same Lord who in his divinity was immortal and impassive, in our humanity he was mortal; It is true that through gold, frankincense and myrrh we can understand other mysteries. Wisdom is understood by gold, as Solomon affirms, saying: in the mouth of the wise is the treasure that deserves to be desired: by incense, which is usually kindled for God, the virtue of prayer is understood, according to what The Royal Prophet says: Lord, let my prayer be directed like incense in your presence: by myrrh we understand the mortification of our flesh.

This is confirmed by the Holy Church, which, speaking of those who in its service work until death, says: my hands distilled myrrh: according to this doctrine we offer gold to the born King, if we show ourselves before the Lord such that our works shine with the clarity of sovereign wisdom. Offer us incense, if with the holy exercises of prayer we burn carnal sensuality in the altar of the heart, in such a way that some soft desire of ours always rises before the Lord; and if we mortify the vices of the flesh with abstinence, we offer myrrh, because with myrrh, as we have already said, dead flesh is preserved from corruption; and it is nothing else to corrupt the dead flesh, but to serve with this our mortal body the vice of the flesh. When the Prophet Joel spoke of these, he said: The beasts rotted in his dung. Beasts rotting in dung is nothing else, but sensual men ending their lives in the stench of lust; and so we can say, that we offer myrrh to God, when by means of continence we keep our mortal flesh from being corrupted in lust. The Magi returning by another route to their region is not without great mystery for us; and in being admonished to do so, we are given notice of what we must do. Of course, our region is paradise, and after having known and worshiped the Lord, he commands us not to return the way we came. Let us remember that we were expelled from paradise for pride, for disobedience, for following visible things, for eating the delicacy that was forbidden to us; Well, to return to our region, it is necessary that we take another path, which is to cry with penitence, obey the commandments of God, consider little what our eyes see, and restrain our carnal appetites. We can say that we return by another path to our region, because having been expelled from it by false pleasures, we return with true tears; And for this, my brothers, it is appropriate that we always be in great fear, and with much suspicion and distrust in our hearts, having before the eyes of our soul on the one hand our faults, and on the other the narrow account that we must take of them…

Let us think how just and narrow the Judge we wait for is, and how he always threatens us and is hidden: he threatens sinners, he waits for them and suffers, he defers his coming for our good, and so that we have less to condemn.

Knowing this, let us go ahead to be prepared for his coming, punishing our faults with tears, and let us do what the great Prophet tells us: that with our confession we are prepared to receive him. Let not delights deceive us: let not pleasures demolish us: let us remember how close the Judge is who tells us: ¡woe to you who laugh now, because later you will cry and burst into tears! The wise man thus understood it, when he said: laughter will be mixed with pain, and the extremes of joy are weeping: he says further: ¿I had laughter by mistake, and I said to joy, ¿why do you receive deception in vain? and he himself in another place says: the hearts of the wise where sadness resides, and the hearts of fools where joy is.

Well, if we truly want to celebrate this holy day, it is necessary that we guard ourselves with great fear from offending God; because it is a very pleasing sacrifice before God to see man afflicted for his sins.

Thus we find it in the mouth of the Royal Prophet who says: it is a sacrifice acceptable to God, the spirit troubled, and the heart contrite. Let us remember that Holy Baptism washed us from the sins that had preceded it; and of those that we have committed later, this one can no longer wash us away. Knowing, then, as we do, that after Baptism we have dirty our soul, let us seek the waters of penitence to wash it, since the others can no longer serve us; And in this way, those of us who wish to return to our region, since we left it with false sweetness and vain joy, may return to it with true bitterness and holy sadness, helped by the grace of the Lord who lives and reigns forever and ever. Amen

 

 

LA ADORACION DE LOS SANTOS REYES MAGOS.

 

Homilía del bienaventurado San Gregorio Papa, sobre la misma fiesta, en el Evangelio presente: escríbelo San Mateo en el capítulo 2. v. 1. y 2. Dice así: habiendo nacido Jesús en Belem de Judá en los días del Rey Herodes, ved aquí que los Magos vinieron de Oriente a Jerusalén, diciendo: ¿en dónde está el que ha nacido Rey de los judíos? pues hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarle, …

Según la lección del Santo Evangelio nos lo ha referido, muy amados hermanos míos, nacido el Rey del cielo, el Rey de la tierra se ha turbado: porque sin duda todo señorío de la tierra es confundido, cuando se muestra la Majestad del cielo. Mas a mi ver es justo que sepamos, cómo naciendo nuestro Redentor, es enviado un Ángel a los pastores en Judea, para que se lo haga saber, y a los Magos no fue Ángel, sino una estrella que los guiase y trajese a donde le habían de adorar. Justa providencia del Señor dispuso, que los judíos que usaban de razón, fuesen avisados por el Ángel que la tiene; y los Gentiles que no sabían usar de ella, viniesen al conocimiento del Señor, no por la predicación, sino por las señales. Porque a la verdad, a los judíos fueron dadas las profecías como a fieles, y a los gentiles fueron dadas las señales como a infieles.

Debéis también notar, que, siendo ya nuestro Redentor de edad perfecta, los mismos Apóstoles fueron a predicársele a los gentiles; y siendo infante, y de tal edad que según ella no podía aun hablar, fue una estrella a notificársele. Todo esto iba conforme a razón, porque estando ya nuestro Redentor en edad que hablaba, era justo que unos predicadores que hablasen nos diesen noticia de él; y siendo de edad en que no hablaba, le predicasen los elementos mudos. Es cosa muy digna de notar, cuán grande fue la dureza en el corazón de algunos judíos, a los que ni las señales maravillosas que se mostraron en el nacimiento del Señor, ni las maravillas que se vieron en su vida y muerte, ni el cumplimiento que veían de las profecías: ninguna cosa bastó para que le conociesen por quién era. Los elementos todos le conocieron por su Criador, y dieron testimonio de su venida; y hablando de ellos como de criaturas humanas, digo, que los cielos conocieron ser éste su Criador, porque luego enviaron la estrella para su servicio. La mar le conoció, porque se dejó hollar por sus pies como si fuera tierra firme. La tierra le conoció, porque al tiempo de su muerte tembló.

El sol le conoció, que en aquel mismo tiempo escondió los rayos de su luz. Conocérosle las peñas y las paredes, pues muriendo él se quebrantaron. Le conoció el infierno, el que por su mandado restituyó los muertos que tenía; y a este Señor así conocido por todas las cosas, los duros corazones de los judíos infieles nunca le quieren conocer por Dios; y mostrándose más duros que las piedras, no quieren quebrantarse con la penitencia: le niegan y no le quieren confesar, aun viendo que, como hemos dicho, los elementos y las cosas insensibles, con todas las señales que han podido, lo han confesado; y para mayor condenación suya, mucho tiempo antes supieron que había de nacer este Señor, que ahora menosprecian viéndole nacido; y no solo sabían que había de nacer, sino también en qué lugar había de nacer; porque siendo preguntados por Herodes, ellos mismos dieron noticia del lugar de su nacimiento, y mostraron saberlo por autoridad de la Sagrada Escritura; y así testificaron con la profecía, que Belem había de ser honrado con el nacimiento del nuevo capitán que allí había de nacer; y para más confusión de su incredulidad y consuelo de nuestra fe, se mostró este conocimiento doble en los judíos. Al tiempo que Isaac dio la bendición a su hijo Jacob, figuró el misterio grande que en estos se había de cumplir. Siendo do viejo Isaac y ciego, al dar la bendición fue Profeta; y no viendo el hijo que tenía delante de sí presente, vio muchas cosas que muy adelante habían de verificarse en su sucesión. Así, pues, el pueblo Judaico lleno de profecías y ciego, no conoció al Señor que tenía: habiendo dicho cosas de las que en él más adelante habían de suceder. Sabido el Nacimiento de nuestro Rey Soberano, Herodes luego acudió a remedios de traidor, y temiendo perder el rey no que tenía, pidió que le diesen aviso en donde había nacido el niño: finge que le quiere adorar, estando determinado a quitarle la vida si lo hallase. Véase por experiencia, cuán poco puede la malicia humana contra el consejo de la divinidad: así nos lo enseña el sabio en los proverbios. Los Magos que venían con otra fe por la estrella que les había aparecido, hallaron al Rey nacido que buscaban; ofrecérosle sus dones, y fueron en sueños avisados de que no volviesen a Herodes; de manera, que Herodes nunca halló al Señor que buscaba.

Por Herodes son entendidos los hipócritas, que nunca merecen hallará Dios, porque le buscan malamente.

Ofrecieron, pues, los Magos oro, incienso y mirra: el oro le convenía por ser Rey: el incienso se sacrifica a Dios: y con la mirra acostumbran a ungir los cuerpos de los muertos: de modo, que los Magos bienaventurados confiesan, que en este Señor que adoran, creen haber tres cosas, las cuales secretamente señalan con las ofrendas: con el oro ser Rey: con el incienso ser Dios: con la mirra ser hombre mortal. Algunos herejes lo confiesan como Dios, mas no creen que reine en todas partes. Estos ofrécele al Señor incienso, mas no le quieren ofrecer oro: hay otros herejes que bien le conceden ser Rey, mas no el ser Dios. Estos bien le ofrecen oro, mas no incienso: ha habido otros herejes que le confiesan ser Dios, y ser Rey mas no confiesan que haya sido hombre mortal. Estos le ofrecen oro e incienso: mas no le quieren ofrecer la mirra, como a hombre mortal. Nosotros, muy amados hermanos míos, ofrezcamos oro al Señor nacido, confesándole Rey y Señor de todo el mundo: ofrezcámosle incienso, confesando, que este Señor que en tiempo se nos mostró, era Dios sin principio: ofrezcámosle mirra, confesando, que el mismo Señor que en su divinidad fue inmortal e impasible, en nuestra humanidad fue mortal; bien es verdad, que por el oro, incienso y mirra podemos entender otros misterios. Por el oro es entendida la sabiduría, según Salomón lo afirma, diciendo: en la boca del sabio está el tesoro que merece ser deseado: por el incienso, que suele encenderse para Dios, es entendida la virtud de la oración, conforme a lo que el Profeta Real dice: Señor, sea dirigida mi oración como el incienso en tu presencia: por la mirra entendemos la mortificación de nuestra carne.

Confirma esto, la Santa Iglesia, que hablando de los que en su servicio trabajan hasta la muerte, dice: mis manos destilaron mirra: conforme a esta doctrina ofrecemos oro al Rey nacido, si nos mostramos ante el Señor tales, que nuestras obras resplandezcan con la claridad de la soberana sabiduría. Ofrecérnosle incienso, si con los ejercicios santos de la oración quemamos la sensualidad carnal en el ara del corazón, de tal manera, que suba siempre algún deseo nuestro suave delante del Señor; y si mortificamos los vicios de la carne con la abstinencia, ofrecemos mirra, porque con la mirra como ya dijimos se preserva de corrupción la carne muerta; y no es otra cosa corromperse la carne muerta, sino servir con este nuestro cuerpo mortal al vicio de la carne. Hablando el Profeta Joel de estos, dijo: las bestias se pudrieron en su estiércol. Podrirse las bestias en el estiércol, no es otra cosa, sino acabar su vida los hombres sensuales en la hediondez de la lujuria; y así podemos decir, que ofrecemos mirra a Dios, cuando por medio de la continencia guardamos nuestra carne mortal de que se corrompa en la lujuria. El volverse los Magos por otro camino a su región, no carece de gran misterio para nosotros; y en ser amonestados para hacerlo así, se nos da aviso de lo que nosotros debemos hacer. Claro está que nuestra región es el paraíso, y después de haber conocido y adorado al Señor, nos manda que no volvamos por el camino por donde vinimos. Acordémonos de que fuimos echados del paraíso por la soberbia, por la desobediencia, por seguir las cosas visibles, por comer el manjar que nos era vedado; pues para volver a nuestra región, es necesario que tomemos otro camino, que es llorar con penitencia, obedecer a los mandamientos de Dios, tener en poco lo que nuestros ojos ven, y refrenar nuestros apetitos carnales. Podemos decir que volvemos por otro camino a nuestra región, pues habiendo sido echados de ella por los placeres falsos, volvemos con lloros verdaderos; y para esto hermanos míos conviene que siempre estemos con grande temor, y con mucha sospecha y recelo en el corazón, teniendo delante de los ojos de nuestra alma por una parte nuestras culpas, y por otra la cuenta estrecha que nos han de tomar de ellas.

Pensemos cuán justo y estrecho es el Juez que esperamos, y como siempre nos amenaza y está oculto: amenaza a los pecadores, los espera y sufre, difiere su venida por nuestro bien, y por tener menos que condenar.

Nosotros sabiendo esto, adelantémonos a estar prevenidos para su venida, castigando con lágrimas nuestras culpas, y hagamos lo que el gran Profeta nos dice: que con nuestra confesión estemos apercibidos para recibirle. No nos engañen los deleites: no nos derriben los placeres: acordémonos de cuán cerca está el Juez que nos dice: ¡ay de vosotros los que ahora reís, porque después llorareis y romperéis en llantos! el sabio así lo entendió, cuando dijo: la risa será mezclada con dolor, y los extremos del gozo son lloros: dice más: yo tuve la risa por error, y dije al gozo, ¿por qué recibes engaño en vano? y él mismo en otro lugar dice : el corazón de los sabios en donde mora la tristeza, y el corazón de los locos en donde está la alegría.

Pues si queremos con verdad festejar este santo día, es menester que con mucho temor nos guardemos de ofender a Dios; porque es un sacrificio muy agradable delante de Dios, ver al hombre afligido por sus pecados.

Así lo hallamos en la boca del Profeta Real que dice: es un sacrificio acepto a Dios, el espíritu atribulado, y el corazón contrito. Acordémonos de que el Santo Bautismo nos lavó de los pecados, que le habían precedido; y de los que después hemos cometido, ya este no nos puede lavar. Sabiendo, pues, como sabemos, que después del Bautismo hemos ensuciado nuestra alma, procuremos las aguas de la penitencia para lavarla, pues las otras ya no nos pueden valer; y de esta manera los que deseamos volver a nuestra región, pues salimos de ella con la falsa dulzura y vana alegría, volvamos a ella con la verdadera amargura y santa tristeza, ayudándonos la gracia del Señor que vive y reina para siempre jamás. Amen

 

 

 

lunes, 1 de enero de 2024

FELIZ ANO NOVO EM JESUS ​​CRISTO E SUA SANTA MÃE A VIRGEM MARIA.

 

USANDO AS PALAVRAS DE SANTA TERESA DE ÁVILA DESEJO A TODOS OS MEUS LEITORES UM ANO CHEIO DE DEUS.

NÃO PEÇO QUE VOCÊ TENHA PROBLEMAS, MAS QUANDO OS TEM PEÇO “NADA TE TRANSFORMA”, QUE ENFRENTAR AS ADVERSIDADES QUE ESTE ANO NOVO APRESENTA “NADA TE MOSTRA” E QUE VOCÊ LEMBRE QUE NESTA VIDA “TUDO ACONTECE”, TUDO É POSSÍVEL SUPERAR PORQUE “DEUS NÃO SE MOVE”, DEUS NÃO MUDA, ELE SEMPRE NOS AMA, BASTA SEGURAR SUA MÃO COM SERENIDADE SABENDO QUE “A PACIÊNCIA TUDO ALCANÇA” ; QUE A SUA FORÇA SEJA O SENHOR, POIS “AQUELE QUE TEM DEUS” , TEM TUDO E “NADA FALTA”, QUE VOCÊ VIVA ESTE ANO NOVO CONVENCIDO DE QUE “SÓ DEUS BASTA” FELIZ 2024!!!

BONNE ANNÉE À JÉSUS-CHRIST ET LA BIENHEUREUSE VIERGE MARIE.


EN UTILISANT LES PAROLES DE SANTA TERESA DE AVILA, JE SOUHAITE À TOUS MES LECTEURS UNE ANNÉE PLEINE DE DIEU.

JE NE DEMANDE PAS QUE VOUS AVEZ DES PROBLÈMES, MAIS QUAND VOUS LES AVEZ, JE DEMANDE « RIEN NE VOUS TOURNE », QUE FACE AUX ADVERSITÉS QUE CETTE NOUVELLE ANNÉE VOUS PRÉSENTE « RIEN NE VOUS MONTRE » ET QUE VOUS VOUS SOUVENEZ QUE DANS CETTE VIE « TOUT SE PASSE », TOUT EST POSSIBLE. SURMONTER PARCE QUE « DIEU NE BOUGE PAS », DIEU NE CHANGE PAS, IL NOUS AIME TOUJOURS, IL SUFFIT QUE VOUS TENEZ SA MAIN AVEC SÉRÉNITÉ SAVANT QUE « LA PATIENCE RÉALISE TOUT » ; QUE VOTRE FORCE SOIT LE SEIGNEUR, CAR « CELUI QUI A DIEU » , A TOUT ET « RIEN NE MANQUE », PUISSEZ-VOUS VIVRE CETTE NOUVELLE ANNÉE CONVAINCU QUE « SEUL DIEU SUFFIT » HEUREUSE 2024 !!!


HAPPY NEW YEAR IN JESUS ​​CHRIST AND HIS BLESSED MOTHER THE VIRGIN MARY.

 

USING THE WORDS OF SANTA TERESA DE AVILA I WISH ALL MY READERS A YEAR FULL OF GOD.

I DO NOT ASK THAT YOU HAVE PROBLEMS, BUT WHEN YOU HAVE THEM I ASK “NOTHING TURNS YOU”, THAT FACING THE ADVERSITIES THAT THIS NEW YEAR PRESENTS YOU “NOTHING SHOWS YOU” AND THAT YOU REMEMBER THAT IN THIS LIFE “EVERYTHING HAPPENS”, EVERYTHING IS POSSIBLE. OVERCOME BECAUSE “GOD DOES NOT MOVE”, GOD DOES NOT CHANGE, HE ALWAYS LOVES US, IT IS ENOUGH THAT YOU HOLD HIS HAND WITH SERENITY KNOWING THAT “PATIENCE ACHIEVES EVERYTHING” ; MAY YOUR STRENGTH BE THE LORD, FOR “HE WHO HAS GOD” , HAS EVERYTHING AND “NOTHING LACKS”, MAY YOU LIVE THIS NEW YEAR CONVINCED THAT “ONLY GOD IS ENOUGH” HAPPY 2024!!!

FELIZ AÑO NUEVO EN JESUCRISTO Y SU SANTISIMA MADRE LA VIRGEN MARIA.

 



USANDO LAS PALABRAS DE SANTA TERESA DE AVILA LES DESEO A TODOS MIS LECTORES UN AÑO LLENO DE DIOS.

NO PIDO QUE TENGAS PROBLEMAS, SINO QUE CUANDO LOS TENGAS PIDO “QUE NADA TE TURBE”, QUE ANTE LAS ADVERSIDADES QUE ESTE AÑO NUEVO TE PRESENTE “NADA TE ESPANTE” Y QUE RECUERDES QUE EN ESTA VIDA “TODO SE PASA”, TODO SE PUEDE SUPERAR PORQUE “DIOS NO SE MUDA”, DIOS NO CAMBIA, NOS AMA SIEMPRE, BASTA QUE TE AGARRES DE SU MANO CON SERENIDAD SABIENDO QUE “LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA”; QUE TU FORTALEZA SEA EL SEÑOR, PUES “QUIEN A DIOS TIENE”, LO TIENE TODO Y “NADA LE FALTA”, QUE ESTE NUEVO AÑO VIVAS CONVENCIDO DE QUE “SOLO DIOS BASTA” FELIZ 2024¡¡¡¡¡

domingo, 24 de diciembre de 2023

"UMA CRIANÇA NASCEU PARA NÓS, UM FILHO FOI-NOS DADO."


NB Nas festividades mais solenes e importantes da Igreja una, santa, católica e apostólica, o Natal do Verbo Eterno é uma daquelas jóias litúrgicas muito importantes onde se admiram a prudência e a sabedoria quando manifestadas de forma terna e digna. amado pela humanidade ferida pelo pecado original e tão distante da pátria eterna que qualquer acesso à bem-aventurança eterna nos era impossível. A todos os meus leitores desejo mais uma vez um FELIZ NATAL. “ Peçamos, então, ao Menino que nasceu que nos conceda admirar, amar e imitar este Natal, de tal forma que nos seja dado chegar à contemplação da geração eterna.

¿Mas por que nos dão um Parvulito? ¿Se um Deus tão imenso fosse dado ao homem, não é verdade que o pecador teria temido mais Aquele que tudo repreende? ¿E se Deus nos tivesse sido dado como eloqüente, não teria o prisioneiro temido a sabedoria daquele que tudo examina? E, finalmente, se Deus tivesse vindo rodeado de exércitos angélicos, ¿não é verdade que o homem miserável teria vergonha de pertencer à sociedade dos anjos? E tanto mais que, como é dito nas Lamentações, os anjos, vendo a ignomínia ... do homem, o teriam desprezado. Pois bem; O homem assim necessitado, o que  ele poderia desejar, senão que um garotinho nascesse para evitar o terror de ser punido, uma criança “infantil”, ou sem fala, para evitar o terror de ser repreendido, e um pobre e solitário Criança? para evitar o terror de ser desprezada? Tal era o desejo; Fazendo-o seu, a Igreja evocou estas palavras do Cântico dos Cânticos, c.8: Quem me daria que você fosse meu irmão, amamentado no peito de minha mãe? Anote-os e tente expô-los. Onde devemos perceber que nasce um bebezinho para que o recebamos como desejamos, e nos é dado um filho para que aquele de que precisávamos seja nosso. Não é ele o mesmo que preenche seus desejos com coisas boas? ¿no geral, o que posso dizer completo? Também os excede. Veja, se não, a paz de Cristo, que ultrapassa toda inteligência. E qual  foi o seu desejo, oh Adam!? Você não queria ser como Deus? E você, orgulhoso Lúcifer, ¿não queria ser como o Altíssimo? Pelo que vejo, seu desejo de ser um deus ainda não cabia. A criatura, de fato, nunca ousou ser igual a Deus. Aqui, no nascimento do Filho de Deus, pelo contrário, estamos diante de um desejo acima de todo desejo, pois na encarnação Deus é homem e o homem é Deus. E pode haver algo mais doce, mais gentil e que inspire maior esperança?

O homem ofendeu a Deus, e Deus parecia odiar o homem e tornou-se impiedoso com ele. Mas agora, tendo-se tornado humano, Deus amará o homem ou odiará a Deus, visto que o homem é Deus. Da mesma forma, o homem, expulso do paraíso, viveu no exílio; mas agora ou o homem entrará no paraíso ou Deus será expulso dele, já que o homem é Deus. E por último, o homem era cativo do diabo; mas agora ou o homem será tirado do seu cativeiro ou Deus será submetido a ele, visto que o homem é Deus. Mas não é possível dizer tal absurdo sobre Deus: então é necessário que o homem seja libertado, repatriado e reconciliado. ¿Talvez todos os nossos desejos não sejam superados aqui? Diante disso, concluiremos que não existe objeto de amor tão doce quanto o nascimento de Cristo.

E, finalmente, devolvamos o poder efetivo ao nascimento do Salvador como exemplo, já que não há Coisa imitável tão benéfica quanto ele. Podereis ver que assim é à clara luz do dito nascimento, que é descrito pelo anjo em São Lucas, c.2: “Ele vos anunciou uma grande alegria que é para todo o povo: Hoje o Salvador nasceu para você. E você terá isto como um sinal: você encontrará uma criança envolta em panos.” Observe este sinal e não se afaste dele se quiser ser mais virtuoso, pois nele lhe é mostrado o que é bom. Na verdade, ele alerta para duas coisas: a fuga no que diz respeito à vaidade e o exemplo no que diz respeito à virtude. Em primeiro lugar, ao verdes assim circunstanciado o divino Menino, aprendeis a fugir da vaidade. ¿E em que se gloriam aqueles que, tornando-se vaidosos, ¿perseguem a vaidade? Na verdade, alguns colocam a sua glória nas ciências, outros nas riquezas, outros nas honras e outros nos poderes. Por esta razão há aqueles que, como os ricos, gostam dos primeiros lugares nos banquetes, ou que, como os magnatas, procuram os primeiros lugares nas sinagogas, ou que, como os inflados pela fumaça da ciência, querem ser chamados de professores pelos homens. Mas olhe para a manjedoura e você verá virtude e vaidade em oposição: você encontrará, eu digo, contra a vaidade das ciências, o Pequeno Infante, que, descartando a loquacidade, não diz uma palavra; contra a vaidade das riquezas, o Pequeno Infante, envolto, não mais em peles, nem em panos, nem em pedaços de pano, mas em panos, ou melhor, em trapos múltiplos que têm gosto de miséria, e contra a vaidade das dignidades e das honras, ao Pequeno Infante, reclinado na manjedoura aos pés dos animais, Olha, então, para o mudo homem mais sábio: Que vergonha da loquacidade tola! Olhem para o indigente mais opulento: ¡Que se envergonhe a abundância gananciosa! E olha lá para o mais alto reclinado: ¡Envergonhe-se a vileza orgulhosa!

Mas considere, ó homem, em segundo lugar, o que você tem que imitar. Você tem diante dos olhos o sinal das virtudes. ¿E o que Cristo te ensina? ¿O que todo o Evangelho proclama? Qual é o objetivo da doutrina sagrada senão estabelecer a pureza na carne, a pobreza na posse e a humildade na alma? Vejamos aqui o objetivo para o qual estão ordenados os três concílios evangélicos. Se você busca, de fato, a pureza, poderá encontrá-la no sinal que lhe for dado: Encontrará um Menino. A razão é porque, embora o sábio diga que não há ninguém na terra que faça o bem e não peque, mesmo que seja uma criança de um dia, ainda assim nos é dado encontrar um homem em quem não houvesse pecado, em cuja boca não se achou engano. E se você busca a pobreza, veja a placa: O Menino envolto em panos; e se for humildade, olha o sinal que te leva até ela: Ao Menino reclinado na manjedoura. Estas três virtudes, pureza, pobreza e humildade, são as três parteiras, hábeis no seu ofício, que receberam o Salvador desde o ventre da Virgem Mãe no dia do seu nascimento. Na verdade, a pureza o recebeu, o que é indicado quando é dito. Você encontrará o bebê. A pobreza o recebeu, vestindo-o em trapos, e isso é significado pelo acréscimo: A criança envolta em panos; e, por fim, a humildade o recebeu, recolhendo-o na estreiteza da manjedoura, como nos é dado compreender quando conclui: Encontrareis o Menino reclinado na manjedoura. Peçamos, então, ao Menino que nasceu que nos conceda a oportunidade de admirar, amar e imitar este Natal, de tal forma que nos seja dado chegar à contemplação da geração eterna. Amém.

R. P. ARTURO VARGAS MEZA.