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miércoles, 10 de agosto de 2016

La Santa Rusia


Nuestra Señora de Vladimir 


Del monje Cirilo de Beloozero (s. 1827), se dice que encontró la soledad deseada para la vida eremítica, por intervención de la Madre de Dios. La iglesia que edificará más tarde cerca de su celda, estará dedicada a la Dormición. Abraham de Gorodeck (†1375), ve durante la plegaria la imagen resplandeciente de María con el Niño, y levanta en el mismo sitio una iglesia y un monasterio, también con el nombre die la Dormición.  Más recientemente, el monje Partehnios de Kiev que murió en 1855, el día de la Anunciación, que ese año coincidió con el Viernes Santo, tuvo, según se dice, frecuentes visiones de la Virgen, a la que llamaba Abadesa del monasterio de las Grutas, idea que, por otra parte, la encontramos en el monte Athos, y en otros ambientes monásticos del Oriente, Una costumbre generalizada, es que en los refectorios monásticos, un ícono de la Virgen presida las comidas de los monjes. Después de la colación de la noche, se dice: "Vuestro seno se convirtió en la santa mesa que llevaba el Pan Celestial, Cristo Nuestro Dios; quienquiera coma de él no morirá, como lo ha dicho, oh Madre de Dios, Aquel que alimenta a todos". Parthenios vivió durante largos años en una estrecha celda, cuya pequeña ventana estaba tapada con un ícono de Marta, delante del cual ardía siempre una lámpara de aceite. Decra el monje: "¿Para qué la luz visible? La Purísima es la luz de mis ojos y de mi alma". De él también son estas palabras que expresan toda su devoción y todo su amor hacia la Madre: "¡Ah!, Hija bienaventurada de Dios Padre, Madre sin mancha del Emmanuel, Esposa del Paráclito, pura como un cristal, oh Paloma de la voz santa, Arca inmaculada del Creador, Nido sublime de Águila celestial, Luz siempre ardiente del mundo. Con las palabras del arcángel Gabriel, os digo: Salve". Bastan estos ejemplos para mostrar el lugar que ocupa María en la vida de los monjes. En las fiestas de María, la liturgia bizantina lee el evangelio de Marta y María, en el que Cristo habla de lo único necesario. Esos hombres de Dios, llamados a dejar todo, para buscarlo, encuentran en María su modelo, su protección y su guía.

Veneración de los íconos de María

El calendario litúrgico del Patriarcado de Moscú, del año 1954, traía una lista alfabética de 260 íconos marianos milagrosos. El ícono de Vladimir es un tipo de ícono bastante autóctono, que no 'corresponde enteramente al modo bizantino, más austero. El ícono mariano bizantino conoce tres tipos principales. El más antiguo es el de La Orante, en -el que la Virgen está representada con las manos levantadas hacia el cielo, mientras que, sobre el pecho, en un círculo o en un óvalo, aparece el Emmanuel. María es aquí la figura de la Iglesia orante sobre la tierra. El ícono de Novgorod es de ese tipo. El segundo tipo de íconos, representa más directamente a la Santísima Madre del Salvador; en ellos, la Virgen sostiene en sus dos manos al Hijo divino delante de su pecho. Panagia Odigitria, es el nombre del tercer tipo, es decir, la Toda Santa Conductora en el camino, como dijimos al principio de esta exposición. La Virgen lleva en el brazo izquierdo al Niño Jesús bendiciendo, al que muestra con el brazo derecho. Aquí se expresa la mediación de María. Este es el ícono más expandido, y su origen se atribuye al evangelista San Juan .. Este se encuentra en los íconos muy populares de Tichrin y de Smolensko. Este último fue el protector del ejército del general Kutusov, en su campaña contra Napoleón.

El Gran Duque Gabriel Constantinovich (t 1955), describe en sus memorias, cómo en la celebración del centenario de la batalla de Borodino (25 de agosto de 1912), el mismo ícono fue llevado en procesión, en presencia del Zar y su familia, y los soldados se turnaban, porque era muy pesado. León Tolstoi, en La Guerra y la Paz, describe la ceremonia con este ícono, antes de la famosa batalla, y la brillante victoria sobre "los franceses y los veinte pueblos venidos con ellos".

El ícono de Nuestra Señora de Vladimir es del mismo tipo, pero sus rasgos son menos rígidos que en los estrictamente bizantinos, y expresan una gran ternura, sin por ello perder el carácter trascendente tan propio de la iconografía de la tradición bizantina. El Niño apoya su cabeza contra la de su Madre. La mirada grave de Esta, vuelta hacia los espectadores, da al conjunto una gran distinción y profundidad, un verdadero reflejo de la filantropía divina. Se comprende fácilmente que, delante de semejante imagen, numerosas generaciones hayan orado con amor y fervor.

Nuestra señora de Iberia

Este ícono fue llevado desde el monte Athos a Moscú en el siglo XVII, y se veneraba en una pequeña capilla, no lejos de has murallas del Kremlin. Desde el alba hasta la tarde, la gente iba a orar allí. Obreros y hombres de negocio comenzaban allí sus tareas diarias, los estudiantes encomendaban sus exámenes. El Gran Duque Gabriel, arriba citado, narra que, en 1913, con ocasión de las festividades jubilares de la casa de los Romanov, el emperador descendió de su caballo para venerar este ícono, cuando el cortejo imperial pasó por delante de la capilla. Este santuario no se cerraba nunca, hasta que, en 1929, las autoridades bolcheviques lo alejaron. El ícono se encuentra ahora en la catedral de la Resurrección, donde sigue siendo objeto de veneración. Día y noche arden pequeños cirios ante él. El filósofo Iván Kireevski (1806-1856), cuenta la especie de conversión que se obró en él, un día que se encontraba cerca de la Virgen de Iberia: "Yo estaba de pie delante de la capilla, mirando el ícono milagroso de la Madre de Dios, y reflexionando sobre la fe ingenua de la gente que oraba ahí. Algunas mujeres, enfermos, y también ancianos, estaban de rodillas, haciendo signos de la Cruz y profunda inclinación". Después sentí que los rasgos de la Virgen parecían reanimarse: "Ella envolvía a esas gentes simples con una mirada llena de compasión y amor... Caí de rodillas y oré, con el corazón contrito... ".