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jueves, 7 de junio de 2018

¿Provocación y ultimátum imperial o cumbre Kim-Trump?


El analista internacional panameño Julio Yao aborda nuevamente los acontecimientos alrededor de la anunciada cumbre entre los presidentes de Corea del Norte, Kim Jong-un, y de Estados Unidos, Donald Trump, encuentro que hoy parece peligrar debido a las declaraciones intolerables de John Bolton, el consejero de seguridad nacional del presidente Trump.



El consejero del presidente estadounidense Donald Trump para los temas de seguridad nacional, John Bolton.

Hace varios días consignamos como un gran logro histórico para la península de Corea la cumbre entre el presidente de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong-un, y el presidente de la República de Corea, Moon Jae-in. Desnuclearización, desarme, acuerdo de paz, reunificación, son algunas de las palabras claves [1].

La Cumbre Kim-Moon del 27 de abril debió continuar el pasado 15 de mayo, pero el presidente Kim la canceló en protesta por la realización de maniobras militares conjuntas por parte de Estados Unidos y Sudcorea y ante las declaraciones impertinentes y provocadoras del consejero de Donald Trump para la Seguridad Nacional, John Bolton, quien manifestó que la desnuclearización de Corea del Norta debía seguir el esquema aplicado en Libia en 2011.

Como todos sabemos, Libia se deshizo de sus armas nucleares… y acabó siendo invadida y destruida por Estados Unidos y la OTAN. Además, el Guía libio, Muamar el-Kadhafi, fue atrozmente asesinado. Para Corea del Norte, que tenía pactada una alianza militar con Libia, resultó imposible intervenir, motivo por el cual Kim Yong-un tiene fresca y muy presente esa tragedia. También alimenta su desconfianza el retiro insólito, aunque no sorpresivo, de Estados Unidos del llamado Acuerdo 5+1 (JCPOA) sobre el programa nuclear de Irán.

La respuesta del presidente Kim a las declaraciones de Bolton no se hizo esperar: la República Popular Democrática de Corea no se desnuclearizará unilateralmente sin concesiones de la otra parte. Después de todo, es Corea del Norte la que ha dado muchos pasos y realizado numerosos gestos de buena voluntad, incluida la liberación de tres ciudadanos estadounidenses, sin que Washington haya concretado ningún gesto de buena voluntad hacia Pyongyang.

Al parecer, Bolton ve la Cumbre Kim-Trump como una simple capitulación de Corea del Norte ante Estados Unidos, como si Pyongyang hubiese perdido una guerra, y no como una forma civilizada de explorar las posibilidades de acuerdos entre las partes.

Esta actitud arrogante y analfabeta de Bolton demuestra la peligrosa fase por la que atraviesa Estados Unidos de querer someter por la fuerza a todo el que no se rinda ante el Imperio.

Donald Trump ha declarado que, de no producirse la desnuclearización de Corea del Norte, según la receta de Bolton; de no aceptar Kim su virtual ultimátum, Estados Unidos «ejercerá la máxima presión para obligarla a negociar». «Tendremos que ver si sigue la cumbre», afirmó el presidente estadounidense.

Tal pareciera como si el presidente Trump ignorara que ninguna potencia, ningún Estado, puede dar un ultimátum u obligar otro Estado a negociar, salvo que se trate de un Estado que se haya rendido o haya sido previamente destruido en una guerra.

El viceministro de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea, Kim Kye-gwan, lo ha aclarado:

«Si Estados Unidos nos acorrala y nos exige que renunciemos unilateralmente a nuestro programa nuclear, dejaremos de tener interés en las conversaciones y tendremos que reconsiderar si aceptamos la próxima cumbre estadounidense-norcoreana.»

Esto no se puede interpretar como una amenaza de cancelación de la anunciada cumbre Kim-Trump del 12 de junio en Singapur, sino como una simple advertencia.

El presidente de la República de Corea, Moon Jae-in, fue defensor de los derechos humanos y continuador de la política de reunificación pacífica de Corea promovida por los ex presidentes Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun. El presidente Moon, también ex asesor presidencial del presidente Roh en política exterior, deberá acordar su propia cumbre con Trump para decidir que pasará con los 28 500 soldados estadounidenses que hoy permanecen en el sur de la península de Corea.

Este objetivo debió ser una precondición al menos consultada con el ocupante estadounidense por el presidente Moon antes de su reunión del 27 de abril con el presidente Kim pues, a falta de esa condición, cualquier acercamiento entre las dos partes coreanas que no cuente con la anuencia de Estados Unidos puede resultar quimérica.

La actitud imperialista de Bolton, que marca pautas a la política del secretario de Estado, Mike Pompeo, constituye un tajante rechazo de la diplomacia y el Derecho Internacional y conduce a la ley del más fuerte [2].

La respuesta de Bolton a la posible desnuclearización de Corea revela que Estados Unidos persigue una rendición incondicional de la República Popular Democrática de Corea y no una conciliación de intereses que favorezca la paz y la seguridad internacionales.

No obstante, debido a que esa conciliación abonaría el camino de la reunificación pacífica de Corea; reduciendo los gastos militares tanto de Corea del Sur como de Corea del Norte, además de los propios de Estados Unidos; visto que también contribuiría a eliminar las bases militares en Guam, Okinawa y Diego García, en torno a China, y fortalecería la cooperación internacional, al presidente Moon Jae-in sólo le resta mirar de frente al presidente Trump y plantearle, haciendo valer la soberanía de la República de Corea, que Washington retire sus fuerzas del sur de la península.

De no hacerlo, continuarán la retórica arrogante, las amenazas y los insultos. Pero ya no se podrá culpar a la República Popular Democrática de Corea, sino a Estados Unidos y John Bolton, ¡de patear la mesa!

Julio Yao Villalaz

miércoles, 6 de junio de 2018

PRECISIONES NECESARIAS A LOS QUE RESISTEN A LA FURIA CONCILIAR Y SUS ERRORES




Por el Padre Hugo Ruiz Vallejo
(4 de febrero 2017)


Los sacerdotes que tratamos de conservar la herencia autentica de la Iglesia Católica, es decir, de su Tradición bimilenaria, y que intentamos de ser fieles a las enseñanzas y a las directivas que Monseñor Lefebvre nos dejó con este preciso objeto, nos vemos cada día en la necesidad de hacer nuevas alertas y precisiones.
Vivimos una época de desorientación diabólica, de crisis profunda en la Iglesia, una crisis de sus miembros. Pero no basta de ninguna manera de solo saber esto. No debemos olvidar que el mal es también seductor, y que es capaz de adoptar nuevas apariencias para mejor lograr sus fines, de ahí la necesidad en los verdaderos católicos de ser precavidos (“Velad y orad para que no caigáis en la tentación” Mc. XIV, 38). Dada la desorientación cada vez mayor en razón de la crisis de autoridad en la Iglesia (“Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas” Mc. XIV, 27) sucede que aún en los que tienen la intención sincera de salvar la Tradición de la Iglesia haya lagunas sobre la actitud a tomar respecto a ciertos temas y particularmente respecto a ciertas situaciones.
El mundo moderno, de naturaleza liberal, no tiene reparo en que haya mesclas, es más, él ama las mesclas. Nuestra Santa Religión nos pide, al contrario, de huir del mal, del pecado y de las ocasiones de pecado, las cuales pueden ser muy variadas.
En lo que a mí me concierne, trato como decía antes, de conformarme a las directivas que nos dejó nuestro obispo católico y santo que fue Mons. Marcel Lefebvre, así como a las directivas de la Fraternidad San Pio X, fundada por él, es decir las enseñanzas y actitudes auténticamente católicas que ésta tubo mientras no comenzó gradualmente a separarse del espíritu de su fundador.
En algunos medios de la hoy llamada “resistencia” se comienza ya a dar consejos a los fieles que no corresponden más a las directivas del obispo fiel. Por ello quisiera tocar varios puntos particulares, pero de todos modos de importancia mayor, y que hoy parecen ser menos claros para algunos. Y finalmente añado un comentario al anuncio reciente dado por Mons. Fellay sobre la inminencia de un acuerdo oficial de la FSSPX con la Roma conciliar:


1er punto: sobre la moralidad de la Nueva Misa y de la asistencia a ella




Todos sabemos que el Papa Paulo VI siguió en la elaboración de la Nueva Misa unos criterios tan ecuménicos que llego hasta el colmo de llamar a participar en ésta elaboración a 6 pastores protestantes. Por esta y otras razones se fabricó artificialmente una “Nueva Misa”, calcada en la misa protestante y sin embargo lo suficientemente ambigua como para no ser ni formalmente herética ni formalmente católica. Se creó un rito ambiguo pero no por ello menos irremediablemente envenenado de espíritu protestante.
La conclusión es que: la Nueva Misa en razón de su ambigüedad no es formalmente herética, pero sin embargo en razón de sus equívocos sí es favorable a la herejía. Es por ésta razón que no se la puede llamar un rito católico, ni tampoco bueno en sí mismo, características que le son intrínsecas.

De todo esto se deduce que:
-La asistencia a la Nueva Misa no es lícita (los que estamos al corriente de lo que es la Nueva Misa ya no podemos asistir moralmente a ella).
-No se puede aconsejar nunca directamente a nadie de ir a ésta misa. Aunque por razones graves de prudencia se pueda simplemente dejar a alguien en su ignorancia o buena voluntad.
-La comunión es la forma más perfecta de participar a la Misa. Por ello no se debe comulgar de hostias consagradas en la Nueva Misa.

Esto es en resumen el pensamiento y la actitud que nos enseñó a tener Mons. Lefebvre respecto a la Nueva Misa.


2º punto: Sobre la asistencia a las Misas del indulto


La Roma conciliar ha siempre tratado de recuperar a los católicos que por defender su Fe se han alejado (sin intención de cisma) de los ambientes eclesiásticos infectados por el modernismo y por los errores del Concilio Vaticano II. Pero en su afán de ponerlos bajo su control, la iglesia conciliar les ha propuesto nuevas “soluciones” e “indultos” que darían la aparente oportunidad de seguir conservando sus convicciones pero dentro de la estructura oficial. Aquellos que han caído en estas redes se han visto cruelmente desengañados por las presiones e incluso por las medidas drásticas que vienen a limitar siempre más y más la Tradición y la práctica de ésta. En efecto, es una terrible contradicción el hecho de querer poner la Tradición bajo la tutela y la “protección” de aquellos que son los mismos enemigos de la Tradición…
En su tiempo Mons. Lefebvre nos hizo comprender que la Misa Tradicional no es toda la Tradición sino que también existe la enseñanza de la Fe y la práctica de ésta. No es suficiente tener la Santa Misa Tradicional cuando a lado de ella la predicación y la práctica de la Fe no son coherentes. Cuando a lado de la Misa Tradicional ya no se enseña toda la Fe y además se trata, directamente o indirectamente, de hacer aceptar el Concilio Vat. II (por ejemplo al omitir la denunciación clara y firme de los errores del concilio). En este caso el alma de los fieles está ya en peligro y es mejor renunciar a estas Misas en razón del peligro de contagio más o menos camuflado que está alrededor de ellas. El Santo Cura de Ars en su juventud prefería quedarse sin Santa Misa antes que de asistir a las Misas dichas por sacerdotes juramentados con el gobierno liberal de la época.

La actitud que antes se pedía a los fieles en la FSSPX respecto a las Misas del “indulto” era:
-No asistir nunca a estas Misas (mejor recitar el rosario en casa e ir, cuando se pueda, a Misas de sacerdotes no comprometidos con la iglesia conciliar).
-No frecuentar ninguno de los medios pastorales de la Misa del indulto (ni conferencias, peregrinaciones, etc.). En efecto, es mejor quedarse sin Misa que verse expuestos al peligro de dejarse influenciar gradualmente por esta mentalidad de compromiso con la iglesia conciliar.


3er punto: Sobre la asistencia hoy a las Misas de la nueva FSSPX


¿Acaso los hoy superiores de la FSSPX, en su afán de acercarse a la Roma conciliar, han puesto ya, a ésta misma FSSPX en una situación semejante o igual a la que antes reprochábamos a los grupos acuerdistas como la Fraternidad San Pedro? Y en éste caso, ¿las antiguas consignas que se nos dieron respecto a los acuerdistas valdrían ya también respecto a la FSSPX?
El espíritu que hoy reina dentro de la FSSPX es el del acercamiento y el de hacer un acuerdo con Roma, es innegable, Mons. Fellay ya lo afirma abierta y públicamente. Además, no es necesario siempre, para que haya un verdadero acuerdo, que éste sea escrito y oficial, pues pueden también existir los acuerdos tácitos… basados en “coloquios amistosos” y “hechos” significativos.
¿El que el Papa Francisco haya dado recientemente la jurisdicción para confesar a los sacerdotes de la FSSPX no es acaso un hecho real? De hecho, en la Iglesia no se puede tener jurisdicción si no se está precedentemente incardinado (aunque fuera directamente al Papa). Es cierto, como lo ha dicho sin pudor Mons. Fellay en una entrevista acordada este 29 de enero “solo falta el sello”…
¿Las presiones y persecuciones que se han hecho desde ya hace tiempo, no solo a los sacerdotes sino también a los fieles, para plegarlos a esta nueva política entreguista no son suficientes para afirmar que ya la FSSPX está en una actitud francamente acuerdista? ¿Y la timidez cada vez más marcada en el no querer denunciar abiertamente los errores del concilio y concretamente los escándalos ruidosos del Papa Francisco, no son un signo inquietante?
Es evidente que todo ese ambiente peligroso que nosotros denunciábamos en las sociedades “Ecclesia Dei” (y contra el cual los mismos superiores antes nos ponían insistentemente en guardia), ahora ya está presente dentro de la FSSPX.
Es por todo lo esto que de hecho se han vuelto peligrosos actualmente los ambientes de la nueva FSSPX. Esta insistencia constante a la obediencia ciega, aún cuando existen motivos más que legítimos para inquietarse. La Fe pasa a un segundo plano respecto a la obediencia, cuando debería ser lo contrario.
En lo que concierne a mi experiencia personal tanto los sacerdotes como los fieles que no han querido desligarse de la nueva FSSPX han ido doblado las manos uno tras otro, y no solo han abandonado la lucha sino que por esas presiones morales intolerables que ellos sufren han ido también cambiando su pensamiento…

Es por todo esto, que yo aconsejo tanto a sacerdotes como a fieles, el alejarse definitivamente de todos los medios de la nueva FSSPX. Esto conformemente al espíritu de la actitud prudencial que Mons. Lefebvre nos había aconsejado antes respecto a las sociedades “Ecclesia Dei” y que hoy se aplica ya, perfectamente, a la nueva FSSPX.


4º punto: Sobre la asistencia a las Misas sedevacante

En cuanto a los que hoy afirman la vacancia de la Sede Apostólica no dudo que muchos de ellos tengan un sincero apego y gran veneración por la persona de Mons. Lefebvre, sin embargo, no quieren aceptar siempre todas las recomendaciones y directivas que él nos dejó. De hecho, él mismo hablo claramente de la posibilidad de proponerse ésta interrogante. Lo que sí, y siempre rotundamente, él se negó hacer es de zanjar definitivamente esta cuestión.
No se puede hacer de un hecho histórico una doctrina, un punto estrictamente doctrinal… las verdades de la Fe son necesarias para la salvación, un hecho histórico puede ser controvertido. El peligro está en que si un día Dios quiere suscitar un Papa verdaderamente católico que entonces ya no se quiera reconocer la legitimidad de su sucesión apostólica.

En un artículo de la revista tradicionalista “Roma” (no. 67 del año 1981) Mons. Lefebvre escribía: "Nuestra Fraternidad rechaza absolutamente compartir estos razonamientos. Queremos permanecer adheridos a Roma, al sucesor de Pedro, pero rechazamos su liberalismo por fidelidad a sus Antecesores. No tenemos miedo de decirlo respetuosa pero firmemente, como San Pablo frente a San Pedro.
Por eso, lejos de rechazar las oraciones por el Papa, aumentamos nuestros rezos y suplicamos para que el Espíritu Santo lo ilumine y lo fortalezca en el sostén y defensa de la fe".
“En consecuencia, no se puede tolerar en los miembros, sacerdotes, hermanos, hermanas, oblatas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que rehúsen rezar por el Papa y que afirmen que todas las Misas del Novus Ordo Missae son inválidas.”
Y en otra ocasión, comentando este artículo, añadía:
"Quise escribir este artículo para que todos sepan, incluso los fieles, cuál es la posición de la Fraternidad. Que los fieles sepan que si alguno de nuestros sacerdotes predica que no hay Papa, no predica en conformidad con lo que piensa la Fraternidad".
En la revista “Fideliter” (no.79, Enero-febrero 1991) decía:
“Yo siempre he puesto en guardia a los feligreses, por ejemplo respecto a los sedevacantistas, Entonces ellos dicen: si la Misa está bien entonces nosotros podemos asistir a ella.
Sí claro, está la Misa. Esta es una cosa buena, sin embargo hay que tomar en cuenta que está también el sermón; está también el ambiente, las conversaciones, los contactos antes y después, todo lo cual hace que uno suavemente cambie de pensamiento. Esto constituye entonces un peligro y es por ello que de una manera general yo estimo que todo esto hace una sola cosa. Uno no va solo a una Misa, en realidad lo que se frecuenta es un ambiente”.

En un blog muy conocido de la “resistencia” últimamente (éste 12 de enero) se publicó un artículo en el cual se dice: “Es lícito para los fieles ir a toda Misa tradicional (celebrada también “non una cum”) porque es el Ministro que responde a Dios de sus decisiones, mientras que el fiel debe sólo responder de si ha observado el 3º Mandamiento: “Santificarás las fiestas”. ” (La expresión “Non una cum” quiere decir que se trata de una Misa donde no se reconoce la legitimidad del Papa actual)
Según este principio se justificaría entonces asistir no solo a las Misas sedevacante sino también a aquellas del indulto y sin lugar a dudas a las de la nueva FSSPX!


5º punto: La “OPERACIÓN SUICIDIO” o los “acuerdos” de la FSSPX


Numerosas son las veces que Mons Fellay afirmo con vehemencia, y no hace mucho tiempo, que no quería hacer acuerdos. Y ahora este 29 de enero en una entrevista televisiva comento tan despreocupadamente que “solo falta el sello” para que el acuerdo con Roma esté consumado. Reconociendo entonces él mismo la existencia de todo ese trabajo de preparación y de coqueteo con Roma (del cual él es responsable) que era de hecho ya un acuerdo practico al cual solo le faltaba esta “pequeña” formalidad: “el sello”.
Con su lenguaje sinuoso lleno de sugestiones inverificadas e inverificables Mons Fellay ha venido tejiendo su telaraña alrededor de los incautos, preparando desde hace ya años los espíritus de sacerdotes y de los feligreses a éste acuerdo. Siempre, en sus “conferencias” y sermones ha sugerido “bellos horizontes” y la “seria probabilidad” de que Roma “ya” se está convirtiendo. Él está arrastrando de hecho el rebaño que le había sido confiado por Mons Lefebre (sacerdotes, feligreses, seminarios, prioratos, escuelas, etc. etc.) a la marmita conciliar... ¡Sí!, ¡toda la gran obra de rescate de la Tradición hecha por Mons. Lefebvre está hoy cayendo en la marmita conciliar!
¿Acaso todas las declaraciones y gestos indecentes del Papa Francisco no son una declaración de su intención?, ¿Acaso el ponerse bajo su jurisdicción no implica el obedecerlo?, ¿Acaso “Francisco”, como hoy le llaman, no intenta gobernar a la Iglesia según la intención que él mismo ha manifestado precedentemente? Y si esa es su intención, ¿no están cayendo los que ahora dirigen la FSSPX en una trampa colosal que ellos mismos se han buscado!? Poco importa el lenguaje rebuscado, afectado y falsamente docto de Mons. Fellay, de hecho él está tratando de justificar no solo una gran impostura sino también un error de dimensiones históricas.


En su sermón de las consagraciones episcopales Mons. Lefebvre declaraba en 1988 que si él hubiera proseguido los acuerdos con Roma se hubiera tratado de una “operación suicidio”. Pero los hechos terminaron convenciendo al obispo fiel que estos acuerdos eran una quimera dada la falta de honestidad de los conciliares. Es por ello que él mismo, después del acercamiento fallido con Roma, dejo claro el nuevo perfil de la que sería en el futuro la posición de la Fraternidad respecto a la Roma ocupada por los modernistas:
“Si yo fui a discutir a Roma, fue porque yo quería probar si podíamos hacer un acuerdo con las autoridades eclesiásticas, tratando al mismo tiempo de ponernos al abrigo de su liberalismo y de proteger la Tradición. Pero la fuerza de los hechos me ha obligado a constatar que ningún acuerdo podía ser realizado el cual nos pudiera dar a la vez toda garantía y al mismo tiempo la convicción de que Roma quisiera concurrir sinceramente a la conservación de la Tradición” Mons. Lefebvre, revista “Fideliter” no. 68 1988.
“Nuestros verdaderos feligreses, aquellos que de verdad han comprendido el problema y que nos han ayudado a continuar la línea recta y firme de la Tradición y de la Fe, temían antes las gestiones que yo hacía en Roma. Ellos me decían que era algo peligroso y que yo perdía mi tiempo en ello. Sí, claro, yo espere hasta el último momento que en Roma mostraran un poco de honestidad. No se me podrá reprochar de no haber hecho todo lo posible. Pero ahora sin embargo, a aquellos que vienen a decirme: usted debe entenderse con Roma, yo creo poder decir con seguridad que fui más lejos de lo que debería haber ido.” “Fideliter, no.79 1991
Y refiriéndose a los romanos decía en otra ocasión: “Si ustedes no aceptan la doctrina de vuestros predecesores, es inútil de hablar. Mientras ustedes no hayan aceptado de reformar el concilio tomando en cuenta la doctrina de los Papas que os han precedido, no hay dialogo posible. Es inútil.” “Fideliter” no.66 nov. 1988. Y en la misma ocasión hablando a propósito de los “tradicionalistas” que ya habían hecho acuerdos con Roma decía: “Cuando ellos afirman que no han cedido en nada, es falso. Ellos han cedido en la posibilidad de contradecir a Roma. Ellos ya no pueden ahora decir nada. Deben callarse en razón de los favores que han recibido. Les es ahora ya imposible el denunciar los errores de la iglesia conciliar. Muy lentamente ellos aceptan, aunque solo fuera por la sola profesión de fe que les es exigida por el cardenal Ratzinger... De punto de vista de las ideas. Ellos giran muy suavemente y terminan admitiendo las ideas falsas del concilio, esto porque Roma les ha acordado algunos favores para la Tradición. Se trata de una situación muy peligrosa”
Y en el libro “Itinerario espiritual” el cual Mons. Lefebvre consideraba como su testamento espiritual dirigido a sus propios sacerdotes decía: “Es luego un deber estricto para todo sacerdote que quiera permanecer católico el separarse de ésta iglesia conciliar, mientras ésta no haya vuelto a encontrar la Tradición del Magisterio de la Iglesia y de la Fe católica.”

Hay un “olvido” supino en la nueva FSSPX de las ultimas enseñanzas de Mons. Lefebvre sobre el tema de los acuerdos…
El “apostolado de penetración”, o sea, la táctica de tratar de convertir “desde adentro” a los ambientes errados es un error activista que siempre ha llevado a muchos desastres (es una mala táctica la de entrar al partido comunista para convertir al partido comunista; la de entrar a la cueva de Alibabá y los 40 ladrones para convertir a Alibabá y los 40 ladrones, etc.). De lo en que en realidad tienen necesidad los católicos conciliares es ante todo del ejemplo que la Tradición les puede brindar. Las mezclas desvirtúan la naturaleza de las cosas.
El proceso de silenciamiento (de las críticas a Roma, al concilio y a sus errores, a las actitudes y palabras escandalosas del Papa Francisco, etc. etc.) desde hace tiempo ya había comenzado dentro de la FSSPX, desde que se comenzó a intentar el agradar a la Roma conciliar, era un gesto inevitable... ¿Pues acaso se puede agradar a los destructores de la Iglesia de otra manera?
En cuestiones de Fe para aquellos que como pastores tienen una función pública, es necesaria una profesión publica, no bastan los sobreentendidos (que de hecho no todos los entienden…) en una sociedad pública como lo es la Iglesia, lo no dicho públicamente generalmente no tiene vigencia práctica. Al silencio sigue la pusilanimidad, el temor, el compromiso, y el compromiso en las cosas de Fe es pecado…



Conclusión:

Este año que se cumple el 100o aniversario de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima. La crisis de la Fe de la que hablaba el tercer secreto dado por Nuestra Señora no ha querido ser tomada en cuenta por los hombres de Iglesia. Y considerando esta corrupción cada vez más profunda de la Fe no tenemos más que confiarnos a la protección fiel del Corazón Inmaculado de María, para que nos conserve, siempre, igualmente fieles a la Fe de la verdadera Iglesia de Cristo.

OAMDG






martes, 29 de mayo de 2018

EJERCICIO DE PERFECCION Y VIRTUDES CRISTIANAS



TRATADO CUARTO
CAPÍTULO PRIMERO *
Que en esta vida no han de faltar-tentaciones.
Fili, accedens ad servitutem Dei, sta injustitia, et timore, et prepara animam tuam ad tentationem (1), dice el Sabio: Hijo, si quieres servir á Dios, consérvate en justicia y e n temor y prepárale para la tentación. El bienaventurado San Jerónimo, sobre aquello del Eclesiastés: Hay tiempo de guerra y tiempo de paz (1), dice que mientras estamos en este siglo, es tiempo de guerra, y cuando pasemos al otro, será tiempo de paz (2). Y de ahí tomó aquella nuestra ciudad celestial el nombre de Jerusalén, que quiere decir «visión de paz.» Por tanto, dice (3), ninguno se tenga ahora por seguro, porque es tiempo de guerra; ahora ha de ser el pelear, para que saliendo vencedores, descansemos  después en aquella bienaventurada paz. San Agustín sobre aquello de San Pablo: “No hago el bien que quiero (4),* dice (5) que aquí la vida del hombre justo es pelea y no triunfo; y así oímos ahora voces de guerra, cuales son estas que da el Apóstol, sintiendo la repugnancia y contradicción que  la carne tiene á lo bueno y la inclinación tan grande que tiene á lo malo, y deseando verse ya libre de eso : “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que aborrezco.” Siento otra ley en mis miembros, que contradice a la ley de mi espíritu y que me arrastra cautivo en seguimiento de la ley del pecado que en mis miembros tiene asiento (6) Pero la voz de triunfo oiráse después, cuando, como dice el mismo Apóstol, este cuerpo corruptible y mortal se vista de incorrupción  e inmortalidad. Y la voz de triunfo, que entonces se oirá, será la que dice ahí San Pablo: ¿Dónde está, muerto, tu victoria? ¿Dónde tu aguijón (1)? Todo esto dijo muy bien el santo Job en aquellas breves palabras: “La vida del hombre sobre la tierra es una continua guerra, y como el día del jornalero (2). Porque así como el oficio del jornalero es tra- bajar y cansarse todo el día, y después se sigue el premio y el descanso; así también en nosotros el día de esta vida es lleno de trabajos y tentaciones y d e s piies s e nos dará el premio y el descanso, conforme a como hubiéremos trabajado.

(1) Tempus belli, ettempus pacis. Eccle»., Ill, 8.—(2) Et factus est in pace locus ejus. Ps. LXXV, 3.—(3) Nemo ergo se nunc putet esse securum in tempore belli, ubi certandum est, et apostolic arma tractanda, ut victores quondam requiescamus in pace.
Hieron. loc. sup. cit.—(4) Non enim quod volo bonum,hoc facio. Ad Rom., VII, 19.—(5) Aug. serm. 45 de tempore—(6) Non enim quod vóto bonum, hoc facio; sed  quod nolo malum, hoc ago...Video autem aliam legem in membris meis repugnantem legi mentis mea2, et captivantem me in lege peccati, quse est in membris meis. Ad Rom., VII, 19, 23.
Descendiendo en particular á examinar la causa de esta continua guerra, el Apóstol Santiago la pone en su Canónica: “¿De dónde esa guerra? ¿de dónde sino de vuestras concupiscencias y apetitos que guerrean en vuestros miembros (3)? Dentro de nosotros mismos tenemos la causa y la raíz, que e s la rebeldía y contradicción para todo lo bueno que quedó en nuestra carne después del pecado. Quedó también maldita la tierra de nuestra carne, y así brota cardos y espinas que nos punzan y atormentan continuamente.
Traen los Santos a este propósito la comparación de la navecilla, que dice el sagrado Evangelio, que en comenzando a dar a la vela, se alborotó el mar y se levantó una tempestad y olas tan grandes, que la cubrían y querían anegar. Así nuestra ánima va en esta barquilla del cuerpo, rota, agujereada, que por una parte hace agua y por otra se levantan olas y tempestades de muchos movimientos y apetitos desordenados que la quieren anegar y hundir: “Este cuerpo corruptible apesga el ánima y la lleva tras sí “.
(1) Absorta est mors in victoria. Ubi est mors victoria lua? Ubi est mors stimulus tuus? I ad Cor., XV, 5 4 . - ( 2 ) Militia est vita hominis super terram etsicul dies mercenarn dies ejus. Job, v II, 1.
—(3) Unde bella, et lites in vobis? nonne hinc? ex concupiscentiis
vestris, qufe militant in membris vestris? Jacob, IV, 1.—Matth., c. VIII, 24.—(3) Corpus quod corrumpitur aggravat animam. Sapient., IX, 15.
De manera, que la causa de nuestras continuas tentaciones es la corrupción de nuestra naturaleza, aquel fomes peccati, incentivo del pecado, e inclinación mala que nos quedó despus del pecado. Quedósenos el mayor enemigo dentro de casa, y ese es el que nos hace continua guerra. Y así no tiene el hombre de que espantarse, cuando se ve molestado de tentación es , porque al fin es hijo de Adán, concebido y nacido en pecado (1), y no puede dejar de tener tentaciones e inclinaciones y apetitos malos que le hagan guerra . Y así nota San Jerónimo, que en la oración del Pater noster, que Cristo nuestro Señor nos enseñó (2), no nos dice que pidamos a Dios no tener tentaciones, porque eso, dice, es imposible (3); sino que no nos deje caer en la tentación. Y eso e s también lo que el mismo Cristo en otra parte dijo á sus discípulos: Velad y orad, porque no entréis en la tentación (4). Dice San Jerónimo: Entrar e n la tentación, no es ser tentado, sino ser vencido de la tentación (5). El santo patriarca José, tentado fue de adulterio; pero no fue vencido de la tentación. La santa Susana, tentada fue también de lo mismo; pero ayudóla el Señor para que no cayese en la tentación. Pues eso es lo que nosotros pedimos al Señor en la oración del Pater noster, que nos dé gracia y fortaleza (6) para que no caigamos ni seamos vencidos de la tentación. Y e n la epístola a Heliodoro dice: “Yerras, hermano, yerras y engañaste mucho si piensas que el cristiano ha de estar sin tentaciones” (1). Esa es, dice (2), mayor tentación, cuando te parece que no tienes tentación. Entonces os hace el demonio mayor guerra, cuando ya os parece que no hay guerra. Nuestro adversario el demonio, como dice el Apóstol San Pedro (3], anda bramando y dando vueltas como león a ver si halla a quien tragar, ¿y tú piensas que hay paz? Esta escondido, acechando por matar al inocente, y fijos los ojos en el pobre acecha desde la emboscada como león desde la cueva (4),* ¿y te tienes por seguro? Es engaño ese, porque esta vida es tiempo de guerra y de pelea; y espantarse de las tentaciones, es como si el soldado se espantase del sonido del tiro y del arcabuz y se quisiese por eso volver de la guerra; o como el que quisiese dejar de navegar, y salirse de la nave, por ver que se le revuelve el estómago.
(11 Ecce enim in i n i q u i t a t i b u s conceptus sum; et in peccatis concepii me mater mea. Ps. L, 7 . - ( 2 ) Matlh., XI, 13.—(3> Impossibile enim est humanam animam non tentari. Hieron.—li) Vigilate, et orate, ut non i n t r e t i s in tentationem. Matth., XXVI, 41 _ ( 5 ) In tentationem i n t r a r e , non est tentari, sed vinci. Hieron. —Idem notat Aug. de serra. Domini in monte, lib. 2, c. 14 —(6) Non tentationem penitus refutantes; sed vires sustinendi in tentationibus deprecantcs.
Dice San Gregorio (5) ser engaño de algunos en teniendo alguna grave tentación, parecerles luego que es todo perdido, y que les ha ya olvidado Dios, y están en desgracia suya. Muy engañado andáis; antes es menester que entendáis que el tener tentaciones, no sólo es cosa ordinaria de hombres, sino muy propia de hombres espirituales y que tratan de virtud y perfección, como nos lo da a entender el Sabio en las palabras propuestas. Y lo mismo nos ensena el Apóstol San Pablo (6). Los que quieren vivir bien y tratan de su aprovechamiento y de adelantarse en el servicio de Dios, esos son los perseguidos y combatidos con tentaciones; que otros que muchas veces no saben qué cosa es tentación, ni echan de ver la rebelión y guerra que la carne hace al espíritu; antes hacen de eso golosina. Nota esto muy bien San Agustín, sobre aquellas palabras de San Pablo: “La carne desea y apetece contra el espíritu” (1). En los buenos, dice (2), que tratan de espíritu, de virtud y perfección, apetece la carne contra el espíritu; pero en los malos que no tratan de eso, no tiene la carne contra quien apetecer y así estos no sienten la lucha de la carne contra el espíritu, porque no hay espíritu que la contradiga y pelee contra  ella. Y así el demonio tampoco ha menester gastar tiempo en tentar a estos tales, porque sin nada de eso ellos de su voluntad le siguen y se le rinden sin dificultad ni contradicción. No andan los cazadores a caza de jumentos, sino á caza de ciervos y gamos que corren con ligereza y se suben á los montes.

(11 Erras, frater, erras, si putas unquam Christianum persecut i o n m non pati. Hieran. loo. sup. cif - ( 2 ) Tune max.me oppugnaris, si te impugnar! nescis. / 6 . - ( 3) quam leo rugiens, aliquem devorare q u a r e n s , c rcumit (/ Peti.,
T T L paeem putas? Ib.-(i) Scdet in ins.dus cum d.v.Ubus in occullis, tu interficiat innocentcm; occul. ejus >n pauperem resniciunt insidiatur in abscondito quasi leo íu spelunca sua. Ps. IX, 29.—(5) Greg. lib. 24, Mor. c. 13.-& , Omnes qm P . e volunt vivere in Christo Jesu persecut.onem patientur. II ad Tim. III, 1¿.
A los q u e con ligereza de ciervos y de gamos (3) corren á lo alto de la perfección, á esos anda por cazar el demonio con sus lazos y tentaciones; que a nosotros, que viven como jumentos  en casas e los tiene; no ha menester él andar á caza de ellos: A menos tiene el inquietar á los que en pacífica posesión señorea,* dice San Gregorio (4). Y así, no sólo no nos habernos de espantar de tener tentaciones, antes las habernos de tener por buena señal, como lo advirtió San Juan Clímaco. No hay, dice (1), más cierta señal de que los demonios han sido vencidos de nosotros, que ver que nos hacen mucha guerra. Porque por eso os la hacen, porque os habéis rebelado contra ellos y os habéis salido de su jurisdicción: por eso os persigue el demonio, porque tiene envidia de vos; que si no, no os persiguiera tanto.
(1) Caro concupisci ad versus spiri turn. Ad Galat V 17 — (~2) In bonis concupisci! adversus spiritum, nam in mal is non habet contra quem concupiscere: ibi enim concupisci adversus spiritum ubi est spintus. Aug. de verbis Domini in Evanq. Joan semi. 43.—(31 Qui perfecit pedes meos tamquam servorum et super excelsa statuens me. Psal. XVII, 3 4. - ( 4 ) E o s enim pulsare negligi!, quos quieto j u r e possidere se sentii. Greg. 1.14 Mor c 12
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jueves, 24 de mayo de 2018

¿Es posible la paz alrededor de Israel?


Los medios de difusión globalizados analizan los acontecimientos del Medio Oriente como si no estuviesen relacionados entre sí. Pero Thierry Meyssan los interpreta como jugadas sucesivas en una misma partida de ajedrez, ve los conflictos que aparecen alrededor de Israel como un todo orgánico y se interroga sobre las posibilidades que tendría el presidente Trump de lograr una paz regional.


Jared Kushner ha logrado resolver la cuestión del apoyo a los yihadistas y el problema de la sucesión en Arabia Saudita. El presidente Donald Trump debe estar ahora a punto de revelar los detalles de su plan de paz alrededor de Israel.

El Medio Oriente es una región donde se cruzan y se imbrican numerosos intereses. Una pieza que se mueve aquí puede provocar una reacción en el otro extremo del tablero. Los intentos del presidente Donald Trump por romper con la estrategia del almirante Cebrowski [1] y pacificar una zona especialmente castigada tienen por el momento consecuencias contradictorias que impiden su éxito.

Analizar temas tan complejos obedeciendo a nuestras afinidades o antipatías resultaría irrealista por tratarse de un terreno donde cada protagonista está luchando por su supervivencia. Es imperativo, por el contrario, tratar de entender a cada uno de ellos, sin pasar por alto los intereses de ninguno.

Al igual que sus predecesores Ronald Reagan y George Bush padre, el presidente Donald Trump actúa frente a Irán poniendo en dificultades a los «reformadores» iraníes –así los llaman en Occidente– ante los «conservadores» –etiqueta utilizada en Occidente para designar a los seguidores del imam Khomeiny. Sin embargo, estos últimos reaccionan anotándose éxitos en Siria, en Líbano y en Gaza, lo cual obstaculiza los esfuerzos de Donald Trump, cuando pudieran ser aliados, en Palestina.

Cuando Donald Trump anunció la retirada de Estados Unidos del acuerdo 5+1 (JCPOA), el presidente iraní Hassan Rohani («reformador», o sea contrario a la propagación de la Revolución antiimperialista) reaccionó recurriendo a los europeos y amenazando al mismo tiempo a algunos de ellos con revelar que son corruptos [2]. Pero es poco probable que Bruselas respete su compromiso. Todo parece indicar, por el contrario, que la Unión Europea actuará como en 2012 y acabará plegándose a las exigencias de su amo estadounidense.

Los Guardianes de la Revolución, por su parte, reaccionaron convenciendo a su aliado sirio para lanzar la operación contra la inteligencia israelí en el Golán ocupado –la salva de misiles iraníes disparada en la madrugada del pasado 10 de mayo–, haciendo que el Hezbollah libanés anunciara después que esa operación iniciaba un cambio de estrategia regional y, finalmente, estimulando al Hamas a organizar la protesta en la línea de seguridad que Israel impone en la franja de Gaza.

La opinión pública occidental no ha entendido la relación entre estos tres hechos, pero Israel ha concluido que los Guardianes de la Revolución estaban dispuestos a atacar simultáneamente desde Siria, el Líbano y Gaza.

La estrategia de los Guardianes de la Revolución ha dado frutos ya que los pueblos árabes, persa y turco han condenado de forma unánime la represión contra los manifestantes palestinos –solamente en el día de la apertura oficial de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, en los límites de la franja de Gaza hubo más de 60 manifestantes muertos y 1 400 heridos. La Liga Árabe –en la que varios miembros, encabezados por Arabia Saudita, mantienen relaciones no oficiales con Tel Aviv– se vio así obligada a recurrir bruscamente a la retórica antisionista.

En Irán, en el plano interno, los Guardianes de la Revolución han mostrado que el acuerdo JCPOA concluido por el presidente-jeque Hassan Rohani estaba en un callejón sin salida y que la única línea política que funciona es la de ellos, que han logrado implantarse eficazmente en Irak, en Siria, en Libia y en Gaza, así como en Yemen, en Bahréin e incluso en Arabia Saudita.

A Donald Trump le será por consiguiente imposible negociar la paz alrededor de Israel sin ayuda de los Guardianes de la Revolución iraníes.

Es importante recordar que en los últimos 70 años del conflicto israelí, Estados Unidos estuvo en posición de negociar la paz entre todos los protagonistas solamente en una ocasión. Fue en 1991, después de la Operación Tormenta del Desierto. El presidente George Bush padre y su homólogo soviético Mijaíl Gorbachov reunieron entonces en Madrid a Israel, los palestinos, Egipto, Jordania, el Líbano y Siria. Bush padre se había comprometido previamente, por escrito, al regreso a las fronteras de 1967 y a garantizar la seguridad de Israel, a la no creación de un Estado palestino independiente y al reconocimiento de la autoridad palestina sobre Cisjordania y Gaza. Y pensaba que sería posible lograr que todos aceptaran aquella solución, conforme a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

La conferencia de Madrid funcionó. Se establecieron un proceso de negociación y un calendario para ir resolviendo progresivamente los numerosos litigios. Pero las reuniones posteriores fracasaron porque el partido israelí Likud hizo campaña en Estados Unidos en contra del secretario de Estado James Baker y logró impedir la reelección del presidente Bush padre. En definitiva, Israel concluyó por separado los acuerdos de Oslo, sólo con Yaser Arafat. Pero esos acuerdos preveían solamente el arreglo de los problemas de los palestinos, nunca fueron aceptados por los demás protagonistas y, por consiguiente, nunca llegaron a aplicarse.

Posteriormente, el presidente Bill Clinton trató de continuar bilateralmente las negociaciones con Siria, organizando las negociaciones entre el primer ministro israelí Ehud Barak y el presidente sirio Hafez al-Assad. Aquellas negociaciones fracasaron a causa del brusco cambio de posición del primer ministro israelí, pero de todas maneras no habrían podido resolver todos los problemas porque los demás protagonistas no participaban en el proceso.

Hoy en día, 27 años después de aquel momento, la situación es todavía más compleja. Los palestinos están divididos en dos bandos: los laicos de Cisjordania y los islamistas de Gaza. Irán es ahora un nuevo protagonista, que patrocina al Hamas. Finalmente, Estados Unidos, bajo la administración de Bush hijo, reconoció las anexiones de territorios que Israel proclamó después de 1967, en violación de varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Los conflictos alrededor de Israel no se resumen por tanto a la cuestión palestina y no tienen nada que ver con la oposición (fitna [3]) entre sunnitas y chiitas.

El plan trazado por Jared Kushner tiene como único objetivo detener la adquisición de territorios por parte de Israel, más que respetar el derecho internacional o volver a las fronteras de 1967. En realidad supone que los árabes acepten lo que se convertiría entonces en sus «derrotas anteriores».

Eso es poco probable.

Thierry Meyssan