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miércoles, 5 de julio de 2017

AVISOS ESPIRITUALES DE SANTA TERESA DE JESUS


RECUERDA QUE SOLO TIENES UN ALMA...

NI HAY MAS DE UNA GLORIA Y ESTA ES ETERNA (continuación)
233.- Aquí parece que tiró el Santo la barra a todo cuanto se puede decir, porque ninguna cosa de las penosas tiene comparación con el infierno, así por la acerbidad de las penas, como por la crueldad de los verdugos, y la compañía de los atormentados, y horribilidad del lugar, que cada cosa de por sí es terrible de llevar y la bienaventuranza es de tan subido precio, que todo es poco, y nada en su comparación.
234.- Considera, pues, tú, ahora, que Reino te espera, que Paraíso te tiene DIOS preparado, y para qué felicidad te crió, mira con atención la silla que tienes señalada en el cielo, la cual está prevenida para tu descanso; medita despacio en la grande anchura y longitud de aquel lugar, la luz inaccesible que le baña, la hermosura y variedad de sus moradores, la hermandad de sus vecinos, la paz y quietud que gozan, la tranquilidad interior, el gozo inexplicable que llena sus corazones poseídos por la bondad de DIOS.
235.- Oye un rato aquellas músicas que dan al Celestial Cordero, mira los saraos tan concertados con que le festejan, y el agrado con que mira a todos desde aquel trono celestial.
236.-Considérate presente sentado en tu silla en aquel coro glorioso a. todo lo que allí pasa, vestido de inmortalidad; coronado de flores y con palma de vencedor en la mano, como has de estar eternamente tú, que estás leyendo esta escritura. Para ti compró DIOS con su propia sangre el Cielo, a ti mismo te espera, y podrá ser .que se llegue tu hora de ir allá cuanto antes.
237.- Contempla de espacio otro sí qué gozo será el de tu. Corazón, cuando te halles en aquel lugar, qué felicidad será la tuya cuando entres por aquellas puertas, y te salga a recibir aquella celestial milicia, repartida en escuadrones.
238.- ¿Qué responderás cuando te den el parabién de tu dicha aquellos santos moradores, y ¿qué alegría bañará tu alma cuando oigas aquella voz de boca del Salvador? : ¡Oh buen siervo y fiel amigo, que diste tan buena Cuenta de lo poco, Yo te ensalzaré sobre lo mucho, entra en el gozo de tu Señor! [Oh, cómo se derretirán tus entrañas al sonido de esta voz! ¡Qué poco te parecerá todo lo trabajado en comparación de la gloria poseída! Por cuánto quisieras no haberla perdido, y, si la perdieras, ¿a qué precio la compraras?
239.- Lo mismo dirás tú cuando recibas el galardón de tus obras: dichosa oración, dichosa obediencia, dichosa penitencia, dichosa paciencia, dichosa limosna y dichosa caridad, que, tal premio ha tenido! ¡Oh quién: hubiera servido más y mejor a un DIOS tan bueno, que tanto merece, y de esta suerte premia a los que le sirven!
240.- De esto solo dice S. Francisco que tuvieran los
bienaventurados dolor, si fueran capaces de él, de no haber servido más a DIOS y de no haber merecido mayor premio en la bienaventuranza.
 DARÁS DE MANO A MUCHAS COSAS
241.- Común proverbio es, y sentencia trillada entre los filósofos, que cada cosa descubre su valora vista de su contrario: lo blanco campea más junta a lo negro, y lo negro se descubre más a vista de lo blanco. De la misma manera descubre su brevedad lo temporal a vista de lo eterno, y su vileza lo terreno cotejado con o celestial.
Por lo cual, si quieres conocer el valor de todo lo de acá abajo, considérate como decía, en la gloria, y mira qué poco caudal harás entonces de lo que el mundo adora.
242.- ¡Qué viles te parecerán las riquezas, qué vanas las honras, qué menguados los deleites, qué falsos los placeres, y qué engañoso y aparente todo lo que acá se estima! ¡Qué es engaño tendrás a la luz de aquella claridad inaccesible!
243.- Y pues te hallas ahora en tiempo de ganar tan crecida felicidad, no te engañe el oropel que brilla en el mundo, mira por ti, y a vista de tan crecido premio desprecia el mundo, atesora en el cielo, y no en la tierra, trabaja por lo eterno, y no gastes tu vida en buscar lo temporal; obra: con fervor, y trabaja por llegar con brevedad a aquel descanso.
244.- No te descuides; porque no se lleve otro tu corona; que, si tú la pierdes, no le faltarán a DIOS muchos que poner en tu lugar.
Acuérdate de S. Pedro; el cual con una sola gota de este licor quedó tan embriagado, que no quería volver al mundo más, y rogaba al Señor que se quedasen en el Monte Tabor; Señor, bien estamos aquí; no bajemos más al siglo, porque todo en él no vale por un instante de estar aquí.
245.- Pues si a S. Pedro le dio en rostro todo lo terreno por sola una gota que gustó de la gloria de CRISTO, ¿qué fastidio tendrás tú cuando goces de aquel rio de gloria, que. vio S. Juan correr desde el trono de DIOS? ¿Qué hartura tendrá tu corazón, cuando bebas sin medida de aquel licor celestial de la gloria del Señor?
246.- Verdaderamente dijo bien S. Bernardo que por falta de consideración de este premio andaban los hombres engañados buscando los placeres terrenos; porque, si le consideraran como es, sin duda que los despreciaran todos, y no hubiera cosa, por áspera que fuese que no tuvieran por leve en su comparación.
247.- Por lo cual el Redentor del mundo, no habiendo hecho
ostentación en su vida de las penas del infierno; la hizo en el Tabor de la gloria, para que a vista de ésta tuviesen los mortales por leve y fácil la cruz, y se animasen a buscarla, conociendo a vista de ojos su grandeza.
248.- Si la vista de la hermosa Raquel disminuyó el trabajo de la servidumbre a Jacob, de manera que 14 años de servicio le parecían pocos en su comparación, ¿cuánto menos les parecerán los trabajos presentes a vista de la hermosura de la gloria futura a los que la miran y desean?


 SALVA TU ALMA