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martes, 3 de noviembre de 2015

Cap. VI: RUMBO AL CASTIGO



La cuarta guerra efectivamente comenzó en la segunda mitad del siglo XX, o, ¿Cómo  podríamos explicar esta guerra realizada en 1960? Mons. Lefebvre dijo antes de morir que él había participado en tres guerras haciendo referencia a la primera, segunda y el Concilio Vaticano II la cual fue su tercera guerra.

Apertura del Concilio Vaticano II

es y será la más trágica, cuyas consecuencias han llegado hasta nuestros días Y son, a mi humilde punto de ver, las causas fundamentales de un conflicto internacional, como de hecho se está presentando ante nuestros incrédulos ojos, que desencadenara en un conflicto armado cuyas consecuencias no sabemos ni tenemos la mas pálida  idea de donde vaya a parar esto. Conflicto en el cual se encuentran involucradas naciones tiempo atrás fuera del escenario mundial como lo son China, con su alta participación en la economía mundial y últimamente potencia militar desconocida por nosotros, pero temida por los enemigos clásicos,  Rusia cuyo protagonismo mundial para todos es notorio no solo en el escenario diplomático sino también en el bélico, que el año pasado supero a su homologo Estados Unidos en la venta de armas y también en la sofisticada fabricación de armamento de última generación e Irán nación musulmana que sigue siendo un misterio, pero con una mayor protagonismo mayor  en el escenario mundial. Sin duda alguna el peligro mayor se manifiesta cada vez con la unión de estos dos colosos porque China cuanta con el mayor ejército del mundo y Rusia con la mejor tecnología, los enemigos de antaño ahora son verdaderos amigos con un fin muy claro y definido: EL DOMINIO MUNDIAL a su manera. Ante esta terrible perspectiva lo que antes era una quimera sobre lo dicho por nuestra Señora de Fátima en el segundo secreto sobre Rusia y lo comentado en el supuesto fragmento de “tercer secreto” por desgracia se vuelve más convincente y más temible al grado helar la sangre, he aquí sus palabras:  “La gran guerra vendrá en la segunda mitad del siglo XX. Fuego y humo caerá del Cielo y las aguas de los océanos se transformaran en vapor, lanzando sus espumas hasta el cielo y todo lo que esté en pie se hundirá. Millones y millones de hombres morirán de hora en hora, y los que queden vivos en aquellos instantes envidiaran a los que están muertos”.  Si este fragmento lo tomamos aisladamente solo basándonos en el podemos con todo derecho creer o no, pero la perspectiva y el valor se las pueden suministrar las palabras  de la  profecía de San Juan en el Apocalipsis cap. XIII: ““LA BESTIA QUE VI ERA SEMEJANTE A UNA PANTERA; SUS PATAS ERAN COMO DE OSO, SU VIENTRE DE PANTERA Y SU BOCA COMO BOCA DE LEON Y EL DRAGON LE PASO SU PODER Y SU TRONO Y UNA GRAN AUTORIDAD”. Donde en concordancia con el fragmento antes citado nos confirma de nuevo de quienes serán los actores principales como, como ya lo dijimos más arriba, de este gran castigo, cuya acción ya se empezó a sentir en la segunda mitad del siglo XX como lo fue LA “CAIDA” DE LA UNION SOVIETICA Y EL:
 

el fin del bloque Sovietico



1): EL RESURGIMIENTO DE RUSIA.



Moscú
En cuanto a este resurgimiento su importancia es trascendental porque cambia totalmente las del juego sobre el arte de la guerra, podría decirse que el inicio de la tercera guerra mundial no será como las anteriores sino de forma y tácticas diferentes. Desde Chechenia en adelante se les llamara guerras hibridas debido a que las naciones protagonistas no lucharan la una contra la otra de forma directa sino mediante enfrentamientos mediáticos para medir el alcance y la potencia de las naciones implicadas en este drama mundial. Cuando menos así lo parece demostrar las guerras que Rusia ha librado contra Chechenia y Georgia; la primera, como ya dijimos fue en 1999 poco después de haber tomado posesión como primer ministro de la federación Rusa Vladimir Putin que fue, por otro lado, un escalón muy importante para ganar las presidenciales de su primera elección como presidente de dicha nación.  Para darnos una idea de la importancia de este triunfo de Rusia sobre Chechenia ponemos a nuestro amable lector el siguiente estudio sobre el tema:

CHECHENIA Y SU CONLICTO CON RUSIA




Conflicto en Chechenia
el Conflicto checheno comienza en el otoño de 1999 cuando Vladimir Putin acaba de ser nombrado primer ministro. El Kremlin aplica modalidades de intervención militar federal en la república secesionista, que además sufre un bloqueo económico. Una parte importante de la población, cerca de 75 mil personas, se refugia inmediatamente en la región vecina de Ingushetia. 
Desplazados
El conflicto se anuncia difícil para las tropas federales: el fracaso de las primeras tentativas de mediación le permite al presidente moderado, Aslan Maskhadov, unificar todas las fuerzas chechenas y reunir a los hombres de Chamil Bassaiev, a pesar de la abierta oposición que los enfrenta desde hace algunos meses y que lo había incitado a probar una incursión militar en Daguestán, lo que provocó una respuesta militar de la Federación. Se trata de una posición que ya había afirmado como primer ministro, el 2 de octubre de 1999, cuando anunciaba que no reconocía la legitimidad del presidente Maskhadov ni, por consiguiente, la de las autoridades chechenas en su conjunto: «Todos los órganos de poder en Chechenia son ilegítimos (...) pues todos han sido electos fuera de las leyes rusas». Esta frase resume perfectamente el pensamiento de Vladimir Putin: no reconoce ni los acuerdos de Khassaviurt, firmados por el general Lebed y el presidente Maskhadov, ni los firmados por Boris Yeltsin y el número uno checheno en mayo de 1997.

La posición radical de quien sólo es entonces primer ministro federal es interpretada inmediatamente como la revelación de sus reales intenciones en Chechenia, la cual está lejos de la instauración de un «cordón sanitario» alrededor del territorio o de la lucha contra el terrorismo. Vladimir Putin desea «barrer el poder checheno» y, sobre todo, retomar el control de esta zona, estratégica para Rusia.
recursos del Mar Caspio
Difícil de encontrar otro desafío más estratégico para Rusia. Los recursos petroleros del Caspio, disponibles a partir de 1998, llevaron allí una oleada de compañías petroleras del mundo entero, pero sobre todo anglo-norteamericanas. Se multiplican entonces los proyectos de construcción de oleoductos con el objetivo de sacar estas reservas del control ruso. 
El 17 de abril de 1999 se inaugura el oleoducto Bakú-Supsa, un puerto georgiano situado a orillas del Mar Negro. Se trata del primer proyecto para poner el petróleo fuera del control de Moscú. En octubre de 1999, exactamente antes del inicio de la ofensiva militar en Chechenia, las compañías petroleras anglonorteamericanas anuncian la próxima construcción de un oleoducto entre Bakú y el puerto turco de Ceyhan, una nueva piedra en el jardín ruso.

Oleoducto Baku-Supsa
La posición del Kremlin se alinea con la del estado mayor militar: Chechenia debe permanecer bajo la égida rusa a cualquier precio. Para ello los generales federales desean establecer una zona de seguridad al norte de la república secesionista que comprende el trazado del oleoducto Bakú-Novorossisk. La implementación de la estrategia militar escogida por el Kremlin es la imagen de los que la elaboraron: implacable, sistemática y brutal. En nombre de intereses geopolíticos legítimos, el ejército federal dará pruebas de un inaudito salvajismo en los combates. En el campo de batalla, la política extremista de Putin se manifiesta mediante el bombardeo 
intensivo a la ciudad de Grozni,

Grozni

lo que según Jean Radvany, profesor en el INALCO, es un «medio terrible de dar una demostración de eficacia cuando los rusos, desde hace varios años, eran extremadamente sensibles a la debilidad de su ejército y su Estado». Se trata de un elemento decisivo para asegurar la popularidad del presidente interino, la cual necesita con vistas a las elecciones presidenciales de marzo de 2000. El contexto le es favorable: las críticas de Occidente garantizan la unidad de la población tras el jefe de Estado, fenómeno amplificado por la oposición de la opinión pública rusa a la intervención de la OTAN en Serbia, ocurrida en la primavera de 1999. Sin embargo, la ofensiva militar está lejos de ser un éxito: para avanzar en Grozni las tropas federales se ven obligadas a destruir barrios enteros al costo de terribles pérdidas humanas. Grozni se convierte poco a poco en una ciudad fantasma, cubierta de cadáveres y abandonada por sus sobrevivientes que no tienen alternativa: o el exilio en los campos de refugiados de Ingushetia, o la lucha armada desde las montañas vecinas a partir de donde lanzan mortíferos ataques. Según las evaluaciones de enero de 2000 «más de un tercio de la población de Chechenia ha sido expulsada de sus hogares y ha tenido que refugiarse en Ingushetia, donde Moscú ha impedido a las organizaciones internacionales (con excepción del Alto Comisionado para los Refugiados y la Cruz Roja) acudir en ayuda de unas 250 000 personas».

Estos elementos del contexto geopolítico global son esenciales para comprender las razones del empeño masivo del ejército federal y su estrategia de llevar la situación hasta el extremo en el territorio checheno, donde la violencia, con un balance muy negativo para los chechenos (las cifras adelantadas por los dirigentes independentistas son de alrededor de 100 mil muertos), no está sólo vinculada a la determinación del Kremlin de no abandonar nunca el territorio. Es también una respuesta a la inesperada resistencia que encontró el ejército en su camino. Contrariamente al primer conflicto, la segunda guerra de Chechenia estuvo mucho mejor preparada por la parte rusa y los soldados mucho mejor equipados. Especialmente los bombardeos aéreos destruyeron más blancos durante los diez primeros días de la ofensiva que durante los dos años de guerra anteriores, sin embargo, las milicias chechenas lograron rápidamente encontrar el equipamiento necesario para contrarrestar la ofensiva. De forma singular, los «hombres de las montañas», como se llaman a sí mismos los chechenos, tuvieron en su poder, a partir de enero de 2000, radares y baterías antiaéreas sofisticadas que les permitieron, contra todas las expectativas, resistir a las tropas federales. Ninguna potencia vecina pudo suministrar este equipamiento por temor a represalias rusas, de modo que el apoyo a la resistencia chechena hay que buscarlo en otra parte. En abril de 1996, los militares rusos localizaron gracias a una conversación telefónica interceptada al primer presidente checheno Dzojar Dudaev
Dzojar Dudaev
y lo abatieron con un misil de alta precisión. En marzo de 2000 fue arrestado el autor de los secuestros terroristas en Pervomaisky y Kizliar, Salman Radúev, quien más tarde falleció en un hospital de prisión. En junio de 2001 fueron aniquilados Arbi Baraev, uno de los jefes de la guerrilla separatista chechena, y 17 militantes de su grupo. En marzo de 2002 se eliminó a Jattab, mercenario jordano quien ocupaba en la jerarquía de los secesionistas chechenos una posición incluso superior a la de Shamil Basaev. En febrero de 2004 se produjo la detención de Ruslan Guelaev y los integrantes de su grupo en la frontera ruso-georgiana. Y ahora, finalmente, el castigo ha alcanzado a una figura mucho más importante y controvertida en la cúpula clandestina del terrorismo checheno, Aslan Masjadov, cuyas capacidades de camaleón político habían despistado durante mucho tiempo a los patrocinadores occidentales, proclives a ver en él a un representante de la «corriente moderada» del separatismo checheno y, por consiguiente, al interlocutor más adecuado para las negociaciones de paz con Putin.

Parece repetirse el mismo guion en la situación que actualmente impera en Siria, pero con diferentes variantes. Esto demuestra que Vladimir Putin no confía en absoluto en las llamadadas corrientes “moderadas” como Occidente las califica hasta la actualidad y las apoya con armamento y dinero. Esta victoria del ejército ruso suena como a tragedia para unos por la cantidad de muertos que hubo, pérdida económica para quienes apoyaron a estos separatistas, pero un triunfo sonante para Rusia y su ejército aunque no fue celebrado por los soldados.  



Continua...