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jueves, 3 de mayo de 2018

Confesiones de San Agustín



VI,10. De este modo vine a dar con unos hombres delirantes de soberbia, carnales y charlatanes, en cuya boca hay lazos diabólicos y una mezcla viscosa hecha con las sílabas de tu nombre, del de nuestro Señor Jesucristo y del de nuestro Paráclito y Consolador, el Espíritu Santo. Estos nombres no se apartaban de sus bocas, pero sólo en el sonido y ruido de la boca, pues en lo demás su corazón estaba vacío de toda verdad.
Decían: «¡Verdad! ¡Verdad!», y me lo decían muchas veces, pero Jamás se hallaba en ellos; más bien decían muchas cosas falsas, no sólo de ti, que eres verdaderamente la Verdad, sino también de los elementos de este mundo, creación tuya, a partir de los que debí sobrepasar incluso lo verdadero que dicen los filósofos, por amor a ti, ¡oh Padre mío sumamente bueno y hermosura de todas las hermosuras! ¡Oh verdad, verdad!, cuán íntimamente suspiraba entonces por ti desde las médulas de mi alma, cuando aquéllos te hacían resonar en torno mío frecuentemente y de muchos modos, si bien sólo de palabras y en sus muchos y voluminosos libros. Estos eran las bandejas en las que, estando yo hambriento de ti, me servían en tu lugar el sol y la luna, obras tuyas hermosas, pero al fin obras tuyas, no tú mismo, y ni aun siquiera de las principales. Porque más excelentes son tus obras espirituales que estas aquellas primeras, sino de ti misma, ¡oh Verdad, en quien no hay mudanza alguna ni obscuridad momentánea! Y continuaban aquéllos sirviéndome en dichas bandejas espléndidos fantasmas, respecto de los cuales hubiera sido mejor amar este sol, al menos verdadero a la vista, que no aquellas falsedades que por los ojos del cuerpo engañaban al alma.
Mas como las tomaba por ti, comía de ellas, no ciertamente con avidez, porque no me sabían a ti –que no eras aquellos vanos fantasmas–ni me nutría con ellas, más bien me sentía cada vez más extenuado. Y es que el alimento que se toma en sueños, no obstante ser muy semejante al que se toma despierto, no alimenta a los que duermen, porque están dormidos. Pero aquéllos no eran semejantes a ti en ningún aspecto, como ahora me lo ha manifestado la verdad, porque eran fantasmas corpóreos o falsos cuerpos, en cuya comparación son más ciertos estos cuerpos verdaderos que vemos con los ojos de la carne –sean celestes o terrenos–tal como las bestias y aves.
Vemos estas cosas y son más ciertas que cuando las imaginamos, y a su vez, cuando las imaginamos, más ciertas que cuando por medio de ellas conjeturamos otras mayores e infinitas, que en modo alguno existen. Con tales quimeras yo me apacentaba entonces y por eso no me nutría. Mas tú, amor mío, en quien desfallezco para ser fuerte, ni eres estos cuerpos que vemos, aunque sea en el cielo, ni los otros que no vemos allí, porque tú eres el Creador de todos éstos, sin que los tengas por las más altas creaciones de tu mano.
¡Oh, cuán lejos estabas de aquellos mis fantasmas imaginarios, fantasmas de cuerpos que no han existido jamás, en cuya comparación son más reales las imágenes de los cuerpos existentes; y más aún que aquéllas, éstos, los cuales, sin embargo, no eres tú! Pero ni siquiera eres el alma que da vida a los cuerpos –y como vida de los cuerpos, mejor y más cierta que los cuerpos–, sino que tú eres la vida de las almas, la vida de las vidas, que vives por ti misma y no te cambias: la vida de mi alma.
11. (...) Porque los versos y la poesía los puedo yo convertir en vianda sabrosa; y en cuanto al vuelo de Medea, si bien lo recitaba, no lo afirmaba; y si gustaba de oírlo, no lo creía. Mas aquellas cosas las creí. ¡Ay, ay de mí, por qué grados fui descendiendo hasta las profundidades del abismo, lleno de fatiga y devorado por la falta de verdad! Y todo, Dios mío –a quien me confieso por haber tenido misericordia de mí cuando aún no te confesaba–, todo por buscarte no con la inteligencia –con la que quisiste que yo aventajase a las bestias–, sino con los sentidos de la carne, porque tú estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más alto que lo más sumo mío.
VII,12. No conocía yo lo otro, lo que verdaderamente es; y me sentía como agudamente movido a asentir a aquellos recios engañadores cuando me preguntaban de dónde procedía el mal, y si Dios estaba limitado por una forma corpórea, y si tenía cabellos y uñas, y si habían de ser tenidos por justos los que tenían varias mujeres al mismo tiempo, y los que causaban la muerte a otros y sacrificaban animales. Yo, ignorante de estas cosas, me perturbaba con ellas y, alejándome de la verdad, me parecía que iba hacia ella, porque no sabía que el mal no es más que privación del bien hasta llegar a la misma nada. Y ¿cómo lo había yo de saber, si con la vista de los ojos no alcanzaba a ver más que cuerpos y con la del alma no iba más allá de los fantasmas? Tampoco sabía que Dios fuera espíritu y que no tenía miembros a lo largo ni a lo ancho, ni cantidad material alguna, porque la cantidad o masa es siempre menor en la parte que en el todo, y, aun dado que fuera infinita, siempre sería menor la contenida en el espacio de una parte que la extendida por el infinito, por lo demás, no puede estar en todas partes como el espíritu, como Dios. También ignoraba totalmente qué es aquello que hay en nosotros según lo cual somos y con verdad se nos llama en la Escritura imagen de Dios.
13. No conocía tampoco la verdadera justicia interior, que juzga no por la costumbre, sino por la ley rectísima de Dios omnipotente, según la cual se han de formar las costumbres de los países y épocas conforme a los mismos países y tiempos; y siendo la misma en todas las partes y tiempos, no varía según las latitudes y las épocas. Según la cual fueron justos Abraham, Isaac, Jacob y David y todos aquellos que son alabados por boca de Dios; aunque los ignorantes, juzgando las cosas por el módulo humano y midiendo la conducta de los demás por la suya, los juzgan inicuos. Como si un ignorante en armaduras, que no sabe lo que es propio de cada miembro, quisiera cubrir la cabeza con las polainas y los pies con el casco y luego se quejase de que no le venían bien las piezas. O como si otro se molestase de que en determinado día, mandando guardar de fiesta desde mediodía en adelante, no se le permitiera vender la mercancía por la tarde que se le permitió por la mañana; o porque ve que en una misma casa se permite tocar a un esclavo cualquiera lo que no se consiente al que asiste a la mesa; o porque no se permite hacer ante los comensales lo que se hace tras los establos; o, finalmente, se indignase porque, siendo una la vivienda y una la familia, no se distribuyesen las cosas a todos por igual.
Tales son los que se indignan cuando oyen decir que en otros siglos se permitieron a los justos cosas que no se permiten a los justos de ahora, y que mandó Dios a aquéllos una cosa y a éstos otra, según la diferencia de los tiempos, sirviendo unos y otros a la misma norma de santidad. Y éstos no se dan cuenta que en un mismo hombre, y en un mismo día, y en la misma hora, y en la misma casa conviene una cosa a un miembro y otra a otro y que lo que poco antes fue lícito, pasado su momento no lo es; y que lo que en una parte se permite, justamente se prohíbe y castiga en otra.
¿Diremos por esto que la justicia variable y cambiante? Lo que pasa es que los tiempos que aquélla preside y rige no caminan iguales, porque son tiempos. Mas los hombres, cuya vida sobre la tierra es breve, como no saben compaginar las causas de los siglos pasados y de las gentes que no han visto ni experimentado con las que ahora ven y experimentan, y, por otra parte, ven fácilmente lo que en un mismo cuerpo, y en un mismo día, y en una misma casa conviene a cada miembro, a cada tiempo, a cada parte y a cada persona, condenan las cosas de aquellos tiempos, en tanto que aprueban las de éstos.


miércoles, 2 de mayo de 2018

EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY


2. EL ABANDONO EN LAS COSAS TEMPORALES, EN GENERAL

Nuestro Señor nos lo hace repetir en la oración dominical y la Iglesia en su Liturgia. Más Dios no ha prometido escuchar siempre este género de peticiones, y nosotros sólo podemos formularlas bajo condición de que tal sea la voluntad divina.
Aun cuando temiéramos perder la paciencia, nos bastaría manifestar a Dios esta alternativa, o que disminuya la carga o que aumente las fuerzas. Lo que sí convendrá pedir siempre y de una manera absoluta, es el espíritu de fe, la paciencia y las demás disposiciones que convienen al tiempo de la prueba, y en tanto que ésta dure, indudablemente Dios quiere que practiquemos estas virtudes, ya que es éste precisamente el fin que se propone al enviárnosla.
Los bienes y los males temporales no son, pues, sino bienes o males relativos. De unos y de otros puede hacerse el uso más acertado o el más desgraciado abuso. ¿Seremos tan juiciosos que nos sirvamos de ellos para despegarnos de la tierra y aficionamos solamente a los bienes del cielo? « ¿Pasaremos por los bienes temporales de suerte que no perdamos los eternos?» ¿No llegaremos a ser del número de los insensatos que se olvidan de Dios en la fortuna próspera y murmuran de Él en la adversidad? Nada podemos asegurar, pues sólo Dios lo sabe. A propósito de los bienes y males temporales, tendremos diversos deberes que cumplir, y el primero será siempre la conformidad con la voluntad divina.
Quiera Dios que la nuestra sea, no la simple resignación, sino el Santo Abandono, es decir, una total indiferencia por virtud, la espera general y pacífica antes de los acontecimientos, y en cuanto el beneplácito divino se haya declarado, una sumisión amorosa, confiada y filial. Dirigiremos una rápida ojeada sobre las situaciones comunes a todos los hombres, ya sean del claustro, ya del mundo. Sin embargo, los consejos que daremos para determinados casos, podrá cada cual extenderlos a otros análogos, según los deberes de su estado.
Y con objeto de poner un poco de orden en materia tan compleja, examinaremos uno por uno los bienes y los males del orden temporal que están fuera de nosotros, los que tienen su asiento en nosotros, en el cuerpo o en el espíritu, y los que dependen de la opinión de los demás. Antes, empero, hemos de decir una palabra sobre los bienes y los males naturales que no pertenecen ni a nosotros ni a nadie, y que es preciso sufrir de buen grado o por fuerza. Cedamos la palabra al P. Saint-Jure: «Debemos conformar nuestra voluntad con la de Dios en las cosas naturales que están fuera de nosotros: el calor, el frío, la lluvia, el granizo, las tempestades, el trueno, el relámpago, la peste, el hambre y finalmente todas las influencias del aire y el desorden de los elementos. Debemos aceptar todos los tiempos que Dios nos envía, y no soportarlos impacientes y airados, como es costumbre cuando nos son contrarios. No conviene decir: ¡Qué mal tan desesperante y desgraciado, y servirnos de expresiones que manifiesten la contradicción y el descontento de nuestros espíritus. Debemos querer el tiempo como es, puesto que Dios lo ha hecho, y decir en esta incomodidad, con los tres muchachos del horno de Babilonia: "Frío, calor, hielo y nieve, rayos y nubes, bendecid al Señor, alabadle y ensalzadle para siempre". Estas criaturas lo hacen sin cesar obedeciendo a Dios y cumpliendo su santísima voluntad, pues con ellas hemos de bendecirle y glorificarle nosotros por el mismo medio. Debiéramos pensar, a fin de ahogar estos movimientos injustos y estas expresiones desordenadas, que si este tiempo nos es incómodo, a otros les es cómodo; que si no es bueno para la parte, es útil al todo; que si estorba nuestros planes, favorecerá los del vecino, y cuando así no fuera, ¿no nos basta que sea siempre bueno para la gloria de Dios, ya que es según su voluntad y en ello tiene El sus complacencias?
3. EL ABANDONO EN LOS BIENES Y EN LOS MALES EXTERIORES
Artículo 1º.- La prosperidad y la adversidad Comenzamos por lo que es más general, la adversidad o la prosperidad, tanto para nosotros como para los que nos son queridos (familia, comunidad, etc.).
Se puede hacer un buen uso de la prosperidad y de la adversidad, y se puede abusar de ellas. ¿Seremos del número de los sabios o de los necios? ¿Querrá Dios hacernos pasar por buena o por mala fortuna? ¿Tendrá intención de retenernos mucho tiempo sobre la cruz? Nada sabemos, y, por consiguiente, el partido más acertado es establecernos en la santa indiferencia, esperar en paz el divino beneplácito aceptado con amorosa confianza, y sacar de él todo el provecho posible.
A la luz de una fe viva, la prosperidad se nos presentará como una sonrisa perpetua de la Providencia, y por lo mismo abriremos gustosos nuestro corazón al reconocimiento, al amor, a la confianza para con nuestro Padre Celestial. Cada nueva prenda de su afecto hará brotar de nuestros labios un gracias sincero. Con ella aliviaremos a nuestros hermanos menos afortunados, llevándolos así a bendecir con nosotros al Autor de todos los bienes. Mas desgraciadamente tiene razón San Francisco cuando dice: «La prosperidad tiene atractivos que encantan los sentidos y adormecen la razón; imperceptiblemente nos hace cambiar, de suerte que nos aficionamos a los dones, olvidando al Bienhechor.» Y hasta nos hace descender, por decirlo así, y sin darnos cuenta, hacia una vida menos austera, en busca de nuestras comodidades, por los senderos de relajación. Se verá quizá, y no sin asombro, que algunos hacen profesión de vivir unidos a Jesucristo en la cruz y, sin embargo, andan ansiosos de la prosperidad, ávidos de procurarse los bienes de la tierra, ardientes por fijar en ellos su corazón, presurosos en recurrir a Dios cuando la espina de la adversidad llega a punzarles, impacientes por librarse de ella. Y, sin embargo, el Evangelio no pone la bienaventuranza cristiana sino en la pobreza, en los desprecios, el dolor, las lágrimas, las persecuciones; la misma filosofía nos enseña que la prosperidad es la madrastra de la verdadera virtud y la adversidad su madre. Con harta frecuencia el estado de prosperidad habitual es un lazo, y recordando que ella no ha sonreído de esta manera a Nuestro Señor y a los santos, el verdadero espiritual concluirá por inquietarse y deseará no gozar tanto de este mundo; sólo una cosa le dará seguridad: estar en manos de Dios y sentirse bajo su mirada.


viernes, 16 de marzo de 2018

El nuevo arsenal nuclear ruso restaura la bipolaridad del mundo





Los expertos se interrogaban sobre la posible evolución del orden mundial hacia un sistema multipolar o simplemente tripolar. Pero los rapidísimos avances de la tecnología militar rusa imponen el regreso a una organización bipolar. Aquí pasamos revista a las enseñanzas de los 3 últimos años, hasta el momento de las revelaciones que hizo el presidente Vladimir Putin el 1º de marzo de 2018.
Regreso al punto inicial del juego. Cegado por una superioridad que creyó eterna, Estados Unidos no vio venir el regreso de Rusia a la posición de gran potencia militar.
usia y sus aliados se habían comprometido, durante el segundo trimestre de 2012, a desplegar en Siria una fuerza de paz en cuanto se concluyera el acuerdo de Ginebra.

Pero el contexto cambió totalmente cuando Francia reactivó la guerra contra Siria, en julio de 2012. Rusia había dado los pasos necesarios para que la ONU otorgara su reconocimiento a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y así poder desplegar en Siria soldados musulmanes, principalmente de Kazajstán, pero nada llegó a hacerse en ese sentido. A pesar de los pedidos de ayuda de Damasco, Moscú se mantuvo en silencio por un largo periodo. Habría que esperar aún 3 años, antes de que llegara a Siria la aviación rusa y comenzara a bombardear las instalaciones subterráneas de los yihadistas.

Durante esos 3 años se produjeron diversos incidentes militares entre Rusia y Estados Unidos. El Pentágono se quejó, por ejemplo, de la extraña agresividad de los bombarderos rusos que se aproximaban a las costas estadounidenses. En Damasco, todos trataban de explicarse el silencio ruso, preguntándose incluso si Moscú había olvidado sus compromisos. Pero no era esa la causa de aquel silencio. Rusia estaba conformando en secreto un nuevo arsenal y se hizo presente sólo cuando pensó que estaba listo.

Desde el inicio de su intervención, las fuerzas armadas rusas instalaron un sistema que no interfiere los sistemas de mando de la OTAN sino que los desconecta en un radio de 300 kilómetros a partir de la ciudad siria de Latakia. Posteriormente, desplegaron ese mismo sistema en la región del Mar Negro y en Kaliningrado. Además de sus nuevos aviones, Rusia utilizó misiles crucero dotados de mayor precisión que los de Estados Unidos y que fueron lanzados por la marina de guerra rusa desde el Mar Caspio. El mes pasado [febrero de 2018], Rusia puso a prueba, en el campo de batalla, aviones multipropósito con capacidades hasta ahora desconocidas.

Según los generales estadounidenses presentes en el terreno, ahora resulta que el ejército ruso dispone de fuerzas convencionales más eficaces que las de Estados Unidos. Pero sus homólogos del Pentágono siguen convencidos de la superioridad estadounidense, creyéndola eterna, y todavía albergan dudas sobre el progreso ruso. Según estos últimos, es simplemente ridículo comparar las fuerzas armadas rusas con las de Estados Unidos, por ser el presupuesto militar estadounidense 8 veces superior al de la Federación Rusa. Sin embargo, en la ciencia militar la comparación entre los desempeños de dos ejércitos rivales nunca se ha limitado al monto de sus presupuestos, algo que Vladimir Putin señaló al mencionar la calidad excepcional de los soldados rusos en relación con los de Estados Unidos.

En todo caso, si las fuerzas armadas de la Federación Rusa son un poco mejores en materia de guerra convencional, también es cierto que no pueden desplegarse simultáneamente en varios teatros de operaciones y que Washington conserva su superioridad nuclear.

La entrada en guerra, el 24 de febrero de 2018, de la infantería rusa en la Ghouta Oriental, o sea en las afueras de Damasco, es sin dudas resultado de un acuerdo con Estados Unidos, que se ha comprometido a no implicarse más en Siria y, por tanto, a no reproducir en suelo sirio el acoso que Washington orquestó contra el Ejército Rojo en el Afganistán de los años 1980. Es también muestra de que el Pentágono teme ahora que el ejército ruso le pague ahora con la misma moneda en otros lugares del mundo.

Y es precisamente en este contexto que el presidente Putin viene a cuestionar la superioridad nuclear de Estados Unidos. En su intervención ante el Parlamento, el 1º de marzo de 2018, el presidente ruso anunció que su país posee ahora un asombroso arsenal nuclear.

Los programas que anunció ya eran más o menos conocidos desde hace tiempo, pero los expertos creían que aún pasaría mucho tiempo antes de que llegaran a su fase operativa, fase que ya alcanzó la mayor parte de ese armamento. Habría que preguntarse como se logró esto sin que los servicios de inteligencia estadounidenses pudiesen detectarlo. Así sucedió, por ejemplo, con el Sukhoi-57, que ya pasó su bautismo de fuego –en condiciones de combate–, hace 3 semanas, aunque la CIA no esperaba verlo listo antes del año 2025.
Vladimir Putin dio a conocer el nuevo arsenal de la Federación Rusa. El misil intercontinental Sarmat, nombre de un antiguo pueblo ruso que consideraba iguales a mujeres y hombres, retoma la técnica de la «cabeza orbital», que ya había garantizado la superioridad soviética en los años 1970 y que la Unión Soviética había abandonado debido a la firma y ratificación [sólo por parte de la URSS] de los acuerdos SALT II. Pero el Senado estadounidense nunca ratificó los acuerdos SALT II, provocando así su caducidad. El tipo de misil llamado de «cabeza orbital» tiene alcance ilimitado. Su cabeza se sitúa primero en órbita y, en el momento de su uso, reingresa a la atmósfera terrestre y se precipita sobre el blanco designado. Los tratados que prohíben la nuclearización del espacio prohíben poner una carga nuclear en órbita de forma permanente. Pero no prohíben hacerla salir al espacio durante una etapa de su trayectoria. Eso es lo que hace el misil Sarmat y, en el estado actual de los conocimientos resulta imposible interceptarlo durante esa etapa de su trayectoria. O sea, el misil Sarmat es disparado, sale al espacio durante parte de su recorrido y reingresa en la atmósfera cuando se abate sobre su objetivo en cualquier lugar del planeta.
El misil Kinzhal (Daga) se lanza desde un bombardero para alcanzar una velocidad hipersónica, o sea al menos 5 veces la velocidad del sonido. Esa velocidad hipersónica lo hace, evidentemente, imposible de interceptar. Ya fue puesto a prueba exitosamente, hace 3 meses.
Rusia dispone también de un motor nuclear miniaturizado al extremo de poder garantizar el desplazamiento de un misil crucero dotado de una carga nuclear. Los misiles crucero son capaces de seguir trayectorias imprevisibles y este nuevo motor nuclear les garantiza una autonomía de vuelo prácticamente infinita, lo cual implica un alcance ilimitado.
Instalado en un drone submarino, ese motor nuclear de nuevo tipo permite al artefacto submarino no tripulado desarrollar una velocidad varias veces superior a la de los submarinos clásicos y transportar una carga nuclear considerable a través de largos trayectos. Además del efecto destructivo de su impacto, esa carga nuclear es capaz de provocar un tsunami, o sea una ola de 500 metros de altura a lo largo de cualquier costa oceánica.
Rusia está desarrollando también el proyectil hipersónico Avangard. Además de transitar por el espacio exterior como el misil intercontinental Sarmat y de ser capaz de desarrollar una velocidad hipersónica similar al Kinzhal, el Avangard se caracteriza por sus posibilidades de modificar su trayectoria durante la fase de vuelo.


Estas nuevas armas rusas han sido concebidas para burlar y convertir en algo inútil el «escudo antimisiles» que el Pentágono ha venido desplegando, creando una base tras otra, a través del mundo desde unos 40 años. No es un problema de superioridad en cuanto a fuerza sino de concepción técnica. El principio mismo del «escudo antimisiles» no constituye una defensa válida ante este armamento.
Peor aún, el presidente Putin anunció también un arma laser cuyas características no especificó y que al parecer es capaz de interceptar parte de los vectores estadounidenses existentes.
Por el momento, los estados mayores de los países miembros de la OTAN dicen no creer ni una palabra de esos anuncios, que les parecen cosa de ciencia ficción.

Pero la Historia nos ha enseñado que Rusia, donde en vez de póker se juega ajedrez, no suele recurrir a la exageración o el engaño cuando se refiere a su arsenal. A menudo ha dado a entender que algún arma en fase de estudio ya estaba en fase operativa, pero nunca anunció oficialmente tener «listo para el combate» un armamento que aún no lo estuviese. Las más de 200 nuevas armas utilizadas en Siria son más que convincentes en cuanto al avance tecnológico de los científicos rusos.

Los enormes progresos de Rusia privan a Estados Unidos del privilegio de poder asestar el primer golpe. En lo adelante, en caso de guerra nuclear, los Dos Grandes podrán “golpearse” mutuamente. Estados Unidos dispone de un número considerablemente más elevado de misiles con cargas nucleares y Rusia será capaz de interceptar muchos de ellos. Dado el hecho que cada uno de los Dos Grandes dispone de capacidades nucleares suficientes como para destruir el planeta varias veces, los dos se ven de nuevo teóricamente en condiciones de igualdad en ese tipo de enfrentamiento.

Del lado estadounidense, el complejo militaro-industrial está estancado desde unos 20 años. El proyecto más gigantesco en toda la historia de la aviación militar –el avión de combate F-35 estadounidense– supuestamente debía reemplazar simultáneamente los F-16, los F-18 y los F-22. Pero Lockheed Martin no ha sido capaz de concebir los programas informáticos previstos y el F-35 existente no satisface en realidad los requerimientos iniciales, así que la US Air Force se plantea la necesidad de retomar la producción de los aparatos que antes planeaba desechar.

El presidente Donald Trump y su equipo han decidido atraer hacia Estados Unidos nuevas mentes para redinamizar la producción de armamento y obligar al lobby militaro-industrial a satisfacer las necesidades del Pentágono, en vez de seguir vendiéndole cosas viejas rediseñadas. Pero necesitará al menos 20 años para recuperar el retraso acumulado.

Los progreso técnicos de Rusia no sólo modifican el orden mundial, restableciendo –contra todo pronóstico– un sistema bipolar sino que también obliga a los estrategas a “repensar” las maneras de hacer la guerra.

La Historia nos ha enseñado que son pocos los hombres que perciben de inmediato los cambios de paradigma en el campo militar. En el siglo XV, cuando franceses e ingleses se enfrentaron en la batalla de Azincourt, los caballeros franceses –que apenas podían moverse con sus pesadas armaduras– sufrieron una aplastante derrota ante los arqueros a pie ingleses, que incluso estaban en condiciones de inferioridad numérica… porque los jefes franceses se empeñaron en seguir la vieja táctica de recurrir a la caballería pesada subestimando el combate a distancia mediante el uso de flechas y obuses. Aún después de Azincourt, a lo largo de 100 años más, los caballeros metidos en sus pesadas armaduras siguieron cayendo ante los arqueros en los campos de batalla.

En otro ejemplo mucho más reciente, desde la derrota de Saddam Hussein, en 1991, durante la operación “Tormenta del Desierto”, no se han visto batallas de tanques. Pero casi ningún ejército ha sabido interpretar lo sucedido. En 2006, la victoria de los pequeños grupos de combatientes del Hezbollah libanés frente a los tanques israelíes Merkava mostró fehacientemente la vulnerabilidad de ese tipo de equipamiento. Pero no son muchos los países que han sacado conclusiones de esos hechos, con excepción, por ejemplo, de Australia y Siria. Hasta Rusia sigue construyendo fortalezas rodantes que no resistirán el impacto de los RPG –también rusos– correctamente utilizados.

El arsenal ruso es invencible, al menos para quien trate de combatirlo con métodos tradicionales. Interceptar misiles hipersónicos, por ejemplo, resulta impensable. Quizás habría que tratar de controlarlos antes de que alcancen esa velocidad. Las investigaciones militares tendrán entonces que reorientarse hacia el control de los sistemas de mando y de comunicaciones del adversario… otro sector donde los rusos también tienen la ventaja.

Thierry Meyssa


sábado, 3 de marzo de 2018

"Armas que nadie más tiene": Putin presenta los innovadores avances del ejército ruso






El presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, ha declarado durante su discurso anual que "el creciente poderío militar de Rusia es una firme garantía de la paz en nuestro planeta", y ha asegurado que ese potencial contribuirá a mantener "un equilibrio estratégico y un balance de fuerzas en el mundo".
En un mensaje dirigido a las dos Cámaras de la Asamblea Federal, el presidente ha destacado que todo el desarrollo del arsenal ruso se realiza  "en el marco de los acuerdos vigentes en el ámbito del control del armamento" y que "sigue siendo un factor clave de la seguridad internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy día".
"Nunca ocultamos nuestros planes; hablamos de ellos abiertamente para llamar al diálogo a nuestros socios", recordó Putin, remontándose a la primera década del siglo XXI, y señalando que "a pesar de todos los problemas económicos, financieros e industriales a los que nos enfrentamos Rusia ha permanecido y permanece como la mayor potencia nuclear".
Putin también se ha dirigido a quienes, a lo largo de los últimos 15 años, "han tratado de impedir el desarrollo del país, también en el ámbito militar" a través de restricciones y sanciones. "Todo lo que han intentado evitar al realizar esa política ya ha ocurrido. Y no se ha podido contener a Rusia", ha declarado el presidente.
"Es algo fantástico": innovación en armamento
Una parte de la comparecencia presidencial ha consistido en la exhibición de imágenes del nuevo armamento del ejército ruso. "Rusia ha desarrollado y sigue perfeccionando dispositivos de superación de defensa antimisiles, modestos en su precio pero altamente eficaces, con los que equipamos todos nuestros sistemas de misiles balísticos intercontinentales", ha detallado Putin, puntualizando que "esta clase de armamento no la tiene nadie en el mundo".
Una de las innovaciones más destacables es el Sarmat, un misil intercontinental de más de 200 toneladas, capaz de portar ojivas nucleares –incluyendo cabezas hipersónicas– y de atacar objetivos tanto a través del Polo Norte como del Polo Sur.
Rusia también ha desarrollado un tipo de armamento estratégico que no utiliza trayectorias balísticas de vuelo, por lo que no puede ser neutralizado por los sistemas de defensa antimisiles. Una de estas armas consiste en un sistema energético nuclear de pequeño tamaño que se instala en los misiles alados y tiene un alcance de vuelo varias veces mayor que otros misiles.
La marina rusa, por su parte, ha creado un vehículo submarino no tripulado para desplazarse a gran profundidad, capaz de cubrir distancias intercontinentales. Su velocidad supera varias veces la de los submarinos, torpedos y buques de superficie más rápidos. "Es algo fantástico", comentó Putin al respecto, durante la presentación.
Estos vehículos submarinos no tripulados pueden ser equipados con cargas convencionales o nucleares, lo cual les permitiría atacar un gran espectro de objetivos.
Ni nuevo misil con sistema energético nuclear ni el vehículo submarino no tripulado tienen nombre aún, por lo que Putin ha animado a su audiencia a enviar propuestas al Ministerio de Defensa.
La importancia de las armas hipersónicas
En su discurso, el presidente ruso ha señalado la importancia de las armas hipersónicas y las ventajas militares que ofrecen, destacando que es comprensible que "los principales ejércitos del mundo intenten obtener este armamento ideal", y ha anunciado que "Rusia ya dispone de él".
En efecto, el sistema hipersónico Kinzhal entró en servicio en los aeródromos del Distrito Militar Sur en diciembre del año pasado.
Las características técnicas del avión portador permiten llevar el misil al punto de su lanzamiento en cuestión de minutos, y a su vez, el misil vuela con una velocidad 10 veces superior a la del sonido, pudiendo maniobrar en todos los tramos de su trayectoria. Esto le permite superar todos los sistemas de defensa existentes, llevando cargas convencionales y nucleares a 2.000 kilómetros de distancia.
Otro de los misiles presentados durante el discurso presidencial fue el Avangard, igualmente capaz de alcanzar velocidades hipersónicas y maniobrar en las densas capas de la atmósfera terrestre.
Su temperatura en la superficie podría alcanzar los 2.000 ºC. El aspecto de este misil no pudo revelarse "por razones por todos conocidas”, tal como explicó el propio Putin.
Sistemas láser y otros avances
El ejército ruso desarrolla desde 2017 sistemas láser de combate, cuya existencia, en opinión del presidente "multiplica las posibilidades de Rusia a la hora de garantizar su seguridad".
Además, en las fronteras rusas se ha implementado un área de radiolocalización única del sistema de alerta de ataque con misiles.
Por otra parte, han entrado en servicio 80 nuevos misiles balísticos en las diferentes secciones de las Fuerzas Armadas rusas, mientras que 12 divisiones del ejército han sido equipadas con misiles balísticos intercontinentales Yars.
"Un nuevo escalón"
Vladimir Putin ha expresado su confianza en que todo lo expuesto durante su comparecencia anual "haga volver a la realidad a todo potencial agresor" y ha señalado que "las acciones hostiles contra Rusia", como el despliegue del sistema antimisiles y el acercamiento de la infraestructura de la OTAN a sus fronteras, "pierden eficacia militar, y se vuelven injustificablemente costosos desde el punto de vista financiero".
La presentación de los nuevos avances armamentísticos y la aseveración del presidente de que Moscú responderá a cualquier uso de armas nucleares, tanto contra su país como contra sus aliados, "demuestra claramente el alto nivel del desarrollo tecnológico y económico de Rusia", según ha manifestado a RT el militar y director del sitio web elespiadigital.com, Juan Antonio Aguilar.
Este mismo especialista ha indicado que el evidente progreso mostrado durante el discurso del presidente sitúa al mundo en en "un nuevo escalón", en el cual Rusia habla "de tú a tú" a EE.UU.
actualidad.rt.com/actualidad/264322-putin-revela-nueva-arma-nada-resistir






Los diarios mas importantes comentaron sobre este tema lo siguiente:
The  telegraph dice:
Vladimir Putin afirma que Rusia ha desarrollado armas nucleares "invulnerables" a la defensa de misiles de EE. UU.
Vladimir Putin dijo que Rusia ha probado las armas nucleares de alta tecnología invulnerables a la defensa de misiles de Estados Unidos en un discurso desafiante antes de presentarse a la reelección este mes.

En un discurso sobre el estado de la nación a altos funcionarios, Putin hizo su declaración más contundente sobre el poderío militar de Rusia. Dijo que el país estaba desarrollando una nueva generación de armas mortales capaces de penetrar las defensas de misiles, incluyendo un misil de crucero de propulsión nuclear con "alcance ilimitado", un drone nuclear submarino y una cabeza explosiva hipersónica "prácticamente invulnerable" que viaja "como una bola de fuego".

Moscú también ha probado su esperado misil balístico intercontinental pesado Sarmat, que volará más lejos y llevará más ojivas que sus predecesores, dijo.
The Independependet dice:
Por su parte Bloombert comenta:
finalmente the washingtonpost comenta en sus titular sobre Europa:
“Putin afirma que Rusia está desarrollando armas nucleares capaces de evitar las defensas de misiles”

 




viernes, 2 de marzo de 2018

Putin presenta armamento nuclear que hace inútil el escudo antimisiles de EEUU





El presidente de Rusia, Vladímir Putin, presentó hoy armamento nuclear como el misil balístico Sarmat con "alcance prácticamente ilimitado" y que convierte en "inútil" el escudo antimisiles de EEUU.
"Nadie en el mundo tiene algo igual, por ahora. ¡Es algo fantástico!", afirmó Putin durante el discurso sobre el estado de la nación.
Su discurso estuvo acompañado de vídeos proyectados en una pantalla gigante con infografías de la trayectoria del misil sobrevolando territorio estadounidense e imágenes de ensayos de esos cohetes.
"Insisto, ningún país en el mundo tiene, a día de hoy, las armas que tenemos nosotros. Fin de la cita", subrayó y aseguró que a partir de ahora "el sistema antimisiles estadounidense será inútil y no tendrá ningún sentido".

Y remachó: "Antes de que tuviéramos los nuevos sistemas de armamento, nadie nos escuchaba. ¡Escuchadnos ahora!", afirmó.

Por si hubiera alguna duda, Putin aseguró que, si en un futuro algún país consiguiera desarrollar armamento como el de Rusia, "para entonces nuestros muchachos ya habrán inventado algo más".

El Sarmat (SS-X-30 Satan-2, según la OTAN) es un misil intercontinental pesado capaz de portar 10-15 ojivas nucleares.

"Nuestros colegas extranjeros, como ustedes saben le han puesto un nombre notablemente amenazante, Satán", destacó.

También desveló que el Ejército ruso dispone ya desde el pasado año de "complejos con armas láser" y "armas hipersónicas", y citó los nuevos misiles de crucero que tiene un alcance ilimitado.

"No les he mostrado hoy todas las armas que tenemos. Por hoy, es suficiente. Confío en que todo lo dicho en mi mensaje sirva para calmar a cualquier agresor potencial", aseveró.



martes, 27 de febrero de 2018

EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY



Mas Dios modifica su acción en conformidad con los sujetos: «Si se trata de los mundanos, les priva de los honores, de los bienes temporales y de las delicias de la vida. Si se trata de los sabios, permite que sea rebajada su erudición, su espíritu, su ciencia, su literatura. En cuanto a los santos, les aflige en lo tocante a su vida espiritual y al ejercicio de las virtudes».
¿Hay necesidad de indicar que, siendo el gozo y la tribulación el objeto del abandono, ofrecerá esta última con más frecuencia la ocasión de ejercitarse? Todos sabemos por dolorosa experiencia, que la tierra es un valle de lágrimas y que nuestras alegrías son raras y fugitivas.
Señalemos aquí dos ilusiones posibles:
1ª Ciertas almas forman grandes proyectos de servir a Dios con acciones y sufrimientos extraordinarios cuya ocasión jamás llega a presentarse, y mientras abrazan con la imaginación cruces que no existen, rechazan con empeño las que la Providencia les envía en el momento presente, y que, sin embargo, son menores. ¿No es una deplorable tentación el ser tan valeroso en espíritu y tan débil en realidad? ¡Líbrenos Dios de estos ardores imaginarios, que fomentan con frecuencia la secreta estima de nosotros mismos! En lugar de alimentarnos de quimeras, permanezcamos en nuestro abandono, poniendo todo nuestro cuidado en santificar plenamente la prueba real, o sea, la del momento presente.
2ª Sería una ilusión muy perjudicial despreciar o tener en poco nuestras cruces diarias, porque son pequeñas. Todas son ciertamente muy insignificantes; mas, como son, por decirlo así, de cada momento, por su mismo número aportan al alma fiel una enorme mina de sacrificios y de méritos. Por una parte, nada impide recibirlas con mucha fe, amor y generosidad; y de esta manera la bondad de nuestras disposiciones les dará un valor inestimable a los ojos de Dios.
Cierto que las grandes cruces, llevadas con amor grande también, nos acarrearían más méritos y recompensa, pero son raras. El orgullo y el buscarse a sí mismo se deslizan en ellas más fácilmente y «de ordinario esas acciones eminentes se hacen con menos caridad», mientras que el amor y las otras santas disposiciones son las que «dan precio y valor a todas nuestras obras». Estimemos, pues, las cruces grandes, pero guardémonos de menospreciar las pruebas vulgares y ordinarias, porque de ellas hemos de sacar más provecho.
«Practiquemos la conformidad con la voluntad de Dios -dice el P. Dosda- en todos sus pormenores, por ejemplo: a propósito de la humillación ocasionada por un olvido o por una torpeza, a propósito de una mosca inoportuna, de un perro que ladra, de una luz que se apaga, de un vestido que se rompe.» Practiquémosla sobre todo con las diferencias de carácter, las contrariedades, humillaciones y los mil pequeños incidentes en que abunda la vida de comunidad. Sin parecerlo, es un poderoso medio de morir a sí mismo y de vivir todo para Dios.
Después de haber expuesto con detenimiento la naturaleza, motivos y el objeto en general del Santo Abandono, hubiéramos podido dejar al lector el cuidado de hacer las aplicaciones prácticas. Mas, como las pruebas son muy diversas, hemos creído hacer una obra útil estudiando las principales, a fin de poder, según la naturaleza de cada una, indicar los motivos especiales de paciencia y de sumisión, resolver algunas dificultades, precisar lo que se refiere a la oración, a la prudencia y los esfuerzos personales.
Recorreremos sucesivamente las pruebas de orden temporal, las de orden espiritual en sus vías comunes y las de las vías místicas.

2. EL ABANDONO EN LAS COSAS TEMPORALES, EN GENERAL

Hay bienes y males temporales: bienes, como la ciencia, la salud, las riquezas, la prosperidad, los honores; males como la enfermedad, la pobreza, los infortunios. He aquí las cosas que el mundo juzga importantes en primer término y de las que ante todo se preocupa, y por cierto equivocadamente. Las cosas de aquí abajo se deben apreciar a la luz de la eternidad.
El soberano Bien, el único necesario, es Dios, y por consiguiente, según enseña Santo Tomás, los bienes principales supremos para nosotros son la bienaventuranza y lo que nos la ha hecho merecer. No cabe abuso en estos bienes, ni pueden tener mal fin. Por esto los santos los piden de una manera absoluta, conforme a estas palabras del Salmo:
«Muéstranos tu faz, y seremos salvos», he aquí la bienaventuranza; «conducidnos por las sendas de vuestros mandamientos», he aquí el camino que a ella nos conduce. En cuanto a los bienes temporales, añade el Santo Doctor, sucede con demasiada frecuencia que se emplean mal y pueden tener mal resultado: siendo así que la riqueza y los honores han causado la pérdida de gran número de personas.
No son, pues, los bienes temporales principales y definitivos, sino secundarios y pasajeros, socorros que nos ayudan a caminar hacia la bienaventuranza, en cuanto que conservan la vida temporal y nos sirven de instrumentos para practicar la virtud. Con tal que los estimemos como objeto secundario y no como objeto principal de nuestra solicitud, es perfectamente legítimo desearlos, pedirlos en la oración, buscarlos con una moderada aplicación, pensar aun en el porvenir, en la medida de la necesidad y en el tiempo conveniente. Mas nuestra solicitud es excesiva y culpable, si en lugar de usar estos bienes según la necesidad, llegamos hasta considerarlos como nuestro fin; si cuidamos de lo temporal hasta el punto de descuidar lo espiritual, si tememos carecer de lo necesario, aun haciendo lo que debemos, pues, en este caso, es preciso contar con la Providencia. La comida, la bebida, el vestido,  son cosas de primera necesidad, y respecto a ellas Nuestro Señor no condena en manera alguna el cuidado moderado que induce al trabajo, pero destierra la solicitud excesiva que va hasta la inquietud; termina diciéndonos que busquemos ante todo los bienes espirituales, con la firme seguridad de que los bienes temporales nos serán dados por añadidura y conforme a la necesidad, si es que hacemos lo que está de nuestra parte.
«Aun prohibiendo que nos inquietemos por los bienes temporales como los gentiles, porque Nuestro Padre Celestial sabe de qué cosas tenemos necesidad, Nuestro Señor añade expresamente: "Buscad primero el reino de Dios". Con esto quiere el divino Maestro excitar en nosotros los buenos deseos para los que sentimos pesadez, y amortiguar los deseos de los sentidos para los que somos sensibles por demás. Quiere también enseñarnos a hacer distinción entre los bienes que es necesario pedir de un modo absoluto, como lo son "el reino de Dios y su Justicia", y los que se han de pedir tan sólo bajo condición y si Dios los quiere.
»Más todavía, Jesucristo mismo nos ha enseñado a decir: El pan nuestro, palabras que entre otros sentidos han significado siempre la petición de los bienes temporales. (La Iglesia ha hecho lo mismo en sus Letanías y su Liturgia.) El perfecto espiritual no excluye esta petición del número de las siete del Padrenuestro, y si se dice que no pida nada temporal, se entiende que no lo pida como un bien absoluto, ni absolutamente, sino en orden a la salvación y bajo reserva de la voluntad de Dios.»
En efecto, dice San Alfonso, «la promesa divina (de escuchar nuestras oraciones) no se refiere a los favores temporales, tales como la salud, las riquezas, las dignidades y otras prosperidades de este género. Muchas veces Dios las niega con razón, porque ve que comprometerían a la salvación de nuestra alma. En cuanto a los bienes espirituales, es preciso pedirlos sin condición, de un modo absoluto y con certeza de obtenerlos».
También los males temporales es preciso considerarlos con los ojos de la fe y a la luz de la eternidad. El pecado, y sobre todo la muerte en el pecado, con su eterna sanción que es el naufragio de nuestro destino y el desastre irremediable, es el mal de los males. Debemos pedir a Dios con insistencia y de una manera absoluta que nos preserve de él a todo trance.
Mas la pobreza, los achaques, las enfermedades, las demás aflicciones de este género, la muerte misma no son sino males relativos. En los designios de la Providencia así hemos de considerarlos, o por mejor decir, como gracias precisas y a veces harto necesarias, como el pago de nuestras faltas, remedio de nuestras enfermedades espirituales, origen de grandes virtudes y de méritos sin cuento, siempre que nosotros cooperemos a la acción de Dios con humilde sumisión. Por el contrario, la impaciencia y la falta de fe en la prueba convertirían el remedio en ponzoña, nos harían contraer la enfermedad, la muerte quizá allí donde la Providencia nos había preparado la vida. Siendo esto cierto, tenemos perfecto derecho a rogar a Dios que «nos libre del mal, que aleje de nosotros la guerra, la peste, el hambre», y demás calamidades públicas o privadas.


viernes, 16 de febrero de 2018

CONFESIONES DE SAN AGUSTIN




Había un peral en las inmediaciones de nuestra viña cargado de peras, que ni por el aspecto ni por el sabor tenían nada de tentadoras. Unos cuantos jóvenes viciosos nos encaminamos a él, a hora intempestiva de la noche –pues hasta entonces habíamos estado jugando en las eras, según nuestra mala costumbre–, con ánimo de sacudirle y cosecharle. Y llevamos de él grandes cargas, no para saciarnos, sino más bien para tener que echárselas a los puercos, aunque algunas comimos, siendo nuestro deleite hacer aquello que nos placía por el hecho mismo de que nos estaba prohibido.
He aquí, Señor, mi corazón; he aquí mi corazón, del cual tuviste misericordia cuando estaba en lo profundo del abismo. Que este mi corazón te diga qué era lo que allí buscaba para ser malo gratuitamente y que mi maldad no tuviese más causa que la maldad. Fea era, y yo la amé; amé el perecer, amé mi defecto, no aquello por lo que faltaba, sino mi mismo defecto. Torpe alma mía, que saltando fuera de tu base ibas al exterminio, no buscando algo por medio de la ignominia, sino la ignominia misma.
VI,13. Porque la soberanía imita la altura, mas tú eres el único que estás sobre todas las cosas, ¡oh Dios excelso! Y la ambición, ¿qué busca, sino honores y gloria, siendo tú el único sobre todas las cosas digno de ser honrado y glorificado eternamente? La crueldad de los tiranos quiere ser temida; pero ¿quién ha de ser temido, sino el solo Dios, a cuyo poder nadie, en ningún tiempo, ni lugar, ni por ningún medio puede sustraerse ni huir? Las caricias de los desenfrenados buscan ser amadas; pero nada hay más cariñoso que tu caridad, ni que se ame con mayor provecho que tu verdad, sobre todas las cosas hermosa y resplandeciente. La curiosidad parece tratar de alcanzar el cultivo de la ciencia, siendo tú quien conoce en sumo grado todas las cosas. Hasta la misma ignorancia y la estupidez se cubren con el nombre de sencillez e inocencia, porque no hallan nada más Sencillo que tú; ¿y qué más inocente que tú, que aun el daño que reciben los malos les viene de sus malas obras? La flojera desea hacerse pasar por descanso; pero ¿qué descanso cierto hay fuera del Señor? El lujo desea ser llamado saciedad y abundancia; pero tú solo eres la plenitud y la abundancia indeficiente de eterna suavidad. El derroche se oculta bajo el aspecto de generosidad; pero sólo tú eres el verdadero y generosísimo dador de todos los bienes. La avaricia quiere poseer muchas cosas; pero tú solo las posees todas. La envidia compite por la excelencia; pero ¿qué hay más excelente que tú? La ira busca la venganza; ¿y qué venganza más justa que la tuya? El temor se espanta de las cosas repentinas e insólitas, contrarias a lo que uno ama y desea tener seguro; mas ¿qué en ti de nuevo lo repentino?, ¿quién hay que te arrebate lo que amas? y ¿en dónde sino en ti se encuentra la firme seguridad? La tristeza se abate con las cosas perdidas, con que solía gozarse la codicia, y no quisiera se le quitase nada, como nada se te puede quitar a ti.
14. Así es como fornica el alma: cuando se aparta de ti, busca fuera de ti lo que no puede hallar puro y sin mezcla sino cuando vuelve a ti.
Torcidamente te imitan todos los que se alejan y alzan contra ti. Pero aun imitándote así indican que tú eres el Creador de toda criatura y, por tanto, que no hay lugar adonde uno se aparte de modo absoluto de ti.
Pues ¿qué fue entonces lo que yo amé en aquel huerto o en qué imité, siquiera viciosa y torcidamente, a mi Señor? ¿Acaso fue el deleitarme actuando engañosamente contra la ley, realizando impunemente lo que estaba prohibido, para que yo, cautivo de una libertad defectuosa, imitara una imagen oscurecida de tu omnipotencia, ya que  no podía con mi poder? He aquí al siervo que, huyendo de su señor, consiguió la sombra. ¡Oh podredumbre! ¡Oh monstruo de la vida y abismo de la muerte! ¿Es posible que me fuera grato lo que no me era lícito, y no por otra cosa sino porque no me era lícito?
VII,15. ¿Qué daré en retorno al Señor por poder recordar mi memoria todas estas cosas sin que tiemble ya mi alma por ellas? Te amaré, Señor, y te daré gracias y confesaré tu nombre por haberme perdonado tantas y tan nefastas acciones mías. A tu gracia y misericordia debo que hayas deshecho mis pecados como hielo y no haya caído en otros muchos. ¿Qué pecados realmente no pude yo cometer, yo, que amé gratuitamente el crimen? Confieso que todos me han sido ya perdonados, así los cometidos voluntariamente como los que dejé de hacer por tu favor. ¿Quién hay de los hombres que, conociendo su debilidad, atribuya a sus fuerzas su castidad y su inocencia, para por ello amarte menos, como si hubiera necesitado menos de tu misericordia, por la que perdonas los pecados a los que se convierten a ti? Que aquel, pues, que, llamado por ti, siguió tu voz y evitó todas estas cosas que lee de mí, y yo recuerdo y confieso, no se ría de mí por haber sido sanado estando enfermo por el mismo médico que le preservó a él de caer enfermo; o más bien, de que no enfermara tanto. Antes, sí, debe amarte tanto y aún más que yo; porque el mismo que me sanó a mí de tantas y tan graves enfermedades, ése mismo le libró a él de caer en ellas.
X,18. (...) Yo me alejé de ti y anduve errante, Dios mío, muy fuera del camino de tu estabilidad allá en mi adolescencia y llegué a ser para mí región de indigencia.
LIBRO TERCERO
I,1. Llegué a Cartago, y por todas partes chisporroteaba en torno mío un hervidero de amores impuros. Todavía no amaba, pero amaba amar y con secreta indigencia me odiaba a mí mismo por verme menos indigente.
Buscaba qué amar amando amar y odiaba la seguridad y la senda sin peligros, porque tenía dentro de mí hambre del alimento interior, de ti mismo, ¡oh Dios mío!, aunque esta hambre yo no la sentía; más bien estaba sin apetito alguno de los alimentos incorruptibles, no porque estuviera lleno de ellos, sino porque, cuanto más vacío, tanto más hastiado me sentía. Y por eso mi alma no se hallaba bien, y, herida, se arrojaba fuera de sí, ávida de restregarse miserablemente con el contacto de las cosas sensibles, las cuales, si no tuvieran alma, no serían ciertamente dignas de amor.
Amar y ser amado era la cosa más dulce para mí, sobre todo si podía gozar del cuerpo de la persona amada. De este modo manchaba la fuente de la amistad con las inmundicias de la concupiscencia y obscurecía su claridad con los infernales vapores de la lujuria. Y con ser tan torpe y deshonesto, deseaba con afán, rebosante de vanidad, pasar por elegante y cortés.
Caí también en el amor en que deseaba ser cogido. Pero, ¡oh Dios mío, misericordia mía, con cuánta amargura no rociaste aquella mi suavidad y cuán bueno fuiste en ello! Porque al fin fui amado, y llegué secretamente al vínculo del placer, y me dejé amarrar alegre con molestas ataduras, para ser luego azotado con las varas candentes de hierro de los celos, sospechas, temores, iras y contiendas.
III,6. Aquellos estudios que se llaman honestos tenían por objetivo las contiendas del foro, para hacer sobresalir en ellas, en las que, entre más se engaña, más se es alabado. ¡Tanta es la ceguera de los hombres, que hasta de, su misma ceguera se glorían! Y ya había llegado a ser «el mayor» de la escuela de retórica y me gozaba de ello soberbiamente y me hinchaban de orgullo.
Con todo, tú sabes, Señor, que era mucho más calmado que los demás y totalmente ajeno a las perversiones de los trastornados –nombre siniestro y diabólico que ha logrado convertirse en distintivo de urbanidad–, y entre los cuales vivía con impúdico pudor, por no como ser uno de ellos. Es verdad que andaba con ellos y me gozaba a veces con sus amistades, pero siempre aborrecí sus hechos, esto es, las revueltas con que impúdicamente sorprendían y ridiculizaban la candidez de los novatos, sin otro fin que el de tener el gusto de burlarles y apacentar a costa ajena sus malévolas alegrías. Nada hay más parecido que este hecho a los hechos de los demonios, por lo que ningún nombre les cuadra mejor que el de trastornados o perversores, por ser ellos antes trastornados y pervertidos totalmente por los espíritus malignos, que así los burlan y engañan, sin saberlo, en aquello mismo en que desean reírse y engañar a los demás.
IV,7. Entonces, en tan frágil edad, entre estos tales, yo estudiaba los libros de la elocuencia, en la que deseaba sobresalir con el fin condenable y vano de satisfacer la vanidad humana. Mas, siguiendo el orden usado en la enseñanza de tales estudios, llegué a un libro de un cierto Cicerón, cuyos lenguajes casi todos admiran, aunque no así su contenido. Este libro contiene una exhortación suya a la filosofía, y se llama el Hortensio. Tal libro cambio mis afectos y mudó hacia ti, Señor, mis súplicas e hizo que mis votos y deseos fueran otros. De repente apareció a mis ojos viles toda esperanza vana, y con el increíble ardor de mi corazón suspiraba por la inmortalidad de la sabiduría, y comencé a levantarme para volver a ti.
Porque no era para suplir el estilo –que es lo que parecía que yo debía comprar con los dineros de mi madre en aquella edad de mis diecinueve años, haciendo dos que había muerto mi padre–; no era, repito, para pulir el estilo para lo que yo empleaba la lectura de aquel libro, ni era la elocuencia lo que a ella me incitaba, sino lo que decía.
8. ¡Cómo ardía, Dios mío, cómo ardía en deseos de remontar el vuelo desde las cosas terrenas hacia ti, sin que yo supiera lo que entonces tú obrabas en mí! Porque en ti está la sabiduría. Y el amor a la sabiduría tiene un nombre en griego, que se dice filosofía, al cual me encendían aquellas páginas. No han faltado quienes han engañado sirviéndose de la filosofía, coloreando y encubriendo sus errores con nombre tan grande, tan dulce y
honesto. Mas casi todos los que en su tiempo y en épocas anteriores hicieron tal están indicados y descubiertos en dicho libro. También se pone allí de manifiesto aquel saludable aviso de tu Espíritu, dado por medio de tu siervo bueno y piadoso [Pablo]: Ved que no os engañe nadie con vanas filosofías y argucias seductoras, según la tradición de los hombres, según la tradición de los elementos de este mundo y no según Cristo, porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad.
Mas entonces –tú lo sabes bien, luz de mi corazón–, como aún no conocía yo el consejo de tu Apóstol, sólo me deleitaba en aquella exhortación que me excitaba, encendía e inflamaba con su palabra a amar, buscar, lograr, retener y abrazar fuertemente no esta o aquella escuela, sino la Sabiduría misma, dondequiera estuviese. Sólo una cosa enfriaba tan gran incendio, y era el no ver allí escrito el nombre de Cristo. Porque este nombre, Señor, este nombre de mi Salvador, tu Hijo, lo había yo por tu misericordia bebido piadosamente con la leche de mi madre y lo conservaba en lo más profundo del corazón; y así, cuanto estaba escrito sin este nombre, por muy verídico, elegante y erudito que fuese, no me arrebataba del todo.
V,9. En vista de ello decidí aplicar mi ánimo a las Santas Escrituras y ver qué tal eran. Mas he aquí que veo algo no hecho para los soberbios ni clara para los pequeños, sino en la entrada baja y sublime en su interior y velada por los misterios, y yo no era tal que pudiera entrar por ella o agachar la cabeza a su ingreso. Sin embargo, al fijar la atención en ellas, no pensé entonces lo que ahora digo, sino simplemente me parecieron indignas de parangonarse con la majestad de los escritos de Tulio. Mi hinchazón rechazaba su estilo y mi mente no penetraba su interior. Con todo, ellas eran tales que habían de crecer con los pequeños; mas yo me negaba a ser pequeño e, hinchado de soberbia, me creía grande.