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viernes, 18 de noviembre de 2016

TRATADO DE LOS ANGELES - SANTO TOMAS DE AQUINO

CUESTION 55
ART. II.
ALGUNAS NOCIONES
PREVIAS


Amplitud y perfección de, las especies inteligibles angélicas (a. 3)


POR OTRA PARTE dice Dionisio que los ángeles superiores participan de la ciencia más en universal que los inferiores; y en el libro De causis se dice que los ángeles superiores tienen formas más universales.

RESPUESTA. De hecho de que entre los seres haya algunos que son superiores a otros, se debe a que aquéllos están más próximos y Son  más semejantes al ser primero, que es Dios. Pero en Dios ocurre que toda la plenitud del conocimiento intelectual está contenida en un solo principio, esto es, en la ciencia divina, por la cual conoce Dios todas las cosas. Mas esta plenitud intelectual se halla en los entendimientos creados de modo inferior y menos simple; por lo cual es necesario que lo que Dios conoce por una sola forma los seres inferiores lo conozcan por muchas, y tantas más cuanto más grande sea la inferioridad de su entendimiento. Así, pues, cuanto más elevado sea el ángel, con tantas menos especies puede entender la universalidad de los inteligibles, para lo cual es necesario que éstas sean más universales, en el sentido de que cada una de ellas se extienda a más cosas. Un ejemplo aproximado de esto lo tenemos en nosotros mismos. Hay quienes no pueden captar la verdad intelectual, a menos de que se les explique con todos sus pormenores, cosa que proviene de la debilidad de su entendimiento y, en cambio, hay quienes, por tener un entendimiento más poderoso, pueden en pocos principios ver muchas cosas.

Tratándose del medio del conocimiento angélico, hay que tener en cuenta el grado de perfección de la facultad intelectiva de cada ángel, ya que, según Santo Tomás, difieren respetivamente (1." p., q. 50, a. 4). Mas, debiendo haber proporción entre la facultad intelectiva y la especie inteligible que la informa y actúa en la producción del acto de entender, es obvio que el ángel más perfecto tendrá especies inteligibles más perfectas y entenderá mejor. En esto convienen unánimemente .los teólogos. Pero ¿en qué consiste esa mayor perfección? He aquí el punto de discrepancia.

Para el Angélico Maestro, que distingue perfectamente en el conocimiento intelectivo la universalidad por parte del objeto conocido de la universalidad por parte del medio, en que se conoce (ad 2), esa mayor perfección consiste en la mayor universalidad del medio cognoscitivo, es decir, de las especies inteligibles. Escoto O. F. M. (II Sent.  Dist. 3, q. 10, nn, 7-22), y su escuela, al no distinguir esas dos universalidades, afirman que las especies angélicas son iguales en todos los ángeles en cuanto a la universalidad, y la mayor perfección estaría en que la misma especie inteligible, igualmente universal, en todos los ángeles, representaría más claramente en unos que en otros los mismos predicados genéricos y, además, en que el ángel más perfecto tiene mayor facultad abstractiva de los singulares, La doctrina de Santo Tomás, encuadrada perfectamente en su razonable y razonada concepción del mundo angélico, es consecuencia lógica de todo lo dicho sobre la naturaleza de los ángeles y la necesidad de la infusión por Dios de esas especies inteligibles, así como de la perfección y armonía del universo. Destinadas las especies inteligibles a representar los objetos en orden al conocimiento de los mismos, se dice que una especie es más perfecta y más universal cuando representa más cosas. De ahí que afirmar que un ángel entiende por especies más universales que otro es afirmar que conoce las mismas cosas por menos especies, o sea,' que cada una de éstas representa no sólo mejor sino también .más objetos o más propiedades de un mismo sujeto, no solamente bajo una razón común y confusa, sino también en particular clara y distintamente, con todos los predicados esenciales y accidentales, propios y específicos de cada cosa.

El Angélico Maestro prueba su aserto comparando nuevamente el conocimiento de los ángeles con el de Dios y con el de los hombres. Dios, en quien se halla la plenitud intelectual por una sola forma, que es su esencia misma, conoce a sí y a todos los otros seres. El hombre, que en la escala del conocimiento intelectivo está en el último grado, necesita conocer las cosas por muchas especies o representaciones en número tanto mayor cuanto más débil y menos penetrante sea su entendimiento. El ángel, naturaleza intelectual intermedia entre. Dios y el hombre, entenderá mediante menos especies que éste y más que aquél, y a. medida que el ángel sea más perfecto y se aproxime más a Dios en el grado de intelectualidad, entenderá más y mejor en menos especies inteligibles, que serán, por tanto, más universales, La experiencia confirma esto. Vemos que los más poderosos entendimientos humanos ven distinta y claramente más conclusiones particulares en principios más universales, mientras que otros hombres de entendimiento más débil  no son capaces de captar la verdad, a menos que se les explique cada proposición con todos sus pormenores.

¿Quién dudará, por ejemplo, que el mismo Santo Tomás, inteligencia privilegiada, verdaderamente Angélico por la inocencia de su vida y la sublimidad de su, ingenio... cuya ciencia llena de admiración al mundo entero" (palabras del Papa Pío XII en el Prefacio de la fiesta del Santo) en un solo principio veía claramente infinidad de conclusiones y detalles a los cuales nuestro pobre entendimiento no llega, ni siquiera después de su clara, brillante, minuciosa y detallada exposición? En el principio de que sólo Dios es acto purísimo, único y simplísimo y el mismo Ser subsistente, encuentra Santo Tomás el venero riquísimo e inagotable de donde fluyen con férrea lógica las conclusiones de su armónico sistema filosófico-teológico, Y, por no referirnos más que a este tratado de los ángeles, en la perfecta inmaterialidad de los mismos descubre Santo Tomás otras muchas verdades particulares, como la distinción específica de cada individuo, su incorruptibilidad intrínseca, el modo de estar y moverse  en el lugar, la existencia, perfección y número de sus facultades, la naturaleza y origen del medio cognoscitivo, y hasta la conveniencia de que en el orden sobrenatural se les haya dado a cada uno los dones gratuitos y a los buenos la gloria en consonancia con los grados de perfección natural; viendo, además en ese mismo principio de la perfecta inmaterialidad de la naturaleza del pecado de los ángeles malos, así como la Razón intrínseca de su obstinación.