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viernes, 23 de septiembre de 2016

LOS MANDAMIENTOS - Fr. Antonio Royo Marín, O.P.

El Decálogo y el mundo de hoy

INTRODUCCIÓN

1. Problema.
¿Tienen actualidad las viejas leyes milenarias del Decálogo para ordenar la vida moderna sometida a circunstancias completamente distintas? ¿También es hoy necesario vivir sin mentir, sin disfrutar de los instintos...? ¿Será posible? 

2. La voz del mundo.

a) La religiosidad trascendente está anticuada. Hoy no se necesita a Dios.

1º Egocentrismo ateo: último fin en el poder, placer...

O, en todo caso, un dios creado por nuestras exigencias psicológicas.

b) ¿"Honrar padre y madre"?

l.  Si son la causa de nuestra miserable existencia.

2. Y ¿nuestra libertad moderna?

c) ¿Justicia, verdad, castidad...?

1. a Si nadie cree en la honradez de la política, del negocio...

2. Por qué atormentar el corazón (psicoanálisis). La naturaleza tira, el pudor se extinguió y la sociedad...

3. La voz de Dios:
El Decálogo (Dt. 5, 1-22; Mt. 19, 17).

I. RAZÓN ESPECIAL DE LA ACTUALIDAD DEL
DECÁLOGO

Los mandamientos son tan actuales para el hombre moderno como para el antiguo o futuro, porque corresponden a deberes que dimanan de la misma esencia de la naturaleza humana, idéntica e inmutable a través de todos los tiempos:

A) El hombre es inmutable en su esencia.

1. Si cambiase esencialmente ya no sería hombre. Puede existir o no existir, pero mientras exista está esencialmente condicionado por las notas específicas de la naturaleza humana.
2. Consta que el hombre de hoy es, como el otros tiempos:

a) Sujeto de inteligencia y elección libre.

b) Ser contingente, participado.

c) Responsable de la consecución de un fin que le da unos derechos inviolables sobre los medios.

d) Sujeto de exigencias sociales.

B) De estas notas esenciales del hombre dimanan unos deberes ineludibles.

1. Para con Dios.
Quien tome conciencia de su ser no puede menos de sentirse religioso: religado a Dios, como a su principio y a su fin, en todo su ser y en todo su obrar. Dominio total de un Ser Superior inteligente y personal, sobre otro ser inferior también personal. Y este dominio exige en el hombre reconocimiento y sumisión, reverencia, culto. He aquí la materia de los tres primeros mandamientos.

2. Para con los padres:

a) Son principios secundarios de nuestro ser sustancial y de nuestra permanencia en el ser.

b) Son nuestros educadores.

c) Quienes nos amaron con un amor más desinteresado después de Dios.

d) De aquí el deber de sumisión, obediencia...

3. Para con los iguales:
a) Son, como nosotros, portadores de derechos intangibles:
derecho a la vida, al honor, a la verdad...

b) Además estamos ordenados a vivir en sociedad, que sería imposible sin justicia. He aquí la materia de los seis últimos mandamientos.

c) Luego los mandamientos son ultratemporales.

1. No responden a exigencias circunstanciales, sino esenciales, inherentes a la naturaleza humana en su doble dimensión de ser racional (social) y participado (de Dios).

2. Y son, además, preceptos "a los cuales asiente la razón natural como principios evidentísimos" (II-II, 122, 1). Antes que en piedra fueron grabados en el corazón de los hombres.

II. RAZÓN CIRCUNSTANCIAL DE SU ACTUALIDAD
Al mundo de hoy le urge volver su mirada al Sinaí: Más que necesidad utilitaria..., necesidad del deber, cuya utilidad es trascendente, eterna. Pero también necesarios para la vida humana:

A) Para el individuo.

1. El hombre actual se siente más poderoso y sabio; la técnica, el progreso, hacen que no sienta la necesidad de Dios. La agitación y la espectacularidad de la vida no dejan lugar a meditaciones serias.

2. Y sin embargo, "ansiedad", "náusea", infierno de la condición humana, etc.

3.¿Por qué? Porque al faltar el horizonte religioso el espíritu necesariamente ha de torturarse en un medio sensual...

4. Obsérvense las primeras leyes del Decálogo y volverá el equilibrio psicológico a las conciencias con el recogimiento, la oración...

5. Bórrense totalmente y ¿qué? ¿idolatría? No, el mundo moderno es culto; si no materialismo, hedonismo; tal vez supersticiones fantásticas, aunque cultas.

B) Para la familia.

1. Padres, ¿preferís que vuestros hijos os respeten o que os abandonen, ultrajen, extravíen...?

2. ¿Sabéis cómo son los hijos que no conocieron el calor del
hogar...?

C) Para la sociedad.

1. Cada vez, más concentración, más cosmopolitismo, más comercio, menos fronteras... y por eso, cada vez, más leyes y
policías.
2. Obsérvense los seis últimos mandamientos, y millones de leyes al archivo, porque ya no habrá asesinatos, ni fraudes, etc.: la paz de la justicia.
3. Bórrense totalmente, y, entonces, la moral de la fuerza al servicio del egoísmo, de la pasión. El cataclismo de la sociedad.

III. TAMBIÉN HOY ES NECESARIO, PERO, ¿SERA POSIBLE?

1. Es difícil... con una naturaleza viciada y un ambiente tan corrompido.
2. Pero Dios no manda imposibles.
3. ¿Es que con esto negamos la libertad, confesando el comportamiento condicionado en el hombre?
4. La gracia de Dios y el ejemplo de los santos de nuestros días lo hacen perfectamente posible.

IV. PRECEPTOS DE AMOR

Oye la voz de un buen padre al hijo que emprende largo viaje:

1. "No te olvides de mí", "haz honor a mi nombre", "escríbeme"...
2. "Sé respetuoso y agradecido a tus superiores"...

3. "Respeta a los demás; confórmate con lo tuyo; huye de la falsedad, no te dejes seducir"... Esto y no otra cosa es el Decálogo.