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viernes, 20 de mayo de 2016

La Santa Rusia

Alexei Khomiakov
La Evangelización de Rusia

Una exposición metódica de la doctrina de Khorniakov parece, a primera vista, bastante difícil. En los ocho volúmenes de sus obras completas, no se encuentra una división neta, un plan de conjunto indicado por él mismo. Los artículos no son disertaciones: son conducidos como conversaciones, en las que pasa espontáneamente de un tema a otro. Las 1.500 páginas sobre la Historia universal, no son, ellas también, más que una inmensa conversación, sin preocuparse de mantener un orden lógico". Después de comprobar esta dificultad, Gratieux, ha intentado, con todo, una síntesis. "Si hay una idea maestra que domina el pensamiento de Khomiakov, es la idea de la vida, así Coimas el sentido de la vida dirigía su acción. Es desde el, punto de vista de la: vida, que es necesario ensayar de comprender su obra literaria y filosófica, como también social y religiosa”.

La vida tiene profundas raíces en el pasado y estrecha relación con lo que la rodea. De ahí la comunión viviente del individuo con la comunidad familiar y social, y con la humanidad entera alcanzar la plenitud de la vida, desde su origen hasta su expansión en el futuro, no es posible sino con una plenitud de alma. Khomiakov percibió "desde temprana hora, lo que minaba esta plenitud de vida en Rusia, y de ahí que entendiera que su vocación era trabajar por la nacionalidad. Para Alexis, la fe es el elemento más fecundo de la vida privada y nacional. Se consagró a defenderla, afirmarla, explicarla y preparar la acción universal de la Iglesia. 239- Va de suyo, que no podemos presentar sino un prieto resumen de la vasta construcción de este pensamiento. El problema de la nacionalidad La política, la Literatura, las guerras de la República y del Imperio, como así también el movimiento romántico, habían llevado a primer plano, en Europa, a comienzos del siglo XIX, el problema de la nacionalidad.

Rusia no podía escapar a este planteamiento. La tesis fundamental es que la vida nacional es la condición 'indispensable de toda civilización. Khomiakov lo prueba, -demostrando que la ciencia, el arte, y lo que él' llama el Obyt (es decir, el conjunto de maneras y costumbres que constituye la existencia popular) deben estar animadas por la tradición: y el pensamiento nacional. La vida de un individuo y de un pueblo, están ligadas a lo universal. Comprendiéndose a sí mismo, comprenderá a los demás. Realizándose, realizará la humanidad. Lo que hace comprender, es el amor. "Sólo en el amor está la vida, la llama, la energía del espíritu mismo. Es el amor el que da el impulso para la acción y el trabajo, la firmeza, la penetración...; él es el que crea al hombre. Ahora bien, sólo el hombre puede comprender la humanidad”. Al realizar su propia nacionalidad un pueblo no desecha que viene de afuera. Imita, Asimila a nacionalidad rusa los Occidentalistas reconocían una vocación y un porvenir a Rusia, pero consideraban su pasado como completamente negativo. Khorniakov no acepta esta visión.


En el pasado está Ia inmensidad de la llanura rusa iluminada por "las cúpulas doradas de las iglesias, brillando al sol, recorrida "por los servidores del Señor, los fieles que oran", numerosos como "la hierba en las estepas, la arena en los mares": está Kiev, "cuna de la gloria rusa", con el Dnieper, "bautisterio puro de Rusia", con las grutas, tumbas de los santos, cuya "sombra silenciosa es más bella que los palacios de los reyes". Está Moscú con sus catedrales, con los Maitines de Pascua en el Kremlin. Hay un pensamiento ruso que inspira al agricultor en su izba y al eremita en su skita. Está la fuente oculta en el seno de Rusia, "apacible, límpida, secreta, pero poderosa", "inagotable como el misterio de la vida", reflejando en su espejo todo el "azul celeste del cielo", y cuyas ondas apagarán "la sed espiritual de los pueblos", y fecundarán al mundo "iluminado por los rayos del amor, de la santidad y de la paz". Hay, por lo tanto, una Rusia: una tierra rusa, una historia rusa, un ideal ruso: y este ideal no está en la grandeza material: De toda esta fuerza, de toda esta gloria, De todo este polvo, no te enorgullezcas... Todo espíritu de orgullo es estéril, El oro es engañoso, el acero se quiebra: Lo que es só'[do, es el mundo luminoso de la santidad; Lo que es fuerte, es la mano de los que oran. y he aquí que, porque eres humilde, Porque, con simplicidad de niño, Oculta en el silencio del corazón, Has acogido la voz del Todopoderoso, Él te ha hecho oír su llamado; Te ha dado la espléndida misión  De guardar para la humanidad la herencia  De los sublimes sacrificios y de las acciones puras;  De guardar la santa fraternidad de los pueblos,  La copa vivificante del amor,  y ;'a riqueza de una ardiente fe.  Khomiakov no cerraba los ojos ante los lados flacos de Rusia. Antes lo hemos recordado: Pero eso no le impedía exaltar la vocación de, su patria. ¿Por qué Rusia puede aportar a la humanidad esas riquezas? La contestación es terminante: porque posee el cristianismo en su forma más pura, la oriental. "El Arca de la Ortodoxia marcha sin temor y sin chocar, a través de los vientos y las olas: el mundo se refugiará en ella. Dejadnos decir con el apóstol bien amado: Ven, Señor Jesús!". El otro elemento fundamental de la idea rusa era a los ojos de Alexis, la raza eslava, y la abrazaba con la misma confianza ¡y el mismo amor. Ortodoxia y eslavismo eran para él, los dos rasgos esenciales de la idea rusa. Esto inspiró sus poesías, sus artículos, su largo ensayo sobre la historia universal.


Pero había que curar la 'nacionalidad. Era menester tomar contacto con el pueblo. Había que volver a la tierra rusa, "o más bien, a la Santa Rusia, como a la madre espiritual y secular a los hermanos con alegría y con un amor arrepentido. "Para que el amor sea verdadero, es necesario que sea humilde".