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jueves, 6 de diciembre de 2018

Occidente devora a sus hijos



Al lanzarse a las calles, los franceses son el primer pueblo del mundo occidental que ‎se decide a correr riesgos físicos para oponerse a la globalización financiera, estima ‎Thierry Meyssan. Aunque no tengan conciencia de ello y sigan creyendo que ‎sus problemas son de naturaleza exclusivamente nacional, el enemigo de los franceses ‎es el mismo que ha ensangrentado la región africana de los Grandes Lagos y parte del ‎Gran Medio Oriente. Occidente atraviesa una crisis existencial y sólo lograrán ‎sobrevivir a ella los pueblos que comprendan la lógica que los destruye y ‎la rechacen. ‎

La causa de la recesión occidental
Las relaciones internacionales sufrieron un profundo cambio con la parálisis de la Unión Soviética, ‎en 1986, cuando el Estado soviético no logró actuar con eficacia ante el incidente nuclear de ‎Chernobil [1], ‎más tarde, con la desaparición del Pacto de Varsovia, en 1989, cuando el partido comunista de la ‎República Democrática Alemana (RDA) destruyó el muro de Berlín [2] y, finalmente, con la ‎disolución de la URSS, en 1991. ‎
En aquel momento, el presidente de Estados Unidos, George Bush padre, decidió desmovilizar un ‎millón de soldados y consagrar los esfuerzos de su país a la prosperidad de los estadounidenses. ‎
George Bush padre quiso convertir la hegemonía que Estados Unidos ejercía sobre su zona de ‎influencia en un papel de líder del mundo en su conjunto y de garante de su estabilidad. Enunció ‎entonces las bases de un «Nuevo Orden Mundial». Lo hizo primeramente en el discurso que ‎pronunció junto a la primer ministro británica Margaret Thatcher en el Aspen Institute –el 2 de ‎agosto de 1990– y también en su discurso del 11 de septiembre de 1990 ante el Congreso ‎estadounidense, donde anunció la operación «Tormenta del Desierto» [3]. ‎
El mundo posterior a la desaparición de la Unión Soviética es el mundo de la libre circulación, ya ‎no sólo de las mercancías sino también de los capitales mundiales, sin otro control que el de ‎Estados Unidos. Se trata, en otras palabras, del paso del capitalismo a la financierización, ‎no al logro del libre intercambio para todos sino a una forma exacerbada de la explotación ‎colonial en todo el mundo, incluso en Occidente. En 25 años, las grandes fortunas ‎estadounidenses se multiplicaron varias veces y la riqueza global del mundo aumentó ‎considerablemente. ‎
Al dar rienda suelta al capitalismo, el presidente Bush padre esperaba extender la prosperidad a ‎todo el mundo. Pero el capitalismo no es un proyecto político, es sólo una lógica sobre cómo ‎obtener ganancias. Y la lógica de las transnacionales estadounidense no era otra que ‎incrementar sus ganancias produciendo en China, cuyos trabajadores eran los peor pagados del ‎mundo. ‎
Son muy pocos los que lograron ver el costo que ese avance tuvo para Occidente. Es cierto que ‎en países del Tercer Mundo empezaron a aparecer clases medias –aunque menos ricas que las ‎clases medias de los países occidentales– lo cual permite a nuevos Estados, principalmente ‎asiáticos, desempeñar un papel en la escena internacional. Pero, simultáneamente, las ‎clases medias comienzan a desaparecer en Occidente [4], haciendo imposible ‎la supervivencia de las instituciones democráticas que esas clases habían conformado. ‎
Lo más importante es que las poblaciones de regiones enteras van a ser diezmadas, comenzando ‎par las de los Grandes Lagos africanos. Esta primera guerra regional deja 6 millones de muertos ‎en Angola, Burundi, Uganda, en la República Democrática del Congo, Ruanda y Zimbabwe, ‎sin que el mundo se preocupe por entender lo que sucede. El objetivo era seguir apoderándose ‎de los recursos naturales de esos países… pero pagando aún menos que antes. ¿Cómo? ‎Negociando esos recursos con pandillas armadas en vez de tratar con Estados que tienen la ‎obligación de alimentar a sus ciudadanos. ‎
La transformación sociológica del mundo es muy rápida y sin precedente. No disponemos ‎actualmente de las herramientas estadísticas necesarias para evaluarla correctamente. Pero todos ‎percibimos el progreso de Eurasia –no de la Eurasia que evocaba De Gaulle, «de Brest ‎a Vladivostok», sino de una Eurasia que sólo incluye a Rusia y Asia, sin Europa occidental ‎ni Europa central– hacia la búsqueda de libertad y prosperidad, mientras que las potencias ‎occidentales –incluyendo a Estados Unidos– se apagan poco a poco, limitando las libertades ‎individuales y encerrando a la mitad de su población en zonas de pobreza. ‎
Hoy en día la tasa de encarcelación de los chinos es 4 veces inferior a la de los estadounidenses, ‎mientras que su poder adquisitivo es ligeramente superior al de los estadounidenses. ‎Objetivamente, con todos sus defectos, China se ha convertido un país más libre y próspero que ‎Estados Unidos. ‎
Ese proceso era previsible desde el principio. Su instauración se discutió por mucho tiempo. ‎Por ejemplo, el 1º de septiembre de 1987, un cuadragenario estadounidense publicaba una ‎página publicitaria a contracorriente en el New York Times, el Washington Post y el ‎‎Boston Globe. En ella advertía a sus compatriotas en contra del papel que el presidente ‎Bush padre iba a hacer asumir a Estados Unidos haciendo a esa nación responsable, asumiéndolo ‎sola, del «Nuevo Orden Mundial» que se construía. Mucha gente se rió del autor de aquel ‎artículo… el promotor inmobiliario Donald Trump. ‎
La aplicación del modelo económico a las relaciones internacionales
Un mes después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, el secretario ‎estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, designó al almirante Arthur Cebrowski como ‎director de la nueva Oficina de Transformación de la Fuerza (Office of Force Transformation). ‎La misión de Cebrowski era modificar la cultura de los militares estadounidenses para que ‎pudieran adaptarse a un cambio total de su misión. ‎
Ya no se trataría de utilizar las fuerzas armadas de Estados Unidos para defender principios o ‎intereses sino de servirse de los ejércitos estadounidenses para reorganizar el mundo… ‎dividiéndolo en dos: de un lado estarían los Estados integrados a la economía globalizada, del ‎otro lado quedarían los demás [5]. El Pentágono ya no libraría guerras para apoderarse de ‎los recursos naturales sino que pasaría a controlar el acceso de los países globalizados a esos ‎recursos. Esa división se inspira directamente en el proceso de globalización que ya había ‎marginalizado a la mitad de la población occidental. Sólo que en lo adelante lo que se preveía ‎era la exclusión para la mitad de la población mundial [6]. ‎
La reorganización del mundo se inició en la zona política definida como el «Medio Oriente ‎ampliado» o «Gran Medio Oriente», o sea la que va desde Afganistán hasta Marruecos, ‎exceptuando Israel, Líbano y Jordania. Fue esa la supuesta epidemia de guerras civiles que ya ha ‎dejado varios millones de muertos en Afganistán, Irak, Sudán, Libia, Siria y Yemen [7]. ‎
Como un monstruo que devora a sus hijos, el sistema financiero global, con base en ‎Estados Unidos, sufrió su primera crisis en 2008, cuando estalló la burbuja de las subprimes. ‎Al contrario de lo que afirma el mito, aquello no fue una crisis global sino una crisis ‎exclusivamente occidental. Por primera vez, los países de la OTAN fueron los primeros en sufrir ‎las consecuencias de las políticas que respaldaban. Pero las clases superiores occidentales ‎no modificaron su comportamiento en nada, se limitaron a mirar compasivamente el naufragio ‎de la clase media. ‎
La única modificación notable fue la adopción de la «regla Volcker» [8], que prohíbe a los bancos utilizar informaciones obtenidas de sus clientes ‎para especular contra los intereses de estos. Ahora bien, aunque es cierto que los conflictos de ‎intereses han permitido a muchos inescrupulosos enriquecerse rápidamente, también hay que ‎decir que no son ellos el problema de fondo. Este es mucho más amplio. ‎

La revuelta de los occidentales
La revuelta de las clases medias y populares de Occidente contra la clase superior globalizada ‎comenzó en realidad hace 2 años. ‎
Consciente de que, en relación con Asia, Occidente está en recesión, el pueblo británico fue ‎el primero en tratar de salvar su nivel de vida saliendo de la Unión Europea y acercándose ‎a China y al Commonwealth (“Sí” al Brexit como resultado del referéndum realizado el 23 de junio ‎de 2016) [9]. Por desgracia, los dirigentes del Reino ‎Unido no lograron concretar el acuerdo que esperaban obtener con China y están enfrentando ‎graves dificultades para reactivar sus vínculos con la Commonwealth.‎
Más tarde, viendo como su industria civil se derrumbaba, una parte de los estadounidenses votó ‎el 8 de noviembre de 2016 por el único candidato a la presidencia que se oponía al Nuevo Orden ‎Mundial: Donald Trump. Se trataba de volver al «american dream» (el “sueño americano”). ‎Por desgracia para esos estadounidenses, Donald Trump no tiene un equipo en torno a él –‎exceptuando a su familia– y solamente está logrando modificar –pero no cambiar– la estrategia ‎militar de su país, donde la casi totalidad de los generales del Pentágono y de los altos ‎funcionarios son hostiles a su política. ‎
Ya ante el fin de su industria nacional y con la certeza de que están siendo traicionados por su ‎clase alta, los italianos votaron el 4 de marzo de 2018 por los partidos antisistema: la Liga y el ‎Movimiento 5 Estrellas. Esos dos partidos constituyeron una alianza de gobierno para poner ‎en práctica una política social. Por desgracia para ellos, la Unión Europea se opone a esa política ‎‎ [10].‎
En Francia, en momentos en que decenas de miles empresas pequeñas y medianas que trabajaban ‎en el sector industrial han ido a la quiebra durante los 10 últimos años, los impuestos –que ya ‎clasificaban entre los más elevados del mundo– han aumentado en un 30% en ese mismo periodo ‎de tiempo. Ahora cientos de miles de franceses han salido a las calles para protestar contra un alza ‎de los impuestos que les parece abusiva. Por desgracia para ellos, la clase alta francesa se ha ‎contaminado con el discurso que los estadounidenses rechazan. Esa clase privilegiada está ‎tratando ahora de adaptar su política a la revuelta popular, en vez de cambiar de política. ‎
Si se abordan por separado los casos de cada uno de esos cuatro países, seguramente ‎aparecerán explicaciones diferentes para lo que en ellos sucede. Pero si los analizamos como un ‎fenómeno único que se produce en culturas diferentes, veremos que los mecanismos son ‎los mismos. En esos cuatro países, las clases medias están desapareciendo con mayor o menor ‎rapidez –como consecuencia del capitalismo– y con ellas desaparece el régimen político que esas ‎clases encarnaban: la democracia. ‎
Los dirigentes occidentales van a tener que renunciar al sistema financiero que han construido y ‎volver al capitalismo productivo de los tiempos de la guerra fría, o inventar una organización ‎diferente en la que nadie haya pensado hasta ahora. Si no lo hacen, el Occidente que ha dirigido ‎el mundo desde hace 5 siglos acabará hundiéndose en una serie de conflictos internos.‎
Los sirios han sido el primer pueblo no globalizado capaz de sobrevivir y de resistir a la destrucción ‎que reinaría en el inframundo de Rumsfeld y Cebrowski. ‎
Los franceses son el primer pueblo globalizado que se revela contra la destrucción de Occidente, ‎aunque no tengan conciencia de que están luchando contra el enemigo único de toda la ‎humanidad. El presidente Emmanuel Macron no es el “hombre de la situación”, no porque sea ‎responsable de un sistema que ya existía antes que él sino porque él mismo es producto de ese ‎sistema. Ante los motines que estallaron en su país, este presidente de la República Francesa ‎no encontró nada mejor que decir –desde la cumbre del G20 realizada en Buenos Aires– que ‎la reunión le había parecido un éxito –en realidad no lo fue– y que él mismo avanzaría más ‎rápidamente que sus predecesores… en la dirección equivocada. ‎
Cómo salvar los privilegios
La clase dirigente británica parece haber hallado su propia solución. Si Occidente en general, y ‎Londres en particular, ya no está en condiciones de gobernar el mundo, lo conveniente es ‎resignarse y tratar de salvar lo que sea posible salvar dividiendo el mundo en dos zonas. Esa fue ‎la política que aplicó la administración Obama durante sus últimos meses en el poder [11], es la política de la primer ministro británica ‎Theresa May y también la de Donald Trump, política que aplica con su negativa a cooperar y sus ‎acusaciones estruendosas, primero contra Rusia y ahora contra China. ‎
También parece que Rusia y China, a pesar de su rivalidad histórica, han tomado conciencia de ‎que nunca podrán tener como aliados a las potencias occidentales que siempre han querido ‎desmembrarlas. Esa es la idea que ha dado lugar a su proyecto de «Asociación de la Eurasia ‎Ampliada»: si el mundo va a dividirse en dos, cada bando tiene que organizar su parte del ‎mundo. Para Pekín, eso significa concretamente abandonar la mitad de su proyecto de «Ruta de ‎la Seda» y redesplegarse junto a Moscú en la Eurasia ampliada. ‎
Fijar la línea divisoria
Tanto para Occidente como para la Eurasia ampliada lo más conveniente sería fijar sin demora la ‎línea divisoria. Por ejemplo, ¿de qué lado quedará Ucrania? Al construir el puente sobre el ‎Estrecho de Kerch, Rusia buscaba cortar el país, absorber la región de Donbass, la cuenca del Mar ‎de Azov y, posteriormente, Odesa y Transnistria. El incidente organizado en Kerch por el bando ‎de los occidentales apunta a meter toda Ucrania en la OTAN antes de que el país se divida. ‎
Viendo que el bando de la globalización financiera se hunde, muchos comienzan a tratar de salvar ‎sus intereses personales sin preocuparse por los demás. De ahí viene, por ejemplo, la actual ‎tensión entre la Unión Europea y Estados Unidos. Y el movimiento sionista siempre lleva la ‎ventaja en ese juego, lo cual explica la rápida mutación de la estrategia israelí, que ahora está ‎dejando Siria a Rusia para volverse simultáneamente hacia el Golfo Pérsico y el este de África. ‎
Perspectivas
Teniendo en cuenta todo lo que está en juego, es evidente que la insurrección en Francia es ‎sólo el comienzo de un proceso mucho más amplio que se extenderá a otros países ‎occidentales. ‎
Es absurdo creer que en estos tiempos de globalización financiera, algún gobierno –sea cual sea– ‎logrará resolver los problemas de su país sin afectar las relaciones internacionales y recuperar ‎simultáneamente su capacidad de reacción. El problema es precisamente que la política exterior ‎ha sido mantenida fuera del ámbito democrático desde que desapareció la Unión Soviética. Es por ‎lo tanto urgente salir de casi todos los tratados y compromisos pactados en los 30 últimos años. ‎Sólo los Estados capaces de recobrar su soberanía tendrán posibilidades de recuperarse. ‎

Thierry Meyssan

[1] Según Mijaíl Gorbatchov, ese acontecimiento fue lo que hizo posible la disolución del ‎Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética en la medida en que deslegitimó el Estado soviético.
[2] Al contrario de lo que afirma ‎el mito divulgado en Occidente, quienes echaron abajo el muro de Berlín, visto como el símbolo ‎de la dominación soviética, no fueron los anticomunistas (y los proestadounidenses) sino los ‎nacionalistas del partido comunista de la RDA (y las iglesias luteranas).
[3] El principal objetivo de ‎la invasión de Irak no fue liberar Kuwait sino utilizar la ocupación de este último país como ‎pretexto para conformar la mayor coalición internacional posible, bajo el mando de ‎Estados Unidos y con la participación incluso de la URSS.
[4Global Inequality. A New Approach for ‎the Age of Globalization, Branko Milanovic, Harvard University Press, 2016.
[5] «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití), ‎‎Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.
[6] Es evidente que las guerras de los ‎presidentes Bush hijo y Obama nunca tuvieron como objetivo extender la democracia. Primero ‎porque, por definición, la democracia sólo puede emanar del Pueblo y no puede imponerse con ‎bombardeos. Y además porque Estados Unidos ya era una plutocracia.
[7] Me refiero ‎no sólo al millón de personas que murieron en las guerras mismas sino también a las víctimas de ‎los desórdenes suscitados por esos conflictos.
[8] El ex presidente de la ‎Reserva Federal estadounidense, Paul Volcker, es uno de los arquitectos de la financierización ‎global. Fue Volcker quien persiguió, en nombre de la ONU, a las personas y entidades que habían ‎ayudado a Irak para que burlara el embargo impuesto por la ONU (el caso «petróleo a cambio de ‎alimentos»). Volcker es una de las principales personalidades de la Pilgrim’s Society, el club ‎transatlántico que tiene como presidente a la reina Isabel II. Fue así como Volcker se convirtió ‎en el principal consejero económico del presidente Barack Obama y conformó una parte de su ‎equipo de gobierno.
[9] «La nueva política exterior británica», por ‎Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de julio de 2016.
[10] El Mercado Común Europeo era un sistema de cooperación entre Estados, pero fue reemplazado ‎por la Unión Europea, que –según la definición enunciada en el Tratado de Maastricht– es una ‎entidad supranacional y se halla bajo control de la OTAN. La Unión Europea tiene, por tanto, la ‎prerrogativa de oponerse a las decisiones nacionales.
[11] «Dos ‎mundo separados», por Thierry Meyssan, Al-Watan ‎‎(Siria) , Red Voltaire, 8 de noviembre de 2016.


sábado, 1 de diciembre de 2018

EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY




Sin embargo, por perfecto que sea nuestro desasimiento de la reputación, nuestro abandono en Dios en lo a ella referente, no podemos menos de tener un cuidado razonable.
Expresamente lo recomienda el Sabio; y, por consiguiente, es voluntad de Dios significada. La buena reputación, dice San Francisco de Sales, «es uno de los fundamentos de la sociedad humana, sin la cual no sólo somos inútiles al público, sino también perjudiciales a causa del escándalo que de nosotros recibe; la caridad, pues, lo exige, y la humildad se complace en que nosotros conservemos y deseemos con toda diligencia el buen nombre. Además, no deja de ser muy útil para la conservación de nuestras virtudes, en particular, de las virtudes aún débiles. La obligación de conservar nuestra reputación y de ser tales que se nos pueda estimar, estimula a un ánimo generoso con poderosa y dulce violencia. Con todo, no seamos demasiado apasionados, exigentes y puntillosos para conservarla. El desprecio de la injuria y de la calumnia es por lo regular un remedio mucho más saludable que el resentimiento; el desprecio hace que se desvanezcan, y el resentimiento, al contrario, parece darles consistencia. Es necesario ser celoso, mas no idólatras de nuestro buen nombre.»
«Renunciemos, pues, aquella conversación y a aquel trato inútil, aquella amistad frívola, aquellos modales inconsiderados si ofenden la buena fama, porque el buen nombre es mucho más estimable que todo vano solaz; pero si murmuran, nos reprenden y calumnian a causa de los ejercicios de piedad, los progresos en la devoción y la diligencia en buscar los bienes eternos, dejémoslos hablar, puestos siempre los ojos en Jesucristo crucificado, que será el protector de nuestra fama. Si permite que nos la arrebaten, será para devolvernos otra mejor o para hacernos adelantar en la santa humildad, de la cual una sola onza vale más que mil libras de honra. Si injustamente somos censurados, opongamos con serenidad la verdad a la calumnia, y si ésta persevera, perseveremos también nosotros en humillarnos, pues nunca estará más al abrigo que cuando la ponemos juntamente con nuestra alma en manos de Dios.
Exceptuemos, sin embargo, ciertos crímenes tan atroces e infames, que nadie tiene derecho a sufrir su imputación, cuando de ellos se puede justamente sincerarse.
Exceptuemos, también ciertas personas de cuya buena reputación depende la edificación de muchos, porque en estos casos es preciso procurar tranquilamente la reparación de la ofensa recibida.»
Así hablaba San Francisco de Sales a su Filotea, y éste era su modo de obrar. Quería que la dignidad episcopal fuese respetada en su persona, pero era indiferente en cuanto a su persona concernía tocante a la estima y al desprecio, y no tanto le preocupaban las alabanzas como los menosprecios.
Defendióse modestamente de ciertas calumnias que podían comprometer su ministerio, pero, en general, permanecía insensible a las injurias y juicios desfavorables que contra él se hicieran; contentándose con reír cuando de ellos se acordaba (lo que rara vez acontecía). «Los que se quejan de la maledicencia -acostumbraba a decir- son harto delicados, porque al fin y al cabo es una crucecita de palabras que lleva el viento; y se necesita tener la piel y los oídos muy tiernos para no poder sufrir el zumbido y la picadura de una mosca.»
En las calumnias de mayor importancia, pensaba en el Salvador expirando como un infame sobre la cruz y entre dos ladrones: «Esta es -decía- la verdadera serpiente de bronce, cuya vista nos cura de las mordeduras del áspid. Ante este gran ejemplo, vergüenza habríamos de tener de quejamos, y mayor aún de conservar resentimientos contra los calumniadores.» Pensaba también en el juicio final que nos hará completa justicia, e importábale poco entretanto el ser censurado de los hombres, con tal de agradar a su amado Maestro. Ni siquiera quería se tomase su defensa: «¿Os he dado el encargo de incomodaros por mí? Dejad que hablen, pues no es sino una cruz de palabras, una tribulación de viento, y es posible también que mis detractores vean mis defectos mejor que los que me aman, siendo de esta manera, más que enemigos, nuestros amigos, puesto que cooperan a la destrucción del amor propio.» En una palabra, indiferente a las alabanzas y a los desprecios, se abandonaba en manos de la Providencia, dispuesto a cumplir su obligación con buena o mala fama, y no deseando otra reputación, sino la que Dios juzgara conveniente que disfrutara para los intereses de su servicio.
Aun en ocasiones en que podían rechazar la calumnia y que hasta parecía imponérselo el deber, los santos han preferido casi siempre guardar silencio, a ejemplo de Nuestro Señor durante la Pasión, dejando a la divina justicia el cuidado de justificarlos si lo juzgaba conveniente. San Gerardo de Mayella, entre otros muchos, nos ofrece de ello un memorable ejemplo. «Una infame le acusó de un crimen horrible. Inquieto y turbado, San Alfonso llamó al acusado, le manifestó la denuncia y le preguntó qué alegaba en contra. Impasible como el mármol, Gerardo no articuló palabra. Alfonso le privó de la comunión y de toda relación con los de fuera, y el hermano, sin embargo, no se permitió la menor murmuración.
Convencidos de su inocencia, los Padres le instaban a que se justificara: "Hay un Dios -decía- y a Él le corresponde ocuparse de eso". Y aconsejado de que para aliviar su martirio pidiese al menos poder comulgar, respondió: "No; muramos bajo el peso de la divina voluntad". Cincuenta días después, satisfechos de haber obrado con Gerardo como con su divino Hijo, "el oprobio de las gentes", declaró su inocencia. La infeliz que le había acusado retractó su calumnia, declarando haber obrado por inspiración del demonio. El verse declarado inocente no impresionó más a Gerardo que la acusación, y como San Alfonso le preguntase por qué había rehusado disculparse, le respondió de manera sublime diciendo: "Padre mío, ¿no es prescripción de la Regla no excusarse jamás, sino sufrir en silencio cualquier mortificación?"» Es verdad que la Regla no le obligaba en aquella circunstancia, y el ejemplo es más de admirar que de imitar, pero, ¡qué lección para nuestra delicadeza!
Artículo 2º.- Las humillaciones
La humildad es una virtud capital y su acción altamente beneficiosa. De ella provienen la fuerza y la seguridad en los peligros, ilusiones y pruebas, pues sabe desconfiar de sí y orar. Es del agrado de los hombres, a quienes hace sumisos a los superiores, dulces y condescendientes con los inferiores; es el encanto de nuestro Padre celestial, porque nos hace adoptar la actitud más conveniente ante su majestad y su autoridad, imprime a nuestro continente un notable parecido con nuestro Hermano, nuestro Amigo, nuestro Esposo, Jesús, «manso y humilde de corazón». ¿No es El la humildad personificada? «El humilde le atrae, el orgulloso le aleja. Al humilde le protege y le libra, le ama y le consuela, y hacia el humilde se inclina y le colma de gracias, y después del abatimiento le levanta a gran gloria; al humilde revela sus secretos, le convida y le atrae dulcemente hacia Si». La palabra del Maestro es categórica: «El que se humillare será ensalzado, y, por el contrario, el que se ensalce será humillado».
Si tenemos, pues, la noble ambición de crecer cada día un tanto en la amistad e intimidad con Dios, el verdadero secreto de granjeamos sus favores será siempre rebajarnos por la humildad; secreto en verdad muy poco conocido. Hay quienes no se preocupan sino de subir, siendo así que ante todo convendría esforzarse por descender. Cuánto convendría meditar la respuesta tan profunda de Santa Teresa del Niño Jesús a una de sus novicias: «Encójome cuando pienso en todo lo que he de adquirir; en lo que habéis de perder, querréis decir, porque estoy viendo que equivocáis el camino y no llegaréis jamás al término de vuestro viaje. Queréis subir a una elevada montaña, y Dios os quiere hacer bajar, y os espera en el fondo del valle de la humildad... El único medio de hacer rápidos progresos en las vías del amor, es conservarse siempre pequeña.» Muchos son los caminos que conducen a la humildad.
Confiemos muy particularmente en los abatimientos, según esta bella expresión de San Bernardo: «La humillación conduce a la humildad, como la paciencia a la paz y el estudio a la ciencia.» ¿Queréis apreciar si vuestra humildad es verdadera? ¿Queréis ver hasta dónde llega, y si avanza o retrocede? Las humillaciones os lo enseñarán. Bien recibidas, empujan fuertemente hacia adelante y con frecuencia hacen realizar notables progresos, y sin ellas jamás se alcanzará la perfección en la humildad. «¿Deseáis la virtud de la humildad? -concluye San Bernardo-; no huyáis del camino de la humillación, porque si no soportáis los abatimientos, no podéis ser elevados a la humildad.»
Decía San Francisco de Sales que hay dos maneras de practicar los abatimientos: la una es pasiva y se refiere al beneplácito divino, y constituye uno de los objetos del abandono; la otra activa, y entra en la voluntad de Dios significada. La mayor parte de las personas no quieren sino ésta, llevando muy a mal la otra; consienten en humillarse, y no aceptan el ser humilladas; y en esto se equivocan de medio a medio.
Conviene sin duda humillarse a sí mismo, y hemos de dar siempre marcada preferencia a las prácticas más conformes a nuestra vocación y más contrarias a nuestras inclinaciones.
San Francisco de Sales quería que nadie profiriese de sí mismo palabras despreciativas que no naciesen del fondo del corazón, de otra suerte, «este modo de hablar es un refinado orgullo. Para conseguir la gloria de ser considerado como humilde, se hace como los remeros que vuelven la espalda al puerto al cual se dirigen; y con este modo de obrar se camina sin pensarlo a velas desplegadas por el mar de la vanidad».


¿Quiere castigar a un Estado? Sólo diga ‎que es “terrorista”‎


El secretario de Defensa James Mattis (a la izquierda) junto al secretario del Tesoro Steven ‎Mnuchin.‎
Las nuevas sanciones unilaterales de Estados Unidos contra Irán, Rusia y Siria ‎se agregan a las ya adoptadas antes contra esos mismos países. Este conjunto ‎constituye ahora el embargo más duro de la Historia. Esas sanciones están organizadas ‎de manera totalmente ilegal a la luz de la Carta de las Naciones Unidos. En realidad ‎son armas de guerra concebidas para matar. ‎
Cuando viajó a Moscú, el 8 de noviembre, el embajador estadounidense James Jeffrey tenía como ‎misión explicar la preocupación de Estados Unidos ante la expansión de la influencia iraní en el ‎mundo árabe (Arabia Saudita, Bahréin, Irak, Líbano, Siria y Yemen). En lo adelante, Washington ‎prefiere plantear esta cuestión en términos geoestratégicos en vez de religiosos (antes aludía a la ‎oposición entre chitas y sunnitas), precisamente ahora que Teherán organiza su defensa nacional ‎alrededor de los puestos avanzados chiitas árabes. ‎
Moscú concibió entonces la idea de negociar por Teherán una flexibilización de las sanciones ‎unilaterales estadounidenses a cambio de una retirada militar iraní del escenario sirio. ‎El presidente ruso Vladimir Putin confirmó su propuesta, no sólo a su homólogo estadounidense ‎sino también al primer ministro israelí, en ocasión de la estancia de los tres en París, durante la ‎conmemoración del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, el 11 de noviembre. ‎
El presidente de la Federación Rusa trató de convencer a sus interlocutores occidentales de que ‎era preferible que Rusia se quedara sola en Siria, en vez de tener allí un tándem irano-ruso. Pero ‎no podía afirmar que Irán tiene suficiente autoridad sobre el Hezbollah libanés –como afirman ‎Washington y Tel Aviv– como para ordenar a esa formación de la resistencia libanesa retirarse ‎también de Siria. ‎
Por toda respuesta, Washington anunció, 9 días después, el onceno tren de sanciones unilaterales ‎que adopta contra Rusia desde agosto de este año. Estas nuevas sanciones vinieron ‎acompañadas de un discurso ridículo donde se afirma que Rusia e Irán organizaron en conjunto ‎un tráfico para mantener en el poder al presidente sirio Bashar al-Assad y hacer posible el control ‎persa sobre el mundo árabe. ‎
Esa retórica, que todos creían definitivamente abandonada, presenta a 3 países –la Federación ‎Rusa, la República Árabe Siria y la República Islámica de Irán– como máquinas al servicio de ‎‎3 personas –Vladimir Putin, Bashar al-Assad y Alí Khamenei), unidos los tres por un mismo odio ‎contra sus pueblos respectivos. Se ignora olímpicamente el masivo apoyo popular que esos tres ‎líderes tienen en sus países, precisamente en momentos en que Estados Unidos se ve cada vez ‎más profundamente dividido como país. ‎
No vamos a detenernos en la absurda afirmación que pretende hacernos creer que Rusia ‎contribuye a la conquista del mundo árabe por los persas.‎
Según el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, quien anunció las nuevas ‎sanciones unilaterales estadounidenses el 20 de noviembre, esas medidas son sólo la parte ‎económica de la guerra ya iniciada, pero «castigan» las «atrocidades» de esos tres ‎‎«regímenes».
No es casual que esas sanciones lleguen precisamente en este momento. ‎Está comenzando el invierno y esas sanciones apuntan al aprovisionamiento del pueblo sirio en ‎petróleo refinado, necesario para la producción de electricidad y para calentar las casas. ‎
Está de más recordar aquí que los tres países objeto de esas nuevas sanciones niegan haber ‎cometido las «atrocidades» que se les atribuyen, mientras que Estados Unidos proclama ‎actualmente la continuación de la guerra que inició en Afganistán, en Libia y en Siria. ‎

Las nuevas sanciones estadounidenses no cuentan con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU ‎sino que fueron adoptadas única y exclusivamente por decisión de Estados Unidos. No son ‎sanciones legales a la luz del derecho internacional porque –para hacerlas realmente letales– ‎Washington está tratando de obligar otros Estados a asociarse a ellas, lo cual constituye una ‎amenaza contra los países que son objeto de esas sanciones y, por ende, una violación de la Carta ‎de las Naciones Unidas. ‎

Está de más precisar aquí que Estados Unidos tiene el derecho soberano de negarse a comerciar ‎con quién le parezca. Pero no tiene derecho ejercer presión sobre terceros países para perjudicar ‎a las naciones que no le agradan. El Pentágono afirmaba en el pasado que maltratando a una ‎nación podía lograrse que el pueblo derrocara a sus gobernantes. Ese argumento sirvió de ‎justificación teórica tanto al bombardeo que devastó la ciudad alemana de Dresde –durante la ‎Segunda Guerra Mundial– como al interminable bloqueo económico contra Cuba, durante la ‎guerra fría. Sin embargo, en 75 años nunca, absolutamente nunca se ha logrado justificar esa ‎teoría con hechos. Actualmente, el Pentágono ve la adopción de sanciones contra una nación ‎exactamente como un arma. Los embargos están concebidos, a sabiendas, para matar civiles. ‎

El conjunto de disposiciones instauradas contra Irán, Rusia y Siria constituye el más importante ‎sistema de asedio de toda la Historia [1]. Es evidente que no son medidas ‎económicas sino una acción militar aplicada en el ámbito económico. Con el tiempo, esas ‎sanciones divirán de nuevo el mundo en dos partes, como en la época de la rivalidad entre ‎Estados Unidos y la URSS. ‎

El secretario del Tesoro Mnuchin insistió mucho en el hecho que estas sanciones apuntan ‎ante todo a interrumpir la venta de hidrocarburos, o sea a privar esos países –en principio ‎exportadores de petróleo– de su principal fuente de financiamiento. ‎

Veamos el mecanismo que describió Steven Mnuchin:‎
- Siria no puede refinar su petróleo desde que sus refinerías fueron destruidas por el Emirato ‎Islámico (Daesh) y por los bombardeos de la coalición internacional (encabezada por ‎Estados Unidos y creada supuestamente para luchar contra Daesh).
- Hace 4 años que Irán aprovisiona Siria con petróleo refinado, violando así las sanciones ‎unilaterales estadounidenses adoptadas anteriormente. Ese petróleo llega a Siria a través de ‎compañías occidentales que trabajan para la empresa pública rusa Promsyrioimport. Esta última ‎es remunerada por la compañía privada siria Global Vision Group, que a su vez cuenta con apoyo ‎financiero de la empresa iraní Tabir Kish Medical and Pharmaceutical.
- Finalmente, Global Vision Group entrega parte de los fondos que recibe de Irán‎ al Hezbollah libanés y ‎al Hamas. ‎

Todo lo anterior es puro cuento:‎
- La coalición internacional tiene como objetivo (al menos oficialmente) luchar contra Daesh. ‎Sin embargo, numerosos testimonios recogidos durante los 4 últimos años denuncian que la ‎coalición internacional bombardeaba a los yihadistas de Daesh sólo cuando salían de la región que ‎el Pentágono les había asignado (conforme al mapa publicado por la periodista Robin Wright). ‎Pero les lanzaba alijos de armas en paracaídas para que pudieran conservar el control de la ‎región a ellos asignada. En definitiva, los yihadistas y la coalición internacional proestadounidense ‎‎[encabezada por Estados Unidos] se dedicaron juntos a destruir las refinerías sirias.
- ¿Para qué implicar al gobierno ruso en el transporte de un petróleo proveniente de ‎las refinerías iraníes hacia los puertos sirios?‎
- ¿Por qué tendría Irán que pasar por Siria para enviar dinero al Hezbollah libanés y al Hamas?‎
- ¿Por qué facilitaría Siria la entrega de fondos iraníes al Hamas, organización palestina cuyos ‎dirigentes son miembros de la Hermandad Musulmana y que además le está haciendo la guerra?‎

El secretario del Tesoro Steven Mnuchin ni siquiera se toma el trabajo de explicar mucho. Para él ‎todo es muy simple: Siria es criminal, Rusia es su cómplice mientras que Irán, el Hezbollah y el ‎Hamas son todos «terroristas». Eso es lo importante. La palabra «terrorista» pone fin a toda ‎discusión o reflexión. ‎

Hay un proverbio francés que sentencia: «Quien quiere matar a su perro, dice que tiene rabia». Asi ‎que no podemos esperar que haya lógica en la respuesta del secretario del Tesoro de Estados Unidos a ‎la propuesta de mediación del presidente Putin. ‎

Estados Unidos está retirando poco a poco sus tropas de los conflictos en los que estaban ‎implicadas. Y las sustituyen con mercenarios reclutados localmente (los yihadistas) y con la ‎adopción de sanciones económicas, la versión moderna del asedio medieval. ‎

Thierry Meyssan




viernes, 9 de noviembre de 2018

Rusia lista para vaporizar al Estado judío (tercera de tres))






A finales de la tarde del 11 de febrero de 1979, una chisporreante y extraña voz pudo escucharse en la radio de Teherán. El anuncio fue corto pero electrizante, "In sedaay-e enghelaab-e mardom-e Iran ast!", literalmente significando "Esta es la voz de la revolución del pueblo de Irán!” Analistas de la CIA y el Mossad fueron totalmente tomados por sorpresa, porque ambas organizaciones estaban convencidas que el Sha se quedaría en su Trono de Pavo Real durante mil años.

La sangre corrió por las calles de Teherán durante tres días, tal como los locales extraían un poco el reembolso por los pecados muy reales de sus anteriores amos imperiales, especialmente los horribles pecados cometidos por los ex miembros del temido y odiado Savak. El edificio del cuartel general de la Savak fue saqueado y se encontraron los nombres y direcciones que llevaron a su vez a los genitales de los ex verdugos que fueron colgados con sus propios equipos, mientras tanto los revolucionarios inventaron algunas nuevas y verdaderamente ingeniosas maneras de mantener a sus ex torturadores vivos, en agonía durante una semana, antes de que fueran despachados finalmente con un cuchillo o una bala. Sería de mala educación dar los detalles de esos métodos aquí, pero sería suficiente decir que si cualquier miembro de la temida y odiada Shin Bet israelita (policía secreta) sobreviviera de algún modo el otoño del Estado judío, ellos serán tratados ciertamente de idéntica forma.

Los revolucionarios no gastaron todo su tiempo escuchando los gritos lastimosos de los agonizantes verdugos de la Savak, rápidamente enviaron los equipos de trabajo a los terminales petrolíferos para cerrar las válvulas que suministraban el petróleo gratuito para Israel - y para siempre. La reacción en Tel Aviv fue tardía, no diferente una muchedumbre de toxicómanos que despiertan lentamente de un trance inducido por opiáceos. El sueño se había acabado, pero nadie lo notó realmente, hasta que las motobombas empezaron a bombear solo aire. Entonces todo había terminado, con el Ministro de Justicia israelita a quien se le escuchó comentar, "Hemos perdido nuestro proveedor más importante de petróleo." Esto debe ser tasado como una de las subestimaciones políticas más tontas del Siglo 20, porque Irán era el único proveedor de petróleo de Israel y en un solo día el Estado judío nuevamente se encontraba tan vulnerable como lo había estado a final de los años cincuenta.
Dentro de algunas semanas, el Estado judío logró reemplazar los suministros Iraníes con petróleo de México que, como siempre, fue consolidado por los contribuyentes norteamericanos sin saberlo, pero no era la misma cosa que tener su propio Sha domado sólo a la vuelta de la esquina y una flota de supertanques Iraníes esperando descargar el crudo gratuitamente en Eilat. No es exageración decir que los problemas actuales en el Medio Oriente pueden rastrearse directamente a la caída del Sha y el cese resultante de los suministros gratis de petróleo al Estado judío. En los años siguientes, los judíos Sionistas recordaron sus planes, una vez más, de conquistar el Medio Oriente, aunque no por razones religiosas.
No existe ninguna duda que los Sionistas jugaron un gran rol en la Guerra del Golfo Uno, sobre todo, alentando a Saddam Hussein para invadir Kuwait. Su objetivo final era la invasión total de Irak, diseñada para minar la seguridad nacional de esa nación, pero George Bush padre fue un gallina en el último minuto y decidió jugar con las reglas de la ONU que sólo pedía que los iraquíes se retiraran de Kuwait. Ésto fue como una bofetada para los Sionistas más desenfrenados que ya tenía sus ojos puestos en el petróleo Iraquí como reemplazo para aquel de Irán.

Durante los años noventa, los Sionistas penetraron más profundamente dentro del establishment político y militar de EE.UU. buscando así, torcer y distorsionar la inteligencia a su favor y a través de esta forma encontrar caminos para conseguir que Norteamérica actuara nuevamente como substituto, sacrificando a hombres y mujeres norteamericanos en combates por el gran bienestar del Estado judío.

Uno de las formas más obvias de torcer los datos de inteligencia fue recientemente expuesto como la "Oficina de Planes Especiales" en el Pentágono, una "oficina dentro de una oficina" dirigida por algunas de las personas más insípidas en Norteamérica, ejemplo Paul Wolfowitz, Richard Perle y Douglas Feith, con Dick Cheney directamente responsable del enlace con Tel Aviv. Esta unidad particular es relativamente nueva, pero Cheney es el eslabón de continuidad de una generación a otra. El secretario de la Defensa de George Bush, Cheney, es un obsecuente sirviente del Sionismo, el cual ha estado realizando todo lo posible para minar a Norteamérica en favor del Estado judío, durante por lo menos quince años.

El Vicepresidente norteamericano, Cheney, se inclina ante sus verdaderos amos.

No confiando totalmente en los norteamericanos para la tarea, los Sionistas, en Israel, tenía una contra partida disponible a principios del 2001, la "Operación Shekhinah", informada por mí, ocho meses antes que George Bush Jr. invadiera Irak. Shekhinah fue un plan para apoderarse de petróleo Iraquí y desviarlo hacia Israel por medio de las principalmente tuberías existentes, pero menos de un mes antes de que fuera implementado en Octubre del 2001, alguien, de algún lugar, atacó los edificios bancarios de los Sionistas en el WTC y el plan tuvo que ser archivado por falta de coordinación financiera. Esto nos vuelve a la invasión ilegal de Irak que a su vez no lleva a la primera parte de este informe.

Donde nosotros en Occidente, hemos sido incapaces de frenar de golpe a los Sionistas que ponen diariamente en riesgo las vidas de nuestras familias y amigos para el Gran bienestar del Estado judío, El Presidente Vladimir Putin parece haber hecho el trabajo por nosotros. Permitiendo a Mikhail Khodorkovsky correr con Yukos hasta donde lo hizo, Putin construyó deliberadamente falsas esperanzas entre los Sionistas, que el petróleo gratis de Rusia sería la salvación del Estado judío y quizás podría alimentar sus artefactos de guerra para un más tarde putsch contra una ligeramente defendida Arabia Saudita. Una hábil ilusión quizás, pero eso es inteligencia en todas partes y Vladimir Putin fue el jefe de la KGB.

Ahora el Estado judío enfrenta un triste futuro en aumento, porque esta vez, alrededor, no existen realmente, blancos blandos. El Sha está muerto [larga vida al Sha…], Irak está en caos y Arabia Saudita está erizado de F-15 Eagles, piloteados por expertos y hambrientos contratistas europeos. Mientras que Rusia, protegiendo diestramente los acercamientos a Siria e Irán, primero con los Sunburn y ahora el Ónix, al mismo tiempo ha cortado toda esperanza del crudo ruso del Caspio.
in ninguna duda la gente en Tel Aviv está hoy en día retorciendo sus manos y gimoteando que no debe de haber terminado de esta manera, pero la pregunta tiene que ser formulada, "¿Qué diantres esperaban ellos?" Usted no puede, así de simple, seguir matando cientos de mujeres y niños desarmados en corto tiempo, sin esperar una salvaje retribución a medio o largo plazo. Los judíos Sionistas en Israel han sobrepasado a Joseph Stalin al punto dónde ellos se han vuelto realmente Joseph Stalin y todos nosotros sabemos lo que pasó con él.

Quizás ahora, la divina locura israelita ha pasado, aunque yo lo dudo seriamente. Quizás Rusia ha hecho pensar dos veces a los Sionistas sobre su detestable conducta en Palestina, pero en lo profundo de mí, sé que esto es imposible. Al final del día hay sólo una solución cuando un perro está con la rabia - usted le disparará en la nuca con una pistola - por el bien de la comunidad total. Afortunadamente quizás, esa desagradable tarea no será una que usted o yo tendremos que llevar a cabo, porque hay personas más que suficiente en el área local hacerlo por nosotros.

Debido directamente a las obscenas acciones del Estado judío [y sin otra causa], el Medio Oriente es actualmente un barril de pólvora con la mecha encendida.
Finalmente, cuando Norteamérica se vea obligada a retirarse de Irak y cuando Israel ya no pueda permitirse el lujo de comprar el crudo, ellos vendrán. Los judíos Sionistas ya han sentido el peligro y han respondido construyendo una gran pared de concreto. ¿Una qué? Esto será tan eficaz como el Rey de Inglaterra, Canuto, que hace siglos se sentó en la playa y le ordenó a la marea que no avanzara. El Rey Canuto ladraba como loco, así están los judíos Sionistas en Palestina.
Cuando esta marea finalmente llegue, se parecerá a los iraníes que caminaron sobre altas montañas hasta llegar a los hombres del Sha en Teherán. Recuerde, ellos caminaron sobre grandes y altas montañas, no sobre una pequeña y tonta muralla. La marea roja será imparable, porque no sólo llevará con ella a los sobrevivientes, también llevará los fantasmas de las mujeres y niños que los judíos Sionistas han torturado, violado y asesinado desde que ellos invadieron el Medio Oriente.
Exactamente cuando la marea roja llegará, es imposible decir, así como fue imposible para la CIA y el Mossad prever que Irán sería liberado por su propio pueblo. En la mañana del 11 de febrero de 1979, los verdugos de la Savak estaban alegremente electrocutando a sus víctimas, ciudadanos iraníes, pero en la tarde del mismo día, tenían atados los electrodos a sus propios testículos en manos de los mismos ciudadanos. Esto que fue realmente rápido para Irán y será así para el Estado judío.
Algunos judíos Sionistas escaparán, porque como siempre, los grandes jefes tienen un plan de escape. Sí, hay otro ambicioso plan Sionista para el bien mayor de ellos mismos. Tantos como 250,000 podrán escapar del Medio Oriente bajo los auspicios de la top-secret iniciativa "Fortress Américas", pero ésa será absolutamente para las figuras máximas. El resto será dejado en Palestina, la tierra que ellos profanaron, como un sacrificio masivo para la enfadada marea roja.
"Fortress Américas - El Último Reducto" ha tardado un poco debido a la enorme investigación necesaria para este informe y para otro informe sobre el juicio a Ian Huntley y Maxine Carr, los acusados de asesinar y esconder los cuerpos de dos pequeñas muchachas en la afueras de la base de la USAF Lakenheath en Inglaterra. Espero que será posible entregar el informe de "Fortress Américas" a finales de la segunda semana de diciembre, aunque todavía estoy teniendo dificultades sustanciales para terminarlo por lo que se refiere a la masiva investigación y costos en teléfono, principalmente por estar restringido a una pensión de invalidez parcial inadecuada. Si usted puede ayudar en esto considérelo, por favor haga una donación haciendo clic en el botón de donación abajo. Gracias

Credito Fotográfico: Fotos del Presidente ruso Vladimir Putin, cortesia del Ministerio de la presidencia del gobierno ruso, Kremblin.

jueves, 1 de noviembre de 2018

TESTIMONIO DE UN ARZOBISPO MODERNISTA SOBRE LA CRISIS DE LA IGLESIA ACTUAL (MODERNISTA)



El domingo 23 de junio, antes de la concelebración con el Papa, le pedí a mons. Ricca, que como responsable de la casa nos ayudaba a revestirnos de los ornamentos sacerdotales, si podía preguntarle al Papa si podía recibirme a lo largo de la semana siguiente. ¿Cómo podía volver a Washington sin haber aclarado lo que el Papa quería de mí? Terminada la misa, mientras el Papa saludaba a los pocos laicos presentes, mons. Fabian Pedacchio, su secretario argentino, vino hacia mí y me dijo: El Papa me ha pedido que le pregunte si está libre ahora”. Obviamente le respondí que estaba a disposición del Papa y que le agradecía que me recibiera tan rápido. El Papa me llevó al primer piso, donde está su apartamento, y me dijo: “Tenemos 40 minutos antes del Angelus”.
Empecé yo la conversación, preguntándole al Papa qué había querido decirme con las palabras que me había dirigido cuando le había saludado el viernes anterior. Y el Papa, con un tono muy distinto, amigable, casi afectuoso, me dijo: “Sí, los obispos de los Estados Unidos no deben estar ideologizados, no deben ser de derechas como el arzobispo de Filadelfia, (el Papa no mencionó el nombre del arzobispo), tienen que ser pastores; y no deben ser de izquierdas –y añadió levantando ambos brazos–, y cuando digo de izquierdas, quiero decir homosexuales”. Naturalmente, no comprendí la lógica de la correlación entre ser de izquierdas y ser homosexuales, pero no añadí nada más.
Entonces, el Papa me preguntó con tono muy cordial: “¿Cómo es el cardenal McCarrick?”. Le respondí con total franqueza y, si lo desean, con mucha ingenuidad: Santo Padre, no sé si usted conoce al cardenal McCarrick, pero si le pregunta a la Congregación para los Obispos, hay un dossier así de grande sobre él. Ha corrompido a generaciones de seminaristas y sacerdotes, y el Papa Benedicto le ha impuesto retirarse a una vida de oración y penitencia”. El Papa no hizo el más mínimo comentario a mis graves palabras y su rostro no mostró ninguna expresión de sorpresa, como si ya conociera la situación desde hace tiempo, y cambió enseguida de tema. Pero, entonces, ¿con qué fin el Papa me había hecho esa pregunta: “Cómo es el cardenal McCarrick”? Evidentemente, quería saber si yo era aliado o no de McCarrick.
De vuelta ya en Washington vi todo con gran claridad, gracias también a un nuevo hecho que sucedió pocos días después de mi encuentro con el Papa Francisco. En la toma de posesión de mons. Mark Seitz como obispo de la diócesis de El Paso el 9 de julio de 2013, envié al primer Consejero, mons. Jean-François Lantheaume, mientras yo, ese mismo día, iba a Dallas para un encuentro internacional sobre Bioética. Cuando volvió, mons. Lantheaume me contó que en El Paso se había encontrado con el cardenal McCarrick el cual, en un aparte, le había dicho casi las mismas palabras que el Papa me había dicho a mí en Roma: Los obispos de los Estados Unidos no deben estar ideologizados, no tienen que ser de derechas, tienen que ser pastores…”. ¡Me quedé atónito! Estaba claro que las palabras de reproche que el Papa Francisco me había dirigido ese 21 de junio de 2013 se las había puesto en los labios el día antes el cardenal McCarrick. También la mención que el Papa había hecho no como el arzobispo de Filadelfiaconducía a McCarrick, porque entre ambos había habido una fuerte discusión respecto a la admisión a la comunión de los políticos favorables al aborto: McCarrick había manipulado, en su comunicado a los obispos, una carta del entonces cardenal Ratzinger que prohibía darles la comunión. También sabía cuán unidos estaban a McCarrick algunos cardenales como Mahony, Levada y Wuerl, que habían obstaculizado los nombramientos más recientes del Papa Benedicto para sedes importantes como Filadelfia, Baltimore, Denver y San Francisco.
No satisfecho con la trampa que me había tendido el 23 de junio de 2013 al preguntarme sobre McCarrick, unos meses después, en la audiencia que me concedió el 10 de octubre de 2013, el Papa Francisco me tendió una segunda, esta vez respecto a otro protegido suyo, el cardenal Donald Wuerl. Me preguntó: “¿El cardenal Wuerl cómo es, bueno o malo?”. Santo Padre –le respondí–, no le diré si es bueno o malo, pero le contaré dos hechos”. Y le conté los dos hechos que he mencionado anteriormente, relacionados con la indiferencia pastoral de Wuerl ante las desviaciones aberrantes en la Universidad de Georgetown, y la invitación que hizo la archidiócesis de Washington a jóvenes aspirante al sacerdocio a un encuentro con McCarrick. También en esta ocasión el Papa no tuvo ninguna reacción.
Era evidente que a partir de la elección del Papa Francisco, McCarrick, liberado de cualquier obligación, se sentía libre de viajar continuamente, dar conferencias y entrevistas. En un juego de equipo con el cardenal Rodriguez Maradiaga, se había convertido en el kingmaker [hacedor de reyes] de los nombramientos en la Curia y en los Estados Unidos, y en el consejero más escuchado en el Vaticano para las relaciones con la administración Obama. Se explica así que, como miembros de la Congregación para los Obispos, el Papa sustituyera al cardenal Burke con Wuerl y nombrara de inmediato a Cupich, al que también hizo cardenal. Con dichos nombramientos, la Nunciatura de Washington estaba fuera de juego en relación al nombramiento de los obispos. Además, nombró al brasileño Ilson de Jesus Montanari -gran amigo de su secretario privado argentino Fabian Pedacchio-, Secretario de la Congregación para los Obispos y Secretario del Colegio de Cardenales, promoviéndole, en un solo movimiento, de simple oficial de ese dicasterio a Arzobispo Secretario. ¡Nunca se había visto algo así para un cargo tan importante!