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jueves, 9 de noviembre de 2017

¡No abran la Caja de Pandora! Seis sólidas razones para no bombardear Corea del Norte.


La idea de realizar un ataque preventivo contra Pyongyang viene barajándose por parte de los altos mandos militares estadounidenses desde hace mucho tiempo. En un reciente artículo para el medio The National Interest, Robert Kelly planteó las posibles implicaciones de un golpe contra Corea del Norte.
El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, manifestó recientemente que una acción militar contra Pyongyang es posible. Aunque el diplomático no especificó de qué tipo de ataque se trataría, los bombardeos serían la alternativa más probable, considera Kelly.
Washington sí que tiene ventajas ante Pyongyang, pero, en cualquier caso, una intervención armada llevaría aparejados riesgos colosales. Kelly resaltó seis razones por las que una posible ofensiva es una pésima idea.

1. Seúl está demasiado cerca y es vulnerable

Según Kelly, esta es una de las mayores limitaciones. Corea del Sur está deficientemente preparada para un ataque de represalia contra Pyongyang. El columnista añade que las capacidades de defensa de Seúl están lejos de ser equiparables a las de Israel en caso de ofensiva árabe.
La capital surcoreana y la provincia de Gyeonggi, que rodea a Seúl, son dos divisiones administrativas en las que habita el 55% de la población del país y que ejercen como su corazón económico y político. Ambas están justo en la frontera entre los dos países, hecho que las convierte en blanco fácil para posibles ataques de Pyongyang. El cual no lo pueden pararar el escudo anti misiles que posee Corea del sur ya que sería un bombardeo indiscriminado y mortífero, detalle que debe pensarse en el momento de tomar acciones contra Corea del norte


2. EEUU puede perder a Seúl y Tokio como aliados si realiza un ataque no acordado

Es evidente que este ataque tan dañino tanto para Corea del Sur como Japón pues se llevarían la peor parte de la respuesta norcoreana. En caso de que Seúl y Tokio se negasen a un golpe contra Pyongyang, Trump, teóricamente, podría seguir adelante con la ofensiva, pero perdería automáticamente a ambos países como aliados.

Kelly considera que, dada la situación actual, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, podría arriesgarse a apoyar la ofensiva contra Kim Jong-un, mientras que Corea del Sur, a causa de la parálisis política que atraviesa el país, sería incapaz de responder a una propuesta de esta naturaleza.
Hay que recordar que la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, ha sido destituida recientemente, de manera que el país está dirigido por un Gobierno interino.
Además, los sondeos apuntan a que la izquierda surcoreana, que probablemente se posicionará en contra de un ataque contra Pyongyang, ganará las próximas elecciones de mayo.

3. Un ataque contra Pyongyang se prolongará en el tiempo

El analista de National Interest avisa de que una ofensiva contra Corea del Norte puede durar bastantes semanas.

Kelly hizo hincapié en que, con el paso del tiempo, este ataque se parecerá más a una guerra que a una acción militar limitada recordemos lo sucedido en Irak que no tenía armas nucleares. La campaña militar tardo más tiempo del señalado por las autoridades Estadounidenses de aquel tiempo y Corea del Norte tiene no solo armas nucleares sino también armas químicas lo cual la hacen más peligrosa y, por último, la campaña militar en Afganistán lleva ya diez y siete años y no se le ve fin. Además Durante varias décadas, Pyongyang ha estado construyendo 'fortificaciones' para cubrir sus activos militares. La mejora de las instalaciones hunde sus raíces en la durísima ofensiva aérea estadounidense de los años 50.
Asimismo, el Gobierno norcoreano ha invertido en sistemas de misiles móviles, así como en submarinos. Una vez que Estados Unidos trate de aniquilar todos los activos nucleares y los enjambres de misiles de Corea del Norte, la campaña aérea se extenderá hacia un término indefinido.
En caso contrario, Pyongyang podría utilizar las armas que quedasen intactas para llevar a cabo una contraofensiva contra Corea del Sur y Japón. Cuanto más tiempo dure la campaña contra Corea del Norte, más probable será un ataque de represalia. En dicho caso, una guerra total en la península de Corea sería inminente.


4. Se desconocen las 'líneas rojas' de Pyongyang

El Ejército Popular de Corea también diseñará sus propios planes militares, del mismo modo que los tiene el alto mando estadounidense.
Kelly cree que estos planes incluyen una respuesta con misiles, incluso nucleares, a un ataque contra Corea del Norte. El columnista basa su razonamiento en el hecho de que estas armas son el activo más valioso del Ejército norcoreano.

5. Los norcoreanos podrían usar escudos humanos

El autor de la publicación afirma que el líder norcoreano podría ordenar emplear a personas como escudos en los posibles blancos de los ataques. Kelly explica su suposición al recordar que "dos millones de ciudadanos norcoreanos murieron en la hambruna de los años 90".

6. Un ataque contra Pyongyang dañará las relaciones entre Washington y Pekín

Cualquier tipo de campaña de Estados Unidos contra el país norcoreano se enfrentará al rechazo frontal por parte de China. Además, es poco probable que Washington avise a Pekín sobre sus planes militares de antemano, agrega Kelly.
"China detesta a Corea del Norte, pero tiene miedo de que [Pyongyang] caiga y esto propicie una hegemonía aún mayor de Estados Unidos en Asia", indicó.
Todas estas posibles implicaciones no excluyen la posibilidad de que Washington decida atacar Pyongyang, arguye el columnista. Pero estas ideas disuasorias han funcionado hasta ahora y no hay ninguna razón por la que deban dejar de funcionar. Nos queda en el tintero Rusia cuya frontera comparte con Corea del Norte y ya ha movilizado un contingente militar muy significativo a la frontera con este país.
Si a estos seis puntos de vista agregamos otro de suma importancia sin duda alguna se habrá abierto la caja de pandora y es que: El misterioso "imperio subterráneo" de Corea del Norte que complicaría una guerra con EE.UU.
Cuarteles, fortificaciones, depósitos militares y una amplia red de túneles prometen dar a Pionyang un último respiro en un fatal conflicto en su territorio.

Corea del Norte cuenta con un último recurso en caso de que una eventual invasión estadounidense arrasara con todas las fuerzas norcoreanas. Se trata de una compleja red subterránea de túneles, fortificaciones, depósitos y bases militares secretamente esparcida a lo largo del país, que —según el columnista militar Kyle Mizokami— se convertiría en un "gran problema" para EE.UU.
Escribiendo para 'The National Interest', el analista señala que la magnitud de la ingeniería subterránea norcoreana ha sido evidente desde la década de 1970, cuando comenzaron a detectarse kilométricos túneles bajo la frontera con Corea del Sur. Cuatro de estos conductos han sido descubiertos desde entonces, pero diferentes reportes apuntan a que habría entre una y hasta ocho decenas de ellos.
Además de estos túneles, destinados a invadir sorpresivamente a los vecinos del sur, se cree que la Fuerza Aérea norcoreana posee tres bases aéreas subterráneas, una de ellas con una pista de 1,8 kilómetros que pasa a través de una montaña, según indica Mizokami. Adicionalmente, habría unos 800 búnkeres cerca de la frontera —señala el columnista— con capacidad para albergar armamento para unas 2.000 tropas, y entre 200 y 500 depósitos subterráneos de artillería pesada en el país.
Pero, ¿qué pasaría con la élite norcoreana después de una hipotética aniquilación de su pueblo? Pionyang habría construido entre 6.000 y 8.000 refugios por todo el país destinados a resguardar a sus líderes, según testimonios de desertores norcoreanos utilizables por el Ejército estadounidense para cazar a los miembros del Gobierno norcoreano en caso de que colapse.
"Estos refugios subterráneos, donde sea que estén, probablemente serán el sitio de la fase de final de la guerra", afirma Mizokami, explicando que los norcoreanos y sus líderes serían empujados a la clandestinidad bajo tierra por el rápido avance de las fuerzas invasoras. "Solo entonces descubriremos la verdadera extensión del vasto imperio subterráneo de Corea del Norte", concluye el analista.