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martes, 4 de abril de 2017

AVISOS ESPIRITUALES DE SANTA TERESA DE JESUS




COMENTADOS
POR EL PADRE ALONSO DE ANDRADE

PONGA EL HOMBRE TANTO CUIDADO EN RECORDAR SU FIN CUANTO EL DEMONIO EN BORRARLE DE SU MEMORIA.

20.- Ardid antiguo fue éste de nuestro enemigo común, del cual se valió para derribar a nuestros padres, a quien puso DIOS por freno, para que no traspasasen sus preceptos, la memoria de su muerte; diciéndoles: no comáis del árbol vedado, so pena de muerte; porque en cualquiera hora que le gustáredes moriréis.
Este freno puso DIOS para tenerlos a raya, pero quitósele Satanás, asegurándoles que no morirían, y brindándoles con la deidad de DIOS: no moriréis, antes seréis como DIOS. Borróles la memoria de su muerte con la ambición de la soberanía de DIOS, porque pensando en deidad no recordasen la pena que les había de venir.
21.- Lo mismo hace contigo y con los hijos de Adán, ocupando su memoria con las honras, deleites y riquezas presentes, para que no se acuerden de las penas futuras que les amenazan si no se enmiendan. Pluguiera a DIOS despertaran del letargo que padecen, y abrieran los ojos y vieran la espada que está pendiente, sobre su cabeza, de la Justicia divina, que les está amenazando, y el hoyo de la muerte en que han de parar, y el profundo del infierno en que pueden caer.

ACUÉRDATE QUE NO TIENES MAS QUE UN ALMA.
DE LA DIGNIDAD DEL ALMA

30.- ¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? En estas palabras nos enseño CRISTO 3 cosas: la dignidad del alma, que es más que todo el mundo, que no tenemos más que una, como advierte nuestra Santa, y el cuidado que debemos poner en salvarla; porque si ella se pierde todo se pierde y si se gana todo se gana.
31.- En cuanto a lo primero, la "dignidad del alma es tal, que hasta los Filósofos gentiles sin luz ni conocimiento de DIOS, la conocieron y apreciaron sobre todo cuanto se puede estimar.
32.- Porque el más principal de ellos, Aristóteles, enseñó que era no solamente más preciosa que el cuerpo, pero que todo cuanto merece estimación; todo cuanto bueno puede un hombre poseer no tiene valor en comparación de su alma y añade: cualquier cosa que le perteneciere es de mayor precio que todo lo temporal.
33. Y Séneca se adelantó a Aristóteles afirmando que no había cosa alguna grande, ni preciosa en lo criado sino el alma: ninguna cosa merece el nombre de grande sino el alma en lo criado; porque todo es corto, y nada en su comparación, pues todo es caduco y breve, sino el alma que es eterna, espiritual e incorruptible.
34.- Y Sócrates lloraba de ver piedra tan preciosa engastada en barro tan inútil; y así llamaba al cuerpo sepulcro del alma, porque en él estaba como muerta y sepultada, padeciendo sus menguas, obligada a sus acciones, impedida de las espirituales y propias, si no es por, su medio y dependencia. Yen la hora de la muerte dicen que lloró amargamente, por lo poco que había obrado, y por la pobreza de sabiduría y buenas obras, con que partía de este mundo. Lección bien ejemplar para un cristiano, que tiene luz del cielo, y espera la gloria, y sabe que se ha de dar a cada uno según sus merecimientos.
35.- Esto sintieron los Filósofos del alma, pero todo es nada, respecto de lo que dijeron los Santos; porque, como dice S. Ambrosio, el alma es la imagen de DIOS, que puso en el hombre, y una participación de su deidad; Respiró DIOS en el hombre, y diole el alma, la respiración y la vida que es un destello de DIOS.
Con el alma está vivo, y sin ella muerto, con el alma es imagen viva de DIOS, y sin ella un muladar de gusanos.
36.- Conforme a lo cual dijo San Agustín que la ventaja que hace DIOS a las criaturas, así Ángeles como hombres, ésa hace el alma a su modo proporcionalmente a todo lo corporal, 37.- Pues ¿quién podrá sondear la ventaja que lleva DIOS a todo lo criado? ¿La grandeza de su dignidad; la excelencia de su soberanía, la infinidad de su Ser? Porque, como es inmenso e incomprensible, nadie puede alcanzar lo que es, sino El mismo, que solo se conoce y comprende.     
38.- Pues, de la misma manera, ninguno puede conocer la ventaja que hace la dignidad del alma, y la naturaleza espiritual suya a las criaturas corporales, sino DIOS que la crió, y a quien su Majestad se la diere a conocer, porque dentro de los límites de lo finito apenas se puede hallar mayor.
39.- Pero ¿qué nos gastamos en discursos, sabiendo, como dice S. Bernardo, que estimó DIOS tanto el alma, que bajo del cielo por ella, y se vistió del tosco gabán de nuestra carne, y nació sujeto a las inclemencias de los tiempos, y peregrinó 33 años por el mundo, padeciendo infinitos trabajos; y últimamente echó el sello dando su sangre en un madero por ella, la cual no diera por muchos mundos que hubiera, ni por todas las riquezas del Orbe; en que conocerás que no hay cosa en todo el que se le pueda comparar?
40. De lo dicho saca por legítima consecuencia, S. Bernardo, la grande estima que cada uno ha de tener de su alma, y el cuidado y diligencia que  debe poner en no perderla, y así dice: QUARE VILIPENDIS ANIMAM TUAM,QUI PRO NIHILO DAS ILLAM? ¿Por qué desprecias tu alma, siendo por una parte tan noble, por otra tan espiritual; por otra tan capaz, que es morada de DIOS; por otra tan bella, que vence en hermosura a todo lo creado?
41.-De tan subido precio, que excede en valor a todas las Indias, de tan alta dignidad, que se iguala con los Ángeles, de tan larga vida, que compite con la eternidad de DIOS; de tanta sabiduría, que ninguna de las puras criaturas es mayor. Redimida con la Sangre de CRISTO, honrada con su imagen, heredera del cielo, capaz de la gloria, amada de DIOS, servida de los Ángeles, envidiada con los demonios, criada para Señora, y ¿tú la haces esclava? Porque tomo a preguntar:
42.- Valiendo tanto tu alma ¿tú solo la desprecias, y la vendes por tan poco, que la das por nada? ¿Por un deleite vil, por un corto interés, por un punto de honra, por una palabrilla o un gustillo, que ni tiene ser, ni nombre, ni se merece nombrar?