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martes, 6 de diciembre de 2016

La Santísima Eucaristía combatida por el Satanismo - Por el Beato Clemente Marchisio

Anexo I
Vino para la Santa Misa
1. Algunas consideraciones técnicas.



Tratándose de un producto que va a ser destinado a tan noble fin como es la transustanciación en la preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, debemos poner el mayor cuidado en la elección de las uvas y en su elaboración. Debe procurarse que la uva sea de una variedad noble (fina); puede ser tinta o blanca, en lo personal prefiero que sea tinta –Cabernet Sauvignon– aunque, si el vino está correctamente elaborado, con respecto a la celebración el tema de la variedad no es fundamental. El jugo junto con el hollejo y semillas (orujo) se pasan a un recipiente limpio, donde se hace el agregado correspondiente de levaduras seleccionadas Estos microorganismos naturales de la misma familia que la levadura del pan transforman el azúcar –glucosa– en alcohol y gas carbónico cambiando así el mosto (jugo) de la uva en vino. A esta transformación se la denomina fermentación. Como vemos, éste es el paso fundamental para que la materia o producto que obtenemos pueda denominarse vino. Esta fermentación es el nacimiento del vino; en consecuencia, debe ser muy bien controlada para obtener buenos resultados: tres veces al día se debe determinar como va disminuyendo el contenido de glucosa y aumentando el alcohol.

Además, se degusta para tomar decisiones sobre las veces que debemos hacer bazuqueos (sumergir los orujos en el líquido); de esta manera llevamos un control de la dinámica de la fermentación y podemos decidir sobre el descube, que es el acto de separar el vino nuevo de los orujos. Este vino nuevo se pasa a una vasija desinfectada y limpia, donde continúa reduciendo la glucosa en una fermentación más lenta; se sigue la vigilancia analítica diaria para determinar el final de la misma. El vino se deja en reposo un mes en un lugar fresco. De ese modo sedimentan las borras gruesas. Éstas están compuestas principalmente por levaduras que durante la fermentación se reproducen en forma muy abundante y pequeños restos de celulosa proveniente de los orujos. Se separa el líquido limpio de las borras sedimentadas: esta operación en bodega es llamada «primer trasiego».

El transporte de la uva a la bodega debe hacerse en recipientes pequeños –cajas de 20 Kg. aproximadamente– para evitar la rotura, y con ello la contaminación con microorganismos que luego, con su actividad, influirán en la calidad final del vino. En cuanto al estado de madurez es preferible que el tenor de azúcar (glucosa: azúcar contenido en las uvas) sea alto, para así obtener un vino cuya buena graduación alcohólica ayudará a una mejor conservación del mismo, y con algunos gramos de azúcar residual, que lo hará más palatable, teniendo en cuenta que muchas veces la Santa Misa se celebra en la mañana temprano después de largo ayuno. La elaboración debe ser natural: no debe agregarse ningún tipo de antiséptico o producto químico que varíen la composición natural de la uva despalillada.

Este vino nuevo, ya bastante más limpio pero aún con borras finas en suspensión, se debe colocar, de ser posible, en una cámara frigorífica a 3°C. Se mantiene allí dos meses. Con esta operación por medio del frío se logra la total sedimentación de las borras finas y una muy buena limpieza natural del vino, sin que hayamos tenido que agregar ningún coagulante (clarificante), a diferencia de lo que habitualmente se hace en otros vinos. Luego de sacarlo de la cámara separándolo de las borras finas, se lo filtra y envasa –la filtración es el pasaje del vino a través de placas de celulosa de poros muy finos para retener cualquier microorganismo, lográndose así una estabilidad biológica que nos garantiza la buena conservación. En estas condiciones el vino está para ser usado, aunque es preferible dejarlo un buen tiempo en botellas –por ejemplo, un año–; así se suaviza volviéndose menos tánico, menos agresivo a la boca, más redondo, untuoso, permaneciendo de buen cuerpo. También cambian los aromas que se hacen frutados y especiados, dándole mayor complejidad y nobleza.

Hasta aquí, muy estimado padre, he expuesto en forma somera lo óptimo en lo que respecta a cómo debe ser un vino para la Santa Misa. Esto no quita que otros vinos bien elaborados, por ejemplo, que no hayan sido puestos en cámara fría, puedan usarse con toda tranquilidad. Considero que cualquier vino fino de una bodega moralmente prestigiosa puede usarse, porque lo principal, o sea la materia «vino», está sin desvirtuar.

2. Otras consideraciones

Aconsejo a Ustedes, sobre todo a los misioneros, que, si en los lugares de misión se puede conseguir un buen vino fino, celebren usándolo con toda tranquilidad. Anecdóticamente le cuento que una vez di este consejo a un sacerdote, quien me respondió que los vinos finos eran muy caros. Yo pensé para mí: « ¡Cuánto más vale una Misa! ¿Cómo se puede decir que el vino es caro?». Por supuesto, hay lugares donde no se consigue. Entonces habrá que buscar los medios de proveer a esos misioneros de este elemento, enviándoselo, viendo la posibilidad de que haya uva en la zona para enseñarles a elaborarlo aunque sea en las condiciones más precarias (pero siempre terminando en que la materia final de esta elaboración sea vino). Me ofrezco gustosamente a dictarles instrucciones técnicas a quienes Usted considere conveniente para que nuestro Instituto tenga sacerdotes que sepan elaborar el vino, como lo tenían los franciscanos y jesuitas en la evangelización de América. Ya es por todos conocidos que fueron los  sacerdotes quienes difundieron el cultivo de la vid en la colonia. Creo en algunos lugares de misión la situación es muy similar a la de aquellos tiempos, al menos en este aspecto.
3. Bebidas fermentadas que no son vino

Paso a considerar las bebidas fermentadas que no son vino y, por confusión, pudieran llegar a usarse para la Santa. Misa. Primero veremos la definición de vino. Definición: «Es la bebida que se obtiene por medio de la fermentación natural del jugo de uva». En consecuencia, toda otra bebida que no provenga de la uva no es vino y no se debe usar para el Santo Sacrificio.

Bebidas que no provienen de la uva

Cashasa: Bebida hecha con la fermentación de azúcar de caña diluida en agua, muy conocida en Brasil.

Hidromiel: Miel de abeja disuelta en agua, fermentada.

Cerveza: Bebida proveniente de la fermentación de cebada disuelta en agua.

Shaki: Bebida obtenida por la fermentación de arroz disuelto en agua luego destilada, muy común en Japón.

Chicha: Bebida obtenida con la fermentación de fécula de maíz disuelta en agua originaria de la América precolombina.

Aloja: Bebida proveniente de la fermentación de la fécula del fruto del algarrobo disuelto en agua, también de la América precolombina.


Mosto concentrado: se elabora concentrando por medio de calor y vacío el jugo de la uva (mosto).

Mistela: Se elabora alcoholizando el jugo de uva. Queda una bebida muy dulce y con 18° de alcohol, que luego se añeja en barricas de roble. Es muy apreciada como bebida de postre; por confusión ésta es la bebida que más se usa como vino de Misa.

Jerez: Vino elaborado con uva de la variedad Listan de la zona de Jerez de la Frontera, España, añejado en barricas de roble muy consumido. En Inglaterra se elabora con el nombre de Sherry. Para estabilizar su acidez se agrega sulfato de calcio (yeso) a la uva molida, por esto no es conveniente usarlo para la Santa. Misa.

Coñac: Destilado de vino originario del pueblo de Cognac, de la zona de Bordeaux, Francia, añejado en barricas de roble.

Champagne: Vino originario de la zona del mismo nombre en Francia, creado por el monje Don Perignon. Se elabora haciendo primero un vino base de bajo alcohol y en la primavera siguiente se hace una segunda fermentación con agregado de azúcar de caña; por esto no es conveniente usarlo para la Santa Misa.

Pisco: Destilado de vino moscatel, originario de Perú muy conocido en Chile.

Vinagre: Si el vino no es higiénicamente conservado, por acción de las bacterias acéticas se transforma en vinagre. En consecuencia deja de ser vino. Es por esto que no debe ser usado para la Santa Misa. Aconsejo a los sacerdotes que cuando usen muy poco vino y éste permanezca mucho tiempo en una botella empezada, se guarde la botella en un refrigerador.

Sidra: Se elabora haciendo fermentar jugo de manzanas en forma similar al vino. Algunas de ellas comercialmente suelen llevar en calificativo de vino, por tener su origen en la uva pero han sufrido algún agregado y destilación que las desnaturaliza como vino. 

Existen bebidas provenientes de la fermentación de otros frutos dulces, distintos a la uva, que pueden ser similares al vino; pero al no tener como origen la uva no son vino, porque vino –como la palabra lo indica– es originario del fruto de la vid. El hombre a través del tiempo y diversos lugares ha elaborado, usando frutas, numerosas bebidas por medio de la fermentación, que es un proceso biológico espontáneo que se verifica en la 25 naturaleza por la degradación de los polisacáridos (almidones y azúcares) produciendo alcohol. El alcohol hace a estas bebidas más fácilmente conservables. Tengo entendido que según santo Tomás se puede en caso de necesidad usar para consagrar jugo de uva (mosto) fresco porque es materia próxima al vino o sea es la que le da origen aún cuando todavía falte el proceso de fermentación. Paso al tema del caso de un «vino» para la Misa hecho en una Facultad de Química, disolviendo pasas de uva en agua. A esto, a su vez, le agregaban azúcar de caña porque, al parecer, se les pasaba la cantidad de agua agregada; quizás era para hacer más cantidad de esa bebida. Todo esto me pareció ridículo pues si tenían las uvas para hacer las pasas... ¿por qué no elaboraban con esa uva fresca el vino, sin complicarse y obteniendo un producto auténtico y de mejor calidad? Quizás es que las pasas las recibían de otra parte; pero, aún siendo así, no tenía sentido el agregado de azúcar de caña, pues ésta era la causa por la que producían una bebida distinta al vino.

Lo resultante era una parte de vino de pasas, mezclado con una cantidad indeterminada de cashasa. Si carecían de uva fresca lo más propio es que debieran elaborar vino de pasas hidratando y disolviendo éstas, usando pautas para mantener las proporciones de los elementos de la uva en forma lo más próxima posible a la uva original, siguiendo luego los cuidados de una fermentación normal y demás partes ya explicadas. Se puede elaborar, en caso de necesidad, vino de pasas. Y es válido, pues, como dije en la definición, su origen es la uva y las pasas aunque, concentradas en sus elementos, siguen siendo uvas De todas maneras el vino a obtener será de baja calidad. Para evitar situaciones como la comentada, insisto en que los sacerdotes deben tener aunque sea un conocimiento superficial sobre vino, para saber discernir si es la materia propia para el Sacrificio cuando indaguen sobre la elaboración del vino a usar en sus diversos destinos. Muy querido Padre, espero no haber sido muy denso con las explicaciones y comentarios, sobre el tema del vino de Misa, muy caro a mis afectos. Siempre pienso que es poco lo que se puede hacer para lograr que todas las Misas del mundo se celebren con la materia propia, correcta y lo más noble posible.


Con el mayor afecto, saludo a Ud. con un fuerte abrazo, en Cristo y su Santísima Madre. Raúl Arroyo Enólogo