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viernes, 9 de septiembre de 2016

EL MANUSCRITO DEL PURGATORIO

(AÑO 1879)
(primera parte)


AGOSTO 1879 (RETIRO). - Nosotros vemos a S. Miguel como vemos a los ángeles; ellos no tienen cuerpo. Viene al Purgatorio a llevar todas las almas ya purificadas, porque él es el que las conduce al Cielo. Sí, es verdad, él está entre los Serafines, como ha afirmado Monseñor. Es el primer Ángel del Cielo. También nuestros ángeles custodios vienen a visitarnos, pero S. Miguel es el más bello!. En cuanto a la Santa Virgen, la vemos con su cuerpo. Ella viene al Purgatorio en el día de sus fiestas y regresa al Cielo junto con muchas almas. Mientras ella está con nosotros, no sufrimos; San Miguel la acompaña, pero, cuando él está solo, sufrimos como de costumbre. Cuanto te he hablado del grande y del segundo Purgatorio, lo he hecho para hacerte comprender. Con esas expresiones  intento decirte que en el Purgatorio hay diferentes grados. Así, llamo gran Purgatorio el lugar donde están las almas más pecadoras, en el cual yo estuve dos años sin poder dar algún signo de mis tormentos, en estos años, durante los cuales has escuchado lamentarme; tú sabes que es hasta ahora que he comenzado a hablarte. El segundo Purgatorio, es siempre el Purgatorio, diferente aún del primero, se sufre también mucho, pero menos que en el primer Purgatorio; en fin hay un tercer lugar, que es el Purgatorio de deseo. En ese no hay fuego. Están las almas que no han deseado suficiente el Cielo, que no han amado suficiente al buen Dios. Yo estoy allí en este momento; y en estos tres Purgatorios hay todavía muchos grados. Así  es que un alma se purifica, no sufren los mismos tormentos. Todo es proporcionado a las culpas que se deben expiar. Te sucede ahora esto para darte seriamente al buen Dios? Desde hace cuanto tiempo estoy detrás de ti para esto!. El retiro ha estado bueno y dará fruto; el diablo no está contento. El buen Dios ama mucho al Padre que ha dado los Ejercicios. Dile al buen Padre que le agradezco el momento que ha prometido hacer por mí en la Santa Misa. De mi parte no seré ingrata; ruego al buen Dios que le conceda las gracias que él necesita. Haz hecho bien esta noche, de decirle todo lo que te he dicho. San Miguel te lo ha enviado: la Comunidad no lo ha aprovechado, pero lo que es cierto, es que sobre todo para ti ha venido él aquí. San Miguel que te ama y te protege desde hace largo tiempo, ha querido que uno de sus Misioneros conociese todo lo que te he dicho. El buen Dios tiene sus planes en esto. Los conocerás pronto. Más adelante podrás también darle noticias más precisas sobre San Miguel. Me preguntas si el Padre P. es agradable al buen Dios. Te diré esto: que continúe actuando como ha actuado hasta aquí; él es agradable al buen Dios y lo que el buen Dios ama más en él es su gran pureza de intención y su espíritu interior, (como también) su bondad por las almas. Dile que continúe uniéndose siempre más al Corazón de Jesús. Cuánto más íntima sea su unión, tanto más sus acciones y su vida entera serán meritorias para el Cielo y de provecho para las almas. No es una perfección ordinaria la que se espera de él. En las Misiones y en los Retiros recomienda el ofrecimiento de las acciones de la jornada, porque en el mundo y hasta en la Comunidad no siempre se piensa en esto suficiente, y así sucede que muchas acciones, buenas en sí mismas, en el último día no tendrán recompensa, porque no han sido ofrecidas al buen Dios antes de realizarlas. Que nunca se desanime, si se ve que su esfuerzo no ha tenido el éxito que él desea; que piense que el buen Dios está contento y satisfecho de su actividad apostólica, aunque tenga en su corazón solamente un poco de un amar por un cuarto de hora!...  Lo que te he dicho ahora, el buen Dios me lo ha dado a conocer, porque él (el Padre P. ) no te ha escuchado cuando, el otro día le hablaste. Pon en práctica lo que te he dicho. Hazle saber por escrito todo lo que sabes de mí. No olvides nada y aprovecha todos los consejos que él te dará al respecto. Como ya te lo he dicho, lo ha enviado el buen Dios. Él tiene sus grandes planes para actuar de tal modo en tu cuidado. Sé muy fiel a tosas las gracias que el buen Jesús te hace. Si, después, como lo espero, el buen Dios me hará conocer otras cosas que interesen a tu Padre, te lo diré. Agradécele también sus oraciones y dile que no seré ingrata. Rezaré ahora por él como por ti.
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Piensa que el buen Dios quiere que llegues a ser una Santa. Tú podrás decir que esto no será en un instante, porque, desde hace cuánto tiempo tu Jesús no te está detrás y yo igualmente!. Aún, es tiempo, y esta vez tienes que ponerte a trabajar en serio; tú lo has entendido de modo  particular durante este último Retiro. No interpongas ningún obstáculo a la gracia; déjate conducir del buen Dios del modo que Él quiera. Pero sobre todo no resistas a ninguna de sus inspiraciones. Somete la naturaleza y el propio yo; aligera esta carga, camina siempre adelante sin perder nunca el ánimo. Ruega mucho por mí, a fin de que pronto alcance el objeto de mi tan persistente y tan grande deseo!. Seré para ti aún más útil en el Cielo que aquí. El día de la clausura del Retiro has tenido un  buen pensamiento invitándome a adorar a Jesús presente en tu corazón  durante la acción de gracias. Si lo hubieras hecho siempre, no habría tenido mayor consuelo. Hazlo al presente y también antes de cada plegaria; Otras veces ofrece por mí un poco de tu trabajo. Tengo un deseo tan grande ver al buen Dios. Si, el cuadernito (1) agradó mucho al buen Dios. Este es el medio más expedito para alcanzar una gran perfección y una unión íntima con Jesús. Espero desde hace largo tiempo un poco de más amor en todo lo que haces. Cuánto más ama un alma a Jesús, tanto más sus oraciones y sus acciones son meritorias en su presencia. En el Cielo será recompensado sólo el amor. Todo lo que se haya hecho con un fin diverso será nulo y, por consiguiente perdido. Ama siempre al fin y al cabo a Jesús, como Él desea. Nos darás un gran consuelo.

- El buen Dios está un poco más contento de mí en este día?

R. Sí, Él está contento de ti porque buscaste con mayor empeño agradarle. Has notado su bondad?. Has observado su atención respecto a ti. También Él no te ha agradado en este día?. Y bien, así es como actuará siempre respecto a ti. Entre más hagas tú por Él, Él hará más por ti. Estoy tan contenta de ver que realmente quieres amar al buen Dios y trabajar por conseguir la perfección, si tuviera que permanecer un poco más de tiempo en el Purgatorio, lo haría voluntariamente, ahora sabes que, mediante tal sufrimiento, obtendría que alcances el estado en que el buen Dios quiere verte para cumplir sus planes. No mires nunca atrás por examinar demasiado (meticulosamente tu conducta). Entrégala enteramente en las manos del buen Dios y camina siempre adelante Tu vida debe resumirse en dos palabras: sacrificio, amor!. Sacrificio de la mañana a la noche, pero también, al mismo tiempo, amor!. Si supieras qué es el buen Dios!. No habría sacrificio que no quisieras realizar, no habría sufrimiento que no quisieras soportar por verlo un minuto solamente, y entonces estarás tan satisfecha, tan consolada, aún cuando no lo vieras nunca más! Qué será, pues, por toda la eternidad? Para ti no existe término medio. Algunas almas, agarrándose a término medio, se salvarán; pero tú, o serás una gran Santa, o una gran pecadora; escoge. Acuérdate que un día, en el curso de uno de tus primeros Retiros, hace mucho tiempo, estuviste fuertemente impresionada de esto: soy de las almas para las cuales no hay término medio?. O serás de los Ángeles y de los demonios. Aplícatelo a ti misma. Y después has reconocido bien que era para ti!

13 AGOSTO.- Tengo tantas cosas que decirte que sólo tú y el Padre comprenderán. Has pensado darle gracias al buen Dios por habértelo enviado? Reza por él todos los días.

-Cuál es el mejor modo de glorificar a San Miguel?

R.- El modo más eficaz de glorificarlo en el Cielo y en la tierra es el de recomendar lo más posible la devoción a las ánimas del Purgatorio y de hacer conocer el gran oficio que él realiza entre las ánimas purgantes. El es el encargado por Dios de conducir al lugar de expiación y de introducirlas, después de la expiación, a las eternas moradas. Cada vez que un alma viene a aumentar el número de los elegidos, el buen Dios es así glorificado y esta gloria recae, en cierto modo, sobre el glorioso ministro del Cielo. Es un honor para él presentar al Señor las ánimas que se disponen a cantar sus misericordias y a unir su reconocimiento a aquellos de los elegidos por toda la eternidad. No soy capaz de hacerte comprender todo el amor que el celeste Arcángel tiene hacia nosotros. El nos anima en los sufrimientos, hablándonos del Cielo. Dile al Padre. que, si quiere agradar a San Miguel, recomiende insistentemente la devoción a las ánimas del Purgatorio. En el mundo no se piensa en esto. En la muerte de sus propios parientes y de los amigos, se hace alguna oración, se llora algún día, y es bello y termina!. Las ánimas quedan abandonadas; es verdad que lo merecemos, porque en la tierra no hemos rezado por los difuntos, y la justicia divina nos da en el otro mundo lo que hemos hecho en esta. Las personas que han olvidado a las ánimas purgantes, serán a su vez olvidadas y es justo, pero si se les hubiera sugerido rezar por los difuntos, si se les hubiera hecho conocer un poco qué es el Purgatorio, quizá hubieran actuado de manera distinta. Cuando el buen Dios lo permite, podemos comunicarnos directamente con el Arcángel del modo en que los espíritus y las ánimas se comunican entre sí.

- Cómo festejan a San Miguel en el Purgatorio?

R. Cuando en la tierra se festeja un Santo, de esto recibe en el Cielo una gloria accidental. Aunque no se lo festejare, en memoria de cualquier acto heroico que él haya realizado en vida o de la gloria procurada al buen Dios en alguna ocasión, en memoria de esto, él recibe igualmente en el Cielo una recompensa especial en esta eventualidad; tal recompensa consiste en un aumento de gloria accidental, unida a la que le procura la memoria que se hace de él en la tierra. La gloria accidental que recibe el Arcángel es superior a la de los otros santos, porque la gloria, de que te hablo, es proporcionada a la grandeza del mérito de quien la recibe, como también el valor del acto que ha merecido esta recompensa.

- Conoces tú las cosas de la tierra?

R. Las conozco tanto cuánto quiere el buen Dios y mi conocimiento es limitado, He conocido algunas cosas respecto a la Comunidad, y basta. Ignoro lo que sucede en el espíritu de otras personas, con excepción de ti; y esto, lo permite el buen Dios para tu perfección. Lo que a veces te he dicho respecto de algunas personas en particular y que te diré ahora, el buen Dios me lo hace conocer allá por allá; excepto esto, nada más. Algunas ánimas conocen más de esto que yo. Todo esto es proporcionado al mérito. Así al respecto de los parientes de tu padre, en este momento no conozco la voluntad de Dios sobre ellos. La conoceré después?. No lo sé. Ruego al buen Dios por ellos y los encomendaré a San Miguel.


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En cuanto a los grados del Purgatorio, puedo hablarte porque los he pasado. En el gran Purgatorio hay diversos grados. El más bajo es más tormentoso, es un infierno momentáneo, están los pecadores que han cometido delitos enormes durante la vida y que la muerte los ha sorprendido en ese estado, sin tener tiempo de apenas arrepentirse. Esos están salvados como por milagro, con frecuencia por las oraciones de parientes piadosos o de otras personas. A veces no han podido ni siquiera confesarse y el mundo los cree perdidos, pero el buen Dios cuya misericordia es infinita, les ha dado al momento de la muerte, la contrición necesaria para ser salvados, en vista de una o de alguna acción que ellos realizaron durante la vida. Para tales almas, el Purgatorio es terrible. Es el infierno, con la diferencia que en el infierno se maldice al buen Dios, mientras que en el Purgatorio se lo bendice y se agradece el haberlos salvado. Después están las almas, que, sin haber cometido grandes pecados como los primeros, han sido indiferentes con el buen Dios; durante la vida no han satisfecho el precepto pascual y, convertidos al punto de morir, con frecuencia no ha ni siquiera comunicarlo, están en el Purgatorio por su larga indiferencia sufriendo penas inauditas, abandonados, si no hace algo por ellos, ellos no pueden sacar provecho. Yo he pertenecido a este grado. En el segundo Purgatorio están las almas de los que muy culpables de pecados veniales no los expiaron antes de la muerte, o bien de pecados mortales perdonados, pero de los cuales no han satisfecho plenamente la justicia divina. Hay también en este Purgatorio diversos grados según el mérito de las personas. Así el Purgatorio de las personas consagradas o que han recibido más gracias es más largo y más penoso que el de aquellas del común de las almas. En fin el Purgatorio de deseo, que es llamado Vestíbulo. Muy pocas personas lo evitan; para evitarlo tienen que haber deseado ardientemente el Cielo y la visión del buen Dios, y esto es raro, más raro de lo que se cree, porque muchas personas, aunque piadosas, tienen miedo del buen Dios y no desean con suficiente ardor el Cielo. Este Purgatorio tiene su martirio muy doloroso igual que los otros; es ser privados de la visión del buen Jesús, qué sufrimiento!

-Se conocen entre ustedes en el Purgatorio?

R. Sí, como se conocen las almas. No existe más el nombre en el otro mundo. No tiene comparación el Purgatorio con la tierra. Cuando las almas son liberadas y separadas de su envoltura mortal, su nombre es sepultado en la tumba junto con el cuerpo. Yo te explico muy poco qué es el Purgatorio y tú entiendes un poco más que los otros, por las luces que el buen Dios te concede. Pero qué cosa es esto comparado con la realidad?. Nosotros estamos aquí perdidos en la voluntad de Dios, mientras en la tierra, por muy santo que se sea, se conserva siempre la propia voluntad. Nosotros no tenemos más. Conocemos y sabemos sólo lo que agrada a Dios hacernos conocer y nada más.


- Hablan entre ustedes en el Purgatorio?

R. Las ánimas nos comunicamos entre nosotras cuando el buen Dios lo permite, según el modo de comunicarse de las ánimas, pero sin palabras. Sí, es verdad que yo te hablo, pero eres tú un espíritu? Me comprenderías, si no pronunciara las palabras? En cuanto a mí, porque así quiere el buen Dios, te comprendo sin que pronuncies las palabras con los labios. Sin embargo se da la comunicación entre las almas entre los espíritus, aún sin haber muerto. Así, cuando tienes un buen pensamiento, un buen deseo, te estás comunicando con frecuencia con tu buen Ángel o con cualquier otro santo, a veces con el mismo buen Dios: ese es el leguaje de las almas.

- Dónde está el Purgatorio?. Es un lugar estrecho?

R. Si está en el centro de la tierra cercano al infierno (como lo has visto un día después de la Santa Comunión). Las ánimas están como en un lugar estrecho, si se considera la multitud que hay, porque son millares y millares de ánimas, pero qué espacio se necesita para una anima?. Cada día se juntan muchos millares y la mayor parte permanecen de Treinta a cuarenta años; otros mucho más tiempo todavía y otros menos. Te digo esto según el cálculo de la tierra, porque aquí es otra cosa. Ah, si supieses, si conocieses el Purgatorio y cuando se piensa que es por propia culpa que se tiene!, Yo estoy desde hace ocho años. Me parece que han pasado diez mil años!... Oh, mi Dios!. Refiere exactamente todo esto a tu Padre!... Que aprenda él de mí que cosa es este lugar de sufrimiento, a fin de hacerlo conocer más adelante. El podrá experimentar así que provechosa es la devoción a las ánimas del Purgatorio. El buen Dios con frecuencia concede más gracias por la mediación de estas ánimas sufrientes que por la de los mismos santos. Que cuando él quiera obtener una cosa con más seguridad, se dirija de preferencia a las ánimas que más han amado a la Santa Virgen y que, por consecuencia, esta buena Madre desea liberar, y el mismo podrá decir si no le va bien. Hay también ánimas que no viven en el Purgatorio propiamente dicho. Asi yo, durante el día, te acompaño a cualquier parte que vayas, pero cuando te acuestas, en la noche sufro más; regreso al Purgatorio. Otras ánimas hacen a veces su Purgatorio en el lugar donde han pecado, al pie del santo altar en el que se conserva el Santo Sacramento, pero, pero sin embargo ellas llevan, siempre consigo el propio sufrimiento, un poco menos intenso que en el verdadero Purgatorio. El Padre(espiritual) ha tenido mucha razón de decir de no buscar otra cosa más que la santa voluntad del buen Dios en todo lo que hay que hacer. Esto constituirá para ti la felicidad: ver su voluntad en todo lo que sucede, penas y gozos. Todo proviene de Jesús igualmente. Oh! Sé buena, doblemente buena, para agradar al buen Dios, a él que esta bueno contigo!. Ten siempre los ojos del alma fijos en Él para descubrir sus íntimos deseos. Camina aún más allá, a fin de agradarlo. Entre más busques hacer algo por Él, más Él te lo hará a ti. El buen Dios no se dejará vencer en generosidad, al contrario!. Él nos da siempre más. Sé por tanto ingeniosa para consumirte por su amor y por su gloria. La inglesa que se ahogó cerca del Monte San Miguel ha ido al cielo directamente. Ella ha tenido la contrición requerida al momento de la muerte y al mismo tiempo el bautismo de deseo. Todo ha sucedido así por la intervención de San Miguel Feliz naufragio!

- En cuanto al Padre que se ha retirado, San Miguel no está satisfecho, pero el buen Dios ha dejado a cada uno la propia libertad. El quiere a su servicio únicamente personas que le hagan libremente la reverencia sin nunca más volverse atrás. Dile al P. de parte del buen Dios que siga con gran coraje en todo lo que ha emprendido por Él, pero que sea prudente, es decir, que no haga más de cuánto permitan sus fuerzas. Yo rezo, ya te lo he dicho, por todas sus intenciones, y también por él, igualmente que por ti.

- Pío IX ha ido directamente al Cielo; su Purgatorio ha estado en la tierra. 

Cómo sabes tú que M.P. ha ido directamente al Cielo, desde el momento que no lo has visto pasar por el Purgatorio? 

R. El buen Dios me lo ha hecho conocer y es Él el que otras veces, por su bondad, permite que yo sepa lo que me preguntas, cuando no lo he visto o experimentado por mí misma. La justicia del buen Dios se detiene en el Purgatorio, es verdad, y no lo merecemos, pero cree ciertamente que su misericordia y su corazón paterno no nos deja allí sin alguna consolación. Nosotros deseamos con ardor el completo recogimiento con Jesús, también Él lo desea así, igual que nosotros. En la tierra con frecuencia el se comunica de un modo íntimo a algunas almas (porque quieren escucharlo) y se complace en revelarle sus secretos. Las almas que reciben sus favores son aquellas que buscan agradarlo en toda su conducta y que viven y respiran sólo por Jesús y por complacerlo. En el Purgatorio hay almas muy pecadoras pero arrepentidas, y, no obstante los pecados que tenemos que expiar, somos confirmadas en gracia y no podemos pecar más: son perfectas. Y bien, así, así es que las ánimas se purifican en el lugar de expiación, ellas comprenden mejor a Dios, o mejor dicho, Dios y Ellas se comprenden mejor, pero sin verse. Sí en el Purgatorio nosotros conocemos al buen Dios más que en la tierra, nuestras penas no son así tan grandes ni tan atroces; lo que constituye nuestro principal tormento es la ausencia de Él que es el único objeto de nuestro tan persistente deseo!

- Cuándo un ánima es destinada a tener un puesto más bello en Cielo, no tiene también en el Purgatorio un número más grande de gracias que tantos otros?

R. Cierto, entre más un alma es destinada a ocupar un puesto elevado en el Cielo, es por eso mismo, a conocer mejor a su Dios, más basto igualmente es su conocimiento y más íntima su unión con Él en el lugar de expiación. Todo aquí es proporcionado al mérito. Los tres amigos de V. P. están en el Cielo desde hace mucho tiempo.

- Y bien, Qué hay de las oraciones que el Padre P. ha hecho por ellos?

R. Las personas que están en el Cielo y por las cuales se ruega en la tierra pueden disponer estas oraciones para las ánimas a las que deseen aplicárselas. Es un recuerdo muy dulce para las ánimas de otro mundo ver que parientes o amigos no le olvidan en la tierra, aunque ellas no tengan más necesidad de oraciones. Al contrario ellas no son ingratas.

- Los juicios del buen Dios son muy diferentes de los de la tierra. El tiene en cuenta el temperamento, el carácter, del que hace algo por ligereza o por pura malicia. A Él que conoce el fondo del corazón, no le es difícil ver lo que sucede (en las almas); es muy bueno Jesús, pero sin embargo también muy justo!.

Que distancia hay entre la tierra que habitamos y el Purgatorio?

R. El Purgatorio está en el centro del globo. La tierra misma no es quizás un Purgatorio? Entre las personas que la habitamos, unas lo hacen  enteramente mediante la penitencia voluntaria o aceptada; tales personas, después de su muerte, van inmediatamente al Cielo otras lo comienzan, porque la tierra es cierto un lugar de sufrimiento, pero estas almas, no teniendo suficiente generosidad, van a terminar su Purgatorio de la tierra en verdadero Purgatorio.

- La muerte súbita o imprevista es un justicia o una misericordia del buen Dios?

R. Esta clase de muerte a veces es una justicia y a veces una misericordia. Cuan un alma es temerosa y Dios sabes que está preparada y lista para comparecer delante de Él, para evitarle los horrores que podría tener en el último momento, la lleva de este mundo con una muerte súbita. A veces el buen Dios toma las almas en su justicia. Estos no están por esto del todo perdidos, pero privados de los últimos Sacramentos o recibiéndolos en frío, sin haberse preparado al último paso, su Purgatorio es muy doloroso y se prolonga más. A otras, habiendo colmado la medida de sus pecados y habiendo permanecido sordas a todas las gracias divinas, El buen Dios las toma de la tierra a fin de que no provoquen todavía más su justicia.

- El fuego del Purgatorio es un fuego como el de la tierra?

R. Sí, con la diferencia que el fuego del Purgatorio es un purificador de la justicia de Dios y el de la tierra es muy tolerable comparado al del Purgatorio. Es una sombra en comparación del gran bracero de la justicia Divina

- Cómo por tanto, un ánima puede quemarse?

R. Por un justo permiso del buen Dios; el alma que ha sido culpable, porque el cuerpo no ha hecho más que obedecerle (en realidad qué pecado ves cometer a un cuerpo muerto?.), el ánima sufre como si fuese el cuerpo el que sufriera.

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- Dime qué cosa sucede en la agonía y después? El alma está en las luces o en las tinieblas? Bajo qué forma viene pronunciada la sentencia?

R. Yo no he tenido agonía, tú lo sabes, pero puedo decirte que en aquel último momento decisivo el demonio suelta toda su rabia alrededor del moribundo. El buen Dios para hacer adquirir mayor mérito a las almas, permite que sufran aquella última prueba, es el último combate: las almas fuertes y generosas, a fin de tener un puesto aún más bello en el Cielo, tienen con frecuencia, al término de su vida y en las ansias de la muerte, semejante lucha terrible contra el ángel de las tinieblas (tú has sido testigo), pero de esto salen victoriosas. El buen Dios no permite que un alma, que se ha dado a Él totalmente durante la vida, perezca en estos últimos momentos. Las personas que han amado a la Santa Virgen, que la  han invocado toda su vida, reciben de ella muchas gracias en la última lucha. La misma cosa se realiza también para aquellas que han sido devotas de San José, de San Miguel o de cualquier otro Santo. Entonces sobre todo, como ya te he dicho, se es feliz de tener un intercesor cerca de Dios en aquel penoso momento. Hay otras que mueren tranquilas, sin pruebas de nada de lo que te he dicho. El buen Dios tienes sus designios en todo: El hace o permite todo por el bien particular de cada uno. Como decir y describirte lo que sucede después de la agonía?. No es posible comprenderlo bien sin haberlo pasado. Sin embargo, trataré de explicártelo lo mejor que pueda. El alma, al dejar el cuerpo, se halla pérdida, toda acometida (si se puede decir así) de Dios. Ella se encuentra en una luz tal que en un parpadear de ojos ve toda su vida y, por consiguiente, lo que merece. Ella misma en esta visión tan clara pronuncia la propia sentencia. El alma no ve al buen Dios, pero está anonadada en su presencia. Si es un alma culpable como lo era yo y que, por consiguiente, he merecido el Purgatorio, ella es de tal manera oprimida bajo el peso de los pecados que le faltan de expiar que por sí misma se hunde en el Purgatorio. Entonces solamente se comprende al buen Dios, su amor por las almas y que desgracia es el pecado a los ojos de su Divina Majestad San Miguel está allí cuando el alma deja el cuerpo; sólo a él he visto y ven todas las almas, El es como el testigo y el ejecutor de la justicia divina. Yo he visto también a mi ángel de la guarda. Esto es para hacerte comprender como puede decirse que San Miguel lleva las almas al Purgatorio. porque un alma no se lleva, pero es verdad, en el sentido que él está allí, presente en la ejecución de la sentencia. Todo lo que sucede en el otro mundo es un misterio para el tuyo.

- Y cuándo se trata de un alma que va directamente al Cielo?

-R. Para esta alma, la unión comenzada con Jesús continúa en la muerte; eso es el Cielo, pero la unión del Cielo es más íntima que la de la tierra.