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jueves, 11 de junio de 2020

Plan de Estados Unidos: control ‎militarizado de la població



La Fundación Rockefeller, históricamente vinculada al Estado federal estadounidense, ‎acaba de presentar un plan nacional para controlar la epidemia de coronavirus. Propone ‎aplicar análisis de búsqueda del virus a 30 millones de personas cada día. El Estado ‎correría con los gastos y los estadounidenses serían sometidos a un estricto control ‎militar. ‎


La Fundación Rockefeller tiene como presidente al doctor Rajiv Shah, un alto funcionario ‎estadounidense especializado en la manipulación de “ayudas humanitarias” como ‎instrumentos de presión política. El doctor Rajiv Shah fue director del programa ecologista de ‎la Fundacion Bill y Melinda Gates en África, antes de que Hillary Clinton lo pusiera a la cabeza ‎de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Parece ser miembro ‎del grupo de plegaria conocido como The Fellowship, que sirve de pretexto para que Hillary ‎Clinton se reúna frecuentemente con los jefes del estado mayor estadounidense en un lugar ‎cercano al Pentágono. ‎
La Fundación Rockefeller ha presentado un Plan de Acción Nacional para el Control del Covid-19, ‎que propone una serie de «pasos pragmáticos para reabrir nuestros centros de trabajo y nuestras ‎comunidades». ‎

Ese plan, a pesar de su título, no plantea simplemente medidas sanitarias. Varias de las más ‎prestigiosas universidades –como Harvard, Yale y Johns Hopkins– participaron en su elaboración y ‎es el preludio de un verdadero modelo social jerarquizado y militarizado. En la cumbre… el ‎‎«Consejo de Control de la Pandemia, análogo al Consejo de Producción de Guerra que ‎Estados Unidos creó durante la Segunda Guerra Mundial». ‎

En ese Consejo figurarían «líderes del mundo de los negocios, del gobierno y del mundo ‎universitario», en ese mismo orden de importancia y poniendo en primera fila no a los ‎representantes del gobierno sino a los representantes del mundo de la finanza y de la economía. ‎

Ese consejo supremo tendría el poder de decidir qué se produce y qué servicios se prestan, ‎gozando de una autoridad similar a la que se confiere en tiempo de guerra al presidente de ‎Estados Unidos en la actual Ley para la Producción de la Defensa. El Plan propuesto prevé que ‎deben realizarse tests de verificación del Covid-19 a 3 millones de estadounidenses ‎cada semana pero que la cantidad de estadounidenses verificados semanalmente debe elevarse a ‎‎30 millones en 6 meses. El objetivo sería alcanzar en un año la capacidad necesaria para realizar ‎ese test de verificación a 30 millones de personas al día. ‎

Según el Plan, cada persona sometida al test recibiría «un reembolso adecuado a un precio de ‎mercado de 100 dólares». Lo cual significa que se invertirían, en dinero proveniente de los ‎fondos públicos, «miles de millones de dólares cada mes». ‎

La Fundación Rockefeller y sus socios financieros contribuirían a la creación de una red encargada ‎de proporcionar garantías de crédito y de garantizar la firma de contratos con los proveedores, ‎o sea con las grandes empresas productoras de medicamentos y de equipamiento médico. Según ‎el Plan, el «Consejo de Control de la Pandemia» estaría además autorizado a crear un «Cuerpo ‎de Respuesta a la Pandemia», o sea una fuerza especial que no por casualidad el Plan ‎denomina «Cuerpo» –en inglés Corp–, como el Marine Corp o «Cuerpo de Marines». ‎Ese «Cuerpo» contaría de 100 000 a 300 000 miembros reclutados entre los miembros de los ‎actuales Peace Corps (los Cuerpos de Paz) y los AmeriCorps, creados por el gobierno de ‎Estados Unidos para, oficialmente, «ayudar a los países en vías de desarrollo», así como entre ‎los militares de la Guardia Nacional. ‎

Los miembros del «Cuerpo de Respuesta a la Pandemia» recibirían un salario promedio bruto de ‎‎40 000 dólares anuales, para lo cual se prevé un gasto público de 4 000 a 12 000 millones de ‎dolaras. El «Cuerpo de Respuesta a la Pandemia» tendría como principal tarea garantizar el ‎control de la población mediante técnicas de tipo militar, utilizando sistemas de seguimiento e ‎identificación, en los centros de trabajo y de estudios, en los barrios de viviendas, en los locales ‎públicos y durante los desplazamientos de las personas. La Fundación Rockefeller recuerda que ‎Apple, Google y Facebook ya disponen de sistemas que permiten realizar ese tipo de trabajo. ‎

Según el Plan, las informaciones sobre cada individuo, su estado de salud y sus actividades serían ‎confidenciales… «en la medida de lo posible». Pero se guardarían en una plataforma digital ‎centralizada cuya gestión conjuntamente estaría en manos del Estado federal y de ciertas ‎empresas privadas. ‎

Los datos proporcionados por el «Consejo de Control de la Pandemia» serían utilizados para ‎decidir periódicamente qué zonas serían sometidas a medidas de confinamiento y por cuánto ‎tiempo. ‎

Esto es, a grandes rasgos, lo que plantea el Plan que la Fundación Rockefeller pretende instaurar ‎en Estados Unidos, así como en otras tierras. Su aplicación, aunque fuese sólo parcial, daría ‎lugar a una concentración del poder económico y político en las manos de élites aún más ‎restringidas que hoy, en detrimento de una creciente mayoría que se vería privada de sus ‎derechos democráticos fundamentales. ‎

Y toda esa operación se desarrolla invocando la necesidad de «controlar el Covid-19», cuya tasa ‎de mortalidad –según los datos oficiales– se sitúa hasta ahora por debajo de un 0,03% de la ‎población estadounidense. El Plan de la Fundación Rockefeller utiliza el virus como un arma, de ‎una manera aún más peligrosa que el riesgo que el Covid-19 puede representar para la salud ‎humana. ‎

miércoles, 10 de junio de 2020

LA FIESTA DE CORPUS CRHISTI.


   Sacramentsprocessie door straten van Gennep - GennepNews
Como ya lo dije en otro tiempo, Cristo nos representó su santísimo cuerpo bajo la figura de pan y en el Nuevo Testamento dejando la figura dice de sí mismo: "Yo soy el pan vivo que descendí del cielo." Más adelante continua: "El pan que yo daré, es mi es mi carne por la vida del mundo."
Este es aquel pan que el ángel trajo a Elías. "Miro Elías y vio junto a su cabeza un pan cocido al rescoldo y un vaso de agua." Por el pan cocido al rescoldo se figura al cuerpo de Cristo, el cual esta velado por los accidentes significados por las cenizas y el vaso de agua significa el misterio de la sangre de Cristo. Pero de Elías se dice que antes de comer de este pan hizo cuatro cosas: " dejar al criado, marchar al desierto, sentarse bajo un enebro y despertar al llamado del ángel. Estas cuatro cosas nos señalan cuatro disposiciones que debemos tener para acercarnos a recibir el Cuerpo de Cristo: huir de los consuelos del mundo, entrar en religión, sujetarse en ella al prelado y tener devoción para con Dios.

a)    Ha de huir de los consuelos del mundo.

Porque hallándose, en este Sacramento la plenitud de la consolación espiritual y no comunicándose ésta a los que dan entrada a otro género de consolaciones, síguese necesariamente que quien quiera alcanzarla deberá dejar la delectación carnal. Precisamente a Bersabé vino Elías y Bersabé significa fuente de hartura, palabra que podemos aplicar a N. S., porque en Él se encuentra la plenitud de gracia. Y continua la escritura Santa diciendo: "Dejo allí al criado." Y ¿Qué cosa se significa por este criado sino las cosas de este mundo? Y, efectivamente, quien deja al criado deja las puerilidades mundanales.
    
b) Entrar en la religión.
Quien desea acercarse dignamente a este Sacramento ha de arreglar su alma según la honestidad de vida, propia del estado religioso, lo cual se significa en las palabras: "Elías marcho al desierto." El desierto, se deriva de la palabra desero, que equivale a dejar, significa el estado religioso, donde se dejan las cosas temporales. Y, en verdad, se en este estado las riquezas por el voto de pobreza; los placeres por el voto de castidad; y las honras y dignidades mundanas, por la abnegación de la voluntad propia. Y no hay en el mundo cosa tan prejudicial ni nociva como estas tres concupiscencias. Lo dice claramente San Juan: "Todo lo que hay en el mundo, es concupiscencia de carne, concupiscencia de ojos y soberbia de vida." Y así como por medio de estas tres concupiscencias cautiva el diablo las almas pecadoras, así también mediante ellas mueve guerra contra las almas religiosas.

c) Ha de sujetarse al prelado; y esta es la sumisión que se deja entrever cuando se nos dice que Elías se sentó bajo el enebro.

El enebro, como dice San Isidoro, es un arbusto, cuyas cenizas conservan el fuego durante todo el año. ¿Qué es por lo tanto lo que podemos deducir del enebro sino el buen prelado? Por la ceniza del enebro se entiende la humildad del prelado, la cual suele conservar en los corazones de los súbditos el fuego del amor mutuo y el calor de la devoción ferviente.
d) La devoción para con Dios.
El Ángel despertó a Elías. ¿Qué se entiende por el ángel sino la divina gracia? Porque entonces nos envía Dios algo como a su ángel cuando infunde en nosotros la gracia. Y este ángel nos excita repetidas veces por lo mismo que es propio de la gracia movernos interiormente a progresar constantemente en ella. Siendo cuatro los efectos que se consiguen quien dignamente recibe este sacramento: Nos conforta para la acción, nos eleva a la contemplación, nos dispone para la revelación de las cosas divinas y nos anima y enciende para el desprecio del mundo y para desear los bienes celestiales y eternos. Por esto concluye las Sagradas Escrituras: "Elías confortado con aquella comida, caminó hasta llegar al monte de Dios, vio secretos divinos y se paró a la puerta de la cueva."
En cuanto al primer efecto el Sacramento nos fortalece para la acción que confortada con este manjar celestial camina cuarenta días, en donde el numero cuarenta no resulta sino de la multiplicación de diez por cuatro. Pues por el número diez se entiende el decálogo, al que se reduce todo el Antiguo Testamento y por el número cuatro todo el Nuevo Testamento. Ahora bien, caminar, fortalecido por aquella comida, equivale a progresar en la vida espiritual durante todo el tiempo de la prueba, lo cual debe regularse por el Antiguo y el Nuevo Testamento.
El segundo efecto es elevarla a la contemplación lo cual se entenderá mejor con aquel cap. del Éxodo: "Moisés apacentaba las ovejas" esta acto designa el ejercicio de la acción, luego añade "Llevo el rebaño al interior del desierto" donde se ha entender que todas las operaciones y afectos se ha de reducir a lo interior del corazón. "Llego al monte de Dios" en lo que se expresa la elevación de la mente a las cosas celestiales. Y concluye "Se le apareció el Señor" señalando el momento en que se le comunica al alma el don de la contemplación. Como Uds. ya saben se le apareció el Señor en llama de fuego, cuya propiedad es iluminar y calentar. El alma cuando llega a esta contemplación mediante este Sacramento, no solo el entendimiento se ilumina, sino también la voluntad se inflama con el incendio del amor.
El tercer efecto nos dispone para la revelación de los divinos secretos; por esto se le dijo a Elías: "Sal fuera y ponte sobre el monte delante del Señor; y he aquí que pasa el Señor, y delante del  Señor un viento grande y fuerte  que trastorno los montes y quebranto las piedras; el Señor no está en el viento; y tras el viento un terremoto; el Señor no está el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, y el Señor no está en el fuego; y tras el fuego un silbo de un vientecillo suave y allí estaba el Señor." Fue revelado a Elías que el Señor no se encuentra ni en el viento de la soberbia, ni en el estremecimiento de la impaciencia, ni en el fuego de la codicia o de la concupiscencia carnal, sino en el viento suave, o sea, en la tranquilidad de la conciencia pacífica.
El cuarto efecto se produce en nosotros cuando nos mueve a despreciar al mundo y buscar con mayor ahínco los bienes celestiales lo cual se sobreentiende con aquella acción de Elías cuando: "Cubrió su rostro con el manto, y, habiendo salido, paróse a la puerta de la cueva." Ciertamente esto sucede en el alma cuando es llevada o levantada a contemplar lo inmenso de la divina hermosura y lo infinito de la potencia divina, luego se recoge en su propia pequeñez; cubre su rostro con la profunda humildad, sale fuera de la codicia del mundo, se para a la puerta de la cueva, es decir, suspira por la eternidad. 

lunes, 8 de junio de 2020

EL SERCRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO. San Luis María Grigñon de Monfort


Historias del Rosario Tráiler - SensaCine.com
13a Rosa
41) Honramos las perfecciones de Dios en cada palabra que decimos de la oración dominical.
Honramos su fecundidad con el nombre de Padre. Padre que tenéis desde la eternidad un Hijo que es Dios como Vos mismo, eterno, consubstancial, que es una misma esencia, una misma potencia, una misma bondad, una misma sabiduría con Vos, Padre e Hijo que amándoos producís al Espíritu Santo, que es Dios, tres personas adorables que son un solo Dios.
¡Padre nuestro! Es decir, Padre de los hombres por la creación, por la conservación y por la redención. Padre misericordioso de los pecadores. Padre amigo de los justos, Padre magnífico
de los bienaventurados.
Que estás. Por esta palabra admiramos la inmensidad, la grandeza y la plenitud de la esencia de Dios, que se llama con verdad "El que es" (3): es decir, que existe esencialmente, necesariamente y eternamente, que es el Ser de los seres, la causa de todos los seres; que encierra eminentemente en sí mismo las perfecciones de todos los seres; que está en todos por su esencia, presencia y potencia, sin estar encerrado en ellos. Honramos su sublimidad, su gloria y majestad en estas palabras: que estás en el cielo, es decir, como sentado en vuestro trono, ejerciendo vuestra justicia sobre todos los hombres.
Adoramos su santidad deseando que su nombre sea santificado. Reconocemos su soberanía y la justicia de sus leyes ansiando la llegada de su reino y que le obedezcan los hombres en la tierra como lo hacen los ángeles en el cielo. Creemos en su Providencia rogándole que nos dé nuestro de pan de cada día. Invocamos su clemencia pidiéndole el perdón de nuestros pecados.
Reconocemos su poder al rogarle que no nos deje caer en la tentación. Nos confiamos a su bondad esperando que nos librará del mal. El Hijo de Dios, que glorificó siempre a su Padre por sus obras, ha venido al mundo para que le glorifiquen los hombres y les enseñó la manera de honrarle con esta oración que Él mismo se dignó dictarles. Debemos, pues, rezarla con frecuencia, con atención y con el mismo espíritu que Él la ha compuso.
14a Rosa
42) Cuando rezamos atentamente esta divina oración, hacemos tantos actos de las más elevadas virtudes cristianas cuantas palabras pronunciamos. Diciendo: Padre nuestro, que estás en el cielo, hacemos actos de fe, adoración y humildad; y deseando que su nombre sea santificado y glorificado, aparece en nosotros un celo ardiente por su gloria.
Pidiéndole la posesión de su reino, practicamos la esperanza. Deseando que se cumpla su voluntad en la tierra como en el cielo, mostramos espíritu de perfecta obediencia. Al pedirle el
pan nuestro de cada día, practicamos la pobreza de espíritu y el desasimiento de los bienes de la tierra. Rogándole que nos perdone nuestros pecados, hacemos un acto de arrepentimiento; y perdonando a los que nos ofendieron, ejercitamos la misericordia en su más alta perfección.
Pidiéndole socorro en las tentaciones, hacemos actos de humildad, de prudencia y de fortaleza.
Esperando que nos libre del mal, practicamos la paciencia. En fin, pidiéndole todas estas cosas no solamente para nosotros, sino también para el prójimo y para todos los fieles de la Iglesia, hacemos oficio de verdaderos hijos de Dios, le imitamos en la caridad, que alcanza a todos los hombres, y cumplimos el mandamiento de amar al prójimo.
43) Detestamos todos los pecados y observamos todos los mandamientos de Dios cuando al rezar esta oración siente nuestro corazón de acuerdo con la lengua y no tenemos ninguna intención contraria al sentido de estas divinas palabras. Pues cuando reflexionamos que Dios está en el cielo -es decir, infinitamente elevado sobre nosotros por la grandeza de su majestad-, entramos en los sentimientos del más profundo respeto en su presencia; y, sobrecogidos de temor, huimos del orgullo, abatiéndonos hasta el anonadamiento. Al pronunciar el nombre del Padre recordamos que debemos la existencia a Dios por medio de nuestros padres, y del mismo modo nuestra instrucción por medio de los maestros, que representan aquí, para nosotros, a Dios, de quien son vivas imágenes; y nos sentimos obligados a honrarles, o –por mejor decir- a honrar a Dios en sus personas, y nos guardamos muy bien de despreciarlos y afligirlos.
Cuando deseamos que el santo nombre de Dios sea glorificado, estamos muy lejos de profanarlo. Cuando miramos el reino de Dios como nuestra herencia, renunciamos en absoluto a los bienes de este mundo; cuando sinceramente rogamos para nuestro prójimo los bienes que deseamos para nosotros mismos, renunciamos al odio, a la disensión y a la envidia.
Pidiendo a Dios nuestro pan de cada día, detestamos la gula y la voluptuosidad que se nutren de la abundancia. Rogando a Dios verdaderamente que nos perdone como nosotros perdonamos a nuestros deudores, reprimimos nuestra cólera y nuestra venganza, devolvemos bien por mal y amamos a nuestros enemigos. Pidiendo a Dios que no nos deje caer en el
pecado en el momento de la tentación, demostramos huir de la pereza y que buscamos los medios de combatir los vicios y buscar nuestra salvación. Rogando a Dios que nos libre del mal, tememos su justicia y somos felices porque el temor de Dios es el principio de la sabiduría. Por el temor de Dios evita el hombre el pecado.
15a Rosa
44) La salutación angélica es tan sublime, tan elevada, que el Beato Alano de la Roche ha creído que ninguna criatura puede comprenderla y que sólo Jesucristo, hijo de la Santísima Virgen, puede explicarla.
Tiene origen su principal excelencia en la Santísima Virgen, a quien se dirigió, de su fin, que fue la Encarnación del Verbo -para la cual se trajo del cielo- y del arcángel San Gabriel, que la pronunció el primero.
La salutación resume en la síntesis más concisa toda la teología cristiana sobre la Santísima Virgen. Se encuentra en ella una alabanza y una invocación. Encierra la alabanza cuanto forma la verdadera grandeza de María; la invocación comprende todo lo que debemos pedirle y lo que de su bondad podemos alcanzar. La Santísima Trinidad ha revelado la primera parte; Santa Isabel, iluminada por el Espíritu Santo, añadió la segunda; y la Iglesia en el primer Concilio de Éfeso en 430, ha puesto la conclusión, después de condenar el error de Nestorio y de definir que la Santísima Virgen es verdaderamente Madre de Dios. El Concilio ordenó que se invocase a la Santísima Virgen bajo esta gloriosa cualidad, expresada por estas palabras: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte."
45) La Santísima Virgen María fue aquella a quien se hizo esta divina salutación para llevar a cabo el asunto más grande e importante del mundo, la Encarnación del Verbo Eterno, la paz
entre Dios y los hombres y la redención del género humano. Embajador de tan dichosa nueva fue el arcángel Gabriel, uno de los primeros príncipes de la corte celestial. La salutación angélica contiene la fe y la esperanza de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles; es la constancia y la fuerza de los mártires, la ciencia de los doctores, la perseverancia de los confesores y la vida de los religiosos. Es el cántico nuevo de la ley de gracia, la alegría de los ángeles y de los hombres, el terror y la confusión de los demonios.


martes, 2 de junio de 2020

‎¡Basta ya de “consenso”!‎

Los médicos y los políticos que han hechos largos estudios son teóricamente científicos. ‎Pero en la práctica son pocos los que actúan como científicos. En este momento, ‎nadie quiere hacerse responsable de las medidas, supuestamente sanitarias, impuestas a ‎la población –confinamiento, distanciamiento social, uso obligatorio de mascarillas ‎quirúrgicas y de guantes, etc. Todos se esconden tras decisiones de tipo colegial e ‎invocan “la Ciencia” y “el Consenso”.‎



Francia: De izquierda a derecha, el ministro del Interior, el primer ministro y el ministro ‎de Salud (los 3 personajes con corbata) anuncian una serie de medidas que violan ‎la Constitución y ceden la palabra al presidente del Consejo Científico sobre el Covid-19 y del ‎Comité Nacional de Ética (al centro, sin corbata) para que aporte su “bendición científica”.‎

Colegialidad de fachada
La epidemia de Covid-19 tomó desprevenidos a los responsables políticos, que habían olvidado su ‎principal función: garantizar la protección de sus conciudadanos. ‎
Llenos de pánico, esos responsables políticos recurrieron a ciertos gurús, principalmente al ‎matemático británico Neil Ferguson del Imperial College [1] y al ‎médico estadounidense Richard Hatchett, ex colaborador del secretario de Defensa Donald Rumsfeld y actual jefe de la CEPI (Coalition for Epidemic ‎Preparedness Innovations) [2]. Y, al anunciar las decisiones, los políticos invocaron a esos científicos para ‎justificarlas y se escudaron en la aprobación de personalidades con cierta autoridad moral. ‎
El resultado fue que en Francia –país laico por excelencia– el presidente Emmanuel Macron ‎se rodeó de un Consejo Científico para el Covid-19, conformado principalmente con ‎matemáticos y médicos, bajo la autoridad del presidente del Comité Consultativo Nacional de ‎Ética. ‎
Es de público conocimiento que los científicos no estaban de acuerdo entre sí sobre la manera ‎de enfrentar la epidemia. Por consiguiente, al conformar el «Consejo Científico» se excluyó a ‎los científicos que el gobierno no quería escuchar para dar la palabra únicamente a aquellos ‎cuyo discurso parecía “apropiado”. Por otro lado, la nominación de una personalidad “moral” ‎para encabezar ese dispositivo tuvo como objetivo justificar una serie de decisiones que afectan ‎las libertades ciudadanas presentándolas como decisiones necesarias, a pesar de que contradicen ‎la Constitución de la República. ‎
Dicho de otra manera, este “Consejo” fue sólo una pantalla destinada a cubrir la responsabilidad ‎del presidente de la República y del gobierno. Por cierto, es necesario recordar aquí que ‎ya existían una administración de la Salud Pública y un Alto Consejo de Salud Pública, mientras ‎que la creación del nuevo Consejo no tiene ninguna base legal. ‎
Los debates sobre la manera de enfrentar la epidemia y los tratamientos aplicables cayeron ‎rápidamente en el mayor desorden. El presidente Macron designó entonces una segunda ‎instancia –un Comité de Análisis en Investigación y Experticia, supuestamente encargado de ‎poner orden. Lejos de ser un foro científico, ese nuevo Comité defendió las posiciones de la CEPI, ‎en contra de la experiencia de los médicos clínicos. ‎
El papel de los responsables políticos es estar al servicio de sus conciudadanos, en vez de ‎limitarse a gozar de los automóviles oficiales del Estado y de pedir auxilio cuando caen en pánico. ‎El papel de los médicos es ocuparse de sus pacientes, en vez de perder el tiempo en seminarios ‎de dudosa utilidad en las playas de las islas Seychelles. ‎
El caso de los matemáticos es diferente. Su papel consiste en cuantificar observaciones, pero ‎algunos de ellos desataron el pánico para apropiarse una parte del Poder. ‎
La política y la medicina como ciencias
Sea o no del agrado de políticos y médicos, el hecho es que la política y la medicina son ciencias. ‎Pero durante los últimos años tanto la política como la medicina han sucumbido al interés ‎monetario, convirtiéndose así en las ocupaciones más corruptas de Occidente –seguidas de cerca ‎por la actividad periodística. No abundan los políticos o médicos capaces de poner en tela ‎de juicio lo que supuestamente “saben”, a pesar de que ese proceso de constante ‎cuestionamiento debe ser la cualidad básica de todo científico. A lo que se dedican ahora es a ‎‎“hacer carrera”. ‎
La ciudadanía no sabe defenderse de esta degradación de nuestras sociedades. En primer lugar, ‎los ciudadanos estiman que tienen derecho a criticar a los responsables políticos. Pero, ‎extrañamente, no se creen con derecho a hacer lo mismo con los médicos. En segundo lugar, la ‎muerte de un paciente puede llevar la ciudadanía a recurrir a los tribunales contra los médicos… ‎pero nadie denuncia la corrupción de los médicos por parte de la industria farmacéutica. ‎Sin embargo, la existencia de esa corrupción está lejos de ser un secreto: es también de público ‎conocimiento que las transnacionales farmacéuticas disponen de enormes presupuestos y de ‎gigantescas redes de cabilderos, capaces de alcanzar a cualquier médico en los países ‎desarrollados. Al cabo de años de ese rejuego, las profesiones médicas han perdido el verdadero ‎sentido de su profesión. ‎
Algunos políticos protegen a sus países. Otros no.
Hay médicos que se ocupan de sus pacientes. Otros se ocupan sobre todo de ganar dinero. ‎
En algunos hospitales, los pacientes sospechosos de haber contraído el Covid-19 tenían 5 veces ‎más posibilidades de morir que en otras instalaciones de salud, a pesar de que los médicos que ‎debían ocuparse de ellos habían seguido exactamente los mismos estudios y disponían del mismo ‎material. ‎
La ciudadanía debe exigir que se den a conocer los resultados concretos de cada instalación ‎hospitalaria. ‎
El profesor francés Didier Raoult se ocupa con éxito de personas que han contraído ‎enfermedades infecciosas, éxito gracias al cual pudo construir el instituto que hoy dirige ‎en Marsella. La profesora, también francesa, Karine Lacombe trabaja para la transnacional ‎estadounidense Gilead Sciences, lo cual le valió convertirse en jefa del servicio de enfermedades ‎infecciosas del hospital Saint-Antoine, en París. Gilead Sciences es la empresa estadounidense que ‎tuvo como presidente a un tal… Donald Rumsfeld –otra vez aparece este nombre– y que produce ‎los medicamentos más caros y a menudo menos eficaces del mundo. ‎
Para ser más claro aún, no estoy diciendo que los médicos en general sean corruptos sino que ‎se hallan bajo la dirección de una serie de “mandarines” y de una administración ampliamente ‎corruptos. Ahí reside el problema de los hospitales franceses, que obtienen resultados mediocres ‎a pesar de que disponen de un presupuesto muy superior al de la mayoría de los demás países ‎desarrollados. No es una cuestión de dinero sino de adónde va ese dinero. ‎
La prensa médica ya no es científica
La prensa médica ha dejado de ser científica. No me refiero a las cuestiones oscuramente ‎ideológicas denunciadas en 1996 por el físico Alan Sokal [3] sino al hecho que el 75% de los artículos que ‎se publican ahora son inverificables. ‎
De manera casi unánime, los grandes medios de difusión participaron en una campaña de ‎intoxicación en favor de un estudio publicado en The Lancet, estudio que condena el protocolo ‎de tratamiento contra el Covid-19 utilizado en Marsella por el profesor Didier Raoult mientras ‎que abre el camino al medicamento de Gilead Science, el Remdesivir [4]. ‎No importó que el estudio no se basara en casos escogidos al azar, que no sea verificable, ‎ni que su principal autor –el doctor Mandeep Mehra– trabaje en el hospital Brigham de Boston ‎precisamente en la promoción de Remdesivir, todo lo cual indica que el estudio en cuestión ‎no es lo que pudiera llamarse “imparcial”. Sólo el Guardian fue un poco más lejos y señaló que ‎los datos utilizados en la realización de ese estudio están manifiestamente falsificados ‎‎ [5].‎
Cualquiera que lea ese «estudio» tendría que preguntarse ¿cómo es posible que The Lancet, ‎que tiene la reputación de ser una «prestigiosa revista científica», haya podido publicar una ‎superchería tan burda? Pero, ¿no hemos encontrado antes supercherías idénticas en las ‎publicaciones políticas «de referencia», como el diario estadounidense The New York Times y ‎el francés Le Monde? Basta señalar que The Lancet es publicado por el principal editor médico ‎del mundo, el grupo holandés Elsevier, que amasa jugosas ganancias vendiendo artículos a ‎precios astronómicos y creando falsas publicaciones científicas redactadas de cabo a rabo por la ‎industria farmacéutica para vender sus productos [6].‎
Hace poco denuncié en este sitio web la operación de la OTAN tendiente a favorecer, mediante ‎la manipulación de motores de búsqueda en internet, ciertas fuentes de información “confiables” ‎en detrimento de otras [7]. El hecho es que el mero nombre de ‎un editor o de un medio nunca constituye una garantía definitiva de competencia o de sinceridad ‎en materia de información. El público debe juzgar cada libro, cada artículo en función de su ‎contenido real y aplicándole el máximo rigor de su espíritu crítico. ‎
‎EL CONCENSO CIENTIFICO
Hace años que los científicos diplomados han dejado de interesarse por la ciencia y prefieren ‎acogerse al consenso de su profesión. Ese fenómeno ya pudo verse en el siglo XVII, cuando los ‎astrónomos de aquella época se concertaron en contra de Galileo. Como no podían hacerlo ‎callar, recurrieron a la iglesia y esta lo condenó a pudrirse en la cárcel de por vida. Con esa ‎acción, Roma imponía el «consenso científico». ‎
Algo similar ocurrió hace 16 años, cuando la justicia de París rechazó todas mis denuncias contra ‎grandes diarios que me difamaban sin otro argumento que la afirmación según la cual lo que yo ‎escribía no podía ser cierto… porque el «consenso periodístico» decía lo contrario. Pero ‎nadie podía echar abajo las pruebas que yo esgrimía. ‎
Es también en nombre del «consenso científico» que el público sigue creyendo en el ‎‎«calentamiento climático», creencia promovida por la ex primer ministro británica Margaret ‎Thatcher [8]. Pero nadie toma en cuenta los ‎numerosos debates científicos sobre ese tema. ‎
La verdad no es una opinión sino el fruto de un proceso de búsqueda. La verdad no se determina ‎por votación y siempre hay que preguntarse si es realmente cierta. ‎

[1] «Covid-19: Neil Ferguson, el Lysenko del liberalismo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19 de abril de 2020.
[2] «Covid-19 y “Amanecer Rojo”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 28 de abril ‎de 2020.
[3Impostures intellectuelles, Alan Sokal ‎y Jean Bricmont, ediciones Odile Jacob, 1997.
[4] “Hydroxychloroquine or ‎chloroquine with or without a macrolide for treatment of COVID-19: a multinational registry ‎analysis”, Mandeep R. Mehra, ‎Sapan S. Desai, Frank Ruschitzka, Amit N. Patel, The Lancet Online, 22 de mayo de 2020.
[5] “Questions raised over hydroxychloroquine study which caused WHO to halt trials for Covid-19”, Melissa Davey, ‎‎The Guardian, 28 de mayo de 2020.
[6] “Elsevier published 6 fake journals”, ‎Bob Grant, The Scientist, 7 de mayo de 2009.
[7] «La Unión Europea, la OTAN, ‎NewsGuard y la Red Voltaire», ‎por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de mayo de 2020.
[8] «1997-2010: La ecología financiera», por Thierry Meyssan, ‎‎Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 28 de abril de 2010.


sábado, 30 de mayo de 2020

EL DIA DE PENTECOSTÉS O VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO.



Cum venerit Paraclitus quem ego mitam
vobis a Patre, Spiritum veritatis qui a
Patre procedid, ille testimonium perhibebid
de me.
Cuando viniere el Consolador, el Espíritu de verdad, que procede del Padre y que yo os enviaré de parte de mi Padre , él dará testimonio de mí. Joan. cap. XV, v . 26.
El Rey inmortal de la Gloria se ha propuesto, mis amados oyentes, celebrar de un modo propio de su majestad y grandeza, la gran victoria que consiguiera del príncipe del mundo. Jesucristo había cumplido su altísima misión entre los hombres: había borrado con su sangre la escritura de la maldición del mundo, y realizando en su Persona todos los antiguos vaticinios, como oveja se había dejado conducir al lugar del sacrificio, Concluida la grande obra de la Reparación humana, resucitó por su propia virtud, y después de permanecer por espacio de cuarenta días sobre la tierra , en cuyo tiempo consoló e instruyó a sus Apóstoles, subió triunfante y glorioso al cielo a ocupar su trono a la diestra del Eterno Padre. ¿Y de qué modo se propone celebrar tan admirable triunfo? Concediendo a los hombres dones dignos de un Dios de infinita bondad y misericordia: Áscendens Christus in altum dedit dona hominibus.
¿Y qué don es este? El Espíritu Santo, la tercera Persona de la Santísima Trinidad que procede del Padre y del Hijo y que desciende para iluminar a los que habían de anunciar el Evangelio por toda la tierra.
Sí , cristianos: a los cincuenta días de la Pascua célebre en que Jesucristo consumó el sacrificio de su vida, y días después de su Ascensión a los cielos, cuando se celebraba en Jerusalén la fiesta llamada por los judíos de Pentecostés, mandada observar en los sagrados libros del Levítico y del Deuteronomio para recordar el gran beneficio que el Señor dispensara al pueblo de Israel, dándoles por medio de Moisés la ley grabada en dos tablas, hallándose los Apóstoles y discípulos reunidos en el Cenáculo, lugar que el Padre San Agustín llama primer templo de la Iglesia cristiana, se verificó el gran prodigio de la venida del Espíritu Santo. Allí en aquel mismo sitio donde Jesucristo celebrara la íntima cena, aquella cena memorable en la que realizara el admirable prodigio de su amor en la institución del Santísimo Sacramento de la Eucaristía, encontrábanse el día de Pentecostés, la Madre de Jesús y con los Apóstoles un gran número de discípulos entregados a la oración. Eran como las nueve de la mañana, cuando se sintió un ruido repentino, como a manera de viento impetuoso, y vieron resplandecer en el aire como lenguas de fuego, las cuales se fueron colocando sobre cada uno de los congregados en aquella santa asamblea, y fueron todos llenos del Espíritu Santo: et repleti sunt omnes Spiritu Sancto.
Con tan sencillas palabras como las que acabáis de oír, nos da cuenta el Evangelio de un suceso de tan universales consecuencias. ¡Ojalá me encontrase yo capaz de hablar dignamente y con fruto de este misterio de la Religión! El Espíritu Santo, según el sentir del angélico doctor y de todos los teólogos, baja a promulgar del modo más solemne y a consumar cuanto era necesario para llevar a cabo el plan de la propagación del Evangelio.
No trato por cierto, mis hermanos, de hacer ostentación de erudición teológica combatiendo los absurdos errores de los macedonianos, ni de los de otros heresiarcas sobre el punto que nos ocupa. Mi objeto es únicamente haceros conocer con el lenguaje más sencillo los grandes prodigios que obró el Espíritu Santo cuando descendió sobre el colegio Apostólico, y los que puede obrar en nosotros, si le recibimos y correspondemos a sus dones.
Espíritu Divino que iluminasteis a los Apóstoles haciéndoles aptos para predicar el Evangelio santo; dignaos favorecerme con un rayo de luz celestial, que disipe mi ignorancia, para desempeñar dignamente y con fruto mi santo ministerio. Sea mi intercesora vuestra Esposa Santísima, a la que saludamos con el mayor afecto de nuestros corazones. Ave María.
Se ha llevado a cabo una admirable transformación.
Aquellos hombres escogidos por Jesucristo para que continuasen la grande obra por Él iniciada de la regeneración social por medio de la predicación del Evangelio, eran unos hombres toscos e ignorantes: en vano se hubiese buscado en ellos conocimiento alguno de las ciencias: además de ignorantes eran tímidos y aun cobardes. Pues bien, cristianos, dirigíos en este día con vuestra consideración al Cenáculo de Jerusalén.
No solamente los Apóstoles, sino los demás discípulos del Salvador hasta el número de ciento y veinte que allí se hallan congregados, son ya otros hombres: ha desaparecido en todos ellos la ignorancia, así como la cobardía: explican e interpretan admirablemente las sagradas escrituras: no hay para ellos idioma desconocido, y a su presencia queda confundida toda la sabiduría del mundo y aparecen como pigmeos aquellos varones que gozaran reputación de sabios entre las gentes. Llenos de valor e intrepidez, están dispuestos a combatir los errores, y a hacer triunfar la verdad en todas partes. Animo esforzado se necesita para luchar con mil contrarios elementos; pero llenos de fortaleza se hallan dispuestos a sufrir toda clase de contradicciones y hasta la misma muerte, en el cumplimiento de sus deberes. No hay que extrañar esta transformación: es efecto producido por el Espíritu Santo, que descendiendo sobre los discípulos de Jesucristo, inflamó sus almas y las llenó de los más celestiales dones.
Sabido es lo que eran los Apóstoles antes de recibir el Espíritu Santo: asociados al Divino Maestro escuchaban de continuo su doctrina, siendo al mismo tiempo testigos de sus maravillas y  asombrosos milagros.
Nada de esto sirvió para que desechasen su ignorancia y sus ideas carnales. Si Jesucristo les habla de su reino creen que es un reino temporal y aspiran a sus primeras sillas: si ora les da a comprender el gran misterio de la Eucaristía que ha determinado efectuar o bien les habla de su resurrección, no entienden palabra de lo que oyen. Eran, en suma, hombres carnales y groseros, en quienes nada hubiesen podido conseguir los más profundos maestros en las ciencias mundanas. En la fe eran débiles: el más firme de todos, el que había sido el primero en confesar públicamente la divinidad de Jesucristo, y había ofrecido morir en su compañía si hubiera sido necesario, le niega lleno de cobardía en el atrio del Pontífice.
¡Qué diferencia tan admirable luego que el Espíritu Santo ha descendido sobre ellos! No se ocultan ya de la vista de los hombres. Llenos de valor y de fortaleza, anuncian que aquel a quién los judíos han hecho morir con la nota de infamia en el patíbulo de la Cruz, es el verdadero Dios. Al eco de su voz se bambolean sobre sus pedestales y caen por tierra las estatuas de los ídolos que arrebataban las adoraciones de los hombres debidas tan solamente al verdadero Dios. ¡Cuánta sabiduría en sus palabras! ¡Cuánta profundidad en sus conceptos! ¿Hay por ventura en sus sermones gentes de diversos países y naciones? Nada importa. Todos los entienden, cual si hablasen a una vez todos los idiomas. Los partos y los medos, los persas y los árabes, los egipcios, los habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, los del Ponto, la Frigia y la Bitinia, todos los habitantes de la tierra oyen hablar a los Apóstoles en sus respectivos idiomas, porque todos los poseen a la perfección.
Llenos de intrepidez y ansiosos por extender el reino de Jesucristo se reparten por el mundo , y al poco tiempo el nombre del Redentor de la humanidad es conocido en Macedonia por la predicación de Mateo. Bartolomé en Lycaonia y en Babilonia Tadeo triunfan del error: y mientras Andrés trabaja incansable en Acaya y Santiago el menor predica en Mesopotamia, lo hacen también con celo infatigable, Pedro en Roma, Juan en Asia, Santiago el mayor en nuestra España, al par que sufren grandes trabajos por la propagación de la fe y triunfo de la naciente Iglesia, Tomas en la India, Felipe en la Frigia, así como Simón en Egipto y Matías en la Judea.
¿Y quién podrá, mas, numerar sus conquistas? Abrid la historia de la Iglesia, contempladla en su infancia y no podréis menos de quedar maravillados. ¡Cuánto puede la gracia del Señor! Ellos a la presencia de los poderosos los reprenden dándoles en rostro con sus maldades. Verdad es que empiezan contra ellos terribles persecuciones: que se pretende sellar sus labios por medio de crueles amenazas: pero ellos en ser perseguidos como su divino Maestro encuentran su mayor gloria, y aspiran no a honras mundanas ni a esos laureles que se marchitan, sino a la aureola del cielo, vertiendo su sangre en los más horrorosos martirios. Preparen, pues, los poderes de la tierra oscuros calabozos, que los Apóstoles convertirán en escuela de celestial doctrina: dispongan crueles tormentos que miraran como blandos y mullidos lechos. Nada será suficiente para vencer la fortaleza de aquellos hombres sobre quienes descansan los dones del Espíritu Santo.
CONTINUARA...

viernes, 29 de mayo de 2020

“LLEGARÁ EL DÍA…”: LA PROFECIA RECUPERADA DE PIO XII


S. S, PIO XII Y MONS. LEFEBVRE

 “Supongamos que el comunismo es uno de subversión más evidente utilizado contra la Iglesia y las tradiciones de la revelación divina. Entonces seremos testigos de la contaminación de todo lo que es espiritual: filosofía, ciencia, derecho. Enseñanza, medios, literatura, teatro y religión. (Hoy somos testigos de ello la teología escolástica ha sido reemplazada por la teología de la liberación y de los “grandes teólogos” como Gutierres, Tilar de Chardan entre otros)
Me preocupan las confidencias de la Virgen con la pequeña Lucia de Fátima. Esta insistencia de la buena Señora en los peligros que amenazan a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que representa alterar la fe en su liturgia, en su teología y en su alma. (La consagración de Rusia al Inmaculado corazón de María)
Ciento en mí alrededor que los innovadores desean desmantelar la liturgia sagrada, (Hoy por hoy nadie duda de dicha destrucción al introducir la “misa nueva” y relegar e incluso hasta vetar la liturgia tradicional) destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus virtudes y llenarlas de culpa por su pasado histórico. (Ya la infiltración judeo-masónica estaba instaurada en las grandes jerarquías de la Iglesia y le están pidiendo rinda cuantas de su pasado y el actual “Pontífice” ya pidió perdón por los “excesos” de la Iglesia en el pasado, que felonía descarada, la Iglesia tiene a su único Juez Jesucristo a quien debe rendir cuentas de sus actos) Aquí estoy convencido que la Iglesia de Pedro tendrá que reclamar su pasado de lo contrario cavara su propia tumba.
Luchare esta batalla con todas mis fuerzas, dentro de la Iglesia como fuera de ella, incluso si las fuerzas del mal pudieran aprovecharse de mi persona, mis acciones y mis escritos mientras intentemos hoy deformar la historia de la Iglesia.(Su Santidad Pío XII en la segunda guerra mundial defendió a los judíos, mismos que después lo difamarían mordiendo la mano de quien los salvo de las garras de los Nazis) Todas las herejías todas humanas que deforman la palabra de Dios parecen ser mejores que ella. (Desde Pablo VI hasta el actual “Pontífice” no han hecho otra cosa que equiparar la verdad divina con las religiones falsas y hasta con la Pachamama etc.)
Llegará un día en que el mundo civilizado negara a su Dios cuando la Iglesia dudara como Pedro dudo. Entonces estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios, que su Hijo es solo un símbolo, una filosofía como muchas otras. (Más claro échenle agua de todas las barbaridades que a dicho Panchito y no se escandalicen por decirle así pues él ha dicho y hecho cosas más horribles que decirle Panchito)
En las iglesia los hombres buscaran en vano la lámpara roja donde Jesús los espera; y como la pecadora que llora frente a la tumba vacía exclamaran: ¿”A dónde lo han llevado”? (Eso a donde se lo han llevado, lo quitaron del centro de los altares, unos lo pusieron a un lado un poco o un mucho retirado pues les molestaba donde estaba, otros le han hecho una capilla como en la catedral de Guadalajara Jalisco México y otros ¿Quién sabe dónde lo han metido?)
Sera entonces que los sacerdotes del África, Asia y las Américas, entrenados en los seminarios misioneros (No todos los seminarios sino solo algunos de ellos que no han pactado con Roma modernista, que han hecho su juramento anti modernista, como los médicos su juramento Hipocrático y fueron enseñados en la doctrina escolástica no diocesanos), se levantaran y dirán que el “pan de vida no es un pan ordinario” que la Madre del Dios-Hombre no es una madre como muchas otras (Como se dice hoy día que dicen tuvo relaciones como todas las mujeres, que desfachatez deberían ser quemados por herejes). Y serán destrozados por haber testificado que el cristianismo no es una religión como cualquier otra, ya que la cabeza es el Hijo de Dios y la Iglesia es su Iglesia.
Nota. Les dejo el enlace para que vean la veracidad de lo escrito y se pongan a meditar en serio porque nosotros los sacerdotes tridentinos no podremos solos darle la vuelta a esta situación sin ustedes, que el Espíritu Santo los inspire.
Otra nota lo escrito entre paréntesis no es de Su Santidad Pío XII Si no de un servidor indigno sacerdote del Altísimo, recen por mí, por la misión que me espera debido a lo escrito por el Papa Pío XII. Además disculpen los errores cometidos pues ya me caigo de sueño. Mis paréntesis están coloreados en azul.

Fuente Mons. Georges Roche y Philipe Sain German en Píe XII devant I histoire 1972.





jueves, 28 de mayo de 2020

¿LA PANDEMIA ES TAN GRAVE COMO LO HACEN VER LAS AUTORIDADES DEL MUNDO?



Hoy día cursamos una pandemia de un virus nuevo, desconocido en todo su potencial, el coronavirus.

“La nueva neumonía por coronavirus no es tan grave como otras enfermedades contagiosas de clase A (peste y cólera) todavía. Sin embargo, debido a que es una enfermedad recién descubierta, con un riesgo relativo considerable para la salud pública, todos deben estar atentos y bien protegidos. Tomar las medidas de control de Clase A genera notificaciones y publicidad más rápidas; Esto facilita a los trabajadores de la salud en la prevención y el control de la enfermedad, así como al público en la adquisición de la información más reciente para una mejor respuesta a la epidemia”, puede leerse en el Manual de prevención del coronavirus puesto a circular por el gobierno de la República Popular China recientemente, al aparecer el brote en la ciudad de Wuhan.

Efectivamente, no es tan grave, pues según el grado de letalidad, tenemos que hay afecciones mucho más dañinas: Peste (Yersinia pestis): 100%, peste pulmonar: 100%, VIH-SIDA: 100%, leishmaniasis visceral: 100%, rabia: 100%, viruela hemorrágica: 95%, carbunco: 93%, ébola: 80%, viruela en embarazadas: 65%, MERS (Síndrome respiratorio de Oriente Medio): 45%, fiebre amarilla: 35%, dengue hemorrágico: 26%, malaria: 20%, fiebre tifoidea: 18%, tuberculosis: 15%. El índice de letalidad de la COVID-19 está alrededor del 4% (puesto en entredicho, incluso, por estudiosos del tema, que estiman que es menor).

Como es un agente patógeno nuevo, no se sabe mucho acerca de él. Lo que sí ya se ha podido ver es que tiene un potencial de contagio muy alto, de ahí que las autoridades sanitarias recomendaron confinamientos. De todos modos, hay algo llamativo en esta cuarentena militarizada que vivimos. El mundo se detuvo prácticamente, cuando hay voces -tan autorizadas como quienes dicen lo contrario- que alientan sobre lo llamativo del pánico creado. El destacado inmunólogo colombiano Manuel Elkin, quien trabajara en una vacuna contra la malaria, llama la atención sobre “la desproporción que supone que la malaria aflige entre 230 a 250 millones de personas al año y, de ellos, mueren de 1.250 a 1.500 al día”. Nos llama a reflexionar: “Paremos un poco esa histeria colectiva. Desde el principio de la enfermedad del coronavirus nos metieron un pánico excesivo; es una enfermedad a la que hay que ponerle cuidado, pero no para una histeria colectiva que no sirve para nada”.

Del mismo modo Johan Giesecke, destacado epidemiólogo consejero del gobierno sueco y miembro del Grupo Asesor Estratégico y Técnico para Riesgos Infecciosos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo que “Esta enfermedad se propaga como un incendio y lo que uno hace no cambia demasiado. Todos se van a contagiar, todo en el mundo al final”.

Lo curioso es que una enfermedad que no es especialmente letal (el 96% de infectados se recupera), que ataca mortalmente solo a un segmento pequeño (ancianos, gente con inmunodeficiencias, población que se puede reinfectar muchas veces como el personal sanitario), ha causado un revuelo sin precedentes, paralizando el mundo. El epidemiólogo británico de la Universidad de Oxford, Christopher Fraser, considera que la proporción de casos sin reportar podría ser del 50%, por lo que “la tasa de letalidad rondaría el 1%”. El experto en virus, el español Adolfo García-Sastre, investigador del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, piensa que “existen de cinco a diez veces más infectados que lo que se está contabilizando actualmente, lo cual reduce mucho su letalidad”.

Considerando que la curva epidemiológica comenzó a aplanarse en los países que mayor número de contagios presentaron -con tasas de mortalidad diversas, pero siempre manteniendo una tasa de letalidad similar, que no supera el 5% (o quizá mucho menos)- la proyección en muertes nos muestra que al final del año el número total de decesos podría ser similar a la de la gripe estacional: entre 600 y 700 mil. Seguramente las medidas de confinamiento podrán haber evitado más muertes. Pero allí es donde se abre la pregunta.

Acusar de paranoia a quien se plantee preguntas críticas puede ser peligroso. Como dijo Luis Tuchán: “Llamar teoría conspirativa a toda explicación alternativa a la del poder, es ahora la forma de satanizarla”. La crisis actual, sanitaria en principio, abre preguntas. No es ninguna novedad -porque está reportado hasta el cansancio, incluso por las mismas Bolsas de Valores de distintas partes del mundo-, que el sistema capitalista en su conjunto entró en una terrible, tremenda, catastrófica crisis, similar -o peor- que la Gran Depresión de 1930. “No solo la crisis financiera estaba latente desde hacía varios años y la prosecución del aumento de precio de los activos financieros constituían un indicador muy claro, sino que, además, una crisis del sector de la producción había comenzado mucho antes de la difusión de la COVID, en diciembre de 2019. Antes del cierre de fábricas en China, en enero de 2020 y antes de la crisis bursátil de fines de febrero de 2020. Vimos durante el año 2019 el comienzo de una crisis de superproducción de mercaderías, sobre todo en el sector del automóvil con una caída masiva de ventas de automóviles en China, India, Alemania, Reino Unido y muchos otros países”, anunciaba una voz autorizada como el economista Erick Toussaint. Es ahí, entonces, donde entran las preguntas críticas, acusadas de delirio paranoico por algunos.

Sabemos que el sistema capitalista, o más aún, quienes disfrutan los beneficios de ser la clase dirigente allí, están dispuestos a hacer lo imposible para mantener sus prebendas: ¿no alcanza todo lo dicho para entenderlo? ¿Habrá que agregar dos millones y medio de muertos en Irak y más de un millón para mantener, respectivamente, el petróleo y el gas/negocio de la heroína? ¿Habrá que agregar Guantánamo? ¿Habrá que agregar dos bombas atómicas arrojadas impunemente sobre población civil no combatiente en Japón cuando la guerra ya estaba decidida? ¿Habrá que agregar todos los golpes de Estado en Latinoamérica, y su cohorte de muertos, torturados y desaparecidos, aconsejados por “expertos” estadounidenses? (recuérdese la cita anterior de Mike Pompeo). El sistema está dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerse: por eso miente, embauca, distorsiona. Las enseñanzas de Goebbels (“Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad”) fueron amplificadas en un grado sumo en la tierra “de la democracia y la libertad”. Se nos vive mintiendo todo el tiempo, y eso no parece un delirio paranoico. En Guatemala se hizo creer que la “ciudadanía” sacaba del poder a un presidente corrupto…. Y no era así. ¿Quién dijo que la uña del dedo anular de una mujer es más bonito y que hay que seguir el dictado de la moda pintándoselo de otro color? ¿Los marcianos? ¿Los masones? ¿Los Rosacruces? ¿O quienes fijan la moda, y venden las mercaderías correspondientes?

Pensar que hay “gato encerrado” en las políticas que digitan nuestras vidas parece muy sano, porque demuestra una actitud crítica, algo más que la feliz y pasiva aceptación del entretenimiento con que se mantiene a la esclavitud. El tratamiento militarizado y compulsivo que se le da a la actual pandemia, según se puede pensar, perfectamente podría entenderse como “honrosa” salida del capitalismo global ante una crisis fenomenal. La desocupación y el hambre son “culpa” de este agente patógeno entonces.

¿Estaba todo esto ya pergeñado? ¿Hay agendas ocultas trazadas? Como son temas álgidos, complejos, con infinidad de aristas en juego, se hace difícil -con la orfandad de datos que existe todavía- expedirse categóricamente. Las ciencias, por otro lado, nunca se expiden “categóricamente”: formulan saberes, que son siempre cambiantes, relativos (la física newtoniana no alcanza para ciertas cosas, por lo que surge la física cuántica; la descripción psiquiátrica no alcanza, por lo que surge el Psicoanálisis, la geometría euclidiana es ampliada por la geometría fractal, etc.). No puede aún darse una visión globalizante del fenómeno de esta pandemia, pero quedan cabos sueltos.

¿Es realmente necesaria la militarización de la vida cotidiana, o hay allí otras perspectivas en juego? ¿Un ensayo de lo que vendrá? “La crisis sanitaria ha sido la oportunidad perfecta para reforzar nuestra dependencia de las herramientas informáticas y desarrollar muchos proyectos económicos y políticos previamente existentes: docencia virtual, teletrabajo masivo, salud digital, Internet de las Cosas, robotización, supresión del dinero en metálico y sustitución por el dinero virtual, promoción del 5G, smart city… A esa lista se puede añadir los nuevos proyectos de seguimiento de los individuos haciendo uso de sus smartphones, que vendrían a sumarse a los ya existentes en ámbitos como la vigilancia policial, el marketing o las aplicaciones para ligar en internet. En conclusión, el peligro mayor al que nos enfrentamos no es que las cosas «se queden como estaban», sino que vayan a bastante peor”, razonan Jorge Riechmann y Adrián Almazán.

Definitivamente hay manejos en todo esto que dejan interrogantes. Hay una crisis sanitaria, porque la enfermedad existe y los muertos ahí están, pero también existe el peligro real que las cosas vayan a bastante peor, y no por el coronavirus precisamente. ¿Es paranoico pensar que el mundo que seguirá a la pandemia (vigilancia absoluta, distanciamiento de las personas, control omnímodo de nuestras vidas) puede ser aterrador? ¿Ya no más apretones de manos ni besos en la mejilla? Pero peor aún: ¿quién manejará esa información total, completa, omnímoda de nuestras vidas, información a la que no podremos resistirnos suministrar? Más aún: ni siquiera habrá que suministrarla, porque las técnicas de control la obtendrán de otra manera, sin esfuerzo, sin violencia. ¿Ese es el mundo post pandemia?

Está claro que se ha creado un pánico monumental, evidentemente desproporcionado en relación a lo que es la enfermedad de la COVID-19 propiamente dicha. Ningún otro hecho colectivo había causado tamaño estupor. Y como los números lo indican, la nueva enfermedad no es sinónimo de muerte inmediata y masiva (según algunas voces autorizadas, muchísima gente la cursa asintomáticamente, o se cura sola. Solo población en riesgo -tercera y cuarta edad e inmunodeprimidos- tiene posibilidades reales de fallecer). ¿Por qué tanto pánico? ¿Está inducido? Recuérdese el manejo sobre la corrupción en Guatemala antes citado. Los climas sociales, esto no es ninguna novedad, se crean. ¿Por qué masivamente se piensa que “los musulmanes son terroristas”, o que “los colombianos son narcotraficantes”? ¿Por qué nos la pasamos hablando de fútbol o de series chabacanas y no podemos pensar críticamente en otros asuntos? ¿Alguien lo decide? ¿Es delirante pensar que allí hay agendas de grandes poderes que digitan la vida colectiva? “La televisión es muy instructiva, porque cada vez que la encienden, me voy al cuarto contiguo a leer un libro”, dijo Groucho Marx. ¿Delirio paranoico?

Luego de la pandemia de coronavirus todo indica que viene la vacunación masiva. Bill Gates, uno de los mayores magnates actuales del planeta -propietario de una de esas empresas antes citadas, campeonas de la evasión fiscal- es uno de los más grandes filántropos en el mundo y promotor de esa vacunación. “Las próximas guerras serán con microbios, no misiles”, dijo repetidamente. De hecho, él y su cónyuge Belinda constituyen uno de los principales sostenes financieros de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, mecenas preocupado por la salud de la humanidad. ¿Seremos paranoicos si nos abrimos preguntas al respecto, si desconfiamos de tanta bondad? (porque alguien que evade impuestos da que pensar, ¿no?). La sociedad global cada vez más se encamina hacia tecnologías de vanguardia, revolucionarias (en las que China ya le está tomando la delantera a Estados Unidos). Las fortunas más grandes se van acumulando ahora en las empresas ligadas a la cibernética, la inteligencia artificial, la informática, la robótica. Como ejemplo representativo, el cambio que se ha venido dando en la dinámica económica de la principal potencia capitalista, Estados Unidos: para 1979, una de sus grandes empresas icónicas, la General Motos Company, fabricante de ocho marcas de vehículos, tenía un millón de trabajadores -daba trabajo a la mitad de la ciudad de Detroit, de tres millones de habitantes-, con ganancias anuales de 11,000 millones de dólares. Hoy día Microsoft, en Silicon Valley, mientras Detroit languidece como ciudad fantasma con apenas 300 mil pobladores, ocupa 35 mil trabajadores, con ganancias anuales de 14,000 millones de dólares. El capitalismo está cambiando. En el año 2017 la familia Rockefeller se alejó del negocio petrolero. ¿Vamos hacia las energías renovables? ¿Las próximas guerras serán por el agua? ¿Quién decide eso?

Llama la atención que un mecenas como Gates (que no parece tan “trigo limpio”, si es tamaño evasor fiscal y destructor de los Estados nacionales -la beneficencia no puede suplir al Estado-) se preocupe tanto de las vacunaciones. Quizá deba incluirse también en los negocios de futuro (¿el petróleo dejará de serlo?) a la gran corporación farmacéutica, la Big Pharma. Según datos que llegan dispersos, representantes de la GAVI, la Global Alliance for Vaccines and Immunization, y su fundador y principal financista, Bill Gates con su benemérita Fundación, insisten cada vez más en la necesidad de una inmunización universal. Como todo esto de la pandemia está aún muy confuso, nadie puede asegurar categóricamente nada.

¿Seguirá a toda esta parafernalia una vacunación obligatoria con insumos que habrá que pagar? ¿Será toda esta militarización de la vida cotidiana una muestra de cómo es el futuro inmediato? China, con un “socialismo” en el que no puede mirarse la clase trabajadora mundial -por ser un capitalismo desaforado disfrazado de socialismo-, al igual que las potencias occidentales -o más aún-, desarrolla un hipercontrol monumental sobre su población. Las tecnologías informáticas sirven para eso (y no hay duda que en eso llevan la delantera, pues ya están en la 5G, preparando la 6G). ¿Ese es el modelo a seguir?

“¡Los marcianos existen, son verdes y con antenitas!” Asegurar con toda convicción cosas de las que no se tiene pruebas es patológico: “aparición de un único tema delirante o de un grupo de ideas delirantes relacionadas entre sí que normalmente son muy persistentes”, según la oportuna descripción psiquiátrica. Pero abrirse preguntas críticas no es enfermizo: es muestra de salud. Definitivamente la pandemia nos ha venido a conmover. Dado que las cosas están confusas, nadie tiene la verdad con certeza ni puede predecir con exactitud qué continúa ahora. Lo que está claro es que seguirá más capitalismo (socialismo no se ve cercano por ahora), quizá más reconcentrado en menos manos y más controlador (¿alguien puede explicar por qué Estados Unidos reacciona tan desesperadamente anta la delantera china en la 5G?). La organización popular para plantearse cambios no parece muy en alza hoy. Si estamos antes la presencia de grandes poderes que deciden sobre la vida de la Humanidad con planes a largo plazo de los que nada sabemos, preguntarse por todo ello no es un delirio enfermizo: es casi una obligación.

MARCELO COLUSSI