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jueves, 21 de marzo de 2019

EL CREDO COMENTADO. SANTO TOMAS DE AQUINO




Artículo 2
Y EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO, SEÑOR
NUESTRO

32. —Pero hubo algunos herejes que creyeron en eso de manera perversa.
En efecto, Fotino dice que Cristo no es Hijo de Dios sino tal como lo son los varones virtuosos que, por vivir  honestamente y por cumplir con la voluntad de Dios, merecen ser llamados hijos de Dios por adopción; y que de esta manera Cristo, que vivió honestamente e hizo la voluntad de Dios, mereció ser llamado Hijo de Dios; y pretendió que Cristo no existió antes de la Bienaventurada Virgen, sino que empezó a existir cuando fue concebido por Ella.
Y así erró doblemente. Primero, por no decir que Cristo es verdadero Hijo de Dios según la naturaleza; y en segundo lugar al decir que Cristo empezó a existir en el tiempo en cuanto a todo su ser, mientras que nuestra fe afirma que El es Hijo de Dios por naturaleza y que lo es ab aeterno. Y en todo esto tenemos testimonios expresos contra Fotino en la Sagrada Escritura.
En efecto, contra lo primero la Escritura dice no sólo que Cristo es Hijo sino que es Hijo único. Juan I, 18: "El Hijo único, que está en el seno del Padre, El lo ha contado". Y contra lo segundo, Juan 8, 58: "Antes de que Abraham fuese, Yo soy". Ahora bien, es claro que Abraham existió antes que la Santísima Virgen, por lo cual los Santos Padres agregaron, en otro Símbolo, contra lo primero: "Su único Hijo"; y contra lo segundo: "Y nacido del Padre antes de todos los siglos".
33.—Sabelio ciertamente dijo que Cristo fue anterior a la Bienaventurada Virgen, pero también dijo que no es una la persona del Padre y otra la del Hijo, sino que el mismo Padre se encarnó, por lo cual una misma es la persona del Padre y la del Hijo. Pero esto es erróneo porque destruye la trinidad de las personas. Y en contra de esto tenemos la autoridad de Juan 8, 16: "No estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado, el Padre". Y es claro que nadie se envía a sí mismo. En esto, pues, yerra Sabelio. Por lo cual se añade en el Símbolo de los Padres: "Dios de Dios, Luz de Luz", o sea: debemos creer en Dios Hijo procedente de Dios Padre, en el Hijo que es Luz, que procede del Padre, que es Luz.
34. —Arrío dijo que Cristo es anterior a la Bienaventurada Virgen, y que una es la persona del Padre y otra la del Hijo; pero le atribuyó a Cristo estas tres cosas: primera, que el Hijo de Dios fue una criatura; segunda, que no ab aeterno sino en el tiempo fue creado por Dios como la más noble de las criaturas; tercera, que Dios Hijo no es de una misma naturaleza con Dios Padre, y por lo tanto que no es verdadero Dios.
Pero todo esto es igualmente erróneo y contra la autoridad de la Sagrada Escritura. Pues dice Juan (10, 30): "Yo y el Padre somos una sola cosa", es evidente que en cuanto a la naturaleza; y por lo tanto, como el Padre siempre ha existido, también el Hijo, y así como el Padre es verdadero Dios, lo es también el Hijo.
Por lo cual, donde se dice por Arrío que Cristo fue una criatura, en contra se dice por los Padres en el Símbolo: "Dios verdadero de Dios verdadero"; donde se dice que Cristo no existe ab aeterno, sino que fue creado en el tiempo, en contra se dice en el Símbolo: "Engendrado, no creado", y contra la afirmación de que El no es de la misma sustancia con el Padre, se agrega en el Símbolo: "Consubstancial al Padre".
35. —Es evidente, por lo tanto, que debemos creer que Cristo es el Unigénito de Dios, y verdadero Hijo de Dios, y que siempre ha sido con el Padre, y que una es la persona del Hijo y otra la del Padre, y que es de una misma naturaleza con el Padre. Pero todo esto que creemos aquí abajo por la fe, lo conoceremos en la vida eterna por una visión perfecta. Por lo cual para nuestro consuelo diremos algo de estas cosas.
36. —Es de saber que los diversos seres tienen diversos modos de generación. En efecto, la generación en Dios es distinta de la de los demás seres; por lo cual no podemos llegar a conocer la generación en Dios sino por la generación de aquello que en las criaturas alcance a ser más semejante a Dios. Pues bien, nada es tan semejante a Dios, según ya lo dijimos, como el alma del hombre. Y he aquí el modo de la generación en el alma: el hombre piensa por su alma alguna cosa, que se llama concepción de la inteligencia; y tal concepción proviene del alma como de un padre, y se le llama verbo de la inteligencia, o del hombre. Así es que, pensando, el alma engendra su Verbo.
De la misma manera, el Hijo de Dios no es otra cosa que el Verbo de Dios; no como un verbo proferido afuera, porque tal verbo pasa, sino como un verbo concebido interiormente: por lo cual ese Verbo de Dios es de una misma naturaleza con Dios e igual a Dios. De aquí que hablando San Juan acerca del Verbo de Dios, a los tres herejes destruyó. Primero la herejía de Fotino, que es aniquilada con estas palabras (Jn I, I): "En el principio era el Verbo"; en segundo lugar la de Sabelio, cuando dice: "Y el Verbo estaba en Dios"; y en tercer lugar la de Arrío, cuando dice: "Y el Verbo era Dios".
37. —Pero el verbo es una cosa en nosotros y otra en Dios. En efecto, en nosotros nuestro verbo es un accidente; y en Dios el Verbo de Dios es lo mismo que el propio Dios, por no haber nada en Dios que no sea la esencia de Dios. Ahora bien, nadie puede decir que Dios no tenga Verbo, porque ocurriría que Dios sería ignorantísimo; pero como Dios siempre ha existido, también su Verbo.
38. —Y como el artesano lo hace todo conforme a la forma que preconcibió en su inteligencia, lo cual es su verbo, de la misma manera Dios lo hace todo por su Verbo, como por su arte. Juan I, 3: "Todas las cosas fueron hechas por El".
39. —Pues bien, si el Verbo de Dios es Hijo de Dios, y si todas las palabras de Dios son cierta semejanza de ese Verbo, en primer lugar debemos oír con gusto las palabras de Dios, pues la señal de que amamos a Dios es que con agrado escuchemos sus palabras.
40.—En segundo lugar, debemos creer en las palabras de Dios, porque gracias a esto habita en nosotros el Verbo de Dios, esto es, Cristo, que es el Verbo de Dios, conforme al Apóstol (Ef 3, 17): "Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones". Juan 5, 38: "El Verbo de Dios no habita en vosotros".
41.—En tercer lugar, es menester que continuamente meditemos en el Verbo de Dios que habita en nosotros; porque debemos no sólo creer sino también meditar; pues de otra manera lo primero no nos aprovecha, y tal meditación sirve de mucho contra el pecado. Salmo 118, II: "Dentro del corazón he guardado tus palabras, para no pecar contra ti"; y otra vez acerca del varón justo se dice en Salmo I, 2: "En la ley de Yavéh medita de día y de noche". Por lo cual se dice de la Santísima Virgen, en Luc 2, 51, que "conservaba todas estas palabras meditándolas en su corazón".


miércoles, 20 de marzo de 2019

EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY



6. DEL ABANDONO EN LOS BIENES ESENCIALES ESPIRITUALES

En consecuencia, para cumplir todas estas cosas, al menos en lo que atañe a su obligatoriedad, no hemos de esperar a que los acontecimientos nos declaren la voluntad divina, o a que una moción especial del Espíritu Santo nos incline a cumplirla, porque ya nos es bastante conocida y, además, la gracia está a nuestra disposición. Por tanto, no tenemos sino caminar por nuestra propia determinación, fijos constantemente los ojos en los preceptos, en nuestras leyes monásticas y en las otras señales de la divina voluntad, a fin de regular de acuerdo con ella cada uno de nuestros pasos.
No hemos, sin embargo, de adherirnos a todas estas cosas, sino en tanto que continúen siendo la voluntad de Dios con respecto a nosotros. Si El deja de quererlas, nos es preciso despegarnos de ellas para poner todo nuestro afecto en lo que El quiere de presente, y no querer sino esto, porque algunos preceptos de Dios no son tan inmutables que no puedan ser modificados por las circunstancias; y lo propio sucede con los mandamientos de la Iglesia, como, por ejemplo: la asistencia a la Misa, el ayuno y la abstinencia en caso de enfermedad. Con mayor razón Dios podrá modificar algunas de nuestras obligaciones monásticas, cambiando nuestro estado de salud u otras circunstancias. Puede también, según le plazca, dejarnos o retirarnos la facilidad de ejecutar tal o cual práctica de libre elección. Es imposible a un solo hombre observar todos los consejos evangélicos o imitar todas las obras exteriores de Nuestro Señor y de los santos.
Ha de hacerse una elección, que por lo regular la deja Dios a nuestra iniciativa; sin embargo, hácela con frecuencia El mismo, disponiendo de nosotros con su voluntad de beneplácito, por cuya razón habrá en todo esto materia más que suficiente para el Santo Abandono.
Dios asigna a cada uno el lugar de combate, las armas y el servicio según la vocación que nos da, o las circunstancias en que nos pone. En el siglo no se pueden practicar las observancias del claustro, y la vida estrictamente contemplativa no soporta el apostolado de fuera, ni la vida activa las constantes ocupaciones de María. La indigencia en el mundo o la pobreza en la vida religiosa impedirán hacer limosna, etc.; y en nuestra misma vocación hay un dilatado horizonte abierto al divino beneplácito. En virtud de éste, confía Dios los altos cargos a uno, mientras deja al otro supuesto humilde, otorga la salud según le place, y con ella la facilidad de guardar todas las observancias; más, cuando le parece, quita la fuerza y reduce a una impotencia total o parcial.
En resumen, no siendo posible seguir nosotros solos todos los ejemplos de Nuestro Señor y de los santos, ni todos los consejos evangélicos, con todo, hemos de estimarlos en su justo valor, no despreciar nada de lo que ha llevado a las almas a la perfección, sino seguir tan sólo aquellos consejos y prácticas que se armonizan con nuestra condición y nuestra vocación. Hemos de guardar esmeradamente las obligaciones comunes a todos los cristianos y los deberes propios de nuestro estado, adhiriéndonos de todo corazón a estos medios de santificación como queridos por Dios, redoblando, si fuere necesario, nuestros esfuerzos y el espíritu de fe para no aflojar en su observancia. Mas, si las disposiciones del divino beneplácito nos muestran que Dios no quiere ya de nosotros en la actualidad uno u otro de estos medios, y si tal es el sentir de los encargados de dirigirnos, desprendámonos de ellos, para no querer sino lo que Dios quiere de nosotros al presente, y compensar así la pérdida de esta práctica con un abandono filial al divino beneplácito.
7. EL ABANDONO EN LAS VARIEDADES ESPIRITUALES DE LA VIDA
ORDINARIA
PRIVACIÓN DE ALGUNOS SOCORROS ESPIRITUALES
Tomamos de San Francisco de Sales la expresión de variedades espirituales y la empleamos para significar todo lo que, no siendo esencial a la vida sobrenatural, se une a ella como el accidente a la sustancia.
En el capítulo precedente hemos recorrido lo que constituye el fundamento de la vida espiritual; su fin esencial, su esencia y práctica esencial en este mundo, sus medios esenciales. Cualquiera que sea la situación en que Dios nos ponga, el camino por donde nos lleve, será preciso siempre tender a la gloria eterna, vivir de la gracia; y para esto, huir del pecado, practicar las virtudes a ejemplo de nuestro divino Modelo por los medios que nos asigna la voluntad de Dios significada, al menos por aquellos que son obligatorios para cada uno de nosotros. Esta es la parte invariable de la vida espiritual; por lo que ha de hallarse en cada uno de los fieles de cualquier edad que sean, y es la que comunica a todos los hijos de Dios el mismo parecido familiar que los distingue.
Pero, sobre todo este fundamento, vendrán a dibujarse los rasgos particulares que varían mucho de un alma a otra, y hasta en una misma persona en diferentes épocas. Hay inocentes y penitentes, religiosos y seglares, contemplativos y activos, etc. Dios ama la variedad en la unidad; y por lo mismo, multiplicará las vocaciones hasta lo infinito. Bajo una misma Regla, su gracia atraerá con preferencia a la penitencia o a la contemplación, a la obediencia o a la caridad. Por su voluntad de beneplácito dispondrá los acontecimientos de suerte que nos conduzcan según le agrade, en la paz o en la guerra, en la sequedad o en las consolaciones, por las vías comunes o por las místicas. La base de la vida espiritual permanecerá la misma para todas las almas, pero las condiciones accidentales serán muy diversas para imprimir a cada una su fisonomía particular.
Debemos hablar de esta diversidad, mas solamente en cuanto procede del beneplácito divino y da lugar al Santo Abandono. Comenzaremos por la que pueda hallarse en todos los caminos ordinarios o místicos, y a continuación hablaremos de la que es propia de los estados místicos.
Hemos dicho antes que el divino beneplácito puede privarnos por algún tiempo, o para siempre, de algunos medios de santificación, que sin esta circunstancia serian deseables y hasta obligatorios. Son, por ejemplo, personas, recursos, observancias, ejercicios de piedad y los sacramentos.
1º.- Las personas; un director, un superior, un padre, un amigo, cuya ayuda era para nosotros de la mayor importancia en el orden espiritual y que Dios nos le quita o por la muerte o por la separación.
En verdad que no es permitido apoyarse en un hombre como si fuera la causa primera de nuestra santificación, pero puede ponerse la esperanza en él como agente secundario e instrumento de la Providencia en esta santa empresa, y cuanto más lleno del espíritu de Dios y capaz de hacernos bien, tanto más lícito, y hasta cierto punto necesario, nos será apoyarnos en él. Todas las ayudas que Dios nos da, sean de afección, de edificación o de dirección, es necesario recibirlas con reconocimiento, pero conservándonos dispuestos a bendecir a Dios si nos las quita, como le bendecimos por habérnosla prestado; seguros de que, si bajo el golpe de una prueba aceptada generosamente derramamos algunas lágrimas, el amor de Dios, aunque tan celoso, no nos las reprochará.


martes, 19 de marzo de 2019

La CPI se dispone a violar una decisión ‎del Consejo de Seguridad para juzgar a ‎Bachar al-Assad


SEDE DE LA CORTE INTERNACIONAL
Se creía imposible que la Corte Penal Internacional (CPI) iniciara acciones contra ‎personalidades sirias desde que Rusia y China vetaron un proyecto de resolución en ese ‎sentido en el seno del Consejo de Seguridad. Pero una argucia jurídica parece hacer ‎posible burlar la decisión adoptada en el Consejo de Seguridad. La CPI espera condenar ‎al presidente sirio Bachar al-Assad acusándolo de «crimen contra la humanidad». ‎
La Corte Penal Internacional (CPI) fue creada por la Conferencia de Roma, convocada por la ONU ‎en 1988. Por supuesto, el objetivo no era crear un supra-tribunal para juzgar gente en nombre ‎de la humanidad reemplazando a los Estados de la ONU sino disponer de una herramienta que ‎permitiera juzgar criminales después de una guerra, cuando las instituciones de los países ‎interesados se hallan debilitadas o han sido destruidas por el conflicto. ‎
Los estatutos de la CPI subrayan por eso que para poder hacerse cargo de un caso esa instancia ‎de justicia internacional tienen que contar con el consentimiento de la justicia local. Pero esos ‎estatutos también prevén que la CPI
 puede juzgar un crimen cometido por un ciudadano de un país que no sea miembro de la CPI, en ‎un país miembro de la CPI y en lugar de ese país;  así como todo crimen cometido por cualquier persona, en cualquier lugar, cuando el Consejo de ‎Seguridad de la ONU le presenta el caso. ‎
En ambos casos, el Estatuto de Roma, elaborado en el seno de la ONU y firmado por algunos ‎Estados, puede aplicarse a todos los Estados, incluso a los Estados no comprometidos con ‎la CPI. ‎
Es por esa razón que las 3 principales potencias mundiales –China, Estados Unidos y Rusia– ‎se niegan a ratificar el Estatuto de creación de la CPI. Lo ven –con toda razón– como una ‎violación del principio de soberanía, formulado en el siglo XVIII por el jurista Emer de Vattel y ‎consagrado en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados en 1969 [1].‎
En septiembre de 2018, la CPI declaró poder hacerse de una denuncia contra las autoridades de ‎Myanmar, aunque ese país no es firmante del Estatuto de Roma, alegando que esas autoridades ‎habían cometido atrocidades que provocaron el éxodo de los rohinyas. La CPI estima que tiene ‎competencia sobre el asunto porque las víctimas huyeron a Bangladesh, país que sí es firmante ‎del Estatuto de Roma [2].‎
Siguiendo ese esquema, una familia de miembros de la Hermandad Musulmana acaba de presentar ‎una denuncia contra el presidente Bachar al-Assad y varios responsables sirios, a pesar de que la ‎República Árabe Siria no es firmante del Estatuto de Roma. La familia en cuestión afirma haber ‎sido testigo de diversas atrocidades y haberse visto obligada a huir a Jordania. Lógicamente, la CPI ‎debería declararse competente ya que Jordania es firmante del Estatuto de Roma, pero, ‎al mismo tiempo, la CPI tendría que pasar por alto el hecho que la Hermandad Musulmana es la ‎matriz del terrorismo islámico y que está clasificada como organización terrorista en numerosos ‎países, incluyendo países miembros de la propia CPI. ‎
También está el hecho que, el 22 de mayo de 2014, cuando las potencias occidentales y sus ‎aliados del Golfo Arábigo-Pérsico intentaron que el Consejo de Seguridad de la ONU solicitara ‎que la CPI se ocupara de los acontecimientos en Siria, China y Rusia vetaron el proyecto en ese ‎sentido [3].‎
El hecho es que la CPI está adquiriendo una autonomía. Ya no se plantea sólo ayudar los Estados ‎a hacer justicia sino que se autoproclama defensora de la humanidad frente a los Estados. ‎
Es necesario que se entienda bien lo que está sucediendo. Durante los últimos años, la CPI ha ‎sido financiado principalmente por la Unión Europea y ha redactado por sí misma su propio ‎‎Código. Hasta 2016, sólo juzgó acusados africanos, siguiendo sus propias leyes, y los condenó a ‎todos [4]. Burundi decidió retirarse del Estatuto de Roma, después de una ‎votación en ese sentido en su parlamento, señalando que la CPI se ha convertido en «un ‎instrumento de presión contra los gobiernos de los países pobres o un medio de desestabilizarlos ‎en manos de las grandes potencias». Otros 3 Estados –Gambia, Filipinas y Sudáfrica– siguieron el ‎ejemplo de Burundi. Pero Sudáfrica y Gambia cambiaron de opinión después de la nominación de ‎la nueva fiscal general de la CPI, Fatou Bensouda, de Gambia. ‎
No por eso deja de ser cierto que, hasta el momento de la nominación de Fatou Bensouda, la CPI ‎no ofrecía ninguna de las garantías que se esperan de una instancia penal imparcial. ‎
Por ejemplo, en el momento de la agresión contra Libia desatada por la OTAN –agresión ‎violatoria del mandato extendido por el Consejo de Seguridad de la ONU–, las «pruebas» que el ‎fiscal general de la CPI, el argentino Luis Moreno Ocampo, había reunido para inculpar al líder ‎libio Muammar el-Kadhafi, a su hijo Saif al-Islam Kadhafi y a su yerno Abdala al-Senoussi, eran ‎sólo recortes de periódicos publicados en los países que participaban en la agresión. Peor aún, ‎cuando la OTAN bombardeó Trípoli, el fiscal Moreno Ocampo declaró que Saif al-Islam había sido ‎arrestado por los occidentales y que él estaba organizando su traslado a La Haya. Aquello era ‎una mentira descarada destinada a desmoralizar a los libios para que no opusieran resistencia a ‎la agresión de la OTAN. En realidad, Saif al-Islam estaba a salvo en el refugio subterráneo del ‎hotel Rixos, donde yo mismo me encontraba. ‎
Ese mismo fiscal general, Luis Moreno Ocampo, violó a una periodista en su oficina de la sede de ‎la CPI y si escapó a la justicia fue porque gozaba de inmunidad como fiscal internacional [5]. Era además un corrupto que cobró sobornos por acusar a personalidades para ‎sacarlas del camino [6]. Las cuentas bancarias secretas del ‎fiscal Moreno Ocampo salieron a la luz posteriormente durante la realización de investigaciones ‎periodísticas en Panamá y en Islas Vírgenes [7]. A pesar de todo lo anterior, la “justicia” ‎nunca se ha interesado por el caso de Luis Moreno Ocampo.‎
Aunque su sucesora, Fatou Bensouda, es más presentable, la estructura de la CPI sigue siendo ‎la misma. Los magistrados que la componen están tan conscientes de eso que el 15 de enero ‎de 2019 se rebelaron y absolvieron a Laurent Gbagbo y a Charles Blé Goudé, dos acusados cuyos ‎supuestos «crímenes contra la humanidad» habían servido para justificar el «cambio de ‎régimen» impuesto por Francia en Costa de Marfil. Es la primera vez que la CPI se aparta del ‎papel que los europeos le han asignado. ‎
El 29 de julio de 2015, las potencias occidentales trataron de imponer en el Consejo de Seguridad ‎una resolución que quitaba a la justicia ucraniana el caso del derribo del vuelo MH17 y ‎lo transfería a la CPI. El objetivo era preparar una acusación contra el presidente ruso Vladimir ‎Putin, aunque Rusia no es firmante del Estatuto de Roma. Lo importante no era aclarar quién ‎derribó aquel avión sino utilizar la justicia penal internacional con fines políticos. Rusia veto aquel ‎proyecto de resolución occidental. ‎
Ahora es el presidente sirio Bachar al-Assad quien sería juzgado por la CPI, así como otros ‎responsables sirios cuyos nombres todavía no se han dado a conocer.
No es la primera vez que ‎el presidente sirio es blanco de ese tipo de maniobra. En 2005 fue acusado de haber ordenado el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, supuestamente con la complicidad del ‎presidente libanés Emile Lahoud. Se abrió entonces una investigación, realizada por un equipo ‎germano-israelí [8]. Luego ‎se creó un falso tribunal, por iniciativa del entonces embajador de Estados Unidos en Beirut, ‎Jeffrey Feltman. El secretario general llegó a firmar –con la aprobación del Consejo ‎de Seguridad– un tratado con el nuevo primer ministro libanés, documento que este último firmó ‎sin haber sido autorizado por el gobierno ni el parlamento libaneses. ‎
En aquella época, las potencias occidentales habían llegado a convencerse de la culpabilidad ‎de Assad. Pero al cabo de un año de acusaciones cada vez más fuertes, el fiscal Detlev Mehlis –‎a cargo de la investigación– dimitía en medio de un gravísimo escándalo: los testigos que ‎sustentaban sus acusaciones eran impostores a sueldo de sus aliados occidentales. Hoy en día, ‎el Tribunal Especial para el Líbano prosigue su trabajo sucio, acusando ahora al Hezbollah, ‎precisamente la organización que rebeló las grabaciones de un drone israelí que sobrevolaba el ‎lugar del crimen. El Tribunal Especial para el Líbano también se obstina aún en defender la tesis ‎según la cual Rafic Hariri fue asesinado con el uso de un coche-bomba, a pesar de que los datos ‎medico legales recogidos son categóricos: es imposible [9]. Con tal de defender esa teoría, el Tribunal Especial ‎para el Líbano gastó millones en la reconstrucción del crimen… inútilmente, así que ahora trabaja ‎sobre una tesis de la cual todo el mundo sabe que es falsa.‎
La República Árabe Siria ha luchado durante 8 años para preservar su soberanía y no es probable ‎que sus dirigentes vayan a La Haya. Pero sí puede cuestionar legalmente la validez del proceso. ‎
Basta con precisar que su iniciador es el abogado británico de los demandantes, Rodney Dixon, quien ‎también sirve de abogado a Qatar en contra de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos. ‎Este letrado británico, conocido por servir también de abogado a Qatar contra Arabia ‎Saudita y Emiratos Árabes Unidos, tiene una larga experiencia con la «justicia internacial» ‎ya que fue consejero de la canadiense Louise Arbour, la fiscal general del Tribunal Penal ‎Internacional para la ex Yugoslavia y del que se creó para Ruanda, dos entidades que fracasaron ‎en aclarar los crímenes de los que debían ocuparse. ‎
Rodney Dixon ya anunció su intención de acusar a los dirigentes sirios de «crímenes contra la ‎humanidad» basándose en el Informe César [10], documento divulgado por Qatar, a través del gabinete londinense Carter-Ruck, el 20 ‎de enero de 2014, justo 2 días antes del inicio de las negociaciones para la paz en Siria, ‎denominadas Ginebra 2. ‎
El Informe César contiene 55 000 fotografías de personas torturadas, imágenes supuestamente ‎tomadas por un fotógrafo del Ejército Árabe Sirio. Según los acusadores serían fotos de víctimas ‎del ‎«régimen». Pero, según el gobierno sirio, son fotos de víctimas de los yihadistas. Ese ‎‎“informe” fue autentificado en contra de Siria por 3 fiscales internacionales que arrastran un ‎historial muy sucio ya que trabajaron en la Corte Especial para Sierra Leona y el Tribunal ‎Penal para la ex Yugoslavia.
Esos personajes son:‎ 
- Sir Desmond Lorenz de Silva, autor –por encargo de un primer ministro británico– de un informe ‎sobre la muerte de un abogado irlandés. Su informe, que la familia de la víctima calificó de ‎‎«vergüenza»‎, reconocía la responsabilidad de las autoridades pero escamoteaba las pruebas ‎contra la Corona británica.
- Sir Geoffrey Nice, quien procesó durante 2 años a Slobodan Milosevic sin lograr aportar ‎prueba alguna sobre los crímenes contra la humanidad que imputaba al dirigente yugoslavo. ‎El proceso fue cerrado debido al fallecimiento de Milosevic. Rusia denunció que Milosevic fue ‎asesinado en su celda del tribunal penal, en La Haya.
- David M. Crane, un ex responsable de la CIA y de la DIA [
11]. Desde el inicio de la ‎guerra contra Siria, David M. Crane dirige un programa enfocado a lograr que Bachar al-Assad sea ‎procesado en cualquier corte especial internacional y por cualquier cosa. ‎
En septiembre de 2012 –aplicando una idea del embajador estadounidense Jeffrey Feltman, ‎convertido entonces en asistente de la secretaria de Estado Hillary Clinton–, el Departamento de ‎Estado creó una asociación llamada Syria Justice and Accountability Centre (SJAC), encargada de ‎recolectar pruebas de los crímenes del gobierno sirio. El Departamento de Estado financiaba esa ‎asociación con 5 millones de dólares anuales y los países del grupo llamado ‎«Amigos de Siria»‎ ‎le aportaban más dinero. Dos años después de su creación, Washington renunció a aquella ‎herramienta. Sin embargo, al ser nombrado director del Asuntos Políticos en la ONU, Jeffrey ‎Feltman revivió el SJAC, pero con fondos europeos. ‎
Hoy por hoy, no existe ningún tipo de control sobre la CPI, ni siquiera a pesar de que esa ‎instancia ha tenido un criminal corrupto como fiscal general. Esa “Corte” está exclusivamente al ‎servicio de quien le paga: la Unión Europea. ‎
En el pasado, la guerra se consideraba una manera de conquistar o de defenderse. Hoy fingimos ‎creer que es un acto ilegal per se, incluso cuando se trata de legítima defensa. Y quien decide ‎hacer la guerra prefiere no declararla sino inventar, a posteriori, pruebas de que tuvo que ‎cometer el acto ilegal que es la guerra porque tenía que defender el Bien. Es lo que ‎los vencedores siempre tratan de hacernos creer. ‎

[1Defending ‎the Society of States – Why America Opposes the International Criminal Court and its Vision of ‎World Society, Jason Ralph, Oxford University Press, Estados Unidos (2007).
[3] A pesar de no ser firmante del Estatuto, Estados Unidos apoyó el proyecto de resolución ‎franco-británico «[Réunion du Conseil de sécurité sur le Proche-Orient (vetos)-‎‎>article184075.html]», Réseau Voltaire, 22 de mayo de 2014.
[4Africa and the International Criminal Court, Gerhard Werle, Lovell Fernandez, Moritz ‎Vormbaum, T.M.C. Asser Press (2014). The International Criminal Court at the Mercy of Powerful ‎States. An Assessment of the Neo-Colonialism Claim Made by African Stakehold, Res Schuerch, ‎T.M.C. Asser Press (2017).
[5] «Luis ‎Moreno-Ocampo, pourfendeur du mal épris de lumière», Angélique Mounier-Kuhn, Le Temps, 29 de ‎junio de 2011.
[6] «Les Secrets de la Cour: Dossiers manipulés, comptes offshore, conflits ‎d’intérêts...: 40 000 documents confidentiels dévoilent les dessous de la CPI», [en ‎español, “Los secretos de la Corte: Expedientes manipulados, cuentas offshore, conflictos de ‎intereses…: 40 000 documentos confidenciales revelan los secretos de la CPI], Fabrice Arfi y ‎Stéphanie Maupas, Médiapart, 29 de septiembre de 2017.
[7] «CPI: Luis Moreno Ocampo, l’accusateur accusé», ‎Damien Glez, Jeune Afrique, 4 de octubre de 2017.
[8L’Effroyable imposture 2, Thierry Meyssan, éditions Demi-Lune, 2018.
[9] «Revelaciones sobre el asesinato de ‎Rafik Hariri», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), ‎‎Red Voltaire, 29 de noviembre de 2010.
[11] La DIA es la agencia de inteligencia del ‎Departamento de Defensa de Estados Unidos. Nota de la Red Voltaire.


AUDI, FILIA, ET VIDE, ETC. San juan de Avila



Y habéis de entender que lo que se os ha dicho es cuando hay exceso en la familiaridad o nace escándalo de ella; porque cuando no hay cosa de éstas, no habéis
de tratar con quien conviene con turbado o amedrentado corazón; porque de esto suele muchas veces nacer la misma tentación; mas tratar con una santa y prudente simplicidad no descuidada ni maliciosa.
CAPITULO 9
Que uno de los más principales remedios para vencer este enemigo es el ejercicio de la devota y ferviente oración, donde se halla el gusto de las cosas divinas que hace aborrecer las mundanas.

En un capítulo pasado (Cap. 6) se os dijo cuan fuerte arma es la oración, aunque no muy larga, para pelear contra este vicio. Ahora sabed que si la oración es devota, larga y tal, que en ella se da el gusto, según a algunos es dado, la dulcedumbre divina, no sólo la tal oración es arma para pelear, mas del todo degüella a este vicio bestial. Porque luchando el alma con Dios a solas, con los brazos de pensamientos y afectos devotos, por un modo muy particular alcanza de Él, como otro Jacob (Gen., 32, 24), que la bendiga con muchedumbre de gracias y entrañable suavidad. Y queda herida en el muslo, que quiere decir en el sensual apetito, mortificándosele de arte, que de allí en adelante cosquea (cojea) de él; y queda viva y fuerte en las afecciones espirituales, significadas por el otro muslo que queda sano. Porque así como el gusto de la carne hace perder el gusto y fuerzas del espíritu, así gustado el espíritu es desabrida toda la carne. Y algunas veces es tanta la dulcedumbre que el alma gusta siendo visitada de Dios, que la carne no la puede sufrir, y queda tan flaca y caída como lo pudiera estar habiendo pasado por ella alguna larga enfermedad corporal. Aunque acaece otras veces, con la fortificación que el espíritu siente, ser ayudada la carne y cobrar nuevas fuerzas, experimentando en este destierro algo de lo que en el cielo ha de pasar, cuando de estar el alma bienaventurada en su Dios y llena de indecibles deleites, resulte en el cuerpo fortaleza y deleite, con otros preciosísimos dotes que el Señor ha de dar.
¡ Oh soberano Señor, y cuan sin excusa has dejado la culpa de aquellos que, por buscar deleite en las criaturas, te dejan y ofenden a Ti, siendo los deleites que en Ti hay tan de tomo (importancia, valor y estima), que todos los de las criaturas que se junten en uno, son una verdadera hiel en comparación de ellos! Y con mucha razón, porque el gozo o deleite que de una cosa se toma es como fruto que la tal cosa de si da. Y cuál es el árbol, tal es el fruto. Y por eso el gozo que se toma de las criaturas es breve, vano, sucio y mezclado con dolor; porque el árbol de que se coge, las mismas condiciones tiene. Mas en el gozo que en Ti, Señor, hay, ¿qué falta o brevedad puede haber, pues que Tú eres eterno, manso, simplicísimo, hermosísimo, inmutable y un bien infinitamente cumplido? El sabor que una perdiz tiene es sabor de perdiz; y el gusto de la criatura, sabe a criatura; y quien supiere decir quién eres Tú, Señor, sabrá decir a qué sabes Tú. Sobre todo entendimiento es tu ser, y también lo es tu dulcedumbre, la cual está guardada y escondida para los que te temen (Ps. 30, 20) y para aquellos que, por gozar de Ti, renuncian de corazón el gusto de las criaturas. Bien infinito eres, y deleite infinito eres; y por eso, aunque los celestiales Ángeles y bienaventurados hombres que en el cielo están y han de estar gozando de Ti, y con fuerzas dadas por Ti, que no son pequeñas, y aunque muchos más sin comparación se juntasen con ellos a gozar de Ti, y con mucho mayores fuerzas, es el mar de tu dulcedumbre tan sin medida, que nadando y andando ellos embriagados y llenos de tu suavidad, queda tanto más que gozar de ella, que si Tú, Omnipotente Señor, con las infinitas fuerzas que tienes, no gozases de Ti mismo, quedaría el deleite que hay en Ti quejoso, por no haber quien goce de él cuanto hay que gozar.
Y conociendo Tú, Señor sapientísimo, como Criador nuestro, que nuestra inclinación es a tener descanso y deleite, y que un ánima no puede estar mucho tiempo sin buscar consolación, buena o mala, nos convidas con los santos deleites que en Ti hay, para que no nos perdamos por buscar malos deleites en las criaturas. Voz tuya es, Señor (Mí., 11, 28): Venid a Mi todos los que trabajáis y estáis cargados, que Yo os recrearé. Y Tú mandaste pregonar en tu nombre (Isa., 55): Todos los sedientos venid a las aguas. Y nos hiciste saber que hay deleites en tu mano derecha que duran hasta el fin (Ps. 15, 11). Y que con el rió de tu deleite, no con medida ni tasa, has de dar a beber a los tuyos en tu reino (Ps. 35, 9). Y algunas veces das a gustar acá algo de ello a tus amigos, a los cuales dices (Cant., 5, 1): Comed, y bebed, y embriagaos, mis muy amados. Todo esto, Señor, con deseo de traer a Ti con deleite a los que conoces ser tan amigos de él. No ponga, pues, nadie, Señor, en Ti tacha que te falte bondad para ser amado ni deleite para ser gozado; ni vaya a buscar conversación agradable ni deleitable fuera de Ti, pues el galardón que has de dar a los tuyos es decirles (Mt, 25, 22): Entra en el gozo de tu Señor. Porque de lo mismo que tú comes y bebes, comerán ellos y beberán; y de lo mismo de que tú te gozas, ellos se gozarán. Porque convidados los tienes que coman sobre tu mesa en el reino de tu Padre (Lc., 22, 30).
¿Qué dirás a estas cosas, hombre carnal? Y tan engañado, que llega tu engaño a que los sucios deleites que hay en la carne, de que gozan, y con mayor abundancia, los viles y malos hombres, y aun las bestias del campo, tienes en más que la soberana dulcedumbre que hay en Dios, de la cual gozan Santos v Ángeles, y el mismo Dios Criador de ellos. Cosa es de bestias lo que tú precias y amas; y tus pasiones bestias son; y tantas veces pones al Altísimo Dios debajo los pies de tus vilísimas bestias, cuantas veces le ofendes por tus deleites camales.
Huid, doncella, de cosa tan mala, y subíos al monte de la oración, y suplicad al Señor os dé algún gusto de Sí, para que esforzada vuestra alma con la suavidad de Él, despreciéis los lodosos placeres que hay en la carne. Y habréis entonces compasión entrañable de la gente que anda perdida por la bajeza de los valles de vida bestial; y espantada diréis: ¡Oh hombres, y qué perdéis, y por qué! ¡Al dulcísimo Dios, por la vilísima carne! ¿Y qué pena merece tan falso peso v medidas, sino eterno tormento? Y cierto, les será dado.


lunes, 18 de marzo de 2019

ACUÉRDATE QUE NO TIENES MAS DE UN ALMA. SANTA TERESA DE JESÚS




127.- Preguntó Teodoreto por qué razón permitió DIOS que
muriese Abel primero que Adán y que Caín,
que habían nacido
primero, y respondió sabiamente: para publicar desde luego que esto del morir no va por antigüedad, sino que tan presto va el mozo como el viejo, porque ninguno se asegure, y todos estén preparados para lo que les sucediere.

128:- Dos visiones vio S. Juan no fáciles de hermanar: una de un Ángel labriego con una hoz en la mano, a quien otro le ordenó:
echa tu hoz a la mies, que ya está para segarse madura. Otra de otro viñador, con una podadera aguda en la mano, a quien dijo vendimiase las viñas, porque estaban ya maduras las uvas.

129.- Dime, ahora, ¿quién no ve la dificultad de estas sentencias, y que naturalmente es imposible se verifiquen como se pronunciaron? Porque la mies madura por junio, y las uvas para la vendimia por Septiembre, y cuando la mies está blanca y en sazón las uvas están en agraz y muchas veces en flor. ¿Cómo, pues dice el Ángel que vendimie, porque ya es tiempo de coger las uvas, cuando es de segar la mies?

130.- Porque en la casa de DIOS no se atiende a las leyes ordinarias de la tierra, sino que tan presto echa la hoz al mozo, que está en flor y al mancebo, que empieza a madurar, como al viejo cano y seca como mies que se cae de puro madura.

131.- No quiere DIOS que se asegure nadie, ni que piense que tiene larga vida, sino que sepan todos que es breve e incierta, y que anden siempre la barba sobre el hombro, dispuestos para la partida, y a punto para cuando venga el Señor, libres de todos los afectos del mundo, ceñidos con su voluntad, y con luces de santas obras en las manos.

132.- Resumiendo, pues, lo dicho saquemos la última conclusión.
Supuesto que no tienes más que una vida, y esta vida es tan breve, aun cuando en los más robustos llegara a 80 años, y que este soplo de vida pasa tan ligeramente, que no hay vuelo que le alcance, y, lo que es más es, tan lleno de miserias, que más es pena que gozo, y tan incierto, como has visto, pues no bienes un instante seguro, y en gastarla bien te va la vida eterna, la última consecuencia es que desprecies el mundo, portándote como huésped y peregrino en la tierra, que busques el cielo y tomes el camino derecho de la virtud para llegar a él y ser coronado en la gloria...TANTO APROVECHARAS CUANTO MAS FUERZA TE HICIERES.


133.- Estímulo es tan vivo la memoria de la cuenta estrecha que hemos de dar a DIOS, y el rigor del juicio que esperamos, que hace despertar a los pecadores más dormidos, y enfervorizar a los más espirituales en el servicio de DIOS.

134.- NO SE ACABA TODO CON MORIR, sino que después ha de haber cuenta, cargos y descargos, acusación y sentencia.
Porque después de esta vida hay otra, la cual empieza por juicio.
Todos, dice S. Pablo, sin exceptuar a ninguno, conviene que seamos presentados en el Tribunal de CRISTO para que demos cuentas de nuestras vidas, y reciba cada uno la sentencia; conforme a lo bueno o malo que hubiere hecho. De manera que tú y yo, y todos los mortales, hemos de vemos en aquel Tribunal, acusados de nuestras culpas, sin más abogado ni defensor que nuestras obras, esperando la sentencia en que no va menos que la salvación o la condenación eterna.

135.- Yo te ruego que pienses esto de espacio, y de qué manera te hallarás en aquel trance, y qué sentirás cuando saquen a plaza, en presencia de aquel Senado, todas las obras de tu vida, y relaten en voz alta tus pecados, y te veas solo, cercado de acusadores, con tantos cargos cuantos tú sabes, ante un Juez tan recto, que no se amansa con dones, ni recibe excusaciones; tan independiente, que de nadie espera y a nadie teme; tan sabio, que nada se le esconde;
tan severo, que solo mira la justicia; tan 'poderoso, que luego la ejecuta; tan absoluto, que no hay de Él apelación; tan inexorable entonces, cuanto ahora piadoso...

136.- Porque así como en esta vida ninguno le pide perdón que no le alcance, entonces será al contrario; porque cerrará la puerta del perdón, de manera que ninguno le alcanzará, por más que le pida. Mírate allí donde esperas la sentencia de vida o muerte eterna, sin apelación ni réplica, sino que al punto que se pronuncie se ha de ejecutar. No te acuerdes cuando esto lees, de tu vecino, sino sólo de ti mismo.

137.- Porque el protagonista de ese espectáculo, en el gran teatro del Universo, has de ser tú. Tú mismo has de ser el acusado y sentenciado, tú has de verte en este trance, por eso abre los ojos, y hora por ti, y prevente para aquella cuenta, porque no se ha de hacer más que una vez, y, si no sale bien, no podrás enmendarla después.

138... Haz cuenta que ahora te llaman y que te dicen que la des, y mira qué sintieras de verte repentinamente en aquel Tribunal, y qué vida quisieras haber hecho cuando te halles en él.

139.- Cuenta Dionisio Cartusiano que pasó de esta vida un Religioso muy devoto de Nuestra Señora, pero algo descuidado en la observancia de sus Reglas, el cual volvió después a vivir.

140.- Contó que, habiendo sido presentado ante el Tribunal de CRISTO, fueron tantos y tales los cargos que le pusieron, que el pobre se halló atajado, sin tener que responder, y viéndose perdido se arrojó a los pies de la Reina de los Ángeles, y le suplicó afectuosamente que intercediese par él con su benditísimo Hijo y le alcanzase algún tiempo de vida para enmendarse en adelante y satisfacer a esos cargos.

141.- La piadosísima VIRGEN se llegó a CRISTO y estuvo hablando con El secretamente, y testificó una, y muchas veces, que fue tal su congoja y la vehemencia de su temor, aquel breve rato de si lo alcanzaba, o no lo alcanzaba, si lo otorgaba; o no concedía, que le parecía que, aunque fuera su alma como un monte de metal, se deshiciera como cera, por la grandeza del temor, y que no había tormento en todo lo descubierto a que poderle comparar y bien lo demostró la vida que después hizo, porque fue penitentísimo y un dechado de Santidad.

sábado, 2 de marzo de 2019

AUDI, FILIA, ET VIDE, ETC. San juan de Avila



CAP. 7
Ninguno en esto se engañe, ni se fíe de castidad pasada o presente, aunque sienta su ánima muy fuerte, y dura contra este vicio como una piedra; porque gran verdad dijo el experimentado Jerónimo, que: «Animas de hierro, la lujuria las doma.» Y San Agustín no quiso morar con su hermana, diciendo: «Las que conversan con mi hermana no son mis hermanas.» Y por este camino de recatamiento han caminado todos los santos, a los cuales debemos seguir si queremos no errar. Por tanto, doncella de Cristo, no seáis en esto descuidada; mas oíd y cumplid lo que San Bernardo dice: «Que las vírgenes que verdaderamente son vírgenes, en todas las cosas temen, aun en las seguras.» Y las que así no lo hacen, presto se verán tan miserablemente caídas, cuanto primero estaban con falsa seguridad miserablemente engañadas.
Y aunque por la penitencia se alcance el perdón del pecado, no se alcanza la corona de la virginidad perdida, y «cosa fea es, dice San Jerónimo, que la doncella que esperaba corona pida perdón de haberla perdido», como lo sería si tuviese el Rey una hija muy amada, y guardada para la casar conforme a su dignidad, y cuando el tiempo de ello viniese, le dijese la hija que le pedía perdón de no estar para casarse, por haber perdido malamente su virginidad. «Los remedios de la penitencia, dice San Jerónimo, remedios de desdichados son», pues que ninguna desdicha o miseria hay mayor que hacer pecado mortal, para cuyo remedio es menester la penitencia. Y por tanto, debéis trabajar con toda vigilancia por ser leal al que os escogió, y guardar lo que prometisteis, porque no probéis por experiencia lo que está escrito (Jerem., 2, 19): Conoce y ve cuan mala y amarga cosa es haber dejado al Señor Dios tuyo, y no haber estado su temor en ti; mas gocéis del fruto y nombre de casta esposa, y de la corona que a tales está aparejada.
CAPITULO 8
Por qué medios suele engañar él demonio a los hombres espirituales con este enemigo de nuestra carne; y del modo que se debe tener para no dejarnos engañar.

Debéis estar advertida, que las caídas de las personas devotas no son al principio entendidas de ellos, y por esto son más de temer. Paréceles primero, que de comunicarse sienten provecho en sus ánimas, y fiados de esto usan, como cosa segura, frecuentar más veces la conversación, y de ella se engendra en sus corazones un amor que los cautiva algún tanto, y les hace tomar pena cuando no se ven, y descansan con verse y hablarse. Y tras esto viene el dar a entender el uno al otro el amor que se tienen; en lo cual y en otras pláticas, ya no tan espirituales como las primeras, se huelgan estar hablando algún rato; y poco a poco la conversación que primero aprovecharía a sus ánimas, ya sienten que las tienen cautivas, con acordarse muchas veces uno de otro, y con el cuidado y deseo de verse algunas veces, y de enviarse amorosos presentes y dulces encomiendas o cartas; «las cuales cosas, con otras semejantes blanduras, como San Jerónimo dice, el santo amor no las tiene.» Y de estos eslabones de uno en otro suelen venir tales fines, que les da muy a su costa a entender qué los principios y medios de la conversación, que primero tenían por cosa de Dios, sin sentir mal movimiento ninguno, no eran otro (otra cosa) que falsos engaños del astuto demonio, que primero los aseguraba, para después tomarlos en el lazo que les tenía escondido. Y así, después de caídos, aprenden que «hombre y mujer no son sino fuego y estopa», y que el demonio trabaja por los juntar; y juntos, soplarles con mil maneras y artes, para encenderlos aquí en fuegos de carne, y después llevarlos a los del infierno.
Por tanto, doncella, huid familiaridad de todo varón, y guardad hasta el fin de la vida la buena costumbre que habéis tomado, de nunca estar sola con hombre ninguno, salvo con vuestro confesor; y esto, no más de cuanto os confesáis, y aun entonces decir con brevedad lo que es menester, sin meter otras platicas: temiendo la cuenta que de la habla que hablaréis o que oyereis habéis de dar al estrecho Juez. Y tanto más habéis de evitar esto en la confesión, cuanto más es para quitar los pecados hechos y no para cometer otros de nuevo, ni para enfermar con la medicina. Y la Esposa de Cristo, especialmente si es moza, no fácilmente ha de elegir confesor, mas mirando que sea de muy buena y aprobada vida, y fama, y de madura edad. Y de esta manera estará vuestra conciencia segura delante de Dios, y vuestra fama clara y sin mancha delante de los hombres; porque tened entendido que entrambas cosas habéis menester para cumplir con el alteza del estado de virginidad.
Y cuando tal confesor hallaréis, dad gracias a nuestro Señor, y obedecedle y amadle como a cosa que Él os dio.
Mas mirad mucho que aunque el amor sea bueno por ser espiritual, puede haber exceso en ello por ser demasiado, y puede poner en peligro al que lo tiene; porque fácil cosa es el amor espiritual pasar en carnal. Y si en esto no tenéis freno, vendréis a tener un corazón tan ocupado, como lo tienen las mujeres casadas con sus maridos e hijos. Y ya vos veis que esto sería gran desacato contra la lealtad que debéis a nuestro Señor, que por Esposo tomasteis. Porque, como dice San Agustín: «Todo aquel lugar ha de ocupar en vuestro corazón Jesucristo, que si os casares había de ocupar el marido.» No tengáis, pues, metido en lo más dentro de vuestro corazón a vuestro Padre espiritual, mas tenedle cerca de vuestro corazón, como a amigo del Desposado, no como a esposo. Y la memoria que de él tengáis sea para obrar su doctrina, sin parar más en él, teniéndole por cosa que Dios os dio para que os ayudase a juntaros toda con vuestro celestial Esposo, sin que él se entremeta en la junta. Y debéis estar aparejadas a carecer de él con paciencia, si Dios lo ordenare, en el cual sólo ha de estar colocada vuestra esperanza y arrimo. Y lo que en San Jerónimo leemos del amor y familiaridad que entre él y Santa Paula hubo, conforme a estas reglas fue. Aunque muchas cosas son lícitas y seguras a los que tienen santidad y edad madura, que no lo son a quien les falta lo uno o lo otro, o entrambas cosas. De esta manera, pues, os habéis de haber con el Padre espiritual que eligieres, siendo tal cual os he dicho.
Mas si tal no lo halláres, muy mejor es que os confeséis y comulguéis en el año dos o tres veces y tengáis cuenta con Dios y con vuestros buenos libros en vuestra celda, que no, por confesar muchas veces, poner vuestra fama a algún riesgo. Porque si, como dice San Agustín: «La buena fama nos es necesaria a todos para con los prójimos», ¿cuánto más necesaria será a las doncellas de Cristo? La fama de las cuales es muy delicada, según San Ambrosio dice; y tanto, que tener confesor a quien falte alguna calidad de las dichas pone una mancha en su fama de ellas, que por ser en paño tan preciado y delicado parece muy fea, y en ninguna manera se debe sufrir. Y porque las que se contentan con decir: «No hay mal ninguno; limpia está mi conciencia», y tienen en poco la fama de su honestidad, no se pudiesen favorecer de que a la sacratísima Virgen María le hubiesen impuesto alguna infamia de acuestas, quiso su benditísimo Hijo que ella fuese casada, eligiendo antes que lo tuviesen a Él por hijo de José, no lo siendo, que no que dijesen los hombres alguna cosa siniestra de su sacratísima Madre, si la vieran tener hijo y no ser casada.
Y por tanto, las que estos escándalos no curan de quitar, busquen con quien se amparar; que lo que de la sacratísima Virgen María y de las santas mujeres pueden aprender es limpieza de dentro, y buena fama y buen ejemplo de fuera, con todo recatamiento en la conversación. Y aunque de las demasiadas conversaciones ninguna cosa de éstas se siguiera, aun se debían huir; porque con pensamientos que traen, quitan la libertad del ánima para libremente volar con el pensamiento a Dios. Y quitándole aquella pureza que el secreto lugar del corazón, donde Cristo solo quiere morar, había de tener, parece que no está tan solo y cerrado a toda criatura como a tálamo de tan alto Esposo conviene estar; ni del todo parece haber perfecta pureza de castidad, pues hay en él memoria de hombre.