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domingo, 12 de julio de 2020

EL SERCRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO. San Luis María Grignion de montfort


EL ROSARIO EN FAMILIA
18a Rosa
52) Esta divina salutación atrae sobre nosotros la bendición abundante de Jesús y María, porque es principio infalible que Jesús y María recompensan magnánimamente a quienes les glorifican: devuelven centuplicadas las bendiciones que reciben. "Ego diligentes me diligo... ut ditem diligentes me et thesauros eorum repleam" (5). Es lo que claman claramente Jesús y María: "Amamos a quienes nos aman, los enriquecemos y henchimos sus tesoros." "Qui seminat in benedictionibus, in benedictionibus et metet" (6): Los que siembran bendiciones, recogerán bendiciones.
Ahora bien, rezar debidamente la salutación angélica ¿no es amar, bendecir y glorificar a Jesús y María? En cada avemaría decimos una bendición doble, una a Jesús y otra a María: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús." Por cada avemaría rendimos a María el mismo honor que Dios le rindió, saludándola con el arcángel Gabriel.
¿Quién podrá creer que Jesús y María -que tantas veces hacen bien a quienes les maldicen lancen maldición contra quienes les honran y bendicen con el avemaría?
La Reina de los cielos, dicen San Bernardo y San Buenaventura, no es menos agradecida y cortés que las personas de más alta condición del mundo; las aventaja en tal virtud como en todas las demás perfecciones y no dejará que la honremos respetuosamente sin darnos el ciento por uno. María -dice San Buenaventura- nos saluda con la gracia si la saludamos con el avemaría: "Ipsa salutabit nos cum gratia si salutaverimus eam cum Ave Maria."
¿Quién podrá comprender las gracias y bendiciones que operan en nosotros el saludo y las miradas benignas de la Santísima Virgen? Desde el momento en que oyó Santa Isabel el saludo que le hacía la Madre de Dios, fue llena del Espíritu Santo, y su niño saltaba de gozo. Si nos hacemos dignos del saludo y la bendición recíprocos de la Santísima Virgen, seremos sin duda llenos de gracia, y un torrente de consuelos espirituales inundará nuestras almas.
19a Rosa
53) Está escrito: "Dad y se os dará" (7). Tomemos la comparación del Beato Alano: "Si yo os diese cada día ciento cincuenta diamantes, ¿no me perdonaríais aunque fuerais mi enemigo? ¿No me otorgaríais como a amigo todas las gracias posibles? ¿Queréis enriqueceros con bienes de gracia y de gloria? Saludad a la Santísima Virgen, honrad a vuestra bondadosa Madre."
"Sicut qui thesaurizat, ita et qui honorificat matrem" (8). El que honra a su Madre, la Santísima Virgen, es como el que atesora.
Presentadle, al menos, cincuenta avemarías diariamente, cada una de las cuales contiene quince piedras preciosas, que le son más agradables que todas las riquezas de la tierra. ¿Qué no podréis esperar de su liberalidad? Ella es nuestra Madre y nuestra amiga. Es la Emperatriz del Universo, que nos ama más que todas las madres y reinas reunidas amaron a hombre alguno, porque, como dice San Agustín, la caridad de la Virgen María excede a todo el amor natural de todos los hombres y de todos los ángeles.
54) Nuestro Señor se apareció un día a Santa Gertrudis contando monedas de oro; ella tuvo curiosidad de preguntarle qué contaba. "Cuento -respondió Jesucristo- tus avemarías: son la moneda con que se compra mi paraíso."
El devoto y docto Suárez, de la Compañía de Jesús, estimaba de tal modo la salutación angélica, que decía que con gusto daría toda su ciencia por el precio de un avemaría bien dicha.
55) El Beato Alano de la Roche se dirige así a la Santísima Virgen: "Que quien te ama, oh excelsa María, escuche esto y se llene de gozo: El cielo exulta de dicha, y de admiración la tierra, cuando digo Ave María. Mientras aborrezco al mundo, en amor de Dios me inundo cuando digo Ave María. Mis temores se disipan, mis pasiones se apaciguan, cuando digo Ave María. Se aumenta mi devoción y alcanzo la contrición cuando digo Ave María. Se confirma mi esperanza, mi consuelo se agiganta, cuando digo Ave María. Mi alma de gozo palpita, mi tristeza se disipa, cuando digo Ave María, porque la dulzura de esta suavísima salutación es tan grande que no hay término apropiado para explicarla debidamente, y después que hubiera uno dicho de ella maravillas, resultaría aún tan escondida y profunda que no podríamos descubrirla.
Es corta en palabras, pero grande en misterios; es más dulce que la miel y más preciosa que el oro. Es preciso tenerla frecuentemente en el corazón para meditarla y en la boca para leerla y repetirla devotamente."
"Auscultet tui nominis amator, o Maria, coelum gaudet, omnis terra stupet cum dico Ave Maria; Satan fugit, infernus contremiscit, cum dico Ave Maria; mundus vilescit, cor in amore liquescit, cum dico Ave Maria; terror evanescit, caro marcescit, cum dico Ave Maria; crescit devotio, oritur compunctio, cum dico Ave Maria; spes proficit, augetur consolatio, cum dico Ave Maria; recreatur animus, et in bono confortatur aeger affectus, cum dico Ave Maria. Siquidem tanta suavitas hujus benignae salutationis, ut humanis non possit explicari verbis, sed semper manet altior et profundior quam omnis creatura indagare sufficiat. Haec oratio parva est verbis, alta mysteriis, brevis sermone, alta virtute, super mel dulcis, super aurum pretiosa; ore cordis est jugiter ruminanda labiisque puris frequentissime legenda ac devote repetenda."
El amador cuando investiga tu nombre, oh María, el cielo se alegra, toda la tierra permanece estupefacta, cuando digo Ave María: Satanás se va, el infierno teme, cuando digo Ave María el mundo envilece, la carne se inmuta, cuando digo Ave María; crece la devoción, aumenta la compunción, cuando digo Ave María; profeso mi esperanza aumenta la consolación, cuando digo Ave María el ánimo cobra aliento y en el bien se recrea el afecto, cuando digo Ave María. Se encuentra tanta suavidad en esta benigna salutación que lo humano no la puede explicar estas palabras pues siempre permanece muy alto y muy profundo que ninguna criatura podrá indagar lo suficiente. Esta oración es pequeña, de altos misterios, breve sermón, alta virtud, más dulce que la miel, es más preciosa que el oro, en la boca del corazón es ruñida con alegría, muy frecuentemente es pura en los labios ya leída o devotamente repetida. (Sepan disculpar mis errores de traducción pues no tengo en mi poder ningún diccionario latino- español y traduzco como lo aprendí en el seminario)
Refiere el mismo Beato Alano, en el capítulo 69 de su Salterio, que una religiosa muy devota del Rosario se apareció después de su muerte a una de sus hermanas y le dijo: "Si pudiera volver a mi cuerpo para decir solamente un avemaría, aun cuando fuera sin mucho fervor, por tener el mérito de esa oración, sufriría con gusto cuantos dolores padecí antes de morir." Hay que advertir que había sufrido durante varios años crueles dolores.
56) Miguel de Lisle, Obispo de Salubre, discípulo y colega del Beato Alano de la Roche en el restablecimiento del Santo Rosario, dice que la salutación angélica es el remedio de todos los males que nos afligen, con tal que la recemos devotamente en honor de la Santísima Virgen.
20a Rosa
Breve explicación del avemaría.
57) ¿Estáis en la miseria del pecado? Invocad a la divina María; decidle: "Ave", que quiere decir: "Te saludo con profundo respeto, oh Señora, que eres sin pecado, sin desgracia." Ella os librará del mal de vuestros pecados.
¿Estáis en las tinieblas de la ignorancia o del error? Venid a María; decidle: "Ave, María", es decir: "Iluminada con los rayos del sol de justicia." Ella os comunicará sus luces.
¿Estáis separados del camino del cielo? Invocad a María, que quiere decir: Estrella del mar y Estrella polar que guía nuestra navegación en este mundo. Ella os conducirá al puerto de eterna salvación.
¿Estáis afligidos? Recurrid a María, que quiere decir: "mar amargo", que fue llena de amarguras en este mundo, al presente cambiada en mar de purísimas dulzuras en el cielo. Ella convertirá vuestra tristeza en alegría y vuestras aflicciones en consuelos.
¿Habéis perdido la gracia? Honrad la abundancia de gracias de que Dios llenó a la Santísima Virgen; decidle: "Llena de Gracia" y de todos los dones del Espíritu Santo. Ella os dará sus gracias.
¿Os sentís solos y abandonados de Dios? Dirigíos a María y decidle: "El Señor es contigo" más noble e íntimamente que en los justos y los santos, porque eres con Él una misma cosa; pues, siendo tu Hijo, su carne es tu carne, y, dado que eres su Madre, estás con el Señor por perfecta semejanza y mutua caridad. Decidle, en fin: "Toda la Trinidad Santísima está contigo, pues Tú eres su Templo precioso." Ella os colocará bajo la protección y salvaguardia de Dios.
¿Habéis llegado a ser objeto de la maldición de Dios? Decid: "Eres bendita entre todas las mujeres" y de todas las naciones por tu pureza y fecundidad; Tú cambiaste la maldición divina
en bendición. Ella os bendecirá.
¿Estáis hambrientos del pan de la gracia y del pan de la vida? Acercaos a la que ha llevado el pan vivo que descendió del cielo; decidle: "Bendito es el fruto de tu vientre", que concebiste sin detrimento de tu virginidad, que llevaste sin trabajo y que diste a la vida sin dolor. Sea bendito "Jesús", que rescató del cautiverio al mundo, que curó al mundo enfermo, resucitó al hombre muerto, hizo volver al desterrado, justificó al hombre criminal, salvó al hombre condenado. Sin duda vuestra alma será saciada del pan de la gracia en esta vida y de la gloria eterna en la otra. Amén.
58) Concluid vuestra oración con la Iglesia, y decid: "Santa María", santa en cuerpo y alma, santa por tu abnegación singular y eterna en el servicio de Dios, santa en calidad de Madre de Dios, que te ha dotado de una santidad eminente, como convenía a tan infinita dignidad.
"Madre de Dios" y también Madre nuestra, nuestra Abogada y Mediadora, Tesorera y Dispensadora de las gracias de Dios, procúranos prontamente el perdón de nuestros pecados y nuestra reconciliación con la Majestad divina.
"Ruega por nosotros, pecadores", pues tienes tanta compasión con los miserables, que no desprecias ni rechazas a los pecadores, sin los cuales no serías la Madre del Salvador.
"Ruega por nosotros ahora", durante el tiempo de esta corta vida frágil y miserable; "ahora", porque sólo nos pertenece el momento presente; ahora, que estamos acometidos y rodeados noche y día de poderosos y crueles enemigos.
"Y en la hora de nuestra muerte", tan terrible y peligrosa, en que nuestras fuerzas estarán agotadas, en que nuestros espíritus y nuestros cuerpos estarán abatidos por el dolor y el terror; en la hora de nuestra muerte, en que Satanás redoblará sus esfuerzos por nuestra eterna perdición; en esa hora en que se decidirá nuestra suerte dichosa o desgraciada para toda la eternidad. Ven en auxilio de tus pobres hijos; Oh Madre compasiva, abogada y refugio de los pecadores; aleja de nosotros en la hora de la muerte a los demonios, enemigos y acusadores nuestros, cuyo aspecto horroroso nos espanta. Ven a iluminarnos en las tinieblas de la muerte.
Condúcenos, acompáñanos al tribunal de nuestro Juez, tu Hijo, intercede por nosotros para que nos perdone y nos reciba en el número de tus escogidos en la mansión de la gloria eterna. "Amén." Así sea.
59) ¿Quién no admirará la excelencia del Santo Rosario, compuesto de dos partes divinas: la oración dominical y la salutación angélica? ¿Hay oración más grata a Dios y a la Santísima Virgen, más fácil, más dulce y más saludable para los hombres? Tengámoslas siempre en el corazón y en la boca para honrar a la Santísima Trinidad, a Jesucristo nuestro salvador y a su Santísima Madre. Además, al fin de cada decena es conveniente añadir el gloria: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.



viernes, 10 de julio de 2020

Lo que muestran las manifestaciones en ‎Estados Unidos


Estados Unidos: más de 200 detenidos en Washington D.C. en medio ...
Las manifestaciones contra el racismo en Estados Unidos han evolucionado ‎rápidamente hacia una promoción de las ideas que el Partido Demócrata quiere ‎implantar. Ya no se trata de luchar por la igualdad de derechos para todos, ni de ‎cuestionar los prejuicios de ciertos policías sino de reabrir un verdadero conflicto ‎cultural, lo cual implica el riesgo de hacer estallar una nueva Guerra de Secesión.‎


Las manifestaciones en Estados Unidos ya no están dirigidas contra el racismo sino contra los ‎símbolos de la historia del país. La Guardia Nacional fue desplegada para proteger ‎monumentos. Aquí la vemos, el 2 de junio de 2020, en el Lincoln Memorial de Washington.
Las manifestaciones que se han iniciado en diversos países de Occidente contra el racismo en ‎Estados Unidos están disimulando la verdadera evolución del conflicto en suelo estadounidense. ‎En los propios Estados Unidos, los hechos se han deslizado de un cuestionamiento inicial de las ‎secuelas que aún persisten desde los tiempos de la esclavitud de los negros hacia un conflicto ‎diferente, capaz de poner en peligro la integridad misma del país. ‎
La semana pasada yo recordaba en este mismo sitio web que Estados Unidos pudo haberse ‎disuelto después de la desaparición de la Unión Soviética ya que parte de la identidad ‎estadounidense se basaba entonces en la oposición a la URSS. Sin embargo, el proyecto imperialista –la ‎‎«guerra sin fin»– puesto en manos de George W. Bush permitió reactivar el país después de los ‎atentados del 11 de septiembre de 2001.
También subrayaba que durante las últimas décadas la población estadounidense se había desplazado considerablemente para reagruparse ‎geográficamente por afinidades culturales [1]. Los matrimonios entre personas de ‎razas diferentes comenzaron a disminuir nuevamente. Y llegaba a la conclusión de que la ‎integridad de Estados Unidos estaría en peligro cuando otras minorías, aparte de los negros, ‎se unieran al movimiento de protesta [2].‎
Eso es precisamente lo que hoy estamos viendo. El conflicto ya no es de blancos contra negros ‎ya que los blancos se han hecho mayoritarios en ciertas manifestaciones antirracistas y visto ‎el hecho que hispanos y asiáticos se han unido a las marchas y que el Partido Demócrata ahora ‎se implica en ellas. ‎
Desde el mandato de Bill Clinton, el Partido Demócrata se ha identificado con el proceso de ‎globalización financiera, tendencia que el Partido Republicano apoyó tardíamente y sin llegar ‎nunca a adoptarla plenamente. ‎
Donald Trump representa una tercera vía: la del «sueño americano», o sea la vía del ‎empresariado contrario al mundo de la finanza. Trump logró ganar la elección presidencial bajo ‎el lema «America First!», que no era –aunque así se dijo– una referencia al movimiento ‎aislacionista pronazi de los años 1930 sino al regreso de los puestos de trabajo que las ‎transnacionales estadounidenses habían trasladado a otros países sin importarles el aumento del ‎desempleo en Estados Unidos. Trump contó ciertamente con el apoyo del Partido Republicano, ‎pero sigue siendo un «jacksoniano» [seguidor de los principios políticos de Andrew Jackson, el ‎séptimo presidente de Estados Unidos (1829 a 1837)] y no es lo que normalmente se entiende ‎por «conservador». ‎
Como lo demostró el historiador Kevin Phillips –el consejero electoral de Richard Nixon–, la cultura ‎anglosajona ha dado lugar a 3 guerras civiles sucesivas [3]:
Descripción: - la primera guerra civil inglesa, también llamada «Gran Rebelión», entre los seguidores de Oliver ‎Cromwell y los defensores del rey Carlos I, de 1642 a 1651;
Descripción: - la segunda guerra civil inglesa o «Guerra de Independencia de Estados Unidos», de 1775 ‎a 1783;
Descripción: - la tercera guerra civil anglosajona o «Guerra de Secesión», en Estados Unidos, de 1861 ‎a 1865. ‎
Los acontecimientos actuales en Estados Unidos podrían llevar a una cuarta guerra. Al menos ‎eso es lo que parece pensar el general James Mattis, ex secretario de Defensa, quien acaba de ‎expresar a la publicación estadounidense The Atlantic su inquietud ante la política del presidente ‎Trump, estimando que acentúa la división en vez de unir. ‎
Volvamos a la historia de Estados Unidos en relación con los bandos en pugna. El presidente ‎Andrew Jackson (1829-1837), catalogado como populista, impuso su veto al Banco Federal (Fed), ‎instituido por el primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, uno de los padres de la ‎Constitución, quien era favorable al federalismo debido a su violenta oposición personal a la ‎democracia. Como buen discípulo de Jackson, el presidente Trump también está hoy en conflicto ‎con la Fed. ‎
Veinte años después de la presidencia de Jackson estalló la «Guerra de Secesión» (1861-1865), ‎que los manifestantes de hoy usan como referencia. Según los manifestantes, en la «Guerra de ‎Secesión» se enfrentaron el sur esclavista y el norte humanista. El movimiento de protesta que ‎comenzó a partir de un acto racista –el linchamiento de George Floyd por un policía blanco en ‎Minneapolis– ahora continúa con la destrucción de estatuas de generales sudistas, como Robert ‎Lee. Acciones similares ya habían tenido lugar en 2017 [4] pero ahora cobran importancia con la participación de varios gobernadores del Partido ‎Demócrata. ‎

El gobernador de Virginia, Ralph Northam, del Partido Demócrata, anunció el ‎desmantelamiento de una célebre estatua del general sudista Robert Lee, a pedido de ‎manifestantes blancos. Ya no se trata de luchar contra el racismo sino de destruir los símbolos ‎de la unidad del país. ‎

Pero esa narración no se ajusta a la realidad. Al inicio de la Guerra de Secesión, ambos bandos ‎eran esclavistas. Y al final, ambos bandos era antiesclavistas. El fin del esclavismo no fue un ‎logro de los abolicionistas. Simplemente, ambos bandos necesitaban más soldados para enviarlos ‎al frente. ‎
En la Guerra de Secesión se enfrentaron el sur agrícola, católico y rico y el norte industrial, ‎protestante y ansioso de enriquecerse. El conflicto se cristalizó alrededor de la cuestión de los ‎derechos de aduana –los sudistas estimaban que cada Estado debía establecer sus derechos de ‎aduana pero los nordistas querían abolirlos entre los Estados y dejar su control en manos del ‎gobierno federal. ‎
Por consiguiente, con la eliminación de símbolos sudistas, vistos como restos del esclavismo, ‎en realidad se rechaza la visión sudista de la Unión. Por cierto, es particularmente injusto ‎arremeter contra la memoria del general Robert Lee, quien puso fin a la Guerra de Secesión ‎al rechazar la adopción de una táctica de acciones de guerrillas para proseguir el conflicto desde ‎las montañas y optó por la unidad nacional. En todo caso, estos actos abren el camino a una ‎cuarta guerra civil anglosajona. ‎
Hoy en día, las antiguas nociones estadounidenses de norte y sur ya no corresponden a ‎realidades geográficas. Sería más apropiado hablar de Dallas contra Nueva York y Los Angeles. ‎
No es posible escoger sólo los aspectos considerados positivos en la historias de un país y destruir ‎todo lo que se considera “malo” sin cuestionar todo lo construido. ‎
Al hacer referencia al eslogan de Richard Nixon en las elecciones de 1968 –«Law and Order», ‎o sea “Ley y Orden”–, Donald Trump no predica el odio racista, como afirman numerosos ‎comentaristas, sino que vuelve al pensamiento del autor de ese eslogan, el ya mencionado Kevin ‎Philipps. Trump no está interesado en provocar la disgregación de Estados Unidos sino en hacer ‎volver el país al pensamiento de Andrew Jackson, contrario al predominio del mundo de la ‎finanza. ‎
El estadounidense Donald Trump se ve en la situación que vivió el soviético Mijaíl Gorbatchev a ‎finales de los años 1980. La economía de su país –no la finanza– está en evidente declive desde hace ‎décadas, pero sus conciudadanos se niegan a reconocer las consecuencias de ese declive ‎ ‎ [5]. Estados Unidos sólo puede sobrevivir si se fija nuevos objetivos. Pero ‎ese tipo de cambio se hace especialmente difícil en periodo de recesión. ‎
Paradójicamente, Donald Trump se aferra al «American Dream», o sea al célebre « Sueño ‎Americano», la posibilidad de “hacer fortuna”, en una sociedad estadounidense estancada, donde ‎la clase media está en vías de desaparición y en momentos en que los nuevos inmigrantes ya ‎no son europeos. Frente a él, sus opositores –la Fed, Wall Street y Silicon Valley– proponen un ‎nuevo modelo, pero en detrimento de las masas. ‎
El problema de la URSS era diferente, pero la situación es la misma. Gorbatchov fracasó y la URSS ‎se derrumbó. Sería sorprendente que el próximo presidente de Estados Unidos, sea quien sea, ‎lograra preservar la unidad nacional. ‎
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 [1American Nations. A history of the 11 rival regional ‎cultures of North America, Colin Woodard, Viking, 2011.
[2] «[USA: les émeutes raciales et la tentation séparatiste-‎‎>article210033.html]», por Thierry Meyssan, Red!Voltaire, 31 de mayo de 2020.
[3The Cousins’ Wars, Kevin Philipps, Basic ‎Books, 1999.
[4] «Ce que révèlent les élections US sur le ‎conflit intérieur», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de noviembre ‎de 2018.
[5] «Trump, le Gorbatchev états-unien», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, ‎‎30 de enero de 2018.


martes, 7 de julio de 2020

¿Quiénes son los verdaderos sacerdotes y quienes los sacerdotes mercenarios en los actuales tiempos de esta pantomima de pandemia?




Nota. Creo que el título de este articulo lo dice todo. Mis respetos a aquellos sacerdotes que durante esta seudo- pandemia han permanecido fieles al pie del cañón.

Nuestro Señor es el Buen Pastor y es el modelo de sus sacerdotes que deben ser buenos pastores. Nuestro Señor muestra la diferencia entre el Buen Pastor y el falso Pastor quién sólo es asalariado. Aquí están las palabras de Nuestro Señor: “Yo Soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. Pero el asalariado, y el que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, cuando ve venir al lobo, deja a las ovejas y huye; y el lobo atrapa y esparce las ovejas; y el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.” (San Juan 10,11-13) Un asalariado pone su propia seguridad su propio interés antes que el bien de su rebaño. Se retira de su rebaño en tiempos de miedo y tribulación.
Cuando los tiempos son fáciles y pacíficos, es difícil distinguir a los sacerdotes asalariados de los de los verdaderos sacerdotes. La prueba que determina si un sacerdote en particular es solamente un asalariado se descubre durante los tiempos de miedo y prueba. Así es como el Papa San Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia, explica esta verdad: “No se puede saber realmente si él [es decir, un sacerdote] es un pastor o un asalariado a menos que surja un momento de prueba. Por regla general, en tiempos de paz, tanto el pastor como el asalariado permanecen vigilando a sus rebaños. Es solo cuando llega el lobo que cada uno muestra la finalidad por la cual ha estado de guardia sobre su rebaño. “(Sermón Dom. p. 292)
En cualquier tribulación, ya sea una persecución religiosa o una plaga, un sacerdote tiene el deber de continuar administrando a las almas. Mientras que un asalariado se retira del rebaño, un verdadero pastor continúa atendiendo al rebaño.
Solo hay dos circunstancias en las que un sacerdote puede retirarse de su rebaño:
a) cuando él está en un peligro especial, peligro en el cuál no están otros buenos sacerdotes que se pueden quedar para reemplazarlo y cuidar bien de ese rebaño; o
b) cuando el sacerdote puede llevar a todo su rebaño con él a un lugar seguro y administrar a sus almas en ese lugar seguro.
Así es como San Agustín, Doctor de la Iglesia, enseña esta verdad: “Que los siervos de Cristo, los ministros de su Palabra y de sus sacramentos, huyan de ciudad en ciudad cada vez que uno de ellos sea especialmente buscado por los perseguidores; pero siempre y cuando el rebaño de fieles no sea abandonada y pueda ser administrado por sacerdotes que no están siendo perseguidos. Pero cuando el peligro es común para todos, es decir, para los obispos y el clero y para los laicos, que aquellos que necesitan la ayuda de otros no sean abandonados por aquellos cuya ayuda necesitan. Por lo tanto, o se retiran todos a un lugar seguro, o se deja que aquellos que necesariamente deben permanecer no sean abandonados por aquellos a través de los cuales se debe satisfacer su necesidad de los ritos de la Iglesia.”
“Los ministros de la Iglesia, por lo tanto, deben huir, cuando hay persecución, pero solamente cuando en aquél lugar en que se encuentra no haya personas de Cristo a quienes se deban ministrar, o cuando el ministerio necesario puede ser cumplido por otros que No tiene la misma razón para huir. Pero cuando los fieles permanecen, y los ministros emprenden la huida, y eso causa que el ministerio es retirado, ¿qué tenemos entonces sino esa condenable huida de asalariados que no se preocupan por las ovejas?”. (Sermón Segundo Dom. de Pascua)
Entonces, cuando los fieles tienen que permanecer en un lugar durante cualquier tribulación, ya sea una persecución religiosa o una plaga, solo el falso pastor que sólo es asalariado es el que los abandona retirando su cuidado espiritual.
El temor por su seguridad personal es el sello distintivo de éstos sacerdotes mercenarios, asalariados. Él cuando "ve venir al lobo, abandona las ovejas, y huye" por su propia seguridad.
En esta época de coronavirus, los dos temores principales de un sacerdote mercenario son:
1. Teme las amenazas del gobierno si continúa cuidando a su rebaño en lugar de estar "confinado en su casa"; y
2. Teme al coronavirus mismo.
A continuación examinaremos cada uno de los temores de los falsos pastores asalariados.
Un sacerdote que es un verdadero pastor continúa cuidando a su rebaño incluso cuando el gobierno lo amenaza si lo hace.
Nuestros impíos gobiernos civiles han ordenado a los sacerdotes que “se encierren" y "se refugien en un lugar" y que no salgan a atender las almas de sus rebaños. Estos gobiernos impíos afirman que la religión no es un "servicio esencial" para la gente y que, para el (supuesto) "bien de la gente", los sacerdotes no deben atender a sus rebaños.
Ha sucedido muchas veces en la historia de la Iglesia Católica que el gobierno civil ordenó a los sacerdotes que no asistieran a sus rebaños. Un verdadero pastor nunca se sometería a esos mandamientos malvados. A diferencia de los verdaderos pastores, los asalariados se someten por su propio interés.
En México, a principios del siglo XX, cuando el gobierno masónico y anti católico impío ordenó a los sacerdotes que no administraran a sus rebaños, muchos sacerdotes asalariados huyeron a los Estados Unidos, siguiendo el ejemplo de sus obispos asalariados. Muchos de los sacerdotes restantes en México abandonaron sus rebaños, se casaron y se establecieron en las ciudades.
Sin embargo, nada de esto hicieron los buenos y verdaderos sacerdotes:
Una valiente minoría de sacerdotes se negó a comprometerse. Se escondieron y recorrieron México por la noche, disfrazados, haciendo todo lo posible para llevar la Verdadera Fe y los Sacramentos a los fieles. Los atraparon, fueron arrestados, multados, encarcelados y, a veces, torturados y ejecutados. Tan sólo en febrero de 1915, el gobierno mexicano martirizó a 160 sacerdotes.
¡Esos eran pastores fieles! Imitaron a Nuestro Señor, el Buen Pastor, que dio su vida por sus ovejas. Esos sacerdotes rechazaron la orden del gobierno civil que les ordenaba que se retiraran de sus rebaños "por el bien de la gente".
Los santos Juan y Pablo son modelos para nuestro tiempo, y muestran el peligro de que la autoridad civil llegue a sofocar gradualmente el ministerio de la Iglesia Católica.
Los santos mártires San Juan y San Pablo (que se mencionan en el Canon de la Misa) son modelos especiales para nuestro tiempo. Fueron martirizados en el año 363 d. C., bajo el emperador Julián el Apóstata, porque no se sometieron a las restricciones que la autoridad civil les imponía con respecto a la predicación de la verdadera religión y con respecto al ministerio de la salvación de las almas.
El emperador romano, Julián el Apóstata, intentó sofocar la religión católica al imponer restricciones a los católicos con respecto a la educación de los jóvenes. Estas restricciones fueron mucho más peligrosas para la Iglesia que las sangrientas persecuciones anteriores bajo Nerón y Diocleciano debido al peligro de que los católicos aceptaran estas restricciones por parte del gobierno. Peligro realmente grave que no se podía aceptar. Prefirieron los católicos aceptar la sangrienta persecución del gobierno y martirio de los católicos antes que someter los intereses de Cristo al gobierno.
Debido a esta actitud valiente, el gobierno civil cambió su estrategia y en su lugar intentó destruir a la Iglesia a través de "pequeños" compromisos para sofocar poco a poco la fe.
Los católicos cobardes pensarían indudablemente que el mejor curso sería aceptar compromisos "pequeños" y limitaciones "pequeñas" en el cuidado de las almas a través de compromisos "prudentes" con el gobierno civil.
Si los santos Juan y Pablo hubieran aceptado las “limitaciones” impuestas por el gobierno sobre la Iglesia, algunos liberales asalariados habrían encontrado sin duda alguna manera de "justificar" su compromiso.
¡Pero los verdaderos soldados de Cristo no hacen compromisos! Los santos Juan y Pablo se opusieron abiertamente a esta sofocación de la fe católica y fueron gloriosamente martirizados.
Hoy en día las autoridades civiles buscan nuevamente sofocar a la Iglesia Católica mediante prohibiciones graduales.
En el mundo actual, vemos que las tácticas de Julián el Apóstata se vuelven a usar, en las órdenes de los gobiernos civiles de que los sacerdotes se "encierren" y dejen de administrar a su rebaño. Solo los sacerdotes mercenarios se someterían a esa orden.
San Edmundo Campion, fue otro buen pastor que resolvió firmemente cuidar a su rebaño yendo en contra de las órdenes del gobierno civil.
Alrededor de 1580, San Edmundo Campion, un sacerdote católico, declaró firmemente su determinación de continuar administrando a las almas en la Inglaterra isabelina, a pesar de la orden del gobierno a los sacerdotes católicos de no atender a las almas. Aquí está la valiente respuesta de San Edmundo a la orden del gobierno civil: “Salí de Alemania y Bohemia, siendo enviado por mis superiores, y me aventuré en este noble reino [a saber, Inglaterra], mi querido país, para la gloria de Dios y el beneficio de las almas. Sabía que, en este lugar tan ocupado, vigilado y sospechoso de todo, tarde o temprano habría de ser interceptado y detenido.”
“Por lo tanto, previendo todos los eventos, e incierto de lo que pudiera ser de mí, cuando Dios entregase mi cuerpo al encarcelamiento, supuse que era necesario poner esto por escrito en una disposición, deseando sus señorías [es decir, el fallo del Consejo de Inglaterra] le dieran lectura, para que conocieran mi causa. Al hacer esto, confío en que les aliviaré un poco el trabajo. Por lo que de otro modo hubieran buscado ingeniosamente la manera de encarcelarme, ahora de una vez lo pongo en sus manos por simple confesión. …"
¡San Edmundo Campion fue un verdadero pastor! ¡No se retiró de su rebaño a pesar de que el gobierno civil le dijo que la religión católica no es un "servicio esencial"! En cambio, este fiel pastor le dice valientemente a las autoridades civiles que nada le impedirá atender a su rebaño hasta el día en que seguramente lo atrapen y lo maten (¡cosa que efectivamente sucedió!).
¡Qué contraste de este verdadero pastor con respecto a los cobardes del Coronavirus que se retiran de sus rebaños porque el gobierno civil les ordenó "Quédate en casa"!
Por ejemplo, en abril del 2020, los obispos franceses (supuestos) dijeron sin reservas que estaban "lamentando" la orden del gobierno civil de que "la adoración católica estará obligada a esperar tres semanas más que las tiendas, negocios y transporte público para tomar lugar públicamente”.
¿Dónde están los verdaderos pastores? ¡No ahí! ¡Esos son asalariados!
Como enseña San Agustín:
“[Cuando] la gente permanece [necesitada], y los ministros huyen [o se quedan en casa para “quedar confinados en su casa”], y su ministerio se retira, ¿qué tenemos entonces sino huida condenable de asalariados que no tienen cuidado por las ovejas?.”
Los buenos sacerdotes-pastores continúan administrando a sus rebaños y no los abandonan, incluso cuando el gobierno ordena un "cierre". Actúan al contrario los sacerdotes asalariados; ellos "se quedan en su casa" por temor al gobierno.
Un sacerdote que es un verdadero pastor continúa cuidando a su rebaño incluso durante una plaga.
Aunque los sacerdotes asalariados "se quedan en casa", los buenos sacerdotes-pastores se quedan con sus rebaños en tiempos de peste.
Por ejemplo, cuando la plaga golpeó a Milán, San Carlos Borromeo visitó los fieles con todo y la plaga con celo incansable, los ayudó con afecto paternal y, administrándoles con sus propias manos los sacramentos de la Iglesia, los consoló singularmente. San Carlos Borromeo y San Luis Gonzaga murieron atendiendo a víctimas de la peste.
Cuando la plaga estaba en su apogeo en Roma, San José Calasanz se unió a San Camilo, y no contento con cuidar con ardiente celo a los pobres enfermos, incluso llevó a los muertos a la tumba sobre sus propios hombros.
Cuando la plaga diezmó a los habitantes de Valencia y sus alrededores en 1557, San Luis Bertrand incansablemente ministró las necesidades espirituales y físicas de los afligidos. Como la ternura y la devoción de una madre, así cuidó a los enfermos. A los muertos los preparó para el entierro y los enterró con sus propias manos.
Aunque la peste se extendió violentamente en Suiza, esto no impidió que San Francisco de Sales, ni de día ni de noche, dejara de ayudar a los enfermos en sus últimos momentos; y Dios lo preservó del contagio. Y en otra plaga que se desencadenó allí, expuso diariamente su propia vida para ayudar a su rebaño.
Hay muchos otros ejemplos de buenos pastores-sacerdotes que asistieron fielmente a sus rebaños durante una plaga. Este es su deber: ayudar siempre a su rebaño durante una plaga. La devoción desinteresada de un buen pastor-sacerdote a su rebaño obliga a la admiración incluso de los no católicos. Por ejemplo, así es como un protestante admiraba a los sacerdotes religiosos de Manila durante la plaga:
“De valor inquebrantable, siempre han estado al frente cuando las calamidades amenazaban a sus rebaños. En epidemias de peste y cólera no se han consternado, ni en tales casos han abandonado nunca sus rebaños…" (Enclic. Católica)
Además debemos recordar de que en tiempos de peste, las oraciones de la Iglesia Católica deben ser públicas. La Iglesia Católica siempre ha sabido lo que el Papa Francisco ahora niega, a saber, que las plagas son un castigo justo de Dios por el pecado. En tiempos de peste, la Iglesia Católica redobla sus oraciones públicas. Por el contrario, la iglesia conciliar y los asalariados se "encierran" y se quedan en casa.
Cuando la plaga devastó Roma, esto es lo que hizo el Papa San Gregorio Magno: “[La] plaga continuó haciendo estragos en Roma con gran violencia; y, mientras la gente esperaba la respuesta del emperador, San Gregorio aprovechó las calamidades para exhortarlos al arrepentimiento. Habiéndolos convertido después de predicarles un patético y muy conmovedor sermón sobre ese tema, nombró una solemne letanía o procesión en siete compañías, con un sacerdote a la cabeza de cada uno, que iban a marchar desde diferentes iglesias, para finalmente todos reunirse en la Iglesia de Santa María la Mayor; cantaban el Kyrie Eleison mientras recorrían las calles. Durante esta procesión, murieron en una hora ochenta (es decir, ochenta personas) de los que asistieron. Pero San Gregorio no se abstuvo de exhortar a la gente y rezar hasta el momento en que cesó el moquillo.” (Vida de los Santos, Buttler. San Greg.)
“Cuando San Gregorio cruzaba el puente de San Pedro, una visión celestial los consoló [a saber, a la gente] en medio de sus letanías. El arcángel Miguel fue visto sobre la tumba de Adriano, envainando su espada de fuego en señal de que la peste debía cesar. San Gregorio escuchó la Antifonal angelical de las voces celestiales - Regina Coeli, lætare, y agregó el verso final - “Ora pro nobis Deum, aleluya.”
¡Qué grande fue la fe de San Gregorio en comparación con los asalariados modernos! Basta recordar que en abril del 2020, el cardenal Cupich de Chicago se burló blasfemamente del poder
de la oración como ayuda contra el coronavirus diciendo: "la religión no es mágica cuando solo decimos oraciones y pensamos que las cosas van a cambiar".
Los asalariados, aquellos sacerdotes obedeciendo la recomendación “Quédate en casa”, no ven la importancia de la oración pública y la penitencia en el momento de la peste porque son hombres de poca fe.
¡Pero los buenos pastores hacen lo contrario! “Cuando la plaga golpeó a Milán, San Carlos Borromeo estaba en Lodi, en el funeral del obispo.
De inmediato regresó e inspiró confianza en todos. Estaba convencido de que la plaga fue enviada como un castigo por el pecado... y ordenó que se hicieran súplicas públicas, y él mismo caminó en las procesiones, con una soga alrededor del cuello, los pies descalzos y sangrando por las piedras, y llevando una cruz; y ofreciéndose así como víctima por los pecados del pueblo, se esforzó por rechazar la ira de Dios.” (Encicl. Católica)
COCLUSION
Los sacerdotes asalariados se esconden de miedo en casa cuando el gobierno les ordena “Quédate en casa". Los sacerdotes mercenarios huyen del coronavirus para salvar su propio pellejo. En cambio, los buenos sacerdotes son pastores que se reconocen como tales en aquellos que se quedan con sus rebaños a pesar de las persecuciones del gobierno o el peligro de enfermarse por el Covid19.

lunes, 6 de julio de 2020

¿Trump será el gran perdedor en los comicios presidenciales ante su rival demócrata Biden por su gestión represiva de sofocar protestas antirracistas en EE.UU.?


El presidente de EE.UU., Donald Trump, con semblanza seria observa la cámara que está inmortalizando su imagen en la Casa Blanca.


Al tenor de los recientes acontecimientos en Estados Unidos que se ha agudizado tras el brutal asesinato del afrodescendiente George Floyd a manos de un agente de policía blanco, que condujo a una ola de masivas movilizaciones contra la furia del racimo en más de 70 ciudades norteamericanas y la mala situación económica debido al coronavirus, causante de la COVID-19, acentuada por las políticas de la Administración estadounidense, precedida por Donald Trump, se esperaba que el inquilino de la Casa Blanca desempeñara un papel conciliador para calmar los ánimos de sus conciudadanos a fin de apaciguar al país, empero, en un enfoque completamente poco convencional, salió tachando a los que secundaban las protestas contra la violencia policial como “matones” y amenazándoles con reprimirles y dar la orden de disparar a fin de sofocar las referidas movilizaciones al desplegar a las Fuerzas Armadas.
Trump al hacer uso de la retórica conminatoria de recurrir a la violencia para reprimir las protestas anti-racistas no solo alentó a que hubiera una reacción violenta de los grupos más radicales infiltrados entre los manifestantes pacíficos, sino que encaminó a que se dieran las primeras muestras de disconformidad y distanciamiento entre los más altos cargos militares de EE.UU. a las posiciones defendidas del magnate neoyorquino.
Son muchos los expertos que creen que la postura de Trump sobre los manifestantes y sus políticas racistas tendrá un impacto significativo en el resultado de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre, y es por eso que tanto el líder republicano como los estrategas demócratas tratan de instrumentalizar las movilizaciones para sus propios réditos electorales, eso sí, cada uno a su modo respectivamente.
Algunos entendidos opinan que Trump encendió deliberadamente la ira de los manifestantes para que, como en los disturbios generalizados después del asesinato del reverendo Martin Luther King, –líder del movimiento de derechos civiles de la población negra, en abril de 1968 que llevaron a la victoria de Richard Nixon, candidato republicano que se presentaba así mismo como el guardián de “la ley y el orden”–, valiéndose de los votos de los liberales blancos, que tradicionalmente se decantan por las posturas defendidas por los demócratas, le proporcionen un resultado similar.
En contraposición a esta estrategia del dirigente conservador, los partidarios del Partido Demócrata en su intento de evitar que Trump se aproveche de las protestas del pueblo llano estadounidense están simpatizando con los manifestantes, enfatizando la necesidad de mantener la ley y el orden en todo Estados Unidos.
Cabe señalar que al Partido Demócrata se le identifica en EE.UU. con el corriente de liberalismo, siendo un concepto que difiere mucho de la idea de liberalismo clásico que se usa en otros países, por defender la intervención del estado, sanidad universal, educación asequible, programas sociales, políticas de protección medioambiental y sindicatos de trabajadores.
En contra, el Partido Republicano, defiende una línea de pensamiento conservador al creer en la limitación del ámbito del estado, impuestos más bajos, el mercado libre, el derecho a poseer armas, la desregulación de los sindicatos y la aplicación de restricciones en temas como la inmigración y el aborto.
Faltan unos 141 días para celebrarse las elecciones presidenciales 2020 en el primer martes del mes de noviembre, y a estas alturas no está nada claro qué sucederá hasta la llegada de esa fecha, pero la atmósfera de tensiones políticas y económicas generalizadas en Estados Unidos indica que Trump será el gran perdedor de esta cita electoral.

Queda por ver cómo las actuales protestas raciales en Estados Unidos afectarán el resultado de unos comicios que de antemano se sabe que su escrutinio no implica necesariamente que el candidato más votado por los estadounidenses se alce con la victoria, puesto que el sistema electoral de EE.UU. se basa en el modelo del Colegio Electoral, siendo este un cuerpo de compromisarios electos encargados de elegir al futuro presidente y vicepresidente de la nación.

Encuesta: 60% de estadounidenses quieren cambiar sistema electoral

En lugar de votar directamente al mandatario y su mano derecha, los ciudadanos estadounidenses emiten sus sufragios para designar a los 538 electores, donde cada estado de EE.UU. tiene un número determinado de representantes que es proporcional a la cantidad de senadores y congresistas que tiene cada territorio; como ejemplo se puede mencionar que los estados con mayor número de compromisarios, y por ende, influyentes a la hora de elegir al futuro inquilino de la Casa Blanca para un mandato de cuatros años, son por orden: California con 55 y Texas con 38, seguidos por Nueva York y Florida ambos con 29 delegados.

Así pues, una simple mayoría de 270 de los 538 votos del colegio electoral obtenidos por cualquiera de los candidatos se traduce en una plaza en la Casa Blanca. Esto hace que algunos estados, aun teniendo una menor población, sean muy importantes para los aspirantes. De hecho, es posible ganar el voto popular, pero perder el electoral, como les pasó a los demócratas Al Gore en 2000 y Hillary Clinton en 2016, frente a sus rivales republicanos George W. Bush y Donald Trump.

Teniendo en cuenta esos casos que dieron la victoria al aspirante menos votado en unas elecciones presidenciales solo por haber logrado una ventaja sobre su rival en aquellos estados decisivos a la hora de asegurar el voto de los delgados electorales a su candidatura resulta algo difícil de predecir quién de los dos aspirantes de entre las filas de los republicanos o los demócratas, Donald Trump, y Joe Biden, respectivamente, llegará a regir las riendas de Estados Unidos.

En la contienda electoral del 2000, Al Gore, vicepresidente de Bill Clinton, obtuvo 50 999 894 votos populares que le podrían haber servido para conducirle a la Casa Blanca si no fuera porque aun teniendo la ventaja de 543 892 sufragios por encima de su rival Bush, gobernador de Texas, no le bastó para asegurar los votos necesarios de los compromisarios que auparon en su lugar al republicano con 271 votos electorales y desatando así la controversia en quien había ganado los 29 votos electorales de Florida.

En el caso de Hilarry Clinton, los sufragios populares le otorgaron más de 2,8 millones de votos que a Trump, es decir 65 844 954 frente a 62 979 879. La demócrata ganó en 20 estados y en Washington D.C., acumulando 227 sufragios correspondientes al Colegio Electoral, mientras que su rival republicano triunfó en 30 estados y sumó 304 votos de los delegados electorales, 34 más de los 270 requeridos para hacerse con la presidencia de Estados Unidos.

Aun con todo eso, no se puede pronosticar qué pasará de aquí a dentro de cinco meses ya que observando las masivas movilizaciones habidas en cada rincón de Estados Unidos en contra del racismo, la discriminación, la violencia y el odio de los que a menudo son víctimas las minorías étnicas de EE.UU. a uno le hace pensar que tal vez y solo tal vez, pasen factura a
Es posible que en un intento de obtener réditos electorales de cara a sus aspiraciones de reelección, Trump se alinee con las posturas de la supremacía blanca para instrumentalizarlas y obtener una poderosa ventaja política frente a su rival demócrata, puesto que el magnate inmobiliario en su desesperación, intenta polarizar a la sociedad estadounidense, con su retórica segregacionista y racista a cuenta del nuevo capítulo del contenido discriminatorio vivido en estos días en todo Estados Unidos.
El inquilino de la Casa Blanca estaría recurriendo a la “estrategia de divide y vencerás” a sabiendas de que su base electoral se nutre de una minoría de extremistas del seno de la comunidad anglosajona que, a menudo, causa discriminación o persecución contra otros grupos étnicos que conforman la población de esta nación, que “fundamenta su grandeza” en la migración de otros pueblos a esos lares.
Es obvio que la diatriba de supremacía blanca de ideales segregacionistas y discriminatorios que enarbola Trump no tiene muchos partidarios entre la mayor parte de la sociedad estadounidense, y es aquí el quid de la cuestión por donde Biden puede tomar la delantera a su rival republicano si sabe cómo coger al toro por los cuernos, ya que el magnate neoyorquino está tratando de retratar al líder demócrata como quien pretende destruir a la 

Policía de EE.UU., si gana los comicios, al querer desfinanciar a los cuerpos policiales, en medio del clima de tensión racial que se vive en el país norteamericano en estas últimas semanas.
En otras palabras, Trump estaría tratando de presentarse a sí mismo como el guardián de “la ley y el orden”, para conseguir un puñado de votos del electorado liberal que le permitan sacar ventaja a su rival demócrata y permanecer otros cuatro años más en la Casa Blanca.
Algo del que parce es consiente Biden que se esfuerza en mantenerse alejado de las posiciones defendidas por los grupos radicales de corte extremista de la izquierda estadounidense a sabiendas que el pueblo norteamericano en su mayoría respeta y apoya los oficiales de los estamentos del orden público, cuyo fin es proteger a la ciudadanía, por mucho que haya entre ellas unas pocas “manzanas podridas”.
Ahora bien, habrá que esperar a ver qué voluntad popular saldrá de los resultados de las papeletas consignadas en las urnas que regirán el futuro de esa sociedad estadounidense que está muy dividida y polarizada en estos últimos días por los intereses electorales de los dos partidos mayoritarios de Estados Unidos. 


¿Trump será el gran perdedor en los comicios presidenciales ante su rival demócrata Biden por su gestión represiva de sofocar protestas antirracistas en EE.UU.?
Al tenor de los recientes acontecimientos en Estados Unidos que se ha agudizado tras el brutal asesinato del afrodescendiente George Floyd a manos de un agente de policía blanco, que condujo a una ola de masivas movilizaciones contra la furia del racimo en más de 70 ciudades norteamericanas y la mala situación económica debido al coronavirus, causante de la COVID-19, acentuada por las políticas de la Administración estadounidense, precedida por Donald Trump, se esperaba que el inquilino de la Casa Blanca desempeñara un papel conciliador para calmar los ánimos de sus conciudadanos a fin de apaciguar al país, empero, en un enfoque completamente poco convencional, salió tachando a los que secundaban las protestas contra la violencia policial como “matones” y amenazándoles con reprimirles y dar la orden de disparar a fin de sofocar las referidas movilizaciones al desplegar a las Fuerzas Armadas.
Trump al hacer uso de la retórica conminatoria de recurrir a la violencia para reprimir las protestas anti-racistas no solo alentó a que hubiera una reacción violenta de los grupos más radicales infiltrados entre los manifestantes pacíficos, sino que encaminó a que se dieran las primeras muestras de disconformidad y distanciamiento entre los más altos cargos militares de EE.UU. a las posiciones defendidas del magnate neoyorquino.
fuente: Hispan tv

miércoles, 1 de julio de 2020

"Guerra avisada no mata soldado" :La Seudo-Restauración en la Iglesia


CARDENAL JOSEPH RATZINGER
Introducción
Nota. El Padre Julio María Tam fue un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, dentro de ella escribió este libro luego salió de ella, actualmente radica en Italia su patria.
Puede ser que para algunas personas la aparición del Cardenal Ratzinger en este libro sea una verdadera sorpresa y, aun mas, por sus citas en donde da su total apoyo a las reformas modernistas dentro de la Iglesia, mas no debe extrañarles esto porque él fue uno de los peritos dentro del Concilio Vaticano II y representaba a la facción ultra modernista. El Padre Julio Tam documenta muy bien lo dicho por el Card. Rantzinger como para no dejar duda de sus palabras y a ellas se puede remitir al lector para comprobar la veracidad de sus citas modernistas aunque ello traiga una cierta decepción, pero la verdad está ante todo y “contra facta non fit argumentum”. Quien esto escribe lo conoció y en la actualidad somos buenos amigos y comparto sus puntos de vista sobre esta temática por muy controvertida que parezca para muchos.


Este trabajo está dedicado a los que ya saben que la historia es la lucha entre Dios y Satanás, entre el Bien y el Mal.
A quienes creen que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarnó, con todas las consecuencias religiosas, políticas, sociales y económicas que esto implica, bajo la mirada vigilante del Magisterio romano durante veinte siglos. Esto es, la admirable civilización de la Edad Media «que ya no hay que inventar» (San Pío X) erigida sobre el Hombre-Dios, Su Iglesia y Su doctrina.
A quienes saben que con la Revolución humanista se inicia el proceso de descristianización que a su vez engendra la revolución protestante, liberal, y socialista.
El Papa Pío XII resume magistralmente con una sabiduría que domina toda la historia, ese trabajo del enemigo que «en estos últimos siglos ha tratado de completar la destrucción intelectual, moral y social de la unidad misteriosa.....  de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia... ¡Cristo sí, la Iglesia no! Después: Dios sí, Cristo no. Por fin el grito impío: Dios ha muerto...» (Pío XII, 12.X.1952).
A quienes saben también, que los enemigos de la Iglesia, después de haber instalado los principios masónicos de libertad, igualdad y fraternidad en la sociedad temporal, los han introducido en la sociedad eclesiástica con el Concilio Vaticano II; lo que denunció con autoridad S. E. Mons. Marcel Lefebvre, el hombre suscitado por Dios ante esta Revolución en la Iglesia, en su libro “Un Obispo habla”.
Ya en la Revolución humanista -pero bajo una apariencia poética- los revolucionarios han intentado difundir una alternativa interconfesional a la Cristiandad de la Edad Media. Maritain con su “Humanismo integral” busca llevar las aspiraciones humanistas, “de la utopía a la ciencia”. Los últimos Papas, con la ayuda del Concilio, intentaron su realización histórica. Pero lo que llama nuestra atención hoy, son las metamorfosis de la Revolución en la Iglesia.
En una de sus metamorfosis, la Revolución nos advierte, por boca del Card. Ratzinger, que ha sonado la hora de la restauración, que «ya ha comenzado en la Iglesia»; después de los excesos de Pablo VI, hay que dar marcha atrás para evitar el mayor número posible de reacciones e intentar que acepten lo esencial del Concilio, el mayor número de fieles. Viendo a la Iglesia conciliar acumular sin prisa demasiado material del tipo “Pseudo Restauración” (teorías del Card. Ratzinger, del Opus Dei y de algunos obispos), es lógico pensar que dicho material sea utilizado y para eso nos preparamos. Puede ser que estemos en vísperas de una operación de gran envergadura, poco inferior al Concilio Vaticano II (1).
El Card. Ratzinger, en efecto, comienza a distribuir las “sorpresas”: en 1984, anunciaba la “Restauración” (Jesús, 1984) y 9 años después, sin prisa, declaraba que se dará la vuelta a los altares (Il Sábato, 24 de Abril de 1993).
Sin embargo, aun si en el futuro ocurriese la otra sorpresa de ver restaurar obligatoriamente en toda la Iglesia la Misa de San Pío V, los hombres que actualmente dirigen la Iglesia pueden hacerlo sin que por ello abandonen la lógica de la Revolución liberal.
Porque la doctrina liberal, en el fondo, no pide a la Iglesia más que una sola cosa: que renuncie a la Realeza social de Nuestro Señor Jesucristo, al Estado Confesional, a las consecuencias políticas de la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, tal como les enseña el Magisterio Romano tradicional. Actualmente quieren una nueva doctrina social: será el exilio de N. S. J .C. de la sociedad temporal.
Si, conseguido esto, después, “en las sacristías” se celebra la Misa de San Pío V, esto ya no inquieta a la Revolución liberal; esta parece ser la idea dominante del Nuevo Orden Mundial que, a cambio, ve a la Autoridad Romana aceptando, y enseñando lo que fue condenado sin discusión, de manera infalible e irreformable desde la llamada Revolución Francesa.
Nosotros nos preparamos ya para nuevas “sorpresas”; sin embargo, el mismo Cardenal, tranquilizando así a los amos del mundo, nos garantiza que «si por Restauración se entiende volver atrás, entonces ninguna Restauración es posible.» ¡El promete, de algún modo, no salir de la lógica de la Revolución liberal! La formula del futuro “catolicismo” sería más o menos ésta: “tradicionalista sí, pero en privado.”
Esto no nos sorprende, Mons. Lefebvre nos lo había predicho.
Sin embargo, puede ser bueno el prepararse y preparar para esto a los fieles. La intención de terminar con el “caso Lefebvre” está declarada abiertamente.

“Entretien sur la Foi” - J. Ratzinger - cap. 2: “un remedio contra el anacronismo” y 30 Giorni, octubre de 1988: “la operación para recuperar a los tradicionalistas continúa”). Pero «a pesar de esta agresiva “operación recuperación” bien conducida y puesta en marcha por las autoridades vaticanas, el ejército tradicionalista de Mons. Lefebvre, está lejos de ser vencido y de batirse en retirada, como muchos lo creen hoy» (Il Sábato, 8 de Julio de 1989). (el autor del articulo habla de la Fraternidad San Pío X cuando aún vivia su fundador Mons. Marcel Lefebvre una vez muerto él se hicieron los acuerdos con la Roma Modernista y de esta manera se abandono el combate que el fundador mantuvo hasta su muerte. De esa congregacion no queda nada )
El Card. Ratzinger nos señala uno de los fines de esta operación en una entrevista a Il Regno (Abril de 1994). Después de haber reconocido que «el fenómeno lefebvrista está en expansión...» y «esto hace difícil una acción en el futuro» (puede ser una excomunión en bloque o la criminalización so pretexto de fundamentalismo para entregarnos en brazos del Nuevo Orden Mundial), quiere poner una cuña entre los que quieren la liturgia tradicional y los que quieren también el Reino social de Nuestro Señor Jesucristo (entendiendo esta actitud como un «endurecimiento creciente de los responsables»). Este es su plan.
Por lo tanto, ¡preparémonos! Cuando la Pseudo-Restauración esté madura y salga adornada con todos sus encantos -con la ayuda de fuerzas ajenas a la Iglesia- tendremos la oportunidad de oír repetir los eternos slogans de los traidores: «aceptemos, más vale ceder un poco que perderlo todo», «no hay que batirse para no ser vencido, hay que salvar lo que puede salvarse», etc. Eso no es la lógica de la fe, eso es sentimentalismo