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martes, 3 de mayo de 2016

¿ES VALIDA O INVALIDA LA NUEVA MISA?


VI


Nos hemos limitado a hacer una evaluación sumaria del "Nuevo Ordo", en donde se aparta más seriamente de la Teología Católica de la Misa y nuestras observaciones tocan únicamente aquellas desviaciones que pudiéramos llamar típicas y más importantes. Una apreciación completa de todos los latentes peligros, de todos los elementos destructivos, espiritual y sicológicamente, en el documento -en el texto, en las rúbricas o en las instrucciones- significaría una tarea vasta y prolongada.

Sólo una mirada superficial hemos dado a los tres nuevos cánones, ya que éstos han sido objeto de una crítica repetida y autorizada, así en la forma externa, como en la substancia. El segundo de estos cánones (24) fue y ha sido motivo de escándalo por razón de su brevedad. De ese Canon II se ha dicho, con razón, entre otras cosas, que podría ser recitado, con perfecta tranquilidad de conciencia, por cualquier sacerdote, que no cree ya en la transubstanciación o en el carácter sacrificial de la Misa, por un ministro protestante, por lo mismo.

El nuevo Misal fue introducido en Roma, como un texto de "amplia materia pastoral" y "más pastoral que jurídico", que las Conferencias Episcopales (24 bis) podrían utilizar, según las varias circunstancias y el genio diferente de los pueblos.

En esta misma Constitución Apostólica leemos: "hemos introducido, en el nuevo Misal, legítimas variaciones y adaptaciones". Además, la sección de la nueva Congregación del Culto Divino será responsable "de la publicación y constante revisión de los libros litúrgicos".

El último boletín oficial de los Institutos Litúrgicos de Alemania, Suiza y Austria (25) dice: "Los textos latinos tienen que ser ahora traducidos a las lenguas de los diversos pueblos; el "estilo" Romano debe ser adaptado a la individualidad de las Iglesias locales: aquello que había sido concebido más allá del tiempo, debe ahora acomodarse al contexto variante de las situaciones concretas, en el flujo constante de la Iglesia Universal y sus miles distintas congregaciones (25 bis)





La misma Constitución Apostólica da el coup de grace (el tiro de gracia) al lenguaje universal de la Iglesia contrario a lo que dice y ordena el Concilio Vaticano II con la dulce afirmación que "en esta variedad de lenguas la misma y única oración de todos (?) Puede subir más fragante que cualquier incienso.” “teológica ignoramos, cuya autoridad y poderes parecen mermar la autoridad suprema del primado de Pedro y la autoridad misma de los obispos en sus diócesis, son ahora el tribunal máximo, a cuyo arbitrio está aun la liturgia sagrada del Santo Sacrificio. , como Sus Excelencias carecen, muchas veces, del tiempo, de los conocimientos y hasta de la discreción necesaria para legislar en estas materias, tienen que valerse de la ayuda de los "expertos", de cuyas decisiones depende ahora el Culto Divino.


El abandono total del latín puede por lo mismo, darse como un hecho; el del canto gregoriano -que aun el Concilio- reconoce ser "liturgiae romanae proprium" (ser propio de la liturgia romana) (Sacros. Conc. N9 116) Y ordena que "principem locum obtineat", (ocupe et primer lugar) lógicamente seguirá después con la libertad para escoger entre otras cosas, los textos del introito y del Gradual. Desde el principio por lo tanto, el nuevo rito es lanzado como pluralista y experimental, ligado al tiempo y al espacio. La unidad del culto ha sido arrasada así para todos y para bien, ¿qué sucederá con la unidad de la fe, que con la unidad del culto se ha ido, la que, según siempre se nos había dicho, debíamos preservar y defender sin compromiso alguno?


Es evidente que el "Novus Ordo" no pretende, en manera alguna, presentarnos los dogmas de la fe, como fueron enseñados por el Concilio de Trento, a los cuales, es necesario recordarlo, la conciencia católica está indisolublemente ligada. Con la promulgación del "Novus Ordo" el católico leal se enfrenta a una terrible y trágica a alternativa.


(24) Ha sido presentado como el Canon de "Hipólito", pero, en realidad, excepción hecha de algunas palabras, nada tiene que ver con el Canon de Hipólito, el Canon del "Novus Ordo".

(24 bis., Nota del Traductor Mexicano). En toda la estructura postconciliar, encontramos la misma incertidumbre, confusión y evidente contrariedad. Las Conferencias episcopales, cuya clase En esta misma Constitución Apostólica leemos: "hemos introducido, en el nuevo Misal, legítimas variaciones y adaptaciones". Además, la sección de la nueva Congregación del Culto Divino será responsable "de la publicación y constante revisión de los libros litúrgicos". El último boletín oficial de los Institutos litúrgicos de Alemania, Suiza y Austria (25) dice: "Los textos latinos tienen que ser ahora traducidos a las lenguas de los diversos pueblos; el "estilo" Romano debe ser adaptado a la individualidad de las Iglesias locales: aquello que había sido concebido más allá del tiempo, debe ahora acomodarse al contexto variante de las situaciones concretas, en el flujo constante de la Iglesia Universal y sus miles distintas congregaciones.

(25 bis.) La misma Constitución Apostólica da el coup de grace (el tiro de gracia) al lenguaje universal de la Iglesia (Contrario a lo que dice y ordena el Concilio Vaticano II con la dulce afirmación que "en esta variedad de lenguas la misma y única oración de todos ¿puede subir más fragante que cualquier incienso". teológica ignoramos, cuya autoridad y poderes parecen mermar la 'autoridad suprema del primado de Pedro y la autoridad misma de los obispos en sus diócesis, son ahora el tribunal máximo, a cuyo arbitrio está aun la liturgia sagrada del Santo Sacrificio. Y, como Sus Excelencias carecen, muchas veces, del tiempo, de los conocimientos y hasta de la discreción necesaria para legislar en estas materias, tienen que valerse de la ayuda de los "expertos", de cuyas decisiones depende ahora el Culto Divino. Y no son los "expertos" de Roma, sino nuestros modestos "expertos" provincianos. (25) "Gottesdienst", N9 9, 11 de mayo de 1969.

(25 bis. Nota del Trad. Mexicano). Estamos en un completo relativismo. ¿Por qué si el "estilo" Romano tiene que adaptarse a las situaciones variantes de la Iglesia Universal y de sus mleles de distintas comunidades, no ha de adaptarse a las circunstancias individuales, personales y mudanzas a las que estamos todos sujetos? El error está en que ahora queremos acomodar el culto divino no a la voluntas de Dios, no a la verdad revelada, sino a la voluntad del hombre, que responda a nuestros gustos, caprichos, perjuicios y aun a nuestras mismas pasiones. 

La Santa Rusia

28 julio del año 988, el gran príncipe de Kiev Vladímir bautizó a su pueblo haciendo entrar a toda la población de Kiev en las aguas del río Dniéper sirviéndose de la druzhina (guardia de los príncipes en la antigua Rus) y destruyó las esculturas de dioses paganos, situadas en la colina más alta a las afueras de la ciudad.


La Evangelización de Rusia

No eran solamente las riberas de la Europa occidental las 'que habían quedado dañadas por los vikingos durante el siglo IX. También las grandes estepas de la Rusia actual, habían recibido sus visitas, aunque posiblemente menos brutales que en otras partes. Los varegos, como se les llamaba, habían ganado, en parte combatiendo y en parte comerciando, el centro de estas inmensas comarcas. Así es como los rusos no eran originarios del: país que ahora ocupan, sino emigrantes <de Escandinavia. Entre las ciudades que fundaron sobresalía la de Kiev, supuestamente fundada por el varego Rurik en la 'ribera sur del Dnieper, y que vino a ser la capital de un gran ducado, Pero esos rusos, que habían de jugar un papel tan importante como catalizadores de todos los eslavos del esté, no eran ellos mismos de raza eslava. Eran demasiado pocos para que dejaran sentir entonces su influencia. Al contrario, muy .pronto desaparecerían ellos mismos absorbidos por la masa eslava. La gran familia de los príncipes rusos había abandonado ya desde la tercera generación la lengua y las costumbres paternas tradicionales, para convertirse en rusos eslavizados. Muy pronto descubrirían el camino que, a todo lo largo del Dnieper, llevaba hasta el Mar Negro, y luego hasta Constantinopla. Era, además, el momento en que las poblaciones es lavas del' territorio comenzaban a organizarse bajo caudillos poderosos, y a formar pequeños principados: Nóvgorod al norte, y Kiev al 'sur sobre el Dnieper, venían a ser como dos pequeñas capitales, donde comenzaba a esbozarse un inicio de vida política. 'Los varegos rusos controlaban a ambas capitales. En todo eso, el Imperio bizantino, Constantinopla en particular, los fascinaba 'como meta de sus aspiraciones comerciales y culturales, y más adelante, como veremos, también religiosas.

La primitiva historia rusa va enlazada con estas invasiones normandas del norte de Europa, esa raza conquistadora que 'hizo acto de presencia en todas partes, por el norte y por el sur, por el' este y por el oeste. Sus jefes habían conseguido, crear centros de inmigración entre las tribus eslavas, que por carecer entonces de toda clase de organización, no podían oponerse eficazmente a los ocupantes. En Nóvgorod se establecieron en la mitad del siglo IX y poco después se apoderaron de la ciudad de Kiev. El primer príncipe de esta última ciudad parece haber sido Askold, que consiguió subyugar todas las tribus circundantes. Constantinopla seguía con atención los movimientos de estos nuevos pueblos eslavos, que muy poco después se presentarían incluso ante sus puertas, en plan de reto amenazador.

Era el año 860. En un 18 de junio se presentaba ante las puertas de la ciudad, procedente del Mar Negro, una pequeña escuadra de embarcaciones ocupadas por varegos rusos. Iban con la intención de apoderarse de Constantinopla. Una tempestad que muchos atribuyeron a milagro, puso en huída a los atacantes; los demás tomaron rumbo a la desembocadura del Dnieper, y río arriba, regresarían a sus bases de Kiev, de donde habían salido. Pero ya conocían el camino. No tardarían en andarlo, o mejor, en navegarlo por segunda vez.

Con ocasión de este primer cerco del año 860, pronunció el Patriarca de Constantinopla, Focio, dos hornillas en las que hace mención de esta incursión de "tribus hiperbóreas, surgidas de los confines de la tierra, apartadas de los griegos desde hacía tiempo por diversos países y pueblos, por ríos navegables y por torrentes salvajes". Aquellos "bárbaros", desconocidos para Focio, habían saqueado toda la ribera del mar Negro, y habían llegado a la Propóntide, donde estaba relegado por segunda vez el depuesto patriarca Ignacio, que corrió peligro, por cierto, de perecer a sus manos. Ignacio se encontraba entonces en la isla de Terbinto. Los invasores saquearon conventos e iglesias, dando muestras de su ferocidad nativa.

El fracasado asedio de Constantinopla formaba parte de un plan más ambicioso, dentro de sus deseos de derrotar al mismo imperio bizantino. En todo caso, marcaría la entrada de los rusos en la historia, y sería como el preludio de su conversión al Cristianismo. El Patriarca Focio se puso en contacto con et emperador, trazando un plan de conversión, "pues el pueblo convertido podría ser un pueblo sumiso". De ahí que los rusos comenzaron a recibir los primeros misioneros de Bizancio. El mismo plan seguiría el patriarca Ignacio cuando volviera a ocupar la silla patriarcal, tras el destierro de Focio.

En su encíclica del 867, Focio hace alusión a esta evangelización. "En efecto, les decía a los otros patriarcas orientales, no sólo la nación de los búlgaros había abrazado la fe en Cristo en lugar de su anterior impiedad, sino que aún los de esta otra nación, cuyo conocimiento había llegado poco a poco a su noticia, y eran temidos por su barbarie y su crueldad, habían sido ganados también para el Evangelio, cambiado su anterior impiedad por el amor a Cristo. Más aún, con esa conversión se habían convertido en unos buenos aliados del imperio". Parece, pues, que la Providencia se había servido del patriarca Focio para echar las primeras semillas del evangelio entre los rusos. En todo caso, nada sabemos sobre las actividades del primer obispo enviado; desconocemos incluso hasta su nombre mismo.

Hay autores rusos que no consideran ésta como la primera evangelización del actual territorio ruso. En un estudio del hagiógrafo A. Prosvirnine, se recoge la leyenda de una primera evangelización que hace alusión al apóstol San Andrés, hermano de Pedro, como primer misionero de Rusia. Según esta leyenda, durante el viaje que hacía desde el mar Negro a Roma, conseguiría permanecer durante algún tiempo en este país. Leyenda que se apoya en algunos datos de las vidas de este santo, donde el hagiógrafo nos habla de rusos que habitaban entre las colonias griegas del Mar Negro. Esas colonias podrían ser, por tanto, los primeros centros cristianos rusos. En la realidad, es poco lo que se puede probar de estos primeros intentos de evangelización. El mismo Prosvirnine hace hincapié en el pape] desempeñado en este sentido por mercaderes y soldados, ganados a la fe por su contacto con Bizancio. Mercenarios o comerciantes, ellos hubieron de ser los primeros agentes o intermediarios, entro el territorio actual ruso y el mundo bizantino. Dejando de lado, por falta de pruebas documentales, esta primera pretendida evangelización, hemos de acudir a documentos históricos que ya nos quedan de la segunda mitad de! siglo IX. Por lo que respecta a este primer obispo enviado por Focio, se preguntan los historiadores cuál sería su primer campo de actuación.

Los historiadores Goloubinsky y Varnadsky se inclinan por la región de Tmutorokan, en el mar Negro. Otros han propuesto las islas de San Gregario en el Dnieper, o la de San Eterio en el mismo mar Negro. Son hipótesis meramente arbitrarias.  La encíclica misma de Focio, nos dice que' su obispo había sido enviado a Kiev, lugar de origen de los que habían asediado Constantinopla en el 860. Hay otros documentos que aseguran la entrada del obispo bizantino en Kiev, bien acogido por su príncipe. Según dicen los historiadores de entonces, el prelado les habló de los milagros de la Biblia, y para satisfacer sus deseos, arrojó su propio evangelario en un brasero encendido sin que recibiera ningún daño, El relato termina mencionando el bautismo de los primeros de estos "bárbaros". No vamos a insistir en estos datos un poco legendarios, en todo caso tenemos el documento de Focio, que puede dar fe. Bien puede admitirse que el' primer obispo bizantino fue enviado a Kiev, donde sería recibido por su príncipe Asdold., convertido al cristianismo él mismo.

CONTINUARA... 

"Ite Missa Est"

La invención de la santa Cruz.
(Año 326 de J.C.)


La bienaventurada Santa Elena, madre del emperador Constantino, visitando a la edad de ochenta años los santos lugares, consagrados con la vida y sangre de Cristo, movida por divina inspiración, quiso buscar la Santa Cruz de nuestro Redentor adorable. Hallábase muy congojada y perpleja porque nadie podía decir dónde estaba, y los inmundos gentiles habían puesto en el Calvario un ídolo de Venus para que ningún cristiano se acercase para hacer oración en aquel sagrado lugar. Mas como fuese costumbre de los gentiles, cuando hacían morir por justicia algún hombre facineroso, enterrar los instrumentos del suplicio junto al lugar donde se sepultaba el cuerpo, mandó santa Elena cavar cerca del sepulcro del Señor, y al fin se hallaron allí tres cruces, y el título de la cruz de Cristo tan apartado que no podía declarar cuál de aquellas cruces fuese la del Señor. En esta perplejidad el patriarca de Jerusalén, san Macario, que allí estaba, mandó hacer oración, y luego hizo traer allí una mujer tan enferma que los médicos la tenían por desahuciada. A ésta mandó aplicar la primera cruz y la segunda, sin verse fruto alguno, y aplicándole la tercera, repentinamente quedó del todo sana y con enteras fuerzas. Con este milagro ceso la duda y se entendió que aquella era la cruz de nuestro Salvador. Increíble fue el gozo de santa Elena, la cual hizo gracias al Señor por tan señalado regalo y beneficio, y mandó edificar un suntuoso templo en aquel mismo lugar, donde dejó parte de la cruz ricamente engastada y adornada, y la otra parte con los clavos envió a su hijo el emperador Constantino, el cual mandó ponerla en un templo que labró en Roma, y que después se llamó Santa Cruz de Jerusalén. Ordenó además que desde entonces ningún malhechor fuese crucificado, y que la cruz que hasta aquel tiempo era el más vil e ignominioso suplicio, fuese de allí adelante la gloria y corona de los reyes, y así trocó las águilas del guion imperial por la cruz, con ella mando batir monedas y poner un globo del mundo en la mano derecha de sus estatuas y sobre el globo la rauma cruz, para que se entendiese que el mismo mundo había sido conquistado por la santa Cruz de nuestro Redentor Jesucristo, y que esta misma cruz había de ser el escudo y defensa de la república cristiana.

Reflexión: La Iglesia celebra hoy esta fiesta para enseñarnos a reverenciar el tesoro divino de la santa Cruz, en el cual está la salud, la paz, la verdadera sabiduría, la justicia y la santificación del género humano. Declarando Tertuliano la costumbre que tenían los cristianos en santiguarse y armarse de la señal de la cruz, dice: «En todos los pasos que damos, en nuestras entradas, en nuestras salidas, cuando nos calzamos, cuando nos lavamos y nos ponemos a la mesa, cuando nos sentamos y nos traen lumbre y nos acostamos, y finalmente en todas nuestras acciones continuamente hacemos la señal de la cruz en la frente.». Notables palabras son éstas, que manifiestan la santa costumbre de los cristianos más antiguos y fervorosos. ¿Por qué no hemos de imitarles, haciendo también con toda reverencia la señal de la cruz al levantarnos y acostarnos, en la tentación, y al comenzar cada una de nuestras obras, al comenzar algún viaje y en tantas otras ocasiones o peligros en que tenemos harta necesidad de la ayuda y favor del cielo?

Oración: Oh Dios, que en la invención de la saludable cruz, renovaste los milagros de tu pasión, concédenos que por el valor de aquel leño de vida, alcancemos eficaz socorro para lograr la vida perdurable. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén

lunes, 2 de mayo de 2016

La guerra, más cerca de lo que se cree: Los conflictos que arrasan todos los rincones del planeta - R.P. Arturo Vargas Meza


La guerra, más cerca de lo que se cree: Los conflictos que arrasan todos los rincones del planeta

(R.P. Arturo Vargas Meza)


El comienzo del año 2016 ha estado marcado por la tensión política agravada en al menos dos regiones. Por un lado, la ejecución, por parte de Arabia Saudita, de un prominente clérigo chiita 






junto con otros 46 prisioneros, ha desencadenado una protesta mundial como una crisis diplomática entre este país e Irán al grado de suspender sus relaciones diplomáticas, pero tampoco olvidemos las ejecuciones que este país realizo durante el año pasado y principios de este hasta el momento en donde se atenta contra la JUSTICIA de Dios más que de los hombres. Por otro lado la prueba nuclear (bomba de hidrógeno) llevada a cabo por Corea del Norte, las pruebas realizada con misiles nucleares intercontinentales y la puesta en órbita de sus satélites más modernos y las constantes amenazas tanto a Estados Unidos como a Corea del Sur. Añadamos a esto los temblores devastadores que, en cadena se han sucedido en Japón como en Ecuador



Terremoto en Ecuador


con replicas en México principalmente. Todo esto pone ante nuestros ojos incrédulos un escenario apocalíptico aunque nuestro espíritu se niegue a creerlo, pero lamentablemente, “contra facta non fit argumentum” reza un dicho latino (contra los hechos no hay argumento) Si ante estos hechos de por si pésimos unimos la encíclica amoris Laeticia


Amoris Laetitia





cuyo fin es destruir las familias católicas, núcleo de una verdadera sociedad, el caos es perfecto para el desarrollo de una guerra mundial cuyos inicios ya nos anteceden desde hace tiempo. Estos hechos no hacen más que echar más leña al fuego.

Estos incidentes añadieron todavía mayor complejidad al escenario mundial en el que varios países llevan años sin conseguir poner fin a unos cruentos enfrentamientos armados que no dejan de cobrar vidas humanas y dejan unas repercusiones irreversibles tanto a nivel regional como internacional. No obstante, mientras que algunos de estos conflictos parecen haber tomado el rumbo hacia y la tan ansiada PAZ, otros todavía corren riesgo de deslizarse hacia una violencia descontrolada. Convengamos que una PAZ sin el autor de ella, Dios trino y uno, es imposible. Por eso aun hay mas, entre los conflictos que estarán en el centro de nuestra atención este año de 2016, —ya sea para evitar una escalada la cual es más posible o asegurar el camino hacia la paz—, se pueden destacar los siguientes. 

SIRIA.

Para Siria, país que desde 2011 vive sumergido en un violento conflicto entre el gobierno de Bashar al Assad y los diversos grupos de la “oposición” (no solo son sirios apátridas sino también quienes los financian, y estos últimos NO SON sirios) Siria así como varias organizaciones terroristas, el año 2015 acabó con ciertas esperanzas. Una tangible posibilidad para acabar con la guerra que ya se ha cobrado más de 250.000 vidas y ha causado el desplazamiento de varios millones de personas, surgió cuando en diciembre de 2015 como el fortalecimiento y preparación en conciencia del ejercito gracias a la ayuda de Irán y, otra vez, de Rusia comenzó a arrebatar al enemigo lo que no le pertenecía y se vislumbraba para este país un pequeño espiro de paz, siria parecía encontrar de nuevo su camino como estado laico, pero confesional. El documento, emitido por las autoridades que participan en el conflicto, establecía un calendario para resolver la guerra por la vía política. En concreto, la resolución obligaba a Damasco y a la oposición siria a sentarse a la mesa de negociaciones, fijó el objetivo de crear un "gobierno creíble, inclusivo y no sectario" (Como pretenden, por desgracia las potencias que están en contra del gobierno actual y diría más en contra de cualquier gobierno que vaya en contra de sus INTERESES que no son los de su pueblo) en un período de seis meses y de celebrar unas elecciones, bajo organismos que así mismos se han proclamado jueces de las naciones por sobre las mismas naciones, en 18 meses. El documento subrayaba la importancia de mantener "la soberanía e integridad territorial de Siria" y hacía hincapié en que el futuro del país debe ser decidido solamente por el pueblo de esa nación, es decir, excluye la injerencia de las naciones que quieren destruir a una nación que, aun conserva una tolerancia sobre la demás “religiones” e incluso a la verdadera Iglesia Católica (Hagamos un poco de memoria, ¿No fueron acaso estas naciones occidentales las que acabaron con el imperio Austro-Húngaro bastión del catolicismo, con la primera guerra mundial? No fueron estas mismas naciones las que terminaron con la Polonia católica y otros países en la segunda guerra mundial al ponerlas sin querer o queriendo, bajo la órbita de la Unión Soviética) pues son los mismos quienes buscan la destrucción de este gobierno sirio los impulsores principales de esta maquiavélica conspiración junto con otros lacayos que entran en este escenario cruel y déspota. "Merece la pena esperar que esta última iniciativa marque el inicio de un esfuerzo significativo para resolver el conflicto", opinó la ONG International Crisis Group (ICG). Merece una consideración especial, fuera de si lo hace por intereses propios o no, pero de lo que si estamos ciertos de las “grandes preocupaciones” que han mostrado los enemigos de esa pobre nación por la seria intervención del operativo anti terrorista de la Fuerza Aérea Rusa a petición de Bashar al Assad, que fue dirigido principalmente contra el Estado Islámico, un grupo terrorista nacido de Al Qaeda (con la anuencia de occidente y  EE.UU.) tras el inicio de la invasión de Irak por parte de en 2003, que consiguió apoderarse de un vasto territorio tanto en Irak como en Siria. 

Desde el inicio de los ataques aéreos, Rusia ha realizado más de 6.000 vuelos de combate destruyendo miles de objetivos de los terroristas y liberando cientos de localidades del control del EI. Mientras tanto, la coalición liderada por EE.UU., que comenzó su campaña militar contra las posiciones del EI el 8 de agosto de 2014, ha lanzado un total de 10.113 ataques, de los cuales 3.375 han sido en Siria y 6.867 en Irak, según datos del Pentágono.






Al mismo tiempo, los primeros dos meses del año 2016 han demostrado que para lograr una solución para el conflicto sirio aún quedan bastantes retos por superar. No obstante, a pesar de la suspensión de las negociaciones previstas para el 29 de enero en Ginebra (Suiza). Tal ha sido la acción de estas fuerzas conjuntas que han arrebatado mucho terreno a los terroristas tanto en Siria como en Irak, que, al verse superados estos mercenarios que de Musulmanes tienen el nombre solamente, han pedido a sus “padrinos” una engañosa y pérfida, una tregua simulada en las negociaciones de Ginebra. De nadie es ignorado el pésimo papel de Turquía (lacayo) dentro de este de esta trama que agravo el conflicto debida al inicio de los bombarderos turcos en el noroeste de Siria y la posibilidad de una intervención terrestre por parte de Turquía y Arabia Saudita, frenadas por la acción sin precedente de Rusia al enviar a ese territorio sus aviones más sofisticados y sus misiles (Rusia llevo los M-400, M-300, los Iskander y otra gama de armamento sofisticado de última generación


formando, de esta manera un espacio aéreo para “defender su aviación” y a la nación en conflicto. Pero los contras también reaccionaron, aunque no a gran escala, apoyando las bravuconadas de un presidente que no es más que una pieza de este ajedrez mundial en donde parece que “los patrones” están perdiendo su hegemonía por no decir dominio y su apoyo descarado a sus mercenarios terroristas más MALOS quienes los crearon con armamento y dinero. La cosa se complica porque ahora los países del bando contrario, los que apoyan un cese al fuego y al gobierno actual han vuelto más armados que antes al país sirio sin o con razón me mantengo neutral, pues Rusia no quiere perder sus bases aéreas y el puerto de Tartus, me dirán: “Rusia solo es un títere del gobierno mundial, o también mal llamado “del nuevo orden mundial” mas pregunto, de que “orden” del bipolar o del unipolar? En todo caso ambos depende de Dios quien, en definitiva, maneja todos los hilos para cumplir su voluntad y no la de los hombres incluyendo principalmente a los malos que, en sus manos, no son sino sus azotes de Dios contra humanidad descreída, masona y atea creo que al decir masona también hablo de quienes están tras ella, o sea, sus fundadores. Sin duda alguna no podemos dejar de lado a Dios de todo este desastre quien, deliberadamente lo haga no está siendo veraz porque humanamente hablando y ante los acontecimientos que cada día se suceden, superan nuestro entendimiento. Ante este caos, razón tenemos para desesperarnos, desanimarnos y desalentarnos si tomamos VERDADERA CONCIENCIA de tan precipitados acontecimientos que, inevitablemente nos están llevando a un conflicto mundial cuyas consecuencias ni siquiera imaginamos y si lo hiciéramos seria una pálida sombra de la verdadera realidad devastadora encerrada en una guerra cuyo parangón no existe, ¡Pobres de quienes lo padezcan! Si nos toca a nosotros, estamos preparados? Si a vuestros hijos, los hemos preparado lo suficiente como para resistir fuertes y firmes cual atalayas ante el embate de este rio o mar embravecido al extremo permitido por Dios? Quien crea que informado es un cuento de terror o fruto de una mente fantasiosa es debido a dos cosas; o es un ignorante cuyo conocimiento es nulo sobre la realidad o es un aséptico que, debido al progreso material, ve imposible tal guerra, pobres infelices no se dan cuenta de la falta de misericordia de los malos y el deseo enorme de extinguir a la humanidad títere de ellos en sus manos.

LOS MARTIRES MEXICANOS

Juan Manuel Bonilla Manzano

De las Angustias del Huerto al Triunfo
del Calvario.

Dios hace concurrir todas las cosas, para el bien de los que le aman, de los que, según sus designios, son llamados", escribe S. Pablo en su Epístola a los Romanos, y continúa: "Porque a los que antes conoció, a ésos los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que Este sea el primogénito entre muchos hermanos... y a los que llamó, los glorificó". La noche del primer jueves Santo era oscura, y el Huerto de Getsemaní, con su arboleda de olivos y su suelo sin césped, en el silencio de aquella noche, encogía el alma con un sentimiento mezclado de pavor y tristeza.

Y allí en un lugar retirado, de rodillas y con las manos apoyadas en el saliente de una roca, Jesucristo, el Hijo del hombre, derramaba lágrimas y sudaba sangre. Una angustia mortal oprimía el Corazón Divino del Salvador y Libertador de la humanidad. Se preparaba para el gran sacrificio de su vida al día siguiente, y había permitido, para hacernos entender a los que en el curso de los siglos por venir leyéramos la divina historia de aquella noche, la medida de aquel su inmenso Sacrificio, que todos los sentimientos humanos que laceran el corazón del hombre se agolparan en su Corazón, hasta hacerle desfallecer de angustia. La traición de uno de los suyos, el abandono de los demás, los furores de sus enemigos y sus ofensas al Padre... y la larga serie de ingratitudes, con que habíamos de pagar ese sacrificio, las veía en su ciencia divina con todo su horror, y de sus labios acabaron por salir aquellas dolientes y humildes palabras: "¡Padre... pase de Mí este cáliz!...Pero ¡no se haga mi voluntad sino la tuya!".

En la esplendorosa historia de la persecución comunista en México, no podremos menos de encontrar entre las víctimas cristianas, muchos rasgos de semejanza con la soberana figura de Jesucristo, conforme al citado anuncio de San Pablo. Entre esas figuras de mártires hay una, cuyo recuerdo no se borrará jamás de mi memoria, ni de todos los que tuvimos la altísima honra de conocerlo: Juan Manuel Bonilla Manzano. Manuel era un joven de un atractivo singular, el atractivo que da la virtud. Todos lo querían, todos lo respetaban. Residente en Tlalpan. del O. F., formaba parte del grupo local de la A.C.J.M. que llevaba el título de Emmanuel Ketteler en memoria del gran católico, político y sociólogo alemán.

El año de 1923 a 1924 fue electo Presidente del dicho grupo. Con esto está dicho que participaba, de una manera especial, de las ambiciones nobilísimas de aquellos jóvenes, para hacer un México mejor, un México animado otra vez por aquella savia cristiana que le infundieron los forjadores de nuestra nacionalidad, y que el liberalismo del siglo XIX, instrumento perverso de la conspiración contra el orden cristiano, había tratado de secar en su misma fuente, que es la Iglesia de Jesucristo. Persuadido de que ninguno de esos ideales cristianos, que anidaban en su corazón juvenil y ardiente, podría llevarse a cabo sin la oración, era miembro también de  la Adoración Nocturna, y cuando terminaban sus ocupaciones del día, con las que proveía al sustento de su madre viuda y un hermanito menor, no iba a buscar el descanso en las diversiones y locuras de una juventud irreflexiva, sino que se dirigía al templo, para pasar la noche cerca de Jesús Sacramentado, y orar en su respectivo turno al pie del Sagrario. Jesucristo su Maestro, así lo había hecho... después del trabajo del día. En las noches, se retiraba a hacer oración... y Manuel quería ser fiel discípulo suyo.

Cuando comenzó la persecución callista, fue uno de los primeros en alistarse en la "Liga defensora de la libertad religiosa”... y llegadas las cosas al extremo que llegaron, a semejanza de aquellos antiguos monjes soldados sintió el llamamiento de Dios para que sacrificara todos sus afectos, sus comodidades y relativo bienestar, para defender la causa de Dios, alistándose en el Ejército Libertador, cuyas fuerzas andaban en la cercana serranía del Ajusco.

Se conserva una carta de la señorita María de la Luz García, tipo de una virgen cristiana, novia exquisita de Manuel, y hoy ferviente religiosa, que voy a reproducir aquí, porque por ella veremos, cómo lejos de ser un estorbo para el sacrificio del joven, tuvo el mérito que Dios ha apuntado en el libro de sus eternas recompensas, de participar en él y alentarlo con el corazón destrozado, sí, pero ante todo cristiano y nobilísimo.


"Tlálpam, 18 de agosto de 1926:—Inolvidable Manuel: —Fue muy grande el gusto que experimenté al leer tu carta; ¿sabes por qué?, porque en ella, al verla, leo los sentimientos de tu corazón, y créeme, no hay cosa que más me haga gozar como el ver que el hombre a quien he dado mi cariño, se entregue de esa manera al buen Dios, sacrificando aun lo más preciado para él. Créeme, Manuel, lejos de sentir tristeza porque no te veo, me alegro en el alma, pues sé, siento, tengo para mí, que el sacrificio que los dos hacemos sube cual incienso perfumado, cual aroma delicioso hasta el trono del buen Dios, y en cambio de esto tan pequeño que ofrecemos, espero que bajarán un sinnúmero de gracias y bendiciones que harán crecer en tu corazón y en el mío los deseos ardientes de sufrir más, de sacrificarnos más, de luchar más por El, que con tanto amor nos dio su vida por nosotros en la Cruz. Si el buen Jesús acepta la ofrenda que le haces de tu vida, y en esta lucha se extingue, espero confiando en El y en su Madre Inmaculada, que te seré fiel hasta la muerte. Las religiosas no me disgustan, al contrario me atraen; así es que dejando de existir tú, creo que lo que haría sería esconderme en un claustro, donde el ruido del mundo no borrara de mi corazón tu recuerdo y donde me dedicara a pedir por ti. En mis pobres oraciones no te olvido nunca, y pido a Dios y a la Morenita del Tepeyac, que te den sus gracias para que sigas luchando valerosamente como hasta ahora lo has hecho. Tuya María de la Luz".



La lucha cristera fue heroica, sublime. Pero si en los Altos de Jalisco y en el Volcán de Colima, los soldados de Cristo Rey se anotaron gloriosas victorias, en las sierras del Ajusco, por la cercanía a la capital de la República, los éxitos fueron pocos, y las penalidades extraordinarias, pues esa misma cercanía daba refuerzos de toda especie a los enemigos de Dios y de su Iglesia.  Después de un año de combates y escaramuzas, las esperanzas del triunfo en esta rama del Ejército Libertador se iban esfumando; las hambres, los fríos, la desnudez y la fatiga, desmoralizaron a muchos débiles, que comenzaron a desertar de esas filas. Y comenzaron también para Manuel, imitador de Jesucristo, las horas del Huerto. Tal se desprende de los siguientes párrafos de su correspondencia con María de la Luz.  "No sé la causa de tu tardanza en contestarme, sólo sé que sufro lo que en mi vida había sufrido... Mi corazón desborda de amargura, pues al fin es de carne y sus fibras se estremecen al considerar que no está lejos el día del sacrificio. Sacrificio digo, no porque me pese el hacerlo, pues me obliga el deber y me considero dichoso porque cumplo con él; más la reflexión de que quizá abandone para siempre a los seres más queridos, me hace sufrir, para qué negarlo, y sufro porque amo y con todas mis fuerzas: tú lo sabes, porque ocupas el lugar preferente en mi corazón; y a mi madre y a mi hermano se les acaba su ayuda, su sostén. (Eco doliente de aquel: ¡Padre mío, que pase de Mí este cáliz!). Todo esto y menos sería suficiente para hacer retroceder a cualquiera, pero a mí no; pues mis convicciones me gritan: tu lugar no es la inacción y el descanso, tú debes luchar por la libertad, y ante tal grito mi voluntad se doblega y acallo mi corazón para responder al llamado del mismo Dios, y decirle: estoy pronto, nada me detiene, tuyo soy, dispón de mí como mejor te plazca, tu voluntad será la mía".

¿No escucháis resonar en la serranía del Ajusco, el eco del clamor que salía hace veinte siglos de entre los árboles de Getsemaní? ¡No se haga mi voluntad sino la tuya! Y pudiera yo multiplicar, tomadas de la correspondencia de ambos jóvenes, María de la Luz y Manuel, las citas de estos dolores y estas angustias, no menos, que el clamor de un alma decidida a cumplir con la voluntad de Dios. Y el día de la consumación del sacrificio llegó por fin. El 14 de abril de 1927, Jueves Santo, Manuel, cargando a un cristero herido, bajó de la montaña, a la hacienda de San Diego Linares, cercana a Toluca, para como otro Buen Samaritano, encargar a los dueños de la hacienda, con cuya ayuda y benevolencia, prometidas por ellos, contaba, el cuidado del enfermo. ¡Ay, era preciso que Manuel, hasta el último detalle imitara a su Maestro! Como otro Judas, uno de los hacendados, se apresuró a ir a Toluca para denunciar al general Urbalejo que era el jefe de la guarnición de aquella ciudad, que en la hacienda se encontraban dos cristeros inermes. .. Un grueso pelotón de soldados se dirigió a la hacienda inmediatamente.

Encontraron a Manuel y a su herido compañero... Sin más averiguaciones lo sacaron a empellones y lo llevaron a la montaña. ¡Era ya viernes Santo...! Los relojes de Toluca sonaban las tres de la tarde precisamente, cuando los ecos de la montaña fueron sacudidos por una descarga del pelotón de soldados, que acababa de segar para siempre la flor juvenil, lozana y hermosísima de Manuel Bonilla Manzano.

¡Era el viernes Santo en el Ajusco, como aquel otro viernes Santo glorioso del Gólgota! Al cabo de un mes, su cuerpo fue llevado al cementerio de Tlalpan. Estaba aún fresco e incorrupto como si acabara de morir.

LOS MARTIRES MEXICANOS


GLADIUM

Bellísimos sentimientos y muy cristianos, con tal que no llegaran, como propendían a hacerlo, hasta el extremo de negar la legitimidad del derecho de defensa propia y del prójimo débil, contra las malandrinadas de los perversos. De no ser legítimo ese derecho de defensa, la sociedad, y en especial los mejores ciudadanos quedarían a merced de picaros, con las manos atadas. ¿Quién no ve que esto sería la ruina de toda sociedad, de toda paz y de todo progreso? Jamás la doctrina cristiana, por más que se aleguen algunos textos del Evangelio, sacándolos de su contexto, que los explican y ponen en su punto, ha pretendido que no se pueda rechazar legítimamente la agresión injusta, aun con la fuerza si es necesario, sobre todo si esa agresión es contra los derechos del más débil, del inocente, de los intereses religiosos del alma, y del honor de Dios y de su Iglesia. ¿A dónde hubiera ido a parar el cristianismo, la Iglesia, la verdad, si sus hijos de todos los tiempos se hubieran contentado con una pasividad que les hubiera acarreado, ciertamente, la gloria del martirio a ellos, pero dejando sin defensa a su Madre la Iglesia? El mismo Anacleto, en las palabras que íntegramente cité de su bello artículo Hacia todos los vientos, confesaba que la culpa de la situación dolorosa en que se debatía la Iglesia Mexicana, era de los mismos católicos, por su desaliento, y su retirada de la lucha, después de la caída del Partido Conservador en Querétaro.

Pero ahora, dejándose llevar más bien de sus nobles sentimientos, que de los dictados de su razón, aconsejaba, sí, y promovía con toda su fuerza intelectual y moral, la lucha pero con tal que fuera solamente una resistencia pacífica hasta el martirio de los luchadores. Enamorado y con justicia de los procedimientos de los católicos alemanes que con su resistencia pacífica habían logrado imponerse en los destinos de aquella nación, pretendía que en nuestro medio, tan distinto del de aquel pueblo disciplinado y reflexivo hasta lo sumo, se obtuvieran los mismos resultados que allá. ¡ Y era él, el que cuando se oponía a la mejor organización de la Unión Popular, que había fundado, implantando en ella algo semejante a las organizaciones de los católicos belgas, alegando que eso era desconocer en absoluto la idiosincrasia de nuestro pueblo, ahora pretendía aplicar entre nosotros, tan mal educados por la serie dolorosa de tantas revoluciones como habían trastornado el recto juicio de nuestros dirigentes, los procedimientos exóticos de un pueblo europeo tan disciplinado como el alemán! Tales ideas fueron causa de los muchos sinsabores y por decirlo claramente, de las muchas humillaciones que amargaron sus horas en este período de su vida. Pero de todas ellas salió triunfante y purificado, gracias a su sólida formación cristiana, a su humildad generosa y a la gracia de Dios, que se le comunicaba en la recepción cotidiana de la Sagrada Eucaristía.

Era tanto su deseo de comulgar diariamente, que padeciendo con frecuencia unos terribles dolores de estómago, los que por experiencia sabía se calmaban inmediatamente con tomar cierta medicina, si alguna vez el acceso del dolor le venía después de la media noche, prefería soportarlo heroicamente, antes que tomar la medicina que le impediría, por la ley del ayuno eucarístico, recibir a la mañana siguiente el Pan de los fuertes. La Unión Popular que había fundado enfocaba todas sus actividades en defensa del orden cristiano, hacia tres puntos que son como los baluartes de su defensa: Catecismo o instrucción religiosa, escuela y prensa. En su florido lenguaje lo proclamó abiertamente: "Volver a su sitio de honor al viejo Ripalda, que como el Atlas de la mitología mantiene recias y firmes aun las piedras centrales: Autoridad, Propiedad, Familia, Conciencia; acabar con la más vieja y peligrosa úlcera de nuestra sociedad: la escuela laica; y formar un ejército no de acero, sino de papel de periódico". Acerca del Catecismo, todos los de la Unión Popular se hicieron catequistas de un modo o de otro, y ya sabemos cómo el mismo Anacleto no se desdeñaba de reunir a los rapazuelos para explicarles el Ripalda. La Unión muy en breve sostuvo, donde se establecía, y ya irradiaba por otros Estados limítrofes de Jalisco, escuelitas primarias de carácter religioso, y por su prensa fustigaba sin piedad a la escuela laica. Oigámosle: "Entre el sol de las almas, que es Dios, y el niño, aparece el maestro laico como espesa sombra.

La escuela laica arranca, atrofia, debilita el fondo de combatividad natural del alma humana. Hace espíritus neutros, que no sirven más que para formar ejércitos de parias y de nulidades que todos los días barren los audaces sin ningún esfuerzo. La escuela laica es la escuela del miedo. Porque el niño y el joven aprenden, aunque los profesores sean santos, a buscar la sombra para hablar de Dios, a ocultarse a las miradas escrutadoras del Gobierno al referirse a Dios, a temblar cuando en la explicación lógica de la historia y la naturaleza sea necesario inclinarse ante Dios, Señor de la vida y aliento de hombres y pueblos". No se puede pintar mejor el desastre a que nos han llevado las escuelas laicas, impuestas por el gobierno mexicano, aun a los católicos, aun a los religiosos, que se ven obligados a burlar las leyes, pero tienen que poner un freno a su celo por la gloria de Dios, no hablando de El en las cátedras, ni dando manifestación alguna de Él ni siquiera en las desnudas paredes del Colegio.

Un periodiquito clandestino Gladium escrito por Anacleto, difundía estas y otras ideas, con una constancia y un valor que excitaba las iras de los conspiradores anticristianos y lo perseguían sin poderlo ahogar, mejor dicho aumentando su auge constantemente, hasta llegar a tirarse cien mil ejemplares de cada número. Y en estas actividades empleadas la vida noble y generosa de Anacleto, llegó por fin el estallido de 1926, dirigido no ya por un segundón de mala muerte como Diéguez, sino por el que los mismos conspiradores llamaron el "hombre fuerte" de la Revolución: el General Calles. La Unión Popular abarcaba tan sólo el Estado de Jalisco, y algunas regiones limítrofes, en sus actividades. Era necesaria alguna cosa semejante, que abarcara toda la República, y así fue cómo, una vez iniciado el Conflicto Religioso, se fundó en la capital de la República, la "Liga de Defensa de la Libertad Religiosa", bajo los auspicios del Episcopado. Anacleto comprendió desde luego la utilidad de la Liga, para tratar de resolver el problema, que él había pretendido resolver con la Unión, e inmediatamente se unió a la agrupación capitalina, con la Unión Popular, que quedó como sociedad auxiliar y confederada de la Liga. Así, él mismo fue designado como jefe local, para el Estado de Jalisco de la Asociación Nacional. Y con tanto mayor gusto, se adhirió con los suyos a la Liga, cuanto que ésta, como sabemos, comenzó a poner en práctica el boycot, resistencia pasiva, que tan buenos resultados dio en Guadalajara, en el asunto de 1918. Es muy justo consignar, que los ya entrenados tapatíos, en esa clase de resistencia, fueron los que dieron más fuerza al boycot, en tanto que en los otros Estados de la República, no fue secundado con la misma energía y universalidad, lo que en la idea de Anacleto, hubiera sido infalible para el éxito.

En Guadalajara, el mismo "Maistro Cleto", fundó otra agrupación femenil de señoritas, que se repartían por la ciudad, y se apostaban en las cercanías de los centros de diversión, para rogar con toda atención a los que a ellos se dirigían, se abstuvieran de hacerlo, en atención al luto de toda la Nación, por la suspensión de los cultos. Como las señoritas se presentaban rigurosamente enlutadas, y con sus súplicas conseguían sin gran dificultad, el efecto deseado del boycot, para dichos espectáculos, el pueblo le puso el nombre de La Langosta Negra a su valiente agrupación.

La experiencia demostró, tanto a los jefes de la Liga, como al mismo Anacleto, que dada la naturaleza de nuestro pueblo, y especialmente la de los perseguidores, los medios pacíficos de resistencia, el boycot y la petición a las Cámaras, suscrita por dos millones de firmas auténticas y enviada al cesto de los papeles inútiles sin ser leída siquiera, no lograban el efecto, que sin duda ninguna en otros pueblos hubieran conseguido, y no hubo más remedio, que acudir a la defensa armada, porque los asesinatos de católicos y sacerdotes se multiplicaban por todas partes, a una con las más atroces vejaciones para todo lo que tuviese carácter religioso católico.

Convencido por fin Anacleto, con una generosidad y humildad que le honran, aceptó contra toda su actuación anterior el carácter de jefe civil local de la defensa armada. El no iría al campo de batalla, pero con el mismo entusiasmo y tesón de siempre, se entregó a organizar, sostener y transmitir las órdenes que recibía del centro, respecto a dicha defensa. Tanto más, que por todas partes surgían los levantamientos de los católicos, y en Jalisco, eran precisamente los jefes de los grupos locales de la Unión Popular los que, creyendo indudablemente, que estaban de acuerdo con las nuevas disposiciones que suponían en el "Maistro", eran les que levantaban las gavillas de cristeros, y se lanzaban a la lucha.

En aquellas actividades de Anacleto, cuando ya asociada su Unión Popular a la Liga de Defensa, y presidente de la A.C.J.M. en Guadalajara, tuvo tres cooperadores abnegados, que le acompañaron hasta el mismo martirio, y cuyos nombres y hechos, no están fuera de lugar en una semblanza del "Maistro Cleto”: Luis Padilla Gómez, y los dos hermanos Jorge y Ramón Vargas González. Luis Padilla Gómez había nacido en Guadalajara el 9 de diciembre de 1899 y sus estudios de primaria los hizo bajo la dirección de un viejo y cristianísimo pedagogo, D. Tomás Fregoso; pasando después a la secundaria Luis Padilla Gómez. y superior, del Colegio de los Jesuitas, el Instituto de San José. Clausurado éste por la Revolución, pasó en noviembre de 1916 al Seminario Conciliar para continuar sus estudios, y allí permaneció 5 años.

No se sentía con vocación al sacerdocio, pues él mismo escribe: "Llegamos a la edad de diez y ocho años, en la cual, generalmente, se elige estado, y no hemos oído todavía la voz divina que llamara a Saulo en el camino de Damasco, ni el 'toma y lee' que transformara a Agustín en Doctor y firmísima columna de la Iglesia". Así pues, el lo. de noviembre de 1921, dice su biógrafo, el Lic. Andrés Barquín y Ruiz, en su libro Los mártires de Cristo Rey, del que tomo muchos datos para estos artículos, abandonó el Seminario para entregarse a una intensa acción católica. "Una de las causas, que trae el orgullo —dice un sacerdote amigo de Luis—, es la riqueza tan vana y deleznable; Luis era de posición más que mediana en recursos pecuniarios, sin poderse llamar acaudalado. Pero con El 29 de marzo de 1927, pasó Anacleto una noche en su hogar, rezando y jugando con sus hijos. Fue la última vez que los vio.

El Peregrino Ruso

El Nombre de Jesucristo, invocado en la oración, encierra en sí mismo una fuerza saludable

Para convencerte de la necesidad y eficacia de la oración asidua, advierte que: 1. Cualquier impulso, cualquier pensamiento sobre la oración es obra del Espíritu Santo y voz del ángel custodio.

2. El Nombre de Jesucristo, invocado en la oración, encierra en sí mismo una fuerza saludable, de horas. Todo lo que habéis leído es bello y consolador, y comprensible y claro. Incluso para una mente embotada como la mía. Prácticamente como la Filocalía, donde los santos Padres tratan del mismo argumento. Por ejemplo, Juan de Kárpatos, en la cuarta parte de la Filocalía, dice que si no tienes fuerza en ti mismo para emprender trabajos ascéticos, debes saber que Dios está dispuesto a salvarte gracias a la oración. Pero, ¡qué bien es explicado esto y con qué claridad en vuestro cuaderno! Le agradezco en primer lugar a Dios, y después a vos, haberme concedido conocer este escrito de horas. Todo lo que habéis leído es bello y consolador, y comprensible y claro. Incluso para una mente embotada como la mía. Prácticamente como la Filocalía, donde los santos Padres tratan del mismo argumento. Por ejemplo, Juan de Kárpatos, en la cuarta parte de la Filocalía, dice que si no tienes fuerza en ti mismo para emprender trabajos ascéticos, debes saber que Dios está dispuesto a salvarte gracias a la oración. Pero, ¡qué bien es explicado esto y con qué claridad en vuestro cuaderno! Le agradezco en primer lugar a Dios, y después a vos, haberme concedido conocer este escrito.

Profesor: También yo he seguido con atención y gozo vuestra lectura, reverendo Padre. Me fascinan las controversias cuando son rigurosamente lógicas.  Por otra parte, me parece que la posibilidad de orar continuamente está determinada por circunstancias que la favorezcan y por la tranquila y completa soledad. Admito que la oración frecuente, o incesante, es el único medio poderoso para obtener la gracia de Dios en todas las prácticas de devoción que buscan la salvación del alma, y que es posible a todos los hombres. Pero es un método que puede ser practicado sólo cuando el hombre goza de paz y soledad. El hombre puede orar con frecuencia e incluso incesantemente cuando está alejado de ocupaciones, preocupaciones y distracciones. Ha de combatir sólo con la pereza o con el aburrimiento, o contra el tedio de sus mismos pensamientos. Pero si los quehaceres le obligan a encontrarse de continuo entre el clamor de la gente, incluso cuando desea férvidamente orar con frecuencia, no podría hacerlo a causa de las inevitables distracciones. Se sigue de aquí, que el método de oración frecuente, desde el momento en que depende de circunstancias favorables, no puede ser practicado por todos, ni es apto para todos.

Schimnik:
Vuestra conclusión es equivocada. Aparte de que el corazón, una vez aprendida la oración interior, puede libremente orar e invocar el Nombre de Dios durante cualquier ocupación, sea de la mente o del cuerpo y en medio de cualquier ruido -quien lo ha experimentado lo sabe por experiencia, y a quien no lo sabe habrá que enseñárselo gradualmente-, se puede afirmar que no hay distracción alguna exterior que pueda interrumpir la oración en quien desea orar, porque el pensamiento del hombre no está sometido a presión externa alguna y en sí es absolutamente libre. El pensamiento puede en cualquier momento ser dirigido a la oración. Incluso la lengua puede formular en secreto, sin sonido alguno, la oración en presencia de muchos y durante ocupaciones exteriores. Por lo demás, nuestros asuntos no son tan importantes ni nuestros discursos tan significativos como para que impidan invoca te, porque el trabajo manual mecánico no exige una intensa participación de la mente ni una gran reflexión, y por tanto, la mente puede permanecer inmersa en la oración continua, uniéndose a la oración de los labios. Pero si mi ocupación es exclusivamente intelectual -v. gr. la lectura atenta o la meditación profunda sobre un argumento, o una obra literaria-, ¿cómo puedo orar con la mente y con los labios? Y dado que la oración es ante todo de la mente, ¿cómo puedo dedicar esa única mente a dos ocupaciones distintas?

Schimnik:
La solución de éste vuestro problema no es en absoluto difícil si consideramos que quienes oran continuamente se dividen en tres categorías: 1. Principiantes; 2. Aprovechados; 3. Perfectamente instruidos. Ahora bien, los principiantes son capaces, con frecuencia, de experimentar, a pesar de sus obligaciones intelectuales, un impulso de la mente y del corazón hacia Dios y de pronunciar la breve oración con los labios. Los aprovechados, que han logrado una cierta estabilidad mental, logran profundizar en los estudios o escribir libros en una constante presencia de Dios, fundamento de la oración. Un ejemplo: imaginad que un emperador, severo y exigente, os ordene escribir un tratado sobre una materia compleja en su presencia, a los pies del trono. Aunque tengáis que estar totalmente ocupado en el trabajo, sin embargo la presencia del emperador, que tiene El peregrino ruso todo el poder sobre vos, en cuyas manos está vuestra vida, no os permitirá olvidar, ni siquiera un momento, que estáis pensando, meditando, escribiendo no en la soledad, sino en un lugar que exige de vos particular reverencia y decoro. Este sentimiento vivo de la presencia del emperador expresa muy claramente la posibilidad de permanecer absorto en la continua oración interior incluso durante el trabajo intelectual. En cuanto a aquellos que después de larga costumbre y por la misericordia de Dios han pasado de la oración de la mente a la oración del corazón, esos no interrumpen esta oración ni durante el más profundo ejercicio intelectual, ni siquiera mientras duermen. «Yo dormía, pero mi corazón velaba... » (Cant 5, 2). Estos, dueños ya del mecanismo del corazón, han logrado tal capacidad para invocar el Nombre de Dios que ven cómo surge espontáneamente la oración, inclinando su mente y todo su espíritu en una efusión de oración continua, sea cual fuere la circunstancia en que se encuentre el que ora y por más que su ocupación sea abstracta e intelectual.

Sacerdote: Permitid, reverendo padre, que exprese también yo, con dos palabras, mi pensamiento. En el fragmento que habéis leído se expresa admirablemente cómo el único medio de salvación y de perfección es la frecuencia de la oración, sea de la especie que sea. Esto no me parece claro. ¿Qué ventaja puedo tener si oro e invoco incesantemente el Nombre de Dios sólo con la lengua, sin atención alguna y sin entender lo que digo? Lo mío no será más que vaniloquio: la lengua seguirá moviéndose, pero la mente, obstaculizada así en sus meditaciones, se verá impedida en su actividad normal. Dios no pide palabras, sino una mente atenta y un corazón puro. ¿No sería preferible ofrecer una oración breve, quizá incluso en un momento establecido, pero con atención, con fervor y ánimo ardiente, y con perfecta conciencia de lo que se hace? De otra manera, por más que pronuncies la oración día y noche, si no tienes pureza espiritual, no obtendrás la salvación. Limitándote al solo balbucir exterior, hasta llegar al cansancio y al tedio, corres el riesgo de enfriarte completamente en la fe y abandonar del todo este infructuoso ejercicio. Además, la inutilidad de la sola oración vocal se prueba también con palabras explícitas de la Escritura: «este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí» (Mt 15. 8); «no todo el que me diga: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos» (Mt 7, 21); «prefiero decir cinco palabras con mi mente, que diez mil en lenguas» (1 Cor 14, 19). Con ello se demuestra la esterilidad de la oración distraída y puramente exterior.

Schimnik:
Vuestra observación podría tener cierto fundamento si al consejo de la oración oral no se uniese la obligación de la continuidad, si la oración en el Nombre de Jesucristo no encerrase una fuerza activa y no produjese por sí misma la atención y el celo, gracias a la continuidad del ejercicio. Pero como quiera que aquí lo esencial es la frecuencia, duración y continuidad de la oración -aunque inicialmente pueda ser hecha distraída y áridamente-, vuestras conclusiones no valen. Profundicemos un poco. Un escritor espiritual, después de haber defendido la extraordinaria importancia y utilidad de la oración frecuente y reiterativa, concluye: «muchos falsos ilustrados consideran inútil e incluso frívolo este sacrificio frecuente de la misma oración, y la definen como un acto insensato y mecánico, cosa de gente simple. Desgraciadamente desconocen el efecto de este ejercicio mecánico, no saben que este asiduo tributo de los labios se convierte imperceptiblemente en una genuina llamada al corazón, ahonda nuestra vida interior, se hace extremadamente gozoso, casi un movimiento natural del alma, que la ilumina, alimenta y conduce a unirse con Dios. Me da la impresión de que estos censores se parecen a los niños a los que se quiere enseñar a escribir y a leer. Cansados, gritan: « ¿no sería cien veces mejor irse a pescar, como hace papá, en lugar de pasarse el día repitiendo constantemente A. B. C" o garrapateando con la pluma sobre el papel?».

La utilidad de la instrucción, fruto de este aburrido aprendizaje del alfabeto, es un misterio para ellos. Así es también un misterio la simple y asidua invocación del Nombre de Dios para quienes desconocen su inmensa utilidad o no están convencidos de ella. Ellos, midiendo el acto de fe con el metro de su miope e inexperta razón, olvidan que el hombre tiene dos naturalezas que mutuamente se influyen, que el hombre está hecho de cuerpo y de alma. ¿Por qué, por ejemplo, si deseáis purificar el alma comenzáis por el cuerpo, lo hacéis ayunar, lo priváis de alimento y de comidas excitante? Ciertamente, para que no obstaculice, sino que favorezca, la purificación del alma y la iluminación de la mente, para que la continúe sensación del hambre corporal os recuerde vuestra decisión de buscar un perfeccionamiento interior y lo que agrada a Dios, cosa que fácilmente olvidamos. Y la experiencia os revela que con el ayuno corporal -un hecho externo- alcanzáis agudeza mental, tranquilidad de corazón, un medio para dominar las pasiones. Así, gracias a un elemento exterior y material, recibís un beneficio interior y espiritual. Lo mismo puede decirse de la oración asidua de los labios: en el futuro conduce a la oración interior y facilita la unión de la mente con Dios. Es absurdo pensar que la lengua, cansada de esta árida frecuencia y falta de comprensión, se vea obligada a abandonar como inútil el ejercicio exterior. ¡No! La experiencia nos demuestra precisamente lo contrario. Quienes se han ejercitado en la oración continua aseguran que sucede de la siguiente manera: habiendo decidido invocar incesantemente el Nombre de Jesucristo o pronunciar continuamente la oración a Jesús -que es lo mismo notan en un principio una gran fatiga y deben luchar contra la pereza, pero si permanecen celosamente en el ejercicio, se van acostumbrando sin darse cuenta, de manera que al final la lengua y los labios adquieren tal capacidad de moverse solos, que ya no pueden prescindir de ello y pronuncian irresistiblemente la oración sin emitir sonido alguno. Y al mismo tiempo, el mecanismo de los órganos guturales se entrena de tal manera que cuando ora comienza a sentir que la repetición de la oración es ya una propiedad esencial y perenne, y si la interrumpe tiene incluso la sensación de que le falta algo. Resulta, a su vez, que la mente comienza a ceder, a seguir esta espontánea acción de los labios, y se despierta la atención, que, finalmente, se convierte en fuente de alegría y auténtica oración para el corazón.


Ved, pues, el efecto real y benéfico de la oración vocal frecuente o continua, en contraposición a las observaciones de quienes ni la han experimentado, ni entendido. En cuanto a los pasos de la Escritura que habéis citado para sostener vuestra tesis, se pueden explicar si se los examina más a fondo. Lo que Jesucristo denuncia es la adoración hipócrita de Dios expresada con los labios, la ostentación, la alabanza insincera de quien grita: «Señor, Señor!» Se añada esta otra razón: los orgullosos fariseos manifestaban su fe sólo con la boca, sin justificarla en sus corazones. Estas palabras les fueron dichas a ellos y no se refieren a la oración, sobre la que Jesucristo dio disposiciones directas, claras y precisas: «preciso orar siempre sin desfallecer» (Le 18, 1). De la misma manera, cuando el apóstol Pablo dice preferir cinco palabras conscientemente dichas en la iglesia antes que una cantidad de palabras mal entendidas o dichas en una lengua desconocida, habla acerca de la enseñanza en general, no de la oración, de la que dice con extrema firmeza: «quiero que los hombres oren en todo lugar» (1 Tim 2, 8).) Y suyo es el precepto general: «orad constantemente» (1 Tes 5, 17). ¿Veis ahora lo fructuosa que es la oración asidua a pesar de su sencillez, y cómo exige una seria reflexión la adecuada interpretación de la Escritura? 

"Ite Missa Est"

2 de Mayo

San Atanasio, patriarca de Alejandría.
 († 373)
III Clase - Paramentos Blancos
Epístola – II Cor. IV, 5-14
Evangelio – San Mateo; X, 23-28



El valeroso defensor de la fe católica San Atanasio, nació de nobles padres en Alejandría, para ser una de las más brillantes lumbreras del orbe cristiano. Acabados sus estudios, retiró sé por algún tiempo en el yermo, donde conversó con San Antonio abad, a quien dio dos túnicas para el abrigo y reparo de su cuerpo. Era todavía diácono cuando asistió al gran concilio de Nicea, donde confundió al mismo Arrio en las disputas que tuvo con él; y habiendo fallecido cinco meses después del concilio san Alejandro, obispo de Alejandría, fué elegido Atanasio por común consentimiento de todo el pueblo. Los herejes que ya le conocían, se hicieron a una para derribarle, y en el conciliábulo de Tiro, entre otros cargos, le acusaron de haber violado una mujer, la cual, por persuasión de los arríanos y dineros que le dieron, exclamaba allí que habiendo hospedado a Atanasio, le había quitado por fuerza la virginidad. Pero luego se conoció el embuste de la mala hembra, porque Timoteo, presbítero de Atanasio, fingiendo que era él mismo Atanasio, le dijo: «Di, mujer, ¿yo fui huésped en tu casa? ¿Yo he mancillado tu castidad?». Y como ella respondiese a grandes voces y con muchas lágrimas fingidas que sí, y lo jurase, y pidiese a los jueces que le castigasen, vino a descubrirse toda aquella maraña, y paró en risa aquella acusación. Es imposible decir las calumnias y persecuciones que armaron Los herejes contra este santísimo patriarca. Cuatro emperadores le persiguieron: Constantino Magno con buen celo, pensando que acertaba, y Constancio su hijo, Juliano el Apóstata y Valente como enemigos de Dios. Escribió el símbolo que llaman de Atanasio, el cual como regla certísima de nuestra santa fe ha sido recibido y usado de toda la Iglesia. Padeció largos destierros; cinco mil hombres de guerra entraron para prenderle en su iglesia, y tuvo que esconderse en los yermos, en una cisterna, donde estuvo seis años, y hasta en la misma sepultura de su padre. Cuando volvía a su Iglesia, recibían le como si viniera del cielo, y era tal el fruto de su predicación y ejemplo, y tan grande la porfía en las gentes sobre el darse a la virtud, que como él mismo escribe, cada casa y cada familia parecía una iglesia de Dios. Así ilustró y defendió la fe cristiana durante medio siglo, y acabó su vida en santa vejez hasta que el Señor fué servido de llevarle para sí y darle el galardón de sus largos trabajos.

Reflexión: En la vida de este santo se ve la firmeza que el verdadero católico debe tener en todo lo que toca a la pureza y entereza de nuestra santa religión; y los embustes y artificios que usan los herejes para contaminarla y corromperla, valiéndose del favor de los malos príncipes, los cuales, aunque algunas veces por razón de estado, favorecían a Atanasio, pero nuestro Señor que quiere ser servido de los príncipes con verdad, al cabo los castigó, a Constancio con una apoplejía, a Juliano con una saeta, y a Valente con haberle quemado los bárbaros en una choza; pero san Atanasio quedó triunfador de estos infelices tiranos y de todos los herejes que con tan porfiada rabia y crueldad le persiguieron. Seamos, pues, como este gloriosísimo doctor fiel a Dios, y a su santa Iglesia, y el Señor nos esforzará de manera que toda la potencia de nuestros enemigos no podrá prevalecer contra nosotros.


Oración: Rogámoste, Señor, que oigas benigno las súplicas que te hacemos en la solemne fiesta de tu bienaventurado confesor y pontífice Atanasio, y que por los méritos de aquel que te sirvió con tanta fidelidad, nos libres de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.