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viernes, 29 de junio de 2018

EL SANTO ABANDONO. DOM VITAL LEHODEY




Una de las pruebas más fuertes es la pérdida de los seres queridos. Después de la muerte de su madre, el dulce Obispo de Ginebra escribe a Santa Juana de Chantal: «¿No es preciso en todo y por todo adorar esta suprema Providencia, cuyos consejos son santos, buenos y amables? He aquí que ha sido de su agrado retirar de este miserable mundo a nuestra muy querida madre para tenerla, como lo espero, cerca de Si, y a su derecha. Confesemos que Dios es bueno y eterna su misericordia. Todas sus voluntades son justas; todos sus decretos, equitativos, su beneplácito es siempre santo y sus decisiones, muy dignas de amor.» Como hijo amante, experimentó con esta muerte un dolor vivísimo, pero tranquilo; no osaría manifestar descontento ni aun lamentarse porque es Dios quien ha descargado ese golpe. Después de la muerte de su hermana, escribe a Santa Juana de Chantal, muy afligida con tal motivo: «Menester es no sólo aceptar el que
Dios nos hiera, sino también conviene conformarse en lo que haga en la parte que sea de su agrado. Es preciso dejar a Dios la elección, porque le pertenece... ¡Jesús, Señor mío!, sin reserva, sin condiciones, sin peros, sin excepción, sin limitación, hágase vuestra voluntad acerca del padre, de la madre, de la hija, en todo y por todo. Y no digo que no se haya de rogar y desear su salud, pero decir a Dios: "dejad esto y tomad aquello", en manera alguna conviene, hija mía, tal lenguaje... Tenéis cuatro hijos, un suegro, un hermano muy amado, además un padre espiritual, todo esto es muy querido y con razón, porque Dios lo quiere. ¡Bien! Si Dios os arrebatara todo esto, ¿no tendríais lo suficiente con poseer a Dios? ¿No pensáis así? Aunque nada poseyéramos fuera de Dios, ¿no sería esto mucho?» Por una parte, la muerte es tan sólo una breve separación. Un fin dichoso después de una santa vida y la eterna reunión cerca de Dios, ¿no es lo esencial? ¿Y no sabe Dios mejor que nadie el tiempo y el modo más favorable ya para nosotros, ya para los nuestros? «Que se viertan algunas lágrimas en la muerte de un pariente, de un amigo -dice San Alfonso-, es una debilidad perdonable, mas abandonarse a toda la vehemencia del dolor, es falta de virtud, falta de amor de Dios. Esto no es decir que las buenas religiosas no sientan la pérdida de los parientes y de ciertas personas particularmente estimadas, pero piensan: Así lo quiere Dios, y se van resignadas y tranquilas a suplicar por estas almas queridas, multiplicando oraciones y comuniones, a fin de unirse más estrechamente a Dios, y de consolarse con la santa esperanza de volver a encontrar un día a todos reunidos en el Cielo.» San Bernardo perdió a uno de sus hermanos. «Resistía-nos dice- a los sentimientos de mi corazón con todas las fuerzas de mi fe, representándome que la muerte es el tributo a la naturaleza, la deuda universal, la necesidad de nuestra condición, la orden del Todopoderoso, la decisión del justo Juez, el azote del Dios terrible, y finalmente el beneplácito del Señor. Pude imponerme a mis lágrimas, mas no a mi dolor, que cuanto más lo comprimía dentro, más violento se hacía; y declaro que fui vencido. Vosotros sabéis cuán justo es mi dolor, qué fiel compañero era aquel que me ha sido arrebatado, hasta qué extremo era vigilante, laborioso, dulce y agradable. ¿Quién me amó como él? ¿Quién me fue tan necesario? Era yo débil de cuerpo y él me llevaba y animaba, perezoso y negligente y él me excitaba, olvidadizo y sin previsión y él me advertía. Menos unidos estábamos por los lazos de la sangre que por el parentesco del espíritu, la armonía de sentimientos y la conformidad de carácter.

Nuestras almas no formaban sino una sola, y un mismo golpe las ha herido, enviando una mitad al cielo y dejando la otra en la tierra. Y mi Gerardo ¡era tanto para mí! ... hermano mío por la sangre, hijo mío por la profesión, mi padre por su piadosa solicitud, un otro yo por el espíritu, mi íntimo por el cariño. Me ha dejado, y siento el golpe, herido como estoy hasta el fondo del alma. Lloro, pero no dirijo reconvención alguna a la mano que me ha herido. Mis palabras están llenas de dolor, mas no de murmuración, reconociendo que una misma sentencia ha castigado al uno y coronado al otro, a cada cual según su mérito; el Señor dulce y justo ha hecho misericordia a Gerardo su servidor, y a mí me ha hecho sentir el peso de su justicia.
Señor, vos me disteis a Gerardo, Vos me lo habéis quitado.
Lloro porque me ha sido arrebatado, pero no olvido que de Vos lo había recibido y os doy gracias por haber podido disfrutar de él. Habéis reclamado vuestro depósito y tomado lo que era vuestro. Mis lágrimas ponen fin a mi discurso; poner, Señor, medida y fin a mis lágrimas.»
Artículo 3º.- Riquezas y pobreza
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos». Y San Francisco de Sales añade: «Desdichados, pues, los ricos de espíritu, porque a ellos pertenece la miseria del infierno. Rico de espíritu es aquel que tiene las riquezas en su espíritu o su espíritu en las riquezas.
Pobre de espíritu es aquel que no tiene ningún género de riquezas en su espíritu, ni su espíritu en las riquezas. Los halcones hacen su nido como una pelota, y no dejan sino una
pequeña abertura en su parte superior; los construyen a la orilla del mar, y además los hacen tan firmes e impenetrables que aun pasándoles las olas por encima, jamás el agua ha podido penetrar en ellos, mas sobrenadando siempre permanecen en el mar, sobre el mar y dueños del mar. Así debe ser, amada Filotea, vuestro corazón, abierto solamente hacia el cielo, impenetrable a las riquezas y a las cosas caducas; si las poseéis, conservad vuestro corazón libre de afición a ellas; que se mantenga siempre en alto y que en medio de las riquezas permanezca sin riqueza y dueño de las riquezas. No, no coloquéis este espíritu celestial en los bienes terrestres, haced que les supere, que esté sobre ellos, y no en ellos.» Así queda descrita la pobreza afectiva, la cual ofrece una variedad de grados desde la simple resignación en la miseria o desapego en la posesión, hasta el amor apasionado de San Francisco de Asís, por su Señora la Pobreza. Cuando esta pobreza alcanza una elevada perfección es la bienaventuranza alabada por nuestro Señor. La pobreza afectiva es necesario pedirla de una manera absoluta y procurarla con asiduidad en la fortuna y en la miseria, por ser el fin que hemos de proponernos alcanzar, ya que según la observación de San Bernardo, «no es la pobreza reputada por virtud, sino el amor de la pobreza». Las riquezas, por el contrario, lo mismo que la pobreza afectiva, son uno de los principales objetos del Santo Abandono.
SAN PEDRO Y SAN PABLO
N. B._ Hoy es la festividad de San Pedro y San Pablo, este día dieron su vida por Nuestro Señor Jesucristo en la ciudad de Roma en tiempos del emperador romano Nerón. Cambien se destaca la cátedra de San Pedro que se estableció ahí donde el murió, este pequeño homenaje vaya en mi devoción a dichos santos pilares de la Iglesia Católica y a la cátedra de San Pedro


miércoles, 27 de junio de 2018

EJERCICIO DE PERFECCION Y VIRTUDES CRISTIANAS




CAPÍTULO II
Cómo unos son tentados al principio de su conversión, otros
despuús.
El bienaventurado San Gregorio nota (2) que unos comienzan á sentir esta guerra de las tentaciones al principio de su conversión, en comenzando á recogerse y á tratar de virtud. Y trae para esto el ejemplo de Cristo nuestro Redentor, el cual nos quiso figurar y dibujar esto e n sí mismo, con una admirable dispensación, porque no permitió que el demonio le tentase, sino cuando después de bautizado se recogió al desierto a ayunar, y orar y hacer penitencia: entonces dice el sagrado Evangelio (3) que acudió el demonio á tentarle. Quiso con esto, dice San Gregorio, avisar á los que habían de ser miembros e hijos suyos, que cuando tratan de recogerse y darse á la virtud, estén apercibidos para las tentaciones, porque es muy propio del demonio acudir entonces. Como en saliendo los hijos de Israel de Egipto, luego juntó Faraón su ejército y todo su poder para ir contra ellos; y Laban, viendo que Jacob se apartaba
de él, le siguió con gente y con encendido furor; y cuando salió el demonio del otro hombre, dice el sagrado Evangelio (1) que tomó otros siete espíritus peores para tornar á él, como quien -hace gente contra quien se le alzó y le va de nuevo á sujetar; así el demonio, cuando ve que uno se le rebela y quiere salir de su señorío y sujeción, entonces se embravece más y se muestra más cruel, y le procura hacer mayor guerra. Trae San Gregorio á este propósito aquello que dice el Evangelista San Marcos, cuando Cristo nuestro Redentor echó aquel demonio inmundo, sordo y mudo: “Dando gritos y despedazándolo mucho salió de él (2).” Dice el Santo: Notad que cuando el demonio poseía aquel hombre, no le despedazaba; y cuando con la virtud divina es compelido a salir de él, entonces le despedaza (3); para que entendamos que entonces procura él turbarnos y molestarnos más con tentaciones, cuando nos apartamos de él.
Fuera de esto, dice San Gregorio (4) que permite y quiere el Señor que seamos tentados a los principios de nuestra conversión, porque no piense uno que es ya santo por haber dejado la mala vida y tomado otra buena, que son pensamientos que suelen venir á los tales; y también, porque la seguridad suele ser madre de la negligencia; y para que la seguridad de la buena vida que ha tomado no le haga negligente y flojo, permite el Señor que le vengan tentaciones que le pongan delante de los ojos el peligro en que todavía está, y le despierten y aviven y le hagan diligente y cuidadoso.
( I ) Nullum certius argumentum est, quod dsemones vieti a nobis sint, quam si nos acerrime oppuernant. Clim.—(2) Gregor. / . 24, Mor. c. 12, 13 et I 4 . - ( 3 ) Matth.; IV, 1.
 (1) Luc. XI, 2fi.—(2) Et_exclamans, et raultura discerpens eum, e x i i t a b eo. Marc., IX, 25.—(3) Ecce eum non discerpserat cum tenebal, exiens discerpsit. Greg., I. 33, Moral, c. 18.—(4) Gres. I. 24, Moral, c. 12, 13, 14.
San Juan Clímaco dice (1): La novedad de la vida nueva suele hacerla pesada a quien estaba acostumbrado á la mala; y al abrazar de la virtud se declara y siente la contradicción y guerra del vicio que le repugna; como el ave, cuando quiere salir del lazo, entonces siente que está presa. Y así, no se ha de espantar ni desmayar nadie por sentir dificultades y tentaciones á los principios, porque es cosa muy ordinaria.
Añade San Gregorio que algunas veces el que ha dejado el mundo y la mala vida, y comienza a servir á Dios, es tentado de tales tentaciones, cuales nunca antes de su conversión había sentido; pero esto, dice, no es porque no hubiese e n él antes la raíz de aquellas tentaciones, que en sí había; sino porque no se parecía ni descubría entonces, y ahora se descubre.
Como cuando el hombre está muy ocupado en otros pensamientos y cuidados muy diferentes, muchas veces no se conoce a sí mismo ni entiende lo que pasa allá dentro; y en comenzando recogerse y a entrar dentro de sí , entonces echa de ver las malas raíces que brotan en su corazón. Es, dice, como el cardo que nace en el camino, que como le pisan todos los que pasan, no se echa de ver; pero aunque no salgan fuera las espinas, dentro queda la raíz encubierta en la tierra; y en dejándole de pisar los que pasan, luego brotan y salen afuera: así, dice, en los seglares, muchas veces está la raíz de las tentaciones oculta, que no se echa de ver por de fuera, porque, como cardo que está e n el camino, se pisa y trilla, como de caminantes, de la diversidad de los pensamientos que van y vienen, y de los muchos cuidados y ocupaciones que hay; pero cuando uno se aparta de todo eso y se recoge  servir a Dios, entonces, como no hay quien pise el cardo, parécese lo q u e había allá dentro escondido y siéntense las espinas de la tentación que brotan de la mala raíz. Y esta es también la causa por que suelen algunos sentir más las tentaciones en tiempo de la oración, que cuando andan ocupados en oficios y cosas exteriores. De manera, que el sentir uno acá en la Religión tales tentaciones, cuales nunca antes de su conversión había sentido, no es porque ahora sea peor que cuando estaba en el siglo, sino porque entonces no se veía el hombre, ni se conocía, y ahora comienza a ver y a conocer sus malas inclinaciones y apetitos desordenados; y así, lo que va uno de procurar es no tapar ni cubrir la raíz, sino arrancarla.
Otros hay, dice San Gregorio, que al principio de su conversión no son combatidos con tentaciones, antes sienten mucha paz, gustos y consolaciones; y después, andando el tiempo, los prueba el Señor con tentaciones, lo cual ordena su Majestad con divino consejo y disposición, porque no les parezca áspero y dificultoso el camino de la virtud, y desmayen, y se vuelvan á lo que poco antes dejaron , como hizo con su pueblo cuando le sacó de Egipto, que no los llevó por la tierra de los filisteos que estaba cerca; da la razón la Sagrada Escritura: Porque , por ventura , viendo que luego se les levantaban guerras, no se arrepintiesen de haber salido de Egipto , y se volviesen allá (1). Antes al principio les mostró Dios muchos favores, haciendo por ellos grandes maravillas y milagros; pero después que habían ya pasado el mar Bermejo, y estaban en el desierto, y no podían volver atrás, probólos con muchos trabajos y tentaciones antes de entrar en la tierra de Promisión. Así, dice el (1) Ne forte peniteret eum, si vidisset adversum se bella consurgeret reverteretur in Egyptum. Exod., VIII, 17.
Santo, a los que dejan el mundo, les quita el Señor algunas veces, á los principios, las guerras de tentaciones; porque como están tiernos en la virtud, no se espanten con ellas y se vuelvan al mundo. Llévalos por suavidad al principio, y dales consuelos y gustos, para que habiendo gustado de la dulzura y suavidad del camino de Dios, puedan después mejor llevar la guerra y molestia de las tentaciones y trabajos; y tanto más, cuanto más han gustado de Dios y conocido cuánto merece ser servido y amado. Y así, a Pedro primero le mostró el Señor la hermosura y resplandor de su gloria en la Transfiguración y después permitió que fuese tentado de la esclava, que le preguntó si era discípulo de Cristo, para que humillado con la tentación, llorando y amando supiese valerse y ayudarse de aquello que primero había visto en el monte Tabor, y así como el temor le había derrocado, así la dulzura de la suavidad y bondad de Dios, que ya había experimentado, le levantase.
De aquí, dice San Gregorio, se entenderá un engaño que suele haber en los que comienzan á servir a Dios que como se ven algunas veces con ta- nta paz y quietud , y que les hace el Señor merced de darles entrada en la oración, y hallan facilidad en los ejercicios de la virtud y de la mortificación, piensan que ya han alcanzado la perfección, y no entienden que son aquellos regalos de niños y de principiantes, y que les da el Señor aquellas ayudas de costa para acabarlos de destetar de las cosas del mundo. Algunas veces, dice el Santo, se comunica Dios más abundantemente a los menos perfectos y que no tienen tanto aprovechamiento en la virtud, no porque ellos lo merezcan, sino por ser más necesitados; a la manera que lo suele hacer acá un padre, que con amar mucho a todos sus hijos, parece que no hace caso de los que están sanos; pero si alguno está enfermo, n o sólo le cura con medicinas, sino también le da lo que es de contento y de regalo. Y como el hortelano, que las plantas más tiernas las riega á menudo y las regala, pero después que están fuertes y bien arraigadas, déjalas sin ese riego y regalo: así aquella divina bondad tiene esta manera de gobierno con los flacos y pequeñuelos, y con los que comienzan.
Dicen también los Santos que algunas veces da el Señor más consuelos a los que han sido más pecadores, y parece que les hace más particulares regalos y favores, que a los que han siempre vivido bien, porque aquéllos no desconfíen, ni desesperen, y porque esos otros no se ensoberbezcan. Bien se nos declara esto en aquella parábola del Hijo pródigo (1), y en aquella fiesta, música y regocijo con que su padre le recibió, matando el becerro grueso y haciendo un gran convite, no habiendo dado al hijo mayor que le había servido toda su vida y nunca había salido de su mandado, ni siquiera un cabrito con que se holgase alguna vez con sus amigos; que no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos, como dijo el mismo. 


martes, 26 de junio de 2018

DEL PECADO Y CASTIGO DE LOS ANGELES, Q. 63, 64. STO. TOMAS DE AQUINO



Se hallan, sin embargo, en unos y otras enseñanzas expresas respecto a algunos puntos particulares, que' no es posible silenciar o pasar ¡por alto. Con ellas a la vista podrá formarse una idea exacta de la doctrina que el Angélico Maestro expone en los trece artículos, viendo cómo está enraizada en los más sólidos fundamentos escrituristicos y definiciones pontificias y conciliares.

A) DOCTRINA DE LA SAGRADA ESCRITURA.-Puede compendiarse en los puntos siguientes:

1°_CONCEPTO DE LOS ÁNGELES MALOS SEGÚN LOS LIBROS SAGRADOS Y NOMBRES DIVERSOS CON QUE SE LES DESIGNA

Ya se indicó en la introducción cuál es el concepto de los ángeles en general, concepto que ha de aplicarse también a los ángeles caídos, a quienes, como a los demás, se llama muchas, veces simplemente ángeles (Mt. 25, 41; Hebr. 2, 16; 2 Petr, 2, 4; 1 Coro 6, 3; Iudae 6; Apoc. 9, 11; 12, 8-9) (MIt. 8, 16; 12, 45; Mc. 9, 17. 20. 25; Le. 9; 39; 10, 20; 11. 26; Act. 16, 16. 18), si bien incluyendo siempre la idea de maldad y aludiendo más o menos explícitamente a su pecado.

Estos seres superiores reciben diferentes nombres; tomados unas veces de su naturaleza, otras de su modo de obrar con relación a los hombres y otras de, alguna circunstancia especial, hablándose de ellos frecuentemente como si fuesen muchos y otras veces Como si fuese uno solo, que en tal caso viene a personificar a todos; Por eso unas veces se les aplica un nombre común y otras un nombre especial.

El nombre, más comúnmente usado para designarlos es el de demonio en singular o en  plural, proviene del griego: el que sabe, palabra que, aunque en los antiguos autores profanos no siempre tiene sentido peyorativo, sino que significa deidades (Act. 17, 18) inferiores o intermedias, buenas y malas, en las sagradas letras se emplea ordinariamente según el concepto de, ángel malo (Deut. 32, 17; Ps. 105, 37; Bar. 4, 35; Mí. 7, 22; 8, 31; 9, 33. 34; 10, 8; 11, 18; 12, 24. 27. 28; 17,18; Marc. 1, 34. 39; 3, 15. 22.
7; 26. 29. 30; 4, 35. 41; 7, 33; 8, 2. 27. 30. 33. 35. 38; 9, 1. 42; 10, 17; 11, 14. 15. 18. 19. 20; 13, 32; loan... 8, 48. 49; 1 Cor. 10,20-21; 1 Tito 4, 1; lac. 2, 19; Apoc. 18, 2).
Si bien las versiones traducen a veces por demonio varias palabras hebreas dan significado menos preciso (Lev. 17, 7; 2 Par. 11, 15; ls. 13, 21; 34, 14; Ps. 95, 5, etc.).
Otro nombre, especialmente empleado en el Nuevo Testamento; es el de diablo del griego: el que desune o divide calumniando, con el cual se expresa unas veces el príncipe de los demonios y otras el conjunto de todos ellos y el mismo poder diabólico, (Ps. 108 ; 77, 49; Sapo 2, 24; . Mt. 4, 1. 5. 8. 11; 13, 39; 25,41; Lc. 4, 2. 3. 6. 13; 8, 12; Ioan, 6, 70; 8, 44. 48; 13, 2;. .Act. 10, 38; 13, 10; 1 Tim. 3, 6. 7; 2 'Dim. 2, 26; Eph. 4, 27; 6, 11; Hebr. 2, 14; lac. ,1:, 5. 7; 1 Petr. 5, 8; 1 loan. 3, -8. 10; ludae 9; Apoc, 2, 10; 12, 10.     
Llaman también en los libros sagrados de modo general a los ángeles malos espíritus impuros (Mit. 10, 1; 12, 43; Me. 1, 23. 26. 27; 3, 11. 30; 5, 2. 8. '13; 7, 25; 9, 25; Le. 4, 33.36; 6, 18.; 8,29; 9, 42; 11, 24; Aet. 5, 16,; 8, 7), aludiendo quizás a que son inspiradores de las impurezas .
O, se dice de ellos que son espíritus malos de los ajires (Elph. 6, 12), espíritu de mentira (3 Reg. 22, 21-23; 2 Par. 18, 20-22), espíritus malignos (Le. 8, 1; Act. 19, 12-13. 15'-16), espíritus inmundo« (Apoc, 16, 13; 18, 2) o espíritus de los demonio» (Apoc. 16, 14).
Entre los nombres particulares con que vulgarmente se designa al príncipe de los demonios está Satán término que en hebreo significa perseguidor, el cual pocas veces se, emplea en la Biblia para designar al demonio, usándolo los Setenta al traducir del hebreo como nombre común, y no como nombre propio (2 Reg. 19, 22; 3 Reg. 11, 14. 2.4) Y  traduciéndolo la Vulgata por adversario o enemigo ... Como nombre propio aparece por primera vez en Job (1, 6-9. 12; 2, 1-4. 6-7), en el libro primero de los Paralipómenos o Crónicas '(21, 11) Y en Zacarías (3, 1-2)', usándolo también San Juan en el Apocalipsis (2; 9. 13.24-; 3, 9).

Esto mismo atestiguan, por otra parte, San Pablo (Cor. 11, 3) y San Juan, quien afirma que Mas en el Nuevo Testamento se emplea la palabra Satanás para designar comúnmente la personificación del demonio en general, mostrándolo siempre como enemigo del hombre, envidioso, malhechor y cruel (Mlt. 4, 10; 12, 26; .Me. 1, 13; 3,23 -, 26; 4, 1'5; Lc. 10, 18; 11, 18; 13, 16; 22, 3. 31; loan. 13, 27; Act. 5, 3; 26, 18; Rom. 16, 20; 1 Cor. 5, 5; 7,5; 2 Oor; 2,11; 11, 14; 12, 7; 1 Thes. 2, 18; 1 Tim. 1, 20; Apoc. 12, 9;' 20, 1. 9) .. la serpiente antigua es el Diablo, Satanas (Apoc, 12, 9. 14-15; 20, 2).      
Llámasele también por ello de un modo general maligno (Mt. 13, 19.38; Eph. 6,1&; 1 roano 2, 13. 14; 3,12; 5, 18. 1'9 (Apoc. 12, 10) (¡Mt. 4, 3). En este sentido lo aplica Jesús a San Pedro (Mi. 16, 23): Para significar su poder se, llama a Satanás príncipe de demonios (Mt. 9, 34), [J!1'Ín'Gipe deZI1!S potes-tfJ;(J;es aéreas (E¡ph. 2, 2), príncipe de del mundo (Ioan. 12, 31; 14, 30; 16, 11) (2 Cor. 4, 4), así como dragón (Apóc, 12, 7-9. 13. 16. 17; 13, 2; 16, 13; 20, 2) Y serpiente (2 Cor. 11, 3; Apoc. 12, 14. 15) o serpiente amtigua (Apoc. 12, 9; 20, 1), aludiendo, sin duda, a la tentación de nuestros primeros padres en el paraíso.
Otro de los nombres, con que se designa al príncipe del mal es el de Belial, nombre común que significa perversidad o extremada maldad. En la Vulgata resulta sinónimo de Satán (Deut. 13, 13; Iud, 19, 22; 1 Reg. 1, 16; 2, 12; 10, 27; 2 Reg. 16, 7; 3 Reg. 21, JN:. 13; 2 Par. 13, 7;. Nah. 13, 15). San Pablo lo aplica como nombre propio de modo especial a Satanás (2 Coro 6, 15), Y más tarde, en la literatura apócrifa, viene a ser una figura principal entre los ángeles rebeldes
Llámasele además Belcebub o Beetzebul, dios de las moscas o del estiércol, nombre que el Antiguo Testamento da al dios de Acarón mandado consultar por Ocozías (4 Reg. 1, 2. -3... 6. 16).Y que en el Nuevo Testamento designa propiamente al príncipe de los demonios (Mlt.• 10, 25; 12, 24. 27; Mlc. 3, 23. 26; Lc. 11, 15. 18. 19).
En el libro de Tobías 'se da el nombre' propio de Asmodeo al demonio maligno que sofocó sucesivamente los siete maridos de Sara (Tdb. 3, 8).
En el Levítico se usa la palabra Azazel, que, según el libro apócrifo de Henoc, es uno de los jefes de los ángeles prevaricadores (F. MARTIN, aunque en el libro sagrado no se sabe qué significa.)
Nuestro idioma castellano: llama al príncipe de los ángeles rebeldes Luzbel y Lucifer, quizás para designar el esplendor de su naturaleza antes de pecar y según el significado que a esa palabra dieron los Santos Padres, fundados en Isaías (14, 12) Y San Lucas (10, 18).
2. ° EXISTENCIA DE LOS ÁNGELES MALOS
Los lugares bíblicos ya citados prueban abundantemente la existencia de los ángeles malos o demonios. Verdad es que en los libros más antiguos de la Biblia no' Sé hace expresa mención de los ángeles malos, y que los demonios son más mencionados y mejor conocidos, después de la cautividad.


lunes, 25 de junio de 2018

LA CIUDAD DE DIOS Y LA CAIDA DE UN IMPERIO

COLISEO ROMANO

CONTINUACION DE LA INTRODUCCIO
Entre los paganos, por su parte, era corriente la versión de que la caída de Roma no era más que un castigo infligido por los dioses a aquellos que les habían vuelto las espaldas. Lo cual no era otra cosa que enmarcar el suceso reciente en el marco de una antigua polémica. Por Tertuliano y otros apologistas sabemos cómo hacían responsable a la nueva religión de todas las catástrofes: desbordamientos del Tiber, sequías, temblores de tierra, peste o hambre. Eran desgracias que, según ellos, no acontecieron cuando se ofrecían sacrificios a los dioses de la ciudad; solo eran imputables a esta religión, enemiga de la re pública.
Si hemos de creer al historiador, Zosimo, buen número de paganos se habrían dirigido al prefecto de Roma, poco antes de que se produjese su toma por Alarico, a fin de demandarle autorización para ofrecer de nuevo sacrificios. Y el papa Inocencio I se habría avenido a hacer la vista gorda ante esta infracción a las leyes cristianas, con tal de que esos sacrificios fuesen celebrados en privado, sin solemnidad externa. A lo que habrían advertido los peticionarios que las ceremonias exigidas por los dioses no podían ser eficaces para proteger a Roma si no se efectuaban públicamente en presencia del senado. Naturalmente habría sido imposible satisfacer esta nueva exigencia y el asunto no pasó de ahí.
Mas la ciudad había sido ocupada y esto había proporcionado a los paganos excelentes pretextos para renovar sus lamentaciones, con más acritud que nunca: "Ha sido en tiempos del cristianismo cuando Roma ha sido devastada, alegaban ellos, cuando el hierro y el fuego han devastado Roma... Mientras nosotros pudimos ofrecer sacrificios a nuestros dioses, Roma permanecía incólume, Roma estaba floreciente. En cambio hoy, cuando han reemplazado vuestros sacrificios a los nuestros, cuando los ofrecéis por doquier a vuestro Dios, cuando no se nos permite sacrificar a nuestros dioses, he ahí lo que ha sucedido a Roma".
Durante los primeros meses que siguieron al memorable saqueo, creyó Agustín que bastaría con responder a todas las objeciones, de cualquier parte que viniesen, por medio de su predicación, tanto más cuanto que los moradores de la capital se pusieron a reparar las ruinas y a reanudar una existencia normal, mientras que los fugitivos refugiados en Cartago y en toda África, seguían escandalizando con su indolencia y mala conducta.
Los ejemplos que ofrecían los habitantes de Roma y los refugiados no bastaban, sin embargo, para aplacar a los adversarios del cristianismo, que siguieron acusando a la doctrina cristiana: "Se tenía buen cuidado de hacer notar a los fieles, escribe el Santo, que su Cristo no les había socorrido, y este argumento había hecho mella en muchos de ellos, ya que nada permitía, en la catástrofe, pretender que Dios había hecho una discriminación entre los buenos y los malos. Si nosotros, que somos pecadores, hemos merecido estos males, ¿por qué han sido muertos por el hierro de los bárbaros los servidores de Dios y conducidas al cautiverio sus servidoras? Las Escrituras prometen que por diez justos no hará perecer Dios la ciudad, ¿es qué no había en Roma cincuenta justos? Entre tantos fieles, entre tantos religiosos, entre tantos continentes, entre tantos siervos y siervas de Dios, ¿no se han podido hallar cincuenta justos, ni cuarenta, ni treinta, ni veinte, ni diez?... Muchos han sido llevados cautivos, muchos han sido muertos, muchos han sufrido diversas torturas. ¡Tantos horrores se nos han contado! Y, a la inversa, entre los que han salvado la vida gracias al asilo cristiano, no pocos eran paganos. ¿Por qué se extiende esa divina misericordia hasta a los impíos y a los ingratos?" En el grupo de paganos que más animosidad mostraban entonces contra el cristianismo figuraba un rico individuo de Roma llamado Volusiano. Era hermano de Albina y tío de Santa Melania, la joven. Esta notable familia romana ofrecía un espectáculo un tanto extraño desde el punto de vista religioso. El padre, Probo, que vemos discurrir en las Saturnales de Macrobio, había sido el amigo íntimo de Símaco y pontífice de la diosa Vesta. Sus primas Marcela y Asela habían convertido en convento su palacio del Aventino, y más tarde en escuela bíblica, bajo la dirección de San Jerónimo. Sus dos hijas, Albina y Leta, eran cristianas fervorosas, y el antiguo pontífice pagano veía a la pequeña Paula, consagrada a Dios desde jovencita, saltar sobre sus rodillas balbuceando el Aleluya de Cristo.
Volusiano, a ejemplo de su padre, permanecía alejado del cristianismo y multiplicaba contra él las objeciones. En conversaciones con sus amigos pretendía que "de ninguna manera convienen al Estado la predicación y la doctrina cristiana, porque preceptos como no devolver a nadie mal por mal, presentar la otra mejilla a quien te abofetea en la derecha, dejar también el manto a quien quiere litigar contigo para arrebatar la túnica y caminar dos millas con quien te ha contratado para una, son nefastos para la conducta del Estado, y se oponen al bien de la República. Si el enemigo arrebata una provincia del Imperio, ¿habrá que renunciar a reconquistarla con las armas? Si han sobrevenido tales desventuras al Estado, es evidente que la culpa la tienen, los emperadores cristianos por observar la religión de Cristo".
El tribuno Marcelino, gran amigo y sostén de Agustín en la lucha, contra el donatismo el mismo que presidiera en junio del 411 la magna conferencia entre obispos católicos y los de aquella secta, está al tanto de tales reproches y se dirige, impresionado, al Santo para ponerle al corriente de las ideas que circulaban en los medios frecuentados por Volusiano, y para preguntarle qué clase de respuesta habría que dar a esas interrogaciones. También Volusiano había entrado ya en relación con Agustín y le escribía, por su parte, proponiéndole nuevas objeciones sobre la encarnación del Hijo de Dios, en nombre propio y en el de un grupo de amigos.
A entrambos corresponsales dirige el de Hipona sendas misivas extensas y bien documentadas. En la que envía a Marcelino hace notar que la impugnación se vuelve contra sus autores. Criticando la mansedumbre y generosidad de Cristo, critican igualmente los paganos a sus más grandes escritores: "¿No escribió Salustio de los grandes hombres que gobernaron y engrandecieron la República, que preferían perdonar las injurias a vengarlas? ¿No alabo Cicerón a César por no saber olvidar más que una cosa: las ofensas? "Cuando leen esto en sus autores, aclaman, aplauden... Y he aquí que oyendo la misma enseñanza, por mandato de la autoridad divina, acusan a nuestra religión de ser enemiga del Estado".
Llegado al final de su carta, se da cuenta el autor de que se ha extendido demasiado, aunque no tanto como lo reclamaría la importancia del asunto. Ruega a Marcelino que recoja otras objeciones, que "yo responderé a ellas, con la ayuda de Dios, en nuevas cartas o con libros". Palabras éstas últimas que encierran una especie de promesa y responden fielmente a los deseos expresados por Marcelino, cuando pedía a su amigo de Hipona que, para responder cabalmente a Volusiano, escribiera algún libro, que, eran sus palabras, "sería de enorme utilidad en las presentes circunstancias". Y, en efecto, iba a responder a Volusiano y a los paganos todos, no en una carta dirigida a algún individuo en particular, sino en un libro para el público de entonces y del porvenir: iba a componer La Ciudad de Dios.
La correspondencia entre Agustín de un lado y Volusiano y Marcelino de otro, tuvo lugar en el curso de los primeros meses del 412. Es decir, que había transcurrido año y medio desde la toma de Roma por Alarico y que las dificultades específicas que planteara tan sonado acontecimiento, habían perdido ya mucha de su virulencia. El año 411 se le había pasado al obispo de Hipona; parte en los preparativos para la conferencia con los donatistas, parte en poder llevar a la práctica los resultados logrados en el curso de aquella discusión. No pudo encontrar reposo para ocuparse detenidamente de problemas apologéticos. Sólo al año siguiente pudo estar dispuesto para emprender la redacción de la obra acariciada. Por lo que no hay que tomar en sentido demasiado estricto lo que leemos en las Retractaciones: "En el entretanto fue destruida Roma por la invasión e ímpetu arrollador de los godos, acaudillados por Alarico. Fue aquel un gran desastre. Los adoradores de muchos falsos dioses, a quienes llamamos paganos de ordinario, empeñados en hacer responsable de dicho desastre a la religión cristiana, comenzaron a blasfemar del Dios verdadero con una acritud y un amargor desusado hasta entonces. Por lo que yo, ardiendo en celo por la casa de Dios, decidí escribir estos libros de la Ciudad de Dios contra sus blasfemias o errores. La obra me tuvo ocupado algunos años, porque se me interponían otros mil asuntos que no podía diferir y cuya solución me preocupaba primordialmente." En conjunto, los recuerdos que evoca San Agustín en esta información son exactos, pero incompletos. No nos dice que las primeras objeciones lanzadas después del saqueo de Roma partieron de los cristianos mismos. No habla más que de los paganos, lo que le permite justificar el carácter marcadamente apologético de su obra. No explica; sobre todo, por qué se ha visto obligado a responder a dificultades especiales, surgidas a propósito de un pasajero acontecimiento histórico, con una obra inmensa, que comporta una vista de conjunto sobre la historia del universo desde la creación de los ángeles, o la historia de la humanidad desde la creación de Adán, y que se desarrolla hasta los últimos días del mundo.


sábado, 23 de junio de 2018

Alemania y Siria



Las relaciones de Alemania con Siria, excelentes en tiempos del emperador Guillermo II, son actualmente pésimas. Desde la guerra fría, la Alemania Federal se convirtió en el trampolín de la Hermandad Musulmana para derrocar la República Árabe Siria. Desde 2012, el ministerio alemán de Exteriores y el think tank federal SWP trabajan directamente para el Estado Profundo estadounidense, a favor de la destrucción de Siria.
  

En enero de 2015 una marcha por la tolerancia reunía en Berlín a responsables alemanes y líderes musulmanes, después del atentado de París contra la redacción del semanario Charlie-Hebdo. En aquella marcha, la canciller Angela Merkel desfiló del brazo con Aiman Mazyek, secretario general del Consejo Central de los Musulmanes. Aunque dice haber roto sus relaciones con la Hermandad Musulmana, Mazyek protege en el seno de ese Consejo a la Milli Gorus (la organización supremacista de la que fue miembro el actual presidente turco Recep Tayyip Erdogan) y a la Hermandad Musulmana (matriz de las organizaciones yihadistas y presidida entonces por Mahmud Ezzat, quien fue el brazo derecho de Sayyed Qutb).

Históricamente, Alemania tenía excelentes relaciones con el Imperio Otomano a principios del siglo XX. El káiser Guillermo II, fascinado por el islam, facilitó la realización de búsquedas arqueológicas, principalmente en Baalbeck (actual Líbano) y participó en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, como la conexión ferroviaria entre Damasco (en la actual Siria) y Medina (en Arabia Saudita). El Reich y el Imperio Otomano enfrentaron juntos a los británicos cuando estos últimos organizaron la «Gran Revuelta Árabe» de 1915. Juntos perdieron la Primera Guerra Mundial y, por tanto, juntos se vieron excluidos de la región por los acuerdos Sykes-Picot-Sazonov.



En 1953, el presidente estadounidense Eisenhower recibe en la Casa Blanca una delegación de la Hermandad Musulmana encabezada por Said Ramadan. A partir de ese momento, Estados Unidos respalda el islam político en el extranjero.


Durante la guerra fría, la CIA “recicló” oficiales nazis para utilizarlos en la lucha contra la URSS. Entre esos oficiales nazis se hallaba Gerhard von Mende, quien había reclutado musulmanes soviéticos para utilizarlos contra la Unión Soviética [1]. En 1953, Gerhard von Mende, convertido en alto funcionario, instaló en Munich al jefe de la Hermandad Musulmana fuera de Egipto, Said Ramadan [2].

 Históricamente, Alemania tenía excelentes relaciones con el Imperio Otomano a principios del siglo XX. El káiser Guillermo II, fascinado por el islam, facilitó la realización de búsquedas arqueológicas, principalmente en Baalbeck (actual Líbano) y participó en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, como la conexión ferroviaria entre Damasco (en la actual Siria) y Medina (en Arabia Saudita). El Reich y el Imperio Otomano enfrentaron juntos a los británicos cuando estos últimos organizaron la «Gran Revuelta Árabe» de 1915. Juntos perdieron la Primera Guerra Mundial y, por tanto, juntos se vieron excluidos de la región por los acuerdos Sykes-Picot-Sazonov.


 Durante la guerra fría, la CIA “recicló” oficiales nazis para utilizarlos en la lucha contra la URSS. Entre esos oficiales nazis se hallaba Gerhard von Mende, quien había reclutado musulmanes soviéticos para utilizarlos contra la Unión Soviética [1]. En 1953, Gerhard von Mende, convertido en alto funcionario, instaló en Munich al jefe de la Hermandad Musulmana fuera de Egipto, Said Ramadan [2].

 Durante muchos años, el universitario alemán Volker Perthes participó, del lado de la CIA, en la preparación de la guerra contra Siria. Perthes dirige el think tank más poderoso de Europa, el Stiftung Wissenschaft und Politik (SWP), y asiste a las negociaciones de Ginebra en nombre de la ONU.

Durante aquel mismo periodo, la CIA envía oficiales nazis –bajo diferentes coberturas– a casi todas las regiones del mundo para luchar contra las fuerzas políticas afines a los soviéticos. Por ejemplo, Otto Skorzeny –el oficial nazi al que el propio Hitler había confiado el rescate de Mussolini, en julio de 1943– fue enviado por la CIA a Egipto, Fazlollah Zahedi –militar iraní arrestado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial debido a su simpatía hacia la Alemania nazi– era enviado a su país de origen y Alois 



Cuando Estados Unidos inicia la «guerra sin fin» en el «Medio Oriente ampliado», la CIA empuja Alemania –ya reunificada– a abrir un «Diálogo con el Mundo Musulmán». En Berlín, el ministerio alemán de Exteriores se apoya para eso principalmente en el nuevo jefe local de la Hermandad Musulmana, Ibrahim al-Zayat, y en un experto, Volker Perthes. Este último se convertirá en director del think tank de Alemania: la Fundación por la Ciencia y la Política (SWP).



En nombre de la ONU, el fiscal alemán Detlev Mehlis acusó a los presidentes del Líbano, Emile Lahoud, y de Siria, Bachar al-Assad, de haber ordenado el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri. La investigación de Mehlis se basaba en testimonios falsos que, al ser desmentidos, lo obligaron a dimitir.

En 2005, Alemania participa en el asesinato de Rafic Hariri proporcionando el arma que sería utilizada para cometer el crimen –por supuesto, no se trata de un explosivo clásico, a pesar de lo que afirma la propaganda del «Tribunal» Especial [4]. Después de aportar el arma del crimen, Alemania pone el jefe de la Misión Investigadora de la ONU, el ex fiscal Detlev Mehlis [5], y también su segundo, el ex policía Gerhard Lehmann, un comisario implicado en el escándalo de las cárceles secretas de la CIA.

En 2008, mientras la CIA prepara la supuesta «guerra civil» siria, la OTAN invita a Volker Perthes a participar en la reunión anual del Grupo de Bilderberg. Perthes participa en el encuentro acompañado de una siria que trabaja para la CIA, Bassma Kodmani. Juntos explican a los demás participantes todas las ventajas que Occidente puede obtener derrocando la República Árabe Siria y poniendo en el poder a la Hermandad Musulmana.

En 2011, habiendo adoptado el doble discurso de la Hermandad Musulmana, Volker Perthes escribe en el New York Times una tribuna donde trata de ridiculizar al presidente Bachar al-Assad, quien denuncia un «complot» contra Siria [6]. En octubre del mismo año, Volker Perthes participa en una reunión de los jefes de empresa turcos. En esa reunión, organizada por la agencia estadounidense de inteligencia privada Stratfor, Perthes comunica a sus interlocutores la importancia de los recursos petrolíferos y gasíferos que tendrán la posibilidad de robarse en Siria [7].
  
Ampliando ese trabajo, Alemania organizó en Abu Dhabi una reunión de los «Amigos de Siria», bajo la presidencia de Clemens von Goetze. Este diplomático alemán repartió entre los participantes concesiones para la explotación de los recursos de Siria que quedarían a la disposición de los vencedores cuando la OTAN derrocara la República Árabe Siria [8].

A mediados de 2012, el Departamento de Defensa de Estados Unidos encarga a Volker Perthes la preparación de las medidas que habría que tomar en Siria después de haber derrocado la República, o sea la formación del gobierno que los agresores impondrían al pueblo sirio. Perthes organiza, en el ministerio alemán de Exteriores, una serie de reuniones con la participación de 45 personalidades sirias, como la ya mencionada Bassma Kodmani y Radwan Ziadeh, miembro de la Hermandad Musulmana llegado especialmente desde Washington [9]. En definitiva, Perthes acaba convirtiéndose en uno de los consejeros del estadounidense Jeffrey Feltman, el número 2 de la jerarquía de la ONU. De esa manera, Perthes participa a todas las negociaciones de Ginebra sobre Siria.

Las posiciones del ministerio de Exteriores de Alemania son repetidas, palabra por palabra, por el Servicio Europeo para la Acción Exterior creado por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. Ese servicio de la Unión Europea, bajo la dirección de un alto funcionario francés, se dedica a redactar notas confidenciales sobre Siria para los jefes de Estados y de gobierno de los países miembros de la UE.

En 2015, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, convertido este último en protector mundial de la Hermandad Musulmana, organizan el movimiento de más de un millón de personas hacia Alemania [10], a pedido de los patrones de la industria alemana. Muchos de esos migrantes son sirios que Turquía ya no quiere mantener en suelo turco pero cuyo regreso a Siria Alemania quiere evitar.

La canciller Angela Merkel viaja esta semana al Líbano y Jordania para abordar el tema de Siria.
Durante aquel mismo periodo, la CIA envía oficiales nazis –bajo diferentes coberturas– a casi todas las regiones del mundo para luchar contra las fuerzas políticas afines a los soviéticos. Por ejemplo, Otto Skorzeny –el oficial nazi al que el propio Hitler había confiado el rescate de Mussolini, en julio de 1943– fue enviado por la CIA a Egipto, Fazlollah Zahedi –militar iraní arrestado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial debido a su simpatía hacia la Alemania nazi– era enviado a su país de origen y Alois Cuando Estados Unidos inicia la «guerra sin fin» en el «Medio Oriente ampliado», la CIA empuja Alemania –ya reunificada– a abrir un «Diálogo con el Mundo Musulmán». En Berlín, el ministerio alemán de Exteriores se apoya para eso principalmente en el nuevo jefe local de la Hermandad Musulmana, Ibrahim al-Zayat, y en un experto, Volker Perthes. Este último se convertirá en director del think tank de Alemania: la Fundación por la Ciencia y la Política (SWP).

 En 2005, Alemania participa en el asesinato de Rafic Hariri proporcionando el arma que sería utilizada para cometer el crimen –por supuesto, no se trata de un explosivo clásico, a pesar de lo que afirma la propaganda del «Tribunal» Especial [4]. Después de aportar el arma del crimen, Alemania pone el jefe de la Misión Investigadora de la ONU, el ex fiscal Detlev Mehlis [5], y también su segundo, el ex policía Gerhard Lehmann, un comisario implicado en el escándalo de las cárceles secretas de la CIA.


  En 2008, mientras la CIA prepara la supuesta «guerra civil» siria, la OTAN invita a Volker Perthes a participar en la reunión anual del Grupo de Bilderberg. Perthes participa en el encuentro acompañado de una siria que trabaja para la CIA, Bassma Kodmani. Juntos explican a los demás participantes todas las ventajas que Occidente puede obtener derrocando la República Árabe Siria y poniendo en el poder a la Hermandad Musulmana.


En 2011, habiendo adoptado el doble discurso de la Hermandad Musulmana, Volker Perthes escribe en el New York Times una tribuna donde trata de ridiculizar al presidente Bachar al-Assad, quien denuncia un «complot» contra Siria [6]. En octubre del mismo año, Volker Perthes participa en una reunión de los jefes de empresa turcos. En esa reunión, organizada por la agencia estadounidense de inteligencia privada Stratfor, Perthes comunica a sus interlocutores la importancia de los recursos petrolíferos y gasíferos que tendrán la posibilidad de robarse en Siria [7].


Clemens von Goetze (director del Departamento III del ministerio alemán de Exteriores) y Anwar Mohammad Gargash (ministro de Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos), durante la reunión del Grupo de Trabajo a cargo de “repartir” la economía siria, encuentro realizado en Abu Dhabi.

Ampliando ese trabajo, Alemania organizó en Abu Dhabi una reunión de los «Amigos de Siria», bajo la presidencia de Clemens von Goetze. Este diplomático alemán repartió entre los participantes concesiones para la explotación de los recursos de Siria que quedarían a la disposición de los vencedores cuando la OTAN derrocara la República Árabe Siria [8].

A mediados de 2012, el Departamento de Defensa de Estados Unidos encarga a Volker Perthes la preparación de las medidas que habría que tomar en Siria después de haber derrocado la República, o sea la formación del gobierno que los agresores impondrían al pueblo sirio. Perthes organiza, en el ministerio alemán de Exteriores, una serie de reuniones con la participación de 45 personalidades sirias, como la ya mencionada Bassma Kodmani y Radwan Ziadeh, miembro de la Hermandad Musulmana llegado especialmente desde Washington [9]. En definitiva, Perthes acaba convirtiéndose en uno de los consejeros del estadounidense Jeffrey Feltman, el número 2 de la jerarquía de la ONU. De esa manera, Perthes participa a todas las negociaciones de Ginebra sobre Siria.

 Clemens von Goetze (director del Departamento III del ministerio alemán de Exteriores) y Anwar Mohammad Gargash (ministro de Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos), durante la reunión del Grupo de Trabajo a cargo de “repartir” la economía siria, encuentro realizado en Abu Dhabi.

Las posiciones del ministerio de Exteriores de Alemania son repetidas, palabra por palabra, por el Servicio Europeo para la Acción Exterior creado por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. Ese servicio de la Unión Europea, bajo la dirección de un alto funcionario francés, se dedica a redactar notas confidenciales sobre Siria para los jefes de Estados y de gobierno de los países miembros de la UE.

En 2015, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, convertido este último en protector mundial de la Hermandad Musulmana, organizan el movimiento de más de un millón de personas hacia Alemania [10], a pedido de los patrones de la industria alemana. Muchos de esos migrantes son sirios que Turquía ya no quiere mantener en suelo turco pero cuyo regreso a Siria Alemania quiere evitar.

La canciller Angela Merkel viaja esta semana al Líbano y Jordania para abordar el tema de Siria.
[1] La CIA de Alan Dulles situó ex responsables nazis como supervisores de casi todos los servicios secretos de los aliados de Estados Unidos, en los cinco continentes. Aquel sistema se mantuvo hasta los años 1970 y sólo fue desmantelado a raiz de las revelaciones de las Comisiones Church y Pike creadas por el Congreso estadounidense para investigar las actividades secretas de la CIA. Todos los antiguos responsables nazis fueron excluidos de la CIA, a finales de los años 1970, por la administración Carter y su director de la CIA, el almirante Stansfield Turner. Los europeos creen, erróneamente, que la CIA sólo utilizaba a los nazis en Latinoamérica, como Klaus Barbie –el ex jefe de la Gestapo en la región francesa de Lyon, tristemente célebre como el “Carnicero de Lyon”)–, quien trabajó para la CIA en Bolivia. En realidad, la CIA generalizó el “reciclaje” de oficiales nazis, utilizándolos incluso en Europa donde la explotación de la “experiencia” de esos individuos se desarrolló principalmente en el marco de la Operación Gladio (Ver en nuestro sitio la serie de artículos del profesor e investigador suizo Daniele Ganser sobre la Operación Gladio.). Todo indica que el uso de aquellos «expertos» nazis se coordinaba desde Alemania bajo la responsabilidad de Reinhard Gehlen, seleccionado y nombrado por la CIA como primer jefe del Bundesnachrichtendienst (BND), el actual servicio de inteligencia de la República Federal de Alemania.

[2A Mosque in Munich, Ian Johnson, Houghton Mifflin Harcourt, 2011.

[3] Alois Brunner es considerado responsable de la deportación y asesinato de 130 000 personas en Austria, Francia, Grecia y Eslovaquia. En 2001, Francia lo condenó en ausencia a cadena perpetua por su responsabilidad en la muerte de 345 niños judíos franceses en los campos de concentración.

[4] «Revelaciones sobre el asesinato de Rafic Hariri», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 29 de noviembre de 2010.

[5] «El descrédito de la Comisión Mehlis», por Talaat Ramih, Red Voltaire, 16 de diciembre de 2005.

[6] “Is Assad Capable of Reform?”, Volker Perthes, The New York Times, 30 de marzo de 2011.

[7] «Küresel Enerji Stratejileri Simülasyonu: Türkiye’nin Gelecek 10 Yılı», Tusaid, 6 de octubre de 2011.

[8] «Los “Amigos de Siria” se reparten la economía siria antes de haber conquistado el país», por German Foreign Policy, Horizons et débats(Suiza), Red Voltaire, 14 de junio de 2012.

[9The Day After Project, agosto de 2012. The Day After. Supporting a Democratic Transition in Syria, United States Institute of Peace & Stiftung Wissenschaft und Politik, agosto de 2012.

[10] Turquía tomó el lugar de Arabia Saudita cuando el reino de los Saud abandonó a la Hermandad Musulmana, después del discurso que Donald Trump en Riad pronunció en Riad, el 21 de mayo de 2017.





viernes, 22 de junio de 2018

I.-CONEXION DE LAS CUIESTIONES 63 y 64. SANTO TOMAS DE AQUINO



III._ PRINCIPALES ERRORES ACERCA DE LA EXISTENCIA DE LOS DEMONIOS
En el concepto vulgar y teológico, demonio es un término genérico que se aplica a todos los ángeles caídos, es decir, a los ángeles que se rebelaron contra Dios pecando y fueron en castigo de su falta justamente precipitados en el infierno, designando tal vocablo a veces por antonomasia al principal de ellos, al que en nuestro idioma castellano se le llama también Diablo, Satán, Satanás, Lucifer y Luzbel.
La existencia, naturaleza y condición de tales seres ha sido uno de los problemas  antiguos como la humanidad, que más han acuciado el entendimiento humano en todos los tiempos. En su solución ha adoptado la razón humana las posturas más extravagantes, aunque pueden reducirse a dos clases los errores más notables en esta materia: unos que niegan en absoluto o por lo menos ponen en duda la existencia de los demonios, y otros que, admitiéndola, tuvieron un concepto falso de su naturaleza y condición.

a) Niegan en absoluto o ponen en duda la existencia de los demonios, Además de los que negaron la existencia de los ángeles en general, niegan en particular la de los demonios los siguientes:
Muchos protestantes de los primeros tiempos de la Reforma, con Andrés Hoseman u Osíandér (+1552) y el anabaptista Juan Coman, llamado David Jorge (* 1556), cuyas doctrinas eran una mezcla de las de los saduceos, adamitas y maniqueos. Para ellos los demonios o espíritus malos no existen.
Los modernos racionalistas y panteístas, que, siguiendo a Hégeü rechazan como contraria a la razón la existencia de los demonios, tal es el sentir, entre otros, de Schleier macher (La foi crétienne, pp. 44 Y 45).



Kant (*1804) y los partidarios de su criticismo creen que el demonio no existe como algo personal y entidad física, sino solamente como algo simbólico, que representa y personifica el ideal de la malicia suma, especialmente en el orden moral, de la cual se nos propone corno prototipo.
Para otros partidarios del criticismo kantiano, los demonios no son otra cosa que las almas humanas separadas de los cuerpos, las cuales continúan ejerciendo de algún modo su influjo benéfico o maléfico sobre la humanidad, que las ha deificado. Por eso-dicen-muchas veces los mismos Libros sagrados llaman demonios a los ídolos (Deut, 32, 17; Ps. 105, 36-37; Bar. 4, 7; 1 Coro 4, 20).
Afín a esta creencia es la de los modernos espiritistas, quienes además afirman que esas almas de los hombres perversos son espíritus, a su modo, que se perfeccionan pasando por diversos grados mediante sucesivas y obligadas reencarnaciones (Allan KARDEC, Le livre des esprit», Le l'ivrre des mediums, París 1853).
Voltaire (*1778) y los enciclopedistas dijeron que los demonios no existen y que los libros sagrados tomaron de los caldeos y persas, en tiempos de la cautividad, la doctrina, y creencia en los ángeles malos.
Según otros racíonalístas, ni Cristo ni los apóstoles creyeron en la existencia de los demonios, si bien se acomodaron al sentír popular en los casos de posesiones diabólicas de que nos hablan los evangelios (WINER, Bibtiscñes Reoliooerterouoñ, Leípzíg 1833, t. 1, p. 191).
Como puede verse, todas estas teorías proceden de prejuicios preconcebidos, que no tienden en último término más que a da negación absoluta del orden sobrenatural. Y la invocación que algunas de ellas hacen de la autoridad de los libros sagrados, si no fuese blasfema, sería por lo me no ridícula, ya que, negada la existencia de los demonios, no tendrían explicación muchos pasajes escrituristicos, incluso de libros que, como el primero de los Reyes, los Salmos y acaso Job, están escritos antes de la cautividad.
En los libros sagrados, especialmente en el Nuevo Testamento, corno, veremos inmediatamente y el mismo racionalista Strauss reconoce (Doctrine chrétienne, n, 15), abundan los testimonios que con luz meridiana patentizan la fe antigua en la existencia de los demonios corno seres creados buenos por Dios, que pecaron y perdieron por ello, no su naturaleza primitiva, pero su primera condición y estado.
b) Admitieron la existencia de los demonios, pero erraron acerca de su origen, naturaleza y condición sin duda como reminiscencia de la revelación primitiva, torpemente adulterada por la ignorancia y el influjo mismo diabólico, en todos los tiempos y en todos los pueblos se ha profesado la creencia en seres malvados, a quienes se atribuían el mal físico  y el mal moral y a dos que se tenía por superiores al hombre y más poderosos que él; por lo cual se llegó muchas veces al culto idolátrico de esos espíritus maléficos como para tenerlos propicios, solamente el pueblo judío, escogido ;por Dios como depositario de la auténtica revelación, conservó la verdadera noción de esos seres, que fue transmitida y se conserva en la Iglesia católica.
Más aun en ésta surgieron, en los primeros tiempos, peligrosos brotes dualistas, que, con los maniqueos y priscilianistas, hacían del demonio un principio independiente de Dios y autor del mal y de las cosas materiales (Denz, 237), error que aparece más tarde en los albigenses, cátaros, valdenses y demás herejes de la Edad Media.
Lo renuevan en el siglo XIV algunos fraticelli, afirmando, además, que los demonios fueron injustamente arrojados del paraíso, y vuelve a aparecer en Wieleff (t 1387), quien afirmaba que "Dios debe obedecer al diablo" (Denz. 586).
Quizás sea un brete de estas mismas tendencias el satanismo, o culto a Satán precisamente por su rebeldía, el cual apareció también, en esa misma época como una floración de las teorías dualísticas, y que en cierto modo ha sido renovado en los últimos tiempos por la francmasonería.
Durante el siglo pasado y principios del actual, casi en nuestros días, han proferido blasfemias semejantes los pesimistas radicales, personajes de imaginación febril y espíritus amargados, quienes con su vida o con sus obras, según propia confesión, se propusieron rehabilitar al diablo saliendo por sus fueros.
Figuran entre éstos los alemanas Ernesto Emilio Hoffman (t 1822), con su obra Elixir des Teufel« (Berlín 1816), el cual murió víctima de su vida de crápula y vicio; y Manuel Hiel (t 1~99), con su composición Lucifer. Asimismo los italianos José Carducci (t 1907), que en su Inno a Satana, tomo.(Op. Bologna 1899) enumera y exalta los beneficios que la humanidad debe al “ángel rebelde y calumniado”; y su émulo Mario Rapízardí (t 1912), autor del Luaijero (Milano 1877) así como Lorenzo Stecchetti (t 1916), alías Olindo Guerrini.
Dignos de mención son igualmente los errores origenistas, en los cuales se afirmaba que las almas humanas eran ángeles que pecaron (Denz. 203) y que la condenación y pena de los demonios no será eterna, sino transitoria, habiendo de llegar un tiempo, que tendrá lugar la restauración de todas las cosas, y en particular la restauración, y rehabilitación de los ángeles caídos a su estado primero.

IV.-ENSEÑÁNZA DE LA DIVINA REVELACION

Sobre los varios puntos que en estas dos cuestiones, trata Santo Tomás y después de él los teólogos generalmente, no son relativamente muchas las enseñanzas de la revelación divina, tanto por lo que se refiere a los libros sagrados cuanto por lo que mira a las definiciones y magisterio de la Iglesia.

Se hallan, sin embargo, en unos y otras enseñanzas expresas respecto a algunos puntos particulares, que' no es posible silenciar o pasar ¡por alto. Con ellas a la vista podrá formarse una idea exacta de la doctrina que el Angélico Maestro expone en los trece artículos, viendo cómo está enraizada en los más sólidos fundamentos escrituristicos y definiciones pontificias y conciliares.