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martes, 25 de abril de 2017

UN HUMILDE HOMENAJE A UN GRAN OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA







LOS LEONES QUE SALVAGUARDARON LA FE


Un 25 de abril, pero de 1991 Mons. Antonio de Castro Mayer se dormía en el Señor a quien siempre sirvió y lucho por el verdadero honor d la Iglesia tan pisoteado ahora. Lucho codo a codo con otro gran Arzobispo Mons. Lefebvre que le antecedió un mes antes y, en palabras del querido R. P. Lagneau quien también ya falleció le dejo la palabra a este gran amigo, en aquellos tiempos decía hablando de los dos Obispos:
¡Con muchísimo gusto! Este gusto mismo manifiesta cuánto este deber de piedad filial es una necesidad del corazón, un pedido de la inteligencia. No nos cansamos de hablar, leer, meditar, escribir, sobre nuestro querido "Monseigneur", así como sobre Dom Antonio también, fieles imitadores de San Pío X.
A los tres san Pío X, Mons. Lefebvre, Mons. de castro Mayer podemos unirlos en varios sentidos. Nos gusta insistir sobre un aspecto de sus personas y de sus obras:
la FORTALEZA, la nobleza, la grandeza en este siglo veinte muy pobre, muy endeble sin héroes ni figuras. Para resumir las cosas en una palabra metafórica (sugerida por el blasón mismo de nuestros maestros), diríamos que fueron verdaderos LEONES.
Conocemos, en efecto, el significado simbólico de las cualidades del león, "rey de los animales, según el fabulista. El león es un príncipe, un jefe, tiene una autoridad firme y tranquila, no se deja impresionar enfrente de los enemigos; el león impone su presencia, hecha de fortaleza, de nobleza, de grandeza, de serenidad, de victoria, en definitiva: Vicit leo de tribu Juda" (Apoc. 5,5).
En los blasones de San Pío X, de Mons. Lefebvre, de Dom Mayer, vemos un león.
No es casual. En verdad lo fueron.
1) San Pío X, quien ruge en su primera encíclica contra el mundo moderno en general; contra el Sillon"en particular en el documento "Notre Charge Apostolique", muy especialmente contra el modernismo. Los enemigos mismos reconocen la superioridad de este león en su análisis detallado de la "Pascendi".
Fue realmente "ignis ardens"(fuego ardiente), verdadero amigo del león de San Marcos, patrono de Venecia, su sede cardenalicia.
¿y cuál es el fruto de este combate gigantesco?: la paz, la verdadera paz, no la de Asís, sino la de San Marcos, el león: "pax tib, Marce, evangelista meus". Estas palabras figuran también en el blasón de San Pío X.
2) Esta fortaleza del león, la encontramos también en la lucha pública y tremenda de Mons. Lefebvre contra el neo modernismo. La historia recordará para siempre este león de los Randes (su provincia natal, cuyo símbolo es el león). Pero no olvidemos que este león fue siempre tranquilo, pacífico, manso, bondadoso y caritativo: Justus, quasi leo confldens, absque terrore, el justo como el león, se siente seguro (Prov. 28,1). Ningún parecido con el "león rugiente, buscando a quien devorar".
3) El león, en el blasón de Dom Antonio de Castro Mayer ocupa prácticamente todo el campo, como si la lucha, intransigente para la victoria de la Verdad, fuese el centro de su vida y su principal preocupación. Sin olvidar tampoco la presencia de la Virgen María, dulce y suave, pero también fuerte: "Ipsa conteret(Ella te aplastará la cabeza, aplicándolo al demonio).
¡Qué nobleza firme, qué grandeza simple en este Obispo, en este príncipe de la Iglesia. Él también, lo mismo que Mons. Lefebvre, hubiera merecido ser Cardenal de la Santa Iglesia Romana.
4) ¿Cuáles son las consecuencias prácticas de todo esto para nosotros? Que seamos también nosotros, cada uno en su lugar, leones, es decir FUERTES; fuertes con la fortaleza, que viene del Espíritu Santo. La situación presente del mundo y de la Iglesia exige, más que antes, esta fortaleza.
Que los padres y madres de familia sean fuertes en la educación de los hijos.
Que los jóvenes sean fuertes en la lucha contra el espíritu del mundo.
Que los seminaristas sean fuertes en sus propósitos de estudio, de orden, de búsqueda de la santidad.

Y, en cuanto al sacerdote, nuestra conclusión será la del Santo Cura de Ars: "que el sacerdote sea un león en el púlpito, un cordero en el confesionario" y un águila en el altar".

LOS BLASONES DE LOS LONES DE LA FE.


Las almas de los justos están en la mano de Dios; y no llegará a ellas el tormento de la muerte. A los ojos de los insensatos pareció que morían; y su tránsito se miró como una desgracia, y como un aniquilamiento su partida de entre nosotros; mas ellos, en verdad, reposan en paz.
y si delante de los hombres han padecido tormentos, su esperanza está llena de inmortalidad.
Su tribulación ha sido ligera, y su galardón será grande; porque Dios hizo prueba de ellos, y los halló dignos de sí.
Los probó como el oro en el crisol, y los aceptó como víctima de holocausto, y a su tiempo se les dará la recompensa. Brillarán los justos, como centellas que discurren por un cañaveral.
Juzgarán a las naciones
y señorearán a los pueblos; y el Señor reinará con ellos eternamente. (Sab. 3:1-8),
Entonces estarán los justos con gran seguridad en presencia de quienes los persiguieron y menospreciaron sus trabajos. Y al verlos se turbarán
con  terrible espanto,
y quedarán fuera de sí ante lo inesperado de aquella
salvación. Arrepentidos, dirán pata sí, temiendo por la angustia de su espíritu:
“Éstos son los que algún tiempo tomamos a risa y fueron objeto
de nuestro escarnio.

Nosotros, insensatos, tuvimos su vida por locura y su fin por des-
honra.



















A SUS ORACIONES NOS ENCOMENDAMOS, QUIENES TUVIMOS LA ENORME GRACIA DE CONOCERLOS EN VIDA