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lunes, 12 de septiembre de 2016

EL MANUSCRITO DEL PURGATORIO

(AÑO 1879)
(segunda parte)

Por qué hoy has actuado de tal modo con el buen Dios?. El no está contento de tu conducta, Él que es tan bueno contigo; esta es ingratitud de parte tuya, Y por qué motivo averiguas la conducta de otros?. Atiende sólo a la tuya: eso basta. No todos tienen la misma inteligencia y, tú no la tenías hasta antes de los siete años que hace que te hablo, tenías miedo. Asegúrate, por tanto, de no volver a actuar como hoy!. Tienes mucha razón de no querer el éxtasis. Cierto, tienes que aceptarlos cuando el buen Dios los manda, pero Él no quiere que los deseemos. No son estas cosas las que conducen al Cielo. Una vida mortificada, humilde, y más de deseo es mucho más segura. Es verdad que muchos santos han tenido revelaciones y éxtasis, pero esto era una recompensa que el buen Dios daba a su larga lucha y a una vida de renuncia, o también porque quería servirse de ellos para grandes cosas en vista de su gloria; y todo eso sucedía sin estrépito, sin fasto, en el silencio de la oración, y, cuando eran descubiertos, se quedaban confusos y no hablaban más que por obediencia.

El buen Dios te ha triturado en el pasado, pero provéete de paciencia y ten mucho ánimo porque te triturará también en el futuro. Dile a la Madre Superiora que cuando se encuentre con almas de carácter y del temperamento de Sor x., esté atenta y no escuche todo lo que quisieran decirle. Respecto a lo que me dices, estate tranquila. Ese es el modo en que se puede saber que te ha concedido el buen Dios una gracia. Tales gracias te llegan y caen sobre ti como un aguacero que te sorprenden en medio de un bello día, mientras en el cielo parece casi sereno. No se debe temer en tal caso por haberlas buscado; en ellas no se pensaba. Tú has observado esto otras veces. La cosa es muy diferente cuando se trata de  gracias que creemos nos concede Jesús, mientras que a veces son el fruto de una imaginación que mucho ha trabajado en producirlas. De estas gracias hay que temer, porque con frecuencia el demonio se entromete y se aprovecha de un cerebro débil, de un temperamento flaco, de un juicio no recto; entonces él engaña a aquellas pobres almas que, de su parte, no cometen pecado, porque están bajo los consejos de las personas que le dirigen, y puedo atestiguar que son muchas en el mundo de hoy. El demonio actúa de tal modo a fin de hacer caer en ridículo la religión!. Pocas personas aman al buen Dios como Él quiere. Ellas creen que buscan al buen Dios, buscándose a sí mismas y aparentando una santidad que no es la verdadera!.

- Dime, por tanto en qué consiste la verdadera santidad?

R. Tú bien lo sabes; pero porque lo deseas te lo repetiré, en realidad te le dicho muchas veces: la verdadera santidad consiste en negarse de la mañana a la noche, en vivir en sacrificio, en saber constantemente someter la parte del yo humano, en dejarse trabajar del buen Dios así como Él quiere, en recibir las gracias, que provienen de su bondad, con una profunda humildad, reconociéndose indigna, en estar lo más posible en la presencia del buen Dios, en realizar todas las propias acciones bajo su mirada divina, no buscando nada más que Él sea testigo de los propios esfuerzos y la única recompensa; además todas las otras cosas que te he dicho. Esta es la santidad que Jesús quiere y exige de las almas que desean ser únicamente suyas y vivir de su vida. El resto no es más que ilusión. Algunas almas pagan su Purgatorio en la tierra mediante los sufrimientos, otras mediante el amor, porque el amor es verdaderamente también eso, su martirio. El alma que busca realmente amar a Jesús si lo hace con todos sus esfuerzos, y no lo ama cuánto desearía, eso constituye para ella un continuo martirio, causado únicamente por el amor y no está exenta de grandes dolores!. Es, como te he dicho, un poco el estado de un ánima del Purgatorio que se arroja incesantemente hacia Él que es su único deseo, y que al mismo tiempo lo rechaza, porque su expiación no está completa. Pide a la Madre Superiora permiso de releer lo que te he dicho de tiempo en tiempo en lugar de la lectura. Toma un día cada semana, el jueves por ejemplo, porque de que sirve lo que has escrito si no lo relees nunca (Cuánto has escrito)? Terminarás por olvidarlo, y no es para este fin que te lo digo, sino para que te aproveches.

- Si no has hablado a nadie de todo lo que me has dicho y he oído cuál será la consecuencia para los que no saben? Sabes bien que tengo gran deseo de guardar todo para mí sola?

R. Eres libre de guardar todo para ti sola, pero si no has hablado, te aconsejaría hacerlo, porque el buen Dios nunca ha permitido que la perfección de ningún hombre venga directamente del Cielo. Así como estos habitan en la tierra, Dios quiere que en la tierra se alcance la perfección siguiendo los consejos que permite les sean dados para tal fin. También has hecho bien en descubrir lo que tanto te costaba decir. Por lo demás, todo esto no proviene de ti, es el buen Dios, que dirige todo al bien de los que ama, y al mismo tiempo mostrar su gloria.

NOVIEMBRE-DICIEMBRE 1879.- La cuñada de X está en el Purgatorio, donde sufre mucho. El Rev. Padre puede aliviar su pena ofreciendo por ella el Santo Sacrificio de la Misa. El viejo pecador está salvado por la misericordia del buen Dios, como tantos otros. Está en el gran Purgatorio.

El día y la octava del día de los Muertos se aporta gozo  y se causan numerosas liberaciones del Purgatorio?

R. El día de los Muertos, muchas ánimas dejan el lugar de expiación para ir al Cielo y, por una gran gracia del buen Dios, aquel día solamente, todas las ánimas purgantes, sin excepción, participan del beneficio de la oración pública de la Santa Iglesia, también aquellas del gran Purgatorio. El alivio de las penas de cualquier ánima es proporcionado a su mérito. Unas reciben más, otras menos. Sin embargo todas sienten los efectos de esta gracia excepcional. Muchas ánimas purgantes, por una justicia de Dios, no reciben más que este único refrigerio durante los largos años que transcurren en el Purgatorio. No es el día de los Muertos cuando salen al Cielo el mayor número de ánimas, sino la noche de Navidad. Hay muchas cosas que podría decirte, pero no tengo permiso. Tienes que interrogarme. Entonces podré responderte. Estoy muy confortada con la eficaz oración del Rev. Padre. Dile que le agradezco lo suyo y lo de aquellos que tengan la caridad de hacer algo por mí. Por el fuego siempre como te lo he dicho. Espero hacer más que ahora cuando esté en el Cielo. Dile también que lo que él ruega por mí, la misma cosa sucede con las  otras ánimas del Purgatorio. Por una decisión del buen Dios, eso constituye un sufrimiento más para ellas, porque la oración que se hace según su intención no siempre se aplican a ellas. De las oraciones de la tierra, en el Purgatorio se recibe sólo lo que Dios quiere que algún ánima reciba según su disposición. Es un dolor unido a los otros para estas pobres ánimas ver que la oración que se hace por su liberación viene aplicada no así misma sino a otras. Muy pocas ánimas reciben oraciones; la mayor parte son abandonadas, sin un solo recuerdo ni una sola oración de la tierra. En cuanto al tiempo de nuestra liberación no sabemos nada. Si conociéramos el fin de nuestro sufrimiento, eso sería un consuelo, un gozo para nosotras, pero no!. Vemos bien que nuestros dolores disminuyen, que nuestra unión es más íntima, pero qué día (según los cálculos de la tierra, porque aquí no hay días) seremos unidas a Él, lo ignoramos del todo; esto es un secreto del buen Dios. Las ánimas del Purgatorio conocen del futuro sólo en tanto que Dios lo permite y quiere darles a conocer. En proporción de sus méritos algunas ánimas tienen más conocimiento que otras; pero todas estas cosas respecto al futuro que ventaja puede acarrear, salvo que interesen a la gloria del buen Dios y al bien de alguna alma?  No tienes que maravillarte de que el demonio y sus secuaces conozcan algo del futuro. El diablo es un espíritu; por consecuencia, posee astucia y mucho más conocimiento que cualquier persona de la tierra, excepto de algunos Santos que el buen Dios ilumina con su luz. El engaña para todo, buscando hacer el mal; ve que lo que sucede en el mundo, es a causa de su sagacidad, entonces puede preveer fácilmente las cosas que se realizan; esa es la única explicación. Ay de aquellos que se convierten en sus esclavos al consultarlo; este es un pecado que desagrada mucho al buen Dios.

Las ánimas pueden alguna vez equivocarse? Dios puede permitirlo?

R. Sí no en cuanto a las cosas existentes, sino a aquellas del futuro, pero no es esto por ninguna imperfección de ellas. Dios mismo no parece cambiar con frecuencia el orden de sus designios (1)?. Eso es de este modo: puede suceder que Dios, en su justicia, quiera castigar un reino, una provincia, una persona: es la intención que Él manifiesta, pero si alguna persona de tal reino, de tal provincia, con la oración o con otros medios desarman su justicia, Dios perdonará del todo o disminuirá la pena según la previsión de su sabiduría infinita. Con frecuencia permite también los grandes acontecimientos sean predecidos anticipadamente, o bien los hace conocer a algunas almas, a fin de que ellas prevengan y detengan su justicia: su misericordia es tan grande que Él no castiga si no en los extremos. Así respecto de la persona, de la que un día me hablaste: no te he dicho las cosas así como son. Sin embargo era justo todo lo que el buen Dios de ella me hacía conocer entonces; pero porque cambió un poco de conducta, el buen Dios le inflige solo la mitad del castigo que le era reservado, si hubiera permanecido en la misma disposición. Así es como a veces puede parecer equivocación. (1) Este modo de hablar es conforme al lenguaje humano que en el tiempo ve solo sucesiones y cambios. Pero Dios no tiene tiempo y por consecuencia ninguna sucesión y ningún cambio: y sus decretos, previstos y fijados desde toda la eternidad, son inmutables y eterno como Él mismo.



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Son muchos los protestantes salvados?

R. Por misericordia del buen Dios, hay un cierto número de protestantes que son salvados, pero su Purgatorio es largo y riguroso para muchos. Es verdad que ellos no han hecho abuso de las gracias como muchos católicos, pero como ni siquiera han tenido la gracia insigne de los Sacramentos y los otros recursos de la verdadera religión, eso hace que su expiación se prolongue por mucho tiempo en el Purgatorio. Hablo con voz más baja que de costumbre, porque también tú, desde hace ocho días, hablas al buen dios con voz demasiado baja en la salmodia. Cuando lo hagas con voz más alta, lo haré también yo.

En el Purgatorio conocen la persecución, de que es objeto la  Iglesia? No conoces el final?

R. Sabemos que la Iglesia es perseguida y oramos por su triunfo, pero cuando será esto?. Yo lo ignoro. Puede darse que algunas ánimas lo sepan? En cuanto a mí no lo sé. En el Purgatorio las ánimas no permanecen únicamente ocupadas de sus dolores; ellas rezan mucho por los grandes intereses del buen Dios, por las personas que les abrevian sus sufrimientos. Alaban y dan gracias a Nuestro Señor por su infinita misericordia con ellas, porque para algunas de ellas el espacio que separa el Purgatorio del infierno ha sido muy estrecho y poco faltó para que se precipitaran al abismo. Considera entonces que grande es el reconocimiento de estas pobres ánimas arrancadas así de Satanás. No puedo explicarte de que modo nosotros vemos la tierra mejor que como la ves tú; porque no puede comprenderse sino cuando el alma ha abandonado el cuerpo, porque ahora la tierra que se ha dejado, abandonando en ella su cuerpo, no le parece más que un punto en comparación del horizonte que llega hasta la eternidad que se abre para ella. No tengas cuidado a lo “Qué se le dirá?”. El verdadero mérito de un alma no consiste en recibir pacientemente los reproches que ella merece un poco, sino en recibir pacientemente los que no merece, sobre todo cuando ha hecho todo lo que podía para cumplir del mejor modo posible lo que le reprochan.

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Recibo mayor alivio de una de tus acciones realizadas en una gran unión con Jesús, que una oración vocal, porque qué cosa escucha el buen Dios? Todo lo que se hace con espíritu interior. Cuánto más íntima es la unión de un alma con Él, tanto más Él le concede todo lo que le pide; un alma íntimamente unida a Jesús es dueña de su Corazón. Tiende siempre a esta unión que Jesús desde hace largo tiempo espera de ti. Deseas complacerle? Ese es el único modo: acércate siempre más a su Corazón y presta mucha atención al más pequeño deseo de su divina voluntad. Deja que Él haga y deshaga como Él quiera y que, nunca encuentre resistencia de parte tuya. Cuando estés unida a esto, entonces verás y comprenderás su bondad. Presta atención seriamente a trabajar sólo por Dios. Busca siempre que sólo Él sea testigo de tus acciones. Igual, antes de cualquier acción, cuídate de reflexionar en cosas como esta: “Haré esto para complacer a tal persona: si hago aquello de este modo, seré agradable a tal otra persona”. Al buen Dios no le agradan los razonamientos humanos de parte de nadie y de ti todavía menos. Dirige únicamente tu intención hacia complacer a tu Jesús, a Él solo. Si haciéndolo así, agradas a alguien, tanto mejor. Si sucede lo contrario, tanto peor!. El buen Dios estará contento; eso debe ser para ti todo.


8 DICIEMBRE, hora 2. - INMACULADA CONCEPCION. - Ay de mí!. Cuántas vidas llenas de obras buenas y, en la muerte, estará vacías. porque todas aquellas cosas buenas en apariencia, todas aquellas acciones aclamadas, toda aquella conducta que parecía irreprensible, todo esto no tuvo a Jesús solo como fin. Se quiere hacer figura, brillar, pasar por ser observante de  las obligaciones de la Religión, por una Religiosa fiel a la regla, y sólo eso  es el impulso de tantas existencias. Y en la otra vida qué desilusión!. Si supieras que pocas personas actúan sólo por Dios, qué pocas cumplen todas sus acciones sólo por Dios. Ay de mí!. Cuánto llanto se prepara para en momento de la muerte, cuando ya no esté ciega, ay de mí!. Si se reflexionara algunas veces en la eternidad!. Qué cosa es la vida comparada a aquel día que no tendrá noche para los elegidos y en aquella noche que no habrá día para los condenados? Se ama todo en la tierra, si te aficionas a todo, excepto a Quién es el único que debe tener nuestro afecto y al que se lo negamos. El Jesús del tabernáculo espera al corazón que lo ama y no llega. Apenas uno entre mil que lo aman como se debería amarlo!. Ámalo tú; compénsalo de esta indiferencia tan culpable que hay en el mundo!

- Pero, en el Purgatorio, se lo ama?

R. Ciertamente, pero el nuestro es un amor de reparación, y si en la tierra lo hubiéramos amado como deberíamos haberlo hecho, no seríamos tan numerosas, no habríamos tantas ánimas en el lugar de la expiación.

- En el Cielo Jesús es muy amado?


R. En el Cielo se lo ama mucho. Allí es bien compensado, pero no es aún esto lo que Jesús desea. El quiere ser amado en la tierra, en esta tierra donde se anonada en cada tabernáculo. A fin de que se le acerquen con más facilidad y no lo hacen. Se pasa delante de una Iglesia con mayor indiferencia que delante de un monumento público. Si a veces se entra en el lugar santo, es más para ultrajar al divino Prisionero que reside allí, con la propia frialdad, con mala postura, con oraciones hechas con frialdad,  sin atención, sin dirigirle una palabra cordial, una palabra amigable y de reconocimiento por su bondad hacia nosotros. Dile al Rev. Padre P. que el buen Dios espera de él este amor que Él encuentra tan raramente; de él, que cada día se acerca tan próximo a Jesús, que lo recibe en su corazón. Oh!. Dile que, en esos momentos benditos, repare con su ternura la indiferencia de tantos ingratos, que su corazón se consuma de amor delante de Jesús- Hostia, sobre todo por los sacerdotes, como él, tienen la misma felicidad y que tratan los santos misterios con un corazón de hielo, que permanecen fríos como el mármol delante de este brasero de amor, y que no tienen una palabra afectuosa para decir a Jesús. Su unión con el buen Dios sea cada día más íntima, a fin de que así se prepare a las grandes gracias de Jesús le reserva. Te he dicho que hay ánimas que hacen su Purgatorio al pie de los altares. Ellas no están allí en castigo de las culpas que han cometido en la Iglesia; tales culpas, que ofenden directamente a Jesús presente en el tabernáculo, son severísimamente castigadas en el Purgatorio. Mientras, las ánimas que están allí en adoración, lo están más bien en recompensa de su devoción al Santísimo Sacramento y de su respeto manifestado en el lugar santo. Ellas sufren menos que si estuvieran en el verdadero Purgatorio, y Jesús al que ella contemplan con los ojos del alma y de la fe al mismo tiempo, endulza con su presencia invisible las penas que sufren.