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lunes, 6 de junio de 2016

La Santa Rusia


"Violar la santidad de la familia, es violar todas las leyes de la vida humana".


"EI que ha renunciado al espíritu de amor, se ha privado a si mismo de los dones de la gracia, no puede tener ya el conocimiento interior, es decir, queda reducido al conocimiento exterior”.  La luz de la fe, lo mismo que el impulso del amor, deben ser para el miembro viviente de la Iglesia, la verdadera autoridad, la autoridad interior, eminentemente libre. Es en este sentido que Khomiakov declaraba que sustraía al cristiano a toda autoridad, y proclamaba no sólo el derecho sí no también el deber de la libertad. La integridad de la fe, sostiene, no puede darse más que en la plenitud del amor. Ahora bien, esta plenitud no se encuentra en ningún individuo ni en ningún grupo separado, ni siquiera en et cuerpo episcopal considerado aparte del pueblo cristiano, sino en la Iglesia entera, porque sólo ella posee la integridad de la vida moral, del amor fraterno, al que está confiada la custodia de la verdad.

El vivo sentimiento de la unidad por el amor, se expresa por la Comunión de los Santos. "Nadie se salva solo. El que se salva, se salva en la Iglesia, y en unión con todos sus otros miembros. Si uno cree, está en la comunión de la fe; si uno, ama, está en la comunión del amor; si uno ora, está en la comunión de la oración. Así, nadie puede reposar sobre su plegaría: y cada uno, orando, pide la intercesión de toda la Iglesia, no porque duda de la intercesión del único Mediador Jesucristo, sino en la convicción que toda la Iglesia está en continua oración por todos sus miembros. Oran por nosotros, todos los Ángeles, y tos Apóstoles, y los mártires y los patriarcas, y la más grande de todas, la Madre de Nuestro Señor, y esta Santa unión es la verdadera vida de la Iglesia".




"La oración, debe ser la expresión del amor. La plegaria verdadera, es el amor verdadero". Así, el amor es la primera y la última palabra en la vida de la Iglesia, y cuando, en la consumación final, "el Espíritu de Dios, es decir, el espíritu de fe, de esperanza y de amor, se manifieste en toda su plenitud, y cada uno alcance su pleno acabamiento, por encima de todo estará el amor". Khomiakov tenía alma de apóstol, y fue un verdadero apostolado el que cumplió en favor de la Iglesia en los círculos moscovitas, como así también en miras a la unión de las Iglesias. Sólo que un anti occidentalismo exagerado, no le permitió ver, fuera de Inglaterra (de ahí su correspondencia con Palrner), los valores cristianos de Europa.

Pero nuestro autor no cesa de proclamar la unidad de las Iglesias, que debe realizarse en el amor. "Una voz se ha levantado y dice al mundo, que el conocimiento de las verdades divinas ha sido dado al amor mutuo de los cristianos, y no tiene otro guardián que el amor", Khomiakov se complacía en repetir la invitación litúrgica a la unión, que, como dijimos al comienzo, había aprendida de su madre: "Amémonos los unos a los otros, para poder, común acuerdo unánime, confesar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo".

El ideal temporal: la sociedad cristiana dada la orientación espiritual de Khorniakov, se ve, de antemano, cómo planteará el problema temporal, y en qué dirección buscará la solución. Alexis no ha intentado un plan completo y sistemático de organización social. Creía demasiado en la vida, y poco en la lógica razonante, para ensayar crear con fórmulas, Pero en sus obras se encuentran, a medida que se presentaban las cuestiones planteadas por la misma vida, respuestas e indicaciones suficientes para dar una idea de las tendencias generales y de las grandes líneas de su pensamiento. El que aquí no quepa sino indicar algunas de ellas, va de suyo.

a) El individuo. En sociología, como en todo lo demás, el punto de partida no es lo abstracto, sino lo concreto, lo real, el individuo, la persona, con su inalienable atributo: la libertad. Khomiakov fue un apasionado defensor de la libertad, tanto en el terreno espiritual como en el temporal. De ahí su lucha por la abolición de la servidumbre. Habla, escribe, obra en sus propios dominios, haciendo contratos de progresiva liberación. Pero no quiere dar libertad a los campesinos sin darles derecho a la tierra. El estado debe rescatar la tierra y distribuirla. "Liberar a los campesinos convirtiéndolos en proletarios, sería lo más opuesto a las exigencias de la filantropía cristiana". La libertad era, para los eslavófilos, algo realmente positivo. Su mismo nombre: svoboda, provenía, según ellos, de svolbyt, ser de sí mismo, y su contenido real era el amor. "Libertad en la unidad según la gran ley del amor", es la gran ley social de Khomiakov. Ella encuentra su realización perfecta 'en la Iglesia, pero se aplica también a toda sociedad humana, La obediencia tanto como la autoridad, es una función del amor. Así, la persona encuentra su plenitud en la sociedad.

b) Principio individual y principio comunitario. El principio comunitario es esencial al pensamiento eslavófilo. Khomiakov se declara defensor encarnizado de la comuna rural, el miro Incluso lo encuentra aplicable a la industria. Alexis hacía notar la diferencia radical entre la asociación, toda exterior, y la comunidad, que no tiene sentido sino en la unidad interior del amor, y que se apoya, no sobre la mayoría, expresión de unidad groseramente material, sino sobre la unanimidad, expresión de una alta unidad moral.

c) La familia. La primera realización del principio social se da en la familia. Baste una palabra de Alexis, para damos una idea de la grandeza que veía en ella: "Violar la santidad de la familia, es violar todas las leyes de la vida humana". La noción de la familia, la extendía al estado, concebido como una organización familiar, en la cual el zar sería el padre.

d) La educación. Debe comenzar en la familia. La formación religiosa es su base. El influjo religioso debe ejercerse a lo largo de toda la educación. Pero no basta una enseñanza científica, es menester, la práctica religiosa. "La base consiste en los sentimientos del corazón, fortificado por una costumbre constante del rito exterior de la Ortodoxia. La educación práctica del cristiano en las escuelas cristianas, exige et cumplimiento exacto y fiel del rito". La educación debe tender a una formación intelectual sólida, que "tenga por fin desarrollar y fortificar la facultad de comprender". Primero lo universal, y luego la especialización. Por eso quiere una formación científica seria, sobre una base sólida de filosofía general. La educación es una tarea no sólo de la familia y de la escuela, sino también de la sociedad entera.

e) La sociedad y el estado. La tesis eslavófila de la relación entre ambas, fue expuesta por Constantino Aksakov, en su memorial al zar Alejandro I en 1855. El pueblo ruso desea mantener sus derechos, "no a la vida política, sino a su vida interior social, a sus costumbres, usos, a la apacible, vida del espíritu. ... No busca la libertad política sino la libertad moral, la libertad del espíritu, la libertad interior de la vida social y nacional". En el pensamiento eslavófilo, la verdadera ley del hombre es la ley interior, "la ley del amor hacia Dios y hacia los hombres". Pero para aquellos que no la comprenden y la violan, "es necesario la ley exterior, el poder del estado, la autoridad de este mundo", que no es un fin en sí misma, sino sólo un medio para alcanzar "el fin superior: la justicia interior, la libertad interior, la realización de la vida moral" (Brodski). Los eslavófilos reclaman la libertad de expresión, "sin la cual no hay nobleza, y la vida intelectual se diseca".

f) El Derecho. Sus fuentes son la vida y la ley moral. Es hacia lo humano, lo viviente, lo interior, que se orienta la concepción eslavófila del derecho, completamente penetrada por una idea de la grandeza que veía en ella: "Violar la santidad, dice Khomiakov, conservando su libertad, pero humildemente consciente de su debilidad, la somete al juicio unánime de esta conciencia común".Un derecho que atrajo particularmente la atención de los eslavófilos, justamente en momentos en que se discutían las condiciones de la emancipación de los siervos, fue el derecho de propiedad. "Hay entre nosotros dos derechos igualmente fuertes y sagrados: el derecho hereditario, a la propiedad y el derecho no menos hereditario: el usufructo. En el sentido más absoluto, en los casos particulares, el derecho de propiedad verdadera y sin reserva no existe: reside en el estado mismo (en la gran comunidad) cualquiera sea su forma... Nuestra propiedad (usufructo con relación al estado), es una propiedad con relación a los otros particulares; por lo tanto, también con relación a los campesinos. Su derecho, con relación a nosotros, es un derecho de usufructo hereditario. En realidad, no difiere del nuestro más que en grado, y no por su carácter esencial".

g) El Estado y la Iglesia. Las relaciones del Estado con la Iglesia, en el pensamiento eslavófilo, no podían ser de mutua ignorancia y separación absoluta, pero tampoco tales que el Estado fuera protector de la Iglesia, porque "se protege a su inferior" y la Iglesia no lo es respecto del Estado. Khomiakov parte de la idea que la tierra rusa es "una creación del cristianismo". Las imperfecciones y las muchas faltas pueden velar la luz de este principio, pero no apagarla. Por otra parte, la Iglesia, a quien Rusia debe su existencia, no ha tendido nunca al poder político y secular. ¿Por qué la separación del Estado y de la Iglesia es imposible? Porque en una sociedad orgánica, tal como él la define, no sólo para la Iglesia, sino también para la Rusia tradicional, los miembros no podían concebirse aparte de la sociedad.  Las dos sociedades están formadas por las mismas personas, por lo tanto, su separación es inconcebible.


"El cristiano reúne en sí las obligaciones de los dos mundos... y cuando tiene una vida interior y religiosa normal, hace pasar incesantemente las lecciones del mundo superior al mundo inferior, sometiéndose a los dos. Cumple rigurosamente todo deber que le es impuesto por la sociedad terrena; y, en su conciencia purificada por las lecciones de la Iglesia, sigue con ojo vigilante cada uno de sus actos, y se interroga sobre el empleo de cada fuerza y de cada derecho que le es dado, para darse cuenta si la puesta en obra de los mismos, no deja alguna mancha en su alma, o en las convicciones de sus hermanos, y si no vale más, a veces, abstenerse incluso de lo que le es permitido y legítimo, o, finalmente, si no hay, con relación a su patria terrestre, obligaciones que ella le impone aún".