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martes, 5 de diciembre de 2017

SUMA CONTRA LOS GENTILES Santo Tomás de Aquino


PROLOGO
Al poner en manos del lector español la traducción castellana de la Suma contra los Gentiles, de Santo Tomás de Aquino, nos ha parecido conveniente hacer unas sencillas aclaraciones destinadas exclusivamente a exponer, en muy pocas líneas, los límites de nuestro trabajo.
Nuestro intento fundamental puede resumirse en una sola palabra: traducir; poner al alcance de quienes cultivan la filosofía y no cuentan con la suficiente preparación para vencer cómodamente las dificultades de la lengua latina una de las grandes obras del Doctor Angélico. No hemos trabajado, pues, para eclesiásticos, ya que éstos mejor estudiarán el pensamiento del Santo en su original latino. Nuestra tarea ha sido realizada con vistas a los seglares, católicos o no católicos, aunque todos cultos, para que tanto unos como otros, estudiando con detención la obra que les ofrecemos, puedan llegar por la simple vía racional a establecer contacto con las grandes verdades y a penetrar, en cuanto nos es dado, en el mundo de los grandes misterios.
Aparte de la introducción general, en la que, tras unas breves pero vigorosas pinceladas sobre la persona de Santo Tomás, se exponen las circunstancias históricas que motivaron la aparición de la obra, el estudio crítico del Pugio fidei en relación con la Contra Gentes, etc., a cada uno de los dos libros que componen el presente volumen precede una extensa introducción.
Es de notar, sin embargo, que ambas introducciones, en conformidad con lo ya dicho, tienden únicamente a resumir en una síntesis clara—y asequible, en cuanto caben—los puntos doctrinales en que se apoya la argumentación del libro respectivo. En consecuencia, hemos ladeado intencionadamente las exposiciones doctrinales que pudieran contrarrestar este anhelo de expansión vulgarizadora de la doctrina de Santo Tomás, como también hemos prescindido de insistir en la demostración y defensa de cuanto constituye el núcleo de nuestro sistema tomista. Y esto por dos razones: en primer lugar, porque aquellos a quienes va destinada esta traducción castellana de la suma contra los Gentiles, los seglares, ni están mediatizados por escuelas determinadas, ni buscan, por consiguiente, una defensa crítica de la doctrina. Interésales sólo el pensamiento del Santo. Y su pensamiento, indudablemente, con la diafanidad que le caracteriza, está en sus obras. En segundo lugar, porque los menos del mundo laico a quienes pudiera interesar la controversia podrán suplir con relativa facilidad cuanto falte en exposición doctrinal y defensa crítica acudiendo a las introducciones especiales de la Suma Teológica publicada por esta misma Biblioteca.
Réstanos sólo advertir al lector que la Suma contra los Gentiles no va dirigida—como dice el P. Suermondt—a cualquier clase de hombres, sino a eruditos y doctos; a quienes, cultivando la verdadera sabiduría, acúciales el deseo de escudriñar las verdades divinas. Por esta razón, Santo Tomás comienza la obra preguntándose en el primer capítulo cuál sea el deber del sabio
INTRODUCCIÓN GENERAL
Santo Tomás de Aquino, por su grandeza excepcional, por la extensión y por las múltiples facetas de su obra literaria, por la universalidad de su influencia, por su significación en la Iglesia, no puede ser abarcado de manera global sin un previo es fuerzo analítico como antecedente obligado para una visión integradora. Tampoco es tarea fácil el estudio de un aspecto particular de su doctrina o de su vida, desgajado más o menos violentamente del conjunto vivo y reciamente ensamblado, sin que sufra merma en su exacta valoración y sin que pierda sus claros contornos. Por ello ofrece una real dificultad hablar o escribir de Santo Tomás con carácter introductorio y con el propósito de dar a conocer en visión de conjunto, alada y densa, cordial y científica, la obra total del Santo, o algunos aspectos, en tal forma que pueda ser guía seguro para adentrarse en la lectura de sus escritos con curiosidad inteligente y con devoción ardiente y amorosa.
Sin duda la copiosa literatura enteramente consagrada al estudio del Doctor Angélico, de su vida, de su doctrina y de sus escritos, ofrece sobradamente todo lo que puede apetecer un lector culto sobre un autor y una obra literaria. Estaríamos muy lejos de la realidad si afirmáramos que el Santo es poco estudiado o es poco conocido, como suele afirmarse con tanta frecuencia al escribir sobre figuras destacadas con carácter monográfico. La bibliografía tomista es abundante y variada, no sólo en estudios de carácter doctrinal, filosófico y teológico, sino en estudios de tipo histórico y de crítica textual, cada día más numerosos y más perfectos. Esta riqueza en estudios monográficos y de síntesis, de valor muy desigual, puede constituir un verdadero escollo para el conocimiento exacto de Santo Tomás si el lector estudioso, y mucho más el escritor, no somete la producción bibliográfica a un análisis delicado para conocer previamente el valor de los estudios utilizables, las fuentes empleadas y los criterios que han guiado a los respectivos autores en sus tareas de elaboración científica. De no hacerlo así, en algunos casos esta remos expuestos a verdaderas confusiones, por aceptar como conclusiones de valor objetivo las estimaciones subjetivas de ciertos autores, o como hechos históricos comprobados plenamente las hipótesis históricas más o menos fundadas como explicación provisional de un hecho o como interpretación, también provisional, de un texto obscuro.
A pesar de esta dificultad, nos vemos obligados a escribir sobre Santo Tomás con carácter introductorio y para esta edición española de la Summa contra Gentiles. Tarea difícil siempre, lo es para nosotros, que estamos ocupados en otras tareas históricas que sólo muy de lejos tienen una relación con los problemas que tenemos que tratar aquí. Seguimos adelante en nuestro trabajo fiados sólo en el bonum obedientiae.
Nuestra tarea queda muy reducida, casi fácil, si tenemos en cuenta que en esta misma Biblioteca de Autores Cristianos, en fecha aún reciente y como introducción general a la edición española de la Summa Theologica, se ha publicado un magnífico estudio de conjunto sobre la vida y la obra total de Santo Tomás de Aquino, debido al insigne teólogo P. Santiago M. Ramírez, O. P.1 El amplio estudio introductorio del P. Ramírez, en sus páginas densas y luminosas, ofrece al lector español una visión completa de Santo Tomás, rica por su información erudita y por el vigor del pensamiento. En la obra del P. Ramírez puede hallar el lector culto plenamente expuestos aquellos conocimientos previos que puede desear para adentrarse inteligentemente en la lectura del Doctor Angélico. Parece, pues, innecesario, y hasta vano, emprender de nuevo el trabajo para darle a nuestro público culto una nueva introducción de tipo general que no podría sustituir a la obra magistral del insigne P. Ramírez.
Nuestro propósito es modesto: exponer algunos problemas generales de tipo histórico en torno a la Summa contra Gentiles, y que pueden interesar al lector porque su conocimiento ayuda a situar la obra del Santo en su ambiente histórico y facilita la comprensión del método y la problemática de esta obra del Angélico
En nuestro intento de ofrecer una introducción de interés general y de lectura agradable, procuramos eliminar aquellos problemas de erudición y de crítica que sólo interesan al lector especializado y que no ayudan de manera eficaz al conocimiento y comprensión de la obra. Como una excepción, dedicamos bastante espacio al estudio de las relaciones de Santo Tomás con Raimundo Martí, por su interés hispánico y por no estar plenamente estudiadas en las obras de carácter general sobre Santo Tomás.
El texto que se publica es el mismo de la edición Leonina, edición crítica perfectísima 2 Así huelga la exposición de los problemas críticos referentes a elencos de manuscritos, genealogía de los mismos, estado actual del manuscrito autógrafo, etc. Problemas éstos estudiados y resueltos por los editores romanos y exhaustivamente expuestos en las introducciones de la citada edición crítica para saciar la curiosidad de los eruditos y críticos más exigentes. Una exposición sumaría de estos problemas carece de utilidad real. Algo parecido ocurre con las observaciones de detalle que pueden haberse hecho a la labor de los editores de Santo Tomás. Así, descartados estos problemas de crítica textual, nuestra labor se reduce y se limita a una reconstrucción histórica del ambiente y a unas observaciones sobre el método de trabajo del Santo Doctor.
1 Suma teológica de Santo Tomás de Aquino. Tomo 1: Introducción general por el R. P. Mtro. Fr. Santiago Ramírez, O. P., etc. (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1947). La introducción del P. Ramírez abarca 237 páginas, con bibliografía sistemática y continuas referencias a problemas críticos y autores actuales. Es, por tanto, un instrumento de trabajo insubstituible, al mismo tiempo que es un estudio altamente orientador.
2 S. Thomas Aquinatis, Doctoris Angelici, Opera onvnia iussu impen saque Leonis XIII P. M. edita. La Suma contra Gentiles ocupa los volúmenes 13, 14 y 15. De esta edición de la Contra Gentiles escribe Grabmann que representa un trabajo de primer orden entre las ediciones críticas de obras de autores escolásticos» (Historia de la Teología católica, edic. española [1940], p. 383).



JUANA TABOR 666. HUGO WAST




El oído, largamente adiestrado, distinguía cada una de sus infinitas combinaciones como se distingue un la sostenido de un la natural, y el aviador ciego sabía instantáneamente qué movimiento debía ejecutar con sus pies o sus manos para apuntar sus velocísimas ametralladoras, que disparaban ondas de gran alcance y de tremenda eficacia.
Mas para tal oficio era necesario ser ciego de nacimiento o desde muy niño y poseer un oído musical sumamente sensible.
A fin de lograr lo primero, Naboth Dan mandó que de cada tres niños varones o mujeres que nacían en Apadnia, a uno se le reventaran los ojos.
La infeliz criatura empezaba desde su primera edad el terrible aprendizaje.
Sólo que en muchos casos descubríase que aquel desventurado nunca distinguiría con exactitud las complicadísimas notas, por faltarle el buen oído.
Entonces se le sacrificaba por inútil, destinándolo a los laboratorios, donde los sabios de Apadnia estudiaban sobre seres humanos problemas biológicos que en otras naciones horrorizaría estudiar aun en animales.
Cuando Naboth Dan murió, su terrible escuadra de aviadores ciegos contaba con algunos centenares de soldados. Cinco años después, su nieto Ciro Dan había logrado reunir diez mil, que se distinguían por su larga cabellera.
Apadnia, con sus treinta mil kilómetros de superficie y su millón de habitantes, dueña ahora de la Palestina, iba creciendo como el cuernito del profeta Daniel.
Los jefes de las grandes potencias, desde Otón V, señor del Santo Imperio Romano Germánico hasta Timur Khan II, emperador de Mongolia, sonrieron cuando el minúsculo rey de Apadnia emprendió su campaña.
¿Qué podían temer de aquellos diez mil aviadores ciegos, peinados como mujeres, ellos que movilizaban veinte millones de soldados con un millón de ametralladoras? Anuncia el Apocalipsis que cuando nos acerquemos al juicio final, una estrella caída de los cielos —imagen de un apóstata— recibirá las llaves del abismo y lo abrirá y saldrá de él un humo negro y una nube de langostas con cara de hombre, cabellos de mujer y dientes de león, que harán con sus alas un estruendo parecido al de muchos carros marchando al combate.
Así, como una nube de langostas, los diez mil aviones de Ciro Dan cruzaron en un solo vuelo el desierto de Siria, la fértil Mesopotamia, el norte de Persia y hasta el mar Caspio, y fueron a posarse en las mesetas del Turquestán, casi en los confines del Imperio Mongólico; reabasteciéndose allí se apoderaron de Samarcanda, la antigua ciudad de Tamerlán.
Aquellas poblaciones antiquísimas que habían formado parte de la Rusia del zar, y que ahora ignoraban si pertenecían a Satania o a Siberia, si su señor era el siniestro hijo de Yagoda o el tártaro Kriss, acogieron al joven y hermoso guerrero como a un libertador.
Los que tuvieron la dicha de verlo, enloquecidos y subyugados lo adoraron, y los caminos se llenaron de mozos que ansiaban enrolarse en sus ejércitos.
En una sola campaña Ciro Dan agrandó veinte veces sus dominios, y reunió quinientos mil infantes en los alrededores de Samarcanda.
Desde los tiempos de Tamerlán el mundo no había visto ejemplo de semejante fortuna militar.
Los soberanos que antes sonreían empezaron a inquietarse y fundaron sus esperanzas en que el tártaro Kriss, khan de Siberia, o Timur, emperador de Mongolia que desde Tokio dominaba la mitad del Asia, se le cruzarían en el camino y lo destruirían.
El tártaro, con su capital en Tomsk, a dos mil kilómetros de Samarcanda —es decir, a dos horas de vuelo de los aviadores de Ciro Dan— se adelantó al peligro y arrojó sobre las estepas del Turquestán a dos millones de bárbaros que comían carne cruda majada entre las caronas de sus caballos y avanzaban precedidos por cinco mil carros blindados y cuarenta mil cañones de bala azul.
Ciro Dan comprendió su inferioridad, no esperó a Kriss en Samarcanda y se alejó de sus nuevos dominios, donde en una sola noche cincuenta millones de habitantes se habían marcado en el brazo la cifra 666.
¿Los abandonaba acaso a las depredaciones de los tártaros? ¡No! Todos recibieron orden de seguirle con sus mujeres, sus hijos y sus rebaños.
Hacía muchos siglos que el mundo no presenciaba la emigración de naciones en masa.
Las gentes se asombraron del exaltado fanatismo que Ciro Dan infundía en todos los que llevaban su marca. Ni uno solo se quejó de aquella orden; Kriss halló árido y despoblado el inmenso territorio, y después de destruir a cañonazos las desiertas ciudades, volvió —con sus carros inútiles y sus tropas fatigadas— a concentrarse en las negras tierras siberianas, donde seguiría soñando con la invasión a Europa.
Para facilitar sus conquistas, el rey de Israel se convirtió al islamismo. Ni los judíos protestaron ni los rabinos del gran kahal le arrojaron la temible excomunión del Herem. Todos adivinaron que eso no era una verdadera conversión, sino una estratagema.
A fines del siglo XX el inmenso imperio musulmán, que se extendía desde el estrecho de Gibraltar hasta el golfo de Bengala, estaba repartido en muchos estados cuyos reyes, enemigos entre sí, hallábanse a. punto de guerrear para recoger la herencia del sultán Mahoma V, que iba a morir.
Murió, en efecto, cuando Ciro Dan acababa de conquistar la Persia, el Egipto y la Libia y se aproximaba a Constantinopla. Para apoderarse de ella le bastó declarar su nueva fe y enarbolar la bandera negra de Solimán el Magnífico, que tenía una media luna con éste soberbio lema en latín: Donec impleatur (Hasta que se complete), y al ocupar el trono de los sultanes cambió su nombre por el de Mahoma VI.
Europa entonces comprendió que el minúsculo príncipe de Apadnia en cinco o seis años se había transformado en el mayor de sus enemigos, y que si llegaba a aliarse con el bárbaro Kriss podrían entre ambos aplastar el continente europeo como una avellana bajo el taco de la bota de un mujik.
La televisión y la radio habían difundido la imagen y los discursos del misterioso conquistador, pero nadie conocía su verdadera historia.
Cuando el Apocalipsis anuncia al Anticristo, da su nombre mediante un enigma que ha torturado durante muchísimos siglos el ingenio de los intérpretes: “Quien tiene inteligencia calcule el número de la Bestia; porque es número de hombre y el número de ella es 666.”
En el siglo VIII, cuando los musulmanes aterraban a Europa, se advirtió que las letras del nombre de Mahoma en griego (idioma en que se escribió el Apocalipsis) arrojaban el asombroso número, sumando los valores aritméticos de cada una de ellas.
Otros intérpretes dijeron que significaba “El Rey de Israel” escrito en hebreo (HaMelek Le Ish-Rael) con diez letras cuyos valores sumados dan la misteriosa cifra: 666.
De esa manera Ciro Dan, Rey de Israel, una vez coronado sultán con el nombre de Mahoma VI, reunió de extraño modo las dos impresionantes interpretaciones.
Cualquiera de ellas arrojaba el fatídico número, y el mundo se estremeció de espanto.
¿Era pues el Anticristo?
Una mujer que lo había buscado en Samarcanda, en El Cairo y en Damasco, y que hacía diez años volaba en una athanora de cristal acerado por todos los caminos de sus conquistas, lo alcanzó en Estambul, en el palacio de los sultanes.
Era Jezabel, la de los ojos verdes y oblicuos, hija de príncipes, nacida en una aldea birmana, que lo adoró desde el primer instante al verlo pasar en un camino de la meseta del Irán.
La revolución comunista la había arrojado de su patria, y era en todos los países una misteriosa vagabunda, cuya fortuna deslumbraba a las otras mujeres y cuya belleza cautivaba a los hombres. Un día en América; dos días después en Europa; a la semana siguiente en Asia o en África, como una golondrina, como una nube.
En cada país tenía un palacio, un nombre distinto y una leyenda inventada por sus amigos o sus enemigos. Y en todas partes buscaba el olvido y la paz para su corazón, envenenado por el amor a aquel a quien nunca más pudo volver a ver.
De tiempo en tiempo desaparecía de las ciudades donde vivía, y era que había emprendido un nuevo viaje para encontrar al que amaba su alma, a quien sólo veía en efigie por la televisión, y por quien habría desafiado al mismo Dios.
¡Dichosa de ella, si algún otro amor curaba su llaga! Sabios de Damasco la iniciaron en la Cábala, y merced a sus secretos infernales y al dinero que gastaba sin medida, logró por fin dar con su verdadero rey.
Ya hacía tiempo que Jezabel llevaba en la frente la señal de Ciro Dan, y constantemente un pequeño instrumento de oro para marcar a los que por amor a ella consentían en aparecer esclavos de él. De ese modo, en todas partes fue haciéndole adeptos.
Ella fue la mujer vestida de blanco a quien los jenízaros el día de la coronación le abrieron paso, creyendo que la marca que llevaba, caldeándose sobre los carbones de su incensario, fuese instrumento del ceremonial. Así entró y vio por segunda vez a aquel que la había hecho renegar de Dios.
A pesar de su orgullo sin límites y de la conciencia de su misión sobrehumana, y aun sabiendo que un día la humanidad entera se postraría delante de él, Ciro Dan era hombre, y como dice el poeta, “nada humano le era extraño”.


lunes, 4 de diciembre de 2017

La nueva teoría de las élites occidentales sobre la «amenaza china»



Al retirarse, desde el inicio de su mandato, del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el presidente Trump puso fin a la guerra económica contra China. En pago, China redujo sus derechos de aduana, no sólo a los productos de Estados Unidos sino a todas sus importaciones. Ese acercamiento entre Washington y Pekín es sin dudas el acontecimiento político más importante de 2017. Pero Occidente no acaba de entenderlo.
ace 40 años que el mundo sigue la evolución de China con una mirada atenta en la que se conjugan idolatría y recelo. El mes pasado [octubre], las publicaciones más importantes de Occidente, como el semanario estadounidense Time, el diario francés Le Monde y la revista alemana Der Spiegel, imprimieron sus titulares en caracteres chinos o en pinyin anunciando al mundo entero: «China: gran vencedora», «El aumento del poderío de China» y «China: el despertar de un gigante».

Der Spiegel escogió el término chino xing lai (que significa “despertar”) para anunciar su artículo «China: el despertar de un gigante». Por una parte, el artículo toma nota del despertar del gigante chino e interpreta la visita del presidente estadounidense Donald Trump como un acto de sumisión, incluso como un traspaso del bastón de mando o del estatus de primera potencia mundial.

Por otra parte, Der Spiegel exhorta a Occidente a su propio despertar inmediato y a enfrentar como un bloque el ascenso de China. La publicación alemana reconoce a China importantes avances en varios sectores. Pero los percibe como una amenaza para el mundo occidental, haciéndose eco de la tristemente célebre teoría del «peligro amarillo» o de la «amenaza china».

Antes, cuando los medios de difusión occidentales utilizaban esta «teoría» como herramienta de propaganda, no creían que el ascenso chino sería tan vertiginoso. Hoy se ven ante una China que ha alcanzado un poderío sin igual, que sobrepasa al mundo occidental en numerosos aspectos, tanto en el plano económico como en los sectores político, tecnológico y cultural. Según Der Spiegel, China y Occidente están condenados a vivir eternamente en conflicto.

Cuando tratan de anticipar la evolución de China, ciertas élites occidentales fluctúan entre la teoría del «derrumbe chino» y la de la «amenaza china», lo cual lleva a Lester Brown, presidente del Earth Policy Institute, a preguntar «¿Quién alimentará a China?», afirmando que el alza de la demanda china agravará la escasez de alimentos a escala mundial. La realidad es que China alimenta, no sólo a su inmensa población sino también al mundo entero con una contribución de más de 30% al crecimiento económico actual.

Hubo una época en que esas mismas élites se preguntaban qué podría salvar a China y su economía «coja». No vacilaban entonces en afirmar que China sólo podría convertirse en gran potencia si tomaba el sistema político occidental como ejemplo. Pero ha resultado, desde aquel momento, que prácticamente ninguno de los países que emprendieron las reformas inspiradas por las élites occidentales ha podido desarrollarse correctamente. A veces hasta han retrocedido y en ciertos casos se hallan al borde del colapso. Y hasta el propio Occidente se ha dado cuenta finalmente de que su sistema no sólo sería incapaz de salvar a China sino que su eficacia misma es en definitiva muy discutible.

Occidente no ve con agrado que el ascenso de China mantenga un ritmo tan acelerado. Por eso es que la pregunta «¿Quién va a oponerse a China?» aparece cada vez más frecuentemente en los medios de difusión occidentales. Y todas las esperanzas recaen en Estados Unidos y en su presidente.

Pero Trump y su eslogan «America first» no parecen interesados en la ideología de las élites occidentales. Así que, frustradas, estas últimas hablan de Trump como el presidente que se prosterna ante China para lograr sus favores.

En su empeño por atraer a Trump hacia sus causas, esas élites afirman que el desarrollo y el poderío de China representan un peligro para Estados Unidos, promoviendo así una variante cada vez más alarmista de la teoría de la «amenaza china».

No es sorprendente que a Occidente le cueste tanto trabajo entender a China en la medida en que se trata de dos mundos con valores completamente diferentes. Las élites occidentales, que desprecian la cultura china, harían mucho mejor en ir a buscar en sus propios ancestros al menos una pizca de sabiduría.

Deberían recordar que el emperador francés Napoleón Bonaparte predijo en su momento el despertar de China e intimó a los emisarios ingleses a no invadir este país y a buscar mejor un acuerdo beneficioso para ambas partes. Más recientemente, el ex canciller alemán Helmut Schmidt también recordó que Occidente no debería reprochar a China el hecho de tener una forma diferente de funcionamiento y que tendría más bien que mostrar respeto a esta civilización milenaria, y también hacia sus recientes reformas y su también reciente desarrollo, y dejar de cometer errores sobre ella.

Este error de juicio sobre China lleva a Occidente a un callejón sin salida ideológico. En vez de sacar enseñanzas del programa de desarrollo y de las reformas chinas, las élites occidentales mantienen un estado de ánimo belicoso y tratan de entorpecer el desarrollo de China. Eso puede frenar a China momentáneamente pero no puede afectar a largo plazo la dirección general de su desarrollo.

La nueva versión de la «teoría de la amenaza china» busca sembrar confusión y provocar una escalada de las tensiones entre China y Estados Unidos. Si esa maniobra alcanzara sus objetivos, el mundo se vería sumido en el caos. China no debe prestar atención a todas esas «teorías». Su desarrollo es lo más importante.


Jiang Feng

sábado, 2 de diciembre de 2017

¿Por qué se acercan los árabes e Israel?


Cada día se evidencia más que nunca la normalización de lazos entre el régimen israelí y los países árabes, encabezados por Arabia Saudí. Algo que en la política de la región de Oriente Medio se consideraba como un Tabú.
En este sentido, el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, anunció que está intentando formar una alianza contra Irán junto con países árabes ribereños del Golfo Pérsico.
“Los buenos tratan de unirse a Israel de una nueva manera, formando una alianza efectiva para contrarrestar la agresión de Irán”, lo afirmó Netanyahu en una entrevista en el Instituto de Chatham House, en Londres (capital británica), a lo que ha añadido que los países árabes ven a Israel como un “aliado” para hacer frente a las “ambiciones de Irán”.
En este artículo pretendemos estudiar el antecedente de la relación entre el mundo árabe y el régimen israelí, además de analizar el porqué de la cercanía de ellos.
Raíces de la tensión árabe-israelí
La causa palestina constituyó el principal motivo de la tensión entre los países árabes y el régimen israelí. De hecho, desde 1948 cuando venció el mandato británico de Palestina, ellos se han visto involucrados en un profundo caos, al punto de que los primeros, encabezados por Siria y Egipto, declararon la guerra al régimen de Israel en varias oportunidades, pero 4 de ellas fueron las más destacadas; 1948, 1956, 1967 y 1973. En estas guerras, se oponían a su establecimiento en los territorios ocupados de Palestina.
No obstante, en todas estas contiendas, los árabes fueron los perdedores, dejando tal sentimiento de rencor entre los pueblos árabes que ninguno de ellos reconocían al régimen de Israel como Estado e incluso pretendían su eliminación.
Después de 1973, en varias ocasiones, hubo enfrentamientos a menor escala entre palestinos y otros países árabes con el régimen israelí, pero ninguno funcionó y ahora transcurridas varias décadas de aquel entonces, se ven señalas de mejoría entre ellos.
Irán, el enemigo común
En estas circunstancias, en Oriente Medio, se registró un acontecimiento trascendental; el cambio de régimen en Irán y el establecimiento de una República Islámica con el derrocamiento del rey Pahlavi, principal socio de EE.UU. e Israel en la región. El nuevo sistema gobernante en el país persa impulsaba la ideología chií y pretendía su extensión. Una realidad amarga para Arabia Saudí que mantenía el wahabismo y veía cómo el nuevo orden impulsado por Irán contradecía sus intereses en la región, a causa del número de seguidores que, día a día, iban ganando en países como Irak, El Líbano, entre otros.
De esta forma, aquellos países como Israel y Arabia Saudí, que consideraban el nuevo sistema iraní como peligroso para su idolología y existencia, empezaron acercarse entre sí. El régimen de Al Saud, encabezado en la década de los ochenta por el entonces monarca Fahd bin Abdulaziz, anunció un plan de paz para dejar a un lado la negación de la existencia de Israel.
Israel y los árabes se acercan
Si bien, los países reaccionarios árabes, antes colaboraban en secreto para normalizar lazos con Tel Aviv, ahora no temen para nada hacerlo de forma pública. Esto no se limita a las monarquías del Golfo Pérsico, sino según lo confesado por el expresidente israelí Shimon Peres, son 22 países árabes los que intentan establecer lazos con Tel Aviv.
El primer país árabe interesado en establecer lazos con los israelíes fue Arabia Saudí. De acuerdo con los documentos filtrados por Wikileaks sobre la normalización de relaciones entre Riad y Tel Aviv, el proceso del acercamiento entre estos dos se remonta a mediados de la década de los 90 cuando la monarquía saudí sacó a varias compañías israelíes de su lista de sanciones. Este proceso se fortaleció en 2002 cuando Riad propuso un "plan de paz" sobre la causa palestina y en 2005 los saudíes levantaron más sanciones a israelíes. Sin embargo, el punto inminente en los lazos entre estos dos, fue el reciente viaje en secreto del príncipe saudí, Mohamad Bin Salman, a los territorios ocupados de Palestina donde se reunió con varias autoridades israelíes.   
En este sentido, hay que señalar que cuando Mohamad Bin Salman derrocó a Mohamad Bin Nayef, el pasado junio, y le sustituyó, EEUU lo confirmó de inmediato y esto pone de relieve que existe un acuerdo secreto político entre Bin Salman y Donald Trump. Es posible que la Casa Blanca haya condicionado el apoyo al nuevo y joven príncipe heredero saudí a reconocer al régimen saudí.
Egipto es otro país árabe que pese a la prolongada tensión con el régimen israelí mantiene buenos lazos con Tel Aviv. Estos dos, desde que El Cairo reconoció la existencia del régimen de Tel Aviv y firmó los Acuerdos de Camp David, establecieron relaciones muy íntimas. De hecho, el expresidente egipcio, Anwar Sadat, firmando el acuerdo que fue conocido como el acuerdo de paz entre Egipto e Israel, sembró la semilla de la normalización de lazos con Tel Aviv.  
De 2013 a 2017, se estrechan aún más los lazos árabe-israelíes
En este contexto, hay que añadir que a partir de 2013, (cuando estaban en marcha las negociaciones nucleares entre Irán y el Grupo 5+1 y el creciente caos en Siria e Irak), que se considera como el inicio de una nueva era para el aumento de la influencia de Teherán en Oriente Medio, los países árabes encabezados por Egipto y Arabia Saudí decidieron estrechar aún más sus lazos con Tel Aviv. Incluso, según el exsecretario de Estado de EEUU, John Kerry, ellos habían pedido a Washington que bombardeara Irán y que no firmara un acuerdo nuclear con Teherán.
Es de mencionar que luego de la firma del acuerdo entre Irán y el Grupo 5+1 que supuso una nueva era para las relaciones internacionales del país persa,  además del fracaso de Riad y sus aliados en derrocar a los gobiernos en Siria e Irak mediante terroristas de Daesh, que también fue una victoria para Teherán, la influencia y el poderío iraní se sintieron más que nunca en la región. Razón por la cual, en los últimos meses de 2017 las autoridades israelíes están haciendo público su plan de unión con los árabes.
En este sentido, el ministro de asuntos militares de Israel, Avigdor Lieberman, aseguró el pasado 19 de noviembre: “Hoy, Oriente Medio necesita más que cualquier otra cosa una coalición de estados moderados contra Irán”.
Con todo lo expuesto, se puede decir que el régimen israelí, aprovechando a Irán como una excusa, espera poder normalizar e incluso formar una alianza con los países árabes durante la presidencia de Donald Trump y el mandato del joven príncipe heredero saudí para poder materializar su anhelo de ser reconocido en el mundo árabe después de 70 años. Sin embargo, no se debe olvidar que lo que está acelerando últimamente este proceso, se debe también en gran medida a la nueva estrategia de EEUU hacia Irán, es decir, unir al mundo árabe con Israel frente al país persa para frenar su influencia en la región de Oriente Medio, tal como lo aseguró el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson.


EL CORAZÓN ADMIRABLE DE LA MADRE DE DIOS. SAN JUAN EUDES


§ 6. TABLAS Y LIBRO DE LA NUEVA LEY
La quinta cosa que yo encuentro en el Templo de Salomón, son las Tablas de la Ley, que son, entre las cosas que allí hay, las más dignas de atención. San Gregorio de Nisa dice que las Tablas de la Ley mosaica que estaban en el Templo de Salomón eran figura de los corazones de los Santos (14).
Según esto, si los corazones de los santos son las verdaderas tablas de la Ley evangélica, de las que las de Moisés no son más que figura, ¿qué se deberá decir del Sacratísimo Corazón de la Reina de los Santos y de la Madre del Santo de los Santos? Este dignísimo Corazón es la primera y la más santa Tabla de la Ley Cristiana. Es una tabla, no de piedra, sino de oro, o más bien de diamante; no muerta, sino viva; no quebradiza como aquella de Moisés, sino irrompible, en la que el dedo de Dios, el Espíritu Santo, ha escrito y grabado en letras de oro, no sólo todos los fueros y leyes divinas, sino que también todos los consejos, todas las máximas y todas las verdades evangélicas...
Este Corazón incomparable no es solamente la auténtica Tabla de la Ley de Dios, sino que es también un Libro viviente y admirable, en el que el Espíritu Santo ha impreso todos los misterios de la Divinidad, todos los secretos de la Eternidad, todas las leyes cristianas, todas las máximas evangélicas y todas las verdades que el Hijo de Dios ha tomado del Corazón de su Padre, las cuales ha vertido abundantemente en el Corazón de su Madre.
¿Qué decís, pues, vosotros, gloriosos Santos, de este Corazón virginal?
Sin duda decís con el santo abad Ruperto, uno de los favoritos de la Reina del Cielo, que su Corazón es "El Secretario del Gran Rey eterno, que posee todos los santos contratos y demás divinas Escrituras" que su infinita bondad ha hecho en favor del género humano.
Decís con el piadosísimo Ricardo de San Lorenzo, que tan dignamente ha empleado su pluma en la alabanza de la Madre del Redentor, que su Corazón es el estudio de las Sagradas Escrituras y la biblioteca del Cielo, que guarda todos los títulos sagrados de la Antigua y de la Nueva Alianza de Dios con los hombres.
Y con el sapientísimo Orígenes: que es "el tesoro de la soberana Verdad" y de todas las verdades, que han salido del Corazón de aquel que es el primer principio de toda verdad (17).
Y con San Andrés de Candía, que es "el compendio de los Divinos Oráculos".
Decís con San Antonio que es «la misma Sagrada Escritura viviente y animada del Espíritu de Dios". Decís que es el Evangelio Eterno y el Libro de la Vida, del que se hace mención en el Apocalipsis (1 9 ) .
Decís con San Epifanio que es "el Libro del Verbo divino, en el que el Padre Eterno ha escrito su Verbo y su palabra eterna, para exponerla a los ojos de los hombres» (20), y para hacerle leer y conocer de aquellos que son dignos de leer este libro Santo: libro inmenso que contiene a aquel que es incomprensible, y en el que se contienen todos los tesoros de la Sabiduría y ciencia de Dios, que son sin medida.
¡Oh libro prodigioso! ¡Oh Corazón admirable! ¡Oh, bendito sea por siempre, alabado y glorificado el adorabilísimo autor de tal libro, que lo hizo y nos lo dio! Bienandanza al que lee o conoce cual conviene lo que está escrito en este sagrado libro, porque sabe la ciencia de la salvación; la ciencia de los santos; la ciencia de Dios. Más malaventura a aquellos que profanen sus ojos consagrados a Dios en el Santo Bautismo, en la lectura de los libros perniciosos del mundo y de Satán.
Reflexionad desde vuestro corazón para ver qué es lo que hay escrito y para conocer a cuál de estas dos bibliotecas pertenece.
Si por desgracia le hallaseis en la biblioteca de Satán, sacadle de ahí cuanto antes, por una verdadera penitencia y una total conversión. Mas porque de vos mismo nada podéis ¿...? ofrecedle a la Reina de los Corazones, y suplicadle insistentemente que lo ofrezca al Espíritu Santo y que Ella le ruegue a El que lave esto que el indigno espíritu allí ha escrito, y escriba lo que Él ha escrito en el Suyo, en fin, que el corazón del hijo tenga algún parecido al Corazón de la Madre.
¡Oh misericordiosísima Madre, con este fin os entrego mi corazón y todos los corazones de mis hermanos!
§ 7. PROPICIATORIO
La sexta cosa que yo considero en el Templo de Salomón es el Propiciatorio, que era una lámina de purísimo oro, un poco elevada sobre el arca, y que la cubría siendo de la misma anchura y de la misma longitud.
A ambos extremos de esta lámina de oro, es decir, del Propiciatorio, había dos querubines de oro fino, los cuales, con la faz vuelta hacia el Propiciatorio, se miraban el uno al otro, y extendiendo sus alas le cubrían totalmente.
San Germán, Patriarca de Constantinopla (21), San lldefonso (22), San Andrés de Candía (3), el santo y sabio Idiota (24) , Ricardo de San Lorenzo (25), San Antonino (26) y muchos otros santos dicen que este propiciatorio era una figura de la Gloriosa Virgen, porque por ella ha sido
apagada la ira de Dios, inflamada contra los pecadores; su Divina Majestad se ha vuelto propicio a los hombres, y su infinita Misericordia se ha compadecido de nuestras miserias. Por lo cual esta Madre de Gracia es llamada por San Ildefonso: "propiciación de la salvación de los hombres (27); y por San Andrés de Candía: "El propiciatorio universal de todo el mundo' (28) y por San Epifanio: "Propiciatorio admirable" (29).
Por tanto, a su misericordiosísimo Corazón es al que pertenece primaria y propiamente esta cualidad. Su benignísimo Corazón es un admirable Propiciatorio. Porque si tiene más compasión por los pecados, ¿de dónde la nace sino de su Corazón lleno de misericordia? Si se toma un abogado ante el trono de la Justicia Divina, ¿quién la impele a eso, sino la benignidad de su Corazón? Si sacrifica a su propio Hijo, por la salvación del mundo, ¿quién la obliga sino la excesiva caridad de su Corazón? Si estos dos querubines representan, según sentencia de Ricardo de San Lorenzo, la maternidad y la virginidad, ¿no es para designar la milagrosa unión que hizo de estas dos insignes cualidades en el Corazón de la Virgen Madre, la cual no consintió a la divina Maternidad sino queriendo conservar la santa virginidad, prefiriendo la blancura inocente de ésta a la gloria infinita de aquélla, conforme a las palabras de San Gregorio de Nisa? (30). El Ángel le anuncia que concebirá y dará a luz al Hijo de Dios, y que así ella será de Madre de Dios. Pero al darle esta respuesta: ¿Cómo será esto, pues yo no conozco varón?", declara que prefiere permanecer virgen sin ser Madre de Dios a ser Madre de Dios sin ser Virgen.
Mas si estos dos querubines que tienen siempre su rostro vuelto hacia el propiciatorio y que le cubren con sus alas enteramente desplegadas y extendidas, representan al Verbo Divino y al Espíritu Santo según el pensar de Orígenes, ¿no es para hacernos ver que entre todos los corazones de las puras criaturas, el Corazón de la Madre del Verbo Eterno y de la Esposa del Espíritu Santo ha sido siempre el primero y constante objeto de su amor y de sus miradas, y siempre ha estado a la sombra de sus alas, o sea, bajo la especialísima protección de su poder,
de su sabiduría, de su bondad y de su santidad? ¿Y estas alas totalmente desplegadas y extendidas qué otra cosa significan sino una total efusión de sus más extraordinarios favores y una comunión abundantísima de sus divinas perfecciones, para con este dignísimo Corazón? ¿Pero quieres tú, mi querido hermano, que este divino Corazón sea verdaderamente tu propietario ante Dios? Haz que tu corazón sea un verdadero propiciatorio para con el prójimo, esto es: que esté todo lleno de compasión hacia las necesidades espirituales y corporales del prójimo; que sea todo eso, en bondad y en caridad, que sea el trono de la misericordia, empleándote voluntariamente en consolar a los afligidos y en socorrer a los miserables, según tus posibilidades; que sea la sede de la benignidad, volviéndote dulce y afable para todos; que sea el cielo de la caridad, empleando toda tu alegría en hacer bien a todos; que sea el oráculo de la verdad, detestando la mentira y el engaño, y volviéndote veraz, sincero y fiel en tus palabras y promesas; que sea el paraíso de la pureza, amando la virtud angélica sobre todas las demás grandezas del cielo, y huyendo con horror de todo lo que le es contrario; y que tenga un especial amor a San José; en fin, que lleve en sí una imagen viviente de la dulzura y mansedumbre del Corazón todo caridad de la Madre del amor: y de este modo sentirás los efectos de la incomparable misericordia y de la inefable benignidad de este bonísimo Corazón.


viernes, 1 de diciembre de 2017

El explosivo escándalo sexual de Weinstein pone en la picota a los Clinton y los Obama


El presidente Donald Trump había prometido limpiar los establos de Augías y eso es lo que ha comenzado a suceder en Hollywood con el escándalo Weinstein. Por iniciativa suya, o simplemente con su apoyo, están cayendo los principales magnates de Hollywood y en su caída arrastran a los puritanos del Partido Demócrata. En el contexto político de Estados Unidos, este escándalo es el preludio de una operación similar que tendrá lugar contra los grandes personajes de Silicon Valley y desembocará en el Calexit.





Harvey Weinstein fue uno de los magos recaudarores del Partido Demócrata y brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton y de Barack Obama.

o es un asunto menor. Hollywood, uno de los principales feudos del poder estadounidense, y sus subterráneas costumbres eróticas sufrieron el demoledor asalto simultáneo de The New York Times [1] y de The New Yorker [2] que expone la sexo-sicopatía del israelo-estadounidense Harvey Weinstein y saca a la luz sus crapulosas conexiones políticas y financieras.

El explosivo escrito de The New Yorker –rechazado por la censura selectiva de NBC [3]– fue escrito por Ronan, el hijo de la actriz Mia Farrow.

Noah Oppenheim, director de NBC, es íntimo correligionario de Harvey Weinstein [4].

Sin rodeos literarios, el superlativo sexo-escándalo del legendario productor Harvey Weinstein en Hollywood, con 64 mujeres violadas y/o acosadas durante medio siglo (sic), beneficia a Trump –quien estuvo a punto de perder la candidatura del pudibundo Partido Republicano por su descontrol manual con mujeres– y perjudica al Partido Demócrata [5] en uno de sus principales feudos hieráticos (su “Bosque Sagrado”: Hollywood) y enloda a los Clinton (Bill, Hillary y su hija Chelsea) y a la pareja Obama (Barack y Michelle).

No se salvan de la hoguera, el líder de la minoría en el Senado, el israelo-estadounidense Chuck Schumer y la supuestamente impoluta senadora Elizabeth Warren.

Weinstein fue uno de los magnos recaudadores de donativos para Obama [6].

El sádico sexual Harvey Weinstein, de 65 años, asaltó durante medio siglo (sic) a varias de las estrellas fulgurantes del “Bosque Sagrado”, desde Jane Fonda hasta Gwyneth Paltrow, pasando por Angelina Jolie, quienes guardaron un extraño silencio “corporativo” hasta que la actriz Rose McGowan se atrevió a denunciar el Sodoma y Gomorra hollywoodense patrocinado por Weinstein.

McGowan –quien también señaló al director de Amazon y “filántropo” Jeff Bezos (el hombre más rico del mundo, con casi 90 000 millones de dólares) y propietario de The Washington Post [7], de promover la pedofilia –fue censurada en su cuenta de Twitter [8].

¿Estará implicado el poderoso GAFAT (siglas que designan a Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter) en la protección de la red sexo-criminal de Hollywood?

También la nada edificante conducta pendular de las icónicas estrellas deja mucho que desear, como la otrora admirable Meryl Streep, quien había entronizado al degenerado Harvey Weinstein de «Dios» (¡súper-sic!) y ahora, en forma oportunista, se le fue a la yugular. [9]

Resalta el blindaje legal de la omnipotente circularidad viciosa del trinomio financiero/entretenimiento/mediático que se dio el lujo de ocultar los extravíos sicalípticos de Harvey Weinstein durante casi medio siglo, según The New York Times.

Cualquiera se puede equivocar. Insólitamente Harvey Weinstein recibió hace sólo dos años la presea humanitaria (sic) del Wiesenthal Center, «grupo internacional de derechos humanos judíos». [10]

Harvey Weinstein, galardonado con un Oscar en 1999 por Shakespeare In Love y uno de los magos recaudadores del Partido Demócrata, brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton (Bill y Hillary) y de Barack Obama.

En un abordaje más politizado, las grandes figuras del Partido Demócrata, con la excepción de la mefítica Fundación Clinton, han declarado devolver los donativos envenenados de Harvey Weinstein para ser redireccionados a instituciones caritativas (sic).

El Daily Mail, vinculado al servicio de espionaje británico MI6, se ha refocilado como nunca con el sexo-escándalo de Harvey Weinstein y filtra “en exclusiva” que Chelsea Clinton –cuya proyección política quizá haya sido dañada– se negó ante los reporteros a responder si la putrefacta Fundación Clinton estaba dispuesta a devolver los mancillados donativos de Weinstein (un cuarto de millón de dólares), mientras su padre Bill la protegió con un equipo de seguridad para alejar a los multimedia [11].

Por lo visto, las hijas de los ex presidentes demócratas han sido “seducidas”, financieramente hablando. Malia, hija de Obama, funge ahora como “becaria” del sádico sexual Weinstein.

David Walsh, del WSWS (boicoteado por Google), expone que en 2012, la «televisión y la industria del cine y la música contribuyeron con 81% a los demócratas», mientras que en 2016, la «misma industria contribuyó con 23,6 millones de dólares a Hillary, comparado a 1,2 millones de dólares para Bernie Sanders y solamente 388 000 dólares a Trump» [12].

¿Algún parecido con Televisa en el "México neoliberal itamita"?

Los medios antisionistas han explotado la ostentación publica de Harvey Weinstein como «sionista» y «amante de Israel». Se ha desatado una polémica al respecto. Incluso, un portal “judío” ha criticado en forma acerba la conducta «sectaria» de Harvey Weinstein [13].

Pareciera una venganza de Trump contra su némesis hollywoodense.

Independientemente de que beneficie a Trump –basta observar la difusión frenética del portal Breitbart de Steve Bannon [14], más trumpiano que el mismo Trump–, pero no cuadra que la erótica perversidad serial del cineasta Harvey Weinstein haya sido publicada por The New York Times, casi-publicista adscrito al Partido Demócrata, donde la cábala de George Soros goza de enorme influencia. ¿Fuego amigo?

¿Ajuste de cuentas entre grupos israelo-estaodunidenses cuando colisionan por doquier los intereses de la dupla Netanyahu/Adelson, supremos aliados del supremacismo trumpiano, contra los de Soros, el más anti-trumpiano confeso del planeta y uno de cuyos presuntos súbditos en México exigió el asesinato público de Trump? [15].

¿Ajuste hemorrágico de cuentas en el seno del “liberalismo” israelo-estadounidense, donde hasta Bob, hermano y “socio” de Harvey Weinstein, exige su decapitación? ¿Ruptura sanguinaria dentro del grupo Soros? Pronto se sabrá.

Nada nuevo con la depravación sexual de Hollywood expuesta hace más de medio siglo y vinculada con las mafias del poder y que ahora practica su outsourcing (maquila) mediante la circularidad viciosa del trinomio finanzas (inversiones cinematográficas)/entretenimiento/noticias con la política.

Ya en 1959, el cineasta “maldito” y controvertido escritor estadounidense Kenneth Anger publicó un libro Hollywood Babylon, que exhibe la degeneración subterránea del “Bosque Sagrado” y sus sórdidos secretos, libro que fue prohibido en Estados Unidos, como flagelo a la Primera Enmienda, por lo que fue maquilado en Francia [16].

Un cuarto de siglo más tarde, el escritor y cineasta Kenneth Anger publicó Hollywood Babylon II que cubría las depravaciones de las estrellas (sic) de la década de los 20 hasta los 70 del siglo pasado.

Luego Kenneth Anger intentó publicar Hollywood Babylon III, donde pretendió exponer un extenso capítulo sobre las degradaciones de Tom Cruise y la Cienciología. Quizá Anger se retuvo por temor a ser asesinado.

Sodoma y Gomorra, de la narrativa paleo-bíblica, parece un cuento de hadas comparado al Hades (el inframundo griego) hediondo de Hollywood donde el explosivo sexo-escándalo de Harvey Weinstein es sólo su moderna punta de iceberg.


Alfredo Jalife

DEL ORGANISMO ESPIRITUAL. R. GARRIGOU-LAGRANGE, O. P.


LOS SIETE DONES DEL ESPIRITU SANTO
"Este texto de las Cuestiones Disputadas (') no se opone, pues, en forma alguna, a lo que nosotros hemos dicho. En efecto, no dice que para los dones del Espíritu Santo haya aquí abajo dos actos específicamente distintos, uno ordinario y el otro extraordinario. Sino precisamente todo lo contrario; pues exige, para un mismo hábito, que el acto menos perfecto vaya ordenado al segundo, como los cimientos de un edificio se ordenan a su construcción, como la vida cristiana de la tierra a la del cielo."
Hasta habíamos subrayado, ibíd., p. 76, en el texto de Santo Tomás invocado contra nosotros, la palabra "ordinetur", a la que no se había prestado atención.
Los "Études Carmélitaines" de abril 1933, p. 250 ss., con la firma de R. Dalbiez, han hecho la misma observación que nosotros, transcribiendo a dos columnas el texto íntegro de Santo Tomás y la cita que de él había dado el P. Crisógono, en la que se omitían estas significativas palabras: "Si autem non accipiatur unum in ordine ad aliud, tunc non erunt eadem virtutes, nec secundum actum nec secundum babitum" (si en cambio no ordena el uno al otro entonces no habrá virtudes, ni según el acto ni según el habito) . M. R. Dalbiez añadía, ibíd.: "El pasaje que yo he subrayado y que ha pasado por alto el P. Crisógono, es bastante poco favorable a su tesis... Preciso es renunciar a encontrar en este texto que da por definitivo, el menor apoyo de la tesis que defiende dos modos, humanó y sobrehumano, del acto terreno de los dones del Espíritu Santo."
La "Revue des Sciences philosophiques et théologiques", noviembre 1932, página 692 (P. Périnelle), hace la misma observación sobre el argumento central de la tesis, y añade que el P. Crisógono se equivocó al decir que existen, según Santo Tomás, tres virtudes intelectuales infusas (inteligencia, ciencia y sabiduría) paralelas a los dones del Espíritu Santo, y que los dones no son necesarios sino después de la caída.
Lo que aquí nos interesa más, es que en forma alguna se ha llegado a probar el punto céntrico de lo que se pretendía establecer: a saber, que los dones tienen, aquí abajo, dos modos de operar específicamente distintos; el uno ordinario, el otro de sí extraordinario, que caracterizaría la contemplación infusa.
EL MODO SOBREHUMANO DE LOS DONES, ¿PUEDE PERMANECER LATENTE?
Hemos afirmado con frecuencia que ordinariamente el modo sobrehumano de los dones permanece al principio bastante oculto, y que se pone más de manifiesto en la vida mística, al menos a los ojos de un director experimentado. Para hablar con más precisión: la influencia de los dones en la vida ascética es: o bien latente y bastante frecuente (hace pensar en la brisa que sólo facilita el trabajo de los remeros), o bien manifiesta, pero rara (en ciertas circunstancias extraordinarias); mientras que en la vida mística es a la vez frecuente y manifiesta, aunque no siempre sea ruidosa como en los grandes contemplativos, sino a veces difusa y vaga, aunque muy real, sin embargo; como acontece en los grandes santos de vocación activa, tal San Vicente de Paúl.
Se nos objeta: "La operación de modo sobrehumano no podría permanecer oculta; es necesariamente percibida por el alma, por el mero hecho de que se aparta del modo natural del sujeto."
Esta aserción deriva de la precedente que, como hemos visto, no ha podido ser probada. Seria verdadera, si los dones tuvieran, aquí abajo, dos modos específicamente distintos, y si el modo sobrehumano fuera extraordinario, hasta el punto de exigir ideas infusas o una ordenación claramente sobrenatural de nuestras ideas adquiridas.
Pero no hay nada de esto. Aun en el caso de la profecía, que es una gracia extraordinaria, puede haber un instinto profético oculto aun, a los ojos del que lo recibe, mediante el cual, como Caifás, puede profetizar sin saberlo: "Mens probet duppliciter a Deo instruitur: uno modo per expressam revelationem, alio modo per quemdam instinctum occultissimum quem nescientes humante mentes patiuntur, ut Aagustinus dicit in II supra Genes, ad litt., c. 17".
Si esto es verdad de la profecía, que es una gracia de sí extraordinaria, con mayor razón lo será de la inspiración especial del Espíritu Santo, a la cual hacen dóciles los dones, presentes en todos los justos.
Todos los autores espirituales admiten, que esta inspiración especial, que se asemeja a la brisa que sopla en el momento oportuno, está, de ordinario, latente al principio y casi imperceptible; y que, si no se le opone resistencia, va generalmente creciendo y haciéndose más visible.
Se podrían citar, sobre este punto, innumerables pasajes de la Escritura, de los Padres, de Santo Tomás y de San Juan de la Cruz. Abundan particularmente en sus comentarios de las palabras de Jesús en San Juan, m, 8: "El espíritu o viento sopla donde quiere; y oyes su voz, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va; así acontece con el que ha nacido del Espíritu." La inspiración, al principio latente y oscura, se hace luego, si el favorecido es fiel a ella, más clara, más luminosa y más apremiante.
San Juan de la Cruz, dice también en la Subida del Monte Carmelo, lib. II, c. XII: "Se debe poseer este conocimiento propio de la contemplación antes de abandonar la meditación discursiva. Observemos sin embargo que se trata de un conocimiento general. A los principios suele ser esta noticia amorosa muy sutil y delicada, y casi insensible...
Habiendo estado el alma habituada al otro ejercicio de la meditación que es totalmente sensible, no echa de ver ni casi siente esta otra novedad insensible que es ya pura de espíritu..."
No es posible ponerlo en duda; la inspiración especial que debemos recibir, llenos de docilidad, de los dones del Espíritu Santo viene con frecuencia muy callada. Es preciso guardar un gran silencio dentro de sí, dicen los autores espirituales, para poder oírla, escucharla y luego saberla distinguir de otra falsa que podría engañarnos. Aquí entra de lleno la cuestión del discernimiento de espíritus.
La Imitación de Jesucristo lo repite a menudo: "Escucha estas cosas, alma mía, y cierra las puertas a la sensualidad, para que te sea dado oír lo que dice el Señor Dios tuyo" (1. III, c. i, ítem, c. 2, 3).
Es cierto por lo demás, que existen muchos grados en la docilidad al Espíritu Santo, desde el momento en que el hombre comienza a responder a su vocación, hasta el instante en que entrega su alma al Creador.
No entraba pues, en nuestro propósito, tratar de la cuestión siguiente.
¿EXISTEN GRADOS EN EL DESPRENDIMIENTO DE LAS CRIATURAS?
¿Es este desprendimiento el mismo en los grandes santos, que en las almas que sólo han llegado a una perfección media? Plantear la cuestión equivale a darla por resuelta. Nunca hemos dudado que sea así.
Se necesita la intrepidez y el optimismo juvenil para haber podido escribir lo que sigue: "El desasimiento de las criaturas debe ser el mismo para todas las almas perfectas total, absoluto, universal... Imposible encontrar el término medio entre tener y no tener defectos.
Ahora bien, la perfección excluye por naturaleza toda falta voluntaria, directa o indirecta. El fervor interior, puesto a contribución para desprenderse de las criaturas, podrá variar de individuo a individuo, según la gracia recibida, germen de victorias más o menos brillantes; pero objetivamente hablando, la renuncia a todo lo que se opone a la divina voluntad, aun en cosas pequeñas, debe ser total y sin excepción.
El formalismo lógico de la fórmula: "Imposible encontrar término medio entre tener y no tener defectos'', no debe hacernos echar en olvido la realidad concreta, ni la gran diferencia que hay entre las almas perfectas, comenzando por las menos elevadas, hasta el alma santa de Cristo. En la práctica, el renunciamiento, aun objetivamente considerado, progresa con el fervor y la voluntad del sujeto en que se encuentra.
Es cierto, en efecto, que un alma que ha llegado a la perfección puede progresar todavía y que en ella el desprendimiento de las criaturas aumenta con la unión a Dios; son éstos, dos aspectos del adelantamiento en la vida de la gracia que continúa en la vía unitiva. Así muchas faltas indirectamente voluntarias, consecuencias de una negligencia que uno no advertía, son progresivamente eliminadas a medida que un alma se purifica a fondo y se une más estrechamente a Dios.
Además es seguro que el justó, por perfecto que sea, aunque pueda evitar cada pecado venial en particular, no puede evitarlos todos continuamente.
Pero a medida que va creciendo en la caridad, los evita cada vez más, de suerte que en la unión transformante, como lo explica Santa Teresa (VII Morada, c. H), queda el alma casi libre de la lucha de las pasiones; en tanto permanece bajo el influjo de la gracia actual de la unión transformante, no peca venialmente con deliberación. Fuera de esos momentos aun suele cometer algunas faltas veniales que son prontamente reparadas.
No todas las almas perfectas son confirmadas en el bien; algunas lo son.
No olvidemos, en fin, que el desasimiento de las criaturas fue mucho más perfecto en la Santísima. Virgen que en los más grandes santos, ya que nunca cometió el más mínimo pecado venial. Aun fue mayor en el alma de Nuestro Señor que, no sólo no pecó de hecho, sino que fue siempre impecable.
Es pues demasiado simplista la afirmación: "Imposible encontrar término medio entre tener o no tener defectos." Lo que se puede afirmar con verdad es esto: que no hay término medio entre ser o no ser absolutamente impecable, entre evitar o no evitar continuamente todos los pecados veniales, entre querer o no querer aspirar, en adelante, a evitarlos cada vez más. "Homo (penitens) debet habere propositum se pneparandi ad peccata venialia minuenda" (S. Tom., III, q. 87, a. I, ad I). Pero según que esa voluntad sea más o menos intensa y fervorosa, se los evitará mejor o peor. Con el adelantamiento en la caridad y en la unión con Dios, aumentará el desasimiento de las criaturas. El P. Chardon ha insistido no poco, sobre este particular, en su hermoso libro La Croix de Jésus.
Sin lugar a dudas, existen muchos grados en lo que Santo Tomás, II, II, q. 148, a. 2, expresa así: "Ab affectu hominis excluditur non solum id quod est caritati contrarium, sed etiam omne illud quod impedit ne affectus mentís totaliter dirigatur ad Deum." Existen en esto muchos grados, aun en cuanto a la exclusión de los pecados veniales; cfr. ibíd., ad 2: "Illi qui sunt in hac vita perfecti, in multis dicuntur offendere secundum peccata venialia que consequuntur ex infirmitate presentis vitie." Esta manera de ver ya no es simplista, sino la neta expresión del buen sentido cristiano.
¿ES NECESARIA LA PURIFICACION PASIVA PARA ELIMINAR LOS DEFECTOS MORALES?
En una de sus respuestas, nuestro contradictor ha escrito: "Creemos nosotros que los defectos señalados por San Juan de la Cruz en la Noche Oscura da noción de los capitales. todos voluntarios; y por consiguiente puede el alma, con la ayuda de la gracia, librarse de ellos. ¿Cree el R. Padre que no puede el alma purificarse de la glotonería espiritual, de la pereza espiritual, del orgullo spiritual, etc., mediante las prácticas ascéticas? Repetimos Estos últimos textos de Santo Tomás demuestran, aunque a veces se haya dicho lo contrario, que en forma alguna desaprobaría la doctrina de los autores de espiritualidad, relativa a la mortificación de la actividad llamada "natural", es decir no santificada, que se realiza en detrimento de la vida de la gracia. Santo Tomás exige aquí que para, alcanzar la perfección se excluya omne illud quod impedit ne affectus mentís totaliter dirigatur in Deum. Aunque uno no se haya obligado por el voto a practicar los tres concejos evangélicos, debe al menos tener su espíritu para conseguir la perfección (II, II, q. 184, a 3). Por eso se aconseja, para llegar a este fin, no ocuparse demasiado de las cosas de la tierra, de negotiis saecularibus, antes usar las cosas de este mundo como si no se las usara. Y es cosa clara que en semejante renuncia hay progreso aun entre los perfectos.