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martes, 26 de junio de 2018

DEL PECADO Y CASTIGO DE LOS ANGELES, Q. 63, 64. STO. TOMAS DE AQUINO



Se hallan, sin embargo, en unos y otras enseñanzas expresas respecto a algunos puntos particulares, que' no es posible silenciar o pasar ¡por alto. Con ellas a la vista podrá formarse una idea exacta de la doctrina que el Angélico Maestro expone en los trece artículos, viendo cómo está enraizada en los más sólidos fundamentos escrituristicos y definiciones pontificias y conciliares.

A) DOCTRINA DE LA SAGRADA ESCRITURA.-Puede compendiarse en los puntos siguientes:

1°_CONCEPTO DE LOS ÁNGELES MALOS SEGÚN LOS LIBROS SAGRADOS Y NOMBRES DIVERSOS CON QUE SE LES DESIGNA

Ya se indicó en la introducción cuál es el concepto de los ángeles en general, concepto que ha de aplicarse también a los ángeles caídos, a quienes, como a los demás, se llama muchas, veces simplemente ángeles (Mt. 25, 41; Hebr. 2, 16; 2 Petr, 2, 4; 1 Coro 6, 3; Iudae 6; Apoc. 9, 11; 12, 8-9) (MIt. 8, 16; 12, 45; Mc. 9, 17. 20. 25; Le. 9; 39; 10, 20; 11. 26; Act. 16, 16. 18), si bien incluyendo siempre la idea de maldad y aludiendo más o menos explícitamente a su pecado.

Estos seres superiores reciben diferentes nombres; tomados unas veces de su naturaleza, otras de su modo de obrar con relación a los hombres y otras de, alguna circunstancia especial, hablándose de ellos frecuentemente como si fuesen muchos y otras veces Como si fuese uno solo, que en tal caso viene a personificar a todos; Por eso unas veces se les aplica un nombre común y otras un nombre especial.

El nombre, más comúnmente usado para designarlos es el de demonio en singular o en  plural, proviene del griego: el que sabe, palabra que, aunque en los antiguos autores profanos no siempre tiene sentido peyorativo, sino que significa deidades (Act. 17, 18) inferiores o intermedias, buenas y malas, en las sagradas letras se emplea ordinariamente según el concepto de, ángel malo (Deut. 32, 17; Ps. 105, 37; Bar. 4, 35; Mí. 7, 22; 8, 31; 9, 33. 34; 10, 8; 11, 18; 12, 24. 27. 28; 17,18; Marc. 1, 34. 39; 3, 15. 22.
7; 26. 29. 30; 4, 35. 41; 7, 33; 8, 2. 27. 30. 33. 35. 38; 9, 1. 42; 10, 17; 11, 14. 15. 18. 19. 20; 13, 32; loan... 8, 48. 49; 1 Cor. 10,20-21; 1 Tito 4, 1; lac. 2, 19; Apoc. 18, 2).
Si bien las versiones traducen a veces por demonio varias palabras hebreas dan significado menos preciso (Lev. 17, 7; 2 Par. 11, 15; ls. 13, 21; 34, 14; Ps. 95, 5, etc.).
Otro nombre, especialmente empleado en el Nuevo Testamento; es el de diablo del griego: el que desune o divide calumniando, con el cual se expresa unas veces el príncipe de los demonios y otras el conjunto de todos ellos y el mismo poder diabólico, (Ps. 108 ; 77, 49; Sapo 2, 24; . Mt. 4, 1. 5. 8. 11; 13, 39; 25,41; Lc. 4, 2. 3. 6. 13; 8, 12; Ioan, 6, 70; 8, 44. 48; 13, 2;. .Act. 10, 38; 13, 10; 1 Tim. 3, 6. 7; 2 'Dim. 2, 26; Eph. 4, 27; 6, 11; Hebr. 2, 14; lac. ,1:, 5. 7; 1 Petr. 5, 8; 1 loan. 3, -8. 10; ludae 9; Apoc, 2, 10; 12, 10.     
Llaman también en los libros sagrados de modo general a los ángeles malos espíritus impuros (Mit. 10, 1; 12, 43; Me. 1, 23. 26. 27; 3, 11. 30; 5, 2. 8. '13; 7, 25; 9, 25; Le. 4, 33.36; 6, 18.; 8,29; 9, 42; 11, 24; Aet. 5, 16,; 8, 7), aludiendo quizás a que son inspiradores de las impurezas .
O, se dice de ellos que son espíritus malos de los ajires (Elph. 6, 12), espíritu de mentira (3 Reg. 22, 21-23; 2 Par. 18, 20-22), espíritus malignos (Le. 8, 1; Act. 19, 12-13. 15'-16), espíritus inmundo« (Apoc, 16, 13; 18, 2) o espíritus de los demonio» (Apoc. 16, 14).
Entre los nombres particulares con que vulgarmente se designa al príncipe de los demonios está Satán término que en hebreo significa perseguidor, el cual pocas veces se, emplea en la Biblia para designar al demonio, usándolo los Setenta al traducir del hebreo como nombre común, y no como nombre propio (2 Reg. 19, 22; 3 Reg. 11, 14. 2.4) Y  traduciéndolo la Vulgata por adversario o enemigo ... Como nombre propio aparece por primera vez en Job (1, 6-9. 12; 2, 1-4. 6-7), en el libro primero de los Paralipómenos o Crónicas '(21, 11) Y en Zacarías (3, 1-2)', usándolo también San Juan en el Apocalipsis (2; 9. 13.24-; 3, 9).

Esto mismo atestiguan, por otra parte, San Pablo (Cor. 11, 3) y San Juan, quien afirma que Mas en el Nuevo Testamento se emplea la palabra Satanás para designar comúnmente la personificación del demonio en general, mostrándolo siempre como enemigo del hombre, envidioso, malhechor y cruel (Mlt. 4, 10; 12, 26; .Me. 1, 13; 3,23 -, 26; 4, 1'5; Lc. 10, 18; 11, 18; 13, 16; 22, 3. 31; loan. 13, 27; Act. 5, 3; 26, 18; Rom. 16, 20; 1 Cor. 5, 5; 7,5; 2 Oor; 2,11; 11, 14; 12, 7; 1 Thes. 2, 18; 1 Tim. 1, 20; Apoc. 12, 9;' 20, 1. 9) .. la serpiente antigua es el Diablo, Satanas (Apoc, 12, 9. 14-15; 20, 2).      
Llámasele también por ello de un modo general maligno (Mt. 13, 19.38; Eph. 6,1&; 1 roano 2, 13. 14; 3,12; 5, 18. 1'9 (Apoc. 12, 10) (¡Mt. 4, 3). En este sentido lo aplica Jesús a San Pedro (Mi. 16, 23): Para significar su poder se, llama a Satanás príncipe de demonios (Mt. 9, 34), [J!1'Ín'Gipe deZI1!S potes-tfJ;(J;es aéreas (E¡ph. 2, 2), príncipe de del mundo (Ioan. 12, 31; 14, 30; 16, 11) (2 Cor. 4, 4), así como dragón (Apóc, 12, 7-9. 13. 16. 17; 13, 2; 16, 13; 20, 2) Y serpiente (2 Cor. 11, 3; Apoc. 12, 14. 15) o serpiente amtigua (Apoc. 12, 9; 20, 1), aludiendo, sin duda, a la tentación de nuestros primeros padres en el paraíso.
Otro de los nombres, con que se designa al príncipe del mal es el de Belial, nombre común que significa perversidad o extremada maldad. En la Vulgata resulta sinónimo de Satán (Deut. 13, 13; Iud, 19, 22; 1 Reg. 1, 16; 2, 12; 10, 27; 2 Reg. 16, 7; 3 Reg. 21, JN:. 13; 2 Par. 13, 7;. Nah. 13, 15). San Pablo lo aplica como nombre propio de modo especial a Satanás (2 Coro 6, 15), Y más tarde, en la literatura apócrifa, viene a ser una figura principal entre los ángeles rebeldes
Llámasele además Belcebub o Beetzebul, dios de las moscas o del estiércol, nombre que el Antiguo Testamento da al dios de Acarón mandado consultar por Ocozías (4 Reg. 1, 2. -3... 6. 16).Y que en el Nuevo Testamento designa propiamente al príncipe de los demonios (Mlt.• 10, 25; 12, 24. 27; Mlc. 3, 23. 26; Lc. 11, 15. 18. 19).
En el libro de Tobías 'se da el nombre' propio de Asmodeo al demonio maligno que sofocó sucesivamente los siete maridos de Sara (Tdb. 3, 8).
En el Levítico se usa la palabra Azazel, que, según el libro apócrifo de Henoc, es uno de los jefes de los ángeles prevaricadores (F. MARTIN, aunque en el libro sagrado no se sabe qué significa.)
Nuestro idioma castellano: llama al príncipe de los ángeles rebeldes Luzbel y Lucifer, quizás para designar el esplendor de su naturaleza antes de pecar y según el significado que a esa palabra dieron los Santos Padres, fundados en Isaías (14, 12) Y San Lucas (10, 18).
2. ° EXISTENCIA DE LOS ÁNGELES MALOS
Los lugares bíblicos ya citados prueban abundantemente la existencia de los ángeles malos o demonios. Verdad es que en los libros más antiguos de la Biblia no' Sé hace expresa mención de los ángeles malos, y que los demonios son más mencionados y mejor conocidos, después de la cautividad.