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lunes, 27 de marzo de 2017

ADVERTENCIAS DEL MAS ALLÁ


EL INFIERNO ES HORRIBLE

A. —Tengo todavía que hablar...
E. —Di la verdad y solo la verdad, en el nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María, de la Inmaculada Concepción (...).
A. —Así, en su nombre, y en nombre de los Tronos de donde vengo, tengo todavía que hablar.
Yo estaba en los Tronos. Yo, Akabor, tengo que decir (respira constantemente y grita con voz horrible) cuán horrible es el infierno. Es mucho más horrible de lo que se piensa. La Justicia de Dios es terrible; ¡terrible es la Justicia de Dios! (grita y gime).
E. —Continúa diciendo la verdad, en nombre de la Santísima Trinidad (...) di lo que Dios te ordena.
A. —El infierno es mucho peor de lo que a primera vista y superficialmente pueden pensar; la justicia... esta ahí, mas es precisa mucha confianza, es preciso rezar mucho, es necesaria una confesión, todo es necesario. No se debe simpatizar fácilmente con los modernismos.  
E. — ¡Continúa, en nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María, de la Inmaculada Concepción! ¡Continúa en nombre de los Santos Tronos! ¡Continúa!

LA JUVENTUD ES ENGAÑADA

A. —Los lobos están ahora.
E. —Di la verdad, solo la verdad, en nombre (...).
A. —Los lobos están ahora en medio de ustedes, en medio mismo de los buenos.
E. — Di la verdad, ¡solo la verdad! Nosotros te lo ordenamos en el nombre (...).
A. —Como ya dije, toman la forma de Obispos y Cardenales.
E. — Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (...).
A. —Digo esto en contra de mí voluntad. Todo lo que digo es contra mi voluntad. La juventud..., la juventud es engañada. piensan que podrán con algunas...
E. —Di la verdad, en nombre (...), ¡tú no puedes mentir!
A. —Con algunas obras caritativas van a alcanzar el Cielo, mas no pueden, ¡no! ¡Nunca!
E. —Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre de los Santos Tronos, la verdad total en nombre (...).
A. —Los jóvenes deben, aunque me cueste mucho decirlo...
E. —Continúa diciendo la verdad en ¡nombre de la Santísima Trinidad! Tienes que decirla, en nombre (...).

COMUNIÓN EN LA BOCA

A. —Deben recibir convenientemente los sacramentos..., hacer una confesión verdadera y no apenas participar en las ceremonias penitenciales y en la Comunión. La Comunión, el Celebrante debe decir tres veces “Señor yo no soy digno”, y no una vez sola. (Como hoy desgraciadamente se hace en la misa nueva) Deben recibir la Comunión en la boca, y no en la mano.
E. —Di solo la verdad en el nombre de la Preciosísima Sangre, de la Santa Cruz, de la Inmaculada
Concepción...
A. —Nosotros trabajamos durante mucho tiempo, allá abajo (apunta para abajo) hasta que conseguimos que la Comunión en la mano fuera puesta en práctica. La Comunión en la mano es muy buena para nosotros, en el infierno ¡créanme!
E. —Nosotros te ordenamos, en nombre (...) ¡que digas solamente lo que el Cielo te ordena! Di solo la verdad, la verdad total; tú no tienes el derecho de mentir. ¡Sal de ese cuerpo! ¡Vete!
A. —Ella (apunta para arriba) quiere que yo siga...
E. —Di la verdad, en el nombre (...).
A. —Ella quiere que yo siga... Si Ella, la gran Señora, todavía viviera, recibiría la Comunión en la boca, incluso de rodillas, y se inclinaría profundamente así (muestra como procedería la Santísima Virgen siempre y cuando fuera la Misa DE SIEMPRE en la cual no hay duda de la presencia real.)
E. —En el nombre de la Santísima Virgen (...) ¡di la verdad!
A. —Tengo que decir que no se debe recibir la Comunión en la mano. El propio Papa da la Comunión en la boca. No es su voluntad que se dé la Comunión en la mano. Eso viene de sus Cardenales.
E. —En nombre (...) ¡di la verdad!
A. —De ellos pasó a los Obispos, y después los Obispos pensaron que era cuestión de obediencia, que deberían obedecer a sus Cardenales. De ahí, la idea pasó a los Sacerdotes y también ellos pensaron que tenían que someterse, porque la obediencia se escribe con mayúsculas.
E. —Di la verdad. Tú no tienes el derecho de mentir, en el nombre (...).
A. —No se está obligado a obedecer a los malos. Es al Papa, a Jesús Cristo y a la Santísima Virgen, que es preciso obedecer, la Comunión en la mano no es de ningún modo algo querido por Dios.
E. —Continúa diciendo la verdad, en el nombre (...).

EL CULTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

A. —Los jóvenes deben habituarse a hacer peregrinaciones. Deben volverse, cada vez más, hacia la Virgen Santísima, no deben dejar de hacerlo, deben reconocer a la Virgen Santísima y no vivir según los espíritus innovadores. No deben aceptar absolutamente nada de ellos (grito lleno de furia). Son ellos los Lobos. A esos, ya los tenemos bien seguros.
E. —Continúa, diciendo la verdad, en nombre (...).
A. —Los jóvenes, actualmente, creen que realizan cosas maravillosas cuando hacen algunas obras caritativas y se reúnen junto con los otros, mas eso solo no es nada. Es preciso que los jóvenes hagan sacrificios, que adquieran espíritu de renuncia, y es preciso que recen. Deben frecuentar los sacramentos, deben frecuentarlos por lo menos una vez por mes. Mas la oración y el sufrimiento son también importantes. Antes de todo eso, tengo todavía algo que decir...
E. —Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (...), ¡di lo que la Virgen María Santísima te ordena!
IMITACIÓN DE CRISTO
A. —Antes de esto tengo que decir que el mundo de hoy, lo mismo que el mundo católico, se olvidó por completo de esta verdad: es preciso sufrir por los otros. Cayó en el olvido que todos ustedes forman el Cuerpo Místico de Cristo y que todos deben sufrir unos por los otros (llora como un miserable y gime como un perro).
Cristo no realizó todo en la Cruz. Abrió las puertas del Cielo, mas los hombres deben responder los unos por los otros. Las sectas vienen a decir que Cristo hizo todo, mas eso no corresponde a la verdad. La Pasión de Cristo continúa; en Su Nombre, ella continuará hasta el fin del mundo (gime).

SENTIDO DEL SUFRIMIENTO

E. —Continúa, en nombre de la Santísima Virgen, dice lo que Ella manda que digas.
A. —Es preciso que Ella (la Pasión de Cristo) continúe. Tienen que sufrir los unos por los otros y ofrecer los sufrimientos en unión con la Cruz y con los sufrimientos de Cristo.
Se debe sufrir en unión con la Santísima Virgen y con todas las renuncias que Ella soportó durante Su vida, unir los propios sufrimientos, los horribles sufrimientos del Cristo en la Cruz y en Su Agonía, en el Huerto de los Olivos.
Esos sufrimientos fueron mucho más terribles de lo que los hombres puedan pensar. Cristo, en el Huerto de los Olivos, sufrió como apenas tal vez puedan concebir. El fue presionado por la Justicia de Dios, como si Él mismo hubiera sido el peor de los pecadores, como si estuviese condenado al infierno. Tuvo que sufrir por ustedes, los hombres; de lo contrario, no hubieran sido salvados. Tuvo que soportar los más terribles sufrimientos,. Los sufrimientos fueron entonces tan fuertes que Él se sintió completamente abandonado por el Padre Celestial, Su Sangre, porque se sintió totalmente perdido y abandonado por Él. Se sintió quebrado como si fuese uno de los mayores pecadores.
Eso es lo que Él hizo por ustedes y ustedes deben imitarlo.
Esos sufrimientos tienen un valor inmenso. Esos sufrimientos, esos momentos oscuros, esos terribles abandonos, cuando se está convencido de que todo está perdido. Yo no quiero decir más, no... (respira con gran dificultad).
E. —Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (...).
A. —Es precisamente cuando se sufre así, cuando todo parece estar perdido, cuando la persona se juzga totalmente abandonada por Dios, cuando cree ser la más miserable de la criaturas, es entonces que Dios puede meter Su Mano en el juego, estos sufrimientos, estos tenebrosos y horribles sufrimientos, son lo más valioso (lanza gritos y ruidos terribles) que existe. Mas es precisamente esto lo que la juventud desconoce. La mayoría de los jóvenes ignoran que es ahí donde reside nuestro triunfo.

ACEPTACIÓN DEL SUFRIMIENTO

E. —Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (...).
A. —Muchos, la mayoría se suicidan cuando se creen abandonados por Dios y piensan ser las criaturas más miserables. Por más oscura que sea la noche, Dios está próximo a ellos, ¡aunque ellos ya no lo sientan! Dios está entonces como si ya no estuviese. De hecho, momentáneamente su presencia deja de serles perceptible, mas a pesar de eso deben imitar los Sufrimientos de Cristo, sobre todo aquellos a los que Él llamó a sufrir mucho. Hay muchos que, entonces, piensan que ya no son normales, la mayor parte, y es entonces cuando capitulan mucho más fácilmente. Piensan entonces que se tienen que suicidar porque ya nadie los comprende.
Y es nuestro triunfo. La Mayoría va al Cielo, mas a pesar de eso, es nuestro triunfo, porque...
E. —Continúa en nombre (...).
A. —No cumplirán su misión, deberían haber continuado viviendo.
E. —Continúa en nombre (...).
A. —En el mundo de hoy las cruces son extremadamente pesadas. Es Ella la que manda a decirlo (apunta para arriba). Esas cruces son muchas veces mal soportadas. Cruces visibles como el cáncer, defectos físicos y otras enfermedades son muchas veces más fáciles de soportar que las angustiosas noches del espíritu que muchas personas tienen que soportar actualmente.
Ella, allá arriba (apunta para arriba), manda a decir que una vez transmitió a través de un alma privilegiada: “Yo enviare a mis hijos sufrimientos tan grandes y profundos como el mar”. Esos a quienes fueran destinadas las cruces tan pesadas algunos son escogidos entre muchos– no deben desesperar.
E. —En el nombre de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, di, Akabor, di lo que la Santísima te manda a decir!
A. —Las cruces que termino de mencionar son cruces que parecen inútiles y absurdas. Pueden llevar al desespero. Muchas veces, parecen imposibles de soportar, pero son esas las más preciosas. Yo, Akabor, quiero todavía agregar: Ella (apunta hacia arriba) quiere gritar a todos esos que cargan una Cruz: “¡Coraje! ¡No se desanimen! En la Cruz está la Salvación, en la Cruz está la victoria. La Cruz es más fuerte que la guerra”.
E. —Continúa en nombre (...).