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sábado, 22 de octubre de 2016

Los Novísimos o postrimerías del hombre - TEMAS DE MEDITACIÓN - Fr. Antonio Royo Marín, O.P.

La muerte del justo


La muerte de los santos es preciosa
en la presencia del Señor
(Sal 115, 15)

INTRODUCCIÓN.


1. Has de morir, aunque no quieras, y la muerte decidirá tu suerte feliz o desgraciada para toda la eternidad.

2. Lo único importante que tienes que hacer en esta vida es conseguir una buena muerte.

3. Prepárate, pues, para que así sea, con una vida cristiana seriamente vivida.

I. CONCEPTO CRISTIANO DE LA VIDA

A) La vida carece de valor absoluto.

1. Es fugaz y pasajera. "Los días del hombre son pocos" (Job. 14, 5).  

2. No es término en sí misma. Es un viaje, una peregrinación hacia la eternidad.

3. La estación de término, a la que importa llegar, es el cielo, la bienaventuranza perfecta por encima de todo cuanto podamos concebir.

B) Pero tiene un valor relativo insustituible.

1. Porque el término del viaje depende del camino que hayamos escogido.  

2. La bienaventuranza o condenación eternas de la otra vida no se dan caprichosamente, sino según los méritos o deméritos de la vida presente.

3. Importa, pues, por encima de toda otra ocupación, aprovechar el valor trascendente de esta vida. Es decir, caminar con paso recto y decidido hacia la felicidad eterna.

a) Huir siempre del pecado y de toda acción mala.

b) Cumplir exactamente los mandamientos de Dios y de la Iglesia.

c) Elaborar nuestra vida futura con las buenas obras. Con la fe, con la esperanza, y con un amor verdadero, proyectado en obras, hacia todos nuestros hermanos.

II. LO QUE ES LA VIDA DEL JUSTO

A) Negativamente

1. Huida del mundo, de sus pompas y vanidades. "Quien pretende ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios" (Sant. 4, 4).

2. Renuncia total a Satanás y a sus diabólicas sugestiones. "Vestios de toda la armadura de Dios para que podáis resistir a las insidias del diablo" (Ef. 6, 11).

3. Mortificación constante de las propias pasiones y concupiscencias. "Castigo mi cuerpo y lo esclavizo no sea que habiendo sido heraldo para los otros resulte yo descalificado" (I Cor. 9, 27).

B) Positivamente

1. Fe viva en los misterios: "El justo vive de la fe" (Rom. 1, 17).

a) Fe en la divinidad de Jesucristo y en el evangelio.

b) Fe en la Iglesia, poseedora de los misterios de la redención.

c) Fe en el destino trascendente de nuestra vida, y en el valor sobrenatural de nuestras acciones.

2. Esperanza firme en la vida eterna mediante el auxilio omnipotente de Dios.

a) En la consecución de la unión con Dios a que estamos llamados.

b) Que es también unión con Cristo, con la Santísima Virgen y con todos los justos en una comunión amorosa entrañable.

c) Y que nos hará eternamente bienaventurados.

3. Caridad ardiente hacia Dios y hacia nuestros prójimos.

a) En primer lugar, amor sobre todas las cosas a Dios, Bien infinito y soberanamente amable, de quien hemos recibido nuestro ser y todo cuanto hacemos o poseemos.

b) Amor universal a todos los hombres, llamados a la unión bienaventurada y eterna con Cristo en Dios. "Si alguno dijere: amo a Dios, pero aborrece a su hermano, miente. Pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve" (I Jn. 4, 20).

c) Este amor ha de concretarse en el cumplimiento de todas nuestras obligaciones y en obras hacia nuestros prójimos". El amor es el cumplimiento total de la ley" (Rom. 13, 10).

III. COMO ES LA MUERTE DEL JUSTO
Con la preparación de una buena vida, el justo ve con serenidad que la muerte se acerca, más aún: la desea. "Deseo morir para estar con Cristo" (Flp. 1. 23).  

A) La muerte es para el buen cristiano

1. ¡tequies de labore (Descanso del esfuerzo de esta vida).

a) En el orden natural: es el término de los trabajos, enfermedades y miserias. Es la cesación de la lucha y esfuerzo que son constitutivos de la vida presente.

b) En el orden sobrenatural: es el término de los peligros y tentaciones, fin de los combates contra el mundo, el demonio y la carne, sensación de lucha que es la vida cristiana.

2. Gaudium de novitate (Gozo de una vida nueva).

a) No le espanta la muerte, pues es el comienzo de una vida mejor y definitiva: "vita mutatur non tollitur".

b) No pierde nada de lo que en este mundo poseyó, sino que lo alcanza de una manera plena en la trascendencia poseída de Dios.

3. Securitas in aeternitate (Seguridad de conseguir la felicidad eterna).

a) Porque fue siervo bueno y fiel, está cierto de que va a escuchar la llamada de Cristo: "entra en el gozo de tu Señor" (Mt. 25, 23).

b) Unido a Dios por la caridad y las buenas obras, va a consumarse en la unidad de Cristo, en una plenitud de unión que no podrá ser quebrantada jamás.

B) Algunos ejemplos

1. El rey San Fernando, en el trance de la muerte: "Te devuelvo. Señor, el reino y la honra que me diste, mayores de lo que yo merecía... Recibe, Señor, mi ánima y por los méritos de tu santísima pasión ten por bien de colocarla entre tus siervos". Mandó que se cantara el Te Deum y entregó su alma a Dios.

2. El rey Sr. Luis de Francia: "Nunca hubiera creído que era tan fácil morir". Y expiró con la sonrisa en los labios.

3. Al fallecer San Martín de Porres, el arzobispo, que estaba presente, dijo llorando: "Aprendamos todos a morir, que es la lección más importante y difícil que hemos recibido de este santo".

CONCLUSIÓN

1. La muerte, como todas las situaciones límites, es el momento más difícil y más importante y trascendental de la vida. Consagremos nuestra vida a la preparación de una buena muerte, es decir, de un feliz tránsito hacia la vida verdadera.

2. Sea lo que fuere de las circunstancias corporales y anímicas de nuestra muerte, una cosa es absolutamente cierta: si hemos vivido cristianamente conquistaremos una felicidad eterna: si nuestras obras no han respondido a nuestros deberes, si hemos sido infieles a las reiteradas llamadas de la gracia, pagaremos para siempre nuestro pecado.