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lunes, 12 de septiembre de 2016

LA CONFESIÓN - TEMAS DE MEDITACIÓN - Padre Antonio Royo Marín, O.P.

Jesús, 
el gran perdonador



INTRODUCCIÓN

1. ¡Qué difícil es perdonar! A veces, estamos dispuestos a conceder el perdón. Nuestra voluntad lo quiere. Sin embargo, hay una oleada de repugnancias afectivas, que nos lo impiden o, al menos, lo dificultan.

2. Porque nos es difícil -a nosotros- perdonar. Cristo ha tenido especial cuidado en mostrar que a El no le es difícil otorgar el perdón. Nuestros corazones son humanos. Su corazón es el del Hijo de Dios.

3. Además, Cristo nos ha querido enseñar cómo hemos de otorgar nuestro perdón a los que nos han agraviado. Nosotros, que somos hijos de Dios  por la gracia.

I. UNA DOCTRINA

A) La oveja perdida

1. La Parábola. ¿Quién habrá entre vosotros que teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas...? (Le. 15, 3 y ss.).

a) Prontitud para ir a buscar la oveja perdida "¿... no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la perdida hasta que la halle?". De  acá para allá. Subiendo montes y bajando valles... Es la realidad psicológica del pastor de pequeño rebaño.

b) Delicadeza finísima con la oveja extraviada. No la golpea ni la maltrata. La toma con cuidado. La pone sobre sus hombros y vuelve a dejarla en el redil: "... y una vez hallada la pone alegre sobre sus hombros".

c) Alegría porque la ha encontrado: "... y vuelve a casa... Alegraos conmigo porque he hallado la oveja perdida". Es el regocijo del que encuentra algo que había perdido. Un regocijo que necesita expansión, pues es por esencia comunicativo.

2. Sentido de la parábola.
"Yo os digo que en el cielo será mayor la alegría por un pecador que haga penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia".

a) No es que Cristo aprecie más a un pecador convertido que a noventa y nueve justos. Nadie duda que la alegría que proporcionan noventa y nueve ovejas -noventa y nueve justos, fieles a Dios-, es mayor que la que proporciona la oveja hallada -el pecador reconciliado-.

b) El sentido de la alegría de Cristo es profundamente psicológico. Es un hecho enraizado profundamente en nuestra psicología. Nos alegramos más con los acontecimientos nuevos y felices que con los antiguos y ordinarios.

c) La alegría de Cristo por el pecador reconciliado es esa alegría de lo nuevamente hallado. No mayor, pero sí más viva y actual que las demás alegrías.

B) El hijo pródigo

1. Actitud del hijo. "Un hombre tenía dos hijos, y dijo el más joven de ellos al padre..." (Le. 15, 11 y ss.).

a) Exigencia: "Padre, dame...". No es una petición hecha con cariño y lamentándose de que la tenga que hacer. Es una petición tajante, urgente y amenazadora. Está encabezada por la sequedad de un imperativo: "Dame".

b) Ansia de libertad: "...y se marchó a un país lejano". Hay muchas realidades psicológicas encerradas en la actitud del pródigo. La pasión no quiere frenos, ni consejos, ni remordimientos. Con frenos, consejos y   remordimientos, la pasión no es ya goce desbordante.

c) Vivir disoluto: "...y allí disipó toda su hacienda viviendo disolutamente". En el ardor de la pasión, con las ocasiones que se le metían por los ojos dilapidó y disipó toda la herencia hasta quedar en la miseria. Es un dato de experiencia casi cotidiana.

2. Actitud del padre:
"...Cuando aún estaba lejos, viole el padre y, compadecido, corrió hacia él y se arrojó a su cuello y le cubrió de besos...".

a) Bondad y misericordia. Cuando el padre reconoció a su hijo, no le aguantó más el corazón. No pudo contenerse para esperarle. Impulsado por la vehemencia de la conmoción que experimentaba, corrió hacia su hijo y le abrazó apretadísimamente.

b) Perdón. Cuando el padre tenía aprisionado a su hijo comenzó éste a balbucear aquellas frases de petición de perdón: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo". Pero el padre, cubriéndolo de besos, no le dejó continuar en su protesta de arrepentimiento.

c) Alegría: "...Traed aquí enseguida el vestido más precioso... Y comenzaron a hacer una gran fiesta". El padre ya no puede contener su alegría y ésta brota en las órdenes dadas a los criados. Este hijo había muerto y ha resucitado. Se había perdido y ha sido hallado.

II. UN EJEMPLO: CRISTO
Cristo se nos ha pintado maravillosamente en estas dos parábolas como el Gran Perdonador. Sin embargo, quiere recalcar más. Quiere darnos  ejemplo vivo.

La mujer adúltera
A)"Maestro, esta mujer acaba de ser sorprendida en adulterio. Moisés en la ley nos tiene mandado apedrear a las tales. Tú, ¿qué dices a esto?... (Jn. 8, 4-5). "Entonces Jesús, levantándose, le dijo: Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Jesús dijo: Ni yo te condeno tampoco; vete y no peques más". (Jn. 8, 10-11).

 B) Zaqueo

"Y he aquí que un hombre rico, llamado Zaqueo, principal entre los publícanos..." (LC. 19, 1 y ss.). "Zaqueo, baja pronto porque hoy me hospedaré en tu casa... Hoy ha venido la salud a tu casa por cuanto éste es también hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar  y salvar lo que estaba perdido".

C) La pecadora arrepentida
"Y he aquí que llegó una mujer pecadora que había en la ciudad..." (Le. 7, 37 y ss.). "...Y vuelto (Jesús), a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer?... Por lo cual te digo que le son perdonados sus mu-  chos pecados, porque amó mucho... Y a ella le dijo: tus pecados te son perdonados".

III. UNA EXIGENCIA: PERDONAR

A)  Una parábola
"Por eso se asemeja el reino de los cielos a un rey que quiso tomar cuentas a sus siervos. Al comenzar a tomarlas se le presentó uno que le debía diez mil talentos..." (Mt. 18, 23 y ss.). Cuando el rey vio a sus pies a aquel siervo, no pudo menos de conmoverse profundamente. "Movido el señor a compasión...". Es una pintura insuperable que nos hace Cristo de la bondad de este rey con su vasallo deudor. Es una imagen maravillosa en la que Cristo nos muestra cómo es la bondad de Dios para con sus deudores. "Mas apenas salió este criado de la presencia del rey, encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios; y agarrándole por la garganta le ahogaba diciendo: Paga lo que me debes". Al encontrarse con su consiervo deudor, precisamente en el momento en que a él se le había perdonado deuda tan ingente, debió de moverse por los mismos sentimientos de perdón. Sin embargo...

B)Una enseñanza
"E irritado (el rey), le entregó a los tribunales hasta q\je pagase toda la deuda. Así hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonare cada uno a su hermano de todo corazón".  


CONCLUSION
Hay unas palabras del Señor, anteriores a la parábola del siervo ingrato, que son una magnífica conclusión. En ellas se resume toda la enseñanza de Jesucristo en este punto. "Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano?... No digo yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete"
(Mt. 18, 21-23). Es decir: siempre.