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lunes, 24 de junio de 2019

TRATADO DE LA SANTISIMA EUCARISTI.A D. GREGORIO ALASTRUEY


INTRODUCCION

Vamos a intentar, no sin temor y reverencia, la exposición del Tratado de la Eucaristía, sacramento el más noble y principal de todos, continuación y extensión en cierto modo de la Encarnación por los frutos ubérrimos de redención que nos comunica, centro y ornamento de toda la religión de Cristo y consuelo suavísimo de nuestra peregrinación.
Porque en este Sacramento, como dice San Buenaventura. «está el verdadero cuerpo, la carne inmaculada de Cristo, como para comunicarse a nosotros y, a la vez, como para unimos a Él y en El transformamos por una caridad ardentísima, en virtud de la cual se dio a nosotros, se restituyó en nosotros y está hasta el fin del mundo con nosotros» y Santo Tomás: «Ningún sacramento es más saludable que éste; por él se purgan los pecados, se aumentan las virtudes y la mente se llena con la abundancia de todos los carisma s espirituales, Y nadie, finalmente, puede expresar la suavidad de este sacramento, por el cual se gusta en su  fuente la dulzura espiritual y se recuerda la memoria de aquella ardentísima caridad que Cristo mostró en su Pasión» 2.
De ahí que Su Santidad el Papa León XIII llame a la Eucaristía (don divinísimo salido de lo intimo del corazón del mismo Redentor. que desea ardientemente esta singular unión de él con los hombres, ordenada principalmente a prodigarles con largueza los ubérrimos frutos de su redención.
Porque ¿qué hay más grande o más apetecible que hacerse en lo posible partícipe y consorte de la divina naturaleza? Pues esto que Cristo nos da en la Eucaristía, con la cual une a sí más estrechamente al hombre ya elevado a la vida divina con el don de la gracia» , Nadie, pues, podrá alabar jamás con su lengua ni honrar suficientemente con su veneración un sacramento tan grande y abundante en toda virtud, cuanto lo reclama su dignidad.
Orden del “tratado”._ Se puede considerar la Santísima Eucaristía como sacramento y como sacrificio; de ahí que el presente Tratado tenga dos partes, una de las cuales trata de la Santísima Eucaristía en cuanto que es sacramento, y la otra, de la misma en cuanto que es sacrificio.
Pero, aunque el sacrificio sea primero que el sacramento, puesto que antes se ofrece Cristo que se da, y es primero hostia que manjar, sin embargo, no nos apartamos del orden establecido, conforme al cual ha sido uso anteponer el estudio del sacramento al del sacrificio.
Enc. Mirae caritatis, 28 mayo 1902,

ARTICULO I
DEL NOMBRE. FIGURAS. SÍMBOLOS O EMBLEMAS Y NOCIÓ
GENÉRICA .DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
l." NOMBRES DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA. 1) Eucaristía. €úzaptotia, del griego €úzapiG€w, quiere decir «buena gracia» o «acción de gracias”: a) buena gracia ya porque contiene en sí a Cristo que es verdadera gracia y fuente de todas las otras; ya porque por ella son impetradas gracias ubérrimas; ya porque presignifica la vida eterna de la cual escribe el Apóstol (Rom. 6. 23): Gracia de Dios es la vida eterna; b) acción de gracias tanto porque a su institución precedió una acción de gracias hecha por Cristo (Mt. 26. 27), como porque nada se puede ofrecer más agradable que esta santísima hostia para dar a Dios gracias por todos los beneficios. Y este nombre de Eucaristía fue ya usado antiguamente por los Padres, como San Ignacio,  San Justino,  San Cipriano 3, San Cirilo de Jerusalén 4, etc.
2) Se han dado también otros nombres a la Santísima Eucaristía; así ha sido llamada:
a) Por las circunstancias de su institución: Cena, Cena del Señor, porque fue instituida por Cristo en la última cena; Mesa del Señor, porque Cristo la instituyó estando a la mesa con sus apóstoles, Nuevo Testamento, porque fue la última disposición de Cristo horas antes de morir; Ágape, porque acompañaban en la primitiva Iglesia a la Eucaristía convites de caridad.
b) Por la materia de pan y vino en que se consagra y cuyos accidentes permanecen después de la consagración, se dice pan, pan de Cristo" pan celestial, pan de vida, pan de ángeles, pan del alma, pan sobrenatural, vino que engendra vírgenes, cáliz de salud perpetua, etc.
c) Por razón del contenido se le llama cuerpo y sangre de Cristo, cuerpo del Señor, sacramento del cuerpo de Cristo, celebración del cuerpo y sangre de Cristo, porque en este sacramento bajo las especies sacramentales están contenidos el cuerpo y la sangre del Señor. Y precisamente de esto toma su inefable dignidad este sacramento, porque así como en otro tiempo el lugar más recogido y venerable del templo entre los judíos fue llamado Santo de los Santos, así también el sacramento de la Eucaristía, que entre los cristianos tiene mayor veneración que los otros misterios, ha sido llamado Sacramento de los Sacramentos, Misterio de los misterios, Santo del Señor, Santo de los Santos, augusto Sacramento y sencillamente Sacramento por antonomasia 5.
d) Por los ritos que se usan en la preparación y distribución de la Eucaristía se la denomina bendición, sacramento de bendición, cáliz de bendición, porque Cristo bendijo el pan al instituir la Eucaristía (Mt. 26, 26; 1 Cor. 1 o, 16); fracción del pan, liturgia y. asimismo, por el lugar en que se celebra, Sacramento del altar,
f) Por los efectos se llama comunicación de la sangre de Cristo, participación del cuerpo del Señor (1 Coro 10, e), y en el uso eclesiástico, synaxis, comunión, porque con la comunicación del cuerpo y de la sangre de Cristo los fieles se asocian no sólo a Cristo Señor, sino también entre sí; sacramento y vínculo de caridad, por la misma razón; finalmente viático, esto es subsidio o provisión para el camino de la patria celestial.

2.0 FIGURAS DE LA EUCARISTIA.

De muchas maneras fue prefigurada la Santísima
Eucaristía en el Antiguo y Nuevo Testamento.

a) Convenía ciertamente que la Eucaristía estuviese prefigurada en el Antiguo Testamento; porque, como dice Santo Tomás, «este sacramento es especialmente un memorial de la pasión de Cristo; y convenía que la pasión de Cristo, por la cual nos redimió, fuese prefigurada para que la fe de los antiguos se encaminase hacia el Redentor 6.         
Cuatro fueron las principales figuras de la Santísima Eucaristía en el Antiguo Testamento: la oblación de Melquisedec, que ofreció pan y vino (Gen. 14, 18); diversos sacrificios de la Ley antigua, principalmente el de la expiación que era solemnísimo (Lev, 2 s.); el maná concedido a los judíos en su peregrinación por el desierto, que tenía en sí todo sabor (Ex. 16, 13-1 S; Sap. 16, 20), y el Cordero pascual (Ex. 12, 8).
La principal de estas figuras fue el cordero pascua, según Santo Tomás: “En este sacramento podemos considerar tres cosas: lo que es solamente sacramentum, o sea el signo exterior, que es el pan y el vino; lo que es res et sacramentum, el signo y la cosa, esto es; el cuerpo verdadero de Cristo; y lo que es solamente res, esto es, el efecto de este sacramento. En cuanto a lo que es solamente sacramentum, la principal figura de este sacramento fue la oblación de Melquisedec, que fue de pan y de vino. En cuanto al mismo Cristo, que padeció y es la realidad sublime en este sacramento, sus figuras fueron todos los sacrificios del Antiguo Testamento, principalmente el sacrificio de expiación, que era solemnísimo. Y en cuanto al efecto, su principal figura fue el maná, que tenía en sí todos los sabores (Sap. 16, 20), así como la gracia de este sacramento  restauran y nutre el alma de todas maneras y en todas sus necesidades. Pero el cordero pascua prefiguraba este sacramento bajo esos tres aspectos: en cuanto a lo primero, porque se comía con panes ácimos, según el Ex. 12, 8: Comerán la carne ... con panes ácimos; en cuanto a lo segundo, porque era inmolado por toda la multitud de los israelitas en la decimocuarta luna, lo cual fue figura de Cristo, llamado Cordero a causa de su inocencia; en cuanto al efecto, porque con la sangre del cordero pascual fueron los israelitas 'protegidos del ángel exterminador y sacados de la servidumbre de Egipto; y por esto se pone el cordero pascual como principal figura de este sacramento, en cuanto que representa al mismo en todos esos aspectos» 7.
Además de las figuras enunciadas, hay otras muchas en el Antiguo Testamento: el árbol de la vida, plantado en medio del paraíso (Gen. 2, 9); el sacrificio de A braham, dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac por mandato de Dios (Gen. 22, 2 s.] : el Arca de la alianza, hecha de madera de acacia, en la cual se guardaba el maná (Ex. 16, 33-34; 25, 10); los panes de la proposición, los cuales eran ofrendados El Dios todos los sábados sobre la mesa de oro (Lev. 24, 5-8) ; el pan cocido bajo la ceniza, con el cual fortalecido Elías, llegó hasta el monte de Dios, Horeb (Reg. 19, 6-9). Por razones apuntadas, estas y otras figuras semejantes se pueden reducir fácilmente, a alguna de las anteriores en cuanto que designan en la Eucaristía o solamente el sacramento (signo), o res et sacramentum (realidad contenida bajo el signo) o solamente res (el efecto).
b) En el Nuevo Testamento hay dos figuras insignes de este sacramento: la multiplicación de los panes y de los peces con los cuales Cristo sació a cinco mil hombres en el desierto y la conversión del agua en vino en las bodas de Caná de cuyo milagro usa San Cirilo de Jerusalén para hacer persuasible el misterio de la transubstanciación.


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