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sábado, 2 de septiembre de 2017

EL CORAZÓN ADMIRABLE DE LA MADRE DE DIOS



ESCULTURA SACRÍLEGA DE LA MADRE DE DIOS SANTA MARÍA DE GUADALUPE

TODO BUEN CATÓLICO Y MARIANO ESTA OBLIGADO A DEFENDER A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DE LOS AGRAVIOS QUE RECIBE AUN HOY DÍA MAS QUE NUNCA DE LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA, OTRA RAZÓN POR LA QUE DEBE DEFENDERLA ES PORQUE LOS CRISTEROS DE UN SIGLO ATRÁS EN NUESTRA PATRIA DIERON SU VIDA POR ELLA. POR SUPUESTO QUEDAN EXCLUIDOS LOS “CATÓLICOS” TIBIOS, LIBERALES, MODERNISTAS Y ANEXAS CUYA OPINIÓN ES EXECRABLE A LOS OJOS DEL HIJO DE DIOS Y MARÍA DE GUADALUPE.
NO ES UN FANATISMO LOS QUE NOS MUEVE A DEFENDERLA PORQUE ESO SE DA EN OTRAS RELIGIONES QUE NO FUERON FUNDADAS POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, POR LO TANTO QUIENES ESTO OPINAN SON SIMPLEMENTE IGNORANTES DIGNOS DE VITUPERIO PORQUE SU IGNORANCIA EN PLENO SIGLO DE LAS “LUCES” DEMUESTRA SU BAJEZA EN EL CONOCIMIENTO HUMANO.
POR ULTIMO SON TAMBIEN REPROBABLES LOS QUE, GUIADOS POR EL RESPETO HUMANO, SE AVERGUENZAN DE SU MADRE SANTISIMA SIN TENER EN CUENTA LA FRASE LAPIDARIA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO: TODO EL QUE ME NEGARE EL LA TIERRA, YO LE NEGARE EN EL CIELO Y, TODO EL QUE ME DEFENDIERE EN LA TIERRA YO LE DEFENDERE EN EL CIELO” ATENTAR Y NEGAR A LA MADRE DE DIOS ES NEGAR A DIOS MISMO HECHO HOMBRE, O SI SE QUIERE, AL HOMBRE DIOS.
POR LO TANTO PROTESTAMOS ENERGICAMENTE CONTRA EL MAMARRACHO QUE SE HA LEVANTADO EN LA CALLE FEDERALISMO UTILIZANDO PARA ELLO EL DEBER DE GUADALUPANOS, LA CONSTITUCION MEXICANA APELANDO AL LA DEMOCRACIA QUE TANTO CACAREAN LOS POLITICOS DEL PAIS Y A NUESTRO DERECHO DE LIBRE EXPRESION.
VER EL ARTE DONDE NO EXISTE ES INSULTAR TAMBIÉN A LOS GRANDES PINTORES Y ESCULTORES COMO MIGUEL ÁNGEL, RAFAEL, DONATELO, EL GRECO Y OTROS TANTOS CUYO NOMBRE QUEDA MANCHADO POR LOS IGNORANTES EN EL VERDADERO ARTE DE LA ESCULTURA Y LA PINTURA.
ESCRITO POR UN SACERDOTE DR. EN TEOLOGÍA ESCOLÁSTICA
LA RAZÓN TEOLÓGICA DE MI DEFENSA ESTA EN ESTE ARTICULO TEOLÓGICO DE SAN JUAN EUDES:

Todas estas cosas nos manifiestan claramente que, así como el amabilísimo Corazón de la Madre del Salvador coopera con El de varias formas al comienzo y al desarrollo de la obra de nuestra salvación, coopera también de diversas maneras a su cumplimiento. Por esto, lo que San Juan Damasceno dice del vientre sagrado de la Reina de las Vírgenes, se puede decir con mayor razón de su corazón virginal, llamándole: "Comienzo, medio y fin de toda clase de bienes" (12).
De ahí que San Agustín, San Jerónimo, San Juan Damasceno, San Efrén, San Germán, Patriarca de Constantinopla, San Bernardo y varios otros santos Padres y señalados Doctores la llamen ayuda y cooperadora, con su Hijo, de nuestra Redención, la fuente de nuestra Salvación, la esperanza de los pecadores, la mediadora de nuestra reconciliación y nuestra paz con Dios, redención de los cautivos, alegría y salud del mundo; y aseguran que en Ella, de Ella, y por Ella, Dios ha rehecho y reparado todas las cosas; que nadie se salva sino por ella y que Dios no otorga ninguna gracia a nadie sino por ella. He aquí sus propias palabras. Dice San Agustín: "La Madre del género humano llenó el mundo de pena y de miseria: la Madre de nuestro Señor ha traído la salud al mundo. Eva es la madre y el origen del pecado: María es el manantial, la madre de la gracia. Eva nos causó la muerte: María nos dio la vida. Aquélla nos h i r i ó , ésta nos curó" (13.)
Y, otra vez: "Vos sois después de Dios, la única esperanza de los pecadores. Por Vos esperemos obtener de Dios, Virgen bienaventurada, el perdón de nuestros pecados; por vuestra mediación esperamos recibir los dones y favores de su Divina Bondad" (14).
Y San Jerónimo: "Tengamos grande veneración a aquella que es la fuente de nuestra salvación" (1 5).
Y San Juan Damasceno: "Vos habéis venido a este inundo, oh Virgen Santa, para trabajar y cooperar con vuestro Hijo a la salvación de todo el universo" (16). Escuchemos a San Efrén: "Por ti somos reconciliados con Dios; tú eres la redención de los cautivos; la salvación de todos. Dios te salve, paz, gozo y salud del mundo. Dios te salve mediadora nuestra gloriosisima" (17).
He aquí ahora a San Germán, Patriarca de Constantinopla, que habla de esta manera a la Reina del cielo: "Nadie se salva, sino por ti, ¡oh Madre de Dios! Nadie es librado de ningún peligro, sino por ti, ¡oh Virgen María! Nadie ¡oh amadísima de Dios! recibe un don de su mano que no pase antes por las vuestras" (18).
Y el Beato Amadeo: "As como todos los hombres están muertos en Eva, así todos serán vivificados en María; y como el crimen de Eva perdió al mundo, la fe de María lo reparó" (19).
Con razón, dice San Bernardo, todas las criaturas vuelven sus ojos hacia ti: pues en ti, de ti y por ti la dulce mano del todopoderoso ha rehecho y reparado la obra, que el pecado había arruinado (20).
Por cuya causa este mismo santo la llama: "Inventora de la gracia, mediadora de la salvación, restauradora de los Siglos » (21).
"Lo que fue perdido y condenado por Eva fue salvado por María", dice Inocencio III (22).
ENTRE EL TEMPLO EL REFUGIO Y...

Y Ricardo de San Victor: "María deseó, buscó y obtuvo la salvación de todos; hasta por ella fue obrada la salvación de todos: por esto es llamada la salvación del mundo" (23).
No es que el Salvador, dice San Bernardo, no fuese solo más que suficiente para realizar la obra de nuestra salvación: "Mas como el hombre y la mujer habían sido causa de nuestra ruina, as! era también conveniente que el hombre y la mujer cooperasen a nuestra reparación (24). Lo cual se realizó, sin embargo, de una manera infinitamente distinta: operando el Hombre-Dios nuestra redención como causa primera y soberana y por sus propios méritos; y cooperando su santa Madre como causa segunda y dependiente de la primera, y por los méritos de su Hijo, y de la manera dicha.
Podría hacer hablar aquí sobre este tema a muchos otros Santos Padres e ilustres Doctores.
Mas basta lo dicho para mostrar cómo ha obrado Dios nuestra salvación, no solamente in medio terrae, en medio de esta tierra santa de que aquí hablamos, es decir, en el Sagrado Corazón de María, Madre de Jesús; sino también por este mismo Corazón, que cooperó con su divina bondad en todas las maneras susodichas, habiendo recibido una tal plenitud de gracia, dice el Doctor Angélico Santo Tomás, que fué suficiente para cooperar con su hijo a la salvación de todos los hombres (25). Por lo cual San Buenaventura asegura que su Corazón es la fuente de la salud universal (26).
Entremos en los sentimientos del Santísimo Corazón de Jesús y de María, con respecto a este negocio. Entreguemos nuestro corazón al espíritu de amor, de caridad, de celo, que anima y abrasa a este Divino Corazón para el cumplimiento de esta obra, a fin de cooperar con él por el fervor de nuestras reaciones, por la santidad de nuestras obras y por todas las maneras que nos sea posible, a la salvación de las almas que le son queridas, y especialmente a la salvación y santificación de la nuestra, no omitiendo ninguna diligencia que podamos nosotros poner para hacerla agradable a los ojos de la Divina Majestad. De este modo imitaremos al amante Corazón de nuestra Santa Madre, en el cual y por el cual la todopoderosa mano de Dios ha obrado nuestra salvación.
...EL SANTUARIO DE GUADALUPE

§ 4. LOS MODOS DE LA COOPERACIÓN
Habiendo determinado el Padre Eterno, enviar a su Hijo a este mundo y hacerle hombre, no sólo para salvar a todos los hombres, sino también para hacerlos dioses, pudo no hacerle nacer de una Madre, dándole un cuerpo, desde el momento de la Encarnación, tan perfecto corno el que dio al primer hombre, y uniendo este cuerpo hipostáticamente a la persona de su Hijo. Mas el deseo infinito que tiene de manifestarnos las maravillas de su amor, hace que él no se contente con que su Hijo sea hombre; quiere también que sea Hijo del hombre y que tenga una Madre sin padre en la plenitud de los tiempos, así como tiene un Padre sin Madre desde la eternidad.
Quiere no solamente elevar la naturaleza humana al más alto trono de la gloria, uniéndole a la naturaleza divina con una unión tan estrecha, que sea igualmente verdadero decir que Dios es Hombre y el Hombre es Dios; sino que la quiso enriquecer de los tesoros incomprensibles, dándoles un Hombre-Dios, y una Madre, de Dios. Quiere, ¡oh Bondad inconcebible!, que tengamos un Dios por Padre, un Hombre-Dios por hermano, y una Madre de Dios por Madre nuestra. A este fin escogió una Virgen toda inmaculada y toda santa de la raza de Adán, que ,se llama María, hija de Joaquín y Ana, para asociarla con El a su divina Paternidad, y hacerla Madre del mismo Hijo del que El es Padre. La ha hecho participante de su divina virtud, por la cual El produce este mismo hijo desde toda la eternidad en su seno adorable, dándole el poder de engendrarle en su seno virginal de ¿una manera tan maravillosa y tan verdadera, ,que, lo mismo que este Padre Divino dice a su -Hijo en el día de la eternidad: "Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado yo' (27), esta Divina Madre lo puede decir también en el día de su Encarnación: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy dentro de mí"; tu Padre adorable te hace nacer de su Divina Substancia en tu generación eterna, y yo te he hecho nacer de mi propia substancia en tu generación temporal. No tienes nada en tu divinidad que no lo hayas recibido de tu Padre; y no tienes nada en tu humanidad según el cuerpo, que no lo tengas de mí. Toda tu divinidad es de tu Padre, y toda tu humanidad según la carne es mía.
Sí, dice San Agustín: "La carne de Jesucristo es la carne de María" (28). ¿Qué se sigue de aquí? Escuchad: he aquí maravillosas consecuencias: Si la carne de Jesús es la carne de María, ¿quién puede negar que la herida de la lanza que hirió el sagrado costado del Divino Corazón de Jesús, a fin de sacar de él hasta la última gota de su sangre para rescatarnos y para manifestarnos los excesos de su amor, no será la herida del Corazón de María? Si la carne de Jesús es carne de María, ¿quién podrá negar que todas las llagas de que está llena esta santa carne, desde la cabeza hasta los pies, todos los dolores que sufrió, toda la sangre que derramó, y la muerte cruelísima que padeció, no serán las llagas, los dolores, la sangre y la muerte de María? ¿Y quién podrá dudar que esta divina María que no forma más que un solo Corazón y una voluntad con su Hijo Jesús, no habrá ofrecido con El todas estas cosas a Dios, por el mismo fin que El las ofreció, es decir, por nuestra redención, y que así, de este modo, no haya Ella cooperado con El de una manera muy excelente a la obra de nuestra salvación? Es verdad que los méritos infinitos de las lágrimas, de las acciones, de las llagas, de los dolores, de la sangre, y de la muerte del Salvador, por los cuales satisfizo a Dios en rigor de justicia por nuestros pecados, y por los cuales nos adquirió la felicidad eterna, tienen su precio y su valor por la unión hipostática de su carne divina con su Persona adorable; mas también es verdad, que la Bienaventurada Virgen, no solamente nos ha dado esta Santísima Carne, formada de su substancia virginal, sino que también según varios grandes teólogos cooperó con las Tres Divinas Personas en la unión íntima que se realizó entre esta misma carne con la Persona del Verbo en el momento de la Encarnación (29).
ESTA EXPRESIÓN DEL "ARTE" ATENTA CONTRA LA VERDADERA NOCIÓN DE ARTE Y LA CONTRADICE