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lunes, 12 de junio de 2017

AVISOS ESPIRITUALES DE SANTA TERESA DE JESUS



CONFIRMASE LA DOCTRINA CON UN EJEMPLO

RECIENTE.

211.- Oye lo que sucedió, no ahora mil años, sino en nuestra edad, porque sepas que en todos tiempos ejecuta sus rigores la Justicia Divina. En Cíngolo hubo una peste tan cruel, que, entre los innumerables que morían, cupo una buena parte a un Convento de Religiosos Observantes, del cual digo que subieron al cielo en pocos días 14 religiosos. Y digo subieron con certeza; porque las guardas de la ciudad miraban bajar del cielo un globo de luz muy resplandeciente sobre el Convento siempre que alguno moría. Con que se certificaban, lo uno, que había muerto Religioso; lo otro, que habla ido al cielo, pues hacía tales muestras de alegría, manifestando su gloria, y enviaba su Ángel a que le acompañase, que por tal tenían la luz ardiente que bajaba.

212.- Más sucedió que a los dichos siguió un Fraile Lego, y los del pueblo no vieron la dicha luz que bajó a los referidos, con que entraron en sospecha, y preguntaron a los frailes en que opinión tenían al difunto, respondieron que en buena, porque nunca le vieron hacer cosa mala, antes siempre observante y ajustado a su regla. Residía en el Convento un Religioso anciano, conocido por su devoción y piedad, a quien Nuestro Señor hacía singulares mercedes, el cual entró en cuidado oyendo lo referido y ofrecía a DIOS continuos sacrificios, orando con muchas lágrimas por el difunto.

213.- Este le apareció una noche en medio de una llama espantosa, atado con cadenas de fuego, a cuya vista quedó el anciano asombrado y le preguntó quién era. Respondió con voz llorona y sobremanera triste: ¡Ay de mi desdichado, yo soy aquel religioso Lego, que murió entre vosotros los días pasados! Quedó más espantado de su respuesta, y replicó diciendo:

214.- ¿Por ventura, hermano, haste salvado? A que el difunto respondió: ¡Oh! ¡Maldito sea el día en que nací! ¡Maldito el día en que mi madre me parió! ¡Y maldito el hombre que le llevó a mi padre la nueva de que le había nacido un hijo, y no me mató antes de nacer, para que mi madre fuera mi sepultura, y su vientre mi túmulo sempiterno! ¡Ay de mí, para qué salí a luz! ¡Ay de mí para qué me criaron los pechos de una ama, como a los demás! ¡Que, a no ser así, ni me hubiera alcanzado la sentencia de muerte eterna que hoy tengo sobre mí, ni me poseyera este fuego infernal, en que arde contra mí la sentencia divina!

215.- ¿Qué me preguntas por mi salvación? ipregúntame antes por mi condenación, infeliz, pues por justo juicio de DIOS estoy condenado al infierno, POR TODO EL ESPACIO DEUNA ETERNIDAD!

216.- ¡Ay, desdichado fraile!, replicó el anciano, y ¿de dónde te vino tanta desdicha? De 5 rosarios que me dio un amigo y recibí sin licencia de mi Prelado, con ánimo de repartirlos a mis deudos, y nunca se los manifesté, para tenerlos lícitamente con su permisión, y menos lo confesé, por no parecerme culpa considerable, aunque algunas veces sentía las reprensiones de mi conciencia, excusando siempre el delito con que la materia era poca; pero en el juicio de DIOS es gravísimo cargo el que a los hombres parece pequeño, y muchas veces ninguno, y llegado a el lo conocí muy a costa mía, y que no era leve la materia, ni de poca monta el negocio, sino grave y de más importancia que yo juzgaba.

Tanto que por él, y por no haberlo confesado como debía, remordiéndome tanto la conciencia, fui condenado al infierno.

217.- Y, para mayor evidencia de lo que digo, hallarás los rosarios debajo del escaño que está en el Oratorio. Dicho esto desapareció, dejándole sobremanera triste. Venida la mañana dio parte al Superior de lo referido, y ambos fueron al Oratorio, y hallaron los 5 rosarios en el lugar señalado, y de valor y precio bastante para su condenación.

218.- Mírate en este espejo y considera cuán estrecha y menuda es la cuenta de aquel juicio en que presto te has de hallar, y qué peligro corre tu alma. Si la de un Religioso tan observante fue condenada por culpa, a sus ojos poco grave, y mayor que a los nuestros en los ojos de Dios, que por ventura fue la primera y última que cometió en su vida, y por no haberla confesado y hecho de ella la penitencia que debía, la hace ahora tan rigurosa, como has visto, y hará eternamente en el infierno; mira si has hecho tú muchos pecados, y mayores que no éste, y, si él se condenó, mejor lo mereces tú, y si él se halló atajado en la cuenta, mucho más te hallarás tú, si no hicieres penitencia, confesando enteramente tus pecados.

219.- Atiende al, remordimiento de tu conciencia y a las aldabas que da DIOS a tu corazon, responde a sus inspiraciones, y acaba de resolverte en mejorar de vida, si quieres gozar la eterna, Carga un rato el peso de la consideración en la terribilidad de aquellas llamas, y en las tremendas cadenas con que está preso en aquellos obscuros y penosos calabozos, en compañía de los demonios y condenados, el que vivió en la de tales y tan buenos Religiosos, y había de reinar con los Ángeles y Santos en el cielo.

220.- Cava en la acerbidad de aquellas penas; mírale delante de ti gimiendo su desventura, sin esperanza de alivio, y sin que le valga la buena intención que tuvo de ayudar en el espíritu a sus parientes; porque no hay excusa para quebrantar los mandamientos de DIOS, con cuya infinita misericordia se compadece tan acerba pena, por un pecado cometido, y no llorado, dilatada por una eternidad sin fin. Y pues te da a ti el tiempo y ocasión que negó a
este, lógrale tú, haciendo debida penitencia de tus culpas, y
ordenando tu vida de tal suerte, que te halle siempre el Señor
aparejado para darle buena cuenta,
y llevarte consigo a la
bienaventuranza de su gloria.

No hay una relación directa si así lo quieren ver, pero para mi si la hay porque la situación actual en el mundo ya en sí misma es una pena horrible debido no solo al olvido de DIOS sino lo mas grave a la cantidad de pecados que cometemos contra el mismo Dios.
No es de extrañar que Él descargue su ira con un castigo ejemplar en donde lleguen a morir muchas personas, incluso la que esto escribe, porque a estas alturas el hombre ha colmado el vaso de la ira divina.