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lunes, 22 de mayo de 2017

PACEM, PACEM ET NON HABEMUS PACEM.






 Durante el pontificado de su S. Pío XII tuvo lugar una de las guerras más violentas y sanguinarias de la historia actual, al termino de ella dijo estas palabras escritas en el titulo porque en realidad la guerra termino, pero la paz verdadera no vino con ella.

Hoy sucede lo mismo pedimos paz y mas paz, pero la verdad es lamentablemente la paz no llega, sino todo lo contrario podemos decir con certeza absoluta que una guerra se está gestando y en ella encontramos  asépticos, incrédulos, confiados en una solución humana y los que dicen que Dios es misericordia y no permitirá esta catástrofe. Los humanos somos muy olvidadizos o ignorantes pues con facilidad olvidamos los hechos de la historia la cual nos restrega en el rostro no otra cosa que su realidad.

 

¿Quién olvido como las tropas de los romanos cercaron a Jerusalén allá por el año setenta de nuestra era? ¿Quién podría referir las atrocidades que se cometieron antes durante y después del sitio ejercido por los romanos? ¿Quiénes se escaparon de esa terrible barbarie? La respuesta a esta última pregunta se las dejo a quien esto lee.

¿Qué es la paz? ¿Cómo la describen? En lo particular me quedo con esta respuesta: “La paz es la tranquilidad en el orden” si tienen otra definición más acertada con gusto la recibiré, pero mediten en la definición antes dicha o, mejor dicho meditemos en ella.

Si hay algo que tanto desea el hombre porque está en su naturaleza es la paz, una paz que lo englobe todo, es decir, el orden espiritual debido a su alma, el orden físico para su cuerpo y en el orden social porque como ser humano forma parte de una sociedad debido a su misma definición de hombre: “Animal racional sociable”.

Por donde se ve que no basta la paz en el primer y tercer orden sino que principalmente rige a esta paz verdadera el orden primero. El alma como tal no se conforma con tener en si la paz en orden físico ni tampoco social sino tiene su principio y fin en el espiritual. En esto quizá haya discrepancia, pero la realidad nos dice otra cosa, nuestra alma tiene una sed insaciable de infinito por tanto lo que ella apetece no es algo efímero y pasajero sino algo duradero y eterno tal cual lo ambiciona ella y en el encuentra su descanso o su reposo. Ahora me pregunto, ¿Puede haber paz cuando esta no se encuentra en el alma como fin inmediato y como fin mediático en Dios? La respuesta es no ¿Por qué? Porque la paz de la cual se habla no es de orden natural, no es un invento del hombre tampoco es patrimonio de una nación x, la paz verdadera procede de su autor que es Dios, nuevamente será esta última frase tema de debate por quienes opinen de otra manera, pero hay verdades universales que no dependen del hombre sino que tienen su objetividad propia o intransferible y una de estas es Dios verdad suprema y única.

Su S. Pío XII cuando dice: “Paz, paz” solo coreaba lo que en aquel momento se decía por todo el mundo porque la II guerra mundial había terminado, el enemigo había sido vencido, los soldados regresaban a sus casas las naciones firmaban tratados y todo parecía volver a la normalidad, no había porque ser asépticos, negativos o descreídos. Luego, podrían decir, vino el progreso, la tecnología, pero todo esto no estaba bien fundamentado por tal razón era es y será una paz falsa porque de ella fue excluido Dios.

Por tal razón el Pontífice concluía: “ET NON HABEMUS PACEM”, es decir, “y no tenemos paz”. Palabras que siguen resonando desde entonces en nuestra sociedad sin Dios, la cual se ha engañado a si misma o se ha hecho sorda a las sirenas suenan anunciando la guerra, que está por venir, la III Guerra mundial.

Pero a esta sociedad se le ha olvidado el sentido de la vista y, que nos muestra ella? Un escenario patético. Se puede escapar de los hechos metiendo la cabeza en el agujero como lo hacen los avestruces, pero la realidad queda afuera o como si el elefante quisiera esconderse tras de un árbol para ser visto y para qué sirve la acción del avestruz y la estrategia del elefante? Al fin la realidad superara tanto a quienes se comportan como avestruces o a quienes prefieren la estrategia del elefante.


TAMORES DE GUERRA

 El sonido de los tambores de guerra cada vez están más cerca de lo imaginado y, forma de ver, ya estamos librado una muy fea batalla con todos los medios de comunicación divididos entre sí, narrando las más horribles pesadillas y los escenarios más tétricos y, a la verdad, son tan subjetivos que no se puede confiar en ellos so pena de morir de un paro cardiaco. Mas, dentro de su funesta subjetividad, algo hay de cierto. Podríamos decir: “Mucho ruido y pocas nueces”, pero cuidado pues en esas pocas nueces puede camuflarse, como de hecho está sucediendo, aquello más atemorizante: LA GUERRA MUNDIAL.

No es mi intención definir como será dicha guerra, como muchas personas la definen basándose en la Sagrada Escritura sobre todo citando aquellos pasajes bíblicos terribles, solo puedo decir que su significado para mi sigue siendo un misterio y cuyo significado lo conoce Dios y no estoy en la mente de Él para sentirme autorizado e interpretar dichos pasajes. Pero tampoco los dejo de lado por el simple hecho de ser una verdad divinamente revelada a la cual hasta los mismos filósofos de la “ilustración” se refieren a ellos como Voltaire y Rosseau.

Hace unos meses atrás no se pensaba en Corea del Norte, tampoco hace unos tres meses se pensaba en una destitución de un presidente y si vamos mucho más atrás nadie imaginaba los tres escenarios posibles para desencadenar una guerra convencional mucho menos nuclear, hoy estamos ante una gran posibilidad de dar inicio a ella…continuara