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jueves, 25 de mayo de 2017

Es inminente un ataque de EEUU contra Corea del Norte.







Estados Unidos está preparando un ataque contra Corea del Norte que posiblemente traerá consecuencias catastróficas, afirma el fundador del medio Geopolitical Futures, George Friedman citado por Business Insider.
 

Las recientes acciones de Corea del Norte no le han dejado otra opción a EEUU que una confrontación, pero es improbable que Estados Unidos actúe antes de que el dirigente del país, Donald Trump, regrese de su viaje oficial al extranjero, considera Friedman.

Según el análisis de Geopolitical Futures, todo indica que la enemistad entre los dos países está creciendo a medida que la guerra entre ellos se hace inminente.

Friedman declaró que los portaviones USS Ronald Reagan y USS Carl Vinson están a distancia de ataque, aptos para lanzar una ofensiva contra Pyongyang. El analista añade que más de 100 aviones F-16 diariamente realizan ejercicios en el área. De acuerdo con Friedman, esta táctica se parece mucho a la que presagió la operación Tormenta del Desierto contra Irak en 1991.

 

"El resultado de todos estos pasos estratégicos será un conflicto", dice la nota.

Los problemas causados por este posible conflicto serán innumerables. Los 25 millones de personas que habitan el área metropolitana de Seúl viven al alcance de la mayor parte de la artillería norcoreana, subraya Friedman.

Según adelantó el experto, cualquier ataque contra Pyongyang resultaría en una represalia contra Seúl.

 

"No podemos permitirnos el enorme número de víctimas que [esta guerra] causaría", declaró Friedman y agregó que EEUU tendrá que neutralizar la artillería del país juche con bombardeos estratégicos.

El segundo problema es la imperfección del servicio de inteligencia estadounidense en Corea del Norte porque el efecto de una información incorrecta podría resultar en considerables bajas.

Asimismo, Friedman indicó que la base estadounidense en Guam puede estar al alcance de los misiles norcoreanos y esto sería una de las pocas razones que podrían disuadir a Washington de realizar un ataque contra Pyongyang.

 

Concluyó que los dirigentes norcoreanos "ni están locos, ni son estúpidos" y tienen "tendencias homicidas, pero no suicidas".