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martes, 16 de mayo de 2017

“¿Pude la Santa Iglesia Católica excomulgar a un Papa por su negligencia en combatir la herejía?”


 
 
CAPITULO TERCERO.

PERO LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS NO DEBE INTENTARSE, ADULTERANDO O NEGANDO, LA DIVINA REVELACION.

 

No podemos tratar los siguientes temas sin antes poner en claro la posición de la Santa Iglesia en asunto tan espinoso como lo es la herejía Monofisita, la doctrina de la Iglesia es la siguiente:

…Es propiamente y según verdad, que la Virgen Maria es madre de Dios según la humanidad; reconocido como un solo y mismo Cristo HIJO Señor unigénito en dos naturalezas sin confusión. sin conmutación, inseparablemente, sin división, pues no se suprimió en modo alguno la diferencia de las dos naturalezas por causa de la unión, sino conservando más bien cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o distribuido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Verbo de Dios, Señor Jesucristo, como de antiguo enseñaron sobre Él los profetas, y el mismo Jesucristo nos lo enseñó de sí mismo y el Símbolo de los Santos Padres nos lo ha trasmitido [Conc, Calc. v, 148].

Y predicamos igualmente en Él dos voluntades naturales o quereres y dos operaciones naturales, sin división, sin conmutación sin separación sin confusión, según la enseñanza de los Santos Padres; y dos voluntades, no contrarias  iDios nos libre! como dijeron los impíos herejes, sino que su voluntad humana sigue a su voluntad divina y omnipotente, sin oponérsele ni combatida antes bien, enteramente sometida a ella. Era, en efecto, menester que la voluntad de la carne se moviera, pero tenía que estar sujeta a la voluntad divina del mismo, según el sapientísimo Atanasio, Porque a la manera que su carne se dice y es carne de Dios Verbo, así la voluntad natural de su carne se dice y es propia de Dios Verbo, como Él mismo dice: Porque he bajado del cielo, no para hacer mi Voluntad, sino la Voluntad del Padre, que me ha enviado [Ioh, 6, 38), llamando suya la voluntad de la carne, puesto que la carne fue también suya. Porque a la manera que su carne animada santísima e inmaculada, no por estar divinizada quedó suprimida, sino que permaneció en su propio término y razón, así tampoco su voluntad quedó suprimida por estar divinizada, como dice Gregorio el Teólogo: Porque el querer de Él, del Salvador decimos, no es contrario a Dios, como quiera que todo Él está divinizados.

Glorificamos también dos operaciones naturales sin división, sin conmutación, sin separación, sin confusión, en el mismo Señor nuestro Jesucristo, nuestro verdadero Dios, esto es, una operación divina y otra operación humana, según con toda claridad dice el predicador divino León: “Obra, en efecto, una y otra forma con comunicación de la otra lo que es propio de ella: es decir, que el Verbo obra lo que pertenece al Verbo y la carne ejecuta lo que toca a la carne» [~r. 144). Porque no vamos ciertamente a admitir una misma operación natural de Dios y de la criatura, para no levantar lo creado hasta la divina sustancia ni rebajar tampoco la excelencia de la divina naturaleza al puesto que conviene a las criaturas. Porque de uno solo y mismo reconocemos que son tanto los milagros como los sufrimientos, según lo uno y lo otro de las naturalezas de que consta y en las que tiene el ser, como dijo el admirable Cirilo. Guardando desde luego la inconfusión y la indivisión, con breve palabra lo anunciamos todo: Creyendo que es uno de la santa Trinidad, aun después de la encarnación, nuestro Señor Jesucristo, nuestro verdadero Dios, decimos que sus dos naturalezas resplandecen en su única hipóstasis, en la que mostró tanto sus milagros como sus padecimientos, durante toda su vida redentora, no en apariencia, sino realmente; puesto que en una sola hipóstasis se reconoce la natural diferencia por querer y obrar, con comunicación de la otra, cada naturaleza lo suyo propio; y según esta razón, glorificamos también dos voluntades y operaciones naturales que mutuamente concurren para la salvación del género humano.

Habiendo, pues, nosotros dispuesto esto en todas sus partes con toda exactitud y diligencia, determinamos que a nadie sea licito presentar otra fe, o escribirla, o componerla, o bien sentir o enseñar de otra manera. Pero, los que se atrevieren a componer otra fe, o presentarla, o enseñarla, o bien entregar otro símbolo a los que del helenismo, o del judaísmo, o de una herejía cualquiera quieren convertirse al conocimiento de la verdad; o se atrevieren a introducir novedad de expresión o invención de lenguaje para trastorno de lo que por nosotros ha sido ahora definido ; éstos, si son obispos o clérigos, sean privados los obispos del episcopado y los clérigos de la clerecía; y si son monjes o laicos, sean anatematizados.

(III CONCILIO DE CONSTANTINOPLA 680-681 IV ECUMENICO CONTRA LOS MONOTELITAS)

Sin duda esta amenaza dio ocasión para promover una unidad no según el espíritu del Evangelio sino según la herejía en moda y esto ha provocado el efecto contrario al que se esperaba pues provoco nuevas discordias y una desunión todavía peor. Esto demuestra el peligro tan grande para la Iglesia Católica el hecho de atraer a la unidad a ciertos grupos heréticos cuyo fin no fue otro que fomentar un cisma dentro de la Iglesia, donde quedo la tan deseada unión? El sueño quimérico se volvió una horrible pesadilla.

 

                                             PATRIARCA SERGIO DE CONSTANTINOPLA
 
 
Ante los avances arrolladores de los Persas, el Emperador Heraclio, que acababa de tomar el trono, se encontraba desmoralizado ante una situación que se agravaba, por el hecho de que los herejes monofisitas de Egipto habían secundado la acción de los judíos, (No es nuestra intención formar una opinión anti semita sino citar los pasajes históricos donde se demuestra la acción socabadora de los judíos. Nadie ignora que la misma táctica se uso en España con la invasión de los sarracenos) facilitando en diversas formas, los triunfos de los invasores Persas. Entone surgió el Patriarca Sergio de Constantinopla, (Lobo con piel de oveja o salteador más que pastor) como el hombre que trabajó incansablemente por inyectar ánimo al desmoralizado Emperador y empujarlo a realizar una acción eficaz, para defender al cristianísimo Imperio, conduciéndolo un día a una Iglesia, según refiere la tradición, donde hablándole en nombre de Dios, le exigió juramento de morir por la defensa de la cristiandad y del Imperio; operándose con ello un cambio en Heraclio, que inició inmediatamente una serie de campañas victoriosas, para reconquistar los Santos Lugares y recobrar de los Persas las vastas regiones que habían capturado. Pero al mismo tiempo, movido el combativo Patriarca, del celo por obtener la Unidad de los Cristianos, concibió la idea de que ésta solamente podía conseguirse mediante el Diálogo (palabra tan decantada en nuestros días, dialogo, dialogo, dialogo  y a que nos llevaron dicha táctica del enemigo? A la perdida de la Fraternidad San Pedro, a la Unión Pía San Juan Maria Vianey, a los del buen pastor y a la FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PIO X entre otras) (4) con los herejes y concesiones que se hicieran a éstos, mediante una fórmula de transacción llamada por él fórmula de conciliación, que parecía justificarse, ante el nuevo peligro de invasión musulmana que se gestaba en el sur. ESO DE CREER QUE LA VERDAD REVELADA, PUEDE SER OBJETO DE DIALOGOS, PARA REALIZAR CON ELLA TRANSACCIONES, como con cualquier asunto político, lejos de conseguir la unidad cristiana anhelada, ha traído siempre, por castigo de Dios, nuevas herejías y todo género de males, ya que la verdad revelada por Dios no puede ser modificada por los hombres, ni ser objeto de componendas. Dios ha castigado siempre estos gestos de debilidad o de oportunismo de algunos grandes jerarcas eclesiásticos, permitiendo que ocurran mayores conflictos a la Santa Iglesia, que aquellos que con esos diálogos y transacciones se querían liquidar, quizá para hacernos ver a todos que la Divina Revelación no puede ser objeto de componendas humanas.

4). Las fuentes históricas dicen: mediante cambio de impresiones, negociaciones y términos que equivalen al "Diálogo" actual, empleando nosotros este sinónimo, por ser más usado en nuestros tiempos.