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jueves, 13 de abril de 2017

LA PASION DEL SEÑOR SEGÚN SAN JUAN




CATENA AUREA (SANTO TOMAS DE AQUINO)

Volvió, pues, a entrar Pilotos en el Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondió Jesús: ¿Dices tú esto de tí mismo, o te lo han dicho otros de mí? Respondió Pilatos: ¿Soy acaso yo judío? Tu nación y los Pontífices te han puesto en mis manos: ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis ministros sin duda pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos, mas ahora mi reino no es de aquí. Entonces Pilatos le dijo: ¿Luego Rey eres tú? Respondió Jesús: Tu lo dices, yo soy Rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonia a la verdad: todo aquel que es de la verdad escucha mi voz. Pilatos le dice: ¿Qué cosa es verdad? (v. 33-38.)
(CRISÓSTOMO.) Queriendo Pilatos librar a Jesús del odio de los judíos, no dilato el juicio  por lo que dice: "Entro, pues, Pilato en el Pretorio y llamo a Jesús", etc. Aparte de esto, como tenía gran opinión de Jesús, se proponía apurar exquisitamente todas las cosas dejando a un lado el estrépito de los judíos. Y sigue: "y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
(ALCUINO.) Con estas palabras manifestó Pilatos que los judíos le acusaban del crimen de que se proclamaba Rey de los judíos.
(CRISÓSTOMO.) Esto lo había oído Pilatos de muchos; y porque ninguna otra cosa tenían que decir, a fin de evitar largas investigaciones, quiso traer a discusión lo que comúnmente se decía. Sigue: Responde Jesús: ¿Dices esto por tí mismo, o te lo han dicho otros?
 (TEÓFILO.) Insinúa Jesús con estas palabras que Pilatos es un juez parcial, como si dijera: Si dices esto por ti mismo, manifiesta las señales de mi rebelión; pero si lo oíste a otros, abre una indagación en regla.
(SAN AGUSTÍN.) Sabía el Señor el sentido con que preguntaba y lo que se le respondería; pero Él hizo esta pregunta al procónsul, no para saber, sino para que constase lo que quiso que se supiese.
(CRISÓSTOMO.) No preguntó, pues, como ignorante, sino queriendo que los judíos fuesen condenados por boca del mismo Pilatos. "Respondió Pilatos: ¿Acaso yo soy judío?  
(SAN AGUSTÍN) Hizo desaparecer la sospecha de que se le pudiese imputar que hablaba por sí mismo, haciendo ver que lo había oído de los judíos; por lo que sigue: "Tu nación y tus Pontífices te han entregado en mis manos" Y después, preguntando: ¿Qué has Hecho? da a entender suficientemente cuál era el crimen que se le imputaba, como si dijera: Si niegas que eres Rey, ¿qué has hecho para que te entregaran en mis manos como si no se admirara de que fuese entregado al juez para ser castigado porque se llamase Rey.
(CRISÓSTOMO.) Tranquiliza, pues, a Pilatos sobre que no existe ningún peligro, y quiere manifestarle que no es sólo hombre, sino también Dios e Hijo de Dios, y hace desaparecer la sospecha de tiranía que había aterrado a Pilatos; y sigue: "Respondió Jesús: mi reino no es de este mundo", etc,
(SAN AGUSTÍN.) Esto es lo que nuestro buen Maestro nos quiso demostrar; pero antes quiso hacemos ver la vana opinión que los hombres tenían de su reino, tanto los gentiles como los judíos, a quienes Pila tos la había oído, como si hubiese cometido un crimen digno de muerte por haber supuesto un reino que ellos creían ilegítimo o   bien, como aquellos que están en posesión del poder acostumbran envidiar a los que han de sucederles, los romanos y los judíos quedan precaver que este nuevo poder les fuese contrario. Porque si a la pregunta de Pilatos hubiese contestado en seguida, habría parecido que su respuesta se dirigía sólo contra la falsa opinión de los gentiles, y no a la de los judíos; pero después de la respuesta de Pilatos, la respuesta de Jesús se dirige a los gentiles y a los judíos, como si dijera: Judíos y gentiles, oíd no impido vuestra dominación en este mundo. ¡Qué más queréis? Creyendo, venid al reino que no es de este mundo.
¿Cuál es, pues, su reino sino el de los que creen en Él, a quienes dice no sois de este mundo, aunque quiera que estéis en este mundo?  Por lo que no dice: Mi reino no está en este mundo, sino "no es de este mundo".
Es, pues, de este mundo todo lo que en la humanidad, si bien creado por Dios, fue generado de la raza viciada de Adán: fue, pues, hecho un reino, no ya de este mundo, de todo aquello que fue regenerado en Cristo. Así, pues, Dios nos sacó del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Rijo de su amor.
(CRISÓSTOMO.) O dice en esto que no tiene aquí un reino como el de los reyes de la tierra, porque su poder viene del cielo, y no es humano, sino mucho más esclarecido y sigue: "Si mi reino fuera de este mundo", etc. Pone de manifiesto la imbecilidad del reino de este mundo que toma su fuerza de sus ministros, cuando el reinado de Dios no necesita a nadie y se basta a sí mismo.
(SAN AGUSTÍN.) Habiendo probado que su reino no es de este mundo, añadió: "Ahora, pues, mi reino no es de aquí"; no dice: No está aquí, porque aquí está su reino hasta el fin de los tiempos, conteniendo dentro de sí la mala yerba mezclada con el trigo hasta la siega; pero, sin embargo, no es de aquí, sino que peregrina en este mundo. (TEÓFlLO.) O bien no dice: No está aquí, sino "no es de aquí"; pues reina en el mundo y ejerce su providencia disponiendo de las cosas según su voluntad: su reino no tiene su fundamento encausas inferiores, sino en los cielos, antes de los siglos, (CRISÓSTOMO.) Tomando de aquí motivo, los herejes dicen que es ajeno a la constitución del mundo. Pero aunque dice "Mi reino no es de aquí no priva al mundo de su providencia y de su gobierno, sino que quiere demostrar solamente que su reino no es humano ni perecedero.
"Pilatos le dice: ¡Luego tú eres Rey! Jesús responde: Tú lo dices", etc.
(SAN AGUSTÍN)) No porque temiera declararse Rey, sino porque había de modo que ni se negó Rey, ni confeso ser tal Rey que se creyera que su reino era de este mundo. Las palabras: "Tú lo dices" quieren decir: Como hombre carnal hablas correctamente. En seguida añadió: "Yo he nacido para esto". La sílaba de este pronombre debe pronunciarse de tal manera que no pueda entenderse en este sentido: Yo he nacido en tal condición, sino en este otro: "Para esto he nacido", recordando aquella expresión "A esto vine al mundo",
por la que manifestó claramente que se refería a su nacimiento, por el que encarnado vino al mundo no a aquel sin principio por el cual era Dios.
(TEÓFILO.) O de otro modo: Preguntado por Pilatos si era Rey, respondió el Señor: ¡"Yo para eso he nacido" i es decir: Yo he nacido para ser Rey; pues por lo mismo que he sido engendrado por un Rey, afirmo que yo también soy Rey.
(CRISÓSTOMO.) Si, pues, ha nacido Rey, no hay más que recibirle, "A esto (dijo) he venido, para dar testimonio a. la verdad"; esto es, para persuadir a todos esto mismo. Y es de notar que hizo brillar su humildad cuando sufría en silencio que los que le llevaban dijesen: verdad, quién habrá que no sea de la verdad. Pero no todos han recibido de la verdad la gracia de obedecer a la verdad; porque si dijo "Todo el que pertenece a la verdad oye mi voz", podrá creerse que se llama venido de la verdad el que obedece a la verdad; pero no dice esto, sino "Todo el que es de la verdad oye mi voz".
Oye, ciertamente; pero él no es de la verdad porque oye su voz, sino que oye porque es de la verdad, pues este don le ha sido dado por la verdad.
(CRISÓSTOMO.) Con estas, palabras le atrae y le persuade a que se haga de los discípulos de la verdad; con estas breves palabras de tal modo le cautivo, que preguntó: ¿Qué es verdad?
(TEÓFILO) Pues casi había desaparecido de entre los hombres y era desconocida de todos los incrédulos.
y cuando esto hubo dicho, salió otra vez a los judíos y les dijo:

Yo no hallo en él ninguna causa. Costumbre tenéis vosotros que os suelte uno en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? Entonces volvieron a gritar todos, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era un ladrón. (v. 39-40.)


(SAN AGUSTÍN.) Cuando dijo Pilatos dijo: "¿qué es la verdad? creo que le vino a la memoria en seguida la costumbre que tenían los judíos de dar la libertad a un preso en la Pascua; y así, no esperó que Jesús le respondiera, para no perder tiempo, cuando recordó la costumbre- de soltar uno en la Pascua, lo que verdaderamente deseo, como lo manifiesta esto que dijo: "y cuando esto hubo dicho, salió otra vez", etc.