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viernes, 14 de abril de 2017

LA PASIÓN SEGÚN SAN JUAN



CATENA AUREA (SANTO TOMAS DE AQUINO)

CRUSICCIÓN DE JESÚS

y tomaron a Jesús y le sacaron fuera. Y llevando la cruz a cuestas, salió para aquel lugar que se llama Calvario, y en hebreo Gólgota; y allí le crucificaron, y con Él a otros dos, de una parte y otra, y a Jesús en medio. (v. 17-18.)

(GLOSA.) Por orden del Presidente, los soldados se apoderaron de Cristo para crucificarle. Sigue: "Cogieron, pues, a Jesús, y le sacaron fuera".
(SAN AGUSTIN.) Puede esto referirse a los alguaciles del procónsul; pues después se dice más claramente:
"Después que los soldados le crucificaron". El Evangelista atribuye con razón a los judíos todo lo ocurrido, pues ellos fueron los que arrancaron a Pilatos la condenación.
(CRISÓSTOMO.) Como para ellos era la cruz objeto de ignominia, no consentían ni aun el tocaría, y la cargaron sobre Jesús como reo; y sigue: "y llevando la cruz a cuestas", etcétera. Así sucedió con el que le prefiguró, porque Isaac cargó sobre sí la leña, pero entonces no se llegó más que hasta lo que quiso demostrar la voluntad del Padre; pero ahora tuvo cumplido efecto, pues era la realidad.
(TEÓFILO_) .Así como entonces fue Isaac libertado, y sacrificado el cordero, así en esta ocasión, quedando impasible la naturaleza divina, es sacrificada la humanidad representada por el cordero, como errante hijo de Adán. Pero, cómo otro Evangelista dice que obligaron a Simón a llevar la cruz.
(SAN AGUSTÍN_) Ambas cosas son verdad; en primer lugar, lo que dice San Juan; y en segundo, lo que dicen los otros tres evangelistas; de lo que se deduce que el mismo Jesús llevaba la cruz al salir para el lugar citado.
(SAN AGUSTÍN.) ¡Grande espectáculo y para los ojos de la impiedad grande escarnio! Pero a los de la piedad grande misterio. Ríe la impiedad, viendo al rey llevar por cetro la cruz de su suplicio; ve la piedad al rey llevando a cuestas la cruz en que ha de ser clavado; cruz que había de fijarse hasta en la frente de los reyes; cruz objeto de desprecio para los impíos, y en la que habían de gloriarse los corazones de los Santos. Llevándola sobre sus hombros, la sublimaba como antorcha que ardía sobre el candelabro, y no había de ocultarse bajo el celemín.
(CRIOOSTOMO.) Como los vencedores, así llevaba sobre sus hombros la insignia de su triunfo.
Pretenden algunos que Adán murió y fue sepultado en el mismo lugar que llamaban Calvario, a fin de que, en el mismo sitio donde triunfó la muerte, levantara Jesús el trofeo de su victoria,
(SAN JERÓNIMO.) Apreciable interpretación y agradable al oído del pueblo; pero no es verdadera: fuera de la ciudad y de sus puertas, había lugares en donde se decapitaba a los reos, y tomaron el nombre De calvario del de decapitado. Adán fue sepultado junto a Hebrón y Asbee, según se lee en el libro de Jesús, hijo de Nave.
(CRISÓSTOMO.) Le crucificaron con dos ladrones: y sigue: "y con él otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio". Con  esto se cumplió la profecía; "Fue contado entre los malvados".  Hacían servir a la verdad los mismos ultrajes que le inferían. El demonio quería cubrir de tinieblas lo que pasaba, pero no pudo  porque los milagros que ocurrieron entonces, a nadie pudieron atribuirse sino solo a Jesús, y todos los artificios del diablo fueron inútiles para oscurecer la gloría de Jesús, pues la esclarecieron no poco; porque convertir en la cruz al ladrón y llevarle al Paraíso, no fue menos que desgajar las rocas.
(SAN AGUSTÍN.) Si bien lo consideras, fue la misma cruz un tribunal, en el que sentado el juez, fue absuelto el ladrón que creyó y condenado el que le injurió j y esto significaba lo "que sucederá con los vivos y los muertos: unos a la derecha y otros a la izquierda.


Y Pilatos escribió también un titulo, y lo puso sobre la cruz. Y lo escrito era: Jesús Nazareno, Rey de los judíos. Y muchos de los judíos leyeron este título, porque estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Y decían a Pilatos los Pontífices de los judíos: no escribas rey de los judíos, sino que Él dijo: soy rey de los judíos. Respondió Pilatos: Lo que he escrito, he escrito”


(CRISÓSTOMO.) Así como se escribe sobre los trofeos el nombre el nombre que alcanzo la victoria, así puso Pilatos el título sobre la cruz de Jesucristo. Por eso dice: “Y escribió Pila tos un título", etc., constituyéndose Pilatos como apologista de Cristo, separando su cansa de la de los ladrones, y vengando la manifiesta malicia de los judíos insurrectos contra su rey, escribió. "Había, pues, escrito: Jesús Nazareno, rey de los judíos".
(BEDA.) Esto demuestra que desde entonces su reino se engrandecía, lejos de desaparecer como ellos pensaban.
(SAN AGUSTÍN.) ¿Pero es que Jesucristo tan solo es rey de los judíos, o lo es también de los gentiles Ciertamente también de los gentiles, pues había dicho: "Yo he sido constituido por Dios, Rey sobre el monte santo de Sion", añadiendo después: "Pídeme a mí, y te daré en herencia las naciones". Queremos penetrar en este título un gran misterio; porque en verdad, el olivo del desierto ha sido injertado con la suavidad de la oliva, sin que el olivo haya participado de la savia del oleastro. Cristo, pues, Rey de los judíos, establece la circuncisión, no de la carne, sino del corazón; no de la letra, sino del espíritu. Sigue: "Muchos de los judíos leyeron este título, porque estaba cerca de la ciudad el lugar", etc.
(CRISÓSTOMO.) Creíble es que con motivo de la festividad acudirían muchos gentiles, juntamente con los judíos; y para que nadie lo ignorara, no escribió el titulo en una lengua, sino en tres, y por eso añade: "y estaba escrito en hebreo, en griego y en latín".
(SAN AGUSTIN.) Estas tres lenguas eran las que predominaban: la hebrea, por la ley judaica; la griega, por la sabiduría de aquella nación, y la latina, por la dominación romana en casi todo el mundo.
(TEÓFILO.) También significa esta inscripción, en tres lenguas, que Cristo es el Señor de tres ciencias: la práctica, la física y la teológica; pues por la inscripción latina está figurada la ciencia práctica, por cuanto el imperio romano era poderosísimo y conquistador, la inscripción griega representa la sabiduría en las ciencias especulativas; y, por fin, la hebrea, supone el conocimiento de las cosas divinas: No escribas Rey de los judío, sino que Él dijo: Yo soy el rey de los judíos". En verdad, esta inscripción enunciaba un hecho y la opinión común, y si se le añadía " El ha dicho", venía a ser la demostración de una ambición necia y criminal. Pero Pilatos insistió en su primer pensamiento, y por eso respondió: ''Lo que escribí, escribí".
(SAN AGUSTIN.) ¡Oh inefable poder de Dios, aun en los corazones de los que no le conocen! Esto no puede llamarse sino una voz secreta que silenciosamente resonaba en el alma de Pilatos, repitiendo lo que tanto tiempo antes estaba escrito en los salmos: "No alteres el titulo de la inscripción". Pero, ¿qué decís, insensatos Pontífices? ¿Acaso no es esto una prueba de la verdad, que Jesús diga: Yo soy el rey de los judíos? Y ¿Si no puede corregirse lo que Pilatos ha dicho, podrá alterarse lo que dijo la verdad? Si Pilatos ha escrito lo que ha escrito, es porque el Señor ha dicho lo que ha dicho.


Los soldados, después de haber crucificado a Jesús, tomaron sus vestiduras (haciendo cuatro partes, una parte para cada soldado) y la túnica. Mas la túnica no tenía costura, sino que era toda tejida desde arriba. Y dijeron unos a otros: N o la partamos, mas echemos suertes sobre ella, cuya será; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron mis vestido« entre sí y echaron suertes sobre mi vestidura.
(v. 23-24.)

(SAN AGUSTIN.) Por sentencia de Pilatos, los soldados que estaban a sus órdenes crucificaron a Jesús. Así dice; "Los soldados, pues, le crucificaron", cte. Los demás Evangelistas hablan poco sobre la distribución y sorteo de los vestidos, pero éste lo dice muy claramente de este modo; "Hicieron cuatro partes", etc. De aquí resulta que fueron cuatro los soldados que obedecieron la orden de Pilatos, crucificando al Salvador. Sigue: "y después tomaron la túnica", esto es, no echaron suertes sobre lo demás, y lo repartieron; pero la túnica no la dividieron,  y sigue diciendo: "La tu nica era inconsútil", esto es, toda de una pieza.
(CRISÓSTOMO.) El Evangelista hace la historia de esta túnica. En Palestina era costumbre construir este traje con dos pedazos de tela cosidos, y San Juan nos da a entender que así era la túnica de Jesús, indicando la pobreza de su vestido.
(TEÓFILO.) Dicen otros, que en la Palestina no se tejen las telas del mismo modo que entre nosotros, dejando el estambre a la vista superior, y el tejido en la inferior, para que vuelto se vea el tejido, sino que lo hacían al contrario.
(SAN AGUSTÍN.) El Evangelista dice por qué echaron suertes sobre ella: Dijeron unos a otros: "No la partamos", etc. Se ve que los demás vestidos los repartieron por partes iguales sin necesidad de sortearlos; pero como la túnica no podía repartirse sin que se cortara sin provecho, por eso vinieron en sortearla. Esta narración del Evangelista, consta justificada por testimonio de los profetas.
Por esto dice: "Para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre ellos mis vestidos", etc.
(CRISÓSTOMO.) Observa la exactitud de la Escritura; pues el Profeta no solo expresó lo que fue repartido, sino que también lo que no lo fue; porque si bien dividieron los vestidos, echaron suertes sobre la túnica, que no quisieron dividir.
(SAN AGUSTÍN.) Según San Mateo, repartieron sus vestidos, sorteándolos, queriendo dar a entender, que si bien los demás vestidos fueron repartidos, la túnica fue sorteada; y así es como dice San Lucas: "Dividiéndose sus vestidos, echaron suertes". Habiéndolos, pues, dividido, llegaron a la túnica, de la cual hicieron sorteo, usando de la palabra suertes en plural, en igual del singular; también San Marcos presenta alguna diferencia, diciendo: "Los soldados echaron suertes sobre lo que a cada uno tocaría, como  refiriéndose a todos los vestidos y no sólo sobre la túnica, pero esta brevedad con que habla, engendra: oscuridad. Así, pues, se ha" dicho: "Echando suertes' sobre los vestidos", como si se dijese sorteándolos para dividirlos. Cuando dice: "Que es lo que tocaría a cada uno", parece que se refiera, no sólo a la túnica, sino que también a todo lo demás, para saber quién se quedaría con la túnica que era indivisible. Esta división de los vestidos de nuestro Señor Jesucristo, en cuatro partes, figuraba a la Iglesia extendida por las cuatro partes del mundo. Pero la túnica es la figura de la unidad de las cuatro partes, por el vínculo de la caridad.
Pero si la caridad lleva más elevado vuelo, y es superior a la ciencia, y se sobrepone a todo precepto, según lo dé San Pablo a los Colosenses: "Sobre todo esto, tened caridad", con razón el vestido que la simboliza debe ser tejido de una sola pieza; y añadió el Evangelista: "Toda ella", porque nadie debe ser extraño a la caridad del todo, que se llama Iglesia católica. Es inconsútil (sin costuras), para que nunca se desuna, y tiende a la unidad, porque a todos reúne en un centro. En la suerte se ve la figura de la gracia de Dios, pues no la deciden los méritos de cada uno, sino el secreto juicio de Dios.
(CRISÓSTOMO) Dicen algunos que la túnica sin costuras, tejida de una sola pieza de arriba abajo, es la alegoría de la humanidad del crucificado enlazada con la divinidad. Cristo concebido por el Espíritu Santo y el poder del Altísimo en la Virgen, siendo, por tanto, indivisible él cuerpo de Cristo; pues aunque a cada uno sea dado para que santifique a la vez su cuerpo y su alma, permanece, sin embargo, entero en todos. Y así como el mundo visible se compone de cuatro elementos, puede tomarse por vestidura de Cristo este mundo visible que los, demonios se reparten entre ellos cuantas veces entregan a la muerte al Verbo de Dios que habita en nosotros, consiguiendo dividimos por las falacias de este mundo.
(SAN AGUSTIN.) Ni se diga que estas cosas nada significan, porque son obra de los malos. ¿Pero qué diremos, de la misma cruz, hecha igualmente por los impíos 7 Y, sin embargo, ella significa, perfectamente, como dice el Ap6stol, cuál sea su latitud, su longitud, su altura. y su profundidad: su latitud, respecto del madero trasversal, sobre el que se extienden las manos, significa las buenas obras lela más extensa caridad; la longitud de la cruz, desde el madero trasversal "hasta la tierra; significa. la perseverancia en la duración del tiempo; la altura de la cruz, desde el leño trasversal hasta arriba, significa el supremo fin a que deben dirigirse todas nuestras obras; y la profundidad de aquella parte que se oculta en la tierra significa el abismo de la gracia de Dios, de donde proceden todas nuestras buenas obras, que aparecen
y se levantan hasta Dios. Pero aun cuando la cruz de Cristo no signifique más que aquello que dice el Apóstol a los de Galacia "Los que son de Cristo, crucificaron su carne con sus pasiones y sus concupiscencia  ¡Cuán grande bien es! Finalmente; ¿cuál es la enseñanza de Cristo, sino la cruz de Cristo? Éste es el signo que los creyentes trazan en su frente, bien sea como el agua regeneradora del bautismo, o con el óleo santo del crisma o con el alimento del sacrificio, y sin el cual nada se perfecciona.