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sábado, 4 de marzo de 2017

Monseñor Lefevbre y la sede Romana





 PARA QUE LA DISPUTA NO, SE VUELVA DISCORDIA

(Por el Rev. P. Juan Carlos Ceriani)

Publicado originalmente por: Ediciones Iesus Christus, Suplemento Especial no.8, Noviembre-Diciembre de 1989)

*Posición inalterada de Monseñor Lefevbre durante 20 años.
*Dificultades que entraña la opinión sedevacantista.


Breve introducción:
Nunca pensé hablar sobre el sedevacantismo porque no corresponde en absoluto al plan divino de la salvación del alma sino todo lo contrario entorpece, obsesiona y fanatiza a quienes han caído en sus sofismas, en un tiempo, sobre todo en mi juventud, pertenecí a aquellos que opinaban así, pero luego me convencí, tan solo con el sentido común, que esa posición me calentaba la cabeza, me confundía y desanimaba, por desgracia perdí varios amigos por ello.
Una vez ingresado al seminario de los de Mons. Lefebvre y a la luz del Magisterio de la Iglesia y la Teología Sagrada me di cuenta que mi sentido común no me había fallado no por ello me considero conciliar TODO LO CONTRARIO fui uno de los que NUNCA aceptaron los arreglos con la Roma hereje y preferí salir de la Congregación a traicionar al fundador quien fue para mí ese Padre espiritual que nunca tuve.
Mucho se ha dicho de cómo pienso, quizá haya algunos que digan “es sedevacantista” y otros “es modernista o “liberal”. Una vez pregunte a uno de mis entonces compañeros (1987)  lo siguiente: “También es liberal aquel que toda su infancia y adolescencia solamente vivió en contacto con la naturaleza lejos de los medios de comunicación de su tiempo”? dicha pregunta se formulo porque él había dicho antes que,  “todos los que nacimos en estos siglos precedentes a la revolución francesa éramos en cierta manera liberales” hasta ahora no recibí respuesta. Por favor no se puede generalizar al decir esto sin dejarle alternativa a Dios Nuestro Señor, ni tampoco pueden afirmar que todos los padres que han salido de la Fraternidad sean sedevacantistas es absurda esta forma de pensar y lo peor lo afirman como si tuvieran argumentos sólidos sin dejar un resquicio a la duda, tal actitud es una verdadera IMPRUDENCIA.
Admito la gravedad de la situación actual de la Iglesia, no es de las peores sino la peor, pero nada me autoriza a adelantarme a los acontecimientos actuales y DECRETAR como si tuviera el derecho absoluto para determinar quien es o no es Papa no soy Dios ni quiero jugar a ser dios quien lo sabe todo y nada le está oculto. Solo Él tiene TODA LA AUTORIDAD para determinar una cosa o la otra a nosotros solo nos queda sujetar nuestra voluntad a la suya. ¿Cuándo determinara ÉL INTERVENIR?  No lo sé, pero si se que ÉL NO QUIERE QUE HAGAMOS JUICIOS A PRIORI sobre este tema ni que tomemos, en base a esos juicios, posiciones que, a la larga afectaran la salvación de nuestra alma. Y, como dice San Ignacio, lo importante en esta vida es salvar el alma y nada más, salvada ella está todo salvado, perdida ella está todo perdido” ¡Cuánto nos cuesta someter nuestra voluntad a la voluntad divina! Dice Nuestro Señor: “No juzguéis para que no seáis juzgados” quienes suelen hacerlo con frecuencia sobre este tema por favor déjennos el beneficio de la DUDA es un derecho de todo católico ante una situación tan anormal como la actual, pero no se nos tache irremisiblemente de ser MODERNISTAS por disentir en su forma de pensar ni tampoco se nos diga que somos SEDEVACANTISTAS tan solo porque no hemos ido tras la Roma modernista, dejemos ese maldito apriorismo.
En cuanto a los que decidieron unirse a la herejía modernista no hacen falta argumentos para ver el error tan grande que han cometido, pero para quienes han tomado el opositum per diametrum tengo varias objeciones:
1._ Porque fue excluida la bula de Pablo IV del Magisterio de la Iglesia y porque no aparecen los escritos de San Roberto Belarmino en dicho Magisterio?
2._ ¿Cuáles fueron las razones que San Pío X, tuvo para excluir del Magisterio la tan mencionada Bula?
3._ ¿Por qué una questio disputata tiene que convertirse en un DOGMA sine qua non? ¿No es imponer una voluntad a los demás he ir contra la Voluntad divina cuyos designios no los conocemos? Tal actitud es temeraria y sospechosa de cisma.
Por ahora basta con estos tres puntos aunque haya mas, dejémosle la palabra al Rev. Padre Ceriani sobre este tema sedevacantista a quien le pido disculpas por utilizar su escrito, pero no encontré otro mejor.
                                               Rev. P. Arturo Vargas Meza.

Hoy en día se ha extendido en algunos círculos católicos preocupados por el colapso posconciliar la opinión de que, a causa de los errores de los últimos papas, desde Juan XXIII al actual, la Sede Romana estaría vacante por herejía de sus ocupantes, o bien que la elección de éstos habría sido inválida. Esta opinión reconoce infinidad de matices que no es posible distinguir aquí, pero de un modo general se la conoce como sedevacantismo.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X no sostiene tal opinión. Es más, desaprueba que sus sacerdotes prediquen en tal sentido. Algunos fieles, no obstante, se inclinan por esta corriente de pensamiento y en algunos casos han actuado de un modo conflictivo. Tampoco han faltado sacerdotes que, llevados por estas ideas, dejaron nuestra obra.
Tenemos la impresión de que muchos de los que son arrastrados por esta opinión adhieren a ella de un modo imprudente, como una manera particular de expresar el sentimiento común de oposición a la corriente modernista que impera en Roma, pero sin fundamentos suficientes, sobre la base de conclusiones no debidamente justificadas en bases teológicas sólidas. Para algunos espíritus la idea es atractiva, sugerente, parece solucionarles muchas cosas. Para otros un punto en el que atrincherarse ante una visión casi desesperanzada de la tremenda realidad de la Iglesia de hoy. Para la mayoría de los fieles, en cambio, algo imposible de desentrañar cuando no ajeno a sus preocupaciones. Sin embargo, más allá de estos matices, el problema está planteado y puede ser fuente de una legítima inquietud espiritual e intelectual.
Porque es un tema muy complejo, indescifrable para muchos y ajeno a la mayoría, la Fraternidad ha sido prudente en el debate público de esta opinión. Hoy por hoy creemos conveniente publicar este trabajo del R.P. Juan Carlos Ceriani en el cual ensaya una sistematización de las dificultades que implica la hipótesis sedevacantista en sus principales matices, aunque no trata de todos ellos. Lo damos a publicidad porque quienes se sienten legítimamente preocupados tienen el derecho a estar informados, y además porque -confundiendo prudencia con timidez- se nos ha acusado de ocultar el tema, o de no tener argumentación sólida al respecto. Es el momento de aventar esa confusión.
Este trabajo es un ensayo y como tal sujeto a controversia. Se lo podrá objetar o aprobar, pero en ninguno de estos casos ignorar; si se lo desea rebatir, lo menos que puede pedirse al posible objetor es que recorra las mismas fuentes que ha transitado el autor, en una tarea investigativa verdaderamente encomiable. De su lectura en más, creemos, muchos de los que han sido fascinados por la idea del sedevacantismo reflexionarán sobre las dificultades que entraña sostener responsablemente tal opinión y quizás de este modo lleguen a advertir que la polémica al respecto debe ser muy prudente, franca y alejada de todo espíritu sectario Una disputa (contradicción de pensamientos) signada por el espíritu de apertura intelectual, de búsqueda de la verdad y nunca basada en o fuente de discordia (contradicción de sentimientos).
Los fieles que deseen consultar a los sacerdotes respecto a este tema tienen, como siempre, entera libertad de expresarse francamente. Todos los amigos de la Fraternidad saben -y siempre ha sabido- cuál es la posición oficial y cuál ha sido desde un comienzo. Nadie los ha engañado ni les ha ocultado nada. Nadie ha pretendido forzar sus conciencias, (como se h a oído susurrar). Simplemente se les ha advertido del daño que tales ideas pueden causar si son repetidas sin fundamentos o debatidas fuera de un marco mínimo exigible de seriedad. Es el momento de seguirlas recomendaciones de Monseñor Lefebvre al respecto manteniendo, aun en la diversidad de opiniones, un espíritu unánime de prudencia, caridad y concordia, es decir, obrar como siempre ha obrado la Iglesia en estos casos de cuestiones disputadas. Si la disputa nos lleva a la discordia, es porque detrás de ella hay un mal espíritu que debemos detectar y rechazar.
Por lo demás, es conveniente que cada uno guarde su lugar. Demasiados periti conciliares entusiasmados por sus ideas personales han sido causa, en buena medida, del desastre conciliar. No repitamos una versión sui generis de aquella lamentable experiencia. Nadie debe arrogarse el oficio de teólogo si no ha sido llamado a él y confirmado como doctor por la Iglesia; y quienes se consideran llamados, deben ser capaces de sostener con el rigor de la ciencia aquello que afirman, no meramente murmurarlo.
Para algunos lectores el tema será novedoso. De su lectura sacarán provecho porque revisarán o reafirmarán muchos conceptos, y podrán comprobar con cuanta libertad la Iglesia a tratado estos temas en todos los tiempos, a la vez que con cuánta prudencia y erudición por parte de los teólogos. Les será de gran utilidad porque una fe ilustrada es mucho más eficiente en la lucha doctrinal que sostenemos.
Esperamos de parte de todos la misma franqueza y honestidad intelectual.
N. B. En este momento por desgracia la Fraternidad tampoco ha guardado la debido prudencia en su trato con la herejía modernista y, por lo visto, a aceptado convivir con ella. La introducción a este estudio fue hecha estando en vida Mons. Lefebvre, pero ahora el espíritu de la actual Fraternidad se está convirtiendo en sectario, si es que ya lo es.

Continuara…