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jueves, 23 de marzo de 2017

ESCRITOS SUELTOS DEL LIC. ANACLETO GONZALEZ FLORES


JUDAS


Judas se ahorcó; pero dejó una numerosa descendencia.

Judas puede reconocer entre sus descendientes a los herejes, a los apóstatas, a los que después de haber aprendido bajo la mirada de una madre o de un maestro cristiano, la doctrina del Salvador, le han hecho traición y se han atrevido a hacerle la guerra.

Sin embargo, no solamente aparece Judas entre los herejes, los apóstatas y los perseguidores; por desgracia aparece también entre los mismos católicos en muy distintas formas.

Porque se parecen mucho a Judas, los católicos que todos los días saben que los niños y los jóvenes están siendo apuñaleados, descristianizados en los establecimientos laicos; y sin embargo, después de haberle dado a Jesús un beso dentro del templo, entregan el alma de sus hijos en las manos del maestro laico, para que Cristo padezca nuevamente los salivazos y los tormentos de sus verdugos.



Se parecen mucho a Judas, los católicos que saben que el periódico católico no tiene más medios de vida que se le pague puntualmente y a pesar de esto o no le pagan nunca o le pagan tarde, de manera que cuando pagan ya sobrevino la muerte.

Y estos católicos se parecen a Judas, porque entregan a Cristo indefenso y desnudo en plena vía pública, después de matar a los periódicos que le defienden en la mitad de la calle.

Se parecen a Judas los católicos que se han comprometido a pertenecer a una agrupación destinada a la defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia y después de contraer tal compromiso, de desempeñar tal o cual cargo o de hacer tal o cual trabajo, se echan en brazos de la pereza.

Y se parecen a Judas, porque ellos saben que sin un esfuerzo serio de organización y de trabajo y de propaganda, Cristo seguirá siendo abofeteado fuera del hogar y del templo y entregado en manos de los sayones por los mismos que lo abandonan.

Se parecen a Judas los católicos que no hacen ni han hecho otra cosa durante toda su vida, que criticar acerbamente a los que trabajan, porque contribuyen que Cristo quede a merced de los soldados que lo persiguen.

Son iguales a Judas los católicos que todos los días pagan puntualmente la prensa impía y la compran, porque con su dinero están dando clavos y flagelos para que martiricen a Cristo.

Se parecen a Judas los católicos que saben que tales o cuales individuos se dedican especialmente a perseguir a Dios y a su Iglesia y sin embargo los protegen para que prospere su negocio y para que vivan en buena situación.

Judas se ahorcó. Hizo bien. La tierra no lo hubiera soportado.

Todos los que forman su descendencia sea porque son como él o porque se parecen mucho a él, como un hijo se parece a su padre, deben pensar en hacer algo.

No les aconsejamos que se ahorquen, porque el suicidio es una infamia.

Les aconsejamos que hagan un examen de conciencia y que dejen de ser Judas.