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martes, 31 de enero de 2017

Crisis en la FSSPX

¿NO PASA NADA?


(vean en el final del texto la opinion de Mons. Lefebvre)

"En este momento estamos trabajando en la mejora de algunos aspectos de la figura canónica, que será la prelatura personal". El arzobispo Guido Pozzo, secretario de la Comisión " Ecclesia Dei ", a cargo del diálogo con la Sociedad de San Pío X, también confirma a Vatican Insider que la etapa de plena comunión con los lefebvristas se acerca. La meta del acuerdo está a la vista, aunque será necesario cierto tiempo.

El superior de la Sociedad de San Pío X, el obispo Bernard Fellay participó, el 29 de enero de 2017, como invitado en la transmisión "Tierras de Misión" de TV Libertés. Durante la entrevista, Fellay confirmó que el acuerdo está en marcha y que para llegar a la solución canónica no se tendrá que esperar hasta que la situación en la Iglesia se haya vuelto "totalmente satisfactoria" a los ojos de la Fraternidad San Pío X, y que, además, en todos estos años nunca ha dejado de mencionar el nombre del Papa, y orar por él en la celebración de las misas. Fellay ha enmarcado la actitud de Francisco hacia la Fraternidad como parte de la atención a las "periferias" y explicó la importancia de poner fin a la separación con Roma.  

El acercamiento, después del mini-cisma causado por las cuatro ordenaciones episcopales ilegítimas celebradas por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988, comenzó en 2000, cuando los lefebvristas vinieron en peregrinación a Roma para el Jubileo. Juan Pablo II dio su consentimiento para el inicio de nuevas conversaciones. Los contactos se intensificaron con Benedicto XVI, incluso con el examen de las cuestiones doctrinales abiertas. El Papa Ratzinger había liberado, en primer lugar, el uso del misal preconciliar y luego levantó las excomuniones de los cuatro obispos de la Fraternidad. Con Francisco, además de la continuación de los contactos, se dio también el paso de autorizar a los sacerdotes lefebvristas para confesar no sólo válida sino también lícitamente a los fieles durante el Jubileo de la misericordia. Esta concesión luego se extendió sin límite de tiempo en la carta "Misericordia et mísera". 

En cuanto a los problemas doctrinales, lo esencial parece superado en vista al acuerdo. A los miembros de la Fraternidad de San Pío X les sería exigido lo que se necesita para ser católicos, a saber, la "Profesión de fe", la creencia en la validez de los sacramentos celebrados según el Novus Ordo (la liturgia resultante de la reforma postconciliar), la obediencia al Papa. Hubo un diálogo y un debate sobre la relación entre el Magisterio y la Tradición, mientras todavía siguen siendo objeto de profundización -e incluso de desacuerdos que podrían continuar- temas relacionados con el ecumenismo, la libertad religiosa y la relación Iglesia-mundo. 

En la entrevista televisiva de Fellay, además de recordar la concesión de Francisco relativa a los sacramentos de la reconciliación y la unción de los enfermos, también citó las ordenaciones sacerdotales de la Fraternidad, indicando que se llevan a cabo con el permiso de la Santa Sede y sin la necesidad del consentimiento del obispo local. El estado de cosas, precisa Pozzo, es más complejo y se remonta a una decisión tomada por Benedicto XVI y la Congregación para la Doctrina de la Fe hace unos años. “La Santa Sede - explica el secretario de Ecclesia Dei - permite y tolera las ordenaciones sacerdotales de la FSSPX previa comunicación de los nombres de los recién ordenados al obispo del lugar, considerándolas válidas pero ilícitas. Francisco ha concedido solamente la legitimidad de la administración de los sacramentos de la penitencia y la unción de los enfermos. Precisamente para que todos los demás actos sacramentales, además de válidos sean legítimos, es necesario llegar a una solución canónica que configure la Fraternidad". 


La ruta elegida para la solución canónica, por supuesto, es el de la prelatura personal, figura inédita introducida en el nuevo Código de Derecho Canónico de 1983, y que hasta ahora sólo se aplicaba al Opus Dei. Durante estos últimos años se han incrementado las voces de los que se oponen al acuerdo. Uno de los cuatro obispos a los que el Papa Ratzinger había quitado la excomunión, Richard Williamson, ha dejado la fraternidad fundando un grupo más extremista, y ha efectuado nuevas ordenaciones episcopales. La posición de Fellay parece bastante más en línea con la de su fundador, el Arzobispo Lefebvre, quien en 1988 había casi llegado a un acuerdo con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que fue cancelado a último momento.






Lo que realmente pensaba Mons. Lefebvre

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