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jueves, 13 de octubre de 2016

EL TERCER SECRETO AL DESCUBIERTO

Milagro del Sol del 13 de Octubre

El desfallecimiento y el castigo de los Pastores


En un segundo capítulo  demuestro que hay más: el tercer Secreto insiste seguramente sobre la pesada responsabilidad de las almas consagradas, de los sacerdotes, de los obispos y de los mismos Papas en esta crisis de la Fe sin precedente que ha atacado a la Iglesia desde hace veinticinco años. He dado varias pruebas de ello, varios indicios muy claros. Debo contentarme aquí con citar al P. Alonso:

"Es pues totalmente probable, escribe, que el texto del  tercer Secreto haga alusiones concretas a la crisis de la Fe  de la Iglesia y a la negligencia de tos mismos pastores." Habla  aún más, de "luchas internas en el seno de la misma Iglesia y de graves negligencias pastorales de la alta jerarquía", de  "deficiencias de la alta jerarquía de la Iglesia".



Esas afirmaciones tan graves, el P. Alonso no las ha escrito seguramente y publicado en 1976, y, de nuevo en 1981, algunas semanas antes de su muerte, sin haber maduramente pesado todo su alcance. Experto oficial de Fátima, habría adoptado, -después de diez años de trabajos y de numerosas conversaciones con Sor Lucía-, una posición tan atrevida, sobre un asunto tan ardiente, sin asegurarse al menos el acuerdo tácito de la vidente? La respuesta no deja duda alguna. Este anuncio de deficiencias de la Jerarquía, y de los mismos Papas, explica todo: el cuidado lacerante de los tres videntes esforzándose heroicamente de orar, de orar mucho y de sacrificarse sin cesar por el Santo Padre; los tres meses de insuperable agonía, que Sor Lucía debió afrontar antes de osar escribir ese texto; explica en fin por qué los Papas, desde el optimista Juan XXII I hasta Juan Pablo 11, han vacilado, tardado, y sin cesar dejado para más tarde su divulgación, buscando a toda costa mantenerlo oculto.

Padre Alonso


La hora del combate decisivo entre la Virgen y el demonio


En un tercer capítulo demuestro que Sor Lucía se ha hecho, sin duda, eco de un tema del tercer Secreto en algunas de sus palabras o de sus cartas, donde insiste sobre el desencadenamiento del demonio en nuestra época. Ya en 1957, confía al P. Fuentes:

“La Santísima, Virgen me ha dicho que el demonio está  a punto de librar una batalla decisiva con la Virgen. .. y como  él sabe lo que más ofende a Dios y lo que en poco tiempo  le hará ganar el mayor número de almas, hace todo para ganar  las almas consagradas a Dios, pues de esta manera, deja el  campo de las almas desamparado, y así, se apoderará de ellas  más fácilmente.” 



Pero es sobre todo en una serie de cartas de los años 1969-1970 - muy importantes y poco conocidas - cuando ella emplea expresiones sorprendentes para describir la crisis actual de la Iglesia. Y, notémoslo bien, bajo la pluma de un alma tan humilde, tan respetuosa de toda autoridad, esas expresiones tan fuertes son sin duda el eco de las palabras oídas de los mismos labios de la Virgen Inmaculada, en su último mensaje concerniente a la salvaguarda de la Fe y de la salvación de la Iglesia:

"Veo por vuestra carta, escribe a un sacerdote, que estáis  preocupado por la desorientación de nuestro tiempo. ¡Es de la inmoralidad y del orgullo". Es en la Iglesia misma, donde el demonio tiene a sus "secuaces" y sus "partidarios" que "van siempre adelante con una audacia intrépida". ¡En frente de ellos, hay tantos "miedosos" que no tienen el valor de comprometerse! y Sor Lucía no teme señalar que muchos  obispos son de ese número. Además, no se trata solamente de tibieza o de negligencias pastorales. Sor Lucía deja claramente entender, que es la Fe misma la 'que es atacada: ella habla de "falsas doctrinas", "desorientación diabólica", de "ceguera”. .. y entre los mismos "que tienen grandes responsabilidades" en la Iglesia. Ella lamenta que tantos Pastores "se dejan dominar por la ola diabólica que invade al mundo". ¿Se podría describir  mejor la crisis de la Iglesia que se ha abierto a un mundo... cuyo príncipe       es Satán?

Pero insiste Sor Lucía, "la Virgen sabía que debían venir esos tiempos de desorientación diabólica. Todas esas palabras de la vidente, y tantas otras que nosotros no podemos citar, se explican perfectamente y toman todo su relieve si, el 13 de julio de 1917, en su tercer Secreto, la Virgen ha precisamente anunciado esta "desorientación diabólica" que invadiría de pronto la Iglesia si no se obedecería a sus peticiones.




COROLARIO*

Quienes padecemos las consecuencias de esta severa crisis de la Iglesia, no podemos negar todo lo hasta aquí dicho. Comprobamos hoy más que nunca las palabras del P. Alonso y no podemos decir lo contrario, por desgracia, porque, a quien le son ocultas la crisis de FE que se vive en el seno de la Iglesia? ¿Las grandes confusiones que se han creado y traen mal a la gente? ¿Las horribles negligencias de los mismos prelados que conducen a una muy cierta desconfianza en la “jerarquía” de la actual Iglesia? ¿Los escándalos de las personas consagradas ya de orden moral, económico y social cuando se codean con las otras “religiones? Bien decía nuestra señora de la Salette sobre este tema:



“Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, por su mala vida, su irreverencia e impiedad en la celebración de los santos misterios, por el amor al dinero, a las honras y a los placeres, se transformarán en cloacas de impureza. Sí, los sacerdotes atraen la venganza, y la venganza se cierne sobre sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y de las personas consagradas a Dios que, por su infidelidad y mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y claman por venganza, y he aquí que la venganza está a sus puertas, pues no se encuentra más una persona que implore misericordia y perdón para el pueblo, no hay más almas generosas, no hay nadie más digno de ofrecer la Víctima Inmaculada al Padre Eterno a favor del mundo. “Los malos libros abundarán sobre la Tierra y los espíritus de las tinieblas difundirán por todas partes un relajamiento universal en todo lo que se refiere al servicio de Dios; ellos tendrán un enorme poder sobre la naturaleza; habrá iglesias para rendir culto a esos espíritus. Habrá personas que serán transportadas de un lugar a otro por esos malos espíritus, inclusive sacerdotes, porque no se habrán conducido por el buen espíritu del Evangelio, que es un espíritu de humildad, caridad y celo por la gloria de Dios. Se hará resucitar muertos y justos (es decir, dichos muertos tomarán la figura de almas justas que vivieron en la Tierra, para seducir más a los hombres; esos supuestos muertos resucitados, que no serán sino el demonio encarnado en esas figuras, predicarán otro evangelio contrario al del verdadero Jesucristo, negando la existencia del Cielo); o incluso almas de condenados. Todas esas almas aparecerán como unidas a sus cuerpos. En todos los lugares habrá prodigios extraordinarios, porque la verdadera Fe se apagó y una falsa luz ilumina al mundo. ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que entonces estarán ocupados únicamente en acumular riquezas, salvaguardar su autoridad y dominar con orgullo! “Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo objetivo, que consistirá en abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda suerte de vicios.

Las apariciones de Nuestra Señora de la Salette han sido también aprobadas por la Iglesia en su momento, pero como a las de Fátima, también estas han sido muy combatidas y silenciadas a tal grado que ya no se escucha hablar de ellas. Cierto son muy duras, pero son también irrefutables en la actualidad y, por desgracia, no se les tiene en cuenta. ¿Cuándo serán tomadas en cuenta, quien esto lee medítelo, dichos mensajes? ¿Cuándo la espada de Damocles, es decir, el castigo eterno nos sorprenda sin preparación para enfrentarlo? No hay peor tempestad que la “calma” que nos quieren hacer tragar a la fuerza. Hoy más que nunca la PAZ verdadera está muy lejos, hoy el azote de la providencia divina esta por asestar sus golpes terribles, golpes que nos recordaran el castigo divino en su crudeza más cruel y bárbara. No hay lenguaje humano que nos dé una explicación pálida de ese momento terrible, la lengua se seca no puede formular palabras, los ojos aterrorizados no darán crédito a lo que verán y nuestro cuerpo paralizado por el miedo no sabrá para donde moverse. No, no es fantasía o palabras de una mente calenturienta son palabras dichas por la madre del Verbo eterno que pide reparación por las graves injurias que a diario el género humano dirige a Dios con una osadía diabólica difícil de definir. NO PRETENDAMOS ATENUAR LO QUE DIOS NO PIENSA DISMINUIR DICHO CASTIGO, mejor preparémonos con la gracia divina para obtener de Dios misericordia para cuando ese castigo se cierna sobre la humanidad.


R.P. Arturo Vargas*