utfidelesinveniatur

viernes, 9 de septiembre de 2016

TRATADO DE LOS ANGELES - SANTO TOMAS DE AQUINO

DE LAS OPERACIONES DE LOS ANGELES
(q. 54, 55)

En el tratado De Dios uno las 26 primeras cuestiones de la primera parte de la SUMA TEOLÓGICA, estudió el Angélico Doctor la existencia, naturaleza y operaciones divinas, tres cosas que, como se ha dicho, "se deben conocer acerca de un objeto cualquiera, lógicamente ordenadas según las exigencias de la metafísica del ser y de la lógica del pensamiento" (p. 17 del vol. 1 de esta versión española de la B. A. C.). El orden lógico admirable que preside el desarrollo de aquel tratado, parece haber sido el mismo que Santo Tomás ha tenido presente para el desarrollo de este tratado De los ángeles donde el Santo sigue un proceso parecido, Allí, respecto a Dios, consideró primero su existencia y luego su naturaleza, mediante el estudio gradual de sus atributos absolutos, simplicidad, perfección, inmensidad e inmutabilidad, pasando después a la consideración de sus operaciones. También aquí, respecto a los ángeles, ha considerado ya su existencia (q, 50, a. 1), pasando luego a la consideración de su naturaleza mediante el estudio de su simplicidad (q. 50, a. 2), perfección, tanto numérica como especifica e individual (q. 50, aa. 3, 4 y 5); su relación con las Cosas corpóreas (qq, 51 y 52) y su mutabilidad (q. 53), empezando ahora el estudio de las operaciones propias de los ángeles (q. 54 a la 60 inclusive).

Tratando de la ciencia de Dios (l." p., q. 14, a. 1), ya expuso Santo Tomás cómo la inmaterialidad de un ser es la razón de que el mismo sea cognoscitivo, estando el grado del conocimiento en razón directa del grado de inmaterialidad y siendo los ángeles completamente inmateriales y perfectamente espirituales, han de ser también seres capaces de conocer en un grado más perfecto que las demás criaturas.  a las que superan en su inmaterialidad. Ahora bien, el conocimiento requiere tres cosas: la facultad cognoscitiva, el Objeto cognoscible y la unión de ambos. Dándose los tres elementos, puede darse el acto de conocer, en el cual además puede considerarse asimismo el modo como se conoce. Todos estos puntos se estudian en los ángeles en estas cuestiones (54-58) según el orden siguiente: primero se estudia la facultad cognoscitiva en sí misma, que es la inteligencia angélica, principio inmediato del acto cognoscitivo que se llama entender (q. 54); luego el medio en el cual conocen los ángeles, es decir, el medio de unión entre el entendimiento angélico y las cosas que conocen (q. 55); seguidamente se considera el objeto del conocimiento natural angélico, tanto por parte de las cosas inmateriales (q. 56) como de las cosas materiales (q. 57), analizándose en último término el acto cognoscitivo determinando el modo del mismo (q. 58).

Y como a todo conocimiento sigue naturalmente un apetito o tendencia hacia el objeto, de la misma naturaleza que la facultad cognoscitiva de donde nace, de ahí que al conocimiento intelectivo siga naturalmente el apetito intelectivo llamado voluntad. Santo Tomás estudia lo referente a la voluntad de los ángeles en dos cuestiones (59 y 60), considerando en la primera la facultad en sí misma (q. 59) Y estudiando luego su acto principal y propio, que es el amor (q. 60). El estudio de todas estas cuestiones sobre las operaciones de los ángeles tan sabia y lógicamente ordenadas y profundamente desarrolladas por Santo Tomás, pondrá bien de manifiesto que, aun siendo los ángeles perfectos, están en perfección muy por bajo de Dios, haciendo resaltar las diferencias que existen entre aquéllos y su Creador, pues mientras éste es perfectamente simple e inmutable en todos los órdenes, identificándose en El su ser y su obrar, los ángeles no sólo son mudables en cuanto al lugar y al tiempo  y como ya hemos visto, sino que lo son también en cuanto a sus mismas operaciones inmanentes del entendimiento y la voluntad, quedando por ello infinitamente distantes de la simplicidad y perfección divinas. Con esto se verá claramente también cómo el estudio de los ángeles, entra de lleno en la teología, ya que mediante el conocimiento de la limitación de su naturaleza y operaciones llegamos mejor al conocimiento de Dios, objeto formal de la teología.

 DEL CONOCIMIENTO DE LOS ANGELES

I.-ORDEN Y CONEXION DE LOS ARTICULOS

Es ésta la primera cuestión de la sección dedicada al conocimiento de las substancias angélicas, en la cual Santo Tomás analiza metódica y gradualmente la naturaleza de la operación de entender en orden a determinar la de la facultad intelectiva en el ángel.  Para determinar la naturaleza de cualquier cosa, nada mejor que examinar su acción propia. Así, para conocer cuál sea la facultad cognoscitiva del ángel, principio próximo y electivo del conocimiento en el mismo, nada mejor que examinar su operación propia, que. es el entender.  El desarrollo de esta cuestión, a falta de datos revelados y principios de fe, se hace a base de los grandes principios fundamentales de la metafísica y de la psicología, en consonancia con lo ya expuesto acerca de la perfección de Dios y de la simplicidad de los ángeles. En los tres primeros artículos se excluye lo que supondría en el ángel excesiva  perfección, por suponer una simplicidad omnímoda, que le igualaría con Dios; y en los dos restantes se excluye lo que en  modo alguno es compatible con la simplicidad y perfección de la naturaleza angélica, determinada en la cuestión 50.

La base de los tres primeros artículos la encuentra el Angélico Doctor en su doctrina metafísica de que en todas las cosas creadas se da composición de acto y potencia y se distingue realmente la esencia de la existencia actual (1. p., q. 6, a. 3 ad 3), las cuales solamente en Dios se identifican (1." p., q. 3, a. 4).  En este estudio comparativo se relaciona en primer lugar el acto de entender en el ángel con su substancia o esencia (a. 1); después, con su ser o existencia actual (a. 2), ya continuación se compara la 'facultad misma intelectiva con la esencia o naturaleza angélica (a. 3). En segundo lugar, existiendo también en el hombre facultades cognoscitivas, se estudia la potencia intelectiva de los ángeles con relación a ellas, y, teniendo en cuenta que en nosotros se dan entendimiento agente y posible, realmente distintos entre sí (1.8 p., q. 79, a. 10), se investiga aquí si se dan también en el ángel (a. 4), y, por último, si, en él se da, como en nosotros, otro conocimiento natural distinto del conocimiento intelectual, es decir, el conocimiento sensible (a. 5).

Il.-EXISTENCIA DE FACULTAD COGNOSCITIVA
EN LOS ANGELES.


Podría llamar la atención que Santo Tomás, siempre es esclavo del orden y de la lógica, que ordinariamente propone la cuestión de la existencia de una cosa antes de tratar de su naturaleza, parece hacer aquí caso omiso de la existencia de alguna facultad cognoscitiva en los ángeles.

CONTINUARÁ...