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viernes, 23 de septiembre de 2016

TRATADO DE LOS ANGELES - SANTO TOMAS DE AQUINO

De las operaciones de los ángeles
(Continuación de la q.q 55)


De la razón anterior siguese otro nuevo aspecto, que constituye la tercera prueba del artículo: la esencia del ángel por su inmaterialidad es subsistente. Luego, si se identificase  con ella su operación de entender, también el entender sería  subsistente por sí y, consiguientemente, infinito, ya que toda  forma abstracta que es subsistente no tiene limitación alguna  ni limita a otro (1 Sent., disto 43, q. 1, a. 1), por lo que ha de  ser necesariamente una y. única, en la cual no puede haber  diferencias esenciales especificas ni numéricas. La identidad,  pues, de operación y esencia en el ángel destruye la multiplicidad de las substancias espirituales subsistentes, así como  su distinción de Dios.  De esto siguese la última razón como lógica consecuencia: no habría tampoco en el entender grados más o menos  perfectos. y adviértase que la distinción aquí propugnada por Santo Tomás entre Ya operación y naturaleza del ángel no es una  mera distinción de razón lógica, ni siquiera una distinción real modal, sino la máxima distinción, llamada real entitativa, siendo esta doctrina del Angélico comúnmente recibida por los teólogos posteriores, que la confirman considerando las dos clases de operaciones que hay en los ángeles,  sobrenaturales y naturales. Si las operaciones sobrenaturales de los ángeles se edificasen con su naturaleza, serían  naturales, contra lo que se supone, y así la visión beatifica  no excedería su misma naturaleza. Tampoco pueden ser las  operaciones naturales una misma cosa con la esencia angélica, pues teniendo los ángeles malos operaciones malas, se  seguiría que su naturaleza también sería mala. Además, el  conocimiento natural de los demonios es defectible, y todos  los ángeles pueden, por otra parte, aumentar sus  conocimientos sin que cambien en nada su naturaleza.

2. "Ni la acción del ángel ni la de ninguna otra criatura es su ser", y por ello la nación de entender en el ángel diferencia realmente de su ser o existencia actual (a. 2).

Dice Dionisio que los ángeles se dividen en substancia, virtud y operación. Luego una cosa es en  ellos la substancia, otra la virtud y otra la operación. Ni en el ángel ni en criatura alguna es la  virtud o potencia operativa lo mismo que la esencia, como vamos a ver. Puesto que, la potencia dice relación al acto,  es necesario que, conforme a  la diversidad de los actos, haya  diversidad de potencias, y por esto se dice que a cada acto  propio corresponde su potencia propia. Ahora bien, la esencia de todo ser creado difiere de su ser, y, según tenemos dicho, se compara con él como la potencia con el acto, y precisamente el acto, que corresponde a la potencia operativa es la operación. Pero en el ángel el ser y el entender no son una misma cosa, como tampoco hay en ningún otro ser creado operación alguna que se identifique con su ser. Por consiguiente, la esencia del ángel no es su potencia intelectiva, ni tampoco es su potencia operativa la esencia de ningún ser creado [36] .

Dicho de otra manera: Entiéndase aquí por ser la actualidad .de la esencia, que  se llama existencia.  Según Santo Tomás, en toda entidad creada actual hay  que distinguir estás tres cosas: la esencia actual, llamada  acto primero, la existencia, llamada acto segundo en la línea  de la entidad; y la operación, llamada acto segundo también,  pero en la línea del obrar,  Para quienes no admiten en las cosas creadas distinción  real entre la esencia y la existencia, este problema queda ya  solucionado en el artículo 1, pues si la esencia y la existencia  son una misma cosa, la operación se distinguirá igualmente  de una y otra, y al distinguirse realmente de aquélla se distinguirá también realmente de ésta. Para Santo Tomás, dada  la distinción real entre la esencia y la existencia y entre la  esencia y la operación, cabe preguntar aún si 'también se da  distinción real entre el ser o existencia y la operación, ya  que uno y otra son actualidades de la misma esencia.  La respuesta es afirmativa, y la exposición, clarísima.

El entender en el ángel es movimiento; el ser no lo es; luego  se distinguen realmente el entender y el ser angélicos.  Por el análisis de las dos clases que hay de operaciones  se ve claramente que la operación y el ser o existencia actual  de toda criatura son dos cosas realmente distintas. La acción  transeúnte, que se ejerce y termina en algo distinto del sujeto, es algo que fluye del agente al paciente, mientras el ser  es algo intrínseco al mismo, La acción inmanente tiene de  suyo cierta infinitud, bien sea en absoluto, como el entender  y querer, o bien de alguna manera, como el sentir, puesto  que es indeterminada en cuanto al género y a la especie, que  recibe' del objeto, mientras que el ser de toda criatura es  determinado a una especie por sí e intrínsecamente tanto  genérica como específicamente. Y así como lo determinado e indeterminado se distinguen realmente, así el ser y la operación pueden distinguirse en las criaturas. El ser es acto  substancial; la operación es acto accidental, que puede separarse del ser en todo lo que existe, menos en Dios.

3."Ni  en el ángel ni en criatura alguna es la virtud o
 potencia operativa lo mismo que su esencia"

La acción de una cosa difiere mas de, su propia substancia que de su ser. Pero no hay cosa creada cuyo ser se identifique con su substancia, puesto que, según hemos  visto, esto sólo pertenece a Dios. Luego ni la acción del ángel ni la de otra criatura alguna es su substancia.


RESPUESTA. Es imposible que ni la acción del ángel ni la  de ninguna otra criatura sea su substancia. Propiamente hablando, la acción es la actualidad de una virtud o facultad,  como el ser es la actualidad de la substancia  o de la esencia. Pero es imposible que se su propia actualidad una cosa  que no es acto impuro, sino que está mezclada con potencia,  porque la actualidad repugna a la potencialidad, y solamente Dios es acto puro. Luego sólo la 'substancia de Dios es  su ser y su obrar [32J.  Además, si el entender del ángel fuese su substancia, sería necesario que fuese subsistente. Pero el entender subsistente, como cualquiera otra forma abstracta subsistente, tiene que Ser único, de donde se sigue que la substancia de  un ángel no se distinguiría ni de la substancia de Dios, que es el mismo entender subsistente, ni de la substancia de otro  ángel.  Por fin, si el ángel fuese su entender" no podría haber  en el entender grados más perfectos  o menos perfectos, ya  que esto proviene de que hay diversidad en la participación  del acto de entender.