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lunes, 19 de septiembre de 2016

Ite Missa Est


19 DE SEPTIEMBRE
SAN JENARO, OBISPO Y MARTIR
Y SUS COMPA
ÑEROS MARTIRES

Misa – Salus Autem
Ornamentos Rojos
Epístola – Hebr; X, 32-28
Evangelio – San Lucas; XII, 1-8


EL TESTIMONIO. — El mártir es un testigo de Cristo. Al derramar su sangre, el hombre da fe de que Dios es el dueño de la vida; afirma también su confianza en Dios, que le devolverá esa vida generosamente sacrificada por su amor. Y llegará un día en que los cuerpos de los mártires saldrán vivos del sepulcro, y la sangre que por Cristo derramaron circulará otra vez por los miembros en que padecieron, los cuales se dejarán ver gloriosos a la miradas de todos.

La Sangre de San Jenaro


LA SANGRE DE SAN JENARO. — También San Jenaro derramó su sangre por Cristo. Pero esta sangre continúa dando su testimonio y a su manera publica en voz alta lo fácil que será para Dios devolver la vida a sus elegidos en el último día. En Nápoles, tres veces al año, se expone la cabeza del santo Obispo. Delante del relicario se pone la sangre: una sustancia dura, oscura, encerrada en dos ampollas de cristal. A veces . esta sustancia disminuye o aumenta de volumen, sin que lo motive la temperatura del momento. Pero con muchísima frecuencia sucede que esta sangre se hace líquida y se manifiesta en estado de ebullición. La reliquia, dicen los !historiadores, es de una autenticidad muy dudosa; mas al fenómeno no se le ha dado aún explicación natural. No parece exagerado, por i tanto, que empleemos la palabra "milagro" para; poderlo explicar. "Dios, dice el Cardenal Schus-i ter, quiere demostrar a su pueblo de Nápoles que la sangre del patrón de la ciudad está siempre viva y roja ante el Señor, porque en la eternidad y en Dios no hay pasado, sino que todo está presente y todo vive ante El. El martirio del glorioso Obispo no cesa de proteger a la bella ciudad napolitana, rica por el ingenio de sus hijos y por las virtudes magnificas de sus Santos"


VIDA. — San Jenaro fué problamente obispo de Benevento y hoy es el patrón principal de la ciudad de Nápoles, que posee la reliquia de su cabeza y también la de su sangre. Nos cuenta el sacerdote Uranio que, estando para morir San Paulino de Ñola, fué confortado con la aparición de San Martín de Tours y de San Jenaro "obispo y mártir, gloria de la Iglesia de Nápoles". Pero ¿se trata de San Jenaro I, muerto mártir hacia el año 305, o de San Jenaro II, que tuvo parte en el Concilio de Sardes en 342-343? Si la historia no nos da datos sobre su muerte, su leyenda nos dice que murió mártir con seis compañeros en Pozzuoli.


PLEGARIA. — Santos Mártires y tú, sobre todo, Jenaro, que fuiste su jefe por la valentía y por la dignidad del pontificado, vuestra gloria actual aumenta nuestro deseo del cielo; vuestras luchas pasadas nos animan en el combate de la vida; vuestros milagros siempre perennes nos confirman en la fe. También os debemos loor y agradecimiento en este día de triunfo. Y satisfacemos la deuda con alegría de nuestros corazones. Dignaos, en cambio, hacer llegar hasta nosotros la protección de que se muestran ufanas con mucha razón las ciudades que viven debajo de vuestro poderoso patrocinio. Proteged a esas ciudades creyentes cuando las quiera asaltar el infierno. Ofreced a Cristo Rey, en contra de las deficiencias sociales, la fidelidad creciente de aquellos que de cerca o de lejos os honran.